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Parad de pararme: el perfil étnico en España es ilegal

Cecilia de la Serna

Foto: SUSANA VERA
Reuters

Imagina que caminas tranquilamente por las calles de tu localidad y la policía te para para identificarte, sin razón aparente. Imagina que, al preguntar por qué te paran, la autoridad contesta sin miramientos que lo hace porque “eres negro”. Esto es el pan nuestro de cada día de ciudadanos y residentes en España, con independencia de su origen, su etnia, su condición social o administrativa. Esto se denomina ‘perfil étnico’ y es una práctica, además de racista e injustamente incriminatoria, ilegal. España sigue practicándola a día de hoy.

¿Qué es el perfil étnico?

La expresión ‘perfil étnico’ viene del inglés, ‘racial profiling’. Se define “el uso de perfiles étnicos” como el uso por parte de los agentes de la policía, seguridad, inmigración, o aduanas de generalizaciones y estereotipos basados en la raza, etnia, religión, o procedencia –y no en comportamientos individuales y pruebas objetivas– como fundamento de sospecha para dirigir actuaciones policiales de manera discriminatoria.

Este uso de perfiles étnicos se manifiesta a menudo en el criterio de la policía a la hora de decidir a quién parar para realizar identificaciones, interrogatorios, registros, e incluso a veces detenciones. También puede manifestarse en la extracción de información de bases de datos para identificar a posibles sospechosos terroristas, o en vigilancias selectivas y políticas antiradicalización.

El caso de Zeshan Muhammad

Hoy se ha presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo (TEDH) una demanda contra el Estado Español por no tomar medidas efectivas contra las identificaciones policiales por perfil étnico. La demanda se basa en el caso de Zeshan Muhammad, vecino de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) desde que era niño y con permiso de residencia. Zeshan fue parado por un agente de la Policía Nacional en Barcelona el 29 de mayo de 2013. El policía admitió que no habría parado a una persona blanca y afirmó que lo hacía “¡porque eres negro, y punto!”, según relata la víctima. Además de soportar una discriminación descarada por parte de las autoridades, Zeshan tuvo que aguantar un episodio de violencia física y verbal -le llegaron a llamar “mono” en comisaría, según denuncia-.

Parad de pararme: el perfil étnico en España es ilegal
Imagen: Daniel Santo / SOS Racisme

El pasado mes de noviembre, el Tribunal Constitucional no admitió a trámite el caso de Zeshan por considerarlo “no relevante”, a pesar de que en el recurso se alegaba que las identificaciones por perfil étnico violan la Constitución, normas internacionales vinculantes para España y que esta práctica policial discriminatoria afecta a miles de personas en nuestro país. El propio el Tribunal Constitucional, con su jurisprudencia, ha facilitado y otorgado legitimad a estas violaciones sistemáticas de derechos humanos, como así han reconocido instituciones del Consejo de Europa, según apunta la organización SOS Racisme Catalunya en un comunicado.

Con el apoyo de SOS Racisme Catalunya y Open Society Justice Initiative, Zeshan lleva adelante este litigio estratégico ante el TEDH. Lo hace con el objetivo no sólo de que se reconozca la violación de sus derechos y obtener reparaciones, sino también de poner fin a esta práctica policial discriminatoria que sufre una importante parte de la población en España: todas aquellas personas no blancas.

Los precedentes de la lucha contra el perfil étnico en España

En el año 2001, el Tribunal Constitucional se enfrentó ya a una denuncia similar presentada por Rosalind Williams y sentenció que era legítimo y legal identificar a personas no blancas pues “lo normal es que las personas de nacionalidad española sean blancas“, esgrimió. Rosalind es todo un icono de lucha contra el perfil étnico. Española de procedencia norteamericana, concretamente nacida en Nueva Orleans, Rosalind tuvo que enfrentarse con las autoridades de este país por haber recibido un trato discriminatorio por parte de la policía.

A pesar de que obtuvo la nacionalidad allá por 1969, en 1992 unos agentes de policía no creyeron posible que Rosalind fuera española. El 6 de diciembre de ese año fue objeto de una identificación policial en la estación de trenes de Valladolid, mientras viajaba con su familia. Esta medida de identificación no fue efectuada a ninguna otra persona que se encontrara en aquel lugar en ese momento, por lo que Rosalind entendió que la paraban por el color de su piel.

Parad de pararme: el perfil étnico en España es ilegal 1
Imagen: Daniel Santo / SOS Racisme

Tras una intensa lucha por obtener justicia, el TC falló en su contra. En respuesta a esta decisión judicial, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, al que se dirigió la Rosalind, dictaminó que esta práctica es discriminatoria e ilegal e instaba al estado español a erradicarla. Esta reprimenda de la ONU a España llenó de ilusión a activistas pro Derechos Humanos: era imposible que volviera a haber una sentencia igual. Sin embargo, el TC no aprovechó la oportunidad histórica que le dio el caso del joven Zeshan Muhammad para dictar un fallo que, en cumplimiento con el mandato de la ONU, estableciese que el perfil étnico es ilegal por constituir una discriminación racista. Por todas estas razones, según las asociaciones que dan apoyo a Zeshan, la sentencia del TC supuso “un menosprecio a las víctimas de estas prácticas policiales discriminatorias y una decisión incalificable en un Tribunal Constitucional que se supone protege los derechos fundamentales”.

A raíz de esta nueva demanda ante el TEDH, varias asociaciones de Derechos Humanos han lanzado la campaña #ParadDePararme, a través de la cual los usuarios pueden contar sus experiencias en primera persona y apoyar a las víctimas del perfil étnico.

En un tiempo en que la xenofobia, el racismo y todo tipo de formas de exclusión a las minorías es un mal en auge, las autoridades no pueden dar alas a los comportamientos discriminatorios con su propio ejemplo. La policía está para proteger a los ciudadanos, no para incriminarlos sin pruebas, sea cual sea el color de su tez. El perfil étnico es una práctica ilegal que debe ser erradicada de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado.

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El Aylan español que ha pasado desapercibido

María Hernández

Creen que se llama Samuel y que venía con su madre desde el Congo, huyendo de los horrores del conflicto armado que sufre el país africano. Su historia se parece a la de Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años que murió ahogado en septiembre de 2015. La diferencia entre estos dos casos es que la imagen de Aylan, tendido en la playa con su camiseta roja y el pantalón azul mientras las olas acariciaban su pequeño cuerpo inerte, protagonizó las portadas de medio mundo, removiendo las conciencias de los políticos y poniendo de manifiesto las peligrosas condiciones a los que los refugiados se enfrentan al huir de las guerras en sus países de origen, y con el caso de Samuel ha ocurrido todo lo contrario. Su cuerpo en una playa del sur de España no ha sido fotografiado. Apenas se habla de él.
Activistas y organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado las políticas de seguridad que la Unión Europea impone en las fronteras y aseguran que hay muchos más casos como el de Aylan. Además, acusan a las autoridades de intentar ocultar el caso de este niño congoleño, cuya identidad aún no ha podido ser confirmada por las autoridades. Algunas asociaciones, como Andalucía Acoge, están llevando a cabo tareas de identificación para intentar contactar con los familiares.

Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años, fue encontrado muerto en 2015. (Foto: Nilufer Demir/AP)
Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años, fue encontrado muerto en 2015. (Foto: Nilufer Demir/AP)

Muestras de solidaridad escondidas

Otra organización, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), llevó a cabo el 31 de enero una concentración en la playa de Barbate (Cádiz), lugar donde apareció el cuerpo del niño, para mostrar su repulsa hacia las numerosas muertes que ocurren en nuestras fronteras. Sin embargo, la manifestación no tuvo toda la repercusión que ellos hubieran querido. Y es que es más fácil encontrar información sobre ella en los medios internacionales que en la propia prensa española. No se habló de ella cuando se convocó, pero tampoco cuando tuvo lugar.

“A veces hay que ponerle nombre y apellido a estas víctimas para darnos cuenta de que estamos hablando de vidas humanas”

El alcalde de Barbate, Miguel Molina, ha dicho que “a veces hay que ponerle nombre y apellido a estas víctimas para darnos cuenta de que estamos hablando de vidas humanas. Tenemos que poner fin a esto”. Pueblos como el suyo, y otros de la costa gaditana, viven en “primera línea” el drama de la inmigración. Para acabar con esta situación, el alcalde cree que es realmente necesario construir nuevas políticas internacionales.

Las playas de Barbate viven en primera línea el drama de la inmigración. (Foto: Anton Meres/Reuters)
Las playas de Barbate viven en primera línea el drama de la inmigración. (Foto: Anton Meres/Reuters)

“Hombres y mujeres debemos recordar a nuestros dirigentes la necesidad y obligatoriedad de poner a disposición de quienes más lo necesitan las herramientas oportunas para favorecer la igualdad de oportunidades y el adecuado desarrollo de cada vida”. Así explicaba Miguel Molina la necesidad de estas concentraciones y manifestaciones solidarias, añadiendo que “queremos decir basta a los políticos retrógrados que impiden la libertad de desplazamiento a cualquier país, basta a los políticos retrógrados que impiden el acogimiento de personas en cualquier país, basta a las diferencias de origen, raza, sexo, religión, condición social, basta a la pobreza de unos para proporcionar riquezas a otros, basta, basta, basta”.
Así, el Ayuntamiento de Barbate fue el escenario de una concentración solidaria en la que la población de la localidad se sumó a la lucha contra las condiciones que llevan a la muerte de tantos inmigrantes, que se juegan la vida por el simple hecho de querer una vida mejor. Los vecinos fueron convocados por el propio Consistorio y a ella acudieron también miembros de su gobierno y de la oposición.

Vidas perdidas

El pequeño, al que algunas organizaciones llaman Samuel, fue encontrado sin vida en la playa de Barbate por un viandante, y todo apunta a que viajaba en una de las dos pateras que el pasado día 13 de enero intentaron cruzar el Estrecho desde Tánger. En ellas viajaban 21 personas. Una de las pateras apareció el mismo día, con siete supervivientes y tres fallecidos. La otra, en la que viajaban 11 personas, nunca llegó a aparecer. Samuel y su madre, que también falleció, viajaban en esta patera.

Un grupo de inmigrantes espera a ser rescatado en el Mar Mediterráneo. (Foto: Emilio Morenatti/AP)
Un grupo de inmigrantes espera a ser rescatado en el Mar Mediterráneo. (Foto: Emilio Morenatti/AP)

“No sabemos cuántos Aylans, cuántos Samueles, cuántos hombres y mujeres hay en el fondo del mar sin que su familia sepa nada de ellos. Todos tienen una vida y una historia que Europa no puede ningunear”, lamenta la APDHA. “Están huyendo de guerras, de situaciones de miseria, de hambre, de explotación y Europa sigue cerrada como una fortaleza ante ellos”, afirman.

“No sabemos cuántos Aylans, cuántos Samueles, cuántos hombres y mujeres hay en el fondo del mar sin que su familia sepa nada de ellos”

Como bien dicen, son muchas las personas que pierden la vida al tratar de huir de situaciones extremas, de guerras, del hambre. Concretamente, 246 personas han muerto en lo que llevamos de año en esta situación, según la Organización Internacional de las Migraciones. Estas muertes se suman a las más de 5.000 personas que fallecieron el año pasado en las mismas circunstancias en el Mediterráneo. Por esta razón, la asociación cree que un cambio en las políticas migratorias es muy necesario. “Como se ha demostrado, el enfoque securitario no funciona; es más, es una auténtica aberración. Son necesarias unas nuevas políticas migratorias.”

Un grupo de inmigrantes es rescatado en las aguas del Mediterráneo. (Foto: Emilio Morenatti/AP)
Un grupo de inmigrantes es rescatado en las aguas del Mediterráneo. (Foto: Emilio Morenatti/AP)

También son muchas las personas que luchan para que esto deje de ocurrir, aunque a veces su labor no consiga una gran difusión. Pero cuando el protagonista de uno de estos tristes sucesos es un niño, como Samuel, que tenía entre 5 y 7 años, se disparan todas las alarma y aumentan las voces que se se suman a las críticas contra las políticas fronterizas.
Por tanto, quizá tenga razón el alcalde de Barbate. Quizá, a veces, es necesario poner nombre a estas tragedias humanas para concienciar a la sociedad, para recordarles que las vidas perdidas en nuestras costas pertenecen a seres humanos con historias propias, con ilusiones, con aspiraciones de conseguir lo que muchos de los que viven en el llamado primer mundo dan por hecho: una vida en paz.

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La valentía de ser migrante

María Hernández

La globalización que experimenta la sociedad de hoy en día ha hecho que vivamos con normalidad la mezcla de culturas, de razas, de religiones y de nacionalidades en un mismo lugar, algo que era impensable hace tan solo unas décadas. Pero lo que no ha cambiado en absoluto es la valentía de todos aquellos que, sea por el motivo que sea, dejan su país para empezar una nueva vida en otro lugar.
Las facilidades que ofrecen el transporte y los medios de comunicación actuales facilitan la decisión a todas aquellas personas que deciden superar los obstáculos que supone establecerse en un nuevo país. Sin embargo, también hay otros muchos migrantes a los que no les queda otra opción, pues la falta de trabajo o, lo que es peor, la guerra, el hambre y la enfermedad hacen insostenible la vida en su tierra de origen.

Una mujer lleva a su hija a través de una playa de la isla griega de Lesbos a la que acaban de llegar. (Foto:  Fotis Plegas G/ Reuters)
Una mujer lleva a su hija a través de una playa de la isla griega de Lesbos a la que acaban de llegar. (Foto: Fotis Plegas G/ Reuters)

La Organización Internacional para las Migraciones define a un migrante como “la persona que se muda o se ha mudado cruzando una frontera internacional o dentro de un Estado lejos de su habitual lugar de residencia, sin importar el estado legal de la persona, si el movimiento es voluntario o involuntario, cuáles son las causas del movimiento o la duración de la estancia”.
A todas estas personas, sin importar de dónde vengan o hacia dónde se dirijan, está dedicado el Día Internacional del Migrante. Y es tanta la importancia de esta forma de vida que personalidades del mundo de la política y del arte le dedican a menudo discursos, versos, canciones e incluso novelas.

Políticos divididos

Con opiniones muy variopintas, políticos de todo el mundo han hablado sobre la migración, sobre sus consecuencias, sobre su porqué, sobre quienes la protagonizan. Si bien es cierto que en la mayoría de ocasiones se trata este tema en su relación con la economía, hay que recordar siempre que, tanto inmigrantes como emigrantes, son mucho más que simples números.
Franklin D. Roosevelt, por ejemplo, trataba de recordar a los ciudadanos estadounidenses que a todos nos toca de cerca el tema de la inmigración : “Recordad, recordad siempre, que todos nosotros, y tú y yo especialmente, descendemos de inmigrantes”.
Descendiente directo de inmigrantes, Barack Obama también ha defendido a aquellos valientes que buscan una vida mejor en su país: “Nuestro camino no está completo hasta que encontremos una mejor forma de dar la bienvenida a los inmigrantes luchadores y esperanzados que aún ven América como la tierra de la oportunidad”.

Una pareja se despide en la estación de tren de Beijing. (Foto: Jason Lee / Reuters)
Una pareja se despide en la estación de tren de Beijing. (Foto: Jason Lee / Reuters)

Pero, por desgracia, no todo son buenas palabras. También hay quien se centra en controlar la entrada en sus países de aquellos que buscan ayuda, que buscan huir del desempleo, de sueldos más que insuficientes, o incluso de guerras y muertes, que en lo que realmente supone llevar una vida así.

“Recordad, recordad siempre, que todos nosotros, y tú y yo especialmente, descendemos de inmigrantes”

Una muestra de esto es la opinión de Ronald Reagan, que dijo que “una nación que no puede controlar sus fronteras no es una nación”. Mucho más cercano, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha protagonizado algunos de los discursos más racistas de la política actual: “Cuando México envía a su gente, no están enviando lo mejor […]. Traen drogas. Traen crimen. Son violadores…Y algunos, asumo, son buena gente”.

La migración en libros y canciones

Por suerte, el mundo del arte es mucho más amable y, sobre todo, parece estar más concienciado con las dificultades que supone cualquier tipo de migración. Como experiencias propias o intentando ser la voz de otros, novelistas, poetas y cantantes nos trasladan con sus mejores palabras las sensaciones, emociones y vivencias que supone vivir en un país que no es el tuyo.
Federico García Lorca escribió ‘Poeta en Nueva York’ durante su estancia en esta ciudad, y sus líneas, escritas desde el punto de vista de un inmigrante, muestran su dura crítica hacia la sociedad norteamericana: “No hay más que un millón de herreros forjando cadenas para los niños que han de venir. No hay más que un millón de carpinteros que hacen ataúdes sin cruz. No hay más que un gentío de lamentos que se abren las ropas en espera de la bala”.

In this photo taken Jan. 30, 2013, Amalia Reigosa, hugs her sister Jaynet goodbye at the Jose Marti International Airport in Havana, Cuba, before her trip to Milan, Itlay. Reigosa was one of the first Cubans to take advantage of a travel reform that went into effect a year ago this week, when the government scrapped an exit visa requirement that for five decades had made it difficult for most islanders to go abroad. (AP Photo/Ramon Espinosa)
Dos hermanas se despiden en el aeropuerto de la Habana, Cuba (Foto: Ramon Espinosa/ AP)

El escritor portugués José Saramago también quiso recordar a todos sus lectores, como ya hizo Franklin D.Roosevelt con los ciudadanos de Estados Unidos, que la migración no nos queda lejos a ninguno: “Deja a aquel que no tenga una simple mota de migración para mancillar su escudo familiar que lance la primera piedra… si tú no migraste, tu padre lo hizo, y si tu padre no necesitó moverse de un lugar a otro, entonces fue solo porque tu abuelo antes no tuvo más opción que irse, que poner su antigua vida detrás de él y salir a buscar el pan que su propia tierra le denegó”. Este fragmento obtenido de su obra póstuma ‘El último cuaderno’, resume lo que muchos saben y no quieren reconocer, y es que sus antepasados también fueron migrantes.
Más positivo es John Lennon en su canción ‘Imagine’, donde se imagina un mundo sin fronteras, sin países, donde todos fuéramos iguales, donde existiera la paz real. “Imagina que no hay países, no es difícil de hacer. Nada por lo que matar o morir. Sin religión, también. Imagina a toda la gente, viviendo la vida en paz”, dice esta canción convertida en todo un símbolo a favor de la fraternidad y de un mundo en paz.

En primera persona

Pero sin duda, las citas más emotivas sobre la migración son las de aquellos que lo han vivido en primera persona. Son los testimonios de quienes han tenido que dejar su país, su familia, sus amigos, los que de verdad despiertan nuestras emociones. No importa si el personaje es real o ficticio, estas historias de superación consiguen llamar nuestra atención.
“Así que aquí estás, demasiado extranjero para casa, demasiado extranjero para aquí. Nunca suficiente para ambos”. Estas palabras de la poeta Ijeoma Umebinyuo describen a la perfección cómo se siente una persona que se encuentra a medio camino entre dos lugares, diferente de la gente de su país, pero también demasiado diferente en su nuevo hogar.

Un avión sobrevuela Nevada. (Foto: Brando.n/ Flickr)
Un avión sobrevuela Nevada. (Foto: Brando.n/ Flickr)

Aunque este sentimiento no es nada comparado con el dolor de tener que dejarlo todo atrás. “Dices adiós a tu país, tu gente, tu casa, tus amigos, tu familia. A todo lo que conocías. Lloras durante todo el vuelo”. La activista Arnesa Buljusmic-Kustura, que narra la experiencia de vida de los refugiados en Estados Unidos, describe con estas palabras lo difícil de abandonar todo aquello que conforma tu vida.

“¿Sabes lo que es un acento extranjero? Es un signo de valentía”

También describe este dolor la joven poeta canadiense Rupi Kaur en su libro ‘Milk and Honey’ (Leche y miel): “No tienen ni idea de lo que es perder tu hogar con el riesgo de nunca encontrar un hogar otra vez, tener tu vida entera dividida entre dos tierras y convertirte en un puente entre dos países”.
Vengan de donde vengan o vayan a donde vayan, lo importante de la migración son las personas, sus vidas, sus historias, sus sentimientos y sus luchas. Porque, como dice la abogada y escritora Amy Chua: “¿Sabes lo que es un acento extranjero? Es un signo de valentía”.

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Pequeños

José Antonio Montano

Qué pequeños han sido los nacionalistas en estos días tristísimos para Barcelona, Cataluña, España. Y los que no han sido pequeños es que no son del todo nacionalistas. Serían estos los nacionalistas llevaderos, o ‘conllevaderos’: aquellos para los que, aunque se consideren nacionalistas, el nacionalismo no es la razón principal –tendente a absoluta– de su vivir. Aquí  hablo de los otros, los nacionalistas puros. Esos insoportables.

El espectáculo que han dado, sobre los cadáveres calientes, ha sido abyecto y repulsivo. Se ha impuesto en ellos la pulsión de abusar, tergiversar, usurpar. Están en una dinámica delirante en la que la realidad se ha disipado; también la de los muertos. Todo vale exclusivamente para la causa. En este sentido, los separatistas han ganado: se han separado por su cuenta y no hay nada que hacer. Solo dejar constancia de la porquería, para que el nacimiento de su nación apeste. (Como ha apestado, por otra parte, el nacimiento de todas las naciones: pero a nosotros nos ha tocado asistir a este).

Además del ‘conseller’ catalán de Interior, Joaquim Forn, distinguiendo entre víctimas españolas y catalanas, sirvan varios como muestra. Raül Romeva, exhibiéndose en la prensa internacional como “ministro de Exteriores”, satisfecho de que lo tomen en serio al fin. La Asamblea Nacional Catalana, pidiendo a un medio de Estados Unidos que no utilice la bandera española en sus homenajes. Josep Maria Mainat, haciendo propaganda independentista y llamando a votar el 1 de octubre en el referéndum golpista. O este tuit de Súmate: “No sé cómo lo veis pero la frase ‘Si la Guardia Civil viene a cerrar el Parlament se encontrará a los Mossos’ hoy ha tomado otro significado”…

Sí, los nacionalistas han sido pequeños estos días. Aunque la cosa va al revés: por ser pequeños es por lo que son nacionalistas.

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La fisura incurable

Ignacio Vidal-Folch

¿Pero cómo pudo ser? ¿Cómo pudieron cambiarles así? Sobre la alienación que permitió al imán diabólico lavar el cerebro a unos chicos de Ripoll a quienes todos, o casi todos los que les conocían, consideraban encantadores, honestos, simpáticos, generosos, sociables y plenamente integrados en la comunidad, y que de repente resultaron ser unos asesinos de masas, lo más veraz, sencillo y sensato que se ha escrito en estos días –o por lo menos, que yo haya leído—es lo que le dijo un tal Raschid, primo de uno de los terroristas y vecino de Ripoll, a Nacho Carretero, de El País:

“Sí, nos criamos aquí y no tenemos problemas de convivencia, pero somos y siempre seremos los moros. En el colegio éramos los moros y las chicas no querían salir con nosotros. Y los mayores creen que vendemos hachís.”

Claro que no por eso cualquiera coge un coche y mata a quien se le ponga por delante. Pero ése es el trauma esencial, la fisura en el orgullo personal por donde se puede colar el discurso destructivo del imán, y no hay programa integrador, por bienintencionado y encomiable que sea, que cierre esa fisura, ese verdadero “hecho diferencial”. Ni los vecinos más cordiales, como hay que suponer que son los de Ripoll, pueden hacerlo. Y así sucede en todo el mundo: incluso en el “melting pot” de Nueva York las comunidades raciales y hasta nacionales siguen instaladas cada una en su propio barrio, y hasta el anterior presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tuvo que sufrir que quien le sucedería en el cargo, Donald Trump, le acusase de no ser realmente americano de nacimiento.

Es una lástima grande tener que resignarse a una realidad cuya peligrosidad potencial el recurso de la razón, de la política y de la educación puede paliar, pero no suprimir. Puede ser que reconocerlo no ayude a resolver el problema, pero puede por lo menos ayudar a entenderlo.

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