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Por qué cambiar tus billetes por criptomonedas

Redacción TO

Foto: MOHAMED ABD EL GHANY
Reuters

Galia Benartzi trabajaba en una empresa de Palo Alto, California, cuando descubrió los bitcoin: “Allí los ingenieros hablaban de una nueva tecnología y hablaban de dinero, pero no de dinero convencional, sino de dinero de internet. Defendían que aquello cambiaría el mundo”, cuenta Benartzi en una charla de TEDx. Esta criptomoneda, así se llama, funciona a través de la red y aprovecha el sistema Blockchain, que utiliza un mecanismo de encriptaciones como garantía de seguridad para las transacciones.

En los últimos años, el debate sobre la implantación de la criptomoneda como una divisa más en nuestro día a día ha ido en aumento, así como su fama, y la pregunta principal que sobrevuela es por qué deberíamos utilizar monedas digitales y no dinero convencional, como hasta ahora. Benartzi reconoce que, antes de adentrarse en el universo de las criptodivisas, pensaba que no era una novedad, que ya existía Pay Pal, que ya existía la banca online. Ahora hace la pregunta inversa: ¿por qué seguir utilizando dinero convencional teniendo criptomonedas?

Benartzi argumenta que lo que entonces no supo ver es que la diferencia entre estas opciones y el Blockchain radica en que este último es completamente abierto, mientras que las otras redes son “cerradas y privadas” y “propiedad de bancos y gobiernos” a los que tienes que “pedir permiso” y “pagar impuestos” cada vez que quieres enviar dinero por internet. Benartzi, como aquellos ingenieros, vive convencida de que las criptomonedas van a cambiar el mundo.

Galia, durante su charla de TEDx. | Foto: TEDx/YouTube
Galia Benartzi, durante su charla de TEDx. | Foto: TEDx/YouTube

Esta convicción, que no fe ciega, encuentra motivo en su experiencia en la start-up AppCoin, con base en Tel Aviv. Junto a sus socios, decidió poner a prueba la teoría y se esforzó por comprobar el funcionamiento de una criptomoneda dentro de una comunidad pequeña y versátil. Para ello, escogieron un grupo de Facebook de madres de la ciudad, les hicieron la propuesta, la aceptaron e instauraron un sistema económico alternativo y digital donde la moneda se llamaba Hearts (Corazones, en inglés) y donde se comenzó a pagar con ella por bienes como juguetes de segunda mano o servicios como clases de canto.

“En cuanto les dimos este dinero de Monopoly, los bienes y servicios comenzaron a fluir”, dice Benartzi, en una entrevista para The Information. “Había muchísimo comercio potencial entre madres que todavía no se había expresado en dólares o shéquels, la moneda de Israel”.

En todo el mundo hay 15 millones de usuarios de criptomonedas, y la cifra sigue en aumento

En solo dos años, las 25.000 madres que conformaban el grupo protagonizaron cerca de un millón de operaciones con Hearts. Con todo, App Coin se encontró con un inconveniente: fuera de su pequeño circuito, la moneda no tenía valor. Entonces decidieron crear equivalencias con Ethereum, una criptodivisa más afianzada, y construir los cimientos de una moneda que fuera más allá del experimento. De este paso adelante nació hace un año Bancor, una organización que funciona como una suerte de banco central, que emite su propia moneda (llamada token) y utiliza el sistema Blockchain. La gran aspiración del equipo al que pertenece Benartzi es consolidarse, por el momento, como una moneda habitual entre comunidades pequeñas para demostrar que es posible crear una economía digital donde bancos y empresas privadas no sean intermediarias.

En cualquier caso, Benartzi parece consciente de que estamos en un periodo de transición y no cierra puertas al porvenir de su moneda: los token pueden ser cambiados al dólar –cada token vale algo más dos dólares, muy por debajo de la realidad del bitcoin– tomando la intermediación de los ether, con un valor próximo a los 200 dólares. Pero no olvidemos que es un valor aproximado y efímero: el valor de una criptodivisa es enormemente volátil y, por tanto, objeto de especulación.

A sign is seen in a restaurant where a Bitcoin ATM is located in Toronto, Ontario, Canada June 3, 2017. | Foto: Chris Helgren/Reuters
Un cartel de un restaurante de Toronto, Canadá, recuerda que aceptan el pago en bitcoins. | Foto: Chris Helgren/Reuters

Benartzi defiende que el principal escollo que se han encontrado hasta el momento consiste en que las monedas con un flujo pequeño, o a pequeña a escala, han sido tradicionalmente difíciles de valorar en un sentido económico. Esto sucede, interpreta, porque los mercados convencionales siempre han requerido de un alto volumen de movimiento para ser viables. La empresaria encuentra ahora una oportunidad y toma como inspiración y ejemplo el modo en que YouTube saca partido de esos vídeos que son suficientemente minoritarios como para aparecer en la televisión tradicional pero no para su público a nivel global.

“Hay muy pocas personas que no puedan sacar partido de esta plataforma”, sostiene Benartzi, que reivindica que Bancor será un nombre común de aquí a tres años, más si atendemos a que los gobiernos comienzan a explorar y ratificar los beneficios de las criptomonedas y su alta tasa de crecimiento y aceptación social. Hay que tener en cuenta que, hasta hoy, se han incorporado a alguna de las monedas de sistema Blockchain 15 millones de personas en todo el mundo.

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Un año de portadas: Donald Trump, el presidente más ridiculizado de la Historia

Cecilia de la Serna

Foto: Der Spiegel

Donald Trump cumple ahora su primer año de mandato. El magnate, que atrajo una gran atención hacia sí mismo tanto durante la campaña de los republicanos como durante la presidencial norteamericana, seguirá previsiblemente tres años más en la Casa Blanca (a falta de un impeachment inmediato a la vista).

El primero de sus ejercicios en el poder ha estado marcado por no pocas controversias: su veto a la entrada de ciudadanos de países de mayoría musulmana, sus comentarios racistas, la relación de su entorno más próximo con agentes rusos o la construcción de un muro con México que por ahora parece más obra de su imaginación que de la realidad.

Una de esas polémicas que ha planeado constantemente sobre Trump y su propio ego ha sido la relación con la prensa, a la que ha acusado constantemente de verter noticias falsas sobre él cada vez que había un tema de actualidad que podía afectarle. La expresión “fake news” ha servido como una especie de escudo, transmitiendo un mensaje que sin duda ha calado sobre sus seguidores y provocando un descrédito desmesurado de la prensa.

Esa prensa a la que él ha acusado de mentirosa ha publicado numerosas portadas, algunas auténticas obras maestras de la ilustración y el humor, que lo han convertido no sólo en el presidente más controvertido sino también en el más ridiculizado que se recuerde. A continuación, un repaso de esas portadas, tanto de medios serios como de publicaciones satíricas, de uno y otro lado del charco.

La revista New Yorker

Desde la polémica por las largas estancias del presidente Trump en sus complejos de golf, al apoyo por parte de grupos de supremacía blanca o el pozo en el que para muchos está el mandatario a estas alturas, las célebres ilustraciones de portada de la prestigiosa revista New Yorker han mostrado a un Donald Trump poco adecuado para el cargo que ostenta.

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

La revista Time

La famosa publicación Time ha sido una de las más incisivas a la hora de retratar a Donald Trump en su portada. Las dos imágenes que hemos seleccionado son muy violentas, y muestran ese odio y esa furia que lo caracterizan.

Imagen: Time

Imagen: Time

La revista The Week

Con ocasión del lanzamiento de Fire and Fury del periodista Michael Wolff, la publicación The Week divulgó esta portada en la que mostraban al Trump que ama la comida rápida totalmente furioso por lo que el libro cuenta.

Imagen: The Week

El New York Magazine

Por el mismo sendero caminaba New York Magazine cuando publicó esta portada en la que se representan los malos hábitos alimenticios de Donald Trump y que se ven reflejados en el libro de Wolff.

Imagen: New York Magazine

Der Spiegel

Más allá de las fronteras norteamericanas, una de las publicaciones que ha publicado las portadas más notables durante el primer año de Trump en la Casa Blanca ha sido el alemán Der Spiegel. En ellas ha puesto de relevancia temas como el exacerbado patriotismo del presidente e incluso ha llegado a retratarle como la viva imagen de la involución humana.

Imagen: Der Spiegel

Imagen: Der Spiegel

La revista The Economist

Con sus siempre acertados análisis, The Economist ha dedicado varias portadas al presidente norteamericano. De entre todas destacamos la última, en la que pretenden hacer balance del primer año del presidente en el poder ilustrando a un bebé Trump.

Imagen: The Economist

Bloomberg Businessweek

Las polémicas medidas firmadas durante este año por el mandatario estadounidense inspiraron la portada de Bloomberg Businessweek en la que, en lugar de una orden ejecutiva, podemos leer en un documento firmado por Trump: “insertar orden ejecutiva redactada precipitadamente, jurídicamente dudosa y económicamente desestabilizadora”.

Imagen: Bloomberg Businessweek

La revista elJueves

Para terminar: una publicación española. Los chicos de elJueves utilizaron su acertado sentido del humor para alumbrar la boca de Trump con una antorcha sostenida por un miembro del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.

Imagen: elJueves

Un nuevo año comienza para Trump, y para todos aquellos maestros ilustradores a los que les espera mucho trabajo para retratar las facetas de un icono mediático irrepetible.

Continúa leyendo: Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Redacción TO

Foto: DADO RUVIC
Reuters

De las 100 principales criptomonedas que actualmente están en el mercado, un total de 96 están en números rojos, es decir, la práctica totalidad de las criptodivisas pierde dinero (y con ellas, sus inversores). Solo se salvan de esta guillotina económica Tether, Gas, Neblio y Cryptonex. El martes se conocía la noticia de que la criptomoneda por antonomasia, bitcoin, se desplomaba un 16% y que sus casi igualmente famosas compañeras Ethereum y Ripple (las dos más populares después de bitcoin) perdían un 16% y un 24% de su valor, respectivamente. Uno podría pensar que este pesimista panorama alertaría a los inversores y que estos cruzarían tierra, mar y aire para salir de semejante embrollo. Pero se equivocaría. Los grandes inversores han cruzado mar sí, pero en crucero, con toda la calma.

Alrededor de 600 entusiastas de las criptomonedas se embarcaron el lunes por la noche en Singapur en el segundo Blockchain Cruise anual, una suerte de vacaciones en el mar con una temática entrada en las criptodivisas. El valor del bitcoin se situaba entonces cómodamente por encima de los 13.500 dólares (unos 11.000 euros) pero para cuando el buque llegó a el miércoles a Tailandia, donde los viajeros pudieron dedicarse a beber, a tomar el sol y a disfrutar de conferencias sobe la criptoeconomía, el bitcoin había caído ya hasta los 10.000 dólares (algo más de 8.000 euros), informa Bloomberg. En el transcurso de esos días, el grupo, compuesto en su mayoría de hombres jóvenes, muchos de los cuales han hecho fortunas gracias a bitcoin, habían perdido probablemente millones de dólares.

Pero el batacazo no detuvo la fiesta. Según ha explicado Ronnie Moas, uno de los conferenciantes del miércoles, el bitcoin alcanzaría, en el mejor de los casos, los 300.000 dólares (más de 245.000 euros) en tan solo siete años. “Nada crece en línea recta”, razona. Pero la lista de conferenciantes del exclusivo crucero no acaba ahí e incluye nombres fuertes como José Gómez, hombre cercano al expresidente de Venezuela Hugo Chávez; Kaspar Korjus, el hombre detrás de la “nación digital” de las e-residencias impulsada por el Gobierno de Estonia; Jorg Molt, que -de ser cierta su afirmación de que posee un cuarto de millón de bitcoins– tiene una fortuna de 2.800 millones de dólares (casi 2.300 millones de euros), e incluso el mismísimo John McAfee, el empresario de la compañía de ciberseguridad McAfee (cuyos antivirus se encuentran hoy en día en dispositivos de todo el mundo).

Precisamente McAfee se ha convertido en los últimos tiempos en un gran promotor de las criptodivisas a través de su cuenta de Twitter, donde también ha incluido una fotografía del crucero.

“¡Que todo el mundo se relaje!”, ha dicho recientemente, citado por International Business Times. “No sé si será el bitcoin o múltiples divisas pero habrá un estándar de criptomonedas para el mundo les guste a los gobiernos o no”.

Con este panorama, el mundo de las criptomonedas sigue festejando su repentino éxito, ajeno a los últimos datos, que apuntan a que estas divisas experimentarán una caída tan potente como lo fue su ascenso. Y olvidan el tortazo que se pegaron en 2007 las hipotecas subprime (disparador de la crisis económica) y de la explosión de la burbuja de las puntocom a principios de siglo. Los seguidores más acérrimos de la moda del bitcoin, según una de las conferencias, tendrán que ver una caída de más del 50% del valor antes de que salgan espantados. 

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La 'incredible' India no tiene quien hable en sus stands de Fitur

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Estamos sentados frente a una mesa, en silencio. B. B. Mukherjee observa la pantalla de su teléfono, pone la cabeza en alto, con sus gafas de diseño a rayas grises y negras sobre su nariz. Mukherjee luce un estrecho bigote con una forma más parecida a un triángulo que a un cuadrado, y viste un traje descatalogado de franela y color marfil que combina con una corbata de otra década. Estamos sentados a la distancia de un metro y B. B. Mukherjee, que es subgerente del Ministerio de Turismo indio en España, sigue en silencio tras cinco minutos y mirando con atención vídeos indescifrables con un volumen moderadamente alto. Tiene un reloj de oro en su muñeca izquierda y tantos anillos como dedos en sus manos. La responsable de prensa está sentada a mi izquierda y me mira con nerviosismo, como esperando una respuesta, y yo le sonrío y eso le tranquiliza.

Estoy sentado frente a Mukherjee en el stand indio de Fitur porque los dos responsables más importantes de la delegación de la India, que puso mucho interés para promocionar su país y mucho dinero para instalar este espacio tan grande –por no hablar de que el nombre de la marca, Incredible India, aparece prácticamente en cada folleto que circula por aquí dentro como principal patrocinador del evento–, están en sus respectivos hoteles desde una hora indeterminada que no logro averiguar, cuando quedan todavía dos horas para el cierre de la jornada.

La situación es particularmente divertida y extraña. Mukherjee levanta repentinamente la mirada, sonríe mucho y extiende la mano, como advirtiendo –en este momento– que está acompañado. Luego entrecruza los dedos, esperando la primera pregunta, y sus anillos brillan como diamantes.

Le comento, a modo de arranque, que han aumentado mucho su disposición en 2018. Él asiente con la cabeza y dice, con un acento marcadamente indio que solo escuché en películas: “Sí, este año hemos estado en todas las ferias importantes de Europa como patrocinadores”. Pero, casi en una maniobra de escapismo, desvía con velocidad su respuesta y sostiene que India es un país tremendamente rico y diverso, con bosques y templos y ruinas y playas y montañas, y continúa con una explicación nada concisa e inesperada del estado de salud del sistema judicial y político indio y de la calidad sanitaria. “Tendrías que ver qué cirujanos tenemos”, dice, levantando las cejas. “Son muy buenos”.

Después le pregunto por la vocación de su presencia en Madrid y no parece importarle: continúa con su respuesta anterior, explicando las bondades de su presidente y la fortaleza de su democracia, y describe a la India como un país muy rico y “paradójico” donde la riqueza no impide la miseria. Le digo que eso significa que hay mucha desigualdad. El subgerente de Turismo sonríe y concluye: “Sí, qué paradójico, ¿verdad?”.

Y en cada pregunta hay una respuesta similar, como si nos encontráramos en conversaciones ajenas, y la conversación es tan frustrante y claramente incontrolable que finalmente desisto y pienso en la segunda entrevista.

La 'incredible' India no tiene quien hable en sus stands de Fitur
Entrevista a B.A. Devaiah en uno de los stands de ‘Incredible India’. | Foto: Interface

Más al sur, Karnataka

La responsable de prensa se disculpa mientras me conduce hasta el área donde se instala la delegación de Karnataka, una región del sur con 55 millones de habitantes, más salvaje y más verde que el norte –el lugar al que suelen ir a parar los turistas–. La parada está adornada con plantas y una ambientación premeditadamente exótica, con bancos en todas partes y la representación más o menos conseguida de un tigre de Bengala sobre una alfombra verde. Karnataka es una de las zonas que persiguen explotar en los próximos años y hacen un esfuerzo verdadero por crear una imagen atractiva.

Así que el gabinete de comunicación organiza una conversación con el consejero de Turismo, un hombre joven y bien vestido con un inglés perfecto. Esperamos mientras cumple con otro compromiso y al volver se acerca hacia nosotros, con rostro serio, y dice que prefiere no hacerla: se niega, en principio, por estar cansado. Ellos procuran convencerle de lo contrario y finalmente concede una confesión: él no es el consejero de turismo, sino B.A. Devaiah, de Starks Communications, una agencia contratada por el Gobierno regional para representarlos. Lo hace extendiendo una tarjeta que recojo.

Le pregunto si está legitimado para hablar en nombre del Gobierno y él asiente, nos sentamos y hay una conversación fructífera en un primer momento: responde con interés y educación y habla de una región que conoce porque es la suya. Karnataka está en el sur del país y las diferencias respecto al norte, más transitado, más exprimido, son abismales. Un modo distinto de comprender la religión y las tradiciones, un idioma que no es el mismo –hablan mayoritariamente el kannada– y una gastronomía que, presume, únicamente se asemeja en la frecuencia del arroz blanco. Un atributo que, de cualquier modo, comparten la mayor parte de los países de la región.

Devaiah se encuentra menos cómodo y pone más reparos si hay que hablar de seguridad. Él alude, directamente, a las violaciones de mujeres. No las niega, aunque asegura que muchos occidentales viven en la zona y lo hacen con tranquilidad. Dice que si se producen tantas es porque hay muchos habitantes, sin aludir a razones concretas.

–¿Y en cuanto a las infraestructuras?–le planteo.

“Sí, tenemos”, responde, con un largo silencio.

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La modelo Tess Holliday lucha este 2018 para que la alta costura venda tallas grandes

Redacción TO

Foto: Instagram
@TessHolliday

Tess Holliday, la modelo de Mississippi que acapara titulares por expresarse habitualmente en favor del feminismo, la aceptación del propio cuerpo y la maternidad, luchará este año para lograr que las marcas de alta costura amplíen su rango de tallas para las compradoras. En una entrevista para Vogue, afirma que quiere trabajar más con la alta costura, para aparecer en las revistas con piezas de firmas de lujo. “Ya es hora de que se vea representada la gente de mi tamaño ¡y ya he hecho todo lo demás!”.

A pocas semanas de la New York Fashion Week, que inicia el 8 de febrero, espera que su presencia en la pasarela dé a la gala una variedad en tallas que no suele ser tan común en el mundo de la moda. Sin dejar esto a un lado, la modelo insiste en que el debate ya debe centrarse en otra cosa: “¿Cuándo llegará el momento en que los diseñadores -que ya cuentan con modelos no convencionales en sus desfiles- decidirán ampliar su rango de tallas para las compradoras?”.

“¿Por qué querría desfilar con una marca y hacer de su chica grande simbólica cuando ni siquiera fabrican mi talla?”, ha expresado para la revista. “Cuando estas grandes marcas con tanta influencia empiecen a producir tallas grandes, me llamarán el 100% de ellas, porque eso querrá decir que de verdad les interesa y que están invirtiendo en ello”, añade.

Holliday ha conquistado pasarelas y portadas con unas medidas poco habituales entre las modelos: una altura de 1,60 cm y una talla 50. Su ascenso de desconocida a estrella se dio tras varios tropiezos. Al participar en un casting en Atlanta, le insistieron en que debía abandonar el sueño de hacer carrera en el modelaje. “Me rechazaron por mi altura y mi peso, pero eso solo me hizo intentarlo con más fuerza”, recordó para Vogue. A los 24 años, se mudó a Los Ángeles para continuar con su objetivo pero encontró su verdadero camino en el poder de las redes sociales.

“Conseguiría llamar la atención de todo el país en 2013 con su hashtag viral #effyourbeautystandards (algo así como ‘a la mierda con tus cánones de belleza’), lema con el que animó a todas las mujeres, sin importar su talla, a repudiar las idealizaciones obsoletas y que impulsaría definitivamente su carrera como modelo”, publica la revista. Tras firmar con la casa de estrellas Milk Model Management, comenzó a recibir un importante reconocimiento. Ya acumula 1.5 millones de seguidores en Instagram y protagoniza portadas en revistas de gran calado como People. También trabaja con marcas muy populares como H&M.

En 2017, publicó un libro llamado The Not So Subtle Art of Being A Fat Girl (El arte poco sutil de ser una chica gorda) que se convirtió rápidamente en un ‘bestseller’. En la reciente entrevista se ha mostrado más fuerte que nunca: “Siento que ha llegado el momento de liarla. Quiero ser de las que cambian las cosas, o al menos abrir las puertas a otras”. ¿Será el 2018 finalmente el año de Tess Holliday?

“Los anuncios llevan mucho tiempo sin incluir a las personas de talla grande, y me parece una locura. Los productos de peluquería y maquillaje son cosas que todo el mundo usa, no tiene ningún sentido (…) Quiero acceder a la alta costura porque sí vemos a famosas con tallas grandes, y consumidoras, pero aún no hay un reflejo de esa realidad. Solo abordar el tema puede ayudar a movilizar a la gente”.

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