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La historia auténtica del sobre equivocado

Néstor Villamor

Foto: LUCY NICHOLSON
Reuters

Era el peor momento en el que se podía cometer un error. Y se cometió. Warren Beatty, encargado de anunciar la mejor película en los Oscar junto a Faye Dunaway, abrió el sobre y tras unos momentos de duda se lo enseñó a su compañera, que no tardó en leer: “La La Land“. Pero, tal como anunció al mundo el decepcionado equipo del musical casi tres minutos más tarde, la ganadora era Moonlight. Todavía en el escenario, Beatty dio una primera explicación: “Abrí el sobre y decía: ‘Emma Stone – La La Land‘. Por eso miré tanto tiempo a Faye y a vosotros [el público]. No intentaba hacerme el gracioso”. Una vez en la sala de prensa, Emma Stone no tardó en dar su propia versión: “Estuve agarrada a mi tarjeta de Mejor actriz todo ese tiempo. No quiero empezar nada, pero sea cual sea la historia [que contó Beatty], yo tenía esa tarjeta. No estoy segura de qué ha pasado y tenía muchas ganas de hablar primero con vosotros [los medios]”. Comenzaban las especulaciones.

Varias horas e incontables memes después, pedía perdón por Twitter la empresa PricewaterhouseCoopers (PwC), encargada de contar los votos de los académicos y responsable de los sobres que contienen la papeleta con los ganadores. “Nuestras sinceras disculpas a Moonlight, La La Land, Warren Beatty, Faye Dunaway y los espectadores de los Oscar por el error cometido durante el anuncio del premio a la Mejor Película”, decía la compañía en un comunicado, a la vez que añadía que estaba investigando el asunto.

Ahora, la empresa ya da un nombre concreto: Brian Cullinan. Tanto él como su compañera en PwC Martha Ruiz tenían aquella noche sendos maletines con todos los sobres ganadores dentro y, cada uno a un lado del escenario, debían ir dando los sobres con las vencedoras a cada presentador a lo largo de la gala. “No suena muy complicado, pero tienes que asegurarte de que le estás dando el sobre correcto al presentador correcto”, había dicho precisamente Cullinan en una entrevista poco antes de la ceremonia. Y ahí fue precisamente donde falló, como reconoció la empresa, que se declaraba por Twitter “responsable completa” de la “cadena de errores” de la ceremonia: “Brian Cullinan había entregado erróneamente el sobre de repuesto de Mejor Actriz en lugar del sobre de Mejor Película a los presentadores Warren Beatty y Faye Dunaway. Una vez ocurrido el error, ni el señor Cullinan ni su compañera siguieron los protocolos para corregirlo de forma suficientemente rápida”. Casaban así tanto la historia inicial de Beatty como la que dio Emma Stone en la sala de prensa.

Ruiz y Cullinan posan en la alfombra roja con los maletines que contenían los sobres con el nombre de las ganadoras (Foto: Mike Blake / Reuters)
Ruiz y Cullinan posan en la alfombra roja con los maletines que contenían los sobres con el nombre de las ganadoras (Foto: Mike Blake / Reuters)

El sistema había funcionado durante las 82 galas anteriores que PwC llevaba trabajando con la Academia y el proceso estaba vigilado. Cullinan y Ruiz incluso llegaron al Dolby Theatre en coches separados para evitar las complicaciones de un posible accidente de automóvil o retención de tráfico y hasta posaron con sus respectivos maletines en la alfombra roja. El motivo de tener a dos personas encargadas de los sobres, una a cada lado del escenario, obedece a que los diferentes presentadores entran por uno u otro lado indistintamente.

El error que puso un amargo punto final a la gala no fue el único. En la sección in memoriam, que recuerda a los profesionales del cine fallecidos en año anterior, la Academia puso una foto de Jan Chapman, una diseñadora de vestuario australiana y viva, junto al nombre de Janet Patterson, que sí había muerto hacía unos meses. Y además de equivocada, la sección estaba incompleta. “Estoy muy decepcionada”, lamentó la ganadora del Oscar a la Mejor Actriz de Reparto hace dos años, Patricia Arquette, en una entrevista con Vanity Fair: “Omitieron a nuestra hermana Alexis”. Pero la metedura de pata de PwC ha eclipsado todas las demás.

El Festival de Cine de Cans da la bienvenida al 'agroglamour'

Marta Ruiz-Castillo

Entre el 24 y el 27 de mayo, la pequeña localidad gallega de Cans “enciende” sus focos, despliega la “alfombra roja” y pone a disposición de los invitados y visitantes los chimpines (tractores pequeños), el ‘vehículo oficial’ del festival de cine más ‘agroglamouroso‘ de todos.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 1
Los chimpines se convierten en el ‘vehículo oficial’ durante el festival | Foto: Festival de Cans
Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 3
Procesión de chimpines | Foto: Festival de Cans

El director de cine Montxo Armendáriz, la conmemoración del 15 aniversario del hundimiento del Prestige y la banda musical Corizonas, son los protagonistas de esta XIV edición en la que durante cuatro días se proyectan largometrajescortos de ficción, de animación, documentales, y se celebran concursos de videoclips o webseries. Coloquios, encuentros, pasacalles, además de otras disciplinas como la gastronomía, las artes plásticas y la literatura completan el festival. “La creación gallega más emergente pasa por Cans, que se convierte en la gran plataforma de visibilidad de los nuevos creadores”, aseguran sus responsables.

Cans no pretende emular a su primo, el Festival de Cannes que se celebra por estas fechas en la Costa Azul francesa, pero lo que empezó como una broma hace 14 años se ha convertido ya en todo un referente del séptimo arte dentro y fuera de Galicia.

Cans (perros, en gallego) es una pequeña aldea rural con 450 habitantes perteneciente a la parroquia del Ayuntamiento de O Porriño, en la provincia de Pontevedra. Situada en la comarca del Valle de la Louriña, está enclavada entre los montes Castelo y de A Risca. “Probablemente no es el mejor festival del mundo, pero sí el más diferente”, aseguran con razón sus creadores.

Este festival de cine ya consagrado comenzó como una broma entre amigos por la similitud fonética con la localidad francesa de Cannes. “¿Por qué no celebrar nuestro propio Cans?”, se preguntaron. Dicho y hecho, el festival ha ido creciendo hasta convertirse en una cita ineludible para los amantes del cine gallego con repercusión en todo el país. Un sábado por la tarde de 2004 se congregaron 500 personas en Cans; el año pasado, 13 años después, más de 13.000 espectadores asistieron a los cuatro días que dura este evento, en el que cine y música se reparten el protagonismo a partes iguales.

Las salas de proyección de los cortometrajes son galpones, bajos o bodegas de las casas de la aldea que durante el festival deja a un lado las labores agrícolas para recibir a miles de personas gracias, sobre todo, a la activa participación y colaboración de sus habitantes. Para los conciertos y las demás actividades se utilizan gallineros, fincas o camiones.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 5
Un bajo de una casa convertido en sala de proyecciones | Foto: Festival de Cans
El Festival de Cans da la bienvenida a una nueva edición llena de 'agroglamour'
El ‘Jaliñeiro-Unplugged’, un gallinero convertido en escenario para conciertos | Foto: Festival de Cans

No hay un sólo rincón de Cans que permanezca ajeno durante estos días a este acontecimiento sin igual y todo el pueblo participa en mayor o menor medida abriendo sus casas, bajos, bodegas, fincas, o prestando sus chimpines. La carretera central se corta al tráfico y pasa a ser el ‘Cans Voulevard’, mientras que el Parque del Río pasa a llamarse Minicans, dedicado a los niños.

El Cubierto de Chelo, el de Pato, el Bajo de Carlos o el de Alfonso, el de Carreira o el de Bugarín, la Casa de Pedreiro o la de Mari, el Galpón de Alicia…se convierten en salas de proyección con pantallas construidas en la propia aldea por los carpinteros Silvino y Juan Maceira. Y para el ‘patio de butacas‘, nada mejor que la hierba empacada o tablas a modo de asientos, además de sillas de plástico.

Torreiro de las Estrellas

Este espacio situado al lado de la iglesia rinde tributo a las estrellas del cine español que han pasado por el festival y es el lugar donde se realiza la entrega de premios. Al igual que el paseo de las estrellas de Hollywood, cada una de las losas de piedra con el dibujo de una estrella corresponde a un homenajeado, entre los que ya se encuentran actores como José Sacristán Luis Tosar, directores de cine como Isabel Coixet Fernando León de Aranoa, las actrices Emma Suárez, María PujalteMabel Ribera, entre otros destacados artistas y realizadores. En medio de la estrella hay dos agujeros donde las personalidades dejan plasmadas sus “pezuñas”.

Perro de Piedra

El símbolo del festival de Cans es un perro y su escultura en piedra, de más de tres metros de altura y colocada encima de una peña, está situada en la rotonda de entrada de la aldea por la N-120, visible desde la carretera. Visita obligada durante los días del festival, cada vez son más las personas que paran en la aldea durante el resto del año para hacerse una foto.

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El Can de Pedra, símbolo del festival, es de visita obligada durante todo el año | Foto: Festival de Cans

Muro de los chimpines

Desde el 2015, el Muro de los Chimpines se convirtió en un espacio de homenaje a todos los vecinos que han sido agasajados con el Chimpín de Plata ‘Premio Pepe Puime’, el galardón que el festival concede a aquellos que destacan por su trabajo a favor del evento. Se ubica, además, en una de las rutas principales de los chimpines. Allí están ya los nombres de Alicia, Divina, Juan Maceira el carpintero o el más famoso conductor de chimpines ya fallecido Pepe Puime, que da nombre al galardón.

Costa Azul

Cada año, los vecinos del barrio de la Pedreira decoran la cuesta que sube al Cubierto de Chelo con las noticias y fotos más relevantes de los últimos años del festival. Así es como, frente al glamour y la sofisticación del Festival de Cannes en la Costa Azul francesa, el de Cans tiene su propia y peculiar Costa Azul: una alfombra de ese color que recorre una parte de la aldea.

El festival porriñés ofrece “altas dosis de autenticidad y diversión en medio de los campos”. Es lo que los organizadores llaman “agroglamour” y así es como “nació la Costa Azul, la de Cans, aunque no tenga mar”. Chelo, Constante, Paula y toda la familia trabajan para dejar impecable este espacio.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos
El festival tiene su particular Costa Azul | Foto: Festival de Cans

Sección oficial a concurso 

Por primera vez, se han presentado a esta XIV edición el mismo número de obras realizadas por mujeres y hombres. En la sección de largometrajes, las Also Sisters, que ya participaron con anterioridad como cortometrajistas, estrenan su primer largo, ‘A historia dun satélite’, que será la que abrirá el festival.

Este año, Cans conmemora la tragedia del Prestige y para ello contará con el estreno absoluto de un especial documental titulado ‘Mar de fondo’, del actor y director de cine Dani Guzmán, que viajó hasta Galicia para filmarlo en el 2002. Estreno mundial también será el nuevo videoclip de Terbutalina, ‘Ninguén che quere’, avance de lo que será su nuevo disco ‘Sonido Esteiro’.

En las secciones habituales y específicas de esta edición, destaca el Coloquio en la Leira con el cineasta Montxo Armendáriz. 

Durante los cuatro días del festival hay previstas más de 25 actuaciones musicales entre las que se incluyen la de Corizonas, la superbanda que resultó de la fusión de Los Coronas y Arizona Baby.

Cans rinde homenaje en esta edición al actor Miguel de Lira, que recibirá el Premio Pedigree y colocará su estrella en el Torreiro. Y los Chimpíns de Plata ‘Premio Puime’ se entregarán a Jorge Coira y el vecino Feliciano Bernárdez Xano.

Uno de los momentos más emotivos previstos es la proyección de un corto documental creado, grabado, producido y editado por los vecinos de la aldea, a cargo de Juanma Lodo, en el que se rinde homenaje a la emigración en general y a los retornados de Venezuela en particular, fenómeno esencial para entender parte de la historia reciente de Galicia.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 4
El premio más preciado es el Can de Pedra | Foto: Festival de Cans

Más del 80% del programa del Festival de Cans es de acceso libre y gratuito hasta completar aforo. Cans “es una mezcla nada fácil de definir pero ante todo es una experiencia maravillosa que hay que vivir”, aseguran sus organizadores.

Roger Moore y los actores de nuestra vida

Roberto Herrscher

Uno no elige a su agente 007. Es el que le toca a su generación. La generación de mi padre creció con el James Bond del elegante y desacomplejado Sean Connery. La de mi hijo, con el complejo, traumatizado, posmoderno Daniel Craig.

A mí me tocó Roger Moore, quien murió ayer a los 89 años. Curiosamente, Moore fue el único de los Bonds que alcanzó la cifra de 007 películas. Aunque seguramente no figurará como primero en el ranking  de los fanáticos del personaje creado por Ian Fleming, para mi generación, la que se introdujo en el cine y en las preguntas sobre quiénes éramos y quiénes queríamos ser en la década de 1970, Sir Roger fue el agente secreto que se ajustaba a nuestras necesidades de espejo. En él veíamos reflejada la masculinidad, la seguridad, la ironía que nos marcaría de por vida, para bien y para mal.

Roger Moore era el hombre que yo aspiraba a ser, desde la primera serie que le vi, Dos tipos audaces con el ambiguo, algo amanerado Tony Curtis. Moore era el hombre de sonrisa ladeada que las mujeres buscaban. Ellas lo perseguían, él se dejaba querer. Sólo debía sonreír. Y no lo perjudicaba para nada ese gusto horrendo para vestir y peinarse, que siempre vincularé con ese aire de fiesta pobre y pretenciosa de finales de los setenta. Esas corbatas anchas, esos trajes lustrosos, esos zapatos abrillantados. El mal gusto era parte integrante de ese ser macho sin esforzarse, la marca de El Santo, su segundo gran papel.

En sus películas de Bond, como Vive y deja morir, La espía que me amó y Moonraker, llevó hasta las cotas más altas su tercera gran virtud: la ironía. Roger Moore parecía burlarse de sus jefes, de sus enemigos, de la muerte, de la Corona, del amor y del odio. Pero lo hacía sin que se notara, levantando la ceja, como levemente hastiado de sus propios sentimientos.

Era suficientemente joven como para encandilar a las mujeres y aterrar a los malos y lo bastante viejo como para haber pasado por todo y saberse el libro de la vida de memoria. Con dominar esa ironía, que por supuesto nunca conseguiré, soñaba yo y sospecho que muchos de mis compañeros de generación.

Descansa en paz, Roger Moore. No fuiste el gran actor shakespereano que tal vez soñaste ser cuando te metiste a actor. Pero toda una generación de hombres en busca de una seguridad que se escapaba ante la revolución imparable de las mujeres te agradeceremos siempre que nos dieras esperanza. Fuiste nuestro James Bond. Tu sonrisa de aprobación nos acompañará desde allí donde estés.

No es no, ¿Pedro, sí?

Lea Vélez

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Pedro Sánchez perdió las elecciones porque parecía de mentira y ha ganado las del PSOE porque sus emociones, salidas de su encuentro fervoroso con las bases, son verdad.

Durante las campañas de las últimas elecciones muchos no creyeron su discurso. No era todo culpa suya, igual que anteriores victorias electorales no han sido todo mérito de los ganadores. Las circunstancias de una España dilapidada, la fragmentación con la llegada de los populismos, no ayudaban. El peso de la corrupción, el desencanto, la incertidumbre catalana, la escasa claridad de las consignas, que dejaban puertas abiertas a cualquier cosa, ¿Independencia para Cataluña? ¿Referéndum? ¿Reforma constitucional? ¿Reinventar la democracia? Eran cuestiones muy gordas y nada respondidas. El votante se quedó en su casa o votando a lo malo conocido.

No sé cuántos millones de votos le costó al PSOE tener un líder que pareciera perfecto sin concretar en nada, que aparentase ser respuesta para todos -militantes de base y barones, pobres y ricos, ejecutivos de hidroeléctrica y parados de Sabadell- sin un discurso personal, con el que apelar a la empatía. Nadie se creyó a Pedro, ni siquiera él mismo creyó en sí mismo, y pasada la debacle, trató de encontrar contenido en su barricada a Rajoy.

Ya sabemos lo que pasó. Su “no es no” le costó el puesto, porque ese “no” fue enroque y callejón. Irónicamente, no le costó la cabeza. Los barones se equivocaron en su arrogancia, y como ese boxeador ruso que le da una buena paliza a Rocky Balboa, le dieron alas y contenido. Tras la pelea perdida en el ring de Ferraz, de la que salió humillado por la puerta del garaje, nuestro Rocky hispano encontró, como Stallone, mensaje y motivación. Su deambular por España, baños de multitudes, palmadas de militantes apasionados, le construyeron por dentro. Su vuelta, su salto al ring y total su convencimiento de que ganaría por KO, solo podían acabar en cinematográfico triunfo. Presentí que ganaría en el momento en que dio su primer mitin porque, de pronto, el hombre vacío se había llenado de verdad.

A las bases les gusta, les chifla, su no es no. Otra cosa es que le guste al resto de los españoles y que su “no es no”, llegue a ser un “Pedro es sí”, pero ojo, Rocky tuvo seis secuelas.

Morir la vida en México

Melchor Miralles

Esta semana ha vuelto a suceder. Otro periodista asesinado en Mexico. Esta semana ha sido Javier Valdez, fundador del semanario Ríodoce, especialista en la investigación y denuncia de las actividades de los narcos y sus conexiones con las autoridades federales y locales en Sinaloa. Me impactó especialmente, porque de nuevo asesinan a un colega con el que teníamos contacto en Sinfiltros.com para un reportaje. México es uno de los países más peligrosos del planeta para ejercer el periodismo. En los dos últimos meses han acabado con la vida de seis. Y sale ahora el presidente Peña Nieto, haciéndose el compungido, a decir que su Gobierno “destinará los recursos necesarios para brindar la protección que requieren los periodistas y los defensores de los derechos humanos”. Si no fuera dramático parecería una broma.

México no es un Estado fallido, es un Estado corrompido hasta el tuétano, y Peña Nieto, como sus antecesores, tiene una enorme responsabilidad, política y moral. Los narcos lo pueden todo y allí la vida no vale nada, el bandidaje hace y deshace a su antojo. No son solo los periodistas. Es cualquiera, pero hoy hablo de los colegas, porque matándoles, matan a todos los mejicanos. Por eso lo hacen. A los narcos no les parece suficiente aún la impunidad de que disfrutan. Quieren más. Y desde el Gobierno, buenas palabras y complicidad a raudales, y los ciudadanos tatuados por el salvajismo de los asesinos, y en la miseria.

Peña Nieto, a la vista de cómo va a dejar el país cuando termine su mandato, lo mejor que puede hacer es irse, cuanto antes. Cuando usted, lector, termine estas líneas, en México habrán asesinado ya a más de uno. Sólo nos enteramos aquí de los casos más relevantes. Allí lo padecen cada día, en silencio. Viven con el miedo pegado a la espalda. Y eso no es vivir, es morir la vida

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