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"Queremos tejer barrio para cambiar las cosas"

Verónica F. Reguillo

Foto: The Objective
The Objective

Tiene el pelo morado (como el color asociado a la lucha de las mujeres), y una vitalidad que consigue empapar el ambiente. Toñi Domingo es feminista y participa activamente en varios grupos de mujeres de su barrio, de Vicálvaro (Madrid). Nos cuenta que desde lo local, lo cercano, y lo pequeño, es desde donde se empiezan a cambiar las cosas. “Lo que queremos es tejer barrio. Los trabajos colectivos hechos por mujeres son unos trabajos que unen mucho. Yo creo en lo colectivo, en lo cercano”.

Toñi Domingo es vecina de Vicálvaro y muy activa en la lucha por la igualdad de derechos. | Foto: The Objective
Toñi Domingo es vecina de Vicálvaro y muy activa en la lucha por la igualdad de derechos. | Foto: The Objective

Desde 1999 participa en Entretejiendo, un grupo de entre 20 y 30 mujeres que trabajan la lana juntas para ‘vestir’ Vicálvaro de color. Para este 8 de marzo, más de 80 comercios les han cedido el material, y ellas tienen un objetivo claro: “dar visibilidad a las mujeres que están en casa, y que hacen un trabajo poco valorado, pero muy importante como es el de sostener la vida”.

Toñi también participa en Enredadas, el grupo que engloba a todas las asociaciones de mujeres del barrio. Para el Día de la Mujer han organizado la proyección de cortos sobre la ‘Igualdad en el trabajo de los cuidados’. O lo que es lo mismo, debatir sobre la corresponsabilidad de realizar el trabajo doméstico de manera conjunta. “Es compartir, es algo que tenemos que hacer entre hombres y mujeres”.


Desigualdad traducida en datos

La carga de las tareas en casa, la brecha salarial, la brecha en materia de pensiones, y por supuesto, los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas son desigualdades diarias que se podrían traducir en datos.

En este 2017 ya han muerto, al menos, 16 mujeres por este motivo, según las cifras del Ministerio de Igualdad.

Según publica el INE, la diferencia de salarios entre hombres y mujeres asciende a un 13,3%, utilizando como base de la comparación lo que se gana por hora trabajada. Además, el número de mujeres que desempeñan un trabajo a tiempo parcial es muy superior al de hombres, en todos los niveles salariales. Estas diferencias se incrementan según la edad: los menores de 25 años tienen salarios más igualitarios, pero la brecha va aumentando con los años.

En lo que se refiere a la brecha salarial entre hombres y mujeres pensionistas la diferencia se sitúa en un 36,1% en 2014. Según un informe europeo, España es uno de los países en los que más se ha ampliado dicha brecha, pasando de un 33% en 2008 a un 36,1% en 2014.

“Las mujeres tenemos que ponernos a la cabeza porque la igualdad no es real”

Ante todo esto, Toñi afirma que hay que seguir luchando y critica una ley de Igualdad que carece de los medios necesarios para abordar todas las carencias de género. “Las mujeres tenemos que ponernos a la cabeza porque la igualdad no es real, es ficticia”.

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Toñi y su vecina Rosa son participantes activas en las asociaciones de mujeres del barrio. | Foto: The Objective

Esta vecina de Vicálvaro termina esta pequeña entrevista con lágrimas en los ojos. Lleva un atuendo especial dedicado a otro colectivo que también sufre mucho, dice. Su chaqueta multicolor se solidariza con las personas homosexuales. “Yo me he puesto esta chaqueta porque creo que hay mucha gente sufriendo por este tema. La gente tiene que ser lo que quiera ser: hombre, mujer…, lo que quieran. Y nosotros tenemos que permitirlo”.

Continúa leyendo: El ‘tetazo’ que ha unido a cientos de mujeres argentinas

El ‘tetazo’ que ha unido a cientos de mujeres argentinas

María Hernández

‘Tetazo’ fue como las mujeres decidieron llamar a esta manifestación en la que protestaban por la prohibición del topless en algunos lugares de Argentina. Cientos de mujeres se concentraron en el Obelisco de Buenos Aires y, con sus pechos desnudos, protestaron por lo que consideran una concepción machista de su cuerpo. Bajo el lema “la única teta que molesta es la que no se puede comprar”, también se unieron a la protesta numerosas mujeres en ciudades como Rosario o Mar del Plata.

Las mujeres se manifestaron bajo el lema “la única teta que molesta es la que no se puede comprar”. (Foto: Juan Mabromata/AFP)
Las mujeres se manifestaron bajo el lema “la única teta que molesta es la que no se puede comprar”. (Foto: Juan Mabromata/AFP)

La convocatoria del ‘tetazo’ surgió a raíz de un incidente ocurrido hace dos semanas: veinte policías ordenaron a tres mujeres, que tomaban el sol en topless, que cubrieran sus pechos. La policía amenazó a estas mujeres con detenerlas si seguían mostrando sus senos desnudos, por violar un norma penal que rige en el país desde 1973. El hecho, que ocurrió en la localidad costera de Necochea -a 500 kilómetros al sur de Buenos Aires-, causó la indignación de varias asociaciones feministas, sociales y políticas y logró la unión de cientos de mujeres contra una actitud machista que consigue que, algo que en Europa se ve con normalidad, siga siendo tabú en Argentina.

“La única teta que molesta es la que no se puede comprar”

El vídeo de esta intervención policial se difundió internacionalmente, y dos días después el caso fue archivado por el juez, que dijo que “la defensa irrestricta de las libertades me lleva a posicionarme en favor de las mujeres que decidieron descubrir sus pechos”.

Varios hombres se unieron a la protesta. (Foto: Natacha Pisarenko/AP)
Varios hombres se unieron a la protesta. (Foto: Natacha Pisarenko/AP)

Pero no son las mujeres las únicas indignadas. También hubo hombres que se sumaron a la protesta con frases como “¿por qué yo puedo hacer topless y ellas no?”. Sin embargo, estos no fueron los únicos hombres que vivieron la manifestación. Las mujeres que descubrieron sus pechos tuvieron que hacerlo junto a aquellas actitudes por las que protestaban, pues a su alrededor se agruparon varios mirones que, ajenos a la lucha de las manifestantes, solo querían aprovechar para ver el cuerpo desnudo de una mujer. Con cánticos de “¡afuera, macho, afuera!”, las participantes intentaron alejar de allí a los hombres, en su mayoría mucho mayores que ellas, que se agrupaban en balcones, o incluso subidos al mástil de una bandera, para poder ver mejor sus cuerpos semidesnudos. También hubo comentarios de algunos hombres indignados e incluso algunos que solo buscaban echar alguna que otra fotografía. Fueron tantos los que mostraron este comportamiento que se creó un momento de gran tensión, en el que se llegó incluso a los enfrentamientos físicos.

“¿Por qué yo puedo hacer topless y ellas no?”

“Hay una concepción machista que hay que desterrar. Somos las dueñas de nuestros cuerpos y nos manifestamos con ellos. No somos bienes de consumo”, dijo una activista de 28 años a AFP. Sus pechos desnudos y las inscripciones en su espalda fueron las armas que esta y otras muchas activistas utilizaron para luchar por la libertad de sus cuerpos, pues afirman que la sociedad solo “quiere tetas para consumir en la televisión, las reales molestan”.

Las mujeres escribían en sus pechos desnudos frases contra la censura (Foto: Natacha Pisarenko/AP)
Las mujeres escribían en sus pechos desnudos frases contra la censura (Foto: Natacha Pisarenko/AP)

Las manifestantes tuvieron que echar de allí a numerosos mirones. (Foto: Marcos Brindicci/Reuters)
Las manifestantes tuvieron que echar de allí a numerosos mirones. (Foto: Marcos Brindicci/Reuters)
Las activistas luchaban por la libertad de poder mostrar su cuerpo. (Foto: Natacha Pisarenko/AP)
Las activistas luchaban por la libertad de poder mostrar su cuerpo. (Foto: Natacha Pisarenko/AP)

Varias caras conocidas se unieron también a la causa. La dirigente de izquierda Vilma Ripoll cree que la marcha fue “un nuevo paso preparatorio hacia el paro internacional de mujeres del 8 de marzo por todos nuestros derechos”.

Este ‘tetazo’ no ha sido el primero protagonizado por las mujeres argentinas. En julio de 2016, miles de mujeres salieron a las calles con sus pechos desnudos para mostrar su indignación por el caso de una mujer que fue expulsada de un lugar público por amamantar a su hijo.

Durante los últimos días, dos diputados del Frente para la Victoria presentaron un proyecto de ley que pretende derogar el artículo del Código Contravencional que sanciona en Buenos Aires a quienes muestran su cuerpo desnudo en público.

No obstante, la muestra de apoyo por parte de los políticos es aún muy reducida. Así, las mujeres argentinas siguen luchando para que su país deje de aprobar las conductas que en otros lugares son consideradas machistas. Pero, sobre todo, las argentinas luchan por la igualdad. Si los hombres pueden mostrar sus pezones en público, ¿por qué no pueden hacerlo ellas?

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Todavía globales

Valenti Puig

Foto: DARRIN ZAMMIT LUPI
Reuters

Quien sabe en qué estará pensando Chomsky ni qué queda de aquel Porto Alegre brasileño que iba a ser la nueva Roma de la antiglobalización. Lo que sabemos es que la aceleración del tiempo define nuestra época. La mentira como verdad existe desde siempre –con el paradigma de los “Protocolos de Sión”- pero la post-verdad es eso y algo más: su transmisión hiper-acelerada en el tiempo. Era inimaginable que tramas informáticas ubicables en Rusia pudieran intervenir en una elección presidencial norteamericana ni que un gurú del secesionismo catalán fuese a ver al Assange de Wikileaks  -refugiado en la Embajada del Ecuador en Londres- para ver como acelerar en los dominios del algoritmo la difusión expansiva del “procés” .

La tecnología y la globalización tienen su lado oscuro, su corazón de las tinieblas, pero a la vez generan libertad. Desde el gigante comercial chino Ali Baba a las impresoras 3-D o la ortopedia robótica, la alta tecnología incide en la reducción de las desigualdades en un mundo globalizado. No todo va a ser el “bitcoin”. Como rasgo de los nuevos populismos, el miedo a competir también es parte de la vida, pero no es el mejor consejero en materia de eficiencia y prosperidad. Una creación específicamente humana –decía Ortega- es la técnica y, gracias a ella, y en la medida de su progreso, el hombre puede ensimismarse pero también viceversa, el hombre es técnico, es capaz de modificar su contorno en el sentido de su conveniencia, porque aprovechó todo respiro que las cosas le dejaban para ensimismarse. Cuando el mundo miraba para otro lado en plena tragedia de Kosovo  un servidor llamado “anonymizer.com” ofrecía a los kosovares la oportunidad de enviar mensajes al exterior que no pudieran ser controlados por la autoridad. Hace ya años. “Mutatis mutandi”,  La tecnología hace posible que los terroristas operen con menos soporte de un Estado. El adoctrinamiento jihadista tendría un ritmo primario sin la potenciación de sus videos en “you tube”.

El telégrafo fue superado en su día por el teléfono, los periódicos tuvieron la competencia de la radio, del mismo modo que la televisión compitió con la radio y luego aparecieron la televisión por cable, pero lo que lleva tiempo ocurriendo – escribió Peter Huber-  es que las arquitecturas digitales tienen tal plasticidad que se adaptan en todos los sentidos y direcciones a los modos de los medios de comunicación tradicionales, reduciendo costes y con mejora de calidad y posibilidad de elección. Como contrapartida ya no tenemos libros ni despertador en la mesilla de noche: está nuestro iPhone que es lo último que miramos antes de dormir y lo primero al despertar.

   Ahora el movimiento antiglobalización es casi exclusivo de zonas ricas como Norteamérica –caso Bernie Sanders- y la Unión Europea. Los sindicalistas que protestan contra la globalización y contra el libre comercio cobran un salario que es diez veces superior a lo usual en el mundo en vías de desarrollo. El “on-line” ya compite con la televisión. Viajamos en vuelos “low cost”. 2008 ha sido un vía crucis para la clase media occidental mientras aparecen nuevas clases medias en China e incluso en África. ¿Todavía globales? En realidad, más globales. Más que un redoblado fervor de antiglobalización lo que se siente es la necesidad de una cierta gobernabilidad de Internet.

Continúa leyendo: 15 canciones que hacen de España un país más hermoso, por The Gift

15 canciones que hacen de España un país más hermoso, por The Gift

Redacción TO

Foto: The Gift

Volvemos otro viernes con nuestra playlist semanal. Esta vez los portugueses The Gift nos traen una lista que nos harán querer un poquito más a España. Esta banda de rock alternativo llega a España a presentar su sexto álbum, Altar, que ha estado precedido por tres adelantos: Clinic Hope, Love without violins y Big Fish. Grabado entre Galicia, Londres y Alcobaça, una ciudad a una hora al norte de Lisboa, donde el grupo tiene su estudio, este nuevo disco es una representación de la historia de estos cuatro amigos de la infancia.

El grupo, formado por Nuno Gonçalves, Sónia Tavares, John Gonçalves y Miguel Ribeiro, traen ritmos de synth-pop y funk en este nuevo trabajo que muestra una constante evolución y crecimiento artístico.Altar es nuestra historia vital”, explica la banda, que se formó en 1994 y se ha convertido en una de los grupos portugueses más internacionales.

Su próximo concierto en España será en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid el 12 de diciembre. En él presentarán este nuevo disco, que considera el más cautivador de su carrera, y que ha sido producido por su propio sello discográfico, La Folie Records.

Con esta playlist, The Gift quiere mostrar su amor a España, donde han grabado una gran parte de este nuevo trabajo. Para ello, quieren compartir las canciones de algunos de sus artistas favoritos en España, con ritmos y estilos de todo tipo, entre los que se encuentran algunos como Ana Torroja, Quique Malla o Vetusta Morla.

Escucha la lista completa aquí y síguenos para acceder a cada una de las playlists.

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Contra la navidad

José María Albert de Paco

Foto: JON NAZCA
Reuters

Cuánto añoro las Navidades sin afeites ni plusvalías, aquellas en que sólo se celebraba eso, la Navidad, y  que habrían de pasar a la historia por frugalidades como los tortazos de Lussón a Codeso, las empanadillas de Encarna o que una niña de San Ildefonso fuera negrita. Aquellas Navidades, en fin, cuya luz se descomponía en expectación, contento y melancolía, y que apenas precisaban de alegorías mundanas, como no precisa el fútbol del rugido de la vida. Un Belén entrañaba la posibilidad de que los niños rehiciéramos el mundo con arreglo a un orden que intuíamos trascendente, y Dios atendía la disposición de los patitos en el río con el mismo celo con que hubo de velar la construcción de las más excelsas catedrales góticas, siendo así que el poblado entero parecía hallarse bajo una tutela cenital, un ojo de halcón hogareño que nos impelía, al pasar frente a la librería, a mover unos milímetros una oveja rezagada, evitando así su descarrío, o a enderezar la fila por la que discurrían los Reyes Magos, en un vívido remedo de la Cabalgata que en la noche del 5 recorrería la ciudad. O a abrigar al Niño, no fuera a coger frío. Nunca tuve la impresión de estar ante una maqueta. Y sí la tengo hoy, en cambio, al ver los belenes institucionales, esas soft parades inclusivas, transgresoras, sostenibles y aun antifascistas, inequívocamente comprometidas con la política de déficit cero y quién sabe si portadoras, a modo de pasatiempo infantil, de un mensaje cifrado de solidaridad con los presos.

Unas Navidades que son, definitivamente, más, mucho más que unas Navidades. O lo que es lo mismo: menos.

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