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¿Qué queremos de la segunda temporada de Big Little Lies?

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Vale, no queríamos que volviera, pero ya que no hay opción hacemos el ejercicio de elaborar una lista de deseos: ¿qué pasará con estas mujeres?

Ha pasado lo que se temía: Big Little Lies, esa joya con principio y final que se emitió este año originalmente como una miniserie, tendrá una segunda temporada. Como ya se argumentó, también en The Objective, la serie protagonizada por Reese Whiterspoon y Nicole Kidman tuvo un final brillante y culminó su historia de una forma a la vez satisfactoria y abierta, pero el dinero es el dinero y estos tiempos de hacer televisión como churros producen decisiones de este tipo. Sí, se ha dicho que no tiene que ver con el dinero, que Reese y Nicole (productoras también y las responsables de aprobar o no una nueva entrega) se decidieron a hacerlo cuando luego de muchas conversaciones se dieron cuenta de que la historia podía tener más que contar y, si ya no existe la opción de venerar este finito número de episodios, pues habrá que imaginarse qué queremos que nos cuenten en los capítulos que vendrán.

Big Little Lies, como ya dijimos, no es la primera en alargar un relato que parecía finalizado. Stranger Things lo hizo y llenó de pánico a unos fanáticos que este otoño vieron calmadas sus angustias con una segunda temporada excelente (obviando el absurdo episodio de los punks… todos sabemos cual) y otra arriesgada, por no decir completamente inviable y absurda, continuación es la 13 razones, una serie hecha, hasta su propio nombre lo dice, para contar una historia con un principio, un final y trece razones que ya se abordaron. Pero Big Little Lies no es 13 razones, estas mujeres y David E. Kelly tienen mucho más pedigrí y experiencia, por ende, tenemos esperanzas de que ya que continua, lo que viene sea bueno. Pero ¿qué es lo que estamos esperando?

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Fotograma Big Little Lies | Imagen: HBO

El primer error que podría cometer una segunda temporada de la serie es seguir obsesionada con la responsabilidad del asesinato (si recuerdan bien la detective no está convencida de que haya sido un accidente o un caso de defensa propia) y convertir la historia de estas interesantes mujeres en un juego de gato caza ratón. Lo ideal sería que, tiempo después de los traumáticos (y catárticos, no lo vamos a negar) eventos de la primera temporada, volvamos a ver las vidas cotidianas de las protagonistas.

Celeste

Una de las cosas más interesantes será ver la vida de Celeste (Kidman) ahora que su abusivo esposo ha muerto y vuelva a trabajar. Como sabemos en esta comunidad las mujeres profesionales no son bien vistas (sólo miren a la pobre Renata), pero Celeste tiene el apoyo Madeline (Whiterspoon), la abeja reina de las madres del colegio, y además cuenta con los puntos a favor de que está recuperando su vida, su autonomía y su autoestima… y si podemos seguir viendo sus sesiones con la excelente terapeuta que tiene pues es un bonus.

Otro punto que requiere desarrollo es cómo los gemelos van a manejar la muerte de su padre, la vuelta de su madre al trabajo y sus conductas abusivas, por lo menos de uno de ellos, aprendida de su padre. Celeste tendrá que navegar aguas complicadas en una nueva temporada y eso, tomando en cuenta el brillante trabajo de Kidman, es un regalo para los espectadores.

Madeline

Puede que sea la reina abeja del panal de las madres de Monterey, pero Madeline está al borde de un verdadero colapso. Tras la muerte de Perry (Alexander Skarsgard), puede que sus tendencias a desmoronarse hayan empeorado. Su matrimonio no va bien, no tiene una idea clara de qué quiere de su vida y hay todavía un affair que cuelga como espada de Damocles sobre su cabeza.

La historia de Madeline puede ser la más simple y por ende la más complicada de continuar. Witherspoon ha hecho un trabajo impresionante construyendo a una persona capaz de enganchar, seducir y repeler, pero los dramas de la vida de Madeline, en comparación con otros, son menores y más difíciles de explorar si no se maneja bien.

Un punto a tomar en cuenta: ¿Alguien recuerdas las miradas furtivas de su esposo a su hija adolescente? Sutiles, pero presentes, pueden significar un gran problema en el futuro de este personaje.

Jane

Bueno, Jane (Shailene Woodley) puede decir que vivió literalmente sus fantasías de venganza con el hombre que la violó, que resultó ser Perry. Pero ¿qué pasa ahora? ¿Su muerte cambia el estado de estrés postraumático de la chica? ¿Y qué pasa con su hijo, hermano de los gemelos de Celeste? La suposición es que veremos a Jane intentar lidiar con su trauma de formas más constructivas y navegar el tener que contarle a un niño cada vez más mayor y más perspicaz el secreto de cómo fue concebido… y luego tener que lidiar con el horror que eso implica.

Y en una nota más ligera, probablemente la veamos salir con el chico de la cafetería… Jane se merece una relación feliz.

¿Qué queremos de la segunda temporada de Big Little Lies?
¿Qué les espera a Jane y Madelaine en esta nueva temporada? | Imagen: HBO

Bonnie

Bueno, bueno, bueno… Bonnie (Zoe Kravitz), esa belleza zen y joven resultó ser la que empujó a Perry por las escaleras (no se lo reprocha nadie, la verdad) y la serie insinuó que en su pasado hay algo que puede haber colaborado a que su reacción fuese tan intensa en defensa de mujeres que casi no conoce. El libro en que está basada la serie lo expresa claramente: Bonnie tuvo un padre que abusaba de su madre y eso ha marcado su vida y quién es. No es de extrañar que esto salga a la luz en nuevos episodios, asi como una nueva visión de un matrimonio abusivo y sus traumáticas consecuencias.

Renata

Laura Dern es un placer haga lo que haga y Renata es un gran personaje. Sí, su historia tiene poco a dónde ir (aunque suponemos que seguirá explorando sus diferencias con su marido a la hora de criar a su hija y la intimidación que le genera a él que sea ella la más exitosa de la casa) pero definitivamente tendremos Renata intensa (se dice que habrá otra trama con su hija y una maestra) para rato y eso siempre es un placer.

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"Sé quien tú quieras ser", el discurso de Javi Calvo en los Feroz que nos ha hecho llorar a todos

Redacción TO

Foto: Cero
Movistar+

“La llamada habla del valor de ser tú mismo, de encontrar tu camino, y pese a quien le pese, ser quien tú quieres ser“. Así empezaba Javier Calvo su discurso al recoger el galardón a Mejor Comedia en los Premios Feroz. El creador de La llamada dio un ejemplo de cómo se puede aprovechar el minuto de agradecimiento al recoger un premio para hacer un gran discurso.

Calvo y Javier Ambrossi, ya conocidos como Los Javis o Las Javas, son directores y creadores de La llamada, la peli y la obra de teatro que lleva más de cuatro años llenando el teatro Lara. Son profesores de la academia de Operación Triunfo, donde han enseñado a los 16 concursantes a explorar sus emociones, a aceptarlas y a utilizarlas para ser mejores artistas y mejores personas. Además, son pareja, son homosexuales y orgullosos. Y anoche en los Feroz quisieron demostrar todo esto.

Yo soy gay“, empezó Javi Calvo. Esta afirmación —después haber sido sido pregonero del World Pride en Madrid y paseado orgulloso su amor por Javier Ambrossi por todas las alfombras y plataformas— solo pudo hacer estallar en risas al público. “No me digas. Cariño, lo sabe todo el mundo“, contestó divertido Ambrossi.

Pero Calvo —a quien este martes en redes sociales le han llegado a espetar que no era necesario decirlo así, puesto que todos somos “personas”— tenía un propósito. Decirlo bien alto y bien fuerte para que otros pudieran hacer lo mismo.

“Yo tengo un novio que me quiere, una familia que me apoya, y estoy aquí cogiendo este premio. Si alguien, algún niño, alguna niña, alguna persona me está mirando y tiene miedo, siente que está perdido, siente…”. Ahí, Javi no pudo aguantar más la emoción y estalló en lágrimas. Pero siguió p’alante, siempre p’alante: “Si siente que no le van a querer, que sepa que le van a querer, que va a encontrar su sitio. Que tu familia te va a querer y que vas a cumplir tu sueño, y que yo y él [Javier Ambrossi] vamos a escribir historias para que tú te sientas inspirado. De verdad, siempre”.

GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS. Vamos a estar aquí para todos vosotros siempre.

Una publicación compartida de Javier Ambrossi (@soyambrossi) el

El discurso ha sido compartido miles de veces en redes sociales, incluso por políticos como Íñigo Errejón y Pedro Sánchez.

Continúa leyendo: Scott Kelly, el hombre transformado que regresó tras 340 días en el espacio

Scott Kelly, el hombre transformado que regresó tras 340 días en el espacio

Jorge Raya Pons

Foto: Alfonso Monteserín
Penguin Random House

Es fascinante el interés que despiertan los astronautas: captan la atención de los héroes. Scott Kelly está en Madrid para presentar su libroResistencia (Debate)– en la Fundación Telefónica y la cola en la calle es inmensa: algunas personas llevan incluso chupas y accesorios variados de la NASA y parece más una convención intergaláctica que una conferencia literaria. Eso revela la dimensión del personaje.

Scott Kelly nació en un pequeño pueblo llamado Orange, en Nueva Jersey, y tiene el confuso aspecto de un hincha inglés: es bajo de estatura y tiene la piel rojiza y una prominente barriga. Sin embargo, este estadounidense ha orbitado la Tierra sin pisar el suelo y en compañía de nadie durante 340 días, lo que le convierte en el único hombre en conseguirlo de manera continuada. Habitualmente pensamos en las condiciones físicas que requiere un reto como este, pero ¿cómo se prepara a una persona para vivir en completa soledad y en el vacío durante tanto tiempo sin desmoronarse?

Kelly parece tener la situación bajo control, se siente cómodo ante la insistencia mediática. “Es un placer estar aquí con ustedes”, dice, a modo de presentación. “Es más, es un placer estar en cualquier lugar donde hay gravedad”. [¿Cuántas veces habrá empleado esta broma?]. Una de las preguntas obligadas al astronauta llega a las primeras de cambio: ¿sufres las secuelas físicas y psicológicas de volver del espacio? Kelly responde con una mueca, dice que todo está bien, que le gusta la Tierra, y mientras el público ríe, matiza que solo el tiempo determinará el impacto de la radiación en su organismo. El entrevistador le plantea, entonces, otra cuestión: ¿sigues disfrutando de los amaneceres y de los anocheceres en la Tierra, o son, para ti, nada más que una minucia? Kelly finge perplejidad y sonríe levemente: “Prefiero los anocheceres: falta más tiempo para despertarme”.

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Scott Kelly, posando en la Fundación Telefónica. | Foto: Alfonso Monteserín/Penguin Random House

Las respuestas de Kelly son siempre escuetas y apenas se alargan si la pregunta la plantea él mismo. Tiene un sentido del humor muy ácido y agudo, casi cínico, y una gran inteligencia. Hay una circunstancia que define con precisión su carácter, a menos que todo se trate de una escenificación. Cuando le piden que explique cómo fue la despedida con su mujer y sus hijos antes de introducirse en una nave que podía estallar con toneladas de combustible en su depósito, Kelly responde con frialdad: “No recuerdo demasiado de aquello, quizá con un ‘Hasta luego’”. Se escucha una breve carcajada de fondo y el entrevistador le recuerda que aquella misión era altamente peligrosa: su vida estaba en juego. Kelly le resta importancia y dice que asumir riesgos nunca fue un desafío para él: “Nunca tuve miedo al fracaso. Sé que no soy el mejor en nada, salvo en no rendirme nunca”.

“Necesitamos cuidar de este planeta porque no encontraremos un ambiente mejor en el que vivir”

La sala de conferencias está llena de niños y es reconfortante: no es extraño que mientras Kelly relata su aventura en el espacio, se escuche el susurro de unos niños sentados al final de la sala, un bebé reclamando la atención de su padre. Están presentes, también, algunos adolescentes probablemente entusiasmados por su historia y escuchando en silencio. Kelly fue un adolescente como ellos, rendido al romanticismo de viajar por el espacio, y cuenta cómo el descubrimiento de un libroThe Right Stuff, de Tom Wolfe–, que describe la formación de los primeros astronautas de la NASA, le condujo a la determinación de hacia dónde dirigirse. Hasta entonces fue un mal estudiante que invertía más tiempo observando el movimiento de las agujas del reloj que escuchando las lecciones de clase. Kelly le debe tanto a Wolfe que decidió llamarle desde el espacio para agradecerle que su vida nació de la inspiración de su libro.

Debido a esa revelación, Kelly descubrió la belleza de las grandes extensiones verdes del planeta, de la intensidad del azul en los océanos, del rojo violento de los desiertos. “La Tierra es increíblemente bonita desde el espacio”, asegura. “Pero también parece muy frágil”. Kelly lamenta la falta de compromiso de la Administración de Donald Trump hacia la conservación del medioambiente –el público responde con un aplauso– y sostiene una afirmación que preocupa: “Necesitamos cuidar de este planeta, debemos frenar su destrucción, porque no encontraremos un ambiente mejor en el que vivir”.

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Scott Kelly, durante la conferencia. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

El entrevistador, recogiendo el guante, le comenta que Trump –pese a todo– plantea un regreso temprano a la Luna. Kelly considera que el presidente no cumplirá con las condiciones de tiempo y dinero que requiere una misión tan importante: “No tengo esperanzas de que ocurra pronto”.

–¿Ni siquiera con proyectos como el de Elon Musk? –le replantea.

Entonces sonríe y mira al público, y dice que la primera vez que se anunció el lanzamiento de un cohete de SpaceX, pensó que Musk estaba loco. Sin embargo, tantos despegues y aterrizajes exitosos después, piensa que simplemente es ambicioso. “Y es bueno ser ambicioso”, añade.

–¿Volvería usted al espacio? –le pregunta el entrevistador.

–Sí –responde Kelly.

–¿Por un año? –insiste.

Kelly concede un par de segundos y responde con un rotundo “Sí” que acompaña con la cabeza.

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Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino

Redacción TO

Foto: Mark Baker
Reuters/Archivo

En su afán y compromiso por salvaguardar la Antártida y el medio ambiente, el Ministerio de Defensa puso en marcha hace ya años una curiosa y original campaña de apadrinamiento de pingüinos. La de esta edición hace el número 31 y comenzó el 8 de enero y finalizará el 15 de Marzo.

Apadrinar un pingüino es muy sencillo, además de gratis, ya que se trata de rellenar un formulario que el personal de Defensa encargado de la campaña se ocupará de gestionar lo antes posible, aunque ante la avalancha de peticiones ya ha indicado que el proceso puede sufrir algún retraso.

En la ficha debes incluir el nombre que quieres que lleve tu pingüino. Defensa te enviará un diploma con tus datos y los de tu pingüino.

¿Qué supone apadrinar un pingüino?

Cuando uno cumplimenta el formulario está adquiriendo un compromiso personal de “cuidar el medio ambiente” en general. Es una manera, aseguran los responsables de la campaña, de garantizar que nuestros pingüinos apadrinados y sus crías puedan seguir viviendo en la Antártida.

En esta ocasión y como novedad respecto a las anteriores campañas, esta edición va acompañada por otra buena causa. El ‘RETO DE 5.000 pingüinos contra el Cáncer‘, cuya finalidad es recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), donde se podrán hacer fácilmente donaciones a esta asociación. “El 100% del dinero recaudado será entregado a dicha asociación”, asegura Defensa, quien anima a todos a colaborar.

Científicos y militares españoles en la Antártida

La pregunta es ¿qué tiene que ver el Ministerio de Defensa con los pingüinos? Lo cierto es que el origen de estas campañas está directamente relacionado con la presencia del Ejército de Tierra en la base española Gabriel de Castilla situada en la Isla Decepción, en el archipiélago de la Sethland del Sur, donde científicos y militares realizan diversas actividades en el marco de la Campaña Antártica.

Por qué el Ministerio de Defensa quiere que adoptes un pingüino
Investigadores del proyecto PINGUFOR estudianel comportamiento y fisiología de los pingüinos barbijos en relación con el cambio climático. Foto: Campaña Antártica ET / RRSS

Algo que ocurre desde 1988 en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia y el Comité Polar Español. “Nuestra misión en la Antártida tiene como finalidad proporcionar apoyo logístico a la investigación científica en la base Gabriel de Castilla y realizar proyectos de investigación y experimentación de interés para el Ejército en las áreas de transmisiones, medio ambiente, sanidad, bromatología o vestuario y material de campamento”, explica el ministerio.

El Comité Científico para la Investigación en la Antártida, órgano en el que están representados 32 países, recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2002, como “reconocimiento al conjunto de la investigación científica en la Antártida, el único continente virgen, libre de tensiones políticas y económicas, y dedicado a la ciencia”.

La representación de España en el continente se encuentra en la base Gabriel de Castilla de la isla Decepción y, según Defensa, es “un símbolo de las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas para desempeñar misiones a gran distancia, en condiciones climatológicas extremas, y en cooperación con otros sectores muy diversos de la sociedad como los investigadores científicos y universidades de toda España”.

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El quinto mandamiento

José Carlos Rodríguez

Foto: Alessandro Bianchi
Reuters

No sé si Francisco es capaz de realizar milagros, pero sí ha logrado obrar maravillas, como tenernos a los agnósticos rezando por su conversión. El Vicario de Cristo es un hombre muy mundano. Está apegado a esta tierra como el catoblepas; con un ojo mirando al frente y otro al suelo. Aquí abajo se manifiesta sobre las cuestiones que nos interesan a los pecadores. Cristina Kirchner buena, Mauricio Macri malo. Nicolás Maduro bueno, Sebastián Piñera malo. En este sentido, el de la comunicación, es un hombre eminentemente moderno. Contemporáneo. Digital. Atrás quedan las tortuosas sutilidades del escolasticismo. El pensamiento hashtag es lo que se lleva. Manes tuitero.

Los cascotes del materialismo forman parte de su dialéctica. El evangelio de Francisco es el nuevo Libro verde de Gadafi, el nuevo Libro rojo de Mao. Francisco es el nuevo líder moral de los no alineados. Y así aprendemos que el hombre ya no es el guardián de la Tierra, como ha defendido la Iglesia hasta Benedicto XVI, sino su devorador malvado e inconsciente. Y la libertad humana ya no está cerca de la verdad. La verdad de la doctrina social de Francisco es que la libertad de producir e intercambiar el fruto de ese esfuerzo es el camino hacia el mal.

Ahora sabemos que de las interioridades de la conciencia de Francisco sale el juicio moral según el cual los terroristas de Sendero Luminoso son mejores que las “monjas chismosas”. Será una broma. Cabe pensar que lo es. Cabe pensar que no lo es. Y que en su escalafón moral las bombas que sueltan las monjas cotillas son comparables a las del grupo terrorista, con sus 70.000 muertos.

El escándalo y el oxímoron han formado parte del mensaje cristiano desde su mismo profeta. Pero dejan de hacer gracia cuando la chanza se refiere al quinto mandamiento.

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