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Pedro Duque: "La ingravidez es una sensación que da mucha paz"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: ESA

Si hay una profesión difícil de alcanzar, y con la que muchos hemos soñado cuando éramos pequeños, es la de astronauta. Tan solo un español ha logrado serlo en la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Se trata de Pedro Duque, el astronauta que ha estado dos veces en el espacio. The Objective ha hablado con él para conocer más sobre cómo es estar en el espacio y vivir en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

Nacido el 14 de marzo de 1963 en Madrid, este ingeniero aeronáutico de profesión voló por primera vez como especialista de misión en el transbordador espacial Descubrimiento de la misión STS-95 del 29 de octubre al 7 de noviembre de 1998. Durante nueve días se dedicó a la investigación en condiciones de ingravidez y al estudio del Sol. Su segundo vuelo se produjo cinco años después, en 2003, cuando participó en la misión Cervantes durante 10 días, en la Estación Espacial Internacional.

Entrevista Pedro Duque 2
Duque en una de sus misiones espaciales en la ISS | Foto: ESA

¿Siempre has querido ser astronauta?

Cuando éramos pequeños, en general, vimos en las teles de blanco y negro el alunizaje y por supuesto, todos queríamos ser astronautas ese día. Yo pertenezco a una generación en la que la exploración espacial ha sido algo que se ha visto mucho y que llamaba mucho la atención. Obviamente, los españoles no podían ser astronautas hasta que hubo un desarrollo del país, pero en principio, cuando era pequeñito, sí que quería ser astronauta.

¿Cómo describirías la ingravidez en el Espacio? 

La ingravidez es una sensación que da mucha paz, pero no solo eso, también el hecho de estar en una nave espacial. Son varias cosas juntas. En la ISS estás un poco aislado, flotando, nada te aprieta, ningún músculo está tenso y luego también los motores están apagados, por lo que el silencio es mayor que el que hay en un avión durante el vuelo, por ejemplo. Todo eso junto, te da una sensación muy placentera de paz, si no tienes agobio en el trabajo, claro.

“La primera vez que abrimos la compuerta del Soyuz, no funcionaba el detector de presión”

¿Cuál es el mejor momento en el espacio?

Siempre los primeros días. Quizá el momento en el que abres la compuerta de la pequeña espacial, en la cual has estado 48 horas, y entras en la ISS. Siempre has soñado con ver y llegar a la ISS, y experimentar allí. En ese momento es cuando ves que has conseguido algo en tu vida.

¿Y el peor momento?

Lo peor es que vas con un motivo de trabajo, que allí tienes un planning que tienes que cumplir, que hay unas responsabilidades, que hay que estar atento a las cosas y, por tanto, las sensaciones de disfrute son totalmente pequeños momentos que uno tiene ahí arriba. Sería mucho mejor, por supuesto, ir a la ISS de viaje de placer, simplemente a mirar, a experimentar la ingravidez, a hacer fotos de la Tierra, a mirar la galaxia, etc…

¿Alguna vez has sentido miedo en el espacio?

No he sentido miedo, pero sí algún pequeño susto, porque estar en un ambiente tan hostil como el espacio, hace que estés siempre en el límite de lo que es posible, técnicamente, y un fallo podría dar al traste con todo, incluido con tu vida. Para abordar esto tenemos una preparación muy exhaustiva, exactamente nos explican todo lo que puede pasar, las sensaciones que quizás tengamos, todas las respuestas de las máquinas, etc… Cuando algo sale diferente, al menos tienes un pequeño sobresalto. Nosotros tuvimos solo pequeños sobresaltos, pero hay otros astronautas que tienen sustos mayores, como incendios en la ISS, colisiones entre naves espaciales y la ISS.

Recuerdo que la primera vez que tuvimos que abrir la compuerta del módulo Soyuz, estaba estropeado el detector de la presión y no sabíamos mucho si en el otro lado de la compuerta había presión o no, no sabíamos si la compuerta nos iba a aplastar. Lo que hicimos fue calcular cuál podría ser la presión existente, en base a la presión que había en el módulo y a las diferentes temperaturas, así como otros factores, y llegamos a la conclusión de que podríamos sujetar la puerta entre dos, así que procedimos a abrirlas.

¿Cómo es el día a día en la ISS?

No es nada corriente ni normal, es un poco como estar en cualquier laboratorio en el que vas a vivir y trabajar, que hay bien pocos en el mundo. Se parece un poco a la vida que hacen los que están en las estaciones de la Antártida, de las cuales no se puede salir en unos cuantos meses. Como en la ISS se está para hacer ciencia, hay un planning que hay que cumplir durante todo el día. Sí es verdad que las actividades normales de una persona se tarda más en hacerlas, porque hacer las cosas en ingravidez cuesta. El día a día es hacer lo que te han planificado de ciencia, reparar las cosas que se te van rompiendo, cambiando repuestos, hacer la comida y asearte, y ya casi casi comenzar el día siguiente. También hay momentos de ocio, ya que en principio se tiene el domingo libre y la gente se dedica a mirar mucho por la ventana, experimentar la ingravidez, hacer buenas fotos, tuitear cosas interesantes, hablar con la familia por videoconferencia.

“La ISS no es el lugar adecuado para acoger los viajes turísticos o de ocio, es un laboratorio”

¿Y la comida?

Se trata de que la comida en la Estación se parezca lo máximo posible a la de la Tierra, que sea normal. Sí es cierto que hay comida que está deshidratada, que no parece la misma que la de la Tierra, pero que una vez que le añades agua pues tiene cierta similitud, como una tortilla francesa o unos espaguetis. También hay latas que puedes abrir y bueno, es como si estuvieras en un camping. Se trata de tener una alimentación suficientemente correcta y que además tenga, un poco, sabores normales.

Entrevista Pedro Duque 1
Duque “jugando” en la ISS con varios paquetes de comida | Foto: ESA

¿Qué hay de cierto en que hay una pistola en la ISS?

En verdad se encuentra dentro del paquete de supervivencia de la nave Soyuz. En caso de que caigas en medio de Siberia, o sabe Dios dónde, existe una pistola – hasta 2006 una TP-82 y posteriormente una Makarov semiautomática – capaz de disparar bengalas y balas, pensada para usarse en casos de emergencia. Cuando se despega, puede pasar que el cohete falle y la Soyuz caiga en la estepa siberiana, y no sería raro que un oso te encontrara, por lo que en ese caso la pistola podría ser útil. La pistola no se saca en absoluto de ahí y de hecho, la culata a su vez es un hacha por si tienes que hacer una hoguera o cosas de esas.

¿Qué decir sobre los viajes turísticos al espacio que plantean algunas compañías como SpaceX, Virgin Galactic o Blue Origin?

En principio decir que los gobiernos financian los desarrollos iniciales de tecnología para fomentar la industria, pero para que luego haya trabajo para los ingenieros, esta tecnología ha de pasar al mercado. No se puede pretender tener una tecnología que nunca va al mercado, porque esa tecnología se muere. Para continuar, por supuesto que la ISS no es el lugar adecuado para acoger los viajes turísticos o de ocio, es un laboratorio. Hasta ahora ha habido viajes de turismo puntuales, pero este no es el objetivo real. El fin es que las personas puedan ir al espacio, a un sitio que sea realmente un hotel, donde estén más cómodos, ya sea de carácter internacional, público o privado, siempre y cuando se haga dentro de unos parámetros éticos y de seguridad adecuados.

Actualmente hay tres principales compañías que quieren llevar a cabo estos viajes turísticos: SpaceX, Sierra Nevada Corporation y Bigelow Aerospace, siendo esta última la que tiene un módulo espacial privado de prueba en la ISS. Blue Origin no la controlo tanto, pero ellos de momento tienen cohetes, mientras que la nave aún está en diseño.

¿Es SpaceX la compañía espacial del futuro?

Es un modelo diferente de compañía espacial, al cual se tiende, es el modelo de compañía espacial que se mete en principio en negocios ya conocidos, en los que los desarrollos tecnológicos no son tan extremos como para necesitar la financiación pública, y que en principio cobran por servicios, algo que se ha introducido en EEUU como parte de la evolución natural de todo el negocio en una economía capitalista. No digo yo que SpaceX sea la compañía del futuro porque espero que surjan más y haya una sana competencia, pero sí que se tiende, poco a poco, a que los gobiernos compren los servicios que ofrecen varias empresas.

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Pedro Duque durante el entrenamiento Neutro de flotabilidad en el laboratorio Star City | Foto: ESA

¿Qué hay que hacer para ser astronauta de la ESA?

El programa de vuelos tripulados de la ESA es mucho más pequeño que el de la NASA y, por tanto, hay muchas menos posibilidades de convertirse en astronauta en Europa que en EEUU. Hay una serie de convocatorias que hace la ESA, aunque mucho más espaciadas que las de la NASA, y tienes que presentarte. En principio lo que se pide para ser astronauta es básicamente lo mismo en todos los lados; se pide una carrera de ciencias, experiencia profesional, habilidades operativas y para estar varios meses en la ISS unas capacidades psicológicas adecuadas.

¿Qué te parece la idea de Mars One de enviar personas a Marte para establecer una colonia, sin posibilidad de regreso?

Una tontería técnica, es imposible, no se puede mandar a nadie a Marte sin haber estado antes y haber preparado la zona. Una serie de expediciones de ida y vuelta que preparen allí todos los diversos aparatos que se necesitan. No puedes ir a Marte y quedarte ahí. Por supuesto que la idea de llevar una colonia a ese planeta y establecerse allí algún día está abierta y puede ocurrir, pero antes de eso habrá que preparar el planeta con decenas de expediciones de ida y vuelta hechas por astronautas profesionales. Todo esto requiere una gran cantidad de suministros que habrá que llevar y de gente especializada para su instalación y mantenimiento.

Es muy difícil calcular cuándo podremos ver esto, pero ponte que en torno a uno o dos millones de años, en términos económicos. Si se dispone de 150.000 ingenieros, posiblemente se haga en 7 u 8 años, pero si solo tenemos 10.000 ingenieros dedicados a esto, puede que se tarde 70 u 80 años.

Henrietta Lacks y otras mujeres que no conocemos

Nerea Dolara

The Inmortal Life of Henrietta Lacks es una nueva película de HBO que cuenta la historia de una mujer cuyas células cambiaron el mundo médico (y a quien nadie se lo reconoció). No es la única que no ha pasado a la historia.

A la historia pasan los ganadores, a los que admira o protege el status quo. Sobre eso no hay discusión. Entonces no es difícil imaginar que muchísima gente se ha quedado fuera no sólo de los libros de texto, sino en general de cualquier registro. Ya si se trata de mujeres, de personas de razas que no sean la blanca o que no cumplan con los géneros “normales” pues la inexistencia está casi garantizada. La película The Inmortal Life of Henrietta Lacks, que se acaba de estrenar en Estados Unidos y que tiene entre sus protagonistas a Oprah Winfrey, es un buen ejemplo de influencia e importancia ignoradas y de la necesidad de reconocer los aportes, incluso cuando se hicieron sin consentimiento.

¿Cómo es eso? Henrietta Lacks fue una mujer afroamericana que vivió en los años 40. Esta granjera era una persona normal, cualquiera, hasta que se le diagnosticó un cáncer. Cuando se hizo la biopsia de su tumor una muestra de células cancerígenas se guardó, sin que ella consintiera o supiera, y a partir de esas células se creó la primera línea de células inmortales del mundo, algo que se había buscado por años. ¿Eso qué significa? Que las células inmortales de Henrietta, capaces de reproducirse indefinidamente, fueron sometidas a enfermedades y agentes externos para sacar conclusiones. Las células HeLa han enriquecido a farmacéuticos y han generado avances médicos sin los que lo que sabemos hoy no existiría. Se han reproducido a tal extremo que un científico, cita The Guardian, aseguró que si las células de Henrietta se ponían en fila podrían dar la vuelta tres veces a la Tierra. Pero ¿fue Henrietta reconocida por su aporte? No, no por lo menos hasta años después cuando su familia peleó por él. El libro homónimo en que se basa la película cuenta la vida de Henrietta y la lucha de su familia porque esta mujer no sea olvidada.

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Póster promocional de la película producida por HBO | Imagen vía Wikipedia

Pero Lacks no es la única en una larga lista de personas sin reconocimiento. Hay mujeres, muchas, que han hecho grandes aportes y que nadie conoce. Y aunque no podamos hablar de todas, aquí recordamos a algunas.

Ada Lovelace (1815-1852)

Un nombre que parece de novela y una historia que, al conocerla indigna no haber visto contada. Lovelace, una condesa británica e hija de Lord Byron, fue una excelente matemática. A los 17 años se convirtió en la discípula de Charles Babbage, conocido como el padre del ordenador. Ada leyó y estudió los planes de Babbage para crear una máquina analítica (ordenador). Cuando se publicó un artículo sobre los logros de Babbage en Italia, Ada lo tradujo al francés y al inglés y anotó el texto con ideas y avances, sus aportaciones eran tres veces más largas que el artículo. Eran las que se consideran las primeras instrucciones para crear un programa de ordenador. No se conoció el aporte de Lovelace hasta la década de los cincuenta y actualmente hay un lenguaje computarizado que lleva su nombre.

Tasuo Sakane (1904-1975)

Fue la primera cineasta japonesa y una de las primeras documentalistas del mundo. Sakane se convirtió, tras salir de un matrimonio infeliz, en la aprendiz del cineasta Kenji Mizoguchi. Primero fue su script y luego dirigió sus propias películas con la protección de Mizoguchi: la industria del cine era machista y cerrada. Sin embargo, sus aportes nunca se reconocían con más que el crédito de asistente de la dirección. Tras la Segunda Guerra Mundial se le negó la posibilidad de trabajar como cineasta, así que terminó siendo asistente y editora antes de retirarse a los 46 años.

Emmy Noether (1882-1935)

Hasta Einstein la llamó la Atenea de las matemáticas. Sin ella, la matemática como se conoce y como ha avanzado sería imposible. Noether es la creadora del álgebra abstracta y es responsable de cambiar por completo tantos conceptos matemáticos que noetheriano es un adjetivo. Además su teorema, el de Noether, es primordial para el desarrollo de la física teórica. Enseñó en varias universidades durante su vida y actualmente hasta un cráter de la Luna lleva su nombre.

Katherine Johnson (1918-)

Esta física y matemática afroamericana ha pasado a ser más conocida desde el año pasado, cuando Taraji P. Henson la interpretó en Figuras ocultas. Johnson trabajó en el programa espacial de la NASA. Primero como miembro de las computadoras de la agencia aeroespacial (antes de que hubiese un ordenador real, había mujeres que calculaban), luego ya parte de los proyectos de sacar al hombre al espacio, Johnson calculó las trayectorias de entrada y salida de John Glenn (primer astronauta en orbitar alrededor de la Tierra) y luego de la misión Apolo 11, la que aterrizó en la Luna.
Estos son sólo unos muy pocos ejemplos, la lista podría ser mucho más larga. La realidad es que la historia no ha sido amable, o justa, con muchísimas personas. Pero a veces llega el momento y lo que estaba en el olvido, sale a la luz.

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Así se vive en la Estación Espacial Internacional

Rodrigo Isasi Arce

Foto: NASA

El 12 de abril se celebra el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, por eso hemos querido aprovechar la oportunidad para presentar un viaje muy especial, ¿O deberíamos decir espacial? Vivir en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) no es fácil. De la mano del cosmonauta ruso retirado Yuri Vladimirovich Usachov descubrimos cómo los astronautas conviven en este laboratorio espacial.

Los vuelos espaciales cambian al ser humano, cambian la mentalidad y la concepción que tenemos sobre la Tierra”, asegura Usachov. “Tendríamos que construir una Estación Espacial de recreo para turistas, con precios asequibles, para que las personas pudieran sentir lo que nosotros experimentamos”.

Yuri Vladimirovich Usachov nació el 9 de octubre de 1957 en Donestk, región rusa de Rostov, es piloto cosmonauta de la Federación Rusa y ha participado en un total de cuatro vuelos espaciales, dos en la ISS y dos en la MIR. Durante su carrera realizó siete paseos espaciales y en total estuvo en el espacio 553 días. Entre los múltiples reconocimientos con que ha sido distinguido se encuentran las medallas de la NASA por Servicio Público y Vuelo Espacial, es Caballero de la Legión de Honor de Francia y Héroe de la Federación Rusa.

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Yuri Vladimirovich, Usachov, en la ISS | Foto: NASA

Preparación previa

Toda la preparación previa antes de realizar un vuelo espacial con destino a la ISS dura entre cinco y siete años, asegura el cosmonauta Usachov. “En general todo lo que se realiza es pura rutina”, añade. “Un mes antes del vuelo nos presentamos a un examen para ver si estamos preparados para la misión”. Tras pasar el examen, dos tripulaciones vuelan en aviones diferentes, por si hubiera un accidente, al lugar donde se encuentra la plataforma de lanzamiento.

Los astronautas también son formados en cuestiones médicas, tanto es así que son capaces de suturar una herida, poner un catéter o realizar un empaste, entre otras cosas. Asimismo, uno de los tripulantes con destino a la ISS recibe una formación más específica con prácticas en un hospital, para ser capaz de realizar una operación si fuera necesario.

El momento del vuelo

La nave tiene una potencia de 20 millones de caballos, por lo que en el momento del despegue “el astronauta nota una enorme tensión en el cuerpo”, dice Usachov. “Nuestros hijos nos suelen dar un juguete y, al despegar, vemos cómo vibra y empieza a flotar; es el momento de ingravidez. Luego, nosotros nos soltamos y flotamos”.

No hay nada comparable a la sensación de ingravidez, es una sensación de libertad absoluta”, dice el cosmonauta ruso. “La primera vez que subí al cosmos, mi visión del espacio estaba condicionada por las imágenes previas que había visto y por mis colegas -refiriéndose a otros astronautas-, pero, una vez arriba, la Tierra me pareció enorme y los colores y su belleza, son impresionantes”.

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El cosmonauta Usachov, en el centro, dentro de la cápsula Soyuz | Foto: Roscosmos

Durante el día y medio que se tarda aproximadamente en ascender hasta la ISS, los astronautas pueden disfrutar de unas vistas privilegiadas del planeta Tierra.

Para el cosmonauta ruso, es preferible subir en una nave rusa, Soyuz, y descender en una americana, Shuttle. “Subir en la Shuttle es como ir encima de un barril de pólvora, mientras que la Soyuz es como el carro de combate T-34 o el kalashnikov, es seguro y cada vez mejora más”.

Dormir

“Tenemos un nicho con un saco atado a la pared donde están nuestras pertenencias. Nos ponemos tapones para los oídos, cerramos al ventanilla, nos metemos en el saco, cerramos los ojos, e intentamos dormir”.

Durante las dos o tres primera semanas los habitantes de la ISS tienden a dormir apenas cuatro o cinco horas diarias, lo cual es suficiente, ya que no se usan todos los músculos en ingravidez y el cansancio es menor.  Una vez superadas las primeras semanas, y ya adaptados a su nueva vida, las horas de sueño aumentan a cotas normales de siete u ocho horas diarias.

Taparse los oídos es imprescindible si se quiere dormir en la ISS, ya que hay un ruido constante de en torno a 60 ó 65 decibelios, “parecido a viajar en un avión”, generado pro los ventiladores que están activados todo el rato para depurar el aire.

Cocinar y comer

La comida quizá sea uno de los momentos de relax de la ajetreada vida en la ISS. Los astronautas se reúnen en torno a una mesa, a la que se tienen que atar para no flotar, y disfrutan de una alimentación “bastante similar a la de la Tierra”. Eso sí, han de tener cuidado con comer alimentos que nunca antes han probado o que pudieran generarles algún tipo de malestar. Generalmente los paquetes de comida que llegan a la Estación están compuestos por alimentos propios del país de origen del astronauta, o al menos parecidos.

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El momento de la comida en la ISS | Foto: NASA

“Recuerdo una vez que probé unas nueces de california que había traído un compañero estadounidense; nunca antes las había probado y me sentaron muy mal. Pasé toda la noche con sudores fríos, fiebre y sin dormir. Me vi obligado a tomar el carbón activado para contrarrestar los efectos”, asegura Yuri.

Cuarto de baño y aseo

Los astronautas, como cualquier ser humano, también hacen sus necesidades personales y se duchan. Para ello, cuentan con un baño especial que succiona los desechos y los deposita en una cavidad especialmente diseñada para estos menesteres. Una vez que el deposito está lleno, es evacuado en el espacio para que se desintegre.

Deporte

Los astronautas hacen deporte en la ISS dos veces al día. “Tenemos una bici estática y una cinta para correr”, asegura Usachov. “Yo corría cinco kilómetros al día; nunca he corrido tanto en mi vida”.

Convivencia

Para mejorar la convivencia, en muchos casos los astronautas se conocen antes de su vuelo espacial. En el caso de Yuri, viajó a EEUU para conocer a sus compañeros de viaje americanos y allí pudo disfrutar de algunas de sus costumbres como ver un partido de béisbol y uno de baloncesto y acudir a un rodeo.  Cuando sus “colegas” estadounidenses viajaron a Rusia, fueron a la Dacha -casa en el campo- y a la sauna.

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Desde la cúpula se tienen las mejores vistas de la Tierra | Foto: NASA

Durante los seis meses que la tripulación pasa en la Estación, el comandante es el encargado de establecer el orden, tomar las decisiones y  mediar en las disputas. Es la única persona autorizada a emplear la fuerza si la situación lo requiere, tanto es así, que es el responsable de custodiar el único arma que hay a bordo, una pistola Makarov que no ha habido que utilizar en ninguna ocasión, por ahora.

Antes de volar, los astronautas firman un código de conducta dónde se establece lo que se puede hacer y lo que no.

Pedro Duque muestra la ISS por dentro

Analemma, el rascacielos que colgará desde un asteroide

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Clouds Architecture Office

Empezar la casa por el tejado no está tan lejos como parece, o al menos eso se plantea con la futura Torre Analemma, que será el rascacielos más alto del mundo y colgará de un asteroide a 50.000 kilómetros de altura.  Así lo ha proyectado el despacho de arquitectura Clouds AO (Clouds Architecture Office) de Nueva York, que plantea un nuevo sistema que dará un vuelco a la tipología de rascacielos establecida hasta ahora, permitiendo edificios de altura casi ilimitada. Clouds AO ya fue vencedor en 2015 en el 3D Printed Habitat Challenge con su proyecto de Casa de Hielo en Marte.

Clouds AO plantea mover un asteroide y colocarlo en órbita sobre la Tierra. A través de varios cables de alta resistencia anclados al asteroide, será posible suspender una torre sobre la superficie terrestre. Asimismo, dado que esta nueva tipología de torre está suspendida en el aire, puede ser construida en cualquier parte del mundo y transportada hasta su ubicación final. El despacho de arquitectura tiene planteado construir la torre Analemma sobre Dubai, por ser una ciudad con una gran experiencia en la construcción de edificios altos con un coste cinco veces inferior al de Nueva York.

"Analemma", el rascacielos que colgará desde un asteroide 2

"Analemma", el rascacielos que colgará desde un asteroide 3
Los tramos superiores de la torre Analemma, que se extenderán más allá de la troposfera | Foto: Clouds Architecture Office

Analemma, que se plantea como un rascacielos con una base de apoyo en el espacio, desde la que se suspende sobre la Tierra, puede ser colocado, según sus arquitectos, en una órbita geosíncrona, una órbita geocéntrica que tiene el mismo periodo orbital que el periodo de rotación sideral de la Tierra, que le permitirá viajar entre los hemisferios norte y sur en un bucle diario. Esta torre péndulo se moverá en forma de ocho sobre la superficie de la Tierra. “La órbita propuesta está calibrada de modo que la parte más lenta de la trayectoria de la torre sea sobre la ciudad de Nueva York”, explican los arquitectos.

Este rascacielos suspendido sólo será 60 veces más alto que el One World Trade Center, de 541 metros, y estará provisto de elevadores electromagnéticos sin cable. Además, aseguran desde Clouds AO,  que la Torre Analemma obtendrá su energía de los paneles solares, con una mayor eficiencia que las instalaciones fotovoltaicas convencionales, ya que estos se situarán por encima de la atmósfera y tendrán una exposición constante a la luz solar. El agua, por su parte, se filtrará y rse eciclará en un sistema de bucle semi-cerrado, reabastecido mediante la condensación capturada de las nubes y el agua de lluvia.

Las vistas desde las ventanas de la torre | Foto: Clouds Architecture Office

Los padres del proyecto aseguran que manipular asteroides ya no está relegado a la ciencia ficción. En 2015, la Agencia Espacial Europea lanzó una nueva ronda de inversiones en asuntos de minería de asteroides, demostrando con su misión Rosetta que es posible aterrizar en un cometa. Por su parte, la NASA ha programado una misión de recuperación de asteroides para 2021 que tiene como objetivo demostrar la viabilidad de capturar y reubicar un asteroide.

Analemma, el rascacielos que colgará desde un asteroide
La torre Analemma sobre el centro de Manhattan | Foto: Clouds Architecture Office

Pero no todo es perfecto en este diseño. “Mientras investigábamos las condiciones atmosféricas para este proyecto, nos dimos cuenta de que probablemente hay un límite de altura tangible más allá del cual la gente no toleraría vivir debido a las condiciones extremas. Por ejemplo, si bien puede haber un beneficio de tener 45 minutos adicionales de luz del día a una elevación de 32.000 metros, el vacío cercano y la temperatura de 40ºC bajo cero impediría que la gente salga fuera sin un traje de protección”, admiten desde Clouds AO.

Eso sí, atendiendo a que el precio del metro cuadrado aumenta con la elevación del piso, adquirir una propiedad en la torre “tendrá precios récord” aseguran sus arquitectos, justificándose en el alto coste de construcción del rascacielos.

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Vista de la torre Analemma pasando por encima de dos edificios en el centro de Manhattan| Foto: Clouds Architecture Office

Las patatas marcianas, el nuevo reto de la NASA

Redacción TO

Foto: CIP
CIP

Los viajes a Marte siempre nos han parecido algo de ciencia ficción, pero cada vez parecen estar más cerca de convertirse en algo real. Antes de que por fin se lleven a cabo estos viajes al planeta rojo, hay muchos aspectos que hay que preparar cuidadosamente.

Uno de ellos es la alimentación de quienes se embarcarán en esta emocionante y larga aventura espacial. Para que su investigación sobre Marte se haga realidad, las agencias espaciales deben encontrar la manera de que las naves pesen lo menos posible, por lo que será necesario que los astronautas tengan la posibilidad de cultivar su propia comida, para poder dejar así más espacio libre.

¿Cómo lo harán?

El Centro Internacional de la Papa (CIP) de Perú parece haber encontrado una manera de ayudar en esta complicada misión. Su objetivo es conseguir que las patatas puedan crecer en las condiciones atmosféricas de Marte, lo que supondría también que se podrán desarrollar en condiciones extremas en la Tierra. Las patatas marcianas plantean una más que probable solución para problemas como el hambre o la dificultad de cultivo durante épocas de sequía.

La última fase de este experimento comenzó en febrero de 2016, cuando se plantó en el CIP un tubérculo en un ambiente confinado, llamado CubeSat, que simulaba las condiciones climáticas del planeta rojo. Los resultados preliminares obtenidos del cultivo en este espacio simulado, creado por ingenieros de la Universidad de Ingeniería y Tecnología de Lima, son positivos, según informa el CIP.

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Las patatas se cultivan en un suelo que imita al del planeta rojo. | Foto: Martin Mejia/AP

Con la ayuda de científicos de la NASA, el CIP está llevando a cabo una investigación sobre algo en lo que ya tiene una amplia experiencia, ya que el objetivo principal de este centro es desarrollar raíces y tubérculos capaces de crecer en condiciones difíciles y terrenos poco propicios.

Además de los conocimientos de los investigadores del CIP, Perú cuenta con otra característica importante para poder llevar a cabo este experimento. El suelo del desierto de las Pampas de la Joya, en el sur del país, es muy similar al de Marte. Se trata de un suelo seco y salado que se debe fertilizar, por lo que quienes viajen a Marte en un futuro deberán preparar el suelo con una estructura suelta y con nutrientes para que las patatas obtengan el aire que necesitan para poder crecer.

¿Qué otros usos tienen las patatas marcianas?

Aunque en este caso se quieren aplicar los resultados a los viajes espaciales, lo cierto es que los estudios de esta organización son verdaderamente útiles en nuestro planeta, donde la patata es la base de la alimentación de millones de personas con pocos recursos. Además, muchas de estas personas viven en zonas áridas o que se convertirán en áridas en los próximos años debido al cambio climático, por lo que la posibilidad de seguir cultivando este tipo de alimentos supondría una gran ayuda para aquellos que no pueden permitirse pagar otro tipo de productos. El objetivo de las investigaciones del CIP es ofrecer soluciones sostenibles al hambre, la pobreza y el cambio climático. Su intención es llegar a alcanzar la seguridad alimentaria en muchos países, especialmente latinoamericanos, y mejorar la nutrición de sus poblaciones a través de la ciencia y la tecnología aplicadas a los sistemas agrícolas de raíces y tubérculos, ya que la patata es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo en términos de consumo.

Hay más de 4.000 variedades de este tubérculo y, aunque muchas de ellas son demasiado amargas para ser consumidas, algunas cuentan con características muy útiles para luchar contra el hambre, como la resistencia natural a plagas, a enfermedades o a duras condiciones climáticas, y el CIP quiere aprovechar estas características al máximo.

El simulador

“El crecimiento del cultivo bajo condiciones como las de Marte es una importante fase de este experimento”, explica Julio Valdivia-Silva, uno de los investigadores. “Si los cultivos pueden tolerar las condiciones extremas a las que los estamos exponiendo en nuestro CubeSat, tienen una buena oportunidad de desarrollarse en Marte”, añade.

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El CubeSat reproduce las condiciones climáticas de Marte. | Foto: Martin Mejia/AP

El CubeSat, el simulador donde se están cultivando las patatas, cuenta con un contenedor donde está el suelo para plantar el tubérculo. Suministra agua rica en nutrientes y controla las temperaturas para que se parezcan a los cambios bruscos que ocurren en Marte entre el día y la noche, así como imita sus niveles de presión de aire, oxígeno y dióxido de carbono.

El CIP ha querido acercar esta investigación a todo el mundo, y para ello ofrece una transmisión en vivo del experimento que se puede ver en su página web.

¿Cómo saben los vegetales espaciales?

La calidad de las patatas aún no ha sido testada, por lo que su sabor sigue siendo una incógnita, aunque se espera que sean más saladas y secas de lo habitual.

Lo que sí han tenido la oportunidad de probar los astronautas es la lechuga espacial. En 2015, se crearon en la Estación Espacial Internacional los primeros vegetales que se podrán cultivar en el espacio. Tres astronautas tuvieron el honor de degustarlos por primera vez, y aseguraron que la lechuga sabía a lo que tiene que saber, a lechuga.

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Las lechugas se pueden cultivar en la propia nave espacial. | Foto: NASA

La NASA lleva años tratando de crear huertos espaciales, es decir, espacios donde los astronautas puedan cultivar, en la propia nave, los vegetales que luego comerán. Si consiguen su objetivo, los huertos no solo darán soluciones al problema del espacio ocupado por los alimentos, sino que serán también una ayuda psicológica para los astronautas, que tendrán algo en lo que ocupar su tiempo en los largos viajes espaciales.

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