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Qué fue de los cafés de tertulia madrileños

Jorge Raya Pons

Foto: Luis García
Wikimedia

La última noche que entré en el Café Gijón era jueves y aquello parecía muerto y en silencio. No había humo, ni tertulias, todos descansaban en sus sillones, todo era espacio entre las mesas, y no había caras ni conocidas ni desconocidas, quizá una o dos a las que uno puede poner nombre. Sentado de espaldas a la barra se podía ver aquello, entre las cañas a 4,60 y la ración mínima de patatas, como un funeral alargado en el tiempo, como un viajar al pasado en un sentido estrictamente espacial. ¿Qué fue de las viejos cafés de tertulia?

Hubo un tiempo en que Madrid era un avispero agitado de intelectuales, una ciudad con cafés literarios a cada paso que se extendía con la fuerza renovadora de las ideas de la Ilustración francesa. “El fenómeno del café es un fenómeno urbano relacionado con la discusión y la libertad de expresión”, explica el historiador Fernando Castillo. “Es un signo característico de las ciudades del siglo XIX y XX, del periodo que va desde el último tercio del XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. El café se convierte en un centro de creación cultural y política”.

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La fachada del Café Gijón, en el Paseo Recoletos. | Foto: Roberto García/Wikimedia

En España existe una mitología muy profunda y muy arraigada que conocen bien los escritores jóvenes que llegan de las provincias y se imaginan a sí mismos en aquellos tiempos cuando miran fijamente las placas doradas que presiden las paredes color madera. La memoria de aquellos días resiste únicamente en los libros; aquellas tertulias han provocado novelas inmensas. “La generación del 98, la del 14, la del 27. Todas eran generaciones cafeteras”, dice Castillo, regresando a la conversación. “Antonio Machado era un asiduo del Varela, Valle-Inclán era un asiduo de la Granja el Henar. Azorín era más moderado: acudía menos a tertulias. Pero Valle-Inclán y Machado eran unos entregados a las tertulias.”.

Aquella entrega correspondía a un periodo de convulsiones, donde la influencia de las tertulias y de los tertulianos era evidente; escribió Raúl del Pozo que “Madrid puso para la historia a los tertulianos, los escritores y hasta los diputados cuando no había Parlamento”. Más allá de la retórica se esconde una verdad que Castillo se afana por recordar: “Las tertulias eran acontecimientos elitistas que se producen en una sociedad analfabeta. Muchos de aquellos intelectuales eran, además, políticos. Es el caso de Azaña –presidente del Gobierno en la Segunda República-. Muchos pasaban de tertulianos a ministros”.

De acuerdo con el historiador Fernando Castillo, la muerte de las tertulias puede fecharse en los principios de los 60

Las mejores tertulias de literatura tenían lugar en el Pombo, que estaba en la esquina de Carretas con Sol; las conversaciones políticas, los encuentros políticos, movían a los intelectuales hasta la Granja, donde Valle-Inclán y Azaña se conocieron. Y luego estaban el Café Varela, el Café Negresco, el Café de Levante, el Café de la Unión… Son tantos y tan fluctuantes que sirvieron como una ruta de peregrinación para los artistas locales y también para los visitantes. “Porque los autores extranjeros que acudían a Madrid”, continúa Castillo, “eran invitados a las tertulias, les llevaban a las charlas. Aquello se convirtió en una mezcla de conferencia, de reunión en casa, de sacar los salones a la calle…”.

Sin embargo, existe una muerte de la tertulia y Castillo se aventura a lanzar una fecha aproximada: entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta. “Eran factibles cuando Madrid era asequible andando, cuando se iba de un sitio a otro a pie, cuando los horarios eran mucho más relajados. Las tertulias desaparecen en el momento en que Madrid se convierte en una ciudad moderna”, concluye.

Dónde se encuentran, entonces, los últimos resquicios de las tertulias ilustradas. Qué queda del Comercial –donde las mesas eran lápidas puestas del revés-, qué ha sido del Gijón y del Varela.

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Ramón Valle-Inclán, en una tertulia del Café Granja El Henar. | Fuente: Biblioteca Nacional

Al Comercial se lo dio por muerto en 2015, después de 128 años, y su fachada, en la glorieta de Bilbao, se llenó de flores y cartas, en las redes todo eran tuits de lamento, y la única certeza es que cerró por la implacable ley del mercado. Sin embargo, volvió a abrir el mes pasado con un nuevo dueño y un nuevo aspecto: del Comercial solo queda el nombre y el recuerdo. Una suerte distinta ha corrido el Varela, que se fundó en 1884 y que fue en otro tiempo un lugar de encuentro para Carreré, Unamuno, los Machado. El Varela es ahora la cafetería de un hotel que se llama Preciados.

En cuanto al Gijón, pudo resistir por muchos años, recorriendo los tiempos duros de la posguerra y los años prósperos de la Transición, con los recuerdos lúcidos de Umbral y Cela y las juergas eternas de una tropa de novelistas, poetas, músicos, pintores y prostitutas que es memoria reciente de nuestra literatura. El Café Gijón fue, de algún modo, el último asidero de la tertulia madrileña. Castillo dice, sin embargo, que el Gijón es “una mistificación, un parque temático” que “ya no existe como tertulia desde hace mucho tiempo”.

Con todo, el recuerdo del sábado en que Paco Umbral descubrió el Gijón o la historia tantas veces contada de la visita fugaz y atropellada de Truman Capote, que apareció buscando a un chapero y acabó comiéndose unos callos, eleva al Café Gijón a la categoría de santuario. Hay lugares que ni el tiempo ni los precios pueden echar abajo. Si las paredes hablaran.

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Por qué la gente solitaria compra marcas con rostros

Redacción TO

Foto: Pat Wellenbach
AP

Hay técnicas de marketing deslumbrantes. Un estudio acaba de revelar que las personas solteras o solitarias se decantan casi de una manera intuitiva e involuntaria por aquellos productos cuyas marcas sean rostros –véase Starbucks, Pringles, Kentucky Fried Chicken o Don Limpio…–. “Los logotipos pueden llenar ese vacío que los consumidores experimentan por su desconexión social”, explica Bettina Cornwell, profesora de marketing en la Universidad de Oregón, en Estados Unidos.

Y continúa: “Cuando esa persona ve una cara en el producto, su preferencia hacia la marca aumenta”.

Starbucks, una de las marcas con un logo identificable como rostro. | Foto: Mohammad Khursheed/Reuters

El descubrimiento, publicado en el European Journal of Social Social Psychology y recogido por la revista de divulgación científica Futurity, es una reafirmación contundente sobre la interdependencia de las personas y el anhelo constante de estar acompañados y vivir en comunidad. Cuando una persona pierde esa conexión fundamental, busca maneras desesperadas de cubrir los vacíos. Y esto se revela incluso en nuestra elección en los supermercados.

“Algunas investigaciones anteriores vinculan esa necesidad de relacionarnos con nuestro comportamiento como consumidores, pero se extraen pocas conclusiones sobre el rol que desempeñan los logotipos en nuestra predilección por una marca u otra”, sostiene Ulrich R. Orth, director de la investigación profesor de la Universidad de Kiel, en Alemania, que continúa: “Nuestro estudio demuestra que ver una cara aumenta el gusto del consumidor sobre esa marca, sobre todo si se sienten solos”.

Apenas importa que sonría o no; el elemento decisivo responde a la morfología en sí, a la silueta. Incluso cuando el rostro es más una representación abstracta que el calco preciso de un rostro. Este proceso, conocido como antropomorfismo, es innato a los humanos y no pasa desapercibido para los profesionales del marketing y la publicidad.

“La falta de relaciones interpersonales motiva a la gente a buscar activamente otras fuentes de conexión con la sociedad”, argumenta Cornwell. “Esto explica que las personas que se sienten solas sean más propensas a ver rostros en las imágenes”. Es una reacción a ese deseo de conocer, a esa voluntad de relacionarnos con los otros. Y consiguieron demostrarlo a través de un estante con varias botellas de vino, cada una con un diseño de marca.

Algunos ejemplos de botellas empleadas en el experimento. | Fuente: Futurity/CC

Emplearon hasta 45 etiquetas diferentes con siete niveles distintos, marcados en función de lo fácil que resultara su asociación a un rostro humano. El experimento concluyó validando la hipótesis inicial, que las caras nos acercan al producto, y los autores del mismo defienden que los hallazgos son importantes para el sector publicitario, que pueden encontrar en el perfil del consumidor solitario todo un nicho de mercado.

Con todo, los autores se esfuerzan por resaltar que estos conocimientos también pueden ser exprimidos por las instituciones públicas, que pueden comprender mejor la vulnerabilidad de los consumidores ante las multinacionales, y las organizaciones caritativas, que pueden alcanzar con mayor efectividad el corazón de las personas, tal y como explica Cornwell:

“Las organizaciones benéficas y sin ánimo de lucro pueden extraer información importante de estos hallazgos, que les ayudarán a servir a sus comunidades. Si eligen usar una cara sobre otra imagen, tendrán más probabilidades de conectar con otras personas y compartir su misión”.

Continúa leyendo: El hashtag cumple diez años: éstos han sido los más populares

El hashtag cumple diez años: éstos han sido los más populares

Lidia Ramírez

Foto: Twitter

El 23 de agosto de 2007, el usuario de twitter Chris Messina fue el primero en utilizar el símbolo de la almohadilla junto a una palabra para unificar conversaciones en la plataforma.

A lo largo de estos diez años ha evolucionado pasando de ser una forma, creada espontáneamente por los usuarios, de categorizar o ‘etiquetar’ tuits a convertirse en parte de nuestra conversación diaria, cambiando la naturaleza de la comunicación online y convirtiéndose en uno de los símbolos de la era digital. Y si en 2007 el hashtag más tuiteado fue utilizado más de 9.000 veces, este año 2017, el más popular ha sido escrito más de 300 millones de veces.

Hashtags más populares en España

Ayudando a galvanizar algunos de los momentos más importantes de los últimos diez años. Algunos de los más populares en estos últimos diez años son:

      • #RefugiadosBienvenidos, un hashtag que sigue estando en plena actualidad como muestra de solidaridad con los refugiados europeos.

      • El movimiento social generado por el #15M animó la conversación en Twitter durante la primavera de 2011.
      • #Eurovision es uno de los clásicos y se convierte en tendencia cada año durante la celebración del festival de la canción europeo.

      • #VamosEspaña se utilizan de forma reiterada cada vez que los usuarios quieren animar a los deportistas y equipos españoles en competición internacional.

      • #LaLiga y #ElClásico en el mundo del deporte.
      • #spanishrevolution y #tomalaplaza como movimientos sociales que acompañaron al #15M.
      • Las jornadas electorales del #26j y #20N o la #coronaciónfelipeVI en el terreno político.

    • El seguimiento de atentados y alertas informativas y de las primeras reacciones ante, por ejemplo, los atentados de Barcelona o de París con los hashtags #Barcelona, #Rambla, #YoTeAcompaño, #Paris, #CharlieHebdo, #JeSuiCharlie o #PorteOuverte
    • El lanzamiento de #Pokemongo, los estrenos de #JuegodeTronos o la celebración anual de los #PremiosGoya, en el ámbito del cine, la televisión, la música o los videojuegos.

El hashtag transforma el marketing digital

El hashtag, además, se ha consolidado como una potente herramienta para que las marcas consigan un mayor alcance y conexión con sus clientes y participen de la conversación mundial posicionando sus productos y servicios. Hoy en día, ninguna campaña de marketing resulta completa si no va acompañada de un hashtag, por lo que se puede afirmar que el hashtag ha cambiado la cara del marketing digital.

Utilizando un hashtag, las marcas captan la atención y permiten que sus clientes se reúnan para compartir las experiencias en Twitter; incluso se han convertido en símbolos de las acciones de comunicación online y offline al utilizarse en carteles publicitarios, anuncios impresos y, por ejemplo, la mitad de los anuncios de televisión de la Super Bowl.

Este décimo cumpleaños, que ha convertido el símbolo # en un icono, nos permite mirar hacia atrás para ver cómo las marcas han cambiado el marketing a través de sus hashtags en Twitter. Estos son algunos ejemplos destacados en España:

    • #compraruncocheportwitter fue el hashtag utilizado por el usuario Raúl Escolano (@escolano) para lanzar un reto y cubrir su demanda particular de comprar un coche. Mercedes-Benz España, Citroen, Toyota, Volvo, Kia o Skoda son algunas de las marcas que aprovecharon el momento

    • Mahou ha sido la primera marca en desarrollar un emoji en España para el lanzamiento de su nueva categoría de cerveza con el hashtag #MahouBarrica

    • Heineken con el hashtag  #UnJefeDeChampions  consiguió ser uno de los diez anuncios más vistos en 2016

    • @PlayStationEs usó la creatividad para sorprender a sus seguidores: para el lanzamiento de su juego Gravity invirtió el hashtag, #ᄅɥsnɹʎʇᴉʌɐɹƃ, convirtiéndose en la primera marca en viralizar un hashtag escrito boca abajo.

  • MediaMarkt utilizó First View para promocionar su spot a la vez que invitaba a los usuarios a expresar sus deseos con el hashtag #YTúConQuéSueñas

Continúa leyendo: ¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

Jorge Raya Pons

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Barcelona sufrió el pasado jueves el peor atentado desde Hipercor: una furgoneta arrolló a toda velocidad y en La Rambla a decenas de personas y al menos 15 han muerto, según cifras oficiales. Los días pasan y el miedo permanece; ahora el sentimiento de seguridad se ha transformado en un anhelo y la conciencia de la vulnerabilidad se extiende en los barceloneses. Es un temor comprensible y muchos ciudadanos se preguntan si este podría afectar a la imagen de Barcelona en el mundo. Lo cual se puede trasladar en forma de pregunta: aquellos viajeros que habían pensado en volar a Barcelona, ¿mantienen el interés tras el ataque yihadista?

Una representante del Gremi d’Hotels de Barcelona interpreta que es “pronto” para valorarlo, una conclusión que comparten desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Lo cierto es que el gremio hotelero considera que se han producido anulaciones de reservas de manera “puntual”, en ningún caso significativas, y a falta de estimaciones más profundas, elaboradas y precisadas con el tiempo, Barcelona–como receptora de 30 millones de turistas cada año y como cuarta ciudad europea con más visitantes extranjeros, según los datos municipales– únicamente puede atender a la experiencia de otras capitales que sufrieron el horror del terrorismo para anticiparse a una posible fuga de turistas.

¿Cómo afecta el atentado de Barcelona en su turismo? 1
Homenaje a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona en La Rambla. | Foto: Alberto Gea/Reuters

Un caso simbólico y representativo es París. La Ciudad de la Luz perdió un 4,7% de las reservas hoteleras en 2016 respecto al año anterior, lo cual encuentra explicación en los atentados de Bataclan, Charlie Hebdo y las constantes amenazas terroristas sobre la ciudad y el país. En cifras redondas, significa 1,5 millones de visitantes y 1.300 millones de euros perdidos de un año a otro. Los datos corresponden al Comité Regional de Turismo de París (CRT). Bélgica perdió 2.400 millones de euros –medio punto de PIB– en 2016 tras el ataque terrorista en el aeropuerto de Bruselas, con 32 víctimas mortales. El dato lo aporta la patronal Institute for Economics and Peace.

Con todo, el CRT revela que París ha batido records en los primeros seis meses de 2017 y que las visitas han aumentado un 10,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto significa que París recibió 16,4 millones de turistas de enero a junio, una cifra que no había alcanzado antes. En cualquier caso, nada apunta a que Barcelona vaya a sufrir el descenso repentino que conoció París. Al menos así lo interpreta la Asociación Europea de Turoperadores, que hace apenas cinco días dijo a través de su presidente, Tom Jenkins, que no anticipan “muchas cancelaciones inmediatas”: “Estos incidentes son cada vez menos infrecuentes y la gente comprende cada vez mejor que puede ocurrir en cualquier lugar”.

En Reino Unido, especialmente en Londres, los atentados no han echado atrás a los turistas y en este junio han sido un 7% más que en el junio anterior. En Alemania, las cifras son abrumadoras y, por ejemplo, los chinos que han visitado el país han aumentado un 15%. Las cifras proceden de los estudios realizados por la agencia Protourismus. Un representante de la compañía, Didier Arino, responde a preguntas de AFP que España no sufrirá grandes variaciones en los próximos meses: “El país experimenta tal dinámica de crecimiento que el efecto no se notará tanto”.

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Un cartel en memoria de las víctimas del atentado terrorista de Bataclan. | Foto: Reuters

A menudo se escribe con acierto que España ha experimentado un aumento extraordinario en el número de turistas por la caída de destinos como Turquía, Egipto o Túnez, un aumento que la patronal turística Exceltur cuantifica en 12 millones de personas desde 2010. La seguridad es la base del turismo: la situación en estos países mediterráneos es crítica y en ningún caso equiparable a la española. Ningún experto emplea estos ejemplos como precedentes a tener en cuenta.

Con los datos sobre la mesa se puede comprobar que el impacto de los atentados, como hechos esporádicos, tienen un impacto en el turismo a muy corto plazo y las cifras se recuperan con rapidez. “El efecto se acorta con la banalización de los atentados”, explica el presidente del sindicato francés Entreprises du Voyage a la agencia AFP. Todo se reduce a si una ciudad es segura o peligrosa a ojos del turista.

Continúa leyendo: Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville

Redacción TO

Foto: JOSHUA ROBERTS
Reuters

Las concentraciones de supremacistas blancos en Charlottesville el pasado 12 de agosto, que causaron la muerte de tres personas y dejaron numerosos heridos, han provocado protestas contra el racismo y la extrema derecha. Pero también han generado una gran polémica, pues parece que no todo el mundo tiene claro quiénes fueron los responsables de los terribles actos de violencia que tuvieron lugar en dichas manifestaciones.

Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que culpó a ambas partes de los actos violentos antes de condenar públicamente al simpatizante nazi que embistió contra la multitud, han sido el principal foco de polémica y controversia durante los últimos días.

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Un grupo de personas celebra una vigilia por la mujer fallecida durante las protestas en Charlottesville. | Foto: Handout/ Reuters

Sin embargo, parece que Trump no está solo. El presidente estadounidense no es el único que no pone toda la culpa sobre los supremacistas blancos, racistas y neonazis. Una reciente encuesta llevada a cabo por SurveyMonkey y publicada por Axios, muestra que menos de la mitad de los encuestados culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia y que un 40% considera que la responsabilidad es de ambas partes. Incluso hay un 9% de ellos que opina que los manifestantes que protestaban contra la extrema derecha son los responsables de los enfrentamientos violentos.

Diferencias entre republicanos y demócratas

Estos datos son aún más extremos cuando la encuesta se divide entre republicanos, demócratas e independientes.

Un 64% de los republicanos opina que ambas partes tienen la culpa de lo ocurrido en Charlottesville, un 18% culpa a los supremacistas blancos y un 9% a los opositores. Además, un 87% de los republicanos encuestados estaban de acuerdo con la frase “tenías un grupo en un lado que era mano, y tenías un grupo del otro lado que era también muy violento”, que dijo Donald Trump el pasado martes.

Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville
La encuesta muestra una gran diferencia entre republicanos y demócratas. | Foto: Axios

Sin embargo, en el total de adultos encuestados, esta cifra baja, y solo un 43% está de acuerdo con esta frase del presidente de Estados Unidos, mientras que el 53% está en desacuerdo con ella.

Tanto los demócratas como los independientes muestran un gran rechazo a esta frase. Los primeros están en desacuerdo en un 87%, mientras que los independientes rechazan esta postura en un 59%.

En este último grupo parece haber una postura intermedia entre las que caracterizan a los republicanos y a los demócratas. Un 51% culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia en Charlottesville, mientras que un 38% señala a ambos grupos y un 8% a los que protestaban en su contra.

Una cuestión política

La gran diferencia entre las respuestas de personas con diferentes ideas políticas muestra una gran división en la población estadounidense, que cuenta con opiniones totalmente opuestas en temas fundamentales y básicos de la sociedad.

Aunque la encuesta solo cuenta con las respuestas de 2.181 estadounidenses adultos, el periodista político de Axios, donde se ha publicado la encuesta, Mike Allen, cree que “estos descubrimientos reflejan el hecho de que, porque las partes de la nación dividen y fracturan los medios, ya no estamos de acuerdo en hechos básicos, y esto hace el debate civil imposible”.

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Numerosas personas se han manifestado contra la reacción de Trump ante los hechos ocurridos en Charlottesville. | Foto: Joe Penney/ Reuters

Por tanto, esta encuesta muestra que lo que muchos piensan, como han manifestado a través de las redes sociales, que debería ser una cuestión moral y una condena a lo que ocurrió en Charlottesville se ha convertido en una cuestión política. Además, demuestra que a pesar de las numerosas críticas que ha recibido Trump por su forma de tratar las muertes y las peleas en Charlottesville, que más tarde denunció y condenó, no son una representación de la opinión de la mayoría de la población, al menos en Estados Unidos.

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