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Primer avance de la segunda temporada de Stranger Things

Jorge Raya Pons

En el pueblo remoto de Hawkins seguirán produciéndose cosas extrañas. Aprovechando el impacto mediático de la Super Bowl, que amarra en los sillones y reúne en los bares a cerca de 112 millones de espectadores en toda Norteamérica, la productora de la serie, Netflix, anunció durante el descanso del partido unos pocos detalles valiosos como pepitas de oro: los niños disfrazados de cazafantasmas, el shérif en medio de una explosión, Will ante una bestia inmensa -arriba todo es cielo rojo y nubes negras-.

En Stranger Things las vidas corrientes y en calma de los habitantes de Hawkins -la vida del americano medio- contrastan con las aventuras que padecen un puñado de niños y unas pocas familias en la búsqueda de sus desaparecidos. La serie es conmovedora y su expectación se comprende: la primera temporada cerró con demasiados asuntos por resolver e internet se colapsa entre teorías inverosímiles y tramas paralelas remotamente probables. Porque tras la desaparición de un niño en el bosque, la evolución psicológica de un shérif con cuentas pendientes y la irrupción de una niña con poderes telequinéticos se esconde una verdad que alguien -algo- se esfuerza por mantener en la sombra.

El relato es una apelación a nuestro corazón y a algo más. Los niños de la serie son todo lo que quisimos ser, moviéndose a todas partes en bicicleta, en un pueblo entre ríos y montañas, todo alrededor es verde, donde las casas están separadas por kilómetros y en los jardines se celebran festines y barbacoas. Un remedo de circunstancias narradas en otros tiempos por Spielberg y Carpenter que respira nostalgia en cada escena.

La fecha de estreno, simbólicamente, se ha fijado para el día de Halloween: el 31 de octubre. Y entonces estaremos unas horas más cerca de comprender la última pregunta: ¿Quién es la pequeña Eleven?

Netflix estrena ‘Las chicas del cable’, su primera serie ‘made in Spain’

Cecilia de la Serna

Foto: Netflix

Cuando en octubre de 2015 Netflix llegó a España ya se empezaba a rumorear -y a soñar- con una producción del gigante del streaming en nuestro país. Las producciones españolas destacan por su increíble relación calidad-precio, como demuestra el interés de gigantes del audiovisual como HBO, que lleva temporadas rodando su ‘buque insignia’, Juego de Tronos, en territorio hispano. Bien, pues un año y medio después del aterrizaje de Netflix en los dispositivos españoles, la plataforma presenta su primera producción made in Spain: Las chicas del cable.

Esta serie, que ha firmado por dos temporadas de ocho episodios, llega este viernes 28 de abril de la mano de los creadores de la súper exitosa producción de Antena 3, Velvet. La historia está protagonizada por cuatro jóvenes actrices con gran proyección internacional: Maggie Civantos (en el papel de Ángeles), Ana Fernández (como Carlota), Nadia de Santiago (interpretando a Margarita) y Blanca Suárez (en el rol de Alba). Las chicas del cable se desarrolla en el Madrid de finales de los años 20, y sus protagonistas encarnan a unas chicas de toda índole y condición que comienzan a trabajar en una moderna empresa de telecomunicaciones.

La trama feminista de Las chicas del cable fue lo que más atrajo al gigante del streaming

Las chicas del cable es, a fin de cuentas, una historia de superación y búsqueda de independencia por parte de cuatro mujeres -lo que ahora llaman “empoderamiento femenino”-, y se ve envuelta en no pocos líos amorosos, incluida una relación homosexual -todo un reto para dos mujeres de aquella época-. Lo que une realmente a Ángeles, Carlota, Margarita y Alba, es -aparte de su puesto laboral como telefonistas- la amistad, y la búsqueda incansable la realización de sus sueños. Las chicas del cable es la primera historia española que podrá verse a escala global en Netflix, y su trama feminista fue lo que más atrajo al gigante del streaming.

Netflix estrena ‘Las chicas del cable’, su primera serie ‘made in Spain’ (Pipocas) 1
Las chicas del cable mostrará la España de los años 20 al mundo entero. | Foto: Netflix

Iniciativas que marcan la diferencia

La entrada de Netflix en España fue un acierto. Acabamos de conocer que la piratería descendió en 2016 en nuestro país por primera vez en diez años, según un informe del Observatorio de la Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales. Este dato revela que la irrupción de ésta y otras plataformas digitales es beneficiosa en términos de derechos de autor. Ahora, además, Netflix se convierte en un gran escaparate para el talento patrio, pudiendo elevar al cielo a intérpretes y realizadores españoles. ¿Serán las cuatro chicas del cable mundialmente conocidas como las reclusas de Litchfield? El tiempo sentenciará.

'Grace and Frankie', icono televisivo de la tercera edad

Néstor Villamor

Las ancianas ya no son ancianas. Al menos en la televisión. Ya no hacen punto ni bizcochos. No están todo el día pendientes de sus hijos, que para algo son mayorcitos. Si ya de por sí las series protagonizadas por mujeres son minoría (aunque tampoco son excepciones: Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas…), Grace and Frankie, la aclamada comedia sobre dos septuagenarias que Netflix acaba de renovar para una cuarta temporada, es una propuesta que no solo desafía al sexismo, sino también al ageism, la discriminación por la edad.

Para hacerse una idea más o menos realista de cómo son Grace y Frankie basta con imaginar a las chicas de oro saliendo de farra, quemando la pista, tomando peyote, sufriendo los dolores post-masturbatorios generados por la artritis y poniendo verdes a sus exmaridos homosexuales. Porque la comedia arranca precisamente cuando a Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lily Tomlin) les dicen sus respectivos cónyuges, Robert (Martin Sheen) y Sol (Sam Waterston), que se van a divorciar de ellas porque llevan 20 años liados y han decidido casarse. Tras el shock, ambas se van a vivir a una casa que habían comprado las dos parejas en multipropiedad. E intentan seguir con su vida como pueden: Grace crea un perfil en una página web de citas, Frankie intenta poner a la venta un lubricante vaginal orgánico creado por ella misma que además es comestible (“una no debería ponerse en la vagina nada que no se llevase a la boca”, razona) y entre las dos inventan un vibrador para mujeres de la tercera edad que no deje las manos agarrotadas y cuyas instrucciones estén en letra bien grande para poder leerlas sin gafas de cerca.

Señoras que practican sexo

Pero más allá de momentos más o menos divertidos, la serie refleja un cambio de tendencia que se va consolidando en el cine y la televisión mainstream: mostrar la sexualidad de las mujeres de cierta edad. Ocurrió en 2003 con Las chicas del calendario, una historia basada en hechos reales sobre señoras que posan desnudas para hacer un calendario benéfico para luchar contra la leucemia. Del mismo año es Cuando menos te lo esperas, en la que una madurita Diane Keaton se lía con un joven Keanu Reeves. Y también fue Keaton quien, aunque en un papel secundario, conseguía por fin su primer orgasmo en Porque lo digo yo (2007).

Y el avance social no es solo para ellas. Los gays de Grace and Frankie muestran una realidad nueva del colectivo, inequívocamente ligada a la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos en 2015, año en que se estrenó la primera temporada. La pareja que forman Martin Sheen y Sam Waterston es una de las pocas representaciones televisivas del colectivo LGTB de la tercera edad. Se suma así a la estela de Transparent, drama producido por Amazon sobre una anciana transexual.

Avance por fuera, retroceso por dentro

Pero los avances que la serie proyecta en la pantalla distan mucho de estar reflejados en las condiciones laborales de las actrices. Aunque son ellas las que llevan el peso narrativo (y el título) de la ficción, Fonda y Tomlin cobran lo mismo que los actores que interpretan a sus exmaridos, que si bien aparecen en todos los episodios, tienen un papel secundario. Según Fonda, fue Tomlin quien se enteró de que sus compañeros cobraban lo mismo que ellas. “No nos hace gracia”, se quejó la ganadora de dos Oscar. “El programa no es Sol and Robert, es Grace and Frankie“, lamentó a su vez la otra coprotagonista. Por su parte, Sheen y Waterston han salido en defensa de las actrices y han dicho en una entrevista televisiva que deberían “recibir un aumento” porque “son las que llevan la serie”.

Habrá que esperar hasta 2018, año en que se estrenará la cuarta temporada de la comedia, para saber si Netflix abandonará la discriminación salarial de sus actrices. Lo que sí se sabe ya es que la nueva entrega contará con la participación de Lisa Kudrow, la inolvidable Phoebe de Friends.

Carmen Sandiego será una serie animada

Nerea Dolara

Foto: Wikipedia
Wikipedia

Los videojuegos también son una fuente de explotación nostálgica. En el caso de Carmen Sandiego, Netflix anunció un estreno en 2018 y la participación de Gina Rodriguez. ¿Será la adaptación un triunfo o otro fracaso como muchos intentos de llevar juegos a la pantalla?

Este no es el primer videojuego de los ochenta, o noventa, en ser llevado a la pantalla (ni será el último). En un mundo de remakes, reboots y poca imaginación por parte de los estudios, el pozo nostálgico de la infancia tiene veda abierta, aunque se trate de juegos para ordenador.

Hagamos un poco de memoria. Where in the World is Carmen Sandiego? es un videojuego de 1985 en que el jugador, The Player, debía seguir los pasos de un grupo de detectives a cargo de encontrar a una asociación criminal, liderada por Sandiego, que robaba tesoros internacionales. El juego, que tuvo varias versiones en dos décadas, estaba diseñado para que los niños y jóvenes se interesaran por la geografía mientras buscaban a los secuaces y a Carmen tras un espectacular robo. Esta no es la primera vez que la historia de Sandiego se lleva a la pantalla. En tres ocasiones en los noventa, 1991, 1994 y 1996, el videojuego se convirtió en serie animada y en programa de concursos.

La versión de Netflix se estrenará en 2019 y tendrá a Gina RodríguezJane the Virgin- como voz de Carmen Sandiego y a Finn WolfhardStranger Things– como The Player. La historia girará en torno a la historia de Carmen y cómo se convirtió en una ladrona internacional.

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Jake Gyllenhaal en Prince of Persia | Fotograma vía Walt Disney Pictures

“Los estudios se han encontrado con esa teoría que dice que los millennials son una generación prematuramente nostálgica”

Este juego es el último en una larga lista de adaptaciones, buenas, mediocres y malas, de propiedades infantiles de los ochenta y noventa. Y tampoco es un fenómeno exclusivo de estos tiempos. Desde siempre los videojuegos con éxito han sido catapultados a otros medios, para probar las aguas y hacer caja. La experiencia comenzó en los noventa cuando una serie de películas basadas en Mario Bros, Street Fighter, Mortal Kombat y Pokémon -excepción con varias versiones de cine y una serie animada- llegaron a las salas con poca suerte. Los espectadores disfrutaban jugar llevando a los personajes, pero no estaban tan felices con verlos moverse por sí mismos. Eso sin tomar en cuenta que los anteriores videojuegos tienen poca o ninguna historia.

Ya para el año 2000, los estudios habían tomado nota de sus fracasos y los videojuegos habían avanzado en desarrollo tecnológico y narrativo. Es aquí cuando llegan a la pantalla películas como Tomb Raider, Final Fantasy o Resident Evil -que aún estrena secuelas con éxito-. Una de las salidas que vieron los estudios en los videojuegos modernos fue generar franquicias de terror basadas en juegos exitosos del género –Silent Hill, Doom, House of the Dead-. Los resultados fueron variables, al igual que las ganancias. Y aún el fenómeno no dependía de una explotación de la nostalgia, sino de una búsqueda descarada de dinero en productos exitosos en otros ámbitos. ¿Para qué necesitas desarrollar historia? Pone personajes conocidos en la pantalla y tienes el triunfo asegurado, parecían decir los estudios. El resultado, obviamente, no era ese.

Y luego llegamos a mediados de los 2000 cuando los estudios se encontraron con esa teoría que dice que los millennials son una generación prematuramente nostálgica –los factores son muchos e incluyen los efectos de la crisis económica en sus proyectos de vida comparados con los de sus padres o la desestabilidad política que acompaña a su temprana adultez- y decidieron explotarla al máximo. Mientras la televisión revivía las infancias y adolescencias de la Generación X– los creadores de series tienden a estar entre los 40 y 50 años – los estudios de cine apelaban a los treintañeros con recuerdos de niñez. Así volvieron al ruedo cosas como Street Fighter y se estrenaron adaptaciones lamentables como Prince of Persia -¿en qué pensabas Jake Gyllenhaal?-. Esto sin contar, con la moda lamentable de adaptar juegos de móvil al cine, juegos tan tenues en historia o coherencia como Angry Birds.

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Michael Fassbender en Assasin’s Creed | Fotograma vía 20th Century Fox

La moda de explotar la niñez como fuente de ingresos de hordas de adultos contemporáneos nostálgicos continua: Tomb Raider volverá a los cines en 2018, por ejemplo, y hace poco llegó a las salas Warcraft, basada en World of Warcraft. Este exprimir de los recuerdos convive en adaptaciones de videojuegos más recientes y con éxito, como Assasin’s Creed o Max Payne, y con secuelas de unas de las únicas adaptaciones que ha ganado adeptos: Resident Evil.

Carmen Sandiego se suma a esta moda de la nostalgia millennial y sólo queda esperar para saber en qué terreno se encuentra: el de la explotación o el de la narración exitosa. Pero, a pesar de todo, una cosa es cierta. Para todos los fans de Carmen Sandiego esta parece una buena noticia.

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IT: el payaso más famoso de la literatura sonríe de nuevo para el cine

Rohmy Cubas

Foto: YouTube
Youtube

“El hogar es ese lugar en el que cuando llegas, tienes que enfrentar finalmente esa cosa en la oscuridad”

Stephen King

Hasta 1986, en el género de la literatura de terror, el payaso como figura mitológica y de horror se limitaba a relatos cortos y algunos libros de siglos pasados, nada muy concreto ni extenso; el hombre de sonrisa circense se mostraba en su máxima distorsión como un asesino, un borracho, un ser sumido en la depresión y sus sombras o todas a la vez. El principal elemento de terror se manipulaba con la tentación de atreverse a ver más allá del manojo de globos o el maquillaje derretido, aquello del hombre detrás de la máscara y el monstruo que se esconde en la casa de al lado. Pero cuando el escritor estadounidense Stephen King publicó It, Ronald McDonald fue desplazado de su trono de felicidad inquietante por Pennywise, el payaso asesino de Derry y uno de los personajes de terror mejor logrados en la literatura.

El próximo 8 de septiembre se estrena en cines el segundo remake cinematográfico basado en la novela de King . La primera versión cinematográfica del libro fue dirigida por Tommy Lee Wallace en 1990 en formato de teleserie y, aunque cualquier niño de diez años que haya visto la adaptación habría tenido pesadillas, la producción naufragó intentando plasmar la esencia de la ciudad y sus engendros. Empezando por las actuaciones y pasando por los pobres escenarios y efectos especiales, aún para la época, de no ser por la expectativa creada por King alrededor del payaso en sus relatos, muchos ni siquiera la recordarían.

Dejando de un lado las licencias artísticas-creativas, y aunque 120 minutos de película no se comparan con el minucioso relato plasmado en el libro que te mantienen en el sillón por días, la nueva adaptación proyecta –tal vez con demasiada certeza- una historia con todas las intenciones de asomarse en la oscuridad a la hora de dormir. El primer tráiler de esta versión del 2017 dirigida por el argentino Andrés Muschietti fue visto 200 millones de veces en 24 horas, convirtiéndolo en el tráiler más visto en la historia de Youtube.

IT: el payaso más famoso de la literatura sonríe de nuevo para el cine 1
Poster de la versión de It 2017 Foto: IMDB

Y aunque seis niños rodando en bicicleta en los años 80 entre árboles y casas pueblerinas recuerdan fácilmente a Stranger Things, la casualidad no es tal ya que precisamente los relatos del escritor norteamericano  -especialmente la historia de It– fueron influencias importantes para escenificar ese sentimiento atemporal al que se aferran los creadores de la serie. En el nuevo tráiler de It se repite esa escena familiar, la calma antes de la tormenta y la inocencia interrumpida sobre ruedas, porque las mejores historias de terror comienzan cuando todavía tienes tiempo para creer en ellas.

El libro:

“Todos flotan. Ellos flotan, Georgie, y cuando estés acá abajo conmigo, tú también flotarás” It. Stephen King

La receta es la siguiente: un pequeño pueblo Americano, un grupo de pre-adolescentes incómodos y solitarios, un verano aburrido, una serie de crímenes sin explicación y un hombre vestido de payaso. Si un globo rojo aparece en tu mente y crees recordar que en algún lugar todos flotan es porque lo has leído, visto, o alguien te ha contado sobre él. Si les tienes fobia a los payasos es muy probable que él haya sido el culpable.

Si unes todo lo anterior en un concepto solo obtendrás un resultado, o una novela, o una pesadilla: It (Eso), el libro de terror de más de 1000 páginas de Stephen King que moldeó como solo los escritores pueden hacerlo un monstruo tan inquietante y espeluznante como adictivo.

El estado de Maine en Estados Unidos, donde King nació en la vida real, se representa en muchos de sus relatos. En este, particularmente uno de sus pueblos –Derry- protagoniza una entidad aparte tan importante para el relato como sus personajes, mero reflejo de una ciudad “maldita” en donde los niños desaparecen y hay toque de queda a las 7pm. La historia es la del Club de los Perdedores, siete niños de 11 años atrapados un verano en un pueblo en apariencia tedioso y ordinario hasta que Georgie, de 6 años de edad, es encontrado un día lluvioso entre las cloacas de Derry descuartizado.

It es también el espejo de la costumbre y la memoria a corto plazo de los pueblos, lejos de política o cuestiones sociológicas y teóricas, es fácil identificarse con el síntoma de ver para creer, creer para ignorar. Los habitantes de Derry saben que algo no está bien con la naturaleza de aquél pueblo, pero sobreviven a las tragedias y asesinatos que cada dos décadas se presentan con características similares gracias a su capacidad para olvidar y evitar ser parte de lo que no pueden controlar.

Y es así hasta que Ben, Richie, Stanley, Beverly, Bill, Mike y Eddie se juntan un verano y descubren que, además de la incomodidad que viene con la adolescencia, todos han visto algo que no puede ser real, porque lo fantasmas y los monstruos no existen, pero de algún modo cada uno ha tenido una experiencia directamente ligada al pueblo que excluye el sentido común del mundo real; y sin embargo, la cordura que existe cuando se es niño y la luz del día borra las preocupaciones de la noche anterior, les ayuda a enfrentarse a It, a Pennywise, el payaso que todos han visto en sus pesadillas.

En It el relato alterna dos espacios temporales, el pasado de 1957-58 cuando el Club de los Perdedores hace frente a Pennywise, y el presente en 1985 cuando aquel verano lleva 27 años en el olvido de la adultez y con treinta años se ven obligados a regresar a Derry. It ha vuelto y los niños desaparecidos se esconden en las cloacas de siempre. La adultez, ese lugar en el que protocolarmente una persona debe tener un sentido de responsabilidad que va más allá del parque de juegos, que exige tácitamente una profesión y un nivel de propiedad y producción creciente se refuta ante la realidad de que inclusive a los treinta años, es válido mirar debajo de la cama.

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El Club de los Perdedores. Fotograma: Youtube

La premisa de King va más allá de las historias que no se deben contar antes de dormir, Pennywise es una sombra sin forma que desde el establecimiento de Derry recorre las tuberías del pueblo y se despierta cada cierto tiempo hambriento de miedos. Tiene cientos de caras que cambian ante los ojos y fobias de quien se tropieza con él: un vampiro, un borracho leproso y sádico, un águila gigante, niños muertos en el agua, una anciana vieja y amarillenta o un manantial de sangre en el lavamanos. La única forma identificada unánimemente en algún momento es su disfraz frecuente, la cara del prólogo, un payaso que ronda invariablemente las calles del pueblo desde que el mundo se creó.

Un hombre alto e inflado con la cara pintada de blanco, labios carmesí sonrientes, traje de colores y formas geométricas abombado, zapatos risibles que apuntan hacia el cielo a través de un manojo de globos rojos, un rostro eufórico y grotesco que se distorsiona con el viento. King recurre al miedo como sentimiento universal, y vuelve a una edad que es constante en sus libros, una en donde parece que las preocupaciones no van más allá del colegio y las vacaciones, pero que demuestra ser más afectiva cuando se trata de pelear con monstruos.

La película:

Entre 2009 y 2015 las expectativas de la nueva adaptación se elevaron cuando se supo que Cary Fukunaga, director de la impecable primera temporada de True Detective, sería el encargado de moldearla; sin embargo, semanas antes de comenzar la filmación este dejó la producción debido a diferencias creativas con el estudio. Originalmente planeaba dividir el film en dos partes, como en el libro, la de los niños y la de su retorno a Derry 27 años después.

Luego de la partida de Fukunaga, Andrés Muschietti, director de Mama, tomó su lugar. El tráiler, que comienza con una escena clave del libro mientras Georgie corre hacia las cloacas de Derry en busca de su barco de papel, muestra que por ahora el Club de los Perdedores será el único espacio temporal ejecutado en la película, lo adultos quedaron por fuera. Ante las críticas e inquietudes de quienes conocen el libro como la palma de su mano el propio King aclaró por Twitter que esta era solo la primera parte, y que el remake de Muschietti superaba sus expectativas. “Relájense, esperen y disfruten”, escribió en la red social.

El reparto de It incluye a Finn Horward (actor de Stranger Things) como Richie Tozier, el actor de Midnight Special  Jaeden Lieberher como Bill Denbrough, Jeremy Ray Taylor como Ben Hanscombe, Sophia Lillis como Beverley Marsh, Wyatt Olef como Stan Uris, Chosen Jacobs como Mike Hanlon y Jack Dylan Grazer como Eddie Kasbrak.

King es uno de los escritores más versionados en la televisión y el cine. Sus relatos, que suman un modesto número de más de cien novelas (publicadas), llegan constantemente a la pantalla. Carrie, La Milla Verde, The Shawshank Redemption y The Shinning no son ni una cuarta parte de esta lista; sin embargo, es usual aunque no definitivo que los directores no entiendan que el libro y la película son entes y experiencias separadas, tal vez ahí el error y el fracaso de la mayoría de estas adaptaciones que fallan ante el espejo de las palabras y terminan en productos confusos y poco memorables.

Un ejemplo que puede jugar con esto es The Shining, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson en 1980. La cara deformada de Nicholson incrustada en el marco de una puerta astillada, mientras grita ¡Here’s Johnny¡ con ojos delirantes y sonrisa frenética es una épica y asombrosa escena de cine, y su popularidad reside precisamente en que Kubrick logró separar las palabras de las imágenes. La película dista mucho de la historia escrita por King, omite y cambia cientos de detalles esenciales para el libro y la convierte en una historia parecida pero diferente, con ritmos y sombras particulares que la evangelizaron en un clásico cinematográfico.

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Jack Nicholson como Jack Torrance en la adaptación de Stanley Kubrick de The Shining. Fotograma: Youtube

Por este camino parece ir la nueva adaptación de It, cuyo tráiler precisa esa nostalgia ochentosa que tan bien practica el escritor, además de dejar claro que esta vez el payaso es mucho más terrorífico que la anterior. No obstante, para entender la historia completa de It hay que ir directo a la fuente, a un verano de 1957 en donde todos flotan y los niños pequeños desaparecen.

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