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Pedro Duque: "La ingravidez es una sensación que da mucha paz"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: ESA

Si hay una profesión difícil de alcanzar, y con la que muchos hemos soñado cuando éramos pequeños, es la de astronauta. Tan solo un español ha logrado serlo en la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Se trata de Pedro Duque, el astronauta que ha estado dos veces en el espacio. The Objective ha hablado con él para conocer más sobre cómo es estar en el espacio y vivir en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

Nacido el 14 de marzo de 1963 en Madrid, este ingeniero aeronáutico de profesión voló por primera vez como especialista de misión en el transbordador espacial Descubrimiento de la misión STS-95 del 29 de octubre al 7 de noviembre de 1998. Durante nueve días se dedicó a la investigación en condiciones de ingravidez y al estudio del Sol. Su segundo vuelo se produjo cinco años después, en 2003, cuando participó en la misión Cervantes durante 10 días, en la Estación Espacial Internacional.

Entrevista Pedro Duque 2
Duque en una de sus misiones espaciales en la ISS | Foto: ESA

¿Siempre has querido ser astronauta?

Cuando éramos pequeños, en general, vimos en las teles de blanco y negro el alunizaje y por supuesto, todos queríamos ser astronautas ese día. Yo pertenezco a una generación en la que la exploración espacial ha sido algo que se ha visto mucho y que llamaba mucho la atención. Obviamente, los españoles no podían ser astronautas hasta que hubo un desarrollo del país, pero en principio, cuando era pequeñito, sí que quería ser astronauta.

¿Cómo describirías la ingravidez en el Espacio? 

La ingravidez es una sensación que da mucha paz, pero no solo eso, también el hecho de estar en una nave espacial. Son varias cosas juntas. En la ISS estás un poco aislado, flotando, nada te aprieta, ningún músculo está tenso y luego también los motores están apagados, por lo que el silencio es mayor que el que hay en un avión durante el vuelo, por ejemplo. Todo eso junto, te da una sensación muy placentera de paz, si no tienes agobio en el trabajo, claro.

“La primera vez que abrimos la compuerta del Soyuz, no funcionaba el detector de presión”

¿Cuál es el mejor momento en el espacio?

Siempre los primeros días. Quizá el momento en el que abres la compuerta de la pequeña espacial, en la cual has estado 48 horas, y entras en la ISS. Siempre has soñado con ver y llegar a la ISS, y experimentar allí. En ese momento es cuando ves que has conseguido algo en tu vida.

¿Y el peor momento?

Lo peor es que vas con un motivo de trabajo, que allí tienes un planning que tienes que cumplir, que hay unas responsabilidades, que hay que estar atento a las cosas y, por tanto, las sensaciones de disfrute son totalmente pequeños momentos que uno tiene ahí arriba. Sería mucho mejor, por supuesto, ir a la ISS de viaje de placer, simplemente a mirar, a experimentar la ingravidez, a hacer fotos de la Tierra, a mirar la galaxia, etc…

¿Alguna vez has sentido miedo en el espacio?

No he sentido miedo, pero sí algún pequeño susto, porque estar en un ambiente tan hostil como el espacio, hace que estés siempre en el límite de lo que es posible, técnicamente, y un fallo podría dar al traste con todo, incluido con tu vida. Para abordar esto tenemos una preparación muy exhaustiva, exactamente nos explican todo lo que puede pasar, las sensaciones que quizás tengamos, todas las respuestas de las máquinas, etc… Cuando algo sale diferente, al menos tienes un pequeño sobresalto. Nosotros tuvimos solo pequeños sobresaltos, pero hay otros astronautas que tienen sustos mayores, como incendios en la ISS, colisiones entre naves espaciales y la ISS.

Recuerdo que la primera vez que tuvimos que abrir la compuerta del módulo Soyuz, estaba estropeado el detector de la presión y no sabíamos mucho si en el otro lado de la compuerta había presión o no, no sabíamos si la compuerta nos iba a aplastar. Lo que hicimos fue calcular cuál podría ser la presión existente, en base a la presión que había en el módulo y a las diferentes temperaturas, así como otros factores, y llegamos a la conclusión de que podríamos sujetar la puerta entre dos, así que procedimos a abrirlas.

¿Cómo es el día a día en la ISS?

No es nada corriente ni normal, es un poco como estar en cualquier laboratorio en el que vas a vivir y trabajar, que hay bien pocos en el mundo. Se parece un poco a la vida que hacen los que están en las estaciones de la Antártida, de las cuales no se puede salir en unos cuantos meses. Como en la ISS se está para hacer ciencia, hay un planning que hay que cumplir durante todo el día. Sí es verdad que las actividades normales de una persona se tarda más en hacerlas, porque hacer las cosas en ingravidez cuesta. El día a día es hacer lo que te han planificado de ciencia, reparar las cosas que se te van rompiendo, cambiando repuestos, hacer la comida y asearte, y ya casi casi comenzar el día siguiente. También hay momentos de ocio, ya que en principio se tiene el domingo libre y la gente se dedica a mirar mucho por la ventana, experimentar la ingravidez, hacer buenas fotos, tuitear cosas interesantes, hablar con la familia por videoconferencia.

“La ISS no es el lugar adecuado para acoger los viajes turísticos o de ocio, es un laboratorio”

¿Y la comida?

Se trata de que la comida en la Estación se parezca lo máximo posible a la de la Tierra, que sea normal. Sí es cierto que hay comida que está deshidratada, que no parece la misma que la de la Tierra, pero que una vez que le añades agua pues tiene cierta similitud, como una tortilla francesa o unos espaguetis. También hay latas que puedes abrir y bueno, es como si estuvieras en un camping. Se trata de tener una alimentación suficientemente correcta y que además tenga, un poco, sabores normales.

Entrevista Pedro Duque 1
Duque “jugando” en la ISS con varios paquetes de comida | Foto: ESA

¿Qué hay de cierto en que hay una pistola en la ISS?

En verdad se encuentra dentro del paquete de supervivencia de la nave Soyuz. En caso de que caigas en medio de Siberia, o sabe Dios dónde, existe una pistola – hasta 2006 una TP-82 y posteriormente una Makarov semiautomática – capaz de disparar bengalas y balas, pensada para usarse en casos de emergencia. Cuando se despega, puede pasar que el cohete falle y la Soyuz caiga en la estepa siberiana, y no sería raro que un oso te encontrara, por lo que en ese caso la pistola podría ser útil. La pistola no se saca en absoluto de ahí y de hecho, la culata a su vez es un hacha por si tienes que hacer una hoguera o cosas de esas.

¿Qué decir sobre los viajes turísticos al espacio que plantean algunas compañías como SpaceX, Virgin Galactic o Blue Origin?

En principio decir que los gobiernos financian los desarrollos iniciales de tecnología para fomentar la industria, pero para que luego haya trabajo para los ingenieros, esta tecnología ha de pasar al mercado. No se puede pretender tener una tecnología que nunca va al mercado, porque esa tecnología se muere. Para continuar, por supuesto que la ISS no es el lugar adecuado para acoger los viajes turísticos o de ocio, es un laboratorio. Hasta ahora ha habido viajes de turismo puntuales, pero este no es el objetivo real. El fin es que las personas puedan ir al espacio, a un sitio que sea realmente un hotel, donde estén más cómodos, ya sea de carácter internacional, público o privado, siempre y cuando se haga dentro de unos parámetros éticos y de seguridad adecuados.

Actualmente hay tres principales compañías que quieren llevar a cabo estos viajes turísticos: SpaceX, Sierra Nevada Corporation y Bigelow Aerospace, siendo esta última la que tiene un módulo espacial privado de prueba en la ISS. Blue Origin no la controlo tanto, pero ellos de momento tienen cohetes, mientras que la nave aún está en diseño.

¿Es SpaceX la compañía espacial del futuro?

Es un modelo diferente de compañía espacial, al cual se tiende, es el modelo de compañía espacial que se mete en principio en negocios ya conocidos, en los que los desarrollos tecnológicos no son tan extremos como para necesitar la financiación pública, y que en principio cobran por servicios, algo que se ha introducido en EEUU como parte de la evolución natural de todo el negocio en una economía capitalista. No digo yo que SpaceX sea la compañía del futuro porque espero que surjan más y haya una sana competencia, pero sí que se tiende, poco a poco, a que los gobiernos compren los servicios que ofrecen varias empresas.

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Pedro Duque durante el entrenamiento Neutro de flotabilidad en el laboratorio Star City | Foto: ESA

¿Qué hay que hacer para ser astronauta de la ESA?

El programa de vuelos tripulados de la ESA es mucho más pequeño que el de la NASA y, por tanto, hay muchas menos posibilidades de convertirse en astronauta en Europa que en EEUU. Hay una serie de convocatorias que hace la ESA, aunque mucho más espaciadas que las de la NASA, y tienes que presentarte. En principio lo que se pide para ser astronauta es básicamente lo mismo en todos los lados; se pide una carrera de ciencias, experiencia profesional, habilidades operativas y para estar varios meses en la ISS unas capacidades psicológicas adecuadas.

¿Qué te parece la idea de Mars One de enviar personas a Marte para establecer una colonia, sin posibilidad de regreso?

Una tontería técnica, es imposible, no se puede mandar a nadie a Marte sin haber estado antes y haber preparado la zona. Una serie de expediciones de ida y vuelta que preparen allí todos los diversos aparatos que se necesitan. No puedes ir a Marte y quedarte ahí. Por supuesto que la idea de llevar una colonia a ese planeta y establecerse allí algún día está abierta y puede ocurrir, pero antes de eso habrá que preparar el planeta con decenas de expediciones de ida y vuelta hechas por astronautas profesionales. Todo esto requiere una gran cantidad de suministros que habrá que llevar y de gente especializada para su instalación y mantenimiento.

Es muy difícil calcular cuándo podremos ver esto, pero ponte que en torno a uno o dos millones de años, en términos económicos. Si se dispone de 150.000 ingenieros, posiblemente se haga en 7 u 8 años, pero si solo tenemos 10.000 ingenieros dedicados a esto, puede que se tarde 70 u 80 años.

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¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después

Redacción TO

Foto: NASA
Reuters

Si bien la respuesta sobre nuestra existencia parece más o menos resuelta, hay cuestiones que quizá damos por hechos sin saber por qué. Por ejemplo, ¿qué es el espacio? En 1717, como recuerda la revista The Conversation, surgió un debate enfrentado para dar respuesta a esta pregunta, parece que sin éxito definitivo. 300 años después seguimos sin ponernos de acuerdo.

Algunos matemáticos como Hermann Minkowski o físicos como Albert Einstein sostuvieron que el espacio y el tiempo están unidos en una continuidad. Sin embargo, esta ecuación deja sin resolver qué es el espacio. Así, los físicos del siglo XXI dan distintamente validez a dos formas de comprender el mismo, y se dividen –aunque esta sea una materia para filósofos– entre relacionistas y absolutistas. Las posturas cobraron popularidad cuando así lo quiso una reina inglesa con raíces en Alemania: Caroline de Ansbach (1683-1737). La reina de Gran Bretaña propuso a las grandes mentes enfrentar sus corrientes filosóficas en un tiempo de apogeo racionalista en las islas y de empirismo en el continente.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 1 Un meteorito visto en el cielo de Sarajevo. | Foto: Dado Ruvic/Reuters

La respuesta fue inmediata: el racionalista alemán Gottfried Leibniz y el empirista británico Samuel Clarke –próximo a Isaac Newton– debatieron epistolarmente sobre el espacio y encontraron ciertos lugares comunes, en un plano intelectual. Aquella compenetración fructificó en 1717, y fue toda una revolución en el plano filosófico.

Leibniz dedujo, poniendo de manifiesto su doctrina relacionista, que el espacio existe en función de la relación entre las cosas. Eso quiere decir que el espacio es lo que hay entre las estrellas y los astros, y que si no hubiera nada dentro del espacio, el espacio no existiría. Si acabaran con el universo, no existiría el espacio. Clark llegó a una conclusión distinta: el espacio es todo y como tal está en todas partes. En los árboles, en las estrellas y en nosotros. El espacio es el contenedor donde estamos. El espacio explica el movimiento y explica la vida. Además, Clark relacionó el espacio directamente con la divinidad: Dios es el espacio y está en todas partes. No puedes prescindir del espacio y no puedes prescindir de Dios.

Con la llegada del siglo XVIII, se incorporaron a la discusión otros pensadores, como Isaac Newton, que escribió que el espacio va más allá de los objetos y es una entidad que lo abarca todo y que, como tal, todo se mueve en relación a él. Igual que la Tierra se mueve en relación al Sol. Immanuel Kant, por su parte, definió el espacio como un concepto ideado por los humanos para explicarse el mundo y dotarlo de significado. Era un época de ebullición intelectual y de replanteamiento de la relación del hombre con Dios.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 2 Las luces de Perth, Australia, vistas desde el espacio. | Foto: NASA/Reuters

En este sentido, fueron muchos quienes se alertaron por la idea de que Dios fuera el espacio. Dios no solo estaría en todas partes, sino que sería el contenedor en que se encuentran todas las partes. También se preguntaron si, por tanto, el tamaño de las cosas implicaría un mayor valor, como recuerda la revista especializada, que cita a Bertrand Russell y su posición al respecto, ya en el siglo XX: “Sir Isaac Newton era mucho más pequeño que un hipopótamo, pero no lo valoramos menos que la bestia más grande”.

Ahora la opción divina ya está fuera de la ecuación, incluso para los pensadores contemporáneos que secundan las visiones de Clark. Es el caso de Tim Maudlin y Graham Nerlich. Los puntos de vista de otros coetáneos como Kenneth Manders o Julian Barbour no descartan que ambas posturas sean compatibles. Se cumplen tres siglos desde que Caroline de Ansbach lanzara la piedra, y el debate continúa, sin resolverse.

Continúa leyendo: Vídeo | La carrera por conquistar Marte se intensifica

Vídeo | La carrera por conquistar Marte se intensifica

Redacción TO

Marte es el sueño colono de nuestro siglo. Más allá de los confines de la Tierra puede estar la solución a los problemas de la Humanidad -o al menos eso defienden algunos, como Elon Musk, que se ha tomado la idea de enviar a humanos a Marte muy en serio-. Lee más sobre la carrera por conquistar el planeta rojo aquí.

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La carrera por conquistar Marte se intensifica

Cecilia de la Serna

Foto: DOMINIC EBENBICHLER
Reuters

Marte es el sueño colono de nuestro siglo. Más allá de los confines de la Tierra puede estar la solución a los problemas de la Humanidad -o al menos eso defienden algunos, como Elon Musk, que se ha tomado la idea de enviar a humanos a Marte muy en serio-.

Los planes de Musk para conquistar el planeta marciano han sido diseñados para convertir la especie humana en multiplanetaria, como si de una película de Ciencia Ficción se tratara. La civilización podría estar en peligro en un futuro cercano, y emigrar al Espacio suena como una posibilidad no tan remota. Entre los proyectos que ha emprendido Musk, fundador de SpaceX y Tesla, está el lanzamiento de vuelos a Marte en 2024. Dentro de nada.

No obstante, Musk y su SpaceX no son los únicos que sueñan con habitar Marte. Dubái, el emirato más emprendedor, ha anunciado recientemente que está construyendo un prototipo de la colonia de Marte en el desierto para proporcionar “un modelo viable y realista para simular la vida en la superficie de Marte”.

Mars Science City, un plan en el desierto

El Gobierno de Dubái cree que todo es posible, por eso invierte los petrodólares en grandes planes para la Humanidad. No sabemos si es un espejismo, pero en su desierto ha ideado un proyecto para experimentar con la vida en Marte. Este plan lleva por nombre Mars Science City y cuenta con un presupuesto de 140 millones de dólares. Este proyecto ha sido desarrollado por el reconocido arquitecto Bjarke Ingels, fundador del estudio de arquitectura BIG y creador de la torre Two World Trade Center, el rascacielos que sustituirá a las Torres Gemelas. Su plan consiste en una megaciudad en mitad del desierto hará las veces de campus de simulación espacial, donde científicos y astronautas vivirán durante un año como máximo.

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Vista general del proyecto de Bjarke Ingels. | Imagen: Dubai Media Office

Aparte de los 140 millones de dólares, el resto de cifras asustan: la ciudad tendrá una superficie total de 176.516 metros cuadrados, convirtiéndose en la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida, y está concebida para enviar vida a Marte de aquí a 100 años. Para julio de 2020, sus impulsores aseguran que serán capaces de enviar una sonda al planeta rojo.

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Con 176.516 metros cuadrados, Mars Science City será la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida. | Imagen: Dubai Media Office

Los edificios que compondrán este futurista complejo serán, en palabras de los responsables del proyecto, “los más sofisticados del mundo”. Para su construcción se utilizará la tecnología de impresión 3D con arena del desierto, por lo que el impacto medioambiental será mínimo. Entre los proyectos que se emprenderán en esta ciudad extraterrestre están el perfeccionamiento de técnicas agrícolas en ambiente marciano, el almacenamiento de alimentos, la generación de energía y agua potable, entre otras cuestiones que afectan directamente a la habitabilidad del planeta rojo para nosotros, los humanos.

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Vista del interior de una de las cápsulas marcianas en el desierto de Dubái. | Imagen: Dubai Media Office

Aunque aún no exista una fecha de inauguración, o siquiera de iniciación de las obras, este mastodóntico plan emprendido por los Emiratos Árabes Unidos confirma una tendencia al alza: conquistar Marte es el próximo gran proyecto de la humanidad. No sólo en Dubái, sino en muchos otros lugares de la geografía terrestre

Elon Musk: el visionario de Marte

Si hay un nombre propio y poderoso que a día de hoy podamos relacionar con los viajes especiales ese es el del fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. Con Tesla ha querido democratizar, a su manera, el uso de los coches eléctricos. Con SpaceX busca exactamente lo mismo en el campo de los viajes espaciales. Siempre a la vanguardia, ahora el equipo de Musk está trabajando en el diseño de un complejo sistema de naves de carga y de pasajeros para crear una colonia permanente en Marte. Su última creación son los Big Fucking Rockets (BFR), unas naves de 50 metros de largo que serán capaces de transportar a 100 pasajeros una y otra vez, como si fueran aviones convencionales.

No es, claro está, la primera vez que el Musk habla de su idea de llegar a Marte para quedarse. Ya el año pasado, el fundador de SpaceX presentó sus naves ITS, que tenían como objetivo fundar una ciudad de un millón de habitantes en Marte en el plazo de 50 a 100 años. El problema con el plan inicial de Musk era el precio, y es que la financiación para su proyecto era prácticamente irrealizable. No obstante, el nuevo plan es mucho más viable.

Las naves BFR son ligeramente más pequeñas baratas que las ITS. Además, Musk cuenta con que estas naves puedan darle rendimiento económico a SpaceX. Para obtenerlo, las BFR pueden ofrecer diversos servicios como, por ejemplo, vuelos de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. El plan de Musk no es una quimera. La compañía espera lanzar al menos dos naves no tripuladas a Marte en 2022. Las BFR medirán 106 metros de alto, 15 menos que las ITS, y serán capaces de enviar unas 150 toneladas de peso a la órbita baja de la Tierra. Además, podrán, según aseguran desde SpaceX, transportar 100 tripulantes en un viaje a Marte, en un total de 40 camarotes.

No hay duda de que Elon Musk, desde la iniciativa privada, ha animado una operación que parecía olvidada. De hecho, uno de sus reclamos más famosos -la existencia de una base espacial en la Luna- ya ha sido recogido por el gobierno de Donald Trump -gobierno del que el propio Musk era consejero hasta que el presidente decidió poner fin al acuerdo de París-.

De la NASA a la ESA: otras iniciativas

No sólo las iniciativas de Dubái y SpaceX tienen a Marte en la mirilla. También son reseñables otras como la de la agencia estadounidense, la NASA, o la europea, la ESA.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció recientemente en el Consejo Nacional Espacial en Chantilly (Virginia) que el Gobierno norteamericano tiene como objetivo llevar personas a la Luna para poder “construir las bases para mandar estadounidenses a Marte y más allá”. “Volveremos a enviar astronautas a la Luna, no solo para dejar detrás huellas y banderas”, aseguró en referencia al hito marcado en el año 1969 por el equipo formado por Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, que aterrizaba en la Luna para demostrar que el horizonte se expande más allá de nuestra atmósfera.

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¿Emigraremos a Marte? | Foto: NASA / Handout / Reuters

La ESA, la Agencia Espacial Europea, también coquetea a menudo con la idea de conquistar Marte. Más bien, no quiere quedarse atrás. Por eso, en 2016 lanzó ExoMars, una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, cuyo principal buscar pistas de vida en Marte en el pasado y el presente. Esta operación supuso un estrepitoso fracaso al conocerse que la sonda Schiapareli se había estrellado en el planeta rojo. A pesar de este fracaso, los Estados miembros de la Unión han aprobado la participación europea en la Estación Espacial Internacional hasta, al menos, 2024, y tampoco han renunciado al sueño marciano.

Las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad para un ser humano que la mayoría de planetas de nuestro sistema solar, por eso el planeta rojo está en la mirilla de todos. No obstante, su colonización no es inminente. Aún a día de hoy, un humano desprotegido perdería el sentido en unos 20 segundos y podría sobrevivir no más de un minuto en la superficie de Marte sin llevar puesto un traje espacial. Este mero hecho da una idea de lo compleja que puede llegar ser esta empresa. Para salvar los obstáculos, el gobierno de Dubái, el visionario Elon Musk o las agencias gubernamentales más importantes de la Tierra intensifican su carrera por conquistar Marte. No sabemos quién será el primero que llegue, o el que más tiempo se quede, pero la respuesta está cada día más cerca.

Continúa leyendo: Cassini se despide de Saturno para siempre

Cassini se despide de Saturno para siempre

Rodrigo Isasi Arce

Foto: NASA

Tras 20 años de servicio espacial, la nave Cassini se retira por todo lo grande. El 15 de septiembre la sonda cruzará por última vez el espacio entre Encélado, el anillo F, el más externo y Saturno, y se lanzará contra su atmósfera, transmitiendo los datos sobre la entrada mientras pueda. Cuando se encuentre a 1.500 kilómetros de sobre la superficie del planeta gasesoso, dirá sus últimas palabras y se perderá la señal. La misión Cassini-Huygen, un proyecto de cooperación entre la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana (ASI), es una de las más importantes. Gracias a la nave Cassini se ha podido comprobar la Teoría de la relatividad, descubrir nuevas lunas en torno a Saturno, observar como nunca sus anillos e incluso detectar moléculas y compuestos muy prometedores en las lunas Encélado y Titán. Su “gran final”, previsto para las 12:30 horas, se puede seguir en directo a través de la NASA.

Puesta en órbita en 1997 desde Cabo Cañaveral, su andadura en torno a Saturno comenzó en 2004, cuando la misión internacional Cassini-Huygens llegó al planeta. Hasta entonces, este gigante gaseoso, su intrincado sistema de anillos y sus enigmáticas lunas constituían un gran misterio para la ciencia. El 14 de enero de 2005, la sonda Huygens de la ESA desveló lo que se ocultaba bajo la densa atmósfera de la mayor luna saturniana, Titán, al efectuar el primer aterrizaje exitoso sobre un cuerpo del Sistema Solar exterior.

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Anillos de Saturno. Imagen tomada por Cassini en agosto de 2017 | Foto: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Cassini es la primera nave que se ha quedado en órbita alrededor del planeta y lo ha estudiado pacientemente durante 13 años, pero la NASA ha decidido poner fin a su gran labor. La misión finaliza porque su combustible se está agotando. Para garantizar la puesta fuera de servicio segura de la nave y evitar un impacto no planificado en alguno de los satélites helados, como Encélado y su inmaculado océano, Cassini se dirigirá al propio planeta gaseoso, donde la enorme presión atmosférica la triturará rápidamente.

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La nave Cassini lista para ser enviada al espacio | Foto: NASA/JPL

Durante la inmersión final en Saturno, la sonda no tomará imágenes ya que la velocidad de transmisión de datos necesaria para enviar imágenes es demasiado alta e impediría que se devuelvan otros datos científicos de alto valor. Como la propia ESA indica, las imágenes finales se tomarán el 14 de septiembre y, previsiblemente, incluirán fotografías de Titán, Encélado, el satélite menor ‘Peggy’, una hélice en los anillos y un montaje en color del planeta y sus anillos, incluyendo la aurora del polo norte.

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Huracán en el Polo Norte de Saturno. Imagen tomada por Cassini en 2013 | Foto: NASA/JPL

En sus 13 años de odisea en el sistema saturniano, Cassini ha efectuado 127 sobrevuelos cercanos en Titán, incluyendo el cartografiado por radar de su superficie y el descubrimiento de numerosos lagos y mares de hidrocarburos que prueban la existencia de un océano global de agua bajo su gruesa corteza, así como un atmósfera repleta de sustancias prebióticas. Tal y como asegura la ESA, se cree que la atmósfera de Titán sería similar a la de la Tierra antes de que se desarrollase la vida, por lo que podría considerarse un laboratorio a escala planetaria para comprender las reacciones químicas que desencadenaron la vida en nuestro planeta.

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Imagen de Saturno al amanecer tomada por Cassini en julio de 2017 | Foto: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

En 2004, Huygens se posó sobre la superficie helada de Titán, salpicada de guijarros, y continuó transmitiendo datos a la nave nodriza durante 72 minutos, hasta que Cassini desapareció en el horizonte. Estos datos constituyen un tesoro único de mediciones in situ que los científicos aún siguen estudiando a día de hoy.

A lo largo de las dos horas y media que duró su descenso en paracaídas, fueron apareciendo entre la bruma formaciones extraordinariamente parecidas a las costas y sistemas fluviales de la Tierra. No obstante, dadas las temperaturas superficiales de unos -180 ºC, en lugar de agua, estas figuras habían sido excavadas por metano, un compuesto orgánico simple.

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Cassini captura la primera imagen en alta resolución del hemisferio brillante de la luna de Saturno, Iapetus, en 2007 | Foto: NASA/JPL/Space Science Institute

En origen, Cassini-Huygens era una misión destinada a durar apenas cuatro años, pero ante su excelente comportamiento, y aprovechando una posición única entre los satélites artificiales, las agencias decidieron extender el servicio de Cassini, en 2008, hasta 2017. Cassini se despide de Saturno, pero su legado queda para siempre.

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