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Pablo Navascués: "El boxeo me ha hecho mejor persona"

Jorge Raya Pons

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

En un pasillo entre dos calles altas de las Ventas, cruzando el puente de la M-30 y a cinco minutos a pie de la plaza de toros madrileña, el campeón Pablo Navascués entra en su gimnasio: El Origen-Thai Martin. Viene sonriendo y saluda con un abrazo. El campeón Pablo Navascués tiene 41 años, alguna cicatriz en el rostro, y peleó su último combate el pasado 14 de mayo en el Palacio de Vistalegre. En una entrevista previa a su retirada, dijo que no sabía qué sería de él después del combate: no conocía la vida después del boxeo. Lo comparó con el día que murió su padre. Han pasado casi cinco meses desde la pelea y Navascués sigue en pie y no en la lona, aunque nunca lo tuvo fácil.

“El boxeo es mi vida”, dice Navascués, apoyado en una orilla del ring. “Hay gente a la que le gusta la montaña, y vive como un ermitaño. Hay gente a la que le gusta la nieve, y vive rodeada de ella. Esta es mi forma de vida. A mí me gusta el boxeo”. Navascués tiene un trato muy cercano y una capacidad que sorprende para comunicar modulando la voz, haciendo pausas, expresando con sus ojos y con sus manos. El boxeador de peso medio ha sido dos veces campeón de España, campeón del título Latino del Consejo Mundial de Boxeo y campeón Intercontinental de Peso Súper Welter. Alrededor se escuchan los pitidos y los golpes y los muchachos entrenando con pesas y martillos. “Creo que el boxeo es una forma de vida porque te hace sufrir”, continúa. “Te hace sufrir de tal manera que si eres capaz de entrenar y guantear y aguantar los golpes, aprendes a encajar cuando la vida te da un golpe”.

Llevaba seis años sin pelear, desde que cayó contra Grzegorz Proksa –al que pocos meses después castigó Golovkin en Italia– en abril de 2011, cuando disputó su último combate. Escogió a José Luis López Clavero, entonces candidato al título nacional y ahora campeón del mismo, y se preparó a conciencia. “Casi la palmo en mi despedida”, dice, como contando una anécdota cualquiera. “Bajé 23 kilos para esa pelea. Tenía anemia y seguía entrenando. Yo no lo sabía. Lo di todo en el ring, no me acuerdo de nada y llegué al hospital con principio de parada cardiaca. Estuve a punto de morir. Tuvieron que inyectarme hierro en sangre. Yo pensé que si tenía que morir, qué mejor sitio que en un ring. Como el torero que muere en la plaza. Haciendo lo que más quiero. Los toreros más recordados son los que han muerto en la plaza”.

Navascués, que durante tres años estuvo entre los diez mejores púgiles del mundo, cayó esa noche en el tercer asalto: buscó un combate agresivo, persiguiendo a su contrincante –como siempre–, aun sabiendo que él estaba más lento y Clavero muy ágil, certero. “Le deseo lo mejor”, dice. “Me ganó. Me ganó y punto. No hay que poner excusas. Fue mejor que yo aquella noche”. Navascués habla con franqueza y sin prejuicios de la derrota. Él que la ha visto de cerca y que nunca lo tuvo fácil. A Navascués lo apodaron Huracán por el púgil norteamericano Rubin ‘Huracán’ Carter, quien pasó 19 años en prisión por un triple asesinato que no cometió.

La vida de Navascués está llena de golpes bajos y el primero lo encajó tras la Nochevieja de 2001, después de una fiesta junto a su mujer en la discoteca Kapital. Tenía 25 años y una trayectoria profesional envidiable: había vencido 10 de sus 11 combates y todos salvo uno terminaron por nocaut. En el mismo día y en el mismo lugar, apuñalaron a un hombre en el estómago. Navascués fue detenido y encarcelado unos días después de manera preventiva como supuesto autor del crimen. Su abogado le dijo que pasaría en Soto del Real una temporada larga: las acusaciones eran muy graves. El boxeador no se resignó y siguió entrenando con dureza en la prisión y utilizaba el relleno de su almohada a modo de guantes. Fueron dos meses muy largos, pero finalmente la justicia le absolvió de un delito de homicidio por tentativa. Navascués no volvió a combatir hasta dos años más tarde, rebelado contra el mundo.

–¿Alguna vez has pensado en tirar la toalla? –le pregunto.

–Muchas –dice, y se toma unos segundos–. Muchas. Pero cuando lo superas es cuando te sientes más fuerte. Solo que hay veces que el tiempo dura demasiado. Ahora debo decirte que estoy separándome de mi mujer, que es el amor de mi vida. Es horroroso. Muchas veces agónico. Nunca llega. Y luego, de repente, se pasa. Como una tormenta. Hay que aguantar todo lo que se pueda.

La carrera deportiva de Navascués es una sucesión de infortunios, y él mantiene la entereza. Quizá no tuvo otra opción: creció en una familia tradicional de seis hermanos, todos ellos mucho mayores que él. El más mayor, de 60. Más allá de ser el protegido, era el olvidado. “Me he criado solo”, dice. “Mi padre nunca estaba en casa porque trabajaba mucho. Me crie en una época que no era la mía, rodeado de circunstancias y visiones que no eran las mías. No tenía hermanos mayores, y eso que eran cinco. Nadie me defendía en el colegio. Nadie se preocupaba por mí. Era como un hijo único”.

Así comenzó en el boxeo y en otros deportes de combate: por pura defensa personal. “Yo tenía una bestia negra de pequeño”, dice. “Era mi hermano mayor”. Navascués mira siempre a los ojos, no aparta la mirada. “Mi hermano mayor hacía deporte, era muy grande, muy fuerte, hacía pesas. Quería educarme como le educó mi padre, prácticamente a hostias. Hubo un momento con 14 años, en una época en la que era un poco rebelde, en que me harté de sus abusos. Aunque lo hiciera por mi bien, me estaba educando de la manera equivocada. Así comencé a hacer full contact, artes marciales, kick boxing… Con 16 años comencé a destacar. Lo hacía para aplacar a mi hermano, para que me respetara”.

Cuenta que con 17 años fue campeón de España de full contact, que con 19 años viajó a  Italia y Holanda para competir en kick boxing, que fue después que comenzó con el boxeo. También asegura que no guarda recuerdos concretos de sus primeras peleas: “Mis primeros 17 combates duraron poco, apenas dos asaltos. Les ganaba por K.O.”. Esa pasión por el deporte ha conseguido transmitirla a sus tres hijos; el mayor juega en la cantera del Real Madrid de fútbol, el mediano compite en gimnasia deportiva y el pequeño ha comenzado con la natación. “Y son buenos estudiantes”, añade, con orgullo.

Y aunque han visto sus combates por YouTube, eran demasiado pequeños para seguirle el día a día de su carrera. Entonces no lo sabían, pero su padre pudo ser campeón del mundo. “Sylvester se escapó por el doping”, recuerda Navascués, que aprieta los dientes. Justo cuando iba a pelear por el campeonato mundial de la Federación Internacional de Boxeo, dio positivo en dopaje. Un accidente de moto le obligó a tomar mucha medicación durante su preparación para el combate, y eran dosis tan abusivas que terminaron afectándole a los riñones. Tomó una medicación que protegía el órgano: una sustancia prohibida por la Federación alemana y austriaca, aunque no por la española. “Sylvester se libró aquel día”, dice. “Ese habría dejado de ser campeón del mundo. Seguro. Yo habría quedado campeón del mundo, y por nocaut. Seguro”.

A Navascués se le escaparon otras dos peleas que habrían sido antológicas: contra el argentino Sergio ‘Maravilla’ Martínez y contra el mexicano Julio César Chávez Jr., en Sinaloa, por la defensa del mundial latino interino. La primera se escapó por una lesión de clavícula; la segunda, tras romperse la base del metacarpiano y el trapecio. Ocurrió durante el combate que le concedía el billete a Sinaloa. Cuenta que se partió la mano en el segundo asalto. “Seguí luchando hasta el final”, dice. “Gané el combate con una sola mano. Con la otra hacía como que iba a pegar”. Pero tuvo que operarse a menos de un mes para la pelea con Chávez Jr., y la posibilidad desapareció. Navascués estuvo tan cerca: “Fue un putadón…, acaricié el cielo”.

Hace unos años, Navascués hizo una ponencia con chicos discapacitados en Murcia. Él disfruta contando la historia. “Recuerdo que era sábado, un puente. Tenía que hablar delante de 40 chavales en silla de ruedas sobre esfuerzo y superación”, dice, y levanta las cejas. “Les pregunté: ‘¿Alguien de vosotros puede explicarme qué coño hago yo aquí, dándoos a vosotros una charla de cómo esforzaros y motivaros?’. La primera pregunta la hice yo y los chavales se rieron. Eran muy majetes. Al final me hicieron más preguntas. Uno me preguntó: ‘Oye, Pablo, ¿tú nunca has tenido miedo a pelear?’. Yo le dije: ‘Claro. He tenido miedo a muchas cosas. A competir. A enamorarme. A montar en moto a alta velocidad. A tirarme en paracaídas’. Entonces él me hizo otra pregunta: ‘¿Y qué haces?’. ‘¿Que qué hago?’, le respondí. ‘Lo hago con miedo’. Si quieres hacer algo y tienes miedo, hazlo. Con miedo, pero hazlo. Todas las cosas que hacemos en la vida y valen la pena las hacemos con miedo. Todas”.

–¿Has tenido que renunciar a muchas cosas por el boxeo? –le pregunto.

–Todo a lo que he renunciado ha sido para bien –dice, marcando una pausa–. El boxeo me ha hecho renunciar a la mala vida y a los malos hábitos. El boxeo me ha hecho mejor persona. Me ha enseñado que en la vida nada se consigue gratis, que todo el esfuerzo tiene su recompensa. Más tarde o más temprano. Aunque se sufra demasiado para llegar. En el boxeo, como en la vida, si no vales pero le pones constancia y disciplina y esfuerzo, al final queda algo. El boxeo te hace grande.

Han pasado casi cinco meses desde su despedida con Clavero, y ahora su vida es este gimnasio. Este lugar es su herencia. “Me siento orgulloso de que la gente que viene a este gimnasio lo hace para entrenar”, dice, abriendo las manos. “A mí que una persona llegue tarde no me gusta. A mí que una persona haga el vago no me gusta. Aquí al que no le gusta entrenar se va rápido. Yo le abro la puerta y se va. La gente que viene aquí quiero que aprenda, y que sufra“. Luego continúa: “El boxeo es un deporte que te hace estar pensando mientras vas a muchas pulsaciones. Imagina tener que correr a 20 por hora y luego te dicen que tienes que escribir esto. Pues aquí encima te llevas una hostia”.

Navascués dice que si pudiera echar el tiempo atrás, volver a cuando tenía 18 años, se iría a Las Vegas a construirse un nombre. “Iría al gimnasio que pudiera con dos duros”, dice. “A pelearse con quien fuera. Los chavales de ahora no tienen los cojones suficientes para irse. Yo robaría para conseguir el billete y hacerlo”.

Han pasado casi cinco meses desde su despedida con Clavero, pero me resisto a pensar que no sueñe con un retorno.

–Si tuvieras que enfrentarte a alguien, ¿a quién escogerías?

–Ahora mismo no puedo ni pensarlo –dice, y suelta una carcajada–. Ya me molesta hasta cuando camino por casa y me doy con el pico de la cama. Ahora, con [casi] 42 años y con más de 150 peleas, no me pegaría ni con mi sombra.

Pablo Navascués: "El boxeo me ha hecho mejor persona" 1
Pablo Navascués, a la izquierda, durante la entrevista. | Foto: Lidia Ramírez/The Objective

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Vídeo | La lucha histórica de Murcia que dice 'No al muro'

María Hernández

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

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La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’

María Hernández

Foto: Plataforma Soterramiento Murcia

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

El 30 de septiembre, 50.000 personas se manifestaron en Murcia para pedir que no se construyera el muro, pero esta masiva protesta no tuvo mucho efecto, y dos días más tarde la constructora comenzó las obras en las vías del tren.


Sin embargo, los vecinos no sólo no abandonaron sus protestas sino que siguen concentrándose cada día en el paso de Santiago el Mayor, hasta que un grupo de radicales decidió intervenir y tirar el muro que se había empezado a construir. Peleas con los antidisturbios, desalojos de las vías y tres días sin que los trenes pasaran por la estación de la capital de la región, es lo que se ha visto reflejado en los medios de comunicación, pero la reivindicación de los murcianos ha sido y continúa siendo mucho más que eso.

La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’ 2
Un grupo de mujeres se manifiesta a diario para pedir el soterramiento. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tanto los vecinos como los miembros de la Plataforma Prosoterramiento condenan este acto vandálico que se hizo tan mediático y aseguran que sus protestas siempre han sido pacíficas.

Una lucha histórica

Esta lucha por conseguir el soterramiento del tren no es nada nuevo. En 1989 comenzaron las reivindicaciones, en 1991 las manifestaciones, y fue ese mismo año cuando se firmó el primer acuerdo para soterrar las vías del tren. Tras años de protestas, en 1998 se consiguió financiación para este proyecto.

Sin embargo, el dinero no llegó, y en 2001 se acordó un proyecto para traer el AVE a Murcia. Fue entonces cuando los ciudadanos decidieron continuar con las manifestaciones para “coser esta cicatriz que cruza la ciudad de Murcia”, nos explica Domingo Centenero, de la Plataforma Soterramiento Murcia.

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Santiago el mayor está lleno de murales y carteles pidiendo que no se construya el muro. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tras otros cinco años de manifestaciones, en 2006 se firmó un convenio que incluía el soterramiento de las vías del tren y del AVE cuando llegara a la ciudad de Murcia.

Pero tampoco esto se cumplió, y a pesar de que en 2011 se creó el primer proyecto para soterrar las vías, en 2012 el Gobierno regional decidió que el AVE llegaría a Murcia por la superficie.

Por ese motivo continuaron las manifestaciones. Y ahora, en 2017, a pesar de haberse reconocido el derecho de los vecinos a que se soterren las vías en un tramo de un kilómetro aproximadamente, han intentado iniciar las obras para construir el muro de cinco metros y medio de alto y 11 kilómetros de largo que dividirá Murcia para que el AVE llegue antes de que se completen las obras del soterramiento.

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Los vecinos han llenado el barrio de murales reivindicativos. | Foto: María Hernández/ The Objective

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna dijo en la sesión de control al Gobierno del 27 de septiembre que en marzo de 2018 comenzarán las obras para el soterramiento de 530 metros y que se ha firmado un proyecto complementario para soterrar otros 580 metros. Además, dice que el propósito del Gobierno es soterrar cuatro kilómetros con un proyecto en el que se invertirán 606 millones de euros. Pero los ciudadanos no creerán estas declaraciones hasta que se deje de construir el muro.

¿Qué supondrá la construcción del muro?

Los vecinos de Murcia tienen muy claro que no quieren que un muro parta en dos la ciudad, y tienen sus razones para pedirlo. El Gobierno regional asegura que el muro es temporal, que las obras del soterramiento comenzarán en pocos meses y Murcia volverá a la normalidad. Pero los ciudadanos no confían en estas promesas y temen que, una vez construido el muro, nunca tenga lugar el soterramiento.

El primer problema que supone la construcción de este muro es el cierre del principal paso a nivel que actualmente permite cruzar de una parte de Murcia a la otra. Por este paso a nivel cruzan a diario miles de personas y vehículos que se tendrían que desplazar unos dos kilómetros para poder cruzar las vías y llegar al centro de la ciudad.

“Yo paso todos los días cuatro veces por este paso a nivel para llevar a mi hija al colegio. Si lo cierran, tendré que ir hasta el cruce de Ronda Sur (a casi dos kilómetros) con el carrito de la niña”, nos cuenta Mari Carmen Ruiz, una vecina del barrio, que explica que la otra opción para cruzar es un paso subterráneo que se inunda a menudo por las lluvias y que se ha convertido en el refugio de drogadictos. “Yo no quiero llevar a mi hija por un paso donde hay agujas en el suelo”, añade.

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Los vecinos se reúnen cada tarde y cortan el paso a nivel de Santiago el Mayor. | Foto: María Hernández/ The Objective

El otro problema de traer el AVE por la superficie es la instalación de las catenarias que alimentan de energía a los trenes. Se han colocado junto al lugar donde se planea construir el muro, y los vecinos consideran que no cumplen las medidas de seguridad necesarias. “Están poniéndonos unas catenarias con unos cables de alta tensión cerca de las viviendas, cerca de los colegios y cerca del instituto”, nos explica María Dolores Sánchez, otra vecina. “Nosotros solo pedimos un poco de cordura a nuestros dirigentes”, añade.

Además de tener que desplazarse a otro paso para cruzar al otro lado o el peligro que suponen las catenarias, los murcianos tienen otra gran preocupación, la marginación de una gran parte de la población de la ciudad, si finalmente se construye el muro.

“Se trata de la segregación de 200.000 vecinos de Murcia durante años, con el deterioro irreversible que esta marginación y exclusión supondrá para los vecinos por el muro”, denuncia la Plataforma Soterramiento Murcia en un comunicado.

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Los vecinos temen que el muro provoque la marginación de más de 200.000 personas. | Foto: María Hernández/ The Objective

Alrededor de 200.000 personas viven al otro lado del muro que quieren construir, y los vecinos consideran que esta separación supondrá su marginación y exclusión debido a sus dificultades para comunicarse con el centro de la ciudad, un problema que afecta no sólo a los ciudadanos sino también a los comercios.

¿Qué demandan los vecinos de Murcia?

Con sus concentraciones diarias, los vecinos de Murcia piden que se adopte una alternativa a la llegada del AVE por la superficie.

La primera opción que proponen los ciudadanos es la llegada del AVE a Beniel, un pueblo situado a unos 15 kilómetros de Murcia, en lugar de a la estación del Carmen. “Si el AVE no llega soterrado, preferimos que se quede en la estación de Beniel”, nos explica Antonio Hernández, de la Plataforma Soterramiento Murica. “Beniel coste cero, no hay que gastar nada, hay una estación que está hecha hace cinco años”, añade María Dolores Sánchez.

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Los vecinos piden que el AVE llegue a la estación de Beniel en lugar de a Murcia. | Foto: María Hernández/ The Objective

Su otra alternativa es, simplemente, esperar a que el soterramiento se pueda hacer de forma completa sin necesidad de instalar los muros de manera provisional.

Manifestaciones diarias

De manera espontánea, los vecinos de Santiago el Mayor y el Barrio del Carmen se reúnen todos los días en las vías del tren para protestar por esta situación. Sobre las 20:00 horas, comienzan a concentrarse en el paso a nivel de Santiago el Mayor y poco después cortan el paso.

Una vez se ha concentrado una cantidad de gente suficiente, los manifestantes se dirigen hacia el centro de la ciudad, a la Delegación del Gobierno la mayoría de los días, a pedir que los escuchen.

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Dos vecinas del barrio visten a la ‘virgen del muro’. | Foto: María Hernández/ The Objective

Además, un grupo de vecinos ha acampado junto a las vías, donde se reúnen también a diario y organizan actividades para pedir que se les escuche. Y desde este campamento sale todos los días la Virgen del Muro, una ‘virgen’ creada por los manifestantes que sale en procesión con cada manifestación a hombros de cuatro vecinos, sobre una valla amarilla de una obra y al ritmo de un tambor. Esta misma ‘virgen’ los acompaña en su recorrido hasta las sedes del Gobierno, frente a las que piden a diario que paren las obras del muro.

Los vecinos de Murcia han decidido seguir luchando por su causa, y el 28 de octubre han convocado una manifestación en Madrid frente al Ministerio de Fomento con la esperanza de ser escuchados por el Gobierno central.

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¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después

Redacción TO

Foto: NASA
Reuters

Si bien la respuesta sobre nuestra existencia parece más o menos resuelta, hay cuestiones que quizá damos por hechos sin saber por qué. Por ejemplo, ¿qué es el espacio? En 1717, como recuerda la revista The Conversation, surgió un debate enfrentado para dar respuesta a esta pregunta, parece que sin éxito definitivo. 300 años después seguimos sin ponernos de acuerdo.

Algunos matemáticos como Hermann Minkowski o físicos como Albert Einstein sostuvieron que el espacio y el tiempo están unidos en una continuidad. Sin embargo, esta ecuación deja sin resolver qué es el espacio. Así, los físicos del siglo XXI dan distintamente validez a dos formas de comprender el mismo, y se dividen –aunque esta sea una materia para filósofos– entre relacionistas y absolutistas. Las posturas cobraron popularidad cuando así lo quiso una reina inglesa con raíces en Alemania: Caroline de Ansbach (1683-1737). La reina de Gran Bretaña propuso a las grandes mentes enfrentar sus corrientes filosóficas en un tiempo de apogeo racionalista en las islas y de empirismo en el continente.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 1 Un meteorito visto en el cielo de Sarajevo. | Foto: Dado Ruvic/Reuters

La respuesta fue inmediata: el racionalista alemán Gottfried Leibniz y el empirista británico Samuel Clarke –próximo a Isaac Newton– debatieron epistolarmente sobre el espacio y encontraron ciertos lugares comunes, en un plano intelectual. Aquella compenetración fructificó en 1717, y fue toda una revolución en el plano filosófico.

Leibniz dedujo, poniendo de manifiesto su doctrina relacionista, que el espacio existe en función de la relación entre las cosas. Eso quiere decir que el espacio es lo que hay entre las estrellas y los astros, y que si no hubiera nada dentro del espacio, el espacio no existiría. Si acabaran con el universo, no existiría el espacio. Clark llegó a una conclusión distinta: el espacio es todo y como tal está en todas partes. En los árboles, en las estrellas y en nosotros. El espacio es el contenedor donde estamos. El espacio explica el movimiento y explica la vida. Además, Clark relacionó el espacio directamente con la divinidad: Dios es el espacio y está en todas partes. No puedes prescindir del espacio y no puedes prescindir de Dios.

Con la llegada del siglo XVIII, se incorporaron a la discusión otros pensadores, como Isaac Newton, que escribió que el espacio va más allá de los objetos y es una entidad que lo abarca todo y que, como tal, todo se mueve en relación a él. Igual que la Tierra se mueve en relación al Sol. Immanuel Kant, por su parte, definió el espacio como un concepto ideado por los humanos para explicarse el mundo y dotarlo de significado. Era un época de ebullición intelectual y de replanteamiento de la relación del hombre con Dios.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 2 Las luces de Perth, Australia, vistas desde el espacio. | Foto: NASA/Reuters

En este sentido, fueron muchos quienes se alertaron por la idea de que Dios fuera el espacio. Dios no solo estaría en todas partes, sino que sería el contenedor en que se encuentran todas las partes. También se preguntaron si, por tanto, el tamaño de las cosas implicaría un mayor valor, como recuerda la revista especializada, que cita a Bertrand Russell y su posición al respecto, ya en el siglo XX: “Sir Isaac Newton era mucho más pequeño que un hipopótamo, pero no lo valoramos menos que la bestia más grande”.

Ahora la opción divina ya está fuera de la ecuación, incluso para los pensadores contemporáneos que secundan las visiones de Clark. Es el caso de Tim Maudlin y Graham Nerlich. Los puntos de vista de otros coetáneos como Kenneth Manders o Julian Barbour no descartan que ambas posturas sean compatibles. Se cumplen tres siglos desde que Caroline de Ansbach lanzara la piedra, y el debate continúa, sin resolverse.

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Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año

Redacción TO

Foto: Brent Stirton
Wildlife Photographer of the Year 2017

La fotografía ganadora del Wildlife Photographer of the Year 2017 es la imagen de la desolación. De la destrucción que crea el hombre. Un rinoceronte negro cazado, derribado y con su cuerno arrancado nos recuerda todo lo que los humanos somos capaces de arruinar. Tomada en la reserva natural Hluhluwe Imfolozi Park de Sudáfrica, esta imagen forma parte de la investigación del fotoperiodista Brent Stirton para denunciar el tráfico ilegal de cuernos de rinoceronte. El rinoceronte negro es una especie en peligro de extinción del que solo quedan 5.000 ejemplares en libertad.

“La imagen de Brent subraya la necesidad que tiene la humanidad de proteger nuestro planeta y las especies con las que lo compartimos. El rinoceronte negro ofrece la sombría contraparte a la historia de esperanza de la ballena azul. Igual que ahora el rinoceronte negro es una especie en peligro de extinción, las ballenas azules una vez fueron tan cazadas que estuvieron al borde de la extinción, pero la humanidad empezó a actuar a escala global para protegerlas. Esta imagen impactante de este animal destrozado sin su cuerno es una llamada para que empecemos a actuar todos nosotros”, ha defendido Michael Dixon, director del Museo de Historia Natural de Londres, donde están expuestas las fotografías ganadoras y finalistas.

Más de 50.000 fotografías son enviadas cada año a este prestigioso certamen que busca mostrar la diversidad y la belleza natural de nuestro planeta. La exposición se podrá ver en el museo de Historia Natural de Londres hasta el 28 de mayo y desde el 23 de octubre estará abierta la convocatoria para participar en la próxima edición de Wildlife Photographer of the Year 2018. Estas son algunas de las fotografías ganadoras de este año:

Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 1
Esta es la segunda imagen ganadora del Wildlife Photographer of the Year 2017 en categoría Joven. Fue tomada por el holandés de 16 años Daniël Nelson en la República Democrática del Congo. | Foto: Daniël Nelson/Wildlife Photographer of the Year 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 2
Imagen ganadora de la categoría “Animales en su ambiente”. Tomada en Brasil. | Foto: Marcio Cabral/Wildlife Photographer of the Year 2017

Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 5
Imagen ganadora de la categoría “Comportamiento: anfibios y reptiles”. Tomada en las Islas Vírgenes. | Foto: Brian Skerry/Wildlife Photographer of the Year 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 6
Fotografía ganadora de la categoría “Retratos animales”. La imagen muestra a un chimpancé en Uganda. | Foto: Peter Delaney/Wildlife Photographer of the Year 2017

Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 7
Imagen ganadora de la categoría “Ambientes de la Tierra”. Muestra un gigante bloque de hielo submarino en la Antártida. Foto: Laurent Ballesta/Wildlife Photographer of the Year 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 8
Imagen ganadora de la categoría “Fotoperiodismo”. Muestra a un grupo de elefantes en Malasia intentando atravesar una plantación de aceite de palma. |
Foto: Aaron ‘Bertie’ Gekoski/Wildlife Photographer of the Year 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año 9
Imagen ganadora de la categoría “Comportamiento animal: mamíferos”. Muetsra un grupo de ballenas en Sri Lanka. | Foto: Tony Wu/Wildlife Photographer of the Year 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017, las imágenes de animales más espectaculares del año
Foto ganadora en la categoría de Niños de 11 a 14. La autora es una estadounidense de 14 años. | Foto: Ashleigh Scully/Wildlife Photographer of the Year 2017

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