Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Por qué la lucha de Zuckerberg y Musk por la inteligencia artificial es una lucha de egos

Jorge Raya Pons

Foto: AP Photo

Existe un debate feroz y llamativo que aborda la cuestión de la inteligencia artificial como un todo benigno o un todo malicioso, nunca equilibrado, donde las máquinas no solo serían eficientes, sino conscientes de su propia eficiencia. Y, en un paso más hacia el futuro, serían capaces de tomar decisiones por sí mismas y, quién sabe, comprender emociones como el amor o el miedo. Pues bien, Mark Zuckerberg y Elon Musk, que no solo conocen el tema sino que persiguen la forma de sacar rendimiento económico de este, se han enzarzado recientemente en un reparto de golpes en el que nada está improvisado.

Elon Musk, conocido por su capacidad creativa, avivó el fuego al describir un mundo de la robótica donde la inteligencia artificial podría volverse contra los hombres. “Sigo haciendo sonar la señal de alarma”, dijo en un encuentro organizado por la National Governors Association. “Hasta que la gente no vea robots recorriendo la calle y matando a personas, no sabrán cómo reaccionar”. El disparo de cerbatana fue directo contra las autoridades, a quienes responsabiliza de vivir despreocupados y sin legislar ante un peligro que se acerca a toda velocidad.

Por qué la lucha de Zuckerberg y Musk por la inteligencia artificial es una lucha de egos 2
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. | Foto: Jonathan Ernst/Reuters

Aquellas palabras retumbaron en los oídos del alma máter de Facebook, Zuckerberg, que con un tono sereno y sin levantar la voz acusó a Musk de ser un “pesimista” y un “irresponsable”. Musk devolvió el golpe directamente a la mandíbula: “He hablado con Mark sobre el tema. Su comprensión de la materia es limitada”.

El cruce de reproches fue espectacular y revelador y dejó a las claras que existen dos personalidades opuestas y enfrentadas y dispuestas a ganarse el terreno o a retroalimentarse con su existencia. Resulta sorprendente que dos grandes empresarios –tradicionalmente, los empresarios han preferido mantenerse alejados de los focos y construir su influencia más allá de los micrófonos- expongan sus planteamientos tan abiertamente, y además que lo hagan sin profundizar en absoluto. A fin de cuentas, todo se debe a un moldeamiento de la imagen, a un atiborramiento del ego.

Varios expertos han comparado a Elon Musk con Tony Stark, protagonista de Iron Man

El profesor Ian Bogost supo caricaturizarlo con acierto en un artículo de The Atlantic; en este queda patente que la inteligencia artificial queda en un segundo plano cuando hablamos de imagen y de marca. Debemos tener en cuenta que nuestra imaginación se ha nutrido de las historias de ciencia ficción, de las películas fatalistas, de los cómics de Marvel. También la de los magnates. Bogost se esfuerza por encontrar paralelismos y acaba dando en la diana: hay mucho que ver entre Tony Stark y Elon Musk.

Para quien no conozca los libros –o las películas- de Iron Man, Stark es un ingeniero que aprovecha una herencia económica generosa para desarrollar todo tipo de inventos innovadores. Un día, un grupo de terroristas lo secuestra para que fabrique un arma de destrucción masiva y, durante su cautiverio, Stark crea una coraza de metal que incorpora las armas de las que se vale para escapar y convertirse en un superhéroe. El paralelismo con Musk, aunque hiperbólico, tiene su explicación: Musk tenía 28 años cuando vendió su primera compañía, Zip2, por 307 millones de dólares a Altavista; y 31 cuando hizo lo propio X.com –rebautizada como PayPal– por 1.500 millones de dólares a eBay. El dinero de la última operación lo repartió con su socio Peter Thiel, quien decidió convertirse en un inversor de riesgo.

Por qué la lucha de Zuckerberg y Musk por la inteligencia artificial es una lucha de egos 1
Elon Musk, ante una pieza de Hyperloop. | Foto: Mónica Almeida/Reuters

A diferencia de Thiel, Musk apostó por crear una compañía que liderara la carrera aeroespacial (SpaceX), una compañía de coches eléctricos y autónomos (Tesla), una compañía que produjera energía solar (SolarCity) y una compañía que diseñara y construyera el medio de transporte más rápido y revolucionario hasta la fecha (Hyperloop). El estadista norteamericano Mark Palko llegó a llamar a Musk el “Tony Stark real”.

Por otra parte, encontrar paralelismos con Zuckerberg resulta más complicado, incluso para el imaginativo Bogost. Si lo trasladaran al cómic, ¿quién sería? ¿Peter Parker? ¿Reed Richards?

Cuando Musk y Zuckerberg hablan de inteligencia artificial, lo hacen construyendo templos: posicionándose políticamente, creando el personaje público. También incorporando sus deseos como padres espirituales de las empresas que están transformando el mundo. En este sentido, quizá Musk tenga la capacidad de conectar de un modo más intenso con los usuarios; mientras Facebook trata de tomar el sistema y extender su poder a todos los sectores –la influencia de la red social en las últimas elecciones de Estados Unidos así lo evidencia–, Musk habla de buscar vida más allá de la Tierra, de colonizar planetas, de crear túneles supersónicos, de producir energía barata e infinita. Musk es el hombre que construye sueños.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

Continúa leyendo: ¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro?

¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro?

Cristina Casabon

Foto: YVES HERMAN
Reuters

Crear interés global es uno de los principales potenciales del periodismo, pero debemos distinguir entre lo que podríamos hacer con internet y para lo que se usa la mayoría de veces. “Hay asuntos que afectan nuestras vidas, y estos asuntos son, cada vez más, globales. Existen fuera de nuestro propio interés inmediato o personal” dice Eli Pariser en El filtro burbuja (Ed. Taurus).

Debemos, como periodistas, ser conscientes de que el periodismo puede resquebrajarse desde dentro por el fenómeno de las fake news. Este tipo de noticias generan una reacción en cadena en redes sociales, una espiral negativa que se retroalimenta.

Pero a su vez, y como indica el Digital News Report de Reuters, se ha demostrado que, en promedio, la digitalización expone a más diversidad que a la que se exponen los lectores de papel. Gracias a Internet y a las redes sociales, el periodismo – bien hecho – puede ser un poderoso ingrediente en el antídoto contra los problemas a los que nos enfrentaremos en las próximas décadas: escasez de energía, terrorismo, cambio climático, superpoblación, conflictos bélicos… Éstos requieren de una red global, una comunidad global informada e identificada con problemas a escala global.

¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro? 3
Los periodistas se tienen que adaptar a una era digital. | Foto: Yuri Gripas/ Reuters

Para ello debemos seguir apostando por temas interesantes pero complicados. Es una cuestión ética priorizar la importancia por encima de la popularidad o la relevancia personal de un tema, de una noticia. ¿Puede seguir un medio competitivo apostando por estos temas y crear una mayor conciencia ciudadana?

En tiempos de la cultura digital, de la información en tiempo real, de los blogs y las redes sociales, se lee a veces, equivocadamente, que hay tantos periodistas como internautas.

En un momento en el que cualquiera puede “ser periodista”, un profesional de la información debe preguntarse cuál es el valor añadido que puede proporcionar. Y este valor se encuentra en la capacidad de introspección y de análisis. El periodismo consiste en investigar, verificar datos, situar en un contexto, jerarquizar, dar forma, comentar y publicar una información, en sacar a la luz historias que tienen relevancia global.

Si miramos al futuro, es ser más digitales, tener mejores equipos y especialistas, mejor acceso a datos y mejor capacidad analítica. Esta información digital cada vez más procede de informes, de fuentes de datos, y ésta es una parte muy interesante de la labor del periodista hoy en día; cómo procesamos esta información y la ofrecemos de forma amena al público, y cómo abarcar con datos actuales información a escala global, presentarla de forma atractiva, con infografías, con vídeos, mapas interactivos y otras muchas herramientas.

¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro?
El trabajo de los periodistas es cada vez más digital y está más ligado a las redes sociales. | Foto: Francois Mori/ AP

El mencionado informe de Reuters se basa en una encuesta de más de 70.000 personas en 36 mercados para revelar el futuro del consumo de noticias digitales. Algunos de sus resultados clave para ver por dónde se dirige el periodismo muestran que aunque las perspectivas económicas de la mayoría de las empresas de medios siguen siendo extremadamente difíciles, no todos los indicadores empeoran. Algunos muestran que en el futuro más personas estarán preparadas para pagar si el contenido es lo suficientemente valioso, conveniente y relevante, y es por ello que los medios no debemos de dejar de apostar por información de calidad.

Al mismo tiempo, las redes sociales están cambiando la forma en que interactuamos con las noticias, las conversaciones en redes sociales y los debates, que estimulan al lector a abrirse a nuevos puntos de vista y realidades. El futuro del periodismo es la interconectividad y la interactividad.

La crisis de las noticias falsas podría ser lo peor, o lo mejor que le ha pasado al periodismo. Ciertamente, es una historia fascinante para seguir como periodistas y como lectores, y si no acaba por destruir esta profesión, la hará más fuerte. Google y Facebook están respondiendo de diversas maneras. Las noticias falsas ahora son examinadas por fact checkers y el algoritmo News Feed o el filtro de búsquedas de Google están mejorando los resultados de búsqueda y el muro de Facebook, la red social que envía más tráfico a los medios (alrededor de un 80% de los usuarios de redes sociales se informan a través de Facebook).

¿Cuál es el potencial del periodismo y cuál es su futuro? 2
Las redes sociales han empezado a luchar contra las ‘fake news’. | Foto: Elise Amendola/ AP

Solo queda apostar por un nuevo enfoque de los grandes medios hacia un compromiso con sus audiencias, hacia lo que se denomina “alcance de calidad” en lugar del contenido “quick bite”, aquel que busca más visitas sin tener en cuenta el valor de la información.

Más sensacionalismo, más bombo, o la opinión por encima de los hechos son los valores transmitidos del pasado que necesitan ser desaprendidos por los periodistas y medios. Si los profesionales de la información se aplican estos estándares, podremos hacer del periodismo una herramienta de influencia positiva, y podremos hacer que nuestra audiencia tenga mejor criterio en la selección de información e incluso que se suscriba a aquellos medios que ofrecen contenidos de calidad.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido”

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido”

Ariana Basciani

Foto: Clara Asanza

La fama de Raquel Córcoles, mejor conocida por su alter ego, Moderna de Pueblo, ha crecido en los últimos años. Con más de 600 mil seguidores en Facebook o en Instagram, mayoritariamente mujeres, sabe lo que ellas quieren: hablar de feminismo.

Córcoles acaba de publicar Idiotizadas, un cuento de empoderhadas (Zenith, 2017) el nuevo cómic en donde critica los mensajes “idiotizadores” que las mujeres han escuchado desde el inicio de los tiempos. Córcoles nos comenta que no se ve como se imaginaba que se vería a los 30, porque sigue llevando converse:¿Soy muy mayor para ir con pitillos y chupa de cuero?”, se cuestiona entre risas. Afirma: “Me encanta ponerme cremas como una bruja piruja”, pero que eso no la hace superficial; cree en la complejidad del feminismo, ya que considera el movimiento social como un viaje del que todos, tanto mujeres como hombres, debemos aprender y desaprender cosas para poder vivir en igualdad.

En Idiotizadas, un cuento para empoderhadas, Moderna de Pueblo se vale de historias de Disney que todos conocemos para destruir paradigmas. Personajes como Zorricienta, Gordinieves o La Sirenita Pescada, son fácilmente detectables en la sociedad actual y Córcoles los recrea con magistral humor y crítica.

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.” 5
Portada de Idiotizadas, un cuento de empoderhadas | Foto: Clara Asanza

¿Por qué decidiste escribir este libro? ¿Crisis de los 30?

Quería explicar un poco ese punto en el que ya te tienes que empezar a plantear qué tipo de vida quieres llevar, si te quieres quedar igual que a los 20 sin demasiadas obligaciones, responsabilidades, preocupándote solo de ti misma o si ya te metes en ese berenjenal de comprarte una casa, tener hijos, etc. A mi personaje le encaja perfectamente el nombre de Moderna de Pueblo, porque siempre está entre esos dos mundos, entre la modernidad y lo tradicional, pero no se ve en el camino tradicional que es lo que ha visto en su casa, con familia y con hijos, viviendo en las afueras con un trabajo muy estable; pero tampoco se ve como los modernos y sus amigos que llevan una vida tan distroyer de salir de fiesta, de estar de evento en evento, de no preocuparse mucho por si van a cobrar o no, vivir al límite. Moderna está en el medio y ella se pregunta qué camino hay en medio. Ni mi personaje ni nuestra generación tienen referentes de parejas sin hijos que puedan contar su experiencia o de mujeres que vivan de su trabajo, que no hayan querido ser madres, pero que lleven una vida bastante estable. Entonces nos faltan esos referentes para preguntarles si les ha ido bien y así hacernos una idea de todas las posibilidades.

 ¿Idiotizadas está dirigido a una generación más joven que la tuya?

Creo que no hay muchísima diferencia. Si llevas la vida de Zorricienta y Gordinieves probablemente te sientas más cercana a la generación de los 20 que de los 30; hay personas que, al contrario, tienen 25 y se sienten más cercanos a los de 40 por el estilo de vida que llevan. Ahora priva más la personalidad y lo que quieres en la vida que la presión social del entorno. Tú dices: “todos mis amigos se están casando”, pero siempre te quedan algunos que no, ya no eres la loca, la rara, la sola. Sí creo que es un libro que se puede leer a los 15 años y, aunque no vas a empatizar tanto con la trama, sí lo vas hacer con las idiotizaciones de las que se habla, porque hablo del proceso y algunas historias se remontan a cuando eres niña, otras a cuando eres adolescente y otras más ubicadas en los 30 años.

¿Por qué seleccionaste el verbo “idiotizar” para titular del libro?

Creo que la palabra feminista está un poco asociada a connotaciones negativas. Yo me hecho abanderada al intentar hacerle una operación estética, para que la gente vea que no tiene nada de malo la palabra y que es súper bueno lo que fomenta el feminismo. Pero una manera de expresar lo que el feminismo te aporta como herramienta, es des-idiotizarte de mensajes que ya tienes tan aprehendidos, cosas que te han ido contando tantas veces y que casi te las crees por las veces en que las has oído. Hay tantas películas en las que las mujeres quieren ser madres y si ves que todas las mujeres que aparecen son así, tú también puedes pensar que debes ser así, sin analizarlo. El feminismo te dice: “hay otras opciones”, “tu género no tiene que encajar en ese estereotipo”, “si te sientes diferente, sigue tu instinto y no hagas las cosas por presión social”. Entonces Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en resumen, es afirmar que somos machistas, pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.” 1
Una de las páginas de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

En los créditos del libro veo que el guion lo haces junto a Carlos Carrero, ¿qué tanto aportaste tú y qué tanto aportó él?

Yo creo que hay un 75% mío, lo que vendría a ser el alma del libro, la idea original y las tramas en las que está inspirado. Siempre necesito ser yo la que diga “esto lo he vivido”, “esto tengo ganas de contarlo”, y es lo que prima en el libro. Carlos le da un sentido a todo, porque yo tengo tantas cosas que contar que a veces las quiero meter todas a la vez. Cuando no comentas con nadie tus ideas, puedes dar un mensaje que se puede malinterpretar; Carlos siempre lo lee todo, hace un esquema, un orden de las tramas, te cuestiona. Tenemos reuniones creativas. A mí él me da mucho juego porque tenemos los roles de género cambiados en casa. Lo que se ha vendido como lo que quiere una mujer es con lo que él sueña y la actitud que tienen los hombres en las películas de “ay qué marrón mi novia quiere casarse y tener hijos”, soy yo quien lo aporto. Creo que hay que visibilizar que no siempre somos nosotras las que estamos persiguiendo a nuestros novios para casarnos o tener hijos, es una imagen muy anticuada, pero no hay suficientes obras que lo muestren.

Entonces es un libro autobiográfico, ¿inclusive la historia de tu madre y tus hermanas?

Sí, mi madre se divorció súper tarde. Por eso me importan tanto estos temas, porque la generación de mi madre ha tenido unas posibilidades tan limitadas comparadas a las que he tenido yo, que he pensado “suerte que no nací en su época”, siempre quieres pensar “yo lo hubiese hecho mejor, yo no hubiese caído en esas idiotizaciones”, pero marca mucho cómo es tu familia, qué te inculcan. Mi madre, sin ella saber que era feminista, siempre me ha dado mensajes que son des-idiotizadores: “no creas que un hombre va a venir a rescatarte, tú tienes que valerte por ti misma”. Son una serie de mensajes muy básicos, pero hay que expresarlos porque el entorno dice lo contrario.

Veo mucha crítica a ciertos valores, ¿qué crees que te dirían mujeres que sí han decidido ser amas de casa o que han querido casarse y dedicar su vida a ser madres? ¿Crees que se sentirían juzgadas al leer el libro?

Obviamente si haces un libro súper personal, vas a poner allí tu opinión y yo no quiero juzgar a nadie. Pero si mi hermana que tiene 25 años me dice: “voy a dejarlo todo porque me apetece ser ama de casa”, le diría: “eres súper joven, no te puedes permitir depender de alguien, porque he visto lo que pasa cuando dependes de alguien, luego te quedas sin posibilidades y cada año que pasa sin que seas tú quien llevas las riendas del dinero, menos puedes reclamar. Se produce una relación de desigualdad en la pareja. Es una situación de riesgo, yo entiendo que te parezca un estilo de vida bonito, yo solo digo que seas consciente del riesgo que estas asumiendo. Tienes que confiar muchísimo en esa persona y, ahora mismo, ¿quién cree en el amor para toda la vida?”. Yo creo que es un sentimiento hermoso que seguirá existiendo y día a día lucho porque mi relación dure para toda la vida, pero estando consciente de que puede ser que no, y que puedo “rescatarme” si pasa cualquier cosa.

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.” 3
Las solteras en Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

¿Tu enfoque tiene que ver con una independencia económica?

Sí. No significa que no me parezca importante la tarea de una ama de casa, es que si eso estuviera valorado por la sociedad, si tuviera un sueldo esa persona, quizás sería diferente el enfoque. Imagina que el sueldo de él tiene por contrato que si la mujer se queda en casa haciendo todas las tareas del hogar, tiene por derecho a un porcentaje de su sueldo porque está haciendo que el hombre pueda trabajar sin que se preocupe de nada más, haciendo que su carrera despegue. En cambio, en la actualidad ese trabajo nadie lo reconoce. Mi madre había aprendido a cocinar, a coser, a ser una buena madre, todo lo de la casa, y por ello me decía: “sal de aquí, porque no quiero que aprendas esto, quiero que aprendas otras cosas, porque esto no está valorado”. Mi madre fue una perfecta ama de casa y se puede ser feliz con esa vida, si se agradece el trabajo que estás haciendo; pero si el mensaje es “viven como reinas, no trabajan”, eso va a calar en tu autoestima, te vas a valorar menos. Entonces hasta que no esté valorado, no puedes sacrificarte y ser solo eso.

Claro, pero también sería una generalización pensar que solo existen parejas en las que el hombre no valore que la mujer se quede en casa.

Claro, yo lo que quiero es que se iguale. Por ejemplo, yo tengo una carrera a la que me costaría muchísimo renunciar y si mi pareja me dijera: “yo quiero tener hijos, pero me voy a encargar de ellos porque tú no puedes renunciar a tu trabajo”, eso sería estar en igualados. A mi no me parece mal, hay que sopesar las posibilidades y que no sea siempre la mujer quien deba renunciar a su profesión. También es importante que el hombre no se sienta desvalorizado o avergonzado porque sea ella la que vaya a trabajar y sea él quien se quede en casa. Ellos también se sienten juzgados si apuestan por ese estilo de vida o si apoyan a la mujer en su carrera.

En el libro más allá de las críticas a las viejas películas de Disney, das ejemplos de referentes feministas como Lena Dunham o el libro de Kate Bolick, Solterona. ¿Crees que en España faltan referentes o sí existen y no se han visibilizado?

 Faltan referentes, pero creo que las mujeres se están visibilizando ellas solas. Las mujeres lo hemos demostrado gracias a las redes sociales, porque interesa lo que decimos, lo que hacemos, que somos la mitad de la población y que nuestros contenidos importan. Gracias a eso, mis seguidoras me han apoyado y me han puesto ellas en esta posición; sin ese aval detrás, no me habrían dado la oportunidad de publicar. Estamos demostrando que tenemos algo que decir, lo que pasa es que los hombres no se interesan por lo que decimos y ese es el gran problema. Y me preguntan cómo podemos hacer que este mensaje llegue a los hombres y yo les digo: “leyéndose el libro”, aunque sepa lo difícil que es que ellos lo vayan a leer. En cambio nosotras, ¡a cuántos autores leemos!

Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.” 2
Promoción para la presentación de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en Barcelona | Imagen: Moderna de Pueblo

¿Qué mujeres en España y cercanas a ti están enviado un mensaje feminista?

Isa Calderón con ‘Reviews Fuertecitas’, que hace unas criticas de cine desde la visión de genero con mucho sentido del humor. Lyona, quien presentó mi libro en Barcelona y es una crack, una creativa 360. Paula Bonet, una artista de los pies a la cabeza, que se ha sentido infravalorada y juzgada, es otra crack y la admiro muchísimo, aunque yo no entienda sobre arte. También está la youtuber ‘Soy una pringada’, que representa a la nueva generación que empezó hablando de cine y luego pasó a expresar su manera de ver las cosas; se hizo muy viral con el vídeo ‘Odio a los heteros’ en el que ridiculizaba los comportamientos de los heteros, siempre tan alabados en las películas. Ella es una chica mucho más joven, que está por encima del género y es lo que me da esperanzas, porque también falta visibilizar eso. Está Ana Morgade que ha presentado mi libro en Madrid, que siempre la dejan relegada a ser la co-presentadora, la co-laboradora y es que la conoces y tiene mucho ingenio, aptitudes perfectas para que le den un late night. Y por su puesto, Eva Hache que es una crack. Quizás en ficción me faltan referentes, pero me faltan en todo.

Más allá de destruir al sistema patriarcal, Raquel Córcoles propone revisitarnos, llegar a un pensamiento más crítico, donde podamos romper moldes, estereotipos de cómo ser hombre o ser mujer. Flexibilidad es la consigna.

Continúa leyendo: Inés a secas

Inés a secas

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Pau BARRENA
AFP

‘Merlín el encantador’ es una de las películas que más me gustaban cuando era pequeña. Todavía recuerdo los diálogos. Al principio de la historia, cuando Arturo conoce al mago, este le dice que puede llamarle “Merlín a secas”. Durante mucho tiempo pensé que “Asecas” era el apellido. Luego entendí que Merlín no necesitaba un apellido para ser reconocido.

El cómico Toni Albà llamó el otro día “mala puta” a Inés. Inés a secas. Esta Inés es una persona que, al parecer, se disfraza de demócrata para conseguir votos. Todo el mundo entendió que se refería a Inés Arrimadas, a la que el independentismo desprecia porque va camino de conventirse en la candidata más votada en Cataluña. Tanto la temen que la expresidenta del Parlament, Núria Gispert, quiso mandarla de vuelta a su Andalucía natal: “¿Por qué no vuelves a Cádiz?”.

De este asunto hemos sacado en claro que el actor es un humorista con muy poca gracia y también un machista impresentable. Pero el machismo tiene bula cuanto más a la izquierda en el eje ideológico y más hacia la independencia en el eje territorial se formula. También lo sabe Miquel Iceta, que hace unos días sufrió los insultos homófobos de un profesor de nanociencia, nanotecnología y enano mental de la Universidad de Barcelona.

Ante la indignación y el revuelo provocados por las palabras de Albà, el actor se ha apresurado a decir que no se refería a Arrimadas. Un torpe intento por buscar una exculpación que no ha de llegar. No solo porque Inés, como Merlín, no necesite de apellido para ser reconocida, sino porque no cabe disculpa para quien llama mala puta a ninguna Inés del mundo.

No obstante, estoy convencida de que, de ser preguntado, Albà afirmaría con sinceridad rotunda no ser machista. También creo que Gispert, en su fuero interno, está convencida de que la xenofobia es una idea aborrecible. Y el profesor de Barcelona negará tener nada contra los homosexuales. Pero, ay, todos esos atributos: ser mujer, haber nacido fuera, ser gay adquieren una dimensión moral nueva una vez se pasan por el filtro de la identidad nacional.

Entonces sí, bajo la luz de la vergüenza, contemplados en su españolidad, Iceta es un maricón e Inés es una mala puta que ha de volver a su tierra. No tendrán tanta suerte. Cádiz sabrá esperar.

TOP