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¿Qué come un militar cuando está en combate?

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters/File

Si alguna vez te has preguntado qué come un militar cuando se encuentra en una operación de combate real, nosotros te enseñamos cómo es una ración de aprovisionamiento, también llamada ración de combate o de campaña, que contiene los alimentos necesarios para una jornada. Cada paquete tiene un peso aproximado de 1,8 kilogramos, que se suman a los 20 kilos aproximadamente que pesa un equipo de combate ligero de un soldado. El aporte energético de estas raciones se sitúa en torno a las 3.500 o 4.000 kilo-calorías y tienen una caducidad de dos años.

Las raciones militares son totalmente adaptables en función de las necesidades del consumidor y las diferentes Fuerzas Armadas a las que vayan destinadas. Pueden ser de comida Halal -apta para musulmanes- o vegetariana, entre otras. Asimismo, es posible modificar su contenido dependiendo del clima al que estén destinadas – desértico, climas fríos- o el tipo de operaciones, ya sea de 24 horas, media jornada o maniobras con un alto desgaste físico.

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Raciones de combate para clima frío y desértico | Foto: Rodrigo Isasi

Nuestra ración de combate está adaptada para un clima cálido, incluso desértico, y destinada para el ejército de un país de habla árabe, de ahí su traducción en este idioma y su etiqueta halal. A continuación exponemos los 20 elementos que conforman nuestro sustento alimenticio para un día de maniobras militares o en el frente:

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Contenido de la ración de combate | Foto: The Objective

1-Un paquete de pañuelos desechables, tres paquetes de servilletas y una servilleta húmeda con olor a limón.
2-Dos paquetes de galletas saladas con salvado de trigo.
3-Una bolsa de carne de vaca con vegetales y otra de garbanzos y estofado de cordero.
4-Dos paquetes de crema de piña.
5-Dos bolsitas de té.
6-Cuatro bolsas de azúcar.
7- Dos bolsas de café soluble y dos de leche.
8-Dos paquetes con una gominola azucarada a base de pulpa de manzana.
9-Una caja de cerillas.
10-Varias bolsitas de sal y pimienta.
11-Una bolsita de miel.
12-Un bizcocho con sabor a vainilla.
13-Dátiles.
14-Dos pastillas potabilizadoras para el agua.
15-Cuatro bolsas de bebida isotónica con sabor a limón para combatir la deshidratación.
16*-Dos bolsas ‘autocalentables’ para los alimentos.
17-Dos paquetes de muesli con frutas deshidratadas.
18- Cubiertos de plástico.
19*-Un hornillo portátil.
20-Pastillas de encendido.

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Un soldado alemán perteneciente a la Fuerza de Reacción Rápida (QRF) de la ISAF cerca de Kabul | Foto: Fabrizio Bensch/Reuters

Quizá uno de los elementos que más llaman la atención en este paquete son las bolsas ‘autocalentables’, en las que, según las instrucciones, hay que llenar con agua, introducir las bolsas de alimento en su interior y esperar 20 minutos para que la comida esté caliente. ¡Sin usar fuego!

En caso de querer optar por un modo más tradicional, el militar puede hacer uso del hornillo portátil, que viene plegado para no ocupar espacio. Con las cerillas y las pastillas de encendido, en apenas unos minutos la comida está lista.

Degustamos esta comida castrense

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Uno de los “platos” de comida de la ración militar | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Si empezamos por los alimentos dulces, algunos nos han sorprendido gratamente. El bizcocho tenía muy buen sabor, parecido a un sobao ‘pasiego’, y cargado de hidratos de carbono y calorías para dar un buen aporte energético al militar desde primeras horas de la mañana. Las golosinas de manzana, por su parte, también dejan un buen sabor de boca. Para complementar el desayuno, el muesli no tiene nada que envidiar al que se compra en un supermercado. La crema de piña no estaba mala del todo, pero se notaba su carácter industrial.

En cuanto a los platos principales, los de carne con verduras, si alguna vez has comprado una lata de conserva en el supermercado, el sabor te resultará familiar. Digamos que dista mucho de ser un estofado casero, pero la calidad de la comida de las raciones de campaña ha mejorado mucho en los últimos años. Las galletas saladas estaban sosas.

En general, y entendiendo que se trata de una bolsa con alimentos para una situación puntual o de emergencia, la ración militar de combate cumple su cometido.

11 cosas que no sabías sobre los carbohidratos

Redacción TO

Foto: VINCENT KESSLER
Reuters

Los hidratos de carbono son una de las tres fuentes de energía de las que el ser humano dispone, junto con las proteínas y las grasas. Los carbohidratos se han considerado desde siempre imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. A pesar de este dato, en la última década, numerosos nutricionistas afirman que no son buenos en demasía y si lo que quieres es mantener la línea, deberías evitarlos. De esta afirmación nace el dilema… ¿Son buenos o son malos los carbohidratos para nuestro organismo?  ¿Engordan? ¿Se puede bajar de peso sin dejar de consumirlos? Artiem Fresh People, creadores del proyecto gastro sostenible APORTAM, nos ofrecen 11 datos decisivos sobre este macronutriente para que sepas lo que comes y por qué:

  • Existen dos tipos de carbohidratos: los simples (malos) y los complejos (buenos). Los carbohidratos complejos, como granos integrales y legumbres, contienen largas cadenas de moléculas de azúcar, y por lo general el organismo se toma más tiempo para descomponerlos y utilizarlos. Esto, a su vez, le proporciona al cuerpo una cantidad más equitativa de energía.
  •  Las frutas y verduras son carbohidratos simples compuestas de azúcares básicos aunque diferentes a las galletas, pasteles o bebidas edulcoradas, ya que su fibra cambia la forma en que el cuerpo procesa los azúcares y ralentiza la digestión; se parecen a los carbohidratos complejos y debes consumirlos abundantemente.
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Las frutas y las verduras a pesar de ser carbohidratos simples deben consumirse abundantemente. | Foto: Rafael Marchante/Reuters

  • Los carbohidratos simples se componen de azúcares básicos fáciles de digerir, con poco valor para tu cuerpo. Cuanto más alto en azúcar y más bajo en fibra, peor es el carbohidrato.
  • Podemos encontrar hidratos de carbono complejos en alimentos como el arroz integral, pasta de trigo integral, los frutos secos, la avena, el pan integral, el marisco, etc.
  • Es importante consumir este tipo de macronutriente para la salud intestinal y para la eliminación de residuos.
  • La cantidad de glúcidos que debes consumir dependerá directamente de la actividad física que realices ya que cuando tu cuerpo necesita realizar ejercicio, la fuente que se utiliza para moverte es el carbohidrato.
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Si llevas una vida sedentaria debes reducir la ingesta de carbohidratos. | Kacper Pempel / Reuters

  • Debes disminuir el consumo de los hidratos de carbono simples como el azúcar, las harinas refinadas y los dulces y eso incluye, los zumos de frutas.
  • Los hidratos de carbono aportan 4 calorías por gramo, pero son fácilmente asimilables y rápidas de quemar por parte del organismo. Las calorías que nos tienen que preocupar realmente son las que provienen de las grasas, ya que son las que el organismo acumula con más facilidad y apenas quema.
  • Las mejores fuentes de glúcidos son las naturales y de un solo ingrediente: la quinoa, el plátano, las lentejas, la avena, etc.
  • Los hidratos de carbono son muy necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central, los riñones, el cerebro y los músculos.
  • Los carbohidratos producen sensación de bienestar y elevan los niveles de serotonina.

Los riesgos de seguir algunas modas alimentarias

María Hernández

Foto: Melissa d'Arabian
AP

En los últimos años todo lo saludable se ha convertido en una gran moda. Influencers en las redes sociales, modelos y personajes famosos, se han sumado a nuevos deportes, a los restaurantes veganos, a los batidos de frutas y verduras y a todo tipo de modas alimentarias.

Cada uno defiende su propia dieta o estilo de vida, pero lo cierto es que todas estas tendencias han atraído a numerosos seguidores, y cada vez son más los que eliminan el gluten de su alimentación, la lactosa, o los hidratos de carbono, con el objetivo de adelgazar o de llevar una vida más saludable.

Sin embargo, estas prácticas han despertado la polémica entre los profesionales de la nutrición y la endocrinología. Respecto a algunas de estas modas existe una opinión relativamente generalizada. Otras, como el comer gluten o no, generan opiniones completamente contradictorias.

La moda de la comida sin gluten

En España se estima que un 1% de la población es celíaca, pero hay mucha más gente que actúa como si lo fuera. Lo que para unos es una obligación de por vida, para otros es una opción de alimentación como otra cualquiera. Sin embargo, hay expertos que opinan que no es bueno dejar de ingerir gluten, mientras que otros consideran que, aunque el eliminarlo de nuestra dieta no sea perjudicial, debe hacerse con cuidado. Cada uno de estos expertos tienen sus propios argumentos para justificar su posición, y los siguientes son un ejemplo de cómo una práctica alimentaria puede generar opiniones tan diversas.

A favor: el doctor Carlos Isasi Zaragozá, reumatólogo, es conocido por sus conocimientos sobre la sensibilidad al gluten no celíaca y su relación con enfermedades como la fibromialgia o las enfermedades autoinmunes. Isasi considera que, en numerosas ocasiones, se administran al paciente con fármacos y tratamientos con demasiados efectos secundarios sin saber exactamente cuál es la causa de su enfermedad.

En varios artículos, este reumatólogo muestra cómo una dieta sin gluten en pacientes no celíacos reduce los síntomas de estas enfermedades, como las molestias intestinales, la fatiga crónica o el dolor muscular, entre otros. “Las dietas en que se restringen determinados componentes de los alimentos se proponen y utilizan para tratar diferentes enfermedades desde hace mucho tiempo, y tienen la ventaja de no ser peligrosas”, explica Isasi en el prólogo de un libro de Elena Wägner sobre cómo comer sin gluten, sin lácteos y sin almidón.

Por tanto, el doctor Isasi considera que la eliminación del gluten en la dieta de personas que no son celíacas no supone ningún riesgo y que, en numerosas ocasiones, es beneficioso.

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La pasta es uno de los alimentos con gluten más comunes. | Foto: Toyni Tobekk/Flickr

En contra: hay expertos en nutrición que consideran que dejar de tomar esta proteína, presente en el trigo, la cebada y el centeno, es perjudicial para la salud. Un grupo de siete científicos estadounidenses presentó un estudio en la Asociación Americana del Corazón el pasado mes de marzo que relaciona el consumo de gluten con el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

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El pan es uno de los alimentos eliminados en esta dieta. | Foto: J. Scott Applewhite/AP

Esta investigación muestra que aquellos participantes que ingerían una cantidad de gluten de alrededor de 12 gramos diarios tenían un menor riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 durante los siguientes treinta años. En concreto, éstos tenían un 13% menos de riesgo de padecer la enfermedad que quienes consumían menos de cuatro gramos diarios de la proteína.

Además, quienes dejan de comer gluten tienden también a comer menos fibra de cereales, un conocido protector contra esta enfermedad. “Los alimentos libres de gluten tienen menos fibra y otros micronutrientes, haciéndolos menos nutritivos y más costosos. Las personas que no son celíacas deberían reconsiderar el hecho de limitar su ingesta de gluten”, explica Geng Zong, investigador en la Universidad de Harvard.

“No debe promoverse una dieta sin gluten entre personas sin la enfermedad celíaca”

Por estas razones, este grupo de científicos considera que eliminar el gluten de la alimentación es perjudicial para la salud y recomienda a aquellos que no son intolerantes a esta proteína que reconsideren la decisión de hacerlo desaparecer de sus dietas.

También hay estudios que desaconsejan eliminar el gluten de la dieta por su relación con las enfermedades cardíacas. Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de Harvard, dirigidos por Andre T. Chan, han llevado a cabo una investigación que demuestra que el consumo de gluten no incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas sin la enfermedad celíaca. Además, los científicos destacan que aquellas personas que dejan de comer gluten suelen acabar prescindiendo de alimentos que reducirían el riesgo de sufrir dichas dolencias cardíacas.

Por tanto, afirman que “no debe promoverse una dieta sin gluten entre personas sin la enfermedad celíaca”.

Un punto medio: “si eliminas los alimentos con gluten pero los sustituyes por otros como las legumbres o el pescado azul, esto no es perjudicial”, nos explica Álvaro Sánchez, nutricionista de Medicadiet. Él no considera que dejar de comer gluten sea perjudicial para la salud, y reconoce que algunas personas pueden tener una sensibilidad al gluten no celíaca, que consiste en una intolerancia al gluten algo más leve de la que sufren los celíacos, a quienes esta proteína les atrofia las vellosidades intestinales.

Lo que ocurre es que mucha gente elimina esta proteína de su dieta sin saber cómo debe sustituirla para no perder una cantidad de fibra importante para la salud digestiva. Por eso, Álvaro Sánchez piensa que se puede eliminar el gluten de la dieta, pero siempre con un diagnóstico médico y con ayuda de un profesional que nos enseñe por qué otros alimentos debemos sustituirlo para no perder los nutrientes necesarios.

Además, “mucha gente tiene problemas digestivos, pero el problema no es el gluten”, explica Álvaro Sánchez, que añade que, a veces, lo único necesario para hacer desaparecer esas molestias es ordenar las comidas y aprender a alimentarse correctamente.

¿Con lactosa o sin ella?

Otra tendencia que se ha convertido en moda es la de consumir productos sin lactosa. Las marcas los anuncian como un remedio contra las molestias intestinales y son muchos los que culpan a este azúcar de sus problemas digestivos, por lo que han decidido eliminarla de su dieta.

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Mucha gente considera que la leche provoca problemas de digestión. | Foto: Michael Probst /AP

Esta práctica también genera opiniones muy diversas. Algunos expertos dicen que la lactosa no es necesaria para los adultos, mientras que otros consideran que es una importante fuente de nutrientes.

A favor: el nutricionista Aitor Sánchez es de los que piensa que “nunca será peligroso seguir una dieta sin gluten o sin lactosa, porque son dos nutrientes que no son esenciales ni mucho menos”, según explica en su blog. Además, considera que “la lactosa es un azúcar bastante problemático, peleón, en la digestión de mucha gente”. Por este motivo, su eliminación de la dieta no es perjudicial, bajo su criterio, y en muchas ocasiones es incluso recomendable.

En contra: “si no tienes intolerancia a la lactosa, tomar lácteos es bueno”, considera, por otra parte, Álvaro Sánchez. Ocurre lo mismo que con el gluten; la lactosa aporta fibra soluble y, si no se sustituye con otras fuentes de calcio, dejar de tomarla puede suponer consecuencias negativas, explica el nutricionista.

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Mucha gente busca actualmente leche o queso sin lactosa. | Foto: Tom Ipri/Flickr

En lo que sí coinciden ambos nutricionistas es en el hecho de que dejar de tomar lactosa voluntariamente, con el tiempo genera problemas para digerirla, es decir, crea una intolerancia a la lactosa que antes no existía. Por tanto, si decidimos dejar de lado la lactosa en nuestra dieta, debemos saber que volver a tomarla quizá no sea una opción.

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) también considera que los lácteos son necesarios en la dieta. En el editorial del mes de marzo, ‘La leche es insustituible en la dieta española actual’, Angel Gil y Gregorio Varela, presidente de la FEN, explican que un adulto debe tomar lácteos dos veces al día, mientras que un niño debe hacerlo cuatro veces.

“La leche y los productos lácteos en nuestro mundo europeo suponen una base fundamental para aportar proteínas apropiadas para el crecimiento. Las proteínas de la leche son de un altísimo valor biológico”, opinan Gil y Varela. “Además, la leche tiene una cantidad de minerales y de vitaminas que no tienen habitualmente las bebidas vegetales. Así pues, no son comparables, y este debe ser un mensaje nutricional claro y constante, por parte de toda la comunidad científica. Los nutricionistas y otros especialistas en ciencias de la salud deberían insistir en la importancia del consumo de leche y de los productos lácteos en el contexto de una dieta saludable”, añaden en su defensa de los productos lácteos.

Eliminar los hidratos de carbono

Algo que también es muy común, y que en los últimos años se ha vuelto incluso más popular, son las dietas para adelgazar en las que se eliminan los hidratos de carbono, es decir, alimentos como la pasta, el pan o los cereales.

Mucha gente piensa que eliminar este tipo de alimentos de sus comidas ayuda a adelgazar rápidamente, pero también existen diferentes opiniones respecto a este tipo de dietas, que no logran una opinión común por parte de los nutricionistas.

A favor: un grupo de científicos mostraron en una investigación, publicada por los Institutos de Salud de Estados Unidos, que los participantes que habían seguido una dieta baja en carbohidratos tenían menos efectos negativos, como hambre, falta de sueño o cambios de humor, que los que habían seguido una dieta baja en grasas. Por tanto, recomiendan una dieta sin hidratos de carbono antes que una dieta baja en grasas si el objetivo es adelgazar.

Otro estudio, también publicado por los Institutos de Salud de Estados Unidos y realizado entre jóvenes obesos de Estados Unidos, determina que reducir en gran cantidad estos alimentos de la dieta es una “opción segura y efectiva para una pérdida de peso controlada médicamente”.

En contra: el nutricionista Álvaro Sánchez no recomienda este tipo de dieta, pues puede haber un efecto rebote, es decir, que el peso perdido se recupere rápidamente si se vuelven a incorporar los carbohidratos a la dieta. Además, puede suponer la aparición de problemas digestivos y la pérdida de masa muscular, nos explica.

“La palabra clave en nutrición es sostenibilidad”

“El pan integral y las legumbres son recomendables” en todas las dietas, añade el nutricionista. El principal problema de este tipo de dietas es que son demasiado restrictivas y esas prohibiciones son difíciles de mantener a largo plazo, lo que acaba generando una culpabilidad y frustración, llegando incluso a crear trastornos en la alimentación. “La palabra clave en nutrición es sostenibilidad”, considera el nutricionista.

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Hay diversas opiniones sobre las dietas bajas en hidratos de carbono. | Foto: Cristian/Flickr

Aunque no hay un consenso sobre los efectos de no tomar hidratos de carbono, los nutricionistas sí que suelen estar de acuerdo en que lo importante de una dieta es que sea personalizada, pues cada persona es diferente y tiene necesidades distintas. Por tanto, una dieta saludable para algunos puede ocasionar problemas o no ser efectiva para otros.

Reservistas voluntarios: "siempre dispuestos"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi

Durante unas semanas al año dejan su trabajo para enfundarse un uniforme militar y ofrecer sus servicios profesionales a las Fuerzas Armadas. Así son los reservistas voluntarios (RV), “siempre dispuestos” como reza su lema, una figura presente en muchos de los ejércitos mundiales. Si alguna vez has pensado en unirte a la milicia, pero no de manera profesional, ser reservista es una buena opción, siempre y cuando se superen unos requisitos para cubrir las pocas plazas disponibles que se ofertan cada año. En 2016, apenas se convocaron 150 vacantes para los tres ejércitos, Tierra, Armada y Aire, y el Ministerio de Defensa pudo activar a un máximo de 1.375 reservistas de los más de 4.000 efectivos que componen la Reserva Militar en España. Hoy, 2 de mayo, se celebra en España el día del reservista voluntario.

Según el artículo 30 de la Constitución, los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España, aunque desde el final del servicio militar obligatorio en 2001, solo los militares profesionales podían participar en la defensa nacional, algo que cambió con la introducción de la figura del reservista voluntario, según una normativa del año 2003. Los reservistas voluntarios son profesionales de diferentes ámbitos de la sociedad civil que deciden incorporarse de manera voluntaria a las Fuerzas Armadas (FAS).  En la práctica, la mayoría de reservistas españoles son funcionarios o pertenecen a profesiones liberales, por la menor dificultad de compatibilizar su activación en las FAS con su trabajo.

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El Rey Felipe VI durante un acto por el 50 aniversario de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) | Foto: Rodrigo Isasi

En España la “ventana de alistamiento” dura solamente 15 días al año, al contrario de lo que sucede en ejércitos aliados como el estadounidense o el británico, en los que en cualquier momento se puede acceder a la condición de reservista. No es fácil entrar a formar parte de la Reserva Voluntaria en España, ya que son muchas las personas que concurren a las pocas plazas que se ofrecen cada año. Todos los años se hace una convocatoria en la que los tres ejércitos y los Cuerpos Comunes convocan plazas específicas de oficiales, suboficiales, tropa y marinería que incluyen trabajos de conducción, prensa y comunicación, traducción, medicina, abogacía, mantenimiento o informática, entre muchos otros, tanto en unidades operativas como no operativas. A todos se accede por concurso de méritos.

Requisitos para ser reservista

Para ser reservista en España hay que superar un reconocimiento médico, una entrevista personal y un test psicotécnico, además de otros requisitos específicos:

  • Poseer la nacionalidad española.
  • Tener entre 18 y 58 años de edad.
  • No tener reconocida la condición de objetor de conciencia.
  • No tener antecedentes penales.
  • No estar privado de derechos civiles.
  • No haber sido separado mediante expediente disciplinario del servicio de las Administraciones públicas, ni hallarse inhabilitado con carácter firme del ejercicio de la función pública.

Una vez superados, los aspirantes seleccionados deben pasar el periodo de Formación Militar Básica y, en su caso, el de Formación Militar Específica. La primera de ellas se realiza en un centro de formación, tiene una duración máxima de 30 días y quedan eximidos de ella todos los aspirantes que acrediten haber recibido formación militar en los cinco años anteriores a su inicio. La formación militar específica se realiza en la unidad, centro u organismo del Ministerio de Defensa al que corresponda la plaza asignada, y su duración depende del grado de adecuación de la profesión civil del aspirante a la plaza obtenida y nunca puede exceder de 30 días. 

Los períodos de formación militar básica y específica pueden ser complementados por fases no presenciales, tanto de modo convencional como mediante el uso de nuevas tecnologías interactivas.

Reservistas voluntarios: "siempre dispuestos"
Soldados de la Guardia Real durante el desfile del 12 de octubre de 2016 | Foto: Rodrigo Isasi

El compromiso

Una vez superada la formación, el aspirante firma un compromiso inicial de tres años, en el que decide cuánto tiempo al año desea estar activado, su predisposición para realizar misiones en el extranjero o participar en misiones de mantenimiento de la paz y la seguridad. Es en este momento cuando se adquiere la condición de  reservista voluntario, con los empleos de Alférez (RV), Sargento (RV) o Soldado (RV) / Marinero (RV), según la categoría a que hayan accedido. Si no se ha hecho con anterioridad, se debe prestar juramento o promesa ante la bandera en la forma que establece la ley.

Empleos: el empleo máximo que puede alcanzar un reservista es el de capitán o teniente de navío para la escala de oficiales.

  • Oficiales: pueden optar a las plazas de Oficiales los españoles que estén en posesión del título equivalente al primer ciclo de carrera. Acceden con la graduación de Alféreces de los Ejércitos de Tierra y Aire y Cuerpos Comunes de la Defensa o como Alféreces de la Fragata de la Armada.
  • Suboficiales: pueden optar a estas plazas los españoles que estén en posesión del título de Bachiller, de Formación Profesional, Técnico Especialista o equivalente. Ostentan la graduación de Sargento.
  • Tropa: a estas plazas pueden acceder todos los españoles que no posean alguno de los títulos académicos anteriores. Con empleo de Soldado o Marinero. En caso de haberse ostentado con anterioridad un empleo militar, podrá mantenerse cuando sea consecuente con la plaza obtenida.

La activación: se realiza a requerimiento de las unidades de destino en periodos que habitualmente son de una o dos semanas y, excepcionalmente, de uno a cuatro meses al año. Durante el tiempo que el reservista esté activado, ostentará la condición militar, deberá cumplir las reglas de comportamiento castrense, estará sujeto a las leyes penales y disciplinarias militares y recibirá las compensaciones económicas establecidas en el Reglamento de retribuciones del personal de las Fuerzas Armadas.

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Soldado de la Brigada Paracaidista (Bripac) durante unas maniobras | Foto: Rodrigo Isasi

El tiempo dedicado a la reserva voluntaria es también un mérito para acceder a las plazas de la Enseñanza Militar de Formación y en los procesos de selección para funcionarios o personal laboral de las Administraciones Públicas. El reservista tiene una tarjeta de identidad que refleja su condición y empleo, y cuando está activado usa el mismo uniforme que los militares en servicio activo del Ejército, Armada o Cuerpo Común en que se le encuadre, con un distintivo específico de Reservista Voluntario. En el caso de los funcionarios públicos, pasan a la situación administrativa de Servicios Especiales, al ser activados para prestar servicio en las unidades, centros y organismos de Defensa que les correspondan.

La reserva voluntaria en otros países

En Estados Unidos existen dos fórmulas para ser “militar a tiempo parcial”. La Guardia Nacional y la reserva en los cinco ejércitos: Armada, Cuerpo de Marines, Guardia Costera, Fuerza Aérea y Ejército. Aproximadamente el 20% de los miembros de las Fuerzas Armadas de EEUU son reservistas, y el empleo de mayor categoría que se puede alcanzar es el de Almirante.

La Guardia Nacional es una especie de  “ejército voluntario” de defensa del territorio nacional. Tiene una estructura similar a la del ejército y su comandante en jefe es el gobernador del estado. Los gobernadores también tienen una especie de jefe del estado mayor, el Adjutant General, que forma parte de su gobierno.

En la Royal Navy de Reino Unido, los reservistas reciben el mismo entrenamiento, uniforme y operaciones que el ejército regular, y pueden presentarse desde los 16 años de edad hasta los 45. Al igual que en EEUU, es posible acceder en cualquier momento a la condición de reservista.

El ejército de Israel se nutre de efectivos de leva o reclutamiento obligatorio. Tras realizar el servicio militar obligatorio se pasa a la reserva. Habitualmente los reservistas son movilizados para intervenir en conflictos armados. Tras el servicio militar se puede activar a los reservistas hasta que cumplen 45 años. Un mes al año y también en caso de conflicto.

El Juan Sebastián Elcano continúa surcando los mares

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Armada española

Un 19 de abril de 1928 el buque escuela Juan Sebastián Elcano, perteneciente a la Armada española, salió a la mar para realizar lo que fue su primer crucero de instrucción, que le llevó desde Cádiz hasta Málaga, con el Rey Alfonso XIII a bordo, para continuar hasta Sevilla, donde se celebraba la Exposición Iberoamericana. Desde entonces, no ha parado de surcar los mares y ha realizado cruceros de instrucción casi sin interrupción cada año, salvo en los años 1937, 1938 y 1939 en los que no pudo realizar el viaje como consecuencia de la Guerra Civil española.

El buque escuela, que tiene el nombre del primer marino español que dio la vuelta al mundo en 1522, lleva 90 años surcando los mares mediante los cruceros que cada año hace para formar a los futuros oficiales de la Armada. Pese a que su botadura se realizó el 5 de marzo de 1927 en el puerto de Cádiz, no fue hasta casi un año después cuando realizó su primer viaje de instrucción. Asimismo, en el año 1956 y posteriormente en 1978 el buque fue objeto de grandes obras de modernización en el Arsenal de La Carraca, Cádiz,  y no pudo efectuar navegaciones con Guardias Marinas. Por el contrario, en 1933, 1942, 1943 y 1951 el Elcano realizó dos cruceros diferentes en cada uno de esos años. De ahí que en la actualidad coincidan prácticamente el número de cruceros realizados y la edad del barco.

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El Juan Sebastián Elcano en uno de sus viajes de instrucción | Foto: MAEC

Hace apenas cuatro días arribaba al puerto de Santo Domingo, República Dominicana, tras una travesía de 25 días iniciada en las Islas Canarias, como parte de su crucero de instrucción número 89, que comenzó el 12 de marzo desde Cádiz y que concluirá el próximo 21 de julio en el mismo puerto de partida. En este crucero reciben formación los 76 Guardias Marinas de la 419ª promoción del cuerpo general de la Armada, de la 149ª de Infantería de Marina y de la 92ª de Intendencia. Los Guardias Marinas del Cuerpo General y de Infantería se embarcan como parte del plan de estudios del cuarto curso de su carrera con asignaturas como navegación, astronomía, táctica anfibia y los de Intendencia realizan el primero de los dos años de sus estudios.

La principal razón de ser de este buque, que es un velero bergantín goleta, son los Guardias Marinas. Éstos adquieren esta denominación y condición de ‘alumnos futuros oficiales’ con el establecimiento de la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz (1717), creada gracias al esfuerzo del intendente José Patiño durante el reinado de Felipe V.

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Mascarón de proa del buque Elcano | Foto: Armada española

El buque escuela, al mando del capitán de navío Victoriano Gilabert Agote, cuenta con una dotación de 24 oficiales, 22 suboficiales, 125 militares de la escala de marinería y tropa y dos maestros civiles. De todos ellos, 26 son mujeres. El barco es además una embajada flotante, pues en sus escalas en los diferentes países difunde la imagen de España y apoya la acción exterior del Estado. Este buque escuela de 20 velas es uno de los navíos más representativos de la Armada española con más de 1.734.000 millas náuticas navegadas por todos los mares del mundo y con recaladas en más de 70 países.

La Vida a bordo

Como la propia Armada asegura, las nuevas promociones compaginan en la medida de lo posible su ajetreada agenda diaria, provista de observaciones astronómicas, estudio de las diferentes asignaturas, y diversas conferencias de carácter profesional y cultural, con el día a día de la vida a bordo que abarca diversas actividades comunes con la dotación. “Todos ellos se involucran en el tránsito a vela del barco, navegando de puerto en puerto por los lugares más recónditos del mundo y siempre orgullosos de representar nuestra Patria allá por donde pasa”.

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Guardia Marina utilizando un sextante | Foto: Armada española

El barco cuenta con dos salas de estudio donde los Guardias Marinas reciben una media diaria de cinco horas lectivas con asignaturas tales como Navegación Astronómica, Meteorología, Geografía, Maniobra o Inglés. Independientemente de sus ocupaciones académicas, los Alumnos participan en todas las actividades conjuntas de la dotación, así como en las guardias a bordo que se cubren diariamente por turnos.

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Guardias Marinas realizan ejercicio a bordo del Buque | Foto: Armada española

A diferencia de la mayoría de las unidades de la Armada española, este buque no dispone de misiles, ni de torpedos, ni de ningún sistema de armas para el combate. Pero sí cuenta, como cualquier otro buque de guerra, de armamento ligero para la defensa propia de la unidad, con el fin de mantener una capacidad adecuada para afrontar una amenaza imprevista que pueda surgir en la mar o en un puerto extranjero. En total el barco dispone de dos montajes de 37 mm, dos ametralladoras Browning y dos ametralladoras MG, además de armamento portátil como fusiles y pistolas. El casco del buque es de hierro y arbola cuatro palos: ‘Blanca’, ‘Almansa’, ‘Asturias’ y ‘Nautilus’, cuyos nombres recuerdan a otros buques escuelas que  le precedieron.

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