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¿Quiénes son los 'traidores a la patria' de Nicolás Maduro?

Anna Carolina Maier

Foto: TOBIAS SCHWARZ
Reuters

“Cualquiera que, de acuerdo con una Nación extranjera o con enemigos exteriores, conspire contra la seguridad del territorio de la patria, conspire contra sus instituciones republicanas, o la hostilice por cualquier medio para alguno de estos fines, será castigado con la pena de presidio de veinte a treinta años”, reza el artículo 128 del Código Penal de Venezuela.

A esta pena podrían enfrentarse dos de las cabezas de la Asamblea Nacional de mayoría opositora. El presidente del Parlamento, Julio Borges, y el primer vicepresidente, Freddy Guevara, quienes forman parte de la lista de “traidores” del presidente Nicolás Maduro por haber, según la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) impuesta por el chavismo, alentado las sanciones financieras de Estados Unidos en contra del país sudamericano.

Aunque, hasta el momento, no se trata de una lista pública, líderes del oficialismo e integrantes de la ANC, han mencionado estos dos nombres de manera directa y reiterada.

La presidenta de la Constituyente, Delcy Rodríguez, ha advertido que Borges es indagado por la “comisión para la verdad”, una instancia del organismo de facto que documenta la “violencia política” desde que el chavismo llegó al poder en 1999.

Según la también ex canciller, el diputado forma parte de la investigación porque “activamente suscribió comunicaciones pidiendo bloqueo financiero contra Venezuela, rechazando inversiones internacionales contra el país”.

El proceso contra Borges fue solicitado por el presidente Nicolás Maduro, que lo responsabiliza de impulsar, en sus viajes al exterior, las sanciones del Gobierno de Donald Trump. Por esta razón, Maduro ha pedido enjuiciarlo por el delito de “traición a la patria”.

Borges llegó a la presidencia del congreso venezolano a comienzos de este año después de numerosos ataques. Morales y físicos. En abril de 2013 vivió en carne propia el coste de ser parte de la disidencia dentro del hemiciclo, cuando fue golpeado por sus colegas oficialistas, durante una encendida sesión en la que la oposición se negaba a reconocer a Nicolás Maduro como Presidente.

Asimismo, en junio pasado, recibió más golpes y porrazos en la esquina de Pajaritos -frente a la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE)– por parte de presuntos colectivos identificados con el Gobierno. El diputado tuvo que ser operado, pues con palos le fracturaron la nariz.

A pesar de los ataques, el parlamentario no ha claudicado y como jefe de la Asamblea ha dedicado gran parte de su tiempo en denunciar en el extranjero la crisis que atraviesa Venezuela.

Por su parte, a Guevara se le acusa, de supuestamente fomentar la “violencia política” durante la ola de manifestaciones antigubernamentales que comenzaron el 1 de abril y que dejaron más de 120 muertos, la mayoría a manos de las fuerzas de seguridad del Estado.

Gira por Europa

Los “traidores a la patria” de Maduro, han estado esta semana haciendo una gira por Europa para denunciar la crisis de su país. Su salida de la nación latinoamericana fue más difícil que la llegada al viejo continente ya que, al menos Guevara, tuvo que tomar los “caminos verdes” e incluso disfrazarse para evitar que le impidieran hacer el viaje como le sucedió a Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, fundador del partido en el que milita Guevara.

Ambos parlamentarios ya han sido recibidos por varios dirigentes europeos como Emmanuel Macron, Mariano Rajoy y Ángela Merkel. En el viaje, Guevara ha solicitado a los dirigentes europeos que las instancias de sus países cooperen en las investigaciones sobre la presunta corrupción en la cúpula chavista.

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Foto: Thibault Camus | Reuters

El político explicó a The Objective que la directiva de la AN habló con el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, sobre el rol que pudiese jugar España en la solución de la crisis del país sudamericano.

¿Quiénes son los ‘traidores’ a la patria de Nicolás Maduro? 1
Foto: Susana Vera | Reuters

“Le dijimos que España puede ser el principal actor y protagonista para que Europa sea un elemento de presión en contra de la dictadura porque la mayoría de los corruptos chavistas, testaferros y familias de estos corruptos, están acá. Asimismo, la mayoría de los jerarcas del régimen tienen aquí sus propiedades o familias”, señaló en Madrid.

Guevara también confirmó que ha contactado con el Partido Popular (PP) para tratar los presuntos vínculos de finanzas entre el partido Podemos y el gobierno de Venezuela. Denuncias que, hasta ahora, han sido archivadas por los tribunales españoles por falta de base. A pesar de que los dirigentes de Podemos han negado haber recibido dinero ilegal por parte de Venezuela, Guevara asegura que es un caso que no está cerrado.

“Cuando era presidente de la Comisión de Contraloría abrí una investigación sobre el tema del financiamiento de Podemos y encontramos una serie de dudas que aún tenemos sobre una fundación (la Fundación del Centro de Estudios Políticos y Sociales). Estoy convencido de que hay documentos que prueban que hubo dinero que salió del gobierno venezolano a esta fundación que no se corresponde con la contraprestación que se dio. Ha sido la asesoría más cara del planeta”, aseveró Guevara.

¿Qué es ser un ‘traidor’ para Maduro?

Guevara, de 31 años, ha sido una de las cabezas visibles de las marchas y protestas contra Maduro de los últimos 3 meses. También fue uno de los políticos que llamó a desconocer al Gobierno y todas sus decisiones, apelando el artículo constitucional 350 sobre derecho a la rebelión. Es decir, todas las fichas para entrar en el tablero de traidores del sucesor del fallecido Hugo Chávez.

Aunque insiste en que “no se siente aludido” bajo el calificativo de traidor, para Nicolás Maduro, “que es un dictador”, la traición se da cuando “denuncias al régimen”.

“Los dictadores confunden la patria con el Estado, el Estado con el partido y el partido con el líder. Si hablas mal de Maduro eres un traidor a la patria. Como ellos son los líderes, ellos son el Estado, la nación y la Patria, que en realidad son conceptos distintos. Para ellos, ser traidor a la patria es denunciar a la dictadura de Nicolás Maduro, pedir sanciones a los corruptos y violadores de Derechos Humanos”, afirmó.

Los próximos pasos de la oposición venezolana

Borges y Guevara han dejado Madrid la mañana de este miércoles para el encuentro con Merkel. Luego de que las protestas en su país disminuyeran, sostienen que la oposición está centrada en dos caminos: ganar las elecciones regionales o de gobernadores y generar mayor presión internacional.

A pesar de la desconfianza que hay hacia el Consejo Nacional Electoral venezolano, los parlamentarios creen necesario conquistar más espacios de poder en las gobernaciones.

A pesar del fraude denunciado incluso por la empresa a cargo de las votaciones en Venezuela, Smartmatic, por parte del CNE, los opositores aseguran que la gente quiere salir a votar.

“Hay una parte de la oposición que lo siente como una claudicación y traición, pero es la minoría. Hay que explicar que no es una lucha distinta a la que estamos llevando sino que forma parte de otros métodos y herramientas. Todos los mecanismos que uses tienen desgaste. No puedes mantener a la gente en la calle permanentemente ni dedicarte solo al tema internacional”, señaló.

Expresó que –a pesar de la desconfianza- se puede ir a unas elecciones con ese CNE, como hicieron en 2016, cuando ganaron las parlamentarias.

“El CNE es un gran problema pero confío que como pueblo y partidos tengamos la capacidad de organizarnos para defender los resultados o en el peor de los casos demostrar que hubo fraude. Y aún habiendo fraude y pudiendo demostrarlo, sería un proceso de mayor deslegitimación de la dictadura”, concluyó.

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¿Cuál de estas imágenes debería ganar el World Press Photo 2018?

Bea Guillén Torres

El 3 de mayo de 2017, el fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt captó una de las imágenes más icónicas de la violencia policial en Venezuela. Era José Víctor Salazar Balza, de 28 años, envuelto en llamas. Ahora esa fotografía ha sido elegida por el World Press Photo de 2018 como una de las imágenes del año, junto a otras cinco. La ganadora se conocerá el 12 de abril en una ceremonia en Amsterdam. Schemidt es uno de los nominados al premio principal que incluye, además del prestigioso reconocimiento, 10.000 euros y un equipo de material fotográfico.

En esta edición se han presentado más de 73.000 imágenes de fotógrafos de 125 países. Para elegir a las seis imágenes finalistas, el jurado ha valorado que traten acontecimientos de actualidad y que supongan una nueva forma de contar historias. “Con una foto World Press Photo tienes que sentir un puñetazo en tu estómago“, dijo Thomas Borberg, miembro del jurado y jefe de fotografía del periódico danés Politiken.

Eso es lo que ocurre con la imagen de Schemidt, fotógrafo de AFP. “Es una imagen simbólica. El hombre en llamas lleva una máscara en la cara. No se representa a sí mismo. Representa cómo está quemándose Venezuela“, consideraron los miembros del jurado. La fotografía muestra a un protestante contra Maduro, después de incendiar una moto abandonada de la Guardia Nacional, atrapado por el fuego de la explosión del vehículo.

El fotógrafo Ronaldo Schemidt cubriendo las protestas de Caracas. | Foto: CRISTIAN HERNANDEZ / AFP

“Yo estaba muy, muy cerca y de espaldas. Solo sentí la explosión, el calor en mi espalda. Reaccioné volteándome rápidamente. Tenía mi cámara colgada en el hombro derecho, la levanté y disparé y no paré de disparar en la bola de fuego. En ese momento no sabía qué estaba sucediendo realmente. Todo se desarrolló en pocos segundos, no más de cinco. Cuando revisé mi cámara, sentí impresión cuando vi las fotos, por el muchacho, por el accidente, por el nivel de violencia al que había escalado el conflicto”, cuenta Schemidt a The Objective.

“El muchacho fue rápidamente ayudado por sus compañeros y luego por los paramédicos, que lo enviaron a un hospital”, recuerda Schemidt. Se recuperó físicamente de las quemaduras, después de una intensa rehabilitación, pero en un país desabastecido de medicamentos aún sufre las dificultades de la recuperación.

El fotógrafo venezolano recuerda esta imagen como una de las más duras que ha tomado. “Otras coberturas también me han marcado, como el incendio de una guardería en México, donde murieron más de 50 niños quemados”, cuenta. Respecto al debate sobre la responsabilidad de los fotógrafos cuando presencian este tipo de escenas, Schemidt tiene clara su posición: “Creo que la verdadera ayuda es hacer nuestro trabajo, estar presentes y hacer fotos de las historias que aquejan a las sociedades, darles visibilidad. Gracias a muchas fotos fuertes, terribles, que la gente preferiría no ver, se han denunciado tragedias, se han cambiado historias“.

Las otras imágenes que compiten por el World Press Photo son:

Boko Haram les ató bombas suicidas. De alguna manera estas adolescentes sobrevivieron”, así tituló el fotógrafo freelance Adam Ferguson esta imagen. Vemos unas cortinas azules, veladas por la luz de fuera. Vemos unas paredes y en el centro de ellas, ella. Aisha, una niña de 14 años fue secuestrada por Boko Haram y asignada, obligada, forzada a una misión suicida. No vemos sus ojos, ni su rostro. Pero sabemos su historia. De alguna manera consiguió escapar y pedir ayuda. Nunca detonó las bombas. “Se nota que el fotógrafo tuvo una gran conexión con la niña. Es como una Mona Lisa”, dijo el jurado para elegir como candidata. “No hay sangre, no hay violencia, no hay fuego, pero no lo necesita para transmitir el mensaje”.

En una Europa conmocionada por los continuos ataques yihadistas, el puente de Westminster en Londres se convirtió el 22 de marzo en un nuevo escenario del pánico. A las 14:40 horas, un vehículo irrumpió en la acera que une el palacio de Westminster y el Big Ben con el otro lado del Tamésis. Una de las zona más concurridas y turísticas de Londres. Khalid Masood atropelló a decenas de personas y después estrelló su coche contra las vallas que rodean el palacio de Westminster. Esta fotografía de Toby Melville para Reuters es una de las imágenes que inmortalizó el caos. Una mujer socorre a otra, mientras los heridos y los muertos siguen en las aceras. En el ataque fallecieron seis personas: cuatro peatones, un guardia que vigilaba el palacio y el propio Masood. “Es la fotografía de noticias perfecta, es capaz de contar al mundo lo que está ocurriendo en ese momento. Describe el terrorismo, el miedo, la confusión, pero también las relaciones humanas. Los ojos de la víctima miran directamente a la cámara, te miran a ti como observador, te confronta con la persona que fue atacada directamente. Ella te está mirando a ti”, consideró el jurado para elegirla.

El drama, la tristeza, la decepción humana. Eso es lo que representa “la crisis de los rohingya”, inmortalizada por Patrick Brown. Los cuerpos sin vida de niños refugiados que se ahogaron cuando trataban de escapar de la limpieza étnica, las violaciones, las torturas, la destrucción que el ejército birmano estaba —y está— ejerciendo sobre esta minoría musulmana. Se ahogaron donde se han ahogado miles de ellos. En la playa de Inani, cerca de Cox’s Bazar, ya en Bangladesh. Cruzan con barcas tan precarias que solo esa noche, explica Brown, de las 100 personas que iban en la embarcación sobrevivieron 17. La imagen fue tomada en septiembre de 2017 y utilizada por Unicef para tratar de concienciar sobre la catástrofe. “Esta foto es capaz de contar lo que supone la muerte de niños. Es algo muy difícil de conseguir. Y él lo hizo”, consideró el jurado.

Estas dos fotografías candidatas pertenecen al mismo fotógrafo: Ivor Prickett. Ambas pertenecen a la batalla de Mosul. Están tomadas con unos meses de diferencia. La primera es en marzo. Muestra a dos filas de civiles, divididos por sexos. “Muestra a los que no tienen voz. A veces, nosotros somos su voz y tenemos que hacer nuestro trabajo. El mundo se está cayendo y ahí está esa niña que tiene, esperas, toda la vida delante de ella. Tú te sientes vinculado con esa niña pequeña. Eso es lo que la hace poderosa“, concluyó el jurado.

La siguiente fotografía es todavía más poderosa: un grupo de soldados iraquíes rescata a un niño entro los escombros de una zona tomada por el ISIS. “Es una historia sobre la vida, sobre la muerte, sobre el dolor. El soldado que lo rescató fue el mismo que luego lo adoptó. Puedes ver la esperanza. Esta foto tiene que afectarte”, dijeron los miembros del jurado.

La foto ganadora del año pasado la captó Burhan Ozbilici, fotógrafo turco que captó el momento después de que el embajador ruso Andrey Karlov fuera asesinado en una galería de arte en Ankara (Turquía), el 19 de diciembre de 2016. Karlov fue asesinado por un oficial de la policía turca fuera de servicio, Mevlüt Mert Altıntas, que gritó justo en el que Ozbilici disparó su cámara: “Allahu akbar. No olvides a Aleppo. No te olvides de Siria”. 

¿Cuál de estas imágenes debería ganar el World Press Photo 2018? 6

Además de la fotografía del año, hay ocho categorías más: gente, naturaleza, proyectos a largo plazo, noticias generales, medio ambiente (incluida este año), asuntos contemporáneos, deportes y cobertura de deportes. Y hay seis fotografías —excepto en proyectos largos que hay únicamente tres—nominadas por cada categoría. De los 42 fotógrafos nominados, 15 han ganado ya premios anteriores de World Press Photo. Estas son algunas de las fotografías nominadas:

Musulmanes rohingya huyen de las limpiezas étnicas del ejército birmano. Imagen nominada en la categoría de Noticias Generales. | Foto: Kevin Frayer/World Press Photo 2010/Getty Images

Un joven rinoceronte blanco, drogado y con los ojos vendados, a punto de ser liberado en el delta del Okavango, Botswana, después de su traslado desde Sudáfrica para protegerse de los cazadores furtivos. Imagen nominada en la categoría de Medio Ambiente. | Foto: Neil Aldridge/Wild Press Photo

Un hombre lleva basura sobre sus hombros en Lados Nigeria. Imagen nominada en la categoría de medio ambiente. | Foto: Kadir van Lohuizen/World Press Photo 2018

La práctica del planchado de mamas para niñas en Camerún se lleva a cabo con la creencia de que esto retrasará la madurez y ayudará a prevenir las violaciones. Imagen nominada en la categoría de asuntos contemporáneos. | Foto: Heba Khamis/World Press Photo

Preparan a una cría de elefante huérfana y abandonada para rehabilitarla y devolverla a la naturaleza, en el santuario de elefantes Reteti. Nominada en la categoría de Naturaleza. | Foto: Ami Vitale/World Press Photo

El jurado está formado por nueve mujeres y ocho hombres, pero los seis finalistas para ganar el premios a la imagen del año son todos hombres. Durante el proceso de elección de las fotos finalistas, los jueces en ningún momento conocen quienes son los autores. Aun así, Magdalena Herrera, la presidenta del jurado, asegura que no hubiera supuesto ninguna diferencia: “No podemos elegir según si es una mujer o hombre, elegimos porque es una imagen potente y emocionante”.

“Me hubiera gustado que hubiera más mujeres en las categorías de noticias, porque siempre es importante tener diferentes puntos de vista en las coberturas”, dijo Herrera a The New York Times. Solo el 16% de las personas que se presentaron al premio fueron por mujeres. “Me decepcionó que fueran solo hubiera un 1% más de mujeres solicitantes que el año anterior, porque tratamos este tema como una prioridad y nos asociamos con organizaciones de mujeres fotógrafas y periodistas”, dijo Lars Boering, director general de World Press Photo Foundation.

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La diálisis en Venezuela: un corredor de la muerte

Anna Carolina Maier

Foto: Daniel Hernández
El Estímulo

Las cuentas de Twitter del Ministerio de Salud de Venezuela y del ministro de esa cartera, Luis López, parecen las oficiales de la tierra de Narnia. Lo que allí se muestra es un país muy distinto a la Venezuela que hoy padecen sus ciudadanos.

Mientras en los tuits, el Ejecutivo se ufana de repartir medicinas y garantizar la salud a través del número 0800SALUDYA, la vida de 16.000 pacientes renales está en riesgo por la escasez de insumos para diálisis -procedimiento que se utiliza para extraer las toxinas y el exceso de agua de la sangre y del que dependen para sobrevivir-.

Durante la última semana han muerto cuatro personas a la espera del tratamiento en las unidades para diálisis paralizadas que se han convertido en una especie de corredor de la muerte.

Francisco Valencia, director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (CODEVIDA), ha expresado a The Objective que el año pasado advirtió de que los centros de atención estaban teniendo serias dificultades debido a la intermitencia en el suministro de insumos. De hecho, muchos ya habían reducido las terapias de las cuatro horas correspondientes a dos, pero hace una semana la crisis se complicó.

32 de los 129 ambulatorios de hemodiálisis distribuidos en todo el país dejaron de prestar el servicio el viernes debido a la falta de filtros para las máquinas, sin los cuales no hay diálisis. Los demás funcionan con serias dificultades.

“Desde CODEVIDA alertamos de que se habían agotado todos los insumos a nivel nacional lo que pone en riesgo la vida de 16.000 personas que necesitan del tratamiento de diálisis”, ha expresado Valencia. Por esta razón, se están registrando numerosas protestas en el país.

La diálisis en Venezuela: un corredor de la muerte
Unos pacientes protestan ante un centro de salud por la falta de insumos. | Foto: Andrés Gerlotti / El Estímulo

“Hay pacientes que llevan más de seis días sin hacerse el tratamiento a pesar de que es interdiario. En la última semana ya hemos registrado cuatro fallecidos aunque quizá haya más”, ha añadido. La situación de los pacientes es un verdadero drama. Muchos saben que sus vidas dependen del proceso como es el caso del señor Luis González quien no ha logrado contener sus lágrimas ante la cámara de este reportero.

CODEVIDA afirma que la situación es “catastrófica” y prevé que empeore ya que la respuesta oficial no llega a ser ni una tirita que alivie el problema. El ministro de Salud, Luis López, escribió en su cuenta de Twitter este lunes: “Gobierno Bolivariano envía 15.096 dializadores (filtros) a las unidades de hemodiálisis en todo el país”. El asunto es que los 16.000 pacientes necesitan cada uno tres terapias a la semana y en cada una se usa un filtro. Un paciente que prefirió mantener el anonimato dijo a The Objective que, ante la situación de desesperación, la enfermera le propuso lavar el filtro, a pesar del riesgo que esto significa.

Tanto las unidades de diálisis hospitalarias como extrahospitalarias son subsidiadas por el Gobierno que a través del Seguro Social (SS) debería aportar la maquinaria e insumos necesarios. Según los encargados de los centros de salud, cada tratamiento cuesta unos 15 millones de bolívares (484 euros a cambio oficial) y el SS está pagando tan solo 40.000 bolívares por paciente.

Para tener una idea del valor de esos 15 millones en el país latinoamericano, se traduce en el sueldo durante todo un año de un tercio de los trabajadores formales. También es lo que cuesta un neumático, si se llega a conseguir pues estos también escasean.

Los encargados de las unidades que imparten el tratamiento también han denunciado que hasta el año 2016 esa entidad abastecía para un mes de tratamiento, pero desde el último semestre del año pasado solo llegaban dializadores para el trabajo de una semana.

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Centro de hemodiálisis Riverside en Chacao. | Foto: El Estímulo y The Objective

Francisco Valencia explica que esta situación crítica es una lupa que permite observar tan solo una pequeña porción del grave problema sanitario en Venezuela. Afirma que en general en el país 300.000 personas con problemas crónicos de salud están en riesgo por la crisis de salud que el Gobierno insiste en negar.

El ministro de Salud, Luis López, aseguró a principios de diciembre del 2017 que no permitiría el ingreso de ayuda humanitaria. “Aquí nadie se arrodilla ante el imperio y mucho menos va a permitir que esta derecha imponga una supuesta ayuda humanitaria cuando nuestro pueblo está siendo atendido por el presidente Nicolás Maduro”, dijo López en Caracas a través del canal estatal VTV pero la ayuda resulta necesaria.

Para colmo, el número 0800SALUDYA a través del cual el Gobierno reparte a cuenta gotas algunas medicinas básicas y que es protagonista del Twitter oficial del Ministerio de Salud, es discriminatorio. La comunicación es realmente difícil y si te atienden, te piden el carnet de la patria -tarjeta de identificación impartida por el Gobierno-. Se trata de un DNI electrónico que regula la adquisición de alimentos y artículos de primera necesidad aunque poco sirve ante la falta de todo y, según la oposición, es utilizado como un mecanismo de control social.

CODEVIDA presentó una propuesta en el intento de mesa de negociación entre el Gobierno y la oposición que se lleva a cabo en República Dominicana para activar un mecanismo de cooperación internacional a través de la Organización Panamericana de la Salud o de la Organización Mundial para la Salud con los fondos de emergencia. “A través de los países amigos en Venezuela se podrían traer medicamentos al al país de forma inmediata. Y pueden llegar insumos hospitalarios para los 70 hospitales de mayor población que atienden al 80% de la población como un alivio a la situación”. El Ejecutivo se niega y de su disposición a resolver la crisis que continúa cobrando vidas.

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La muerte de Óscar Pérez narrada en directo a través de Instagram

Anna Carolina Maier

Foto: Stringer
Reuters

“El lunes 15 de enero ocurrió algo en nuestro país que quedará inscrito en la memoria de todos. Una masacre pública con un desmesurado uso de armas letales. La brutal exterminación de un grupo de venezolanos que optaron por una vía de rebelión, discutible, sin duda, pero dictada por una genuina preocupación ante la bota horrida de la dictadura”. Así lo explicaba el escritor Leonardo Padrón en un texto en el que evidencia la incredulidad por parte de la mayoría de los venezolanos a la autenticidad de este grupo rebelde. Incredulidad que ha sembrado durante 20 años el chavismo y el Gobierno de Nicolás Maduro.

Mientras el cuerpo de Óscar Pérez  descansa bajo tierra en El Cementerio del Este de Caracas, su imagen se ha revitalizado y ha tomado forma en una especie de ídolo post-mortem. Abundan sus fotos en las redes, así como los textos en los grupos de discusión, que tras su asesinato, lo han llegado a comparar con personajes históricos como “El Cid, que muerto, se hizo más vivo que nunca”, como dice el artículo de opinión del columnista Alfredo Salgado, que se volvió viral. 

Los venezolanos siguieron los detalles de la muerte de Óscar Pérez a través de las redes sociales y los medios digitales por donde se informan, en un país marcado por la censura a la prensa. El preludio a su ejecución -transmitida por él mismo en vivo mediante Instagram– conmocionó al país.

Pérez era piloto e inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), lo que correspondería en España a la Policía Científica. Fue por primera vez noticia cuando sobrevoló el 27 de junio de 2017 con un helicóptero robado el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y, supuestamente, disparó granadas sonoras contra esa sede de Gobierno y otra del Ministerio del Interior mostrando una pancarta en la que se leía el número 350 en grande. Hacía referencia al artículo constitucional que llama a la desobediencia civil, en medio de las protestas contra Maduro -las manifestaciones masivas más constantes registradas en América– que el año pasado dejaron al menos 150 muertos, la mayoría jóvenes entre 17 y 30 años.

Óscar tenía 36 años de edad y estaba casado con Danahis Vivas​, con quien tuvo tres hijos: Sebastián, Santiago y Dereck, que residen con su abuela desde 2017 en México por razones de seguridad. Hace poco tiempo se dio a conocer que perteneció a la filosofía masónica. Uno de sus hermanos, Edgar Alexander Velásquez Pérez, fue asesinado en un asalto en Venezuela, una de las razones que impulsó al joven policía rebelarse en contra de las injusticias de su país. En sus primeros discursos difundidos por Youtube, insistía en que lucharía por sacar al país de la crisis, donde se registra la inflación más alta del mundo -que cerró el año pasado en un 2.000%-; la violencia ciudadana anualmente se cobra la vida de más de 27 mil personas; y la escasez de medicinas y el hambre mata a cientos de personas, muchos de ellos niños.

La muerte narrada en redes sociales

La escena del 15 de enero recordaría una película de acción como la que transmite la televisión en horario estelar. Como en cualquier filme, hay tomas de interiores y exteriores.  A través de un vídeo filtrado por los agentes policiales, se pudo ver cómo los funcionarios que participaron en el operativo dispararon un lanza cohetes contra el pequeño chalet -que parecía abandonado- en donde se encontraba Pérez junto a otros seis compañeros, protagonistas de su rebelión.

La muerte narrada en directo de Óscar Pérez a través de Instagram

El grupo se escondía en El Junquito -una zona popular y montañosa al Noroeste del Municipio Libertador en la capital-. El Gobierno llevaba siete meses buscándolos. Como en otros momentos de su fama mediática en las redes, Pérez usó su teléfono para documentar lo que ocurría. Narró -entre disparos- lo que sucedía e hizo un llamamiento a los venezolanos a “tomar las calles”. Se trataba, además, de la primera inminente ejecución política narrada en vídeo por la persona sitiada. La última transmisión la publicó a las 11:00am. El silencio después de esto dio a entender que los habían matado.

En los vídeos de las horas previas a su muerte, Óscar Pérez explicaba: “Aquí nos encontramos en la carretera nueva de El Junquito… Estamos negociando, no queremos hacer frente a funcionarios… Somos patriotas, nacionalistas, venimos con toda nuestra convicción. Para los que tuvieron dudas, aquí estamos peleando. Estamos agazapados pero ya estamos negociando. Venezuela vamos a seguir, en nombre de Dios, de Jesucristo”.

La muerte narrada en directo de Óscar Pérez a través de Instagram 2
El grupo se escondía en El Junquito, una zona popular y montañosa al Noroeste del Municipio Libertador en la capital. | Foto: Marco Bello / Reuters

Pérez insistía en que el grupo había bajado las armas e estaba intentando llegar a un acuerdo, pero las fuerzas del Estado continuaron con la arremetida. En otro de los vídeos se escuchó a uno de los agentes del Gobierno responderle a Pérez con tono amenazante: “Usted va ha hacer historia con este procedimiento ¿oyó?”.

En el epílogo de la ejecución, algunos abogados penalistas analizaron las circunstancias del operativo oficial y afirmaron que de terminar en muerte, se trataría de un crimen de guerra. Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, se establece este delito, entre otras cosas, como “causar la muerte o lesiones a un combatiente que haya depuesto las armas o que, al no tener medios para defenderse, se haya rendido a discreción”.

Las ejecuciones extrajudiciales son una práctica constante y permanente de las fuerzas de seguridad del Estado para combatir a sospechosos delincuentes en operativos policiales, conocidos como OLP ( siglas de Operación de Liberación del Pueblo). La fiscal general de la República en el exilio, Luisa Ortega Díaz, denunció ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya a Maduro por los crímenes de lesa humanidad cometidos por funcionarios del Gobierno en estas operaciones. En noviembre del año pasado, ya contaba más de 500 acciones de este tipo. Pérez logró que un procedimiento de estos quedará documentado y registrado. 

“Nos están disparando con RPG (granada propulsada por un cohete), granadas, lanza granadas, dijimos que nos queremos entregar pero no dejan que nos entreguen, nos quieren asesinar”; “No disparen, aquí hay civiles, hay mujeres y niños”, son algunas de las frases que se escucharon en vivo por parte de Pérez. Había civiles y niños, como lo advirtió. Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla, de 30 años, resultó abatida. Estaba embarazada. Se encontraba con el grupo subversivo porque se había sumado a la causa de su novio que pertenecía al equipo del inspector rebelado.

“Alfredo, soy yo, Andreína… aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los amo mucho; dile a mami que me perdone y a mi papá que me perdone por todo. Los amo, perdónenme por favor”, dijo en un mensaje de 13 segundos que envió a su hermano por Whatsapp poco antes de morir, que también se volvió viral.

Licencia para matar 

La confirmación oficial de la muerte de Pérez y de sus compañeros por parte del Gobierno tardó más de 24 horas. Lo que sí se supo casi de inmediato fue que en el operativo habían caído dos funcionarios al servicio del Estado. El presidente Nicolás Maduro dió su Memoria y Cuenta -ante la Asamblea Nacional Constituyente– el mismo día de los acontecimientos.

El mandatario venezolano felicitó a los agentes de seguridad del Estado por cumplir la orden que había dado tan solo 17 días antes y desmantelar lo que calificó como un “grupo terrorista que había amenazado al país”.  El 17 de enero, había dicho que cuando encontraran a Pérez, “plomo con él”. También acotó que, durante el operativo, dos hombres pertenecientes a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) murieron con “tiros en la cabeza”.

Para añadir a esta trágica realidad un nuevo elemento más propio de Hollywood, es que entre los policías del Gobierno había delincuentes de renombre. De hecho, uno de los muertos mencionados por Maduro pertenecía a una de las bandas paramilitares más peligrosas del país.

Se trataba de Heyker Leobaldo Vásquez Ferrera, miembro del colectivo Tres Raíces de la parroquia 23 de enero de Caracas, que fue enterrado el martes 16 por un grupo de efectivos de Fuerzas Especiales (FAES) de la PNB, con armas largas, pasamontañas y uniformados de negro en el mismo cementerio donde está enterrado el cuerpo de Pérez.

La muerte anunciada de Óscar Pérez por Instagram 2
Entierro del colectivo Heyker Leobaldo Vásquez Ferrera. | Foto: redes sociales

Desde hace tiempo que los colectivos armados forman parte del escenario político. Son militantes del partido gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). En tiempos del presidente fallecido Hugo Chávez, fueron fundados como organizaciones comunitarias a favor del Gobierno. Según los expertos que estudian su conformación, son civiles con entrenamiento policial, armados por las autoridades para amedrentar a los opositores y evitar alzamientos populares. Controlan varios territorios del país y, en muchas ocasiones, se financian con actos delictivos como la extorsión, el secuestro, el contrabando en el mercado negro de alimentos regulados y el narcotráfico. El Gobierno permite sus actividades a cambio de lealtad y defensa.

“Heyker ha caído en combate, como caen los revolucionarios de todos los días, los revolucionarios de siempre, los que son capaces más allá del discurso de arriesgar la vida por las ideas, y en esta oportunidad por el legado del comandante Hugo Chávez (…) Así es la guerra, compatriotas. En la guerra o se triunfa o se muere”. Fueron las palabras del ministro de Agricultura Urbana, Freddy Bernal, el lunes 15 de enero en otro audio difundido por Whatsapp.

El caso del miembro del colectivo, quien tiene un expediente en la Fiscalía por cinco homicidios y una extorsión, fue confuso debido a que el hombre tenía dos identidades. Mientras los miembros del colectivo en el entierro despedían a “Heyker”, los agentes de seguridad hablaban de él como el supervisor jefe de la Policía Nacional Bolivariana, Adriun Domingo Ugarte Ferrera, como también era identificado el difunto paramilitar.

Además, en la lista de heridos y muertos del parte policial sobre la actuación de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), que partició en el operativo de El Junquito -difundido la noche del 15 de enero-, se menciona a dos agentes muertos en el “enfrentamiento con grupo subversivo”: Domingo Ugarte (sin cédula de identidad) y Nelson Antonio Chirino Cruz. No aparece el nombre de Heyker Vásquez.

Una impactante foto filtrada por trabajadores de la morgue del cuerpo de Heyker muerto tiene valor noticioso. Muestra una herida que, según los expertos, es producto de un impacto a larga distancia por la espalda, muy probablemente por un francotirador, justo en el punto vulnerable dejado por el chaleco antibalas. Un impacto difícil de lograr desde la casa donde estaban los sitiados.

Pérez y el cine

Óscar Pérez, además de ser técnico aeronáutico y segundo a cargo de la División de Apoyo Aéreo de la policía científica, no limitó su vida a combatir la delincuencia o a intentar buscar la justicia. Llegó a incursionar en el cine. Protagonizó en 2015 el filme Muerte Suspendida, del cual también fue co-productor. En aquel año, explicaba al diario Panorama: “Soy piloto de helicóptero, buzo de combate y paracaidista libre. También soy padre, compañero y actor porque Oscar Rivas me lo propuso… Soy un hombre que sale a la calle sin saber si va a volver a la casa… porque la muerte forma parte de la evolución”. Pérez parecía ser consciente de su destino.

En aquél momento, decía que la cinta buscaba “demostrar la capacidad que tiene la institución a la hora de emprender una investigación que termine con la desarticulación de grupos criminales. Somos la institución policial del país con más detenidos y procedimientos, también queremos decirles que contamos con las herramientas y el conocimiento para evitar el delito. Los caminos de los delincuentes son muy marcados: la cárcel y morir en un enfrentamiento”. La película de bajo presupuesto contó con el apoyo del cuerpo policial Cicipc.

De hecho, su pasado como actor fue una de las cosas que sembró dudas sobre la autenticidad de su rebelión. Cuando Pérez hizo su primera aparición en contra del Gobierno y de la indolencia de los dirigentes, muchos justificaron su incredulidad en el interés que podía tener Pérez en ser un personaje famoso. También, en su momento, estos comentarios invadieron las redes sociales. Lo llamaron incluso farsante. Otros, consideraban que se trataba de una ‘bomba de humo’ para desviar la atención de las protestas opositoras o un doble agente para hacer quedar mal a la oposición por mostrarse armado. 

“Ni siquiera con el rostro salpicado de sangre por las esquirlas de una granada la gente le creía. Ni siquiera a minutos de ser asesinado grabando un mensaje de despedida para sus hijos. Se hacían chistes sobre su pelo decolorado. Se ironizaba sobre la satisfactoria señal de internet que tenía para colgar sus mensajes en las redes. Se hablaba de show, de circo, de trapo rojo y pote de humo. Ni siquiera muerto se le creía muerto. Se necesitaba ver el cadáver. Incluso ya con la siniestra estampa de su cuerpo derrumbado sobre su propia muerte y la de sus compañeros de faena, también se especulaba, se tejían hipótesis rocambolescas. Porque todo parecía rocambolesco. Pero ya, con su cadáver en la morgue, finalmente todos le creen a Oscar Pérez”, diría Leonardo Padrón en la misma reflexión citada al comienzo del artículo.

Un vía crucis para llegar a camposanto

Seis de los siete muertos en el operativo contra Óscar Pérez y su grupo fallecieron por disparos en la cabeza, según las actas de defunción publicadas por la prensa, filtradas desde la morgue. Las organizaciones de derechos humanos alertan de posibles “ejecuciones extrajudiciales”, aunque el Gobierno sostiene que militares y policías respondieron a fuego enemigo.

Las familias de Óscar Pérez y de los otros seis rebeldes, llevaban toda la semana en las puertas de la morgue reclamando que les entregaran los cuerpos de los fallecidos. Por un momento, esta exigencia pareció una utopía -como la de Óscar de “librar al país de la dictadura”- cuando trascendió que los iban a incinerar sin consentimiento para ocultar posibles pruebas judiciales. Llevar los cuerpos al cementerio también fue un vía crucis. La Guardia Nacional bloqueó la entrada de los camposantos para los siete entierros.

Los restos de Abraham Agostini y José Díaz Pimentel fueron sepultados el sábado en el mismo lugar donde un día después iría a parar Pérez, en un entierro que las familias no habían autorizado y con la única presencia permitida de sus parientes más próximos. Las fotos en las que se ve la  llegada de más ciudadanos son de horas más tarde cuando ya los restos estaban bajo tierra y sellados, según periodistas en el lugar.

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La Policía Nacional Bolivariana impide el acceso a la morgue de Bello Monte en Caracas. | Foto: Marco Bello /Reuters
La muerte anunciada de Óscar Pérez por Instagram
Civiles visitan la tumba de Óscar Pérez. | Foto: Marco Bello / Reuters

En el caso de Díaz Pimentel, la historia tiene además otra arista. Su mujer, Dayana Santana de Pimentel, se enteró de la muerte de su esposo desde la sede la prisión de la policía política (Helicoide) donde lleva recluida más de seis meses. El Estado la mantuvo como rehén -ya que no ha habido procedimiento judicial- para fozar la entrega de su marido y compañeros. Según algunos periodistas, las autoridades han sostenido que no la liberarían hasta que él apareciera “vivo o muerto”. Y muerto está. Dayana sigue presa.

Los cadáveres de las otras cuatro personas asesinadas -el periodista Daniel Soto, los militares hermanos Abraham y Jairo Lugo y la novia de este último, la enfermera Lisbeth Ramírez-, fueron trasladados a sus estados de origen en un avión militar para ser allí sepultados . Los parientes de Ramírez esperaron durante horas en un cementerio para descubrir finalmente que el cuerpo de la enfermera embarazada había llegado a otro camposanto en el que fue enterrada de noche. 

“Dios con nosotros y Jesucristo me acompaña. Dereck, Santiago, Sebastián, los amo con todo mi corazón, hijos. Espero volverlos a ver”, dijo Óscar Pérez en uno de sus últimos mensajes antes de que dejara de transmitir su muerte en directo a través de Instagram.

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Tumba de Óscar Pérez en el Cementerio del Este. | Foto: Marco Bello / Reuters

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Óscar Pérez, breve y mediático

Andrés Cañizález

Foto: CHRISTIAN VERON
Reuters

El paso de Óscar Pérez por la vida pública venezolana ha sido breve y sin duda con un claro impacto comunicacional. Desde que apareció montado en un helicóptero disparando a la sede del Tribunal Supremo de Justicia hasta la difusión de sus últimos videos (rodeado en El Junquito), este inspector agregado del CICPC dejó una estela de interrogantes.

El gobierno tardó más de doce horas en informar que Óscar Pérez estaba entre los fallecidos (nueve en total, dos efectivos de la PNB), pero posiblemente nunca informen con precisión sobre lo ocurrido. Diversos periodistas especializados en la fuente policial han dado por cierta la versión de que Pérez murió tras un ataque masivo y de alto calibre por parte de una acción conjunta de varios cuerpos de seguridad del Estado.

Esto ha ocurrido medio año después de su cinematográfica irrupción en la escena venezolana, dentro de un helicóptero oficial evidenciando una grieta en el sistema de seguridad de un régimen que se precia de tener las cosas bajo control, al menos cuando de uniformes se trata.

Un sinfín de preguntas, sospechas y admiraciones despertó al mediático piloto de helicópteros policía tras sobrevolar y disparar contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia el 27 de junio de 2017, en medio de la efervescencia de una ola de protestas que comenzaba francamente a extinguirse por la falta de conducción y de objetivos alcanzables.

¿Óscar Pérez actuaba solo con un pequeño grupo de policías descontentos o su acción representaba un descontento de más largo alcance? ¿Era en verdad un romántico que creía que una acción solitaria despertaría una ola de respuestas o fue parte de una acción con otros factores que sencillamente a última hora lo dejaron solo? ¿Se trata de una estrategia genuina o es una fachada promovida por el propio gobierno?

Estas son algunas de las preguntas que rodeaban a Pérez a mitad de 2017.

A mitad del primer mes de 2018 (un año que sin duda será candente en Venezuela), Óscar Pérez deja una nueva estela de interrogantes: ¿Su afán de protagonismo, por ejemplo brindando hace pocos días una entrevista a CNN, le hizo descuidar medidas de seguridad? ¿Si representaba a un movimiento más amplio porque al final sólo estaba con tan pocas personas? ¿El gobierno conocía su paradero con antelación y activó la operación en un momento propicio para sus fines?

En mi opinión, sin embargo, subyace una pregunta crucial que tiene que ver con lo comunicacional: ¿Por qué el gobierno le permitió a Óscar Pérez transmitir todos los videos que transmitió una vez que se sabía de su ubicación?

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