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'Personal kanban', el nuevo método de moda para sobrevivir a la multitarea

Redacción TO

Foto: Kanban Tool
Flickr

La multitarea es una de las cosas que más nos estresa, tanto en la vida laboral como en la personal. Escribir un trabajo o un informe a la vez que contestamos varios correos, miramos los mensajes de Whatsapp y buscamos información para futuros proyectos es una escena común en nuestro día a día.

El cerebro acaba agotado después de un día dedicado a numerosas tareas, muchas de las cuales alargamos en el tiempo o incluso ni siquiera terminamos porque no nos concentramos lo suficiente.

Cualquier ayuda es buena para lograr sobrevivir a esta tendencia del multitasking que casi es una exigencia en el mundo actual, y el método personal kanban se presenta como la solución a este problema. “Adaptable a todas las edades y situaciones y accesible para todos los estilos de aprendizaje, el personal kanban nos permite visualizar la cantidad de trabajo que tenemos y la manera en que el trabajo se lleva a cabo”, explican los autores del libro Personal Kanban. Mapping Work, Navigating Life, Jim Benson y Tonianne DeMaria Barry, en su página web.

Qué es el personal kanban

El personal kanban es un método para visualizar, organizar y completar el trabajo. Nació en una fábrica de Toyota, cuando Taiichi Ohno, considerado el padre del sistema de producción de esta empresa, decidió que necesitaba encontrar una manera de comunicar a todos los trabajadores cuánto trabajo se estaba haciendo, en qué estado estaba y cómo se estaba realizando.

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El personal kanban se basa en una visualización clara de las tareas. | Foto: Oliver Tacke/Flickr

Los objetivos de este sencillo método se pueden resumir en tres ideas: mostrarnos el trabajo que tenemos en proceso, el que no todavía no hemos empezado y cómo de eficientes somos.

La idea principal del personal kanban es la visualización, es decir, organizar de una manera muy visual todas nuestras tareas para tener claro en cada momento en qué debemos centrarnos exactamente y no tratar de gestionar a la vez más cosas de las que realmente podemos hacer bien al mismo tiempo.

Para poder organizarnos con el personal kanban lo único que necesitamos es una pizarra, un corcho o algo similar y post-its o papeles de colores. Esta pizarra, que dividiremos en tres apartados, será nuestra guía a seguir para sobrevivir al estresante multitasking.

Primera columna, las cosas por hacer

El primer apartado que debemos añadir a nuestra pizarra es el de cosas por hacer. En él, apuntaremos en distintos colores o diferentes papeles cada una de las tareas que tenemos por hacer y cuándo finaliza el plazo para acabarlas.

De esta manera, veremos más claramente cuáles son las tareas que debemos priorizar, cuáles tenemos que comenzar primero y cuáles pueden esperar. Esta primera columna nos permite calcular de un solo vistazo cuánto trabajo tenemos y cuánto tiempo podemos dedicar a cada actividad en concreto. Además, mientras llevamos a cabo cada una de las tareas, tenemos también una visión clara de lo que aún nos queda por hacer.

Segunda columna, las tareas en proceso

Esta columna es la que nos muestra lo actual, es decir, cuáles son las tareas que debemos estar haciendo en este momento, las únicas en las que nos debemos centrar, olvidando las demás hasta que llegue su turno. Los autores de este método insisten en que no se deben poner en esta columna más de dos o tres tareas a la vez, para lograr así el nivel de dedicación que cada actividad necesita.

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No debemos llevar a cabo más de dos o tres tareas a la vez. | Foto: Gabrielle Lurie/Reuters

La regla principal para la columna central del kanban es no colocar un nuevo post-it hasta que no hayamos movido otro a la columna de las tareas que ya están terminadas.

De esta manera, no abarcaremos más tareas de las que podemos llevar a cabo simultáneamente y optimizaremos el tiempo, logrando entregar o finalizar dentro del plazo establecido cada uno de los trabajos.

Tercera columna, las tareas terminadas

La columna de “hechos”, es decir, las tareas que ya hemos finalizado, no necesita ninguna elaboración, pero es de gran importancia. Comprobar que hemos acabado un trabajo que teníamos pendiente nos proporciona una gran satisfacción, por lo que visualizar todas las tareas que finalmente hemos entregado o completado es una manera de motivarnos para seguir adelante con las que aún están en proceso de elaboración.

Un personal kanban más profundo

Este método puede ser realmente sencillo, pero también existe la posibilidad de añadir columnas extra con subcategorías de varios tipos para visualizar, por ejemplo, en qué tipo de trabajos somos más rápidos o efectivos o sobre cuáles tenemos un mayor control.

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Al personal kanban se le pueden añadir numerosas subcategorías. | Foto: Dennis Hamilton/Flickr

Benson y DeMaria han creado varias matrices para clasificar las tareas en función de las que más disfrutamos, las que más deprisa hemos hecho, las que más trabajo nos cuestan o en las que más éxito tenemos. Pronto crearán estándares para ampliar las posibilidades de este método, en el que se puede profundizar a través de su libro, su blog o sus cursos online, impartidos por el Modus Institute.

Cómo aprender a priorizar las tareas, cómo aplicar el método a nuestra vida personal, aprender a evitar procrastinar cuando no debemos o qué actividades entran y cuáles no en el personal kanban son algunas de las cosas que los autores del método enseñan a través de su blog y sus clases para poder profundizar y aprender a vivir con la agobiante práctica de la multitarea.

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La señal de la anormalidad

Jordi Amat

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Tal vez hoy empiece a cambiar ese gris panorama, pero las últimas semanas ha sido más bien desagradable pasear por el Parc de l’Escorxador, cerca de donde vivo. Hacía frío, pero no llovía y todo se iba haciendo cada vez más seco, sucio, más inhóspito. Al pasear por la arena levantabas algo de polvo mientras los perros campaban a sus anchas minando la zona por la que mi Jordi Jr. me humilla con la pelota regateándome sin excesiva piedad. El estanque que rodea la Biblioteca Joan Miró –uno de los centros pioneros de la renovación de las bibliotecas en Barcelona– sigue vacío y los pobres condenados a la intemperie, cuando pueden dejar el carro del supermercado donde acumulan su miseria, se resguardan en la zona que queda algo protegida por el techo de las placas solares.

En la pared que separa los dos edificios de la biblioteca –libros para niños y la mediateca, libros para adultos-, la señal permanente de la anormalidad en la que seguimos: la pintada a través de la cual se autoafirma el Comitè per la Defensa del Referèndum (reconvertido en Comitè per la Defensa de la República).

De todas las consecuencias políticas sufridas aquí durante los últimos tres meses, una de las más significativas y menos conocidas ha sido la aparición de estos grupos: los CNR. Emanan de la CUP, pero no sólo de la fuerza anticapitalista que más arraigo ha tenido en Catalunya desde la guerra civil. Su transversalidad es notable. Diseminados por casi todo el territorio, a través de todos los canales digitales posibles tienen una capacidad de movilización inmediata. Su misión es la preservación o la consolidación de los espacios de ruptura institucional. Siguen activos y preparan su reaparición para el día de las elecciones. Ya son más de 250 y surgieron para hacer posible el 1 de octubre.

Uno de los problemas determinantes para comprender el fracaso del gobierno a la hora de impedir esa trepidante jornada de movilización –no un referéndum de autodeterminación, claro que no, pero sí una experiencia política esencial para la gente que estuvo implicada en ella– fue su desconocimiento de la mecánica asociativa que funciona en gran parte de Cataluña. Pero fue así como llegaron en silencio las urnas a los colegios. Esa mecánica tiene tejida una auténtica malla civil que durante los últimos años se ha volcado en hacer posible la capilarización del movimiento soberanista entre la parte más activa de la sociedad que así se ha refundado como comunidad. La vanguardia de esa mecánica la constituyen, desde el verano, dichos comités, que germinan precisamente en un terreno social que es vivo porque es ajeno a las instituciones.

Mientras no se comprenda la profundidad y el compromiso sostenido de ese movimiento, la pintada seguirá allí y con su simplicidad todo seguirá igual de gris, seco e igual de inhóspito.

Continúa leyendo: Bitcoin y Harriet Martineau

Bitcoin y Harriet Martineau

José Carlos Rodríguez

Foto: KARENBLEIER
AFP

En 1832 Harriet Martineau publicó una colección de cuentos con el improbable título Illustrations on Political Economy. Los relatos exponían los principios, mecánicos y desalentadores, que David Ricardo había expuesto 15 años antes. Su éxito fue enorme; el título volaba de los escaparates de las librerías de toda Gran Bretaña. “Ahora se considera de gran elegancia entre las marisabidillas hablar de economía política”, dijo con desdén María Edgeworth. Seguro que la lectura de Martineau era menos agria que la del propio Ricardo.

Bitcoin necesita su Martineau; alguien que saque a la moneda virtual del arcano en el que habita. Culmina dos décadas de búsqueda de un dinero que no pudiese caer en las garras del Estado. Se crea de forma colaborativa, y el control de su funcionamiento está distribuido entre todos los que quieran participar en el proceso. Es imposible de controlar por una gran empresa o por ningún gobierno, y no hay forma real de prohibirlo. Su cantidad está limitada a 21 millones de unidades, para que la abundancia no arruine su valor, y por si cada uno alcanza el precio de un piso en Manhattan, cada bitcoin se puede dividir por una fracción cien millones más pequeñas.

En los últimos meses su cotización ha dibujado una hipérbole que casi miraba hacia el infinito. Ha acabado por quebrarse, y queda la duda de si está formando una escalera hacia el cielo o un único y vertiginoso pico que recuerda otros furores pasajeros. Esa duda se despejará cuando sepamos qué responder a la única pregunta importante: ¿Es bitcoin dinero?

El dinero es un bien que, por sus características y por su gran presencia en el mercado, se ha convertido en un bien de intercambio aceptado de forma generalizada. Una vez un bien es dinero, adquiere ciertas características. Como es denominador común de los precios, es útil como unidad de cuenta. Como es un bien líquido y su valor no cambia mucho en un tiempo breve, es un buen depósito de valor. Pero el Bitcoin no se puede utilizar en cualquier mercado; de hecho en una fracción muy pequeña de donde hacemos las compras. Y el hecho de que su valor fluctúe con tanta violencia es una muestra de que, hoy, el Bitcoin no es aún dinero.

Si llega a serlo, habrá muy pocos que puedan ahorrar un solo bitcoin a lo largo de su vida. Y entonces habrá cientos de Harriet Martineau contándonos su periplo como un cuento.

Continúa leyendo: Comienza el Hanukkah, la fiesta judía de las luces

Comienza el Hanukkah, la fiesta judía de las luces

Natalia Salguero

Foto: Natalia Salguero
The Objective

El Hanukkah o fiesta de las luces, es un evento judío que se celebra este año del 12 al 20 de diciembre, lo equivalente al día 25 del mes hebreo de Kislev (mes abundante de lluvia), que tiene su origen en la época de los griegos. Cuando estos reinaban prohibieron a los judíos que practicasen su religión y que leyeran la Torá, el libro sagrado de la religión judía.

En aquella época los Macabeos, un grupo reducido de hebreos, lucharon contra los griegos para recuperar el templo y devolverle al pueblo judío la libertad de practicar su religión. “Los judíos no solemos celebrar los milagros bélicos, aunque en este caso sí que lo fue”, cuenta a The Objective Carolina Aguilar, practicante del judaísmo. “Un ejército tan grande como el de los griegos fue vencido por un grupo de hebreos sin recursos”, añade.

Al recuperar el templo, los Macabeos encontraron una vasija con aceite de oliva virgen refinado, con el que se encendían las luces del templo para poder venerar a Ashem, el dios judío, suficiente para un sólo día de alumbrado, aunque se necesitaban ocho días de lumbre para volver a refinar el aceite.

“El milagro fue que el aceite se pudo usar durante los ocho días que necesitaban y la luz del templo nunca estuvo apagada”, cuenta Carolina que, a continuación, nos explica los objetos sagrados con los que los judíos celebran la fiesta del Hanukkah estos días.

La Hanukkiyah

La hanukkiyah es un candelabro de nueve brazos, a diferencia de la menorah, que solo tiene ocho. En la hanukkiyah los ocho brazos simétricos representan los ocho días que pasaron los Macabeos defendiendo el templo y la vela del noveno brazo, que es el central, se usa para encender todas las demás. Las velas se colocan de izquierda a derecha y se encienden de derecha a izquierda.

“Existe un enorme respeto por las velas en el judaísmo, por lo que no se puede usar la luz de ninguna de ellas para otra cosa, como leer o encender otras velas”, explica Carolina.

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Ornamento para la oración en el judaísmo. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

Cada noche de Hanukkah se coloca en la hanukkiyah la vela central y la vela correspondiente a cada día de los ocho que dura. En este proceso se reza la Berajá, que es una oración de bendición, que exclusivamente se pronuncia en esta fiesta. “Cuando enseñamos esta oración a los niños, se dice una variante que no es la real, para no mancillar la Berajá y no decirla en vano”, subraya.

El sebibón

Es una peonza de madera que usaban los judíos para estudiar la Torá y rezar, debido a que los griegos no les permitían tener contacto con su religión. “Cuando pasaban los griegos, los judíos hacían como que jugaban con el sebibón, pero en realidad estaban estudiando la Torá”, tal y como explica la hija de Carolina, Galit Chocrón, de siete años de edad.

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Dos sebibones. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

En el sebibon hay escritas cuatro letras, una en cada cara, y cada una tiene un significado. “La Nun, que equivaldría a la palabra Nes, la letra Gimel, que equivale a Gadol, la letra Hei, que equivale a la palabra Hayah y por último el símbolo Pei que significa Poh”, cuenta Galit con todo detalle. “Todas esta palabras se unen y forman la frase Nes Gadol Hayah Poh que se traduce en “el gran milagro ocurrió aquí”, añade la joven practicante.

La comida

La comida es considerada una manera de alegrar el alma, por lo que en Hanukkah, como fiesta que celebra el milagro del aceite, se cocinan platos elaborados en aceite. Según su procedencia de Europa del Este o de Sefarad (la Península Ibérica), los judíos pueden ser ashkenazi o sefardíes. Estos últimos son aquellos procedentes de Marruecos, España o Portugal, entre otros países, y tienen una dieta repleta de especias, cus cus, o cordero.

El plato por excelencia para ellos son los sufganiyot, una especie de donut que se prepara en aceite y se rellena con mermelada, chocolate o pueden ir sin rellenar, simplemente espolvoreados con azúcar glass. Para los ashkenazi, el plato típico en esta fiesta son los latkes, unas tortitas saladas de patata y cebolla fritas en aceite.

Los macabim

Son aquellos que salvaron a los judíos de los griegos y, al ser los salvadores, son los que traen cada Hanukkah un único regalo por noche a los niños. Los primeros siete días dejan un regalo pequeño, y el octavo y último día, un regalo grande.

Ellos se guían por la luz de las velas encendidas en la hanukkiyah para llegar a cada casa que celebra esta fiesta de las luces. “Si os preguntáis como nos traen los regalos, pues nadie lo sabe excepto ellos, porque lo traen por la noche cuando estamos durmiendo”, revela Galit.

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Galit jugando con el sebibón. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

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Panamá, paraíso (también) de los deportes acuáticos

Redacción TO

Panamá es un paraíso en la tierra y sus aguas son el reflejo de ello, pero todo relax se complementa con un poco de adrenalina, aventura y deporte. Su diversidad natural te invitará a disfrutar al máximo tu tiempo aquí. Imagina cruzar de un océano a otro en un kayak, bucear en aguas turquesas, navegar y revivir las emociones de antiguos marinos, subirte a olas inimaginables, un sueño hecho realidad en en esta isla de la que el entusiasmado escritor John Le Carré, autor del famoso libro de intriga El sastre de Panamá, dijo que “no era el paraíso, sino el cielo”.

Para los amantes de los deportes acuáticos, es el paraíso para el buceo, el surf o, por ejemplo, el kajak. Y es que la isla cuenta con más de mil kilómetros de arrecife, y es hogar de más de 70 especies del coral pedregoso, 350 especies del molusco y las poblaciones de manatí más grandes del mundo.

Así, si estabas buscando una excusa para visitar Panamá, los deportes acuáticos son muy válidos para visitar este país tan diverso. Compilamos siete deportes acuáticos que debes practicar al menos una vez en la vida:

Surf, equilibrio y valor: para los cazadores de olas no es un secreto que Panamá cuenta con una variedad muy interesante de playas para practicar surf con olas de diferentes intensidades
y tamaños, algunas aptas para personas que se están iniciando en este deporte y otras para los más intrépidos con experticia. Bocas del Toro es uno de los lugares más bellos, que se ha convertido en una especie de Meca para los fanáticos de surf en especial las playas de Isla Carenero y Bluf, en la Isla Colón, y Wyzard y Red Frog. Otros puntos para surfistas están situados en la Provincia de Veraguas, las costas de Santa Catalina, famosa a nivel internacional por la calidad de sus olas, con alturas de 4,5 metros de altura y Playa Morillo, de aguas cálidas durante la mayor parte del año, es escenario de competiciones nacionales e internacionales de Surf. Para los más atrevidos en el Pacífico está Playa Cambutal en la provincia de Azuero, con las olas más consistentes que suelen alcanzar 6 metros de altura. Otra opción es Morro Negrito (provincia de Chiriqui) donde podrás quedarte en campamentos especializados en surf.

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Surfista en playa Venao, Portugal. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Kitesurf, saltos enérgicos: uno de los deportes extremos que no escapa a Panamá, te permite alcanzar altas velocidades sobre el agua ejecutando saltos espectaculares sobre una tabla impulsada por el viento a través de un cometa de tracción, perfecto para practicarlo en las playas de Punta Chame (donde se celebró el Mundial de Kitesurf en 2014) y en esta misma playa encontrarás una escuela para aprender Kitesurf si aún no has tenido la oportunidad de adentrarte en este deporte. Es importante conocer sus principios básicos y recibir instrucciones de personas especializadas con una experiencia comprobada antes de practicarlo. Otros puntos ideales para su práctica son las playas de Las Lajas y Barquetas en las costas del Pacífico.

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Un kitesurfista controla su cometa durante un atardecer en Punta Chame, en las afueras de Ciudad de Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Esnorquel y buceo, universo azul: Panamá, bajo sus espectaculares aguas, guarda un mundo marino sin igual y te brinda la oportunidad perfecta tanto para bucear y explorar el mar desde la superficie haciendo esnorquel, ambas actividades son ideales para esas personas que buscan vivir emociones intensas y de otro mundo. Podrás deleitar la vista con la diversidad de sus arrecifes, su fauna acuática, caídas rocosas y una excelente visibilidad de sus aguas con la que no te perderás ni un solo detalle de su ecosistema marino. El archipiélago de las Perlas, la península de Azuero, la isla Coiba, la isla de Contadora y costa del Darién son ideales para practicar estos deportes, pero al ser concurridas por los amantes del buceo es necesario programar las excursiones con antelación.

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Cayo Coral es un destino tropical a veinte minutos de viaje en barco de Isla Colón. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Pesca deportiva, paciencia vs fuerza: uno de los posibles significados que se le otorgan a Panamá es abundancia de peces y mariposas y para los amantes de la pesca, Panamá es el país ideal porque puedes hacerlo tanto en el Pacífico como en Atlántico y, claro, en agua dulce también. Es el destino por excelencia para la pesca deportiva. Bahía Piñas, también conocida como el santuario del Marlín negro y el pez vela, tiene alrededor de 250 records mundiales de pesca en modalidades inshore y offshore, también es sede del Torneo Presidencial de Centroamérica. Otro punto importante para la pesca es el archipiélago de Las Perlas, la única vía marítima que conduce al Canal de Panamá desde el Océano Pacífico en especial las islas del Rey, San José y Pedro González. Uno de los lugares top para pescadores de agua dulce en Panamá es el Lago Gatún, un lago artificial creado durante la construcción del Canal de Panamá como reservorio principal de agua dulce del país en el que puedes experimentar una batalla con un Peacock Bass o pavón. No te preocupes si necesitas equipamiento: contarás con clubes y marinas especializadas para el alquiler de equipo de pesca necesario para vivir esta gran aventura.

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Ballenas en una playa de Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Vela o sailing, lleva tú el control: navegar en Kuna Yala es uno de los grandes placeres que te depara Panamá. Los veleros son sencillos para navegar por lo que podrás aprender lo básico junto a un buen capitán. La temporada ideal para aprender a navegar es de diciembre a abril justo cuando empiezan a soplar los vientos Alisios del noreste. La vela no tiene una edad o nivel de rendimiento específico para practicarla, puede ser desde los 7 años hasta más de 60. El Windsurf también es uno de los reyes en Panamá ya que la vela no se limita al bote.

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Varios barcos de vela en Kuna Yala, Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Rafting, adrenalina pura: Panamá no sólo tiene playas espectaculares, cuenta con extensos ríos e impresionantes caídas de agua convirtiéndose en el escenario ideal para que los más aventureros tengan un chute de adrenalina al practicar el descenso de ríos en balsa o rafting. Sin duda una oportunidad única para conocer la belleza de los ríos Chiriqui Viejo, Dolega, Estí, Boquerón, Grande y Majagua de la mano de guías profesionales para practicar este deporte de nivel II, II y hasta V.

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| Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Kayak, concentración y resistencia: en el mar te da mucha independencia y es ideal para practicarlo solo o en pareja, Kuna Yala es uno de los sitios ideales para este deporte, las aguas son tranquilas y de tonalidades turquesas espectaculares. Te invadirá una sensación de relax al disfrutar de paisajes de postales que se hacen realidad. Si nunca has hecho kayak también hay oportunidad de tomar un tour en kayak ideal para aprender y no perderte ningún detalle. Si buscas otro tipo de recorrido el Canal de Panamá es una experiencia única, no solo por su magnitud, también por la sus islas y la vida silvestre que podrás contemplar.

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