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Qué fue de los cafés de tertulia madrileños

Jorge Raya Pons

Foto: Luis García
Wikimedia

La última noche que entré en el Café Gijón era jueves y aquello parecía muerto y en silencio. No había humo, ni tertulias, todos descansaban en sus sillones, todo era espacio entre las mesas, y no había caras ni conocidas ni desconocidas, quizá una o dos a las que uno puede poner nombre. Sentado de espaldas a la barra se podía ver aquello, entre las cañas a 4,60 y la ración mínima de patatas, como un funeral alargado en el tiempo, como un viajar al pasado en un sentido estrictamente espacial. ¿Qué fue de las viejos cafés de tertulia?

Hubo un tiempo en que Madrid era un avispero agitado de intelectuales, una ciudad con cafés literarios a cada paso que se extendía con la fuerza renovadora de las ideas de la Ilustración francesa. “El fenómeno del café es un fenómeno urbano relacionado con la discusión y la libertad de expresión”, explica el historiador Fernando Castillo. “Es un signo característico de las ciudades del siglo XIX y XX, del periodo que va desde el último tercio del XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. El café se convierte en un centro de creación cultural y política”.

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La fachada del Café Gijón, en el Paseo Recoletos. | Foto: Roberto García/Wikimedia

En España existe una mitología muy profunda y muy arraigada que conocen bien los escritores jóvenes que llegan de las provincias y se imaginan a sí mismos en aquellos tiempos cuando miran fijamente las placas doradas que presiden las paredes color madera. La memoria de aquellos días resiste únicamente en los libros; aquellas tertulias han provocado novelas inmensas. “La generación del 98, la del 14, la del 27. Todas eran generaciones cafeteras”, dice Castillo, regresando a la conversación. “Antonio Machado era un asiduo del Varela, Valle-Inclán era un asiduo de la Granja el Henar. Azorín era más moderado: acudía menos a tertulias. Pero Valle-Inclán y Machado eran unos entregados a las tertulias.”.

Aquella entrega correspondía a un periodo de convulsiones, donde la influencia de las tertulias y de los tertulianos era evidente; escribió Raúl del Pozo que “Madrid puso para la historia a los tertulianos, los escritores y hasta los diputados cuando no había Parlamento”. Más allá de la retórica se esconde una verdad que Castillo se afana por recordar: “Las tertulias eran acontecimientos elitistas que se producen en una sociedad analfabeta. Muchos de aquellos intelectuales eran, además, políticos. Es el caso de Azaña –presidente del Gobierno en la Segunda República-. Muchos pasaban de tertulianos a ministros”.

De acuerdo con el historiador Fernando Castillo, la muerte de las tertulias puede fecharse en los principios de los 60

Las mejores tertulias de literatura tenían lugar en el Pombo, que estaba en la esquina de Carretas con Sol; las conversaciones políticas, los encuentros políticos, movían a los intelectuales hasta la Granja, donde Valle-Inclán y Azaña se conocieron. Y luego estaban el Café Varela, el Café Negresco, el Café de Levante, el Café de la Unión… Son tantos y tan fluctuantes que sirvieron como una ruta de peregrinación para los artistas locales y también para los visitantes. “Porque los autores extranjeros que acudían a Madrid”, continúa Castillo, “eran invitados a las tertulias, les llevaban a las charlas. Aquello se convirtió en una mezcla de conferencia, de reunión en casa, de sacar los salones a la calle…”.

Sin embargo, existe una muerte de la tertulia y Castillo se aventura a lanzar una fecha aproximada: entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta. “Eran factibles cuando Madrid era asequible andando, cuando se iba de un sitio a otro a pie, cuando los horarios eran mucho más relajados. Las tertulias desaparecen en el momento en que Madrid se convierte en una ciudad moderna”, concluye.

Dónde se encuentran, entonces, los últimos resquicios de las tertulias ilustradas. Qué queda del Comercial –donde las mesas eran lápidas puestas del revés-, qué ha sido del Gijón y del Varela.

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Ramón Valle-Inclán, en una tertulia del Café Granja El Henar. | Fuente: Biblioteca Nacional

Al Comercial se lo dio por muerto en 2015, después de 128 años, y su fachada, en la glorieta de Bilbao, se llenó de flores y cartas, en las redes todo eran tuits de lamento, y la única certeza es que cerró por la implacable ley del mercado. Sin embargo, volvió a abrir el mes pasado con un nuevo dueño y un nuevo aspecto: del Comercial solo queda el nombre y el recuerdo. Una suerte distinta ha corrido el Varela, que se fundó en 1884 y que fue en otro tiempo un lugar de encuentro para Carreré, Unamuno, los Machado. El Varela es ahora la cafetería de un hotel que se llama Preciados.

En cuanto al Gijón, pudo resistir por muchos años, recorriendo los tiempos duros de la posguerra y los años prósperos de la Transición, con los recuerdos lúcidos de Umbral y Cela y las juergas eternas de una tropa de novelistas, poetas, músicos, pintores y prostitutas que es memoria reciente de nuestra literatura. El Café Gijón fue, de algún modo, el último asidero de la tertulia madrileña. Castillo dice, sin embargo, que el Gijón es “una mistificación, un parque temático” que “ya no existe como tertulia desde hace mucho tiempo”.

Con todo, el recuerdo del sábado en que Paco Umbral descubrió el Gijón o la historia tantas veces contada de la visita fugaz y atropellada de Truman Capote, que apareció buscando a un chapero y acabó comiéndose unos callos, eleva al Café Gijón a la categoría de santuario. Hay lugares que ni el tiempo ni los precios pueden echar abajo. Si las paredes hablaran.

Macron, la basura y nosotros

Víctor de la Serna

Foto: PHILIPPE WOJAZER
Reuters

Los rumores tienen la piel dura. Por no entrar en los que siguen vivos, baste recordar un par de ellos de hace casi medio siglo: uno, que la guapa actriz Sonia Bruno, recién casada con uno de los astros del Real Madrid ye-yé, Pirri, había dado a luz un bebé… negro; otro, que Sol Quijano, la esposa del ministro de Asuntos Exteriores de aquella remota época, Fernando Castiella, se había fugado con el chófer de su coche oficial. Ambas historias eran palmariamente falsas y fáciles de desmentir, pero en los -bien llamados- mentideros madrileños circularon durante meses.

Era el tardofranquismo, la prensa apenas si había estrenado un poquito de libertad en 1966 gracias a Manuel Fraga, y esas cosas no se publicaban ni en El Caso. Pero radio macuto las propagaba a base de bien, reforzándolas con trolas de todo tipo: que si mi cuñado conoce a la comadrona que atendió a Sonia, que si a la mujer del ministro no se la ve desde hace un mes…

Han pasado los decenios y ahora hacemos como si acabásemos de descubrir la posverdad y las fake news, con gran escándalo y preocupación… pero haciéndoles el juego a sus propagadores, ahora como entonces.

Todo esto me venía estos días a la memoria porque, como a todo quisque con una relación frecuente y directa con Francia, con los franceses y con fuentes francesas, me llega sin cesar la historia de que Emmanuel Macron, el nuevo presidente de Francia, es en realidad homosexual y su matrimonio con su antigua profesora de literatura sería “una mera tapadera”.

Antes que nada debería saltar a la vista que, a estas alturas del siglo XXI y del desarrollo de las libertades, la supuesta noticia no encerraría en caso alguno ningún escándalo ni el menor problema para el primer mandatario de Francia: sea cual sea su orientación sexual, que es lícita en cualquier caso, no influirá para nada en el desempeño bueno o malo de su cargo, que no tiene nada que ver con ella y que depende de su capacitación y de su carácter.

Sin embargo, hoy en día estas cosas sí que ganan audiencia a través de los medios informativos, y lo de Macron está por todo internet. Eso sí, también ahí podemos leer sus propios desmentidos públicos, y bien explícitos, del último par de meses.

Así, lean en Le Parisien: “Se decía en las cenas parisienses que yo era homosexual. Es bastante desagradable cuando eso no es cierto, y es desestabilizante para uno mismo y para sus allegados. Dice mucho de la degradación de los usos políticos y mucho de la homofobia rampante, porque lo que se me reprochaba era ser homosexual como si fuese una tara”.

O estas otras declaraciones: “Dos cosas son odiosas tras las insinuaciones: equivalen a decir que un hombre que vive con una mujer mayor que él sólo puede ser un homosexual o un gigoló tapado. Es pura misoginia. Si yo fuese homosexual, lo diría y lo viviría”.

Lo más revelador y penoso de toda esta historia de insidias es que da igual lo que diga Macron: se sigue manteniendo el bulo, y de esa manera se asume que no se puede creer uno ni la literalidad de lo que afirma un político, porque la mentira es su medio habitual de expresión.

Si no se cree a Macron en esto, ¿se le puede creer en cualquier otra cosa? ¿Se ha extendido el oprobio de Trump y del resto de la patulea populista a todos los políticos democráticos? Si ya no damos crédito a ninguno de ellos, el sistema está más enfermo aún de lo que pensábamos.

Gabinete: de Murillo a Richard Serra

Saioa Camarzana

Foto: COLLAGE DE ALFONSO BUÑUEL (DETALLE)
Gabinete

En la segunda edición de la feria de arte de dibujo y estampa participan 25 galerías nacionales e internacionales. Murillo, Unamuno, Goya, Alberto Corazón, Juan Zamora y Richard Serra son algunos de los nombres más atractivos de esta feria-boutique que surge con la ambición de convertirse en una cita internacional ineludible.

El primer robo mediático en la historia del arte español tuvo lugar en la catedral de Sevilla cuando unos ladrones entraron, recortaron el San Antonio de Murillo y se lo llevaron a Nueva York. Con todos los viajes y movimientos la pintura sufrió desperfectos pero un dibujo preparatorio que hizo el pintor del siglo de oro español  posibilitó su reconstrucción. Ese boceto de la pintura para la Capilla del Santo, que ha permanecido en manos de unos coleccionistas desde hace 70 años, es uno de los grandes reclamos de Gabinete, feria de dibujo y estampa que se celebra este fin de semana en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tras todos esos años fuera del alcance del público se pone a la venta por 300.000 euros.

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Montaje de Gabinete | Imagen cortesía de Gabinete

Gabinete, que cumple su segundo año de aventura, es una feria-boutique de galerías nacionales e internacionales dedicadas al dibujo, la estampa, la serigrafía y la litografía. “Quería una feria pequeña con una apuesta rotunda por la calidad”, señala Víctor del Campo, director de la cita. “Es una feria pequeña en la que se pueden ver todos los stands tranquilamente. Esta edición cuenta con 25 y, de momento, no queremos crecer más”. Para que esa base de la calidad de los participantes en la que se asienta se refuerce es el propio comité organizador quien invita a las galerías a participar, no existe un proceso de inscripción como en otras ferias de arte.

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Los Caprichos de Goya.

De ahí que las obras que se muestran transiten desde el siglo XV al XXI con la presencia de artistas como El Greco, Murillo, Sabatini, Unamuno, Goya, Alonso Cano, Alexandre Arrechea, José Pedro Croft, Alberto Corazón, Richard Serra, Eusebio Sempere y Juan Zamora, último Premio Fundación Princesa de Girona de Artes y Letras. Además, uno de los grandes atractivos de la feria es que Del Campo ha pedido “que las galerías traigan obra que solo se pueda ver aquí y no en otras subastas o galerías”. Ese carácter inédito de las piezas junto a que el precio, que oscila entre los 300 y los 500.000 euros, es “el mismo aquí que fuera de España”, hace de Gabinete una cita particular. Lo explica así: “No todo el mundo puede decir lo mismo. Mucho arte español se compra aquí por mucho dinero y en Francia, por ejemplo, no darían tanto por él. Pero si sacas de aquí la primera edición de La pasión de Durero  el precio sería el mismo, incluso en Alemania pagarían un 15 o un 20% más. Hay que adaptarse al mercado y por eso los precios son españoles”, indica Víctor del Campo.

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Foto vía Gabinete.

Para que todos estos grandes artistas que traen galerías como La Caja Negra, Benveniste Contemporary, Niels Borch Jensen, N2 Galería, Ana Chiclana, Artur Ramón Art, Caylus o Frame puedan ser observados de manera minuciosa el espacio ha sido ideado por el estudio del arquitecto Juan Herreros. Su apuesta ha sido por unos stands de proporciones alargadas que generan una secuencia de pequeñas estancias que recrean el ambiente de los gabinetes de curiosidades. Según su director, “es un montaje innovador” que permite el tranquilo tránsito por las estancias de una feria que divide el arte antiguo del más reciente en diferentes apartados. Se trata, por tanto, de una oportunidad de hacer un viaje de varios siglos en un mismo lugar.

Además, es cierto que la obra sobre papel está viviendo un buen momento en España. Al calor de su popularidad han nacido ferias paralelas a ARCOmadrid como Drawing Room, que trae a Madrid la obra sobre papel de dibujantes contemporáneos más importantes. Pero la apuesta de Gabinete es diferente en tanto a que abarca diversos géneros y épocas del dibujo. Todo ello demuestra, por tanto, que la obra sobre papel “se está empezando a conocer, valorar y entender en España”. Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, ya cuentan con una tradición en este terreno pero “España ha sido un país de una gran tradición pintora en el que incluso la escultura ha estado en segundo plano. Pero esto está empezando a cambiar”, opina Del Campo.

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Ouka Leele vía Gabinete.

De esta manera, este viaje del siglo VX al XXI permite también un fácil acceso al coleccionismo porque, según dice el director de Gabinete, nunca ha visto bajar el precio de un grabado de Durero o de una primera edición de Los caprichos de Goya. Gabinete aún no ha arrancado de manera oficial y a su director le consta, aunque no puede dar datos, que hay obras que ya han sido vendida. Esto mismo le ocurrió en la pasada edición, una “edición piloto” en sus propias palabras, con la venta de obra a pinacotecas tan importantes como la National Gallery de Londres o la National Gallery de Irlanda.

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El Gabinete.

Y es que lo curioso o lo más importante de la primera edición de Gabinete fue la presencia de los 50 conservadores de los gabinetes de dibujo y estampa de los 50 museos más importantes del mundo. No fue casualidad aunque tuvo miga. “Siempre me gusta trabajar con un año de antelación y estaba previsto inaugurar la feria para otoño de 2016 pero recibí una información importante de que en primavera se iban a reunir en Madrid todos estos conservadores y era una buena oportunidad para poder reunirlos”, explica Del Campo. Así, la inauguración de la feria se adelantó seis meses y con tan solo cuatro meses para trabajar en ella Víctor del Campo se centró en la calidad de los participantes. Por eso, para él, esta es la primera edición en la que “se materializa la idea que tenía en la cabeza”.

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Richard Serra vía Gabinete.

Tan solo lleva dos ediciones y las galerías que participan en Gabinete también asisten a importantes citas como Maastricht, Basilea, el Salón de Dibujo de París, la cita internacional más importante con el dibujo y en la Feria de Grabado de Nueva York, que se posiciona en el segundo puesto del escalafón. Gabinete surge, pues, para llenar un vacío y, sobre todo, para, jugando bien sus cartas, “estar en esa primera división y llegar a estar entre las cinco ferias de arte sobre papel más importantes del mundo”.

De momento, parece que Gabinete se sitúa en una buena posición de salida.

Los 'millennials', la nueva e imprescindible cara de las protestas en Venezuela


Cecilia de la Serna

Foto: Carlos Garcia Rawlins
Reuters

Los jóvenes suelen ser protagonistas en los grandes movimientos sociales, como en los últimos años hemos podido presenciar en acontecimientos como la Primavera Árabe o el 15-M español. Ya en 2002, en Venezuela, muchos universitarios se levantaron contra el entonces presidente Hugo Chávez. No obstante, hace 15 años esos jóvenes aún formaban parte de una generación que había conocido la Venezuela pre chavista. Hoy, los rostros más frescos pertenecen a los millennials, que han crecido bajo la revolución que desde 1999 rige el país latinoamericano.

Los millennials y post-millennials, también denominados ‘Generación Z’, jóvenes nacidos durante la era del chavismo -y que por lo tanto no han conocido otra cosa-, adoptan un papel principal en esta nueva oleada de protestas, provocadas por una importante crisis política y socioeconómica, y que desde hace dos meses se han saldado con más de 60 víctimas mortales. Muchas de ellas eran personas de corta edad. Soñadores con un futuro mejor, o hastiados con la situación que vive su país, que luchaban por lo poco que les quedaba por perder.

Un cambio de parecer generalizado

Johan es un joven de 22 años que acude a las protestas que invaden Caracas desde hace semanas con su hijo de 2 años. Johan, como muchos otros, fue un fuerte defensor del presidente Chávez, e incluso luce un tatuaje en el brazo con la firma del mandatario chavista. A su juicio, “el camino se desvió”, por eso protesta. “Estoy aquí por mi derecho al voto, ya debería haber elecciones. Estoy aquí por mi derecho al trabajo, estoy aquí por mi país y por mi hijo”, puntualiza a la agencia EFE, indicando que ahora “hay guerreros del barrio, hay guerreros de clase media, hay guerreros de todo tipo” porque “la lucha es por un solo país”.

La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters
La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Johan no es el único decepcionado, sino que es uno de tantos a los que vendieron el sueño bolivariano como una ruta hacia la libertad y la cohesión social, como una utopía con visos a la igualdad entre todos los venezolanos. Forma parte de esa generación de hijos del chavismo, hijos de un movimiento que convenció rápidamente a una mayoría importante del pueblo de Venezuela. Ahora que ese movimiento se revela caduco y fallido, los que defendían las ideas del fallecido Hugo Chávez, apoyando sus esperanzas en él, cambian de parecer y se levantan ahora contra quien consideran un tirano, Nicolás Maduro.

Jóvenes con un porvenir incierto

Para el presidente del Comité de Alianza Social de la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria, “los jóvenes son fundamentales para construir una sociedad sana, tanto en el entorno de hoy, como en el porvenir”. En un marco como el actual, con el drama de la muerte mezclado con el fervor de la lucha, que los jóvenes se pongan en cabeza es fundamental. Ellos deben construir un futuro incierto.

Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo
Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo

Según un estudio del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en las protestas que vive el país hay “un protagonismo de una generación de activistas millennials, que tiene como referentes la cultura digital, los videojuegos, los cómics, las series de televisión y las películas, así como referentes sociales más recientes como la Primavera Árabe”. Además, estos jóvenes también se inspiran en la Euromaidán, la revolución en Ucrania que en su clímax derrocó al presidente electo Víktor Yanukóvich.

Un 23% de los millennials venezolanos no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato

El propio porvenir de los millennials es el que está en juego, y tomar las riendas de su futuro se revela imprescindible. Según la ONG venezolana RedSoc, un 23% de los millennials del país latinoamericano no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato. Otros tantos han huido de Venezuela, buscando allende un futuro más prometedor. Los que están fuera son conscientes también de la desesperación que vive estos días su país, cuyas noticias copan portadas e informativos en el extranjero.

Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo
Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo

Cabe destacar que gran parte de la masa de multinacionales que operaban antaño en Venezuela, como Microsoft, el grupo Ford, la petrolera Royal Dutch/Shell o Coca-Cola, entre otras, ha abandonado el país, dejando huérfanas las esperanzas de trabajo para miles de jóvenes.

Internet como agente del cambio

El acceso a Internet en Venezuela es pésimo. Lo denuncian diversas ONGs, entre ellas las 15 que a mediados del pasado año pusieron énfasis en la “grave crisis” del sector de las tecnologías de información y comunicación en el país latinoamericano, y lo viven a diario los venezolanos para los que conectarse supone un auténtico calvario. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un organismo dependiente de Naciones Unidas, remarcó ya en 2015 que Venezuela estaba entre los últimos países en velocidad de descarga del continente, junto con Bolivia y Perú. La situación no ha hecho más que empeorar, y no parece una casualidad. Los medios de comunicación digitales, así como las redes sociales, se han convertido en el único canal fiable para entender lo que ocurre en el país, donde los medios oficiales no informan de las protestas.

La red es la última oportunidad en Venezuela para no perderse en un mar de desinformación

Los medios digitales venezolanos los encabezan hoy en día reputados periodistas, como es el caso de La Patilla, El Estímulo, Runrunes y Efecto Cocuyo, entre otros, mientras que los medios oficialistas han caído en el descrédito para la mayoría de la población. El gobierno de Maduro, en su afán de controlar la información, ha cerrado y comprado medios, ha encarcelado y amenazado a periodistas, y ahora -según denuncian los opositores- quiere bloquear el acceso a otras formas de información, aquellas que residen en la red. A pesar de las dificultades de conexión a las que se enfrentan los venezolanos, día tras día acuden a la red para conocer el estado de las manifestaciones, las detenciones, o las víctimas de las protestas. Es su última oportunidad para no perderse en un mar de desinformación.

Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters
Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters

A través de redes como Twitter, los opositores convocan las marchas, y además difunden las imágenes más crudas de la represión. En algunas ocasiones, los internautas venezolanos tienen que acudir a la imaginación y a la trampa para eludir los métodos represores y censores del gobierno de Maduro. En la oleada de protestas de 2014, los usuarios recurrieron a TunnelBear, una VPN, para evitar el bloqueo del gobierno sobre algunas webs y servicios -como las fotos de Twitter-. Las aplicaciones VPN (red privada virtual) permiten a sus usuarios conectarse a Internet como si estuvieran en otro país, de manera que pueden acceder a contenidos que están bloqueados en su propio país. Finalmente, el gobierno bloqueó también TunnelBear para evitar que los internautas lo utilizaran para librar la censura.

Los esfuerzos censores del gobierno, o la pésima calidad de la conexión, no son obstáculos insalvables. La generación más joven es consciente de ello y participa incansablemente de la conversación en redes. Incluso se convierte en el reportero de campo, en el periodista inesperado. Es el caso de decenas de jóvenes que convierten sus redes personales en agencias improvisadas de noticias. Por ejemplo, Salvador Benasayag H, un joven periodista de 22 años que desde su cuenta personal de Twitter mantiene una cobertura muy ágil que ha logrado el seguimiento de más de 4.000 personas.

Las redes también tienen su lado oscuro. En este caso, las noticias falsas y la desinformación corren con facilidad en un clima de caos informativo. Por eso es importante saber a quién seguir y qué leer para no perder el hilo.

12.000 jóvenes perdieron la vida en 2016, y el 77% quiere emigrar

Ante los obstáculos que presentan esta desinformación y la manipulación -las autoridades siguen afirmando que la violencia la provocan los manifestantes-, los jóvenes no cesan en su empeño de emprender una lucha que se adivina imparable si la represión del gobierno no logra lo que desea, que es acallar las voces a base de balazos y bombas lacrimógenas.

Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters
Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters

La disyuntiva de una generación

El drama en Venezuela trasciende la actual oleada de protestas. 21.752 personas fallecieron en 2016, según cifras ofrecidas por la Fiscalía General, de las cuales más de 12.000 eran jóvenes. Por otro lado, según resultados de una encuesta de la firma Datos, el 77% de los jóvenes de entre 18 y 21 años quiere emigrar. Otros muchos se han marchado ya. El hambre, la falta de medicamentos, la delincuencia generalizada o la violencia extrema hacen que el país sea insufrible. Ahora los millennials y post-millennials venezolanos están ante la disyuntiva de ser una generación perdida o seguir luchando hasta encabezar una nueva era. Save

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos

Jorge Raya Pons

Foto: Bryan Snyder
Reuters

En Italia se han encontrado con un problema: en menos de cinco meses han registrado 2.935 casos de sarampión y la causa de fondo parece llamativa. El 89% de ellos no fue vacunado y todo responde a un movimiento antivacuna cada vez más ruidoso, extendido e influyente. El gobierno decidió atajar la crisis adoptando un decreto por el que impone la vacunación obligatoria de los niños menores de seis años si quieren ser escolarizados. A edades superiores, podrán hacerlo siempre que estén dispuestos a pagar multas de hasta 7.500 euros.

“Con esta decisión enviamos un mensaje fuerte a la población”, advirtió la ministra de Salud, Beatrice Lorenzin, que se encontró con la oposición del Movimiento Cinco Estrellas, que insinuó que su decisión no responde tanto a argumentos sanitarios como a intereses de la industria farmacéutica.

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos 1
Beatrice Lorenzin, ministra de Sanidad italiana. | Foto: Remo Casilli/Reuters

En 2015 se diagnosticaron 250 casos de sarampión en Italia; el año pasado fueron 840. El aumento ha sido del 1.174% en año y medio. El 48% de los casos de sarampión en la Unión Europea se produce en Italia y Rumanía, según la Organización Mundial de Salud (OMS). “Y aquí el sarampión es que te salgan granitos y mucho picor, pero en África causa la muerte a 150.000 niños cada año”, recuerda José Antonio Forcada, coordinador del Grupo de Trabajo en Vacunaciones del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Porque la pregunta que nos hacemos al ver unas cifras tan altas en un país tan similar, tan cercano como España, consiste en si esto podría ocurrirnos a nosotros, en si estamos en una condición de vulnerabilidad equiparable a Italia. Forcada, tajantemente, responde que no. “Nadie en su sano juicio se ha atrevido a abrir un debate sobre si sería necesario poner las vacunas obligatorias o no”, dice el experto. “En España estamos trabajando con una cobertura en los dos primeros años superiores al 95%, somos una excepción en el mundo. Yo creo que tiene mucho que ver con que los padres creen que son obligatorias”. Y claro, bromea Forcada, “nosotros tenemos una cultura en la que basta con que nos digan una cosa para hacer la contraria”.

Una familia de Olot denunció a una asociación antivacuna por aconsejar que su hijo, que murió de difteria, no se inmunizara

Este escenario de tasas de cobertura tan altas garantiza lo que en términos médicos se conoce como inmunidad de grupo: cuantas más personas estén vacunadas, más difícil será la circulación de estos microorganismos. Sin embargo, siempre existen casos aislados.

El 27 junio de 2015, en la localidad gerundense de Olot, un niño de seis años murió por difteria después de un mes hospitalizado. Los padres no lo habían vacunado y denunciaron a la asociación que les recomendó no hacerlo. Después de la muerte del niño, las autoridades descubrieron que otros 47 chicos del colegio permanecían vulnerables al no estar inmunizados a la bacteria que provoca esta enfermedad grave, que afecta a las funciones respiratorias, cardíacas y renales del cuerpo. “Es muy triste que en un país donde nadie tiene problemas para acceder a la vacunación se produzca un caso como este”, declaró el entonces conseller de Sanidad, Boi Ruiz.

También en Estados Unidos, en diciembre de 2014, un brote de sarampión en el parque temático de Disneyland, California, se extendió por todo el país y provocó 102 casos de infección en 14 estados. La circunstancia despertó la alerta sobre una enfermedad que las autoridades sanitarias creían erradicada; los niños afectados no habían sido vacunados y se volvió a poner el foco sobre la influencia de los lobbies antivacuna, tan influyentes en el país, que se han alimentado de una infinidad de mitos para crecer como la espuma.

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos 2
La gran arma de los movimientos antivacuna reside en su capacidad para sacar a relucir los casos en que se han producido reacciones adversas, que son excepcionales. | Foto: Pascal Lauener/Reuters

“En España hay grupos antivacuna que piensan que es mejor que un niño pase una enfermedad a que lo vacunes”, explica Forcada. “Es gente que actúa de buena fe, siguiendo sus creencias, por tu naturismo. Pero luego está quien se aprovecha de las circunstancias, quien busca a las personas que han tenido alguna reacción para tener notoriedad, para ganar dinero, para vender libros”.

Forcada cree que estos movimientos exprimen los casos residuales para convencer a los sectores más escépticos: “Es verdad que a veces la noticia no es que el perro haya mordido a un hombre, sino que el hombre haya mordido al perro. Si de 200.000 niños vacunados hay cuatro que tienen una reacción adversa, no vemos que hay casi 200.000 a los que estamos librando de una enfermedad que puede matarles”.

“Si se dejara de vacunar, podrían rebrotar enfermedades y tener consecuencias muy graves”

Con todo, aboga por mantener el régimen actual, ahora que la información funciona, que no existen grandes campañas y se confía en el trabajo de concienciación diaria de los sanitarios, que explican a los padres la importancia de vacunarse y prevenir causas mayores. En cuanto a los antivacunas, cree que la clave consiste en ignorarlos: “Una lucha encarnizada contra ellos sería amplificar el ruido”.

Las vacunas, recuerda, han permitido que enfermedades como la polio, que hace medio siglo persistía en España provocando muertes y parálisis, hayan desaparecido. Esta enfermedad permanece únicamente en Nigeria, Pakistán y Afganistán. Por este y otros motivos, incide en la importancia de vacunar contra enfermedades como la meningitis C, la tos ferina o la difteria. “Si se dejara de vacunar”, concluye, “cualquiera de estas enfermedades podría rebrotar y tener consecuencias muy graves”.

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