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¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos?

Nerea Dolara

Foto: IMDB
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Se estrenó Valerian and the City of a Thousand Planets y queda por ver si morirá aquejada de su originalidad o saldrá ilesa. Películas, series, historias originales que han intentado algo parecido han sufrido las consecuencias, a veces mayores, otras menores.

Esta semana llegó a los cines una película que podría considerarse una excepción. Valerian and the City of a Thousand Planets es lo nuevo de Luc Besson y una incursión en el arriesgado y retro género de la ópera espacial y de la ciencia ficción completamente original (está basada en cómics populares en Francia pero rodada en inglés) para los espectadores comunes.

Las críticas han sido variadas, pero Valerian parece haberse salvado de la ola destructiva que hundió algunos intentos similares recientemente. Esto no significa que no la hayan tildado de tonta, pero también se ha comparado con la primera incursión exitosa de Besson en el género: el clásico moderno El quinto elemento. Valerian and the City of a Thousand Planets no está sola en un tiempo en que los superhéroes y los remakes asesinan todo esfuerzo que no se constriña a sus límites faltos de imaginación. Otras aventuras espaciales recientes (en cine y TV) -raras, malas, buenas- han sufrido la crítica en el pasado y en algunos casos han perecido sin remedio en un charco de sus propia anonimidad y baja taquilla, y en otros casos han logrado triunfar.

Valerian es aún un misterio en este sentido. Sus compañeras de género no.

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Escena de Jupiter Asceding | Imagen vía IMDB

Jupiter Ascending

Las hermanas Wachowski cambiaron el cine con Matrix y luego -salvo su adaptación de V de Vendetta– sólo han logrado estrenar fracasos. Algunos por predecibles, como las secuelas de su obra maestra, otros por descabellados, como Speedracer. Lo cierto es que la dupla ha seguido intentando, sin descanso, presentar material original a audiencias hambrientas de algo diferente. Su último paso fue Jupiter Ascending (si no se cuenta la cancelada Sense8), una ópera espacial que creó un amplio mundo de planetas y humanoides evolucionados con rasgos animales (hombres perro, elefante, dragón…) y que contaba con una protagonista viviendo el típico despertar del héroe que es anodino hasta que descubre que su destino siempre ha sido ser excepcional. La crítica la destruyó por “ridícula” e “incoherente”. Fue tal el odio que fue imposible recuperarse. La película falleció al poco tiempo de haber llegado a las salas, sin pena ni gloria.

The Expanse

Un ejemplo excelente de ciencia ficción adaptada a la televisión con buena calidad de producción, buen reparto y una historia lo suficientemente compleja, pero no demasiado, para mantener la atención y el suspenso. La serie, que se alimenta de la mítica Battlestar Galactica, adapta una serie de novelas en un lejano futuro paralelo en que el sistema planetario incluye no sólo La Tierra sino a Marte (y los espartanos marcianos) y el cinturón de Ceres (donde habitan los llamados centurinos, con menos densidad ósea y capacidad muscular por la baja gravedad, así como los la mano de obra pobre que mantiene el modo de vida de los más poderosos). Un misterio, que involucra a un detective en busca de una heredera perdida y a un carguero que es atacado en una misión de rescate, termina por convertirse en una enorme y terrible conspiración. Excelente, aunque poco conocida, ha tenido buenas críticas desde sus inicios.

¿Pueden historias originales triunfar en tiempos de remakes y universos cinemáticos? 1
Snowpiercer, dirigida por Bong Jong-ho y Kelly Materson  | Imagen vía FilmAffinity

Snowpiercer

Del director de la reciente Okja, esta distopía de ciencia ficción funcionó mucho mejor que las anteriores menciones de la lista. Basada en una novela, la cinta de Bong Jong-ho relata la historia de La Tierra tras un desastre provocado por el hombre que genera una edad de hielo. Sobreviven sólo quienes están a bordo del tren Snowpiercer. Dentro los habitantes está divididos por clases -los ricos están en coches lujosos, los pobres en condiciones infrahumanas-, pero llega una rebelión y todo está por cambiar. Tras su estreno la película llegó a tener un 95% en Rotten Tomatoes, los críticos la adoraron. Y la carrera de Bong Jong-ho se encaminó sin duda hacia terrenos de mayores presupuestos y una apertura al mercado occidental.

Zoo

Televisión en modo menos efectivo -aunque no aburrido- esta serie parte de la premisa de que los animales han decidido acabar con la raza humana. Híbridos asesinos y desatados, humanos aterrorizados y diezmados, científicos con secretos y en busca de curas o salvación… los giros de esta serie son inverosímiles, siendo generosos, pero puede llegar a ser adictiva gracias a su falta de vergüenza. Algo así como una True Blood con animales asesinos.

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John Carter, un Burroughs en el cine | Imagen vía IMDB

John Carter

Puede que el nombre parezca el de un hombre cualquiera, pero Carter no lo es. Un héroe de la Guerra de Secesión americana es transportado al pasado y a Marte, donde la baja gravedad y su densidad ósea le permiten saltar a gran altura y distancia y tener superfuerza. El planeta está en guerra y John Carter es el héroe que estaban esperando. Ese es el resumen de lo que Disney esperaba fuera una larga saga que murió en su primera entrega sin que casi nadie se diera cuenta. También basada en una antigua novela por entregas, la dirigió Andrew Stanton (que defendió que la película se hiciera), el responsable de Buscando a Nemo y Wall-E, y tuvo críticas decentes. La taquilla, sin embargo, decretó su defunción sin posibilidad de resurrección. Al final de sus días en el cine recaudó más de 100 millones menos de lo que significó su costo. Adiós John Carter.

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7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte)

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso esta semana. La pareja se conoció interpretando a Jon Snow e Ygritte en Juego de tronos. No son los únicos. ¿Conoces otras?

Esta semana Jon Snow probó que sabe algo, por lo menos que sabe el camino al corazón de Ygritte. Ya, dejemos el tono chistoso y digámoslo claro: Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso y con ello iluminaron los corazones de muchos fans de Juego de tronos que lloraron la muerte de Ygritte (y otras muchas… es Juego de tronos) y el fin de esa historia de amor (más cuando se piensa que el nuevo romance de Jon es con su tía… blagh).

Harington y Leslie se conocieron rodando la serie y se enamoraron interpretando a unos enamorados. No es la primera vez, de hecho es bastante común en los rodajes. En algunos casos es tierno y encantador como en este, en otros es un escándalo, como cuando pasó con Brad Pitt y Angelina Jolie en Mr. & Mrs. Smith, cuando Pitt aún estaba casado con Jennifer Aniston.

Lo cierto es que es un fenómeno recurrente que en muchos casos deja boquiabiertos y alegres a los fans de la peli o serie en que los tórtolos fueron pareja.  ¿Sabes a quiénes les ha pasado también? Te lo recordamos.

7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte) 4
Fotograma de Kirsten Dunst y Jesse Plemons durante la grabación de Fargo | Imagen vía IMDB

Kirsten Dunst y Jesse Plemons (Fargo)

La musa de Sophia Coppola y el actor, conocido por Friday Night Lights y Breaking Bad, coincidieron en la segunda temporada de Fargo como un aburrido matrimonio que ve su rutina destruida cuando Dunst atropella a alguien y él termina por matarlo… y resulta en situaciones cada vez más peligrosas. “Es mi actor favorito, el mejor con el que he trabajado”, ha dicho Dunst. Y ha afirmado que, ya que lleva trabajando desde la infancia, “es hora de tener hijos y relajarme”. Habrá que ver si resulta así, pero de seguro la pareja va en serio ya que este año, tras conocerse en 2016, han anunciado su compromiso.

Blake Lively y Ryan Reynolds (Linterna Verde)

Vale, puede que esta película sea tan mediocre que ni tengas memoria de su existencia, pero pasó por los cines en 2011. Reynolds conoció a Lively, que interpretaba a la enamorada del superhéroe, un año antes cuando se anunció la película en Comic-Con y cuando aún estaba casado con Scarlett Johansson. La pareja anunció su divorcio ese mismo año. Lively, siendo la mediática protagonista de Gossip Girl, tenía a los paparazzi en los talones y no tardaron en verla salir a escondidas del piso de Reynolds en 2011. La noticia era pública. La pareja se casó el año siguiente. Actualmente tienen dos niños y hablan regularmente sobre su feliz vida en pareja.

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Anna Paquin y Stephen Moyer en la famosa serie de vampiros True Blood | Imagen vía IMDB

Anna Paquin y Stephen Moyer (True Blood)

Se conocieron haciendo el screen test para aparecer en la serie de Alan Ball y tuvieron una conexión inmediata. No se vieron durante tres meses, hasta que llegaron al rodaje ella con su pelo oscuro ahora rubio, él con su cabello claro teñido de negro. Según Moyer a los tres días de trabajar juntos supo que quería pasar su vida con ella. Durante el transcurso de la sexy serie, sus personajes vivieron un enrevesado e intenso romance, pero también tuvieron sexo con muchos otros personajes. Y también durante el tiempo en que se emitió True Blood Paquin salió del armario como bisexual y se defendió de los ataques ignorantes de la prensa sensacionalista. Actualmente están casados y tienen una pareja de gemelos.

Keri Russell y Matthew Rhys (The Americans)

Conocida por Felicity, Russell llegó a esta serie con unos años de pocos proyectos y muchas ganas. La serie sobre dos espías rusos durante la Guerra Fría prometía ser excelente (y lo ha cumplido desde su estreno), pero también resultó ser el lugar en que conoció a su esposo y padre de su hijo: el galés Matthew Rhys. Rhys ya había trabajado en cine, pero era aún un relativo desconocido. Rhys asegura que se conocieron 10 años antes de la serie, cuando un poco borracho le pidió a Keri su número. Le resultó luego, cuando tras ensayar le recordó esa oportunidad. Lo demás es historia.

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El casting completo de “Sé lo que hicisteis el verano pasado” | Imagen vía IMDB

Sarah Michelle Gellar y Freddie Prinze Junior (Sé que lo hicisteis el último verano)

El matrimonio, que este año cumplen 15 años de casados y que llevan 20 años juntos, se conocieron durante el rodaje de la película adolescente de terror, pero comenzaron a salir tres años después cuando tras quedar a cenar con un amigo común que canceló, optaron por salir solos. Tienen dos hijos y trabajaron juntos de nuevo en las películas de Scooby Doo como Fred y Daphne.

Claire Danes y Hugh Dancy (Evening)

Se conocieron en la poco conocida película Evening en 2007. Se enamoraron en la pantalla y comenzaron a salir. Dos años después se casaron en Francia. Según Mamie Gummer, que trabajó con ellos en la película, se enamoraron jugando Scrabble y Boggle. En 2012, tuvieron su primer hijo. Ambos han hablado públicamente de su felicidad pero son bastante privados.

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El casting del sitcom Bosom Buddies | Imagen vía IMDB

Tom Hanks y Rita Wilson (Bosom Buddies)

Una de las parejas más estables de Hollywood y una de las compuestas por la gente más encantadora de la industria. Estos dos grandes se conocieron durante un episodio de la sitcom Bosom Buddies en los ochenta y luego compartieron la pantalla de cine con John Candy en Volunteers. Hanks estaba casado y la relación no comenzó hasta que se separó en 1987. Y en 1988 se casaron. La pareja de actores ha estado junta 30 años. “No hay un secreto, sólo nos caemos muy bien”, eso ha dicho Hanks.

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'¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?', la gran novela a la sombra de 'Blade Runner'

Jorge Raya Pons

Foto: Warner Bros

“El ambiente matinal gris plomizo, salpicado de motas radioactivas y capaz de ocultar el sol, se desparramaba a su alrededor, irritándole la nariz; aspiró involuntariamente el olor de la muerte. Tal vez era una descripción algo exagerada, pensó mientras se acercaba al trozo de césped que le pertenecía junto al apartamento excesivamente espacioso de abajo. El legado de la Guerra Mundial Terminus había perdido intensidad: quienes no sobrevivieron al polvo habían muerto años atrás, y éste, ahora más ligero, tan sólo transtornaba las mentes y los genes de los supervivientes más fuertes”.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick

***

Es conocido el hecho de que la película Blade Runner –nombre extraído de una obra de William Burroughs– está inspirada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, del autor Philip K. Dick (1928-1982), quien puso de manifiesto su vocación filosófica con un título que es una pregunta. Dick es un novelista de culto, uno de los escritores más revolucionarios de la ciencia ficción, y la fama internacional no le alcanzó en vida. Vivió con muy poco dinero, prácticamente en la miseria, a pesar de ser un autor respetado en el círculo de la ciencia ficción: un círculo demasiado estrecho, en cualquier caso. Sus obras se publicaban en editoriales humildes que pagaban poco, y Dick volcaba todos sus esfuerzos en publicar sin descanso, a menudo con altas dosis de anfetaminas durante el día y altas dosis de somníferos durante las noches.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la gran novela a la sombra de Blade Runner
Harrison Ford, en un fotograma de ‘Blade Runner’ (Ridley Scott, 1982). | Fuente: Warner Bros

Dick era un hombre de principios: cuando escribió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, le ofrecieron 400.000 dólares por hacerlo en forma de guion cinematográfico y no como novela. Él respondió que no. Dick sufría delirios y tenía visiones de Jesucristo y legiones romanas, especialmente en sus etapas de soledad, pero en cierto modo fue un hombre lúcido. La película Blade Runner, que guarda numerosas diferencias con su novela –empezando por el personaje de Rick, interpretado por Harrison Ford, quien fue presionado por su representante para aceptar el proyecto–, dio a conocer su nombre en el mundo. Dick murió meses antes del estreno, en 1982. Sin embargo, pudo ver algunas escenas en las últimas fases de posproducción, y le asombraron.

Han pasado 35 años desde aquel estreno, y el 6 de octubre llega la continuación, ambientada en 2049 –la primera transcurre en 2022–. En esta ocasión, dirigida por el talentoso director Denis Villeneuve y con un reparto que incluye a un entusiasta Harrison Ford –ahora convencido–, Ryan Gosling, Ana de Armas y Jared Leto. La editorial Minotauro ha aprovechado la percha para publicar una edición especial de la novela de Dick. La edición es de lo más exclusiva: solo hay 2.000 ejemplares numerados en circulación y el prólogo lo ha escrito el cineasta cántabro Nacho Vigalondo, que se quita el sombrero ante el autor de Chicago.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la gran novela a la sombra de Blade Runner 1
Ryan Gosling, en un fotograma de ‘Blade Runner: 2049’ (Denis Villeneuve, 2017). | Fuente: Warner Bros

El director español escribe sobre su admiración por el libro –y por la película, aun excusándose por relacionarlas sin remedio–, y confiesa una fascinación particular por el regulador de ánimo, una máquina que es absolutamente ignorada en la película de Ridley Scott. “Quizás la idea más poderosa, la que podría demandar su propia novela, es el órgano de ánimos Penfield”, escribe Vigalondo. “Se trata de un sistema de estimulación cerebral que permite, a través de una consola, modificar los estados de ánimo propios, incluso programar su orden e intensidad durante todo un día. Un concepto que K. Dick no tarda en llevar a sus extremos, cuando Iran ofrece una explicación, sorprendentemente diáfana, de los beneficios de programarse dos depresiones de seis horas al mes”.

***

—En mi programa del día figura un episodio depresivo de autorreproches de seis horas de duración —anunció Iran.

 —¿Cómo? Pero ¿por qué has programado algo así? —Eso atentaba contra el espíritu del climatizador del ánimo—. Yo ni siquiera sabía que pudiera programarse algo semejante —dijo, desanimado.

—Estaba aquí sentada una tarde, y como de costumbre había sintonizado el programa del Amigable Buster y sus amigos amigables. Estaba anunciando una noticia importante, cuando pusieron ese horrible anuncio, ese que odio tanto; ya sabes, el de las braguetas de plomo Mountibank. Durante un minuto, más o menos, apagué el sonido. Y entonces oí al edificio, a este edificio; oí… —Hizo un gesto. 

—Los apartamentos vacíos —dijo Rick. A veces también él los oía de noche, cuando se suponía que debía estar durmiendo. Era sorprendente que se clasificara en la parte alta de la horquilla de densidad de población un bloque de pisos medio vacío como aquél, situado en lo que antes de la guerra eran los suburbios, donde podían encontrarse edificios prácticamente deshabitados… o eso había oído. Había pasado por alto aquella información; como mucha gente no quería experimentarlo de primera mano.

—En ese momento —continuó Iran—, cuando tuve apagado el volumen del televisor, estaba en un estado de ánimo 382; acababa de marcarlo. Así que aunque escuché físicamente el vacío, no lo sentí. Mi primera reacción consistió en agradecer que pudiéramos permitirnos un climatizador del ánimo Penfield. Pero entonces caí en la cuenta de lo poco sano que era ser consciente de la ausencia de vida, no sólo en este edificio, sino en todas partes, y no ser capaz de reaccionar. ¿Lo entiendes?

***

La novela y la película, pues, funcionan de manera autónoma. Las diferencias en Rick, el protagonista, son abismales. Quizá en la novela tenga un tono más sincero: más entregado al mundo, a su mujer, a lo que significa –al parecer– ser un humano. En la película es más solitario y taciturno. Es una novela de una profundidad inusual para su brevedad; es el libro que pudo hacerle millonario.

'¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?', la gran novela a la sombra de 'Blade Runner'
Edición exclusiva de la editorial Minotauro. | Fuente: Minotauro

Durante 53 años, Dick tuvo presente la muerte de su hermana melliza, Jane, que murió cuando apenas tenían seis semanas. Sus padres añadieron entonces el nombre de Philip en la lápida.

Cinco días antes de fallecer, Dick llamó a su psiquiatra para decirle que se encontraba mal y estaba perdiendo visión repentinamente. El terapeuta le aconsejó ir de inmediato al hospital, pero Dick nunca fue. Le encontraron al día siguiente inconsciente en su casa: sufrió un infarto. Lo llevaron con vida hasta el hospital, pero sufrió otro ataque y su actividad cerebral cesó: solo una máquina le mantenía con vida, y su familia decidió desconectarlo. Cuando murió, llevaron el cuerpo de Philip al crematorio y enterraron sus cenizas junto al cuerpo de su hermana. Luego marcaron la fecha de muerte de Philip sobre el mármol.

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Actores que vuelven (y vuelven) a sus viejos roles

Nerea Dolara

Harrison Ford no es el único que ha revisitado papeles (aunque sí el que más). ¿Recuerdas a otros que años después hayan recuperado viejos papeles?

No es un secreto que Hollywood no sólo está falto de imaginación (¿más superheroes? ¿en serio?) sino que directamente está optando por revisar sus cajones y rehacer todo lo que alguna vez le funcionó… para qué crear, si copiar es más fácil. Gracias a esta fiebre de remakes y reboots muchos actores se han visto enfrentados a regresos, más o menos exitosos o deseados, a roles que interpretaron hace mucho tiempo. Y, sí, puede que seas muy famoso, pero un buen cheque convence casi a cualquiera.

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Harrison Ford (Indiana Jones/Han Solo/Deckard)

Uno de los que se ha beneficiado de esta tendencia, sin duda o comparación algunas, es Harrison Ford. Puede que las ganancias sean sólo monetarias y no en la cuenta de ahorros de buenas críticas, pero a quién le importa eso cuando has tenido una carrera extensa y exitosa y estás al borde del retiro. Ford ha interpretado a más de un mítico personaje del cine y en su tercera edad ha vuelto a tres de ellos. Primero lo hizo con Indiana Jones, en la vapuleada Indiana Jones y la calavera de cristal -fallido intento de revivir la exitosa franquicia del arqueólogo aventurero-; luego llegó Han Solo, que se llevó mejores comentarios y tuvo un rol prominente en la resurrección de las trilogías de Star Wars (que ahora nos deja la certeza de más de una película de ese universo cada año en el cine…) y en unas semanas reaparecerá como Deckard, el policía encargado de cazar replicantes en un futuro distópico en el clásico de ciencia ficción Blade Runner. La secuela (tal vez reboot, nunca se sabe) de la película de Ridley Scott llega con Ford en su viejo rol acompañado de su sucesor, Ryan Gosling.

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Linda Hamilton (Sarah Connor)

Sí, Ford ha vuelto tres veces. Podría decirse que le encanta volver y que en su vejez es probablemente lo único que hace (¿recordamos alguna película original que lo cuente en el reparto?), pero no se le puede acusar de ser el único (aunque sí el único que lo ha hecho tanto). Esta semana se anunció que Linda Hamilton volverá a las pantallas como Sarah Connor, la madre -primero indefensa y luego guerrera- de John Connor en Terminator. Ya Arnold Schwarzenegger había vuelto a las andadas como el robot del futuro en Terminator 3, doce años después de la exitosa segunda entrega de la saga, en 2003. Este anuncio deja claro que el intento de reboot (¡paren ya, por dios!) que encabezaron Christian Bale y Sam Worthington (¿se acuerdan de él?) no funcionó; y que este sí es un verdadero reboot que incluye a los originales 25 años después: James Cameron y Schwarzenegger también formarán parte.

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Sylvester Stallone (Rocky Balboa)

El famoso boxeador volvió 16 años después a la pantalla en una sexta entrega de la saga dirigida por el propio actor. Y en otro intento de revival con nuevo protagonista Stallone recuperó su personaje en 2015 para la muy bien valorada Creed, de Ryan Coogler. En la nueva versión Balboa entrena a un joven afroamericano en el boxeo, y de laguna manera pasa la batuta.

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Bruce Willis (John McClane)

Este pobre policía no pega una. Va a una fiesta de Navidad y secuestran el edificio. Va al aeropuerto y secuestran el avión. Sencillamente camina por Nueva York y un terrorista secuestra su tiempo para un juego bajo amenaza de un atentado en la ciudad… Y el pobre siempre termina en camiseta, sucio y sangriento. Y eso era en los noventa. 12 años después volvió, más viejuno, pero no menos acontecido, a las andadas. Y cinco años después regresó acompañado de su hijo, quien se suponía que reviviría la franquicia. No lo hizo.

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Julie Delpy y Ethan Hawke (Celine y Jesse)

En 1995, Richard Linklater estrenó la que sería una de las películas románticas más clásicas del cine contemporáneo. La historia de amor entre dos conversadores jóvenes en sus veintes, una francesa y un americano de vacaciones en Austria, se desarrollaba en una tarde/noche, de allí su nombre. Linklater es conocido por jugar con el tiempo, explorarlo, en sus películas. Así que no fue tan sorpresivo cuando, una década después, decidió reencontrar a los amantes y contarnos su historia, como adultos en sus treintas. Ya puestos lo volvió a hacer otra década después con la pareja ya casada, con hijas, en sus cuarentas. Toda una hazaña de trilogía, un clásico como pocos.

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Leonard Nimoy (Spock)

Con la reboot de Star Trek llegó una nueva generación de tripulantes del USS Enterprise. Sí, siguen siendo los mismos nombres, pero las aventuras no son las mismas (JJ Abrahms tuvo la genial idea, y se protegió con ello de los fans más exigentes, de que las nuevas películas se desarrollan en otro plano temporal). Han tenido buena crítica y ganado dinero, pero en el fondo todo fan de Star Trek aún extraña a sus Kirk y Spock originales. Y en la primera entrega Leonard Nimoy cumplió el sueño de muchos al aparecer como su versión original, más viejo y proveniente de otra línea temporal, y conoció a su nueva versión y, básicamente, le dio su bendición a Zachary Quinto.

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El futuro que H.G. Wells predijo en sus ficciones

Romhy Cubas

Foto: Wikicommons
Wikimedia Commons

“Es posible que la invasión de los marcianos resulte, al fin, beneficiosa para nosotros; por lo menos, nos ha robado aquella serena confianza en el futuro, que es la más segura fuente de decadencia”.

La guerra de los mundos

El escritor, historiador y filósofo británico Herbert George Wells es uno de los grandes precursores de la ciencia ficción en la literatura. Su obra se puede comparar en alcance y relevancia con las geografías fantásticas de Julio Verne. Hace 151 años, un 21 de septiembre de 1866, Wells nació en el seno de una familia convencional de la Inglaterra de época, su visión totalmente utópica y fantástica para entonces dejó un registro crudo de  escenarios que con el tiempo se deshicieron de la etiqueta de ciencia ficción para convertirse en sucesos concretos.

Sin la ciencia, y específicamente la biología, Wells no habría creado relatos como el del Hombre invisible o La máquina del tiempo, publicado en un principio bajo el título de Los argonautas crónicos. Wells estudió biología en el Royal College of Sciences de Londres, y eventualmente se tituló en zoología en la Universidad de Londres. Gracias a estas experiencias y a un diagnóstico de tuberculosis que lo impulsó a dedicarse exclusivamente a la escritura, reunió una centena de obras de fantasía científica, predicciones tecnológicas y agudas observaciones sobre el poder y las consecuencias de la guerra que inclusive se manifiestan con mayor lucidez en el presente que en aquella época.

En sus novelas Wells dejó constancia de una inquietud por la supervivencia de las sociedades. Sus posiciones pacifistas y políticas hicieron de su obra una declaración sobre lucha de clases, la ética científica, y las utopías –muchas de carácter socialista-. Con frecuencia propuso la creación de un Estado mundial en donde hubiera una renta universal y donde los individualismos fueran suprimidos.

En sus obras están presentes la bomba atómica, la tecnología, las puertas y censores automáticos, la guerra biológica, la comida artificial, los rayos láser y decenas de otras fantasías que en aquél entonces no tenían espacio en la racionalidad de los lectores. Hasta ahora, y que nosotros sepamos, no existen hombres capaces de volverse invisibles o máquinas para viajar en el tiempo, pero si hay un puñado de escenarios y tecnologías que Wells planteó en sus libros y que hace décadas dejaron de ser ciencia ficción, otorgándole al escritor un halo visionario y certero.

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Portada del libro Hombres como dioses de H.G.Wells | Imagen vía: Amazon

Teléfonos y televisión

En Men Like Gods (1923), Wells crea una versión futurista de la Tierra en donde luego de cientos de años de progreso la gente se comunica exclusivamente mediante sistemas inalámbricos. Los guiños con lo celulares y los correos electrónicos de los que hoy dependemos para comunicarnos son evidentes, aunque la idea es un crudo formato de lo que conocemos en el presente. El principio de acumulación de mensajes, transmisión inalámbrica y comunicación a distancia son premonitorios.

Wells también desarrolló en When the Sleeper Wakes (1899) una forma utópica de entretenimiento en donde las tecnologías del audio libro y la televisión se disfrazan de ficción.

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Comic de La isla del Dr Moreau ilustrado por Gil Kane. Basado en la adaptación cinematográfica de 1977 del libro de H.G. Wells | Imagen vía: MyComicShop

La ingeniería genética

En  La isla del Dr. Moreau (1896) una nueva especie de animales biológicamente manipulados es parte de los experimentos de un científico demente que incursiona en la ingeniería genética. Las técnicas utilizadas son crudas y primitivas, pero la idea de trasplantes de órganos entre animales y humanos para adquirir longevidad, la creación de híbridos y el intercambio de células entre las especies son principios que guardan una relación obvia con las ambiciones de los científicos, quienes se vuelven cada vez más insaciables con los años. Precisamente Wells expone la codicia que puede presentarse cuando los humanos endiosan sus capacidades de creación y buscan en la tecnología un sustituto para todas las formas de vida.

“¿Quiénes son esas criaturas? -dije, señalando hacia ellas y alzando cada vez más el tono de voz para que todos me oyeran-. Antes eran hombres, hombres como nosotros; hombres a los que ha poseído una sustancia bestial, hombres a los que se ha esclavizado y convertido en monstruos y a los que todavía teme”.

La isla del doctor Moreau. H.G. Wells

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Bomba nuclear detonada por el gobierno francés en la Polinesia Francesa. | Imagen vía: Reuters

La bomba atómica y las armas nucleares

En The World Set Free (1914) Wells plantea el concepto de objetos que explotan gracias a distintos niveles de radiactividad, adelantándose inclusive al control de las naciones ante estos objetos para evitar una destrucción masiva. En el presente estos prototipos literarios tienen nombre e historial: la bomba atómica y las armas nucleares.

Wells reconoce y plantea principalmente el poder destructivo de la tecnología y las ambiciones humanas. En sus historias estas granadas  tienen el poder de explotar continuamente por días, semanas y hasta meses.

Actualmente conocemos de sobra su poder destructivo, pero Wells literalmente anuncia la creación de un objeto portátil con la capacidad para devastar una ciudad entera.

El futuro que H.G. Wells predijo en sus ficciones
Portada del libro La guerra de los mundos de H.G. Wells | Imagen vía: GoodReads

El Láser

En uno de sus libros más famosos, La guerra de los mundos (1898), que principalmente desarrolla el escenario de una guerra interplanetaria, las armas futuristas de los marcianos incluyen un devastador rayo de calor capaz de incinerar hectáreas a kilómetros de distancia. La descripción de Wells no es tan precisa como para construir un láser de trabajo, pero su parecido con el dispositivo y otras armas de “energía dirigida” es prueba suficiente.

“Todo lo que sea combustible se convierte en llamas al ser tocado por el rayo: el plomo corre como agua, el hierro se ablanda, el vidrio se rompe y se funde, y cuando toca el agua, esta estalla en una nube de vapor”. La guerra de los mundos. H.G. Wells

Muchas de las “predicciones” de Wells son ciertamente visionarias, otras se apegan al sentido común de un hombre de letras. A la par de cada avance, por muy pequeño que sea, es inevitable magnificar sus posibilidades y consecuencias. Wells también se anticipó al aterrizaje de la nave Apolo en Los primeros hombres en la luna (1901)  y entendió las probabilidades de un conflicto global en Europa con La forma de las cosas por venir (1933). No obstante, su predicción más valiosa es la de los escenarios que germinan cuando la tecnología intenta imponerse a la naturaleza humana.

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