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Paco Cecilio: "Los hombres y mujeres ya no se visten, ahora se cubren"

Lidia Ramírez

Los comienzos no son fáciles y de esto bien sabe Paco Cecilio. Con 600 euros en el bolsillo gracias a la buena ayuda de sus padres, este empresario madrileño se embarcaba hace casi tres décadas en una gran aventura, consagrándose, después de “mucho sacrificio”, en diseñador referente con una marca consolidada en el mercado. Hoy, con cinco tiendas en la Comunidad de Madrid, Paco Cecilio sigue creciendo y próximamente abrirá una sexta que no es más que el reflejo del trabajo bien hecho con “esfuerzo y dedicación”. Elegante hasta en los andares, reflejo de su marca, Paco asegura sentirse “afortunado” ya que ha conseguido hacer de su hobby su profesión y, de esta forma, “hacer la vida más fácil a cientos y cientos de clientes”. Analizamos con el diseñador y empresario de moda, valga la redundancia, el sector textil en España.

¿Cómo se encuentra al sector textil en España en la actualidad?

En un gran momento. La crisis que hemos padecido ha servido para depurar toda la cadena de distribución y la aparición de enseñas nuevas. La moda tiene una gran repercusión y respeto en el mundo entero.

¿Son las compañías low-cost el mayor riesgo del sector en España?
Como te decía, han aparecido muchas enseñas nuevas y casi todas low cost. Para mí es la principal incertidumbre que tiene el sector. ¿Hacia dónde queremos ir? Desde el punto de vista del cliente es fantástico, le dan producto a bajo precio. Pero desde el resto de actores de la cadena de distribución, no lo veo tan claro. Mantener una estructura en una compañía es costoso, fabricar en España es costoso, mantener las plantillas es costoso….y vender tan barato como estas enseñas hacen, es la asfixia para muchas marcas. Por no hablar de cómo han influido estas cadenas en la elegancia. Cada día vestimos peor. Los hombres y mujeres ya no se visten, ahora se cubren.

"La moda española tiene una gran repercusión y respeto en el mundo entero". (Foto: Paco Cecilio)
“La moda española tiene una gran repercusión y respeto en el mundo entero”. (Foto: Paco Cecilio)

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la marca España?
La mayor fortaleza es el diseño y la calidad; las debilidades los costes de producción.

¿Cómo nos ven en el exterior? ¿Cuál es nuestra reputación?
Somos admirados y respetados. La moda y, sobre todo, el calzado, son referencia de calidad. De hecho, cada año suben las exportaciones. En esto ha ayudado mucho que algunas marcas españolas tengan una fuerte presencia en el exterior.

¿Cuáles son los países que mejor nos valoran? ¿Y los que peor?
Somos un país mediterráneo con todas las connotaciones que eso conlleva, buen clima, sol, días más largos… y los países de nuestro entorno valoran mucho nuestra moda porque se sienten identificados con estos valores. Los países donde las costumbres, forma de vida e incluso religión distan mucho de lo nuestro, cuestan más aceptar nuestra moda.

“El sector textil en España está en un gran momento”

El proceso de deslocalización de la industria textil hacia lugares con menores costes, como Asia, se ha frenado. España vuelve a ser un país competitivo en cuanto a la fabricación del producto, ¿cuál es el motivo de este cambio?
La bajada de demanda interior provocada por la crisis ha hecho que las grandes cantidades pedidas en Asia para la fabricación sean insoportables para algunos fabricantes. Esto ha producido el regreso a nuestro país. Pero aquí viene el problema, la deslocalización hizo en el pasado que la industria textil casi desapareciera, cerrando la mayoría de talleres por falta de trabajo. Sólo los que fueron visionarios y supieron capear el temporal han podido volver. El resto ha tenido que dejar de fabricar en Asia y ahora lo están haciendo en países de nuestro entorno como Portugal, Turquía y Marruecos.

Entre los referentes del diseño hay más hombres que mujeres, sin embargo, siempre se asocia la moda con la mujer, ¿a que se debe esta incongruencia?
Esa distancia cada día se está acortando más, irrumpiendo también grandes diseñadoras que están haciendo maravillosamente bien su trabajo.

“Las compañías low-cost son la mayor incertidumbre que tiene el sector”

¿Cuál es la clave del éxito de Paco Cecilio en un mercado tan complicado como el textil?
Primero, haber tenido siempre la compañía muy saneada económicamente, no haber vivido por encima de las posibilidades de la marca, no endeudarse en planes de expansión sin sentido. Y desde el punto de vista de las tiendas, escuchando mucho al cliente para saber qué demanda en cada momento y dárselo al mejor precio sin perder nuestra esencia de calidad en el servicio. Para esto último ha sido fundamental la irrupción de las redes sociales.

En la actualidad, Paco Cecilio cuenta con cinco tiendas y próximamente abrirá una sexta. (Foto: Paco Cecilio)
Paco Cecilio cuenta con cinco tiendas y próximamente abrirá una sexta. (Foto: Paco Cecilio)

¿Cuáles son los principales obstáculos que te encuentras hoy día?
La localización de locales para continuar con la expansión de la marca. Las calles secundarias han desaparecido, solo quedan calles Premium y estas han experimentado una subida de precios espectacular al concentrarse todas las marcas ahí. Es la ley de la oferta y la demanda. Hoy, o estas en calle Premium o centro comercial Premium o estás muerto.

¿Qué tendencias vienen para esta nueva temporada otoño/invierno?
El color, la fuerza y los detalles son las claves de la colección. Apostamos por un estilo personal y elegante buscando vestir al hombre en todas las situaciones. La línea de sastrería sigue siendo un pilar importante dentro de la marca: patrones más juveniles y una fuerte apuesta por los complementos. La línea casual es la otra gran protagonista: americanas con un diseño y color que tienen estilo propio, camisas lisas o estampadas que tienen una personalidad inconfundible para vestir al hombre actual que, cada vez más, sabe lo que quiere y aprecia la calidad.

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Las elecciones de Alemania, en directo

Redacción TO

Foto: MICHAELA REHLE
Reuters

Alemania celebra hoy sus elecciones federales, en las que más de 61,5 millones de alemanes están llamados a votar para elegir canciller. Los colegios permanecerán abiertos entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde y los resultados se conocerán poco después.

Las encuestas están de lado de la actual jefa del Ejecutivo, Angela Merkel, cuyo partido (CDU) podría obtener entre el 34 y el 36% de los votos, muy por delante del partido socialdemócrata (SPD), que lograría entre el 21 y el 22%. En tercer lugar estaría la derecha nacionalista, AfD, que se haría con entre el 11% y el 13% de los apoyos pero el último puesto del podio también podría ir para la izquierda radical (Die Linke) con entre 9,5 y 11% de las preferencias.

Las elecciones de Alemania, en directo

09:15. El presidente alemán llama a hacer uso del derecho a voto. Frank Walter Steinmeier ha llamado a sus conciudadanos a hacer uso del derecho de voto y ha advertido que quien no vota permite que otros decidan sobre el futuro del país. Según Steinmeier, nunca antes se había sentido tan claramente que unas elecciones tienen que ver “con el futuro de Europa y el futuro de la democracia”, probablemente en alusión al inminente acceso al Parlamento de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

08:00. Abren los colegios electorales en Alemania, que celebra este domingo unas elecciones federales en las que se esperan pocas sorpresas. 61,5 millones de alemanes decidirán la composición del nuevo Bundestag, y muy presumiblemente Angela Merkel será reelegida canciller, aunque en qué condiciones está todavía por determinar.

Las elecciones de Alemania, en directo 2
Alguien vota en Berlín, la capital alemana. | Foto: Fabrizio Bensch / Reuters

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Ni agua

Ferrán Caballero

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Pues claro que no hay que darles nada a los independentistas. Porque ni al independentista ni a nadie le contenta que le den lo que considera suyo. Y por eso todo lo que pretende ser una concesión se recibe como humillación. Por eso no se les puede contentar con una reforma Constitucional, ni con más competencias ni con un blindaje de cultura y educación ni con una mejora del sistema de financiación autonómica. Nada de eso es suficiente para los independentistas. Y uno de los grandes logros y de las grandes desgracias de este proceso es que esto ya es evidente para todo el mundo. Excepto para De Guindos, que ayer mismo se ofrecía a “hablar del sistema de financiación y otros asuntos si los planes para la independencia se retiran”.

Pero los planes para la independencia no se retiran. Y no se retiran porque los independentistas, como decía García Domínguez, “no se están jugando 15 años de cárcel para conseguir un apañito de la financiación autonómica”. Cree De Guindos y supongo que algunos con él que es posible volver al 2012. Como si nada hubiese pasado. Pero aunque fuese posible volver atrás, ya en el 2012 este apañito era insuficiente. Porque lo que pedía el Presidente Artur Mas no era el dinerito sino “las llaves de la caja”. Lo que pedía Artur Mas no era un nuevo pacto o una nueva cesión, provisional y condicionada por definición, del Estado. Lo que pedía Mas era soberanía fiscal. Y como hemos ido aprendiendo desde entonces, aunque lenta y dolorosamente, la soberanía ni se pide ni se discute sino que se ejerce. 

El problema no es qué puede darse a los independentistas para que retiren sus planes. No es a los dirigentes independentistas, a quienes hay que convencer, sino a la mayoría de los votantes catalanes. Y aquí el auténtico problema está en lo que escribía Cristina Losada: “la solución política es hacer, por una vez, lo que no se ha hecho nunca. Dejar meridianamente claro, desde ya, que no habrá trato de favor y no se dará nada, pero nada, que no corresponda. Como al niño mimado. Llega un día en que hay que decirle que no, que se ponga como se ponga se le va a tratar igual que a sus hermanos.” Pero el votante independentista no es un niño que llora porque se le diga que no, sino alguien que ha dejado de esperar permiso. Y el problema no es que se mime o se castigue a las instituciones catalanas, sino que se las trate como a niño. Dudo mucho que de este proceso se salga con nada parecido a una “solución política”, pero me parece evidente que esta no podría ser, de ningún modo, la perpetuación del paternalismo de Estado.

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Cuando fui un trozo de carne en un Congreso de columnismo

Lorena G. Maldonado

Foto: Lorena G. Maldonado

Estos días se ha formado el zafarrancho en redes con el cartelito del II Congreso ‘Capital del columnismo’ porque, qué extraño, quién iba a augurarlo, pero aquello es una siembra de bálanos. Precaución a los viandantes: lo mismo te das un paseo por León entre el 18 y el 20 de octubre y te acaba golpeando el cráneo un testiculario intelectual: nadie está a salvo de este granizo nuestro, de este cielo tapizado de escroto, de esta nube negra que derrama Axe. 

Me han venido a la cabeza tiernos recuerdos, claro, porque una es una sentimental -¿no ven que soy mujer?-. La primera vez que oí hablar de este congreso -al que, por cierto, asisten firmas que aprecio y de nada tienen la culpa- fue el año pasado, allá por abril, cuando un compañero me pasó una columna que había publicado en El Mundo Ricardo F. Colmenero, en la que relataba con sorna cómo sus compadres y él habían aprovechado la excursión columnística para sacudirse de una vez por todas “el malditismo”. En ese texto aparecía mi nombre. Cito: “Uno de ellos [alumnos de primero de carrera] soltó la frase más canalla de las jornadas, cuando confesó que tanto él como cuatro colegas se habían matriculado en periodismo solo por lo buena que estaba Lorena G. Maldonado. Traté de unirme a las nuevas generaciones confesando que me había enamorado de los pechos de una oyente, pero me escuchaban con tristeza (…)”. 

Me quedé atónita, acojonada por ese exceso de confianza que no era más que una bravuconada. Pensé: coño, una toda la vida estudiando, escuchando con atención al que sabe, leyendo por las noches, escribiendo mucho y borrando más, siendo mi más implacable hater –en definitiva, peleando por la voz propia, que mira que cuesta parirla- para acabar en la columna de este majadero siendo tratada como anzuelito físico para que cuatro chavales se apliquen en el oficio. Cuatro niñatos que no tienen, ni por asomo, la responsabilidad del columnista que recoge la anécdota y que además les ríe las gracias con otro comentario maloliente -el de las mamas de la chica del público-, todo envuelto en ese aura de premeditado patetismo que buscaba Colmenero. Otra cosa no, pero ahí, bravo. Bien conseguido.

Hubiese sido elegante citar a una compañera de profesión -no sé, se me ocurre- para referirse a un texto suyo, qué más da si en tono de crítica o alabanza. Este columnista sólo tiene derecho a juzgar algo de mí, algo completamente expuesto, que es mi trabajo o, si quiere, mis opiniones. Lo demás es machismo. También dudé mucho sobre si se hubiese referido en esos términos a una compañera consolidada, madura, que llevase toda la vida escribiendo en prensa y tuviese ya edificada una firma. Supongo que no, porque el machismo es cuestión de poder y baraja también con quién medirse en público. Entiendo que es más fácil mofarse de una don nadie como yo, que entonces llevaba tres meses en El Español: ésta es la lógica de la cobardía.

Fue gracioso, porque el tipo -Colmenero- puso un tuit en el que citó a todas las personas mencionadas en el artículo excepto a mí, terminando de demostrar cuán pesados carga los dídimos, dando por redondeado el desbarre. Yo sentí una mezcla de rabia y de vergüenza, pero esta última me la arranqué rápido -ya sólo faltaba- y al final se me quedó no más que un hilillo de mala baba en la memoria. La impotencia que experimenté me la voy curando, porque gracias a la generosidad de este medio desde hace meses tengo un espacio libre donde sacudirme justicias poéticas. En general, me he puesto las pilas. Ya no paso ni una.

Si yo quisiera que se me mentase por algo relacionado con la carne, me habría dedicado a otra cosa -es probable que con poco éxito, porque ahí están la báscula y el espejo-, pero si mi faena es escribir, y tengo la fortuna de dedicarme a ello, es en esencia para desaparecer corporalmente del texto y que salga a flote sólo la idea y la mirada, que, oigan, tienen algo que ver con el género pero también lo trascienden.

Lo dice la magnífica Siri Hudsvet en La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: “¿Quién tiene sexo, el escritor o la obra? ¿Pueden ser contrarios? Si el narrador de la letra impresa es un hombre, ¿eso convierte al libro en masculino?”. Hudsvet -a la que muchos tristemente conocen sólo por ser la esposa de Paul Auster, buena prueba de cómo está el percal- explica que es estúpido pensarnos monolíticos cuando escribimos y cuando leemos, porque una mujer como ella bien puede aguardar hombres dentro, personajes masculinos queriendo hablar. “Esto es posible porque no somos ratas, sino seres imaginativos capaces de salir de nosotros mismos y, durante un rato al menos, convertirnos en otra persona, joven o vieja, cuerda o loca, mujer u hombre”.

La universalidad. Qué deseo. A eso hay que aspirar, y no a convertirnos -las mujeres- en una sección de “literatura femenina” en las librerías ni en una puta revista dominical sobre cocina, hijos y belleza. Hay que guerrear por la universalidad. La vida es una y a todos nos incumbe por igual. Los estilos son libres, o eso pretendo, ahora que las niñas ya no tenemos que ponernos corsé ni dejar las subordinadas para los machos. También Virginia Woolf se despedía así en su ensayo Una habitación propia, buscando la androginia al redactar, la indistinción del género. Como ese Shakespeare que escribía más allá del sexo, rayano en lo absoluto. Sólo como ser humano. Pero bueno, ¿qué más hay?

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Algunos héroes tienen cuatro patas: Frida, la perra que ha rescatado a más de 50 personas

Redacción TO

Foto: Armada Mexicana
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México trata de sobreponerse a la destrucción de un sismo de 7,1 grados que ha dejado al menos 280 muertos, entre ellos, más de 30 niños en una escuela en la capital y otros cuatro estados del país. Entre las ruinas, han resaltado los gestos de los rescatistas, profesionales y civiles, que se han dejado la piel por seguir encontrando a personas con vida. A todos se les ha agradecido la valentía. Pero una de ellos ha acaparado la atención de todo el mundo. Su nombre es Frida, tiene cuatro patas y siete años. Esta perra labrador de la Marina mexicana ha rescatado con vida a más de 50 personas en los últimos desastres naturales en los que ha participado en México, Ecuador y Guatemala.

No es la única: alrededor de una veintena de perros han acompañado a las fuerzas de rescate en los últimos sismos que han sacudido a México en el último mes. Pero Frida ha conquistado las redes desde que la Armada Mexicana difundiera fotos de ella equipada con cuatro botitas y unas gafas para poder moverse por los escombros y que el humo y los objetos afilados no la dañen.

Desde cachorra, Frida fue entrenada por la Armada de México para rescatar a personas que son víctimas de desastres naturales. La labrador rubia ha ayudado a rescatar 12 personas en Juchitán, el municipio más afectado por el terremoto de magnitud 8,2 del pasado 7 de septiembre, según ha informado la Marina a Verne. Ahora está trabajando en la zona de la escuela Enrique Rébsamen, donde el derrumbe del edificio ha ocasionado la muerte de 19 niños y donde se siguen buscando supervivientes.

En un paseo de la armada mexicana, Frida iba situada en uno de los camiones y fue recibida con vítores entre los asistentes:

Varios ilustradores también han querido brindarle su particular homenaje dibujado a estos héroes de cuatro patas:

Aunque Frida ha sido sin duda la más famosa de los perros de rescate de esta semana, los medios locales no olvidan tampoco a Eco, Titán y Vil:

La razón por la que se utilizan estos animales en las misiones de rescate, así como en la detección de explosivos o de drogas, es por su agudo sentido del olfato.

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