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Ometepe, el edén en peligro de extinción

Clara Paolini

Foto: Clara Paolini / Akabal Ishvara

Una exuberante vegetación que regala paisajes de otro tiempo, cascadas vestidas con los colores del arcoiris, caminos sin asfaltar salpicados de cocos maduros, manadas de cerdos y restos arqueológicos precolombinos; y como telón de fondo dos volcanes coronando la mayor isla del mundo dentro de un lago de agua dulce. Así es Ometepe, la isla que quedará en el centro del futuro Canal de Nicaragua.

Iniciativa de permacultura en Ometepé
Huerto de permacultura en El Zopilote, Ometepe.

Hasta ahora, la salvaje vegetación autóctona convivía en perfecta simbiosis con proyectos de permacultura, mientras los lugareños -guiris hippies expatriados y amabilísimas familias locales- esbozaban la tranquila sonrisa de saberse en un paraíso escondido. Ometepe es uno de los tesoros mejor conservados de Centroamérica, pero en estos momentos, se enfrenta a un futuro incierto.

Si necesitas ver para creer, atraído por la descripción de esta rara avis fuera de los circuitos turísticos convencionales, el momento es ahora. El Gobierno de Nicaragua ha acordado la construcción de un canal de 278 kilómetros que conectará el Mar Caribe y el Océano Pacífico a través del lago donde se encuentra la isla, poniendo así en peligro la supervivencia de tan idílica postal. La ley 840, emitida por el Gobierno de Nicaragua, ha entregado una concesión por 100 años para la construcción del canal interoceánico al empresario chino Wang Jing, propietario de HKND Group. Y lo que es un sueño para el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y para los empresarios asiáticos que se beneficiarán de la concesión, se ha convertido para muchos, en una auténtica pesadilla.

Volcán
Vistas del volcán Concepción desde el atardecer de Altagracia.

Ortega fantasea con empujar la economía del país y de paso, hacerse un hueco en la historia, mientras el conglomerado chino pretende sacar el máximo beneficio posible de esta nueva y ampliada versión del lucrativo Canal de Panamá. Nohelia González, editora del periódico local La Prensa, me comenta que, inicialmente, la sociedad nicaragüense en general acogió el proyecto con cierto optimismo, pues el hecho de que un inversor mostrara interés en hacer una obra, algo que para Nicaragua siempre había sido una meta sin conseguir, despertaba cierta esperanza para el desarrollo de una economía maltrecha. Sin embargo, grupos ecologistas, y en especial, los campesinos que se verían afectados por las expropiaciones para la construcción, consideran el proyecto un atentado hacia su preciado paraíso natural.

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Akabal, voluntario de El Zopilote.

Aglutinados bajo el Consejo Nacional en Defensa de Nuestra Tierra Lago y Soberanía, y con el apoyo de partidos opositores como el Movimiento Renovador Sandinista y el Partido Liberal Independiente (PLI) ahora convertido en Coalición Nacional Opositora, han desarrollado ya 65 marchas anti canal, cuatro de estas a nivel nacional. Estos campesinos tienen varios líderes pero la que ha destacado ha sido Francisca Ramírez, quien ha sido la figura más representativa del movimiento de oposición campesina contra el canal: “Miles pensamos que preferimos morir antes de entregar o vender nuestras tierras. Y aunque nos digan que nos van a llevar a una ciudad y que vamos a tener todo, nosotros nos sentimos como que nos están quitando la vida o como que ya más bien nos están mandando a la muerte”, comenta Francisca.

Dadas las circunstancias, el viajero que visita Ometepe siente la extraña sensación de formar parte de un idílico espejismo con una amenazante fecha de caducidad. Al recorrer la isla, resulta inevitable que el paisaje descrito por Mark Twain en su libro Viajes con Mr Brown pase desapercibido: “dos pirámides magníficas, revestidas del verde más suave y más intenso, salpicadas de sombra y luz del sol, cuyos picos perforan las nubes ondulantes”. En lengua náhuatl Ōmetepētl significa dos montañas, aunque en realidad, los montículos que coronan la isla son dos volcanes, Concepción, uno de los volcanes más activos de Centroámerica, y Maderas, cuya cumbre puede visitarse tras una extenuante excursión que ofrece como recompensa espectaculares vistas panorámicas. Desde las alturas, el intenso verdor, los azules difuminados y los colores tierra de los campos se mezclan con la perenne neblina de las alturas.

¿Está este impactante paisaje a punto de desvanecerse?

Los volcanes seguirán allí, al igual que el lago, el cielo y la vegetación, aunque con un ingente canal rozando las orillas de la isla, el edén parece estar a punto de perder la intensidad de su carácter. El plan establecido no sólo incluye un gigantesco canal por el que podrán transitar a grandes petroleros y barcos de mercancías en un espacio de libre comercio, sino que además se prevé la construcción de grandes complejos turísticos (mastodontes de hasta 1.400 habitaciones) en la isla donde ahora conviven pequeñas fincas y casas de huéspedes.

La experiencia disfrutada al visitar la isla hace apenas unos meses parece estar en el lado opuesto de las modernas habitaciones estilo resort que en un futuro próximo acogerán a los viajeros. Entre las muchas y buenas opciones para pasar la noche, El Zopilote, es uno de los lugares que mejor condensa su espíritu. En esta finca, el visitante se ve envuelto en la aventura natural de dormir en hamacas arrullado por los sonidos de la selva, degusta los sabores de su huerto ecológico, aprende acerca del espectacular aprovechamiento de los proyectos de permacultura o las cualidades de la planta Moringa y vive la más auténtica relajación en clases de yoga gratuitas dos veces al día. En el ambiente relajado de sus atardeceres, mochileros y locales se preguntan con preocupación qué será de todo aquello cuando por vecinos, en lugar de las familias campesinas que forman junto a los hospedajes ecológicos la comunidad de la isla, aparezca el mármol, el cristal y el cemento de los grandes hoteles.

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Ojo de Agua, piscinas naturales de Ometepe.

Oficialmente, las obras que traerán el cambio comenzaron el 22 de diciembre de 2014, cuando la empresa china HKND Group inauguró la construcción del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, pero desde entonces las obras no parecen haber avanzado y las primeras instalaciones están ya deterioradas.  Hasta la fecha el megaproyecto continúa en estudios y sin ninguna obra en ejecución. El grupo campesino continúa haciendo lobby internacional y pronunciándose en contra de la obra, pero la problemática ha intentado silenciarse durante la ya bastante polémica campaña electoral en Nicaragua, en la que Daniel Ortega no parece preocuparse por ocultar afán autoritario.

“Ometepe representa a la perfección la extendida dicotomía entre progreso económico y el afán de conservación natural, entre el campesinado y los grandes proyectos comerciales, y por encima de todo, entre los paraísos del pasado y el futuro que vendrá.”

Ante este incómodo estancamiento, la comunidad local se ve obligada a esperar la llegada de los acontecimientos. En un proyecto caracterizado desde sus comienzos por la opacidad, no se sabe a ciencia cierta qué será del canal, es imposible dilucidar un destino claro para la isla a pesar de los malos augurios, y hasta el momento, sólo cabe ver pasar el tiempo con mayor o menor resignación. Sin embargo, una cosa es segura: Ometepe representa a la perfección la extendida dicotomía entre progreso económico y el afán de conservación natural, entre el campesinado y los grandes proyectos comerciales, y por encima de todo, entre los paraísos del pasado y el futuro que vendrá. ¿Son necesarios más motivos para visitar la isla lo antes posible? Sin necesidad de posicionarse de un lado u otro, decidan ustedes mismos si merece la pena viajar a Ometepe antes de su transformación.

El ridículo de Harvard

Jordi Bernal

Foto: Manu Fernandez
AP Photo/Archivo

Conocida y repetida es la sentencia de Tarradellas: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. No parecen los políticos independentistas actuales muy dados al recuerdo del presidente que reinstauró la Generalitat de Cataluña democrática en la los años de la Transición. El ridículo es su modo de actuar. Ridículo Junqueras cuando, sin ruborizarse ni abrocharse la americana por imperativo físico, afirmó que podía parar la economía catalana unos días sin más y más chulo que un pisador ubérrimo de uvas. La cara de los eurodiputados debió de ser inenarrable. No entro ya en el hecho de que Junqueras afirmara en otra ocasión que el torturador Miquel Badia fue un demócrata ejemplar. Como siempre, tratándose de Junqueras, la historia es pura mitomanía falsaria. De meapilas mixtificador, vamos. De programa bien-pagá-y-Soler de TV3.

Luego está el ministro de exteriores (sic) del estalinista Psuc Romeva. El nadador sin pelo ni Cheever que le escriba. El compañero de viaje borderline. Ahí está quejándose de que cazas españoles sobrevuelen cielo catalán. Una vez más, el flipe de los representantes europeos tuvo que ser considerable: un tipo que lloriquea por que las fuerzas armadas de su país realizan ejercicios militares en su espacio aéreo.

Si no fuera suficiente, superando a Nat King Cole 4% Arturo Mas, o sería Luther King, yo ya no sé, aparece en escena haciendo el clown uno de Gerona. Y dice, previo viaje pagado por usted y moi, que los EEUU son muy libres y España una cacicada decimonónica. Les recuerda, con apuntes de bachiller, los fundamentos de la democracia norteamericana. Sí, esa que no admite segregaciones ni deslealtades tejanas ni tonterías de pastelero. Se le olvida apuntar al convergente que, en Cataluña, se utiliza el calificativo “unionista” como estigma. Y que su Frente de Liberación Popular para un referéndum se basa en un pacto con comunistas que quieren acabar con la democracia liberal.

También se le olvida, en Harvard oh yeah y pagado por usted y moi, al pastelero de Gerona recordar que la soberanía de España, al igual que la de Estados Unidos, reside en el conjunto de sus ciudadanos. Valor de ley, si atendemos a la formación cultural puramente yanqui.

No se puede ir por la vida haciendo el ridículo, pastelero. Incluso más acá de la política.

El viejo topo se hace europeísta

Juan Claudio de Ramón

Se critica el decorado: algunos lo quieren minimalista; otros, suntuoso. Casi todos coinciden en que falla la iluminación, pero cada uno pondría el foco en un lugar distinto. El encargado de la tramoya, que se ha ido complicando a lo largo de los años, está bajo constante escrutinio. El casting suscita comentarios de todo tipo, aunque hay consenso en que los intérpretes de antaño tenían más grandeza. Un desarrollo interesante es que cada vez se presta más atención a los actores secundarios, e incluso sucede que alguien a quien se creía figurante concentra de pronto todas las miradas. Sobre todo, preocupa el guion: según una influyente escuela de comentaristas, le falta dramatismo y le sobran acotaciones. No se atiene a moldes conocidos: no está claro si es comedia del arte o teatro épico; más parece que se está inventando un nuevo género. Sobre todo, la trama ha dejado de avanzar. Algunos sospechan, aunque no se atreven a decirlo, que el problema está en un público filisteo que no entiende: habría que evacuar el patio de butacas, o mejor aún, representar la obra a telón bajado. Los espectadores creen, en cambio, que es el director el que no entiende nada y están como locos por traspasar la cuarta pared.

Da igual. El caso es que todos hablan de lo mismo. La Unión Europea es ya la única obra en cartel, the only show in town, como se dice en inglés. La utopía tecnocrática de un puñado de altos funcionarios de los años cincuenta se ha colado en los bares de todo el continente. En Europa se habla, en suma, de Europa, dato que no parece condecirse con prematuras actas de fallecimiento. Por una suerte de heterogénesis de los fines, o acaso eso que Hegel llamaba argucias de la razón, todas las amenazas existenciales de la Unión Europea están contribuyendo a generar esa conciencia europea que nos hacía falta, peso previo y necesario para la conformación de un demos europeo. Sí, un nutrido grupo de espectadores ha abandonado el palco; ahí se les ve discutiendo acaloradamente entre ellos a la salida del teatro, sin saber a dónde dirigirse ni si les hará falta paraguas. Cunde la sensación de que si finalmente la obra bajase del cartel, a los pocos días los europeos empezarían a producir el remake.

En el primer acto, los europeos se mataban; en el segundo, aprendieron a cooperar; no descartemos que al acabar el tercero, que ahora empieza envuelto en brumas, seamos los europeístas los que también podamos exclamar, admirados: ¡Bien excavado, viejo topo!

China y la búsqueda de los 14 millones de niños que 'nunca' nacieron

Redaccion The Objective

Foto: China Stringer
Reuters

China tiene la capacidad estadística para darnos sorpresas. En este país inmenso de 1.370 millones de personas han aparecido de la noche a la mañana en sentido metafórico, pues ha sido entre 2012 y 2016, otros 14 millones hasta ahora desconocidos. La cantidad es asombrosa por elevada; equivale a los habitantes de ciudades como Estambul o Londres, lo cual sería difícil de explicar que sucediera en otro país que no fuera China.

China y la búsqueda de los 14 millones de ciudadanos que 'nunca' nacieron
Un niño, en la sala de espera de un aeropuerto. | Foto: Ng Han Guan/AP Photo

El fenómeno, sin embargo, tiene una explicación. Cuando en 1979 el Partido Comunista implantó la ley del hijo único, que consistía en limitar el número de nacimientos a un hijo o hija por familia, implantó al mismo tiempo un sistema injusto y tramposo para poner freno a una cantidad de nacimientos que se escapaba del control del Estado. Durante todos estos años y hasta diciembre de 2015, las familias han tenido que pagar tasas abusivas y a todas luces discriminatorias para registrar a los hijos nacidos fuera de lo permitido. Por ejemplo, en 2012, la tasa se encontraba sobre los 40.000 dólares, una cifra difícilmente asumible para una familia media. Las estadísticas oficiales presumen que esta medida ha evitado 400 millones de nacimientos adicionales, pero reducir esta posibilidad a las familias con capacidad económica ha creado problemas que ahora comienzan a atenderse.

“La cantidad de chinos sin censar equivale a los habitantes de ciudades superpobladas como Estambul o Londres”

El resultado, casi cuarenta años después, es una masa que se agolpa para registrarse en el hukou, que es un sistema similar a nuestro censo, sin el cual un ciudadano no tiene derecho a recibir atención sanitaria, ser escolarizado o cobrar una pensión. Un ciudadano que no existe para el hukou, no existe para la Administración. Los 14 millones de ciudadanos nuevos han vivido todos estos años en la sombra, como si un documento los hubiera puesto por primera vez en el mapa, y el gobierno prevé localizarlos a todos en un plazo inferior a tres años.

China y la búsqueda de los 14 millones de ciudadanos que 'nunca' nacieron 1
Un grupo de niños en un orfanato chino en 2007 | Foto: Elizabeth Dalziel/AP Photo

No hay vida posible sin hukou. Este documento no solo recoge el nombre y la fecha de nacimiento, sino también el número de familiares o el estado civil. Así que China ha decidido facilitar el acceso al documento reconociendo, después de todo este tiempo, que se trata de un derecho fundamental de sus ciudadanos. Y, entre estos, destacan los olvidados por la Historia reciente, como los que nacieron fuera de la ley del hijo único o aquellos que, por no tener padres, no han podido certificar su fecha de nacimiento.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti volador con albóndigas

María Hernández

Foto: aaditya sood
Flickr

Oh Tallarines que están en los cielos gourmet. Santificada sea tu harina. Vengan a nosotros tus nutrientes. Hágase su voluntad en la Tierra como en los platos. Danos hoy nuestras albóndigas de cada día y perdona nuestras gulas así como nosotros perdonamos a los que no te comen. No nos dejes caer en la tentación (de no alimentarnos de ti) y líbranos del hambre… Ramén.

Así es la oración que los pastafaris dedican a su dios, el Monstruo del Espagueti Volador (Monesvol). Ya, suena a broma, pero no lo es. La Iglesia Pastafari, también conocida como la Iglesia del Monstruo del Espagueti Volador, existe y se está intentado constituir como una religión legal en España.

¿Quiénes son los pastafaris?

Adoran a un dios formado por espaguetis y albóndigas, creen que los piratas fueron los primeros pastafaris y que el cielo tiene un volcán de cerveza y una fábrica de strippers. Su infierno es parecido, pero con cerveza pasada y strippers con enfermedades de transmisión sexual.  Los miembros de esta religión también tienen un elemento, como la cruz en el Cristianismo o el velo de las mujeres en el Islam, que los identifica y los diferencia del resto: un colador. Sí, un colador en la cabeza, suponemos que limpio, es el símbolo de quienes siguen al Monesvol.

Definen a su dios como “un ente supranatural benevolente que creó el mundo hace unos 5.000 años, cuando iba un poco borracho, aunque el mundo se ha construido para que los humanos crean que es mucho más antiguo de lo que es”.

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El Monesvol creó el mundo cuando iba algo borracho. | Foto: Doug nakatomi/flickr

“Creemos que la religión – digamos el Cristianismo, el Islam, el Pastafarianismo – no necesita una creencia literal para proveer una iluminación espiritual”, explican en su página web. Son conscientes de que no todo aquel que se declara pastafari cree ciegamente en su monstruo, su cielo de cerveza y en sus orígenes piratas, por lo que aceptan que haya muchos niveles de creencia y que ninguno sea más legítimo que otro. “No tienes que creer para ser parte de nuestra Iglesia, aunque esperamos que con el tiempo veas la verdad. Pero los escépticos, así como miembros de otras religiones, son siempre bienvenidos”, añaden.

Los orígenes del Pastafarianismo

¿A quién se le ocurrió esta extraña y cómica religión? Fue Bobby Henderson, que en 2005 era un joven estudiante de 24 años, quien creó el Pastafarianismo. Envió una carta al Consejo de Educación de Kansas, Estados Unidos, al darse cuenta de que planeaban enseñar en las escuelas la teoría alternativa del Diseño Inteligente, una postura seudocientífica que defiende que ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor a través de una causa inteligente. Henderson utilizó la carta para satirizar el Creacionismo y pedir que se incluyera también en las escuelas la enseñanza sobre el Pastafarianismo, alegando que sus creencias eran tan válidas como las del Diseño Inteligente.

“No tengo ningún problema con la religión. Con lo que tengo un problema es con la religión planteada como ciencia”

“Tenemos evidencias de que un Monstruo Espagueti volador creó el universo. Ninguno de nosotros, por supuesto, estaba allí para verlo, pero tenemos informes escritos de ello. Tenemos varios grandes volúmenes explicando todos los detalles de Su poder. Además, os sorprenderá oír que somos más de 10 millones, y creciendo. Tendemos a ser muy reservados, ya que mucha gente dice que nuestras creencias no están corroboradas por evidencias observables”, decía la carta de Henderson. Al final, el estudiante incluyó un dibujo bastante simple y sarcástico del Monesvol creando el universo.

Con esta sátira, que ya se ha convertido en una religión oficial en varios países, Henderson pretendía denunciar que las religiones se enseñasen como ciencias. “No tengo ningún problema con la religión. Con lo que tengo un problema es con la religión planteada como ciencia. Si hay un dios y es inteligente, entonces supongo que tiene sentido del humor”.

¿Está reconocido el Pastafarianismo?

La carta de Henderson se hizo viral en internet, y poco después los grandes medios de comunicación se hicieron eco de su original propuesta. Poco a poco, sus apoyos fueron creciendo y este movimiento se convirtió en una religión con millones de seguidores en todo el mundo. Tanto se popularizó, que su creador decidió crear el Evangelio Pastafari, que ahora marca las guías de esta singular religión.

Adoran a un dios formado por espaguetis y albóndigas, creen que los piratas fueron los primeros pastafaris y que el cielo tiene un volcán de cerveza y una fábrica de strippers.

Sin embargo, no todos los países están de acuerdo en el que el Pastafarianismo sea una religión igual de válida que las que están reconocidas oficial o socialmente. Este debate se considera en algunos lugares de gran importancia para la libertad religiosa, y los pastafaris luchan para que se les reconozca el derecho a legalizar su particular iglesia en diferentes países del mundo.

Ya lo han conseguido en algunos países. En Holanda, por ejemplo, son reconocidos oficialmente como religión desde 2016, y en Nueva Zelanda está permitido casarse bajo los ritos pastafaris. En Austria incluso hay pastafaris que han conseguido mostrar su devoción por el Monesvol en su documento de identidad, apareciendo en la foto que los representará en cualquier documento oficial con su colador en la cabeza.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti con albóndigas 1
Un austriaco logró aparecer en su carnet de conducir con un colador en la cabeza. | Foto: Heinz-Peter Bader/Reuters

En España, sin embargo, la Iglesia Pastafari no ha tenido tanto éxito. Ha intentado constituirse como una religión legal, pero ya se lo han denegado cuatro veces. Ellos no desisten y siguen intentando que los incluyan en el Registro de Entidades Religiosas. Tras la última negativa que recibieron, el pasado mes de enero, los pastafaris han decidido recurrir la decisión del Ministerio de Justicia a la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Nacional.

Cómo ser pastafari

Los pastafaris aceptan a cualquiera, incluso a personas de otras religiones. No emiten juicios sobre temas controvertidos como el matrimonio homosexual, por lo que afirman que nadie debe sentirse discriminado y que todos son bienvenidos.

Unirse a la Iglesia del Pastafarianismo es muy sencillo, simplemente hay que tener la voluntad de hacerlo. Y, para el que quiera dar un paso más, en su página web ofrecen la posibilidad de comprar, por 25 dólares, un certificado de pastafari y, por 15 dólares más, una tarjeta similar a un documento de identidad.

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Los pastafaris pueden conseguir su tarjeta de miembro en la página web. | Foto: venganza.org

En definitiva, los pastafaris dan la bienvenida a cualquiera que quiera pasar la eternidad en un cielo de cerveza y strippers.

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