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Qué ver y leer en tiempos de turbulencia política

Nerea Dolara

1984 es un best seller. ¿Qué otros productos culturales exploran distopias totalitarias, sociedades agresivas y gobernantes despóticos?

Desde hace unas semanas ronda la noticia de que el clásico de George Orwell, 1984, se ha convertido en un sorpresivo best seller tardío (bastante tardío, la novela se publicó en 1949). La explicación está a la vista. Tras el Brexit, las elecciones en Estados Unidos y un panorama no muy esperanzador en Europa, los lectores buscan respuestas y la distopia totalitaria de Orwell podría ofrecer algunas.

Claro que no todo es como en el mundo del Gran Hermano (sí, el nombre del reality show tiene su origen en este libro) pero en situaciones inestables y con promesas de líderes menos que democráticos la cultura siempre puede servir para pintar un panorama, para experimentar lo malo sin vivirlo del todo, para hacer catarsis. 1984 no es el único producto cultural que explora un gobierno totalitario y una sociedad reprimida y sin libertades. Ejemplos hay muchos. Y si se habla de explorar ficción para descubrir los males de los que las sociedades y sus gobiernos son capaces, pues las opciones son varias.

Los hijos del hombre (2006)

Esta película, dirigida por Alfonso Cuarón, bien podría calificarse de premonitoria. Puede que los eventos de la trama –la infertilidad de las mujeres, las guerras entre países y el uso de armas químicas– no sean reales, pero el trato a refugiados e inmigrantes, así como el control de los gobiernos a sus ciudadanos con la excusa de la seguridad son tristemente sólo un poco peores que en 2016. Una película devastadora, pero que vale la pena.

El cuento de la criada (1985)

Esta novela de Margaret Atwood, que esta semana se convirtió en la más vendida en Amazon, relata la historia de un mundo en que – tras desastres nucleares y varias guerras (¿ven un patrón?) – la natalidad se reduce y una secta conservadora toma el poder de Estados Unidos y lo convierte en la medieval República de Gilead. La protagonista es apresada y destinada a ser una de las criadas cuyo propósito es servir de útero disponible a los hombres con poder. Sutil, opresivo y angustiante, este libro será llevado a serie de televisión este año con Elisabeth Moss como protagonista.

Idiocracy (2006)

No todo tienen que ser historias de sufrimiento. El futuro puede ser oscuro, pero se puede mirar con una perspectiva de humor, aunque sea negro. Eso es lo que hace esta película, convertida en clásico de culto tras un estreno de poco éxito. Un hombre mediocre, por decir lo menos, es preservado por error durante siglos, cuando despierta el mundo se ha convertido en el reino de los idiotas. Una sociedad ignorante, corporativizada, obsesionada con el espectáculo y, sí, despótica, es lo que se encuentra. Y él termina por convertirse, por descarte, en el héroe que tal vez puede salvarlos a todos.

V for Vendetta (2005)

De nuevo los temas recurrentes de armas químicas, guerras y el miedo como arma de control. De nuevo un gobierno controlador y despótico, muy similar al de 1984. En este caso, sin embargo, el protagonista es un superviviente con sed de venganza, que promete destruir todo el aparato represivo en un año.

Black Mirror (2011-)

Esta serie británica explora, con especificidad, los posibles lúgubres futuros de las sociedades tecnológicas y coorporativizadas. Cada episodio es una historia que se cierra y -el que haya visto alguna entrega lo sabe- cada historia produce escalofríos. Una inteligente mirada crítica a una sociedad cada vez más distanciada y solitaria.

Farenheit 451 (1953)

Esta novela de Ray Bradbury retrata un Estados Unidos en que la quema de libros es ley, como una forma de control del conocimiento y, por ende, de control social. Bradbury escribió el libro durante la era de McCarthy, el congresista americano que encabezó una cacería de brujas contra los comunistas en su país que llevaría a detenciones y listas negras. François Truffaut dirigió una versión cinematográfica en 1966.

El fugitivo (1985)

Esta novela de Stephen King – la versión cinematográfica tiene a Arnold Schwarzenegger como protagonista – relata la historia de Ben Richards, concursante en un reality show en que los participantes viajan por el mundo y son cazados por otros hombres. En este mundo Estados Unidos es un régimen totalitario, la economía está en caos y el mundo es cada vez más violento. Una versión más reciente de una idea similar es la popular saga de literatura juvenil, Los juegos del hambre.

Foto cover: Jason via Flickr.

4 películas (y una serie) para celebrar la democracia

Nerea Dolara

Puede que con tanto corrupto el aniversario de la democracia española sea agridulce, aquí historias en las que la incompetencia no gana.

La democracia española ha cumplido 40 años y aunque actualmente no goce de la mejor prensa (o de las mejores notas: los partidos políticos están en bajos históricos de desconfianza) hay una cosa que se puede afirmar sin miedo: la democracia, con errores y con políticos incompetentes o corruptos, es un sistema con debilidades, pero es el mejor entre las demás opciones. En fin, que la crítica es necesaria y es también necesario tomar en cuenta que las ventajas de la democracia no son ni eternas ni inamovibles, y que cuando se pierden recuperarlas nunca es fácil. Pero más que hablar tanto del tema, aquí va una lista de películas (y una serie) para servir de recordatorio de las ventajas de la democracia (y los peligros de no tenerla).

4 películas (y una serie) para celebrar la democracia
Reparto de West Wing. | Foto: Warner Bros Television

The West Wing (1999-2006)

Sí, esto no es una película, es una serie de varias temporadas que ya salió de emisión. Pero si alguna vez ha habido un presidente que todos quisieran tener ese ha sido Jed Bartlet (Martin Sheen). Y no se puede dejar de lado a su equipo estrella de colaboradores que debatían y negociaban como verdaderos máquinas. The West Wing es la idealización máxima de la política. Grandes ideas, convincentes discursos, debates respetuosos… y, más importante, la necesidad de ceder y buscar puntos comunes entre diversas ideologías. Aaron Sorkin es un genio para crear personajes grandilocuentes y con carisma. Jed Bartlet es su obra maestra.

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película 12 hombres. | foto: MGM productions

12 hombres sin piedad (1957)

En la versión original el protagonista de este drama teatral es Peter Fonda (en el remake es Jack Lemmon). Y aunque no se trata de una película realmente política, sí es un ejemplo claro y genial del poder de los argumentos y la negociación, así como también lo es del valor que tiene la búsqueda de la justicia. 12 hombres (nada de mujeres, la película es en blanco y negro) forman parte de un jurado que tiene que deliberar sobre la culpabilidad de un joven acusado de asesinato. El juicio y el mundo exterior no aparecen en ningún momento, el espectador está encerrado en la sala junto a estos hombres, sin aire acondicionado en un día de calor veraniego. Y durante el tiempo que transcurre la historia asiste a una aireada y argumentada discusión, que comienza con 11 votos a favor de culpable y va modificándose con el paso de la horas.

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película todos los hombres del presidente. | foto: Warner bros.

Todos los hombres del presidente (1976)

Rodeados de tanta corrupción y tan pocas consecuencias, se nos olvida que no todas las veces el poder se sale con la suya. Eso se le pasó a Nixon. El presidente utilizó recursos del Estado para espiar al partido contrario y finalmente tuvo que renunciar a su cargo gracias a su conducta corrupta. Esta película, con unos jóvenes y setenteros Dustin Hoffman y Robert Redford, relata la historia de cómo se supo de los malos manejos dentro de la Casa Blanca. Dos periodistas destaparon el escándalos y el resto fue historia. Un ejemplo pristino de libertad de prensa (y su importancia) y del sistema castigando a sus miembros corruptos.

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Reese Witherspoon en uno de sus primeros y más memorables roles. Elección (1999).

Elección (1999)

Una jovencita Reese Whiterspoon, Tracy Flick, quiere ser la presidenta estudiantil en su colegio. Es ambiciosa, despiadada e inteligente… y es también la única candidata cualificada. Pero cuando su profesor, Matthew Broderick, decide hacerle las cosas difíciles (Tracy no le ha hecho la vida fácil a él) convenciendo a un popular estudiante de lanzarse, aunque no tiene ningún interés, Tracy gana igualmente, a pesar de no ser nada popular y, repetimos, un poco psicópata. Y ni siquiera el intento de fraude electoral de su profesor, en una posición de poder que ella no posee, es exitoso. Es una sátira genial de Alexander Payne, y es también una demostración de que el proceso, por más trabas que se le pongan, funciona.

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Escena de caballero sin espada. | foto: Columbia pictures corporation

Caballero sin espada (1939)

James Stewart no necesita defensa. Es uno de esos actores que son un mito y este papel ayudó a construir ese mito. Jefferson Smith, idealista y honrado, es elegido senador y se encuentra con los entresijos nada honestos de la política. Al principio pierde las esperanzas, pero junto a su secretaria, logra superar los obstáculos y termina por dar un discurso en que defiende la democracia y destapa una trama corrupta. Una de esas películas del viejo Hollywood que son clásicos y que merecen verse. 

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Esta es la película que inspiró 'Lemonade' de Beyoncé

Redacción TO

Foto: RRSS

25 años después de su lanzamiento original, una nueva versión de Daughters of the Dust (Hijas del Polvo), la película que sirvió de inspiración para la creación de uno de los discos más exitosos de Beyoncé, ‘Lemonade’, ha sido una de las grandes apuestas de Netflix para este mes de junio. Un filme de 1991, que seguramente desapareció de la memoria de muchos hasta la llegada de ‘Lemonade’. Y es que a pesar de las buenas críticas y de haber sido galardonada en el Festival de Cine de Sundance, su directora, Julie Dash, no encontró ninguna proyección en medio del sistema de Hollywood para hacer crecer su carrera.

Al igual que ‘Lemonade’‘, Daughters of the Dust es todo un espectáculo visual y musical con una evocadora banda sonora de John Barnes, compositor que trabajó con Whitney Houston y Michael Jackson. Visualmente, la película es una celebración única de la magnificencia de la mujer negra, el primer largometraje de una mujer afroamericana que se estrenó en los cines de Estados Unidos en los 90.

El filme es la historia de una familia gullah, allá por 1902, que se prepara para salir de una isla de la costa sur de Estados Unidos y planea irse al interior del país con el choque cultural que ello podría suponer. Una fotografía de la familia estudiada pacientemente, pura y sin adornos. De diálogo lírico y escenas de lento recorrido, con mujeres negras de vestidos largos y cuello alto que conversan reflexivamente por la playa, filmada magníficamente alrededor de una isla natural… Al ver la película es fácil entender por qué Beyoncé se inspiró en ella. Y aunque requiere un espectador paciente por su lenta narrativa, las recompensas son abundantes.

Daughters of the Dust está ahora en los cines de Estados Unidos y Reino Unido, y a partir del 26 de junio saldrá en DVD y Blu-ray.

Alain Badiou nos corrompe: ¿cuál es la verdadera vida?

Redacción TO

Considerado el heredero de Jean-Paul Sartre y Louis Althusser, la editorial Malpaso lanza La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes del filósofo francés Alain Badiou. En sus páginas, el autor reflexiona a sus ochenta años como si fuese un adolescente: ¿qué significa ser joven hoy?. A partir de esa pregunta se generan otras más interesantes que confrontan la cotidianidad para los millennials o la generación Z:  ¿en qué se diferencian los jóvenes de hoy de los de ayer? ¿A qué influencias están sujetos? ¿De qué manera los afecta la tecnología? ¿Qué opciones vitales y políticas tienen? ¿Por qué un filósofo de ochenta años debería ocuparse de estos asuntos y dirigirse directamente a los lectores más jóvenes?

Alain Badiou nos corrompe: ¿cuál es la verdadera vida? 1
La verdadera vida, un mensaje a los jóvenes | Imagen vía Malpaso.

Badiou no solo se hace esta pregunta, reflexiona hasta el cansancio en este breve ensayo crítico pensado no solo para intelectuales sino para los propios jóvenes. Este libro se divide en tres apartados: el primero contiene una reflexión general sobre la juventud en el mundo contemporáneo; el segundo está dirigido a los jóvenes, y el tercero, a las mujeres jóvenes.

Desde Platón a Nietzsche hasta llegar a los diálogos socráticos, Badiou los utiliza para argumentar su tesis.

No es un libro de filosofía para filósofos, es un libro para jóvenes, donde se retrata lo demoledor de la sociedad capitalista contemporánea para corromper a los jóvenes desde el pensamiento de los grandes filósofos clásicos para explicar cómo el éxito material y los placeres interminables pueden abrir un camino a la desilusión y a la infelicidad.

Badiou relata cómo los jóvenes hechizados por la tecnología, se han convertido en presas fáciles de tres alternativas que, de uno u otro modo, niegan la vida: el nihilismo o la autonegación, el radicalismo o el sacrificio y el conformismo o la abnegación.

La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes estará en las librerías a partir del 22 de junio. Aquí dejamos sus primeras páginas para hojear y abrir el apetito lector.

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Memes literarios, el éxito tras la revolución ilustrada del humor

Jorge Raya Pons

Foto: Memes Literarios
Facebook

Hay historias de éxito que son inesperadas. Cuando a Sid se le ocurrió crear una página de Facebook donde se confabularan literatura y humor gráfico –comprendido como meme-, no imaginó que fuera a alcanzar una difusión tan grande.

Sid, el nickname tras el cual se encuentra el fundador de Memes Literarios, creó la página sin grandes pretensiones el 17 de diciembre de 2012. Lo hizo contando chistes sobre las vidas traumáticas de tantos novelistas, ilustrando bromas sobre las tramas de novela más alambicadas, compartiendo anécdotas comunes entre lectores habituales. Han pasado casi cinco años y la cuenta reúne a más de 1,3 millones de usuarios en todo el mundo. “Lo cierto es que la página se mantuvo en las sombras un buen rato”, dice Mifune, recordando un tiempo que queda lejano. “Jamás hubiéramos imaginado que alguna de nuestras publicaciones rebasaría los 20.000 likes y los 5.000 compartidos”.

Cuando Mifune se embarcó en el proyecto en septiembre de 2013, la máquina estaba en marcha y bordeaba los 17.000 seguidores. Ahora la página crece a toda velocidad y sin pausa, y varios miles de personas se suman a esta comunidad cada semana.

Memes literarios, el éxito tras la revolución ilustrada del humor 2

Memes literarios, el éxito tras la revolución ilustrada del humor 1

Los fundadores de esta comunidad supieron ver un nicho que sorprendentemente existía; entre los cientos de millones de usuarios de internet hay lectores de novela y poesía, y muchos de ellos pasan sus horas navegando en el timeline de Facebook. “La idea de Sid fue crear una página web con contenido humorístico que estuviera dirigida a gente inclinada a la lectura”, dice Mifune. “La inspiración nació de ver otras páginas bastante populares. Como no había ninguna específica para el humor literario, se decidió hacer una”.

En Memes Literarios abordan un humor que procuran que sea inteligente, no tanto por su elocuencia como por sus referencias. Hacen chistes maliciosos sobre los libros de autoayuda, sobre las novelas de Paulo Coelho, sobre las películas de Jodorowsky. Bromean sobre las adicciones de Bukowski, la disfunción familiar de los Kafka, los placeres oscuros del marqués de Sade.

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Su gran logro reside en que lo hacen sin caer en la pedantería, sin resultar pesados. “Procuramos que nuestras bromas no caigan en la bufonería o en cierto humor cutre”, dice Mifune. “Hacer reír es una labor difícil, especialmente cuando el mundo de las redes sociales está plagado de memes y todo tipo de contenido humorístico. A esto agréguese que nuestra intención es hacer reír por medio de referencias literarias. La cosa tiene bastante dificultad. Sin embargo, nos gusta hacerlo, y nos gusta distinguirnos cuando lo hacemos, por eso partimos del supuesto de que hasta en el humor debe haber calidad. A diferencia de otros sitios, la mayoría de nuestras publicaciones son elaboradas por los mismos integrantes del staff”.

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Este staff, al que pertenece Mifune, cuenta con 25 personas. La mayoría de ellos son mexicanos, pero también hay argentinos, peruanos e incluso un catalán. Algunos de ellos se han hecho especialmente populares entre los miembros –Primate, Sheridann, Jaromir, Dies- y todos ellos guardan la característica común de firmar sus publicaciones con sus alias y no con sus nombres reales, un atributo tan ligado a los nativos de internet.

Ahora que ha pasado el tiempo y ellos mismos se sorprenden de su propio éxito, reconocen que han recibido alguna oferta suculenta para comprar el sitio. Sin embargo, tal como la han recibido la han rechazado. “La mayoría en el equipo hace esto por hobbie, dice Mifune, que bromea: “No hay planes de obtener alguna retribución económica de esto, pero no nos haría daño que hubiera donaciones”.

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Paralelamente a Memes Literarios, sus autores pusieron en marcha la revista Marabunta –un contrapunto de literatura seria– y aprovechan las visitas torrenciales a su página de humor para llenar de lectores sus artículos y ensayos. Mifune concluye que sacan partido de la comunidad para hacer humor y servir de entretenimiento, pero también para asentarse como escaparate de propuestas culturales interesantes que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas: “Siempre nos hemos esforzado por hacerle saber al público que, si tienen algún proyecto, o si tienen alguna convocatoria para un concurso o un taller literario, por ejemplo, pueden contactarnos y pedirnos ayuda con la difusión. Siempre que quieran promover una actividad relacionada con la literatura, Memes Literarios estará abierto a la posibilidad de ayudarlos”.

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