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Quique Dacosta: "El hambre es la peor vergüenza del ser humano"

Lidia Ramírez

Esta entrevista es de esas que te dejan muy buen sabor de boca y un regustillo de positivismo y solidaridad. Quique Dacosta es un hombre forjado a sí mismo. Desde su más tierna infancia supo que todo lo que quisiera ser tendría que ganárselo con esfuerzo, dedicación y constancia. Su primera aproximación con el mundo de la cocina fue fregando platos en un bistrot con el objetivo de ayudar económicamente en casa. Nadie por aquel entonces sospechaba que ese joven que viajó a Denia para ser Dj se convertiría en uno de los mejores chef de España galardonado con tres estrellas Michelin y presente en la lista 50 Best Restaurant del mundo. “Es más de lo que pude soñar cuando decidí dedicar mi vida a la labor de dar de comer a personas en el marco de un restaurante”, nos confiesa Dacosta. Sofisticado, elegante en sus movimientos y clásico algunos ya lo han bautizado como el dandi de la cocina española.

(Foto: Quique Dacosta)
(Foto: Quique Dacosta)

Muchos aseguran que el camino más corto para llegar al corazón pasa por el estómago, y el tres estrellas Michelin parece conocer bien esta teoría.  Cocinando el Mediterráneo, una vez más Dacosta se ha unido a la campaña Restaurantes contra el Hambre –la mayor iniciativa solidaria de la hostelería en España promovida por Acción contra el Hambre– para luchar contra la desnutrición infantil sirviendo ‘los platos que más alimentan’ y, de esta forma, ayudar a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la desnutrición.

El gentleman de los fogones españoles nos abre las puertas de sus restaurantes y de su corazón.

Kebab de carrillera de ternera estofada (Foto: Quique Dacosta)
Kebab de carrillera de ternera estofada (Foto: Quique Dacosta)

¿Cuál es para ti la recompensa de colaborar en un proyecto como Restaurantes contra el Hambre?

No busco recompensa, creo que es un deber, una responsabilidad. Y si siendo padrino de esta campaña logramos ser más, estaré muy feliz por ello. Hay muchas cosas por hacer.

Participamos con los 4 restaurantes –Denia y Valencia–: Quique Dacosta Restaurante, Mercatbar, El Poblet y Vuelve Carolina. Colaboramos con un menú solidario completo en cada uno de ellos.

¿Cuál es la primera vez que sentiste la necesidad de ayudar a alguien?

No recuerdo un momento específico. Creo que ayudar a los demás viene de serie. La educación en valores que te da tu familia hace que este sentimiento aflore ante las dificultades del prójimo.

“Somos altavoces y tenemos una responsabilidad con la sociedad”

Cuéntanos una situación o vivencia en la que tú has agradecido la ayuda de los demás.
El hecho de que haya alguien cada día que se interese por ti, por tu bienestar, es algo de agradecer. Contar con una familia y unos amigos que puedan echarte una mano cuando los necesitas es un tesoro que muchas veces no apreciamos.

¿Qué les dirías a los hosteleros para que se apunten al programa Restaurantes contra el Hambre?
Muy pocas veces tenemos a mano cambiar la vida de una persona en dificultades. Unidos somos más fuertes y nuestra colaboración puede llegar a mucha más gente. A diario sentamos a muchas personas en las mesas de nuestros restaurantes atraídas por nuestro trabajo. Hagamos que muchas otras puedan sentarse en una mesa con sus familias a comer.

Té denso de galeras y hojas de alcachofa de la Vega Baja  (Foto: Quique Dacosta)
Té denso de galeras y hojas de alcachofa de la Vega Baja (Foto: Quique Dacosta)

Según la Federación Española de Hostelería y Restauración, los restaurantes españoles desperdician más de 63.000 toneladas de comida al año. ¿El sector hostelero y restaurador de nuestro país es realmente consciente de la necesidad de luchar contra el hambre?
Creo que hay que concienciar antes sobre muchas otras cosas que al final llevarán a la sociedad a darse cuenta de que en el mundo en el que vivimos no podemos tolerar ciertas cosas. El hambre, a mi modo de ver, es la peor vergüenza del ser humano. Confío plenamente en la educación y una sociedad que es consciente de que el desperdicio de alimentos es un vaso sangrante avanzará seguro. Pero el problema es que no pensamos en global, que no queremos darnos cuenta de que nuestros actos afectan al resto de la sociedad. Soy optimista a pesar de todo, y por eso me uno a campañas como esta. Son una herramienta no sólo para recaudar fondos, también para aprender.

Más de 800 millones de personas en el mundo están desnutridas

El chef italiano Massimo Bottura, considerado uno de los mejores chef del mundo, ha aprovechado los recientes Juegos de Río para llamar la atención sobre el despilfarro de comida y la pobreza en las calles cariocas, ¿hay cada vez más compromiso en la lucha contra el hambre?
Yo diría que hay cada vez más sensibilidad y ganas de hacer algo más allá que actuar sólo como donante. Sigo pensando que los problemas son mucho más graves de lo que nos quieren hacer ver. También creo que hacer algo es mejor que nada, y que cualquier cosa que emprendamos para paliar esta terrible situación aminorará el sufrimiento de algunas personas. Pero al final se trata de hacer cosas que de verdad acarreen un cambio. El Refettorio Gastromotiva de la mano de Massimo tocará muchas conciencias y abrirá puertas. Somos altavoces y tenemos una responsabilidad con la sociedad que nos ha legitimado para ello.

Quique Dacosta Restaurante (Foto: Quique Dacosta)
Quique Dacosta Restaurante (Foto: Quique Dacosta)

En el mundo más de 800 millones de personas están desnutridas, La FAO insta a comer insectos para combatir el hambre, ¿puede ser esta la solución para combatir la desnutrición y la falta de comida? ¿Son los insectos una fuente de alimento nutritiva y saludable?
Creo que en situaciones extremas esta podría ser una buena solución si así lo avalan los nutricionistas. Yo no sé si es una gran fuente de alimento. No cocino con insectos y sinceramente nunca me han interesado. Los he probado, algunos cocineros amigos los utilizan, unos por poner exotismo en sus platos, otros porque lo tienen instaurado en su cultura. Apuesto por soluciones que respeten las tradiciones e incluso gustos de cada cultura. Creo que las medidas para este terrible problema están mucho más allá de los insectos. Pero si son parte de la solución me parece estupendo.

Tres estrellas Michelin, presente en 50 Best Restaurant, Mejor Restaurante Europeo… ¿Has llegado ya con tu cocina donde querías llegar?
En cuanto a reconocimientos posiblemente es más de lo que pude soñar cuando decidí dedicar mi vida a la labor de dar de comer a personas en el marco de un restaurante. Ahora bien, soy una persona competitiva. Quiero lo mejor para mi proyecto que es el de mi equipo. Por lo tanto seguiremos trabajando para seducir a los comensales de todo el mundo que vengan a Denia a vivir la experiencia gastronómica más importante de su vida.

En una profesión como la tuya, el trabajo en equipo es fundamental, danos tu “receta” para conseguir que tu equipo se implique y esté unido en busca de un objetivo.
Hacer que se sientan parte del proyecto es fundamental. Escuchar sus ideas, trabajar con ellos en el desarrollo de nuevas cosas, hace que el equipo se fortalezca. Animarles y quererles. Enseñarles y aprender de ellos. En definitiva, un respeto mutuo.

¿Cómo nos sorprenderá próximamente Quique Dacosta?
Vamos a seguir en la línea de explorar nuevas sendas que den platos únicos, con un gran protagonismo al territorio, a sus productos, a aquellos que son únicos, nada conocidos en algunos casos. Una de nuestras labores es descubrir lo que este lugar especial esconde y con una intención puramente evolutiva: ponerlo al nivel gastronómico mundial con la misma solvencia que el producto de cualquier región del mundo que goza ya de prestigio.

Lo que Trump (y algún otro) aprendió de Nixon

Antonio García Maldonado

El presidente Trump es pionero en Estados Unidos en la impudicia con la que exhibe su ignorancia y sus “ideas” retrógradas. A su lado, los villanos políticos que hemos tenido los progresistas hasta hace pocos años –Reagan, Thatcher, Bush hijo– parecen émulos de Olof Palme o Willy Brandt. Trump ha conseguido que los que creemos que el Estado tiene un papel esencial recordemos con melancolía a quien dijo aquello de que “el Gobierno es el problema, no la solución”. Sin embargo, el asunto de la Russian-Connection no muestra una práctica nueva, aunque se trate mediáticamente como tal en muchos casos.

Escandalizarse por las estrategias diplomáticas –más o menos explícitas– con la que todos los países intentan influir en otros de acuerdo a sus intereses estratégicos es más una muestra de ignorancia histórica que de sagacidad analítica. Putin tiene sus hackers y falsos diplomáticos como Kissinger tuvo a los suyos azuzando a lo más retrógrado del estamento militar de América Latina en la década de 1970. El Plan Cóndor no influyó sobre el resultado de unas elecciones; directamente acabó con ellas e instauró dictaduras represivas durante algunos lustros.

Pero no sólo no es nueva desde Estados Unidos; tampoco lo es en Estados Unidos. Trump parece aquí un alumno aventajado de uno de los políticos más turbios de la historia reciente, Richard Nixon. El candidato republicano, que en 1968 aspiraba a suceder a Lyndon Johnson (que no se presentaba a la reelección) tuvo noticia de que el Gobierno ultimaba un acuerdo de paz con Vietnam del Norte. Dirty Dick y sus asesores pensaron que aquello podría acabar con su campaña y enviaron emisarios a Vietnam para convencer a los dirigentes del país con el que estaban en guerra para que no firmaran aquel pacto. Que él les daría más una vez llegara a la Casa Blanca. Los vietnamitas se retiraron de un acuerdo que estaba hecho, para ira de Johnson, a quien los servicios de contrainteligencia habían avisado de los manejos de Nixon, que ganaría las elecciones. La grabación de la llamada de Johnson a Nixon en la que el primero acusa y el segundo se indigna por la acusación es un monumento sonoro al cinismo político.

Y hay otro caso reciente, que si no ha tenido más repercusión interna y externa es por el bien tan preciado que se busca salvaguardar: la paz en Colombia tras el acuerdo con la guerrilla más antigua de América Latina, las FARC. En las elecciones presidenciales en las que el presidente Santos consiguió la reelección, en 2014, la inteligencia colombiana tuvo conocimiento de que nada menos que el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, había mantenido una reunión con un hacker a su servicio, quien estaba comprando información confidencial a funcionarios de inteligencia y militares corruptos, y que además había intervenido los correos de los negociadores gubernamentales en La Habana. El vídeo en el que el hacker le explica al candidato las ilegalidades que hace, ante la tranquilidad de éste, está disponible en Youtube. La idea nixoniana era boicotear el proceso. Curiosamente, la contrainteligencia colombiana utilizó a un español para desenmascarar toda esta estrategia uribista. Los implicados, aunque no el candidato Zuluaga, están en la cárcel. Una idea de patriotismo compartida con Nixon y Trump.

PS: ayer se cumplieron 26 años del intento de asesinato del presidente Reagan que le perforó el pulmón y a punto estuvo de acabar con su vida. Había llegado a la presidencia unos meses antes. El régimen de Jomeini no liberó a los 66 rehenes americanos que habían sido secuestrados en Irán hasta que Carter abandonó el Despacho Oval, con intención de humillarlo. Reagan, en cambio, envió días después a Carter a Alemania para que recibiera a los rehenes, porque había sido él quien había hecho la gestión y padecido el desgaste. Le cedió la medalla. Un republicano y un demócrata. Voilà le patriotisme.

Susana es susuna: todos a una

Gonzalo Gragera

De las Juventudes Socialistas del barrio del Tardón, en Triana, a los pasillos del ayuntamiento de Sevilla. Primeros años del nuevo siglo; cambio de milenio, mudanza en las bases del futuro socialismo andaluz, tan parecido, paradoja viene, al de la eclosión de los años ochenta. Por aquel entonces, Susana Díaz contaba veinticuatro años y un aval de nombres de poder en la selva de lo local y de lo regional, en esa micropolítica que sirve de ensayo, de preparación, de entrenamiento: terreno de juego en donde todo se reduce, en donde las posibilidades de crecer disminuyen, aunque ese pequeño espacio propicie mejores vistas al político joven con ganas de conocer el cómo funciona las redes internas un partido. Menor escala, sí, pero mayor cercanía, que traducido al verbo de las aspiraciones partidistas significa tenerlo todo más a mano, más próximo, más manejable, laboratorio de experiencias que llegarán una vez se cumpla la prometedora carrera política. En cuanto Madrid llame a la puerta.

Susana Díaz supo jugar sus cartas, y aprender de ellas, en esos años de juventud partidista. Juventud en la que consolidó cualidades que la han acompañado durante su trayectoria socialista. Dotes que ella misma demuestra, aunque de manera sibilina, en esta pugna por el poder del PSOE: capacidad para anular a los enemigos, y aquí la clave, sin que se note. En silencio. Tomando alianzas mediáticas –esa medalla de Andalucía a Antonio Caño, director de El País– y financieras –su amistad con Antonio Pulido, en La Caixa-; perpetrando la emboscada mediante las bases, la militancia; desgastando, de puro desconcierto y cansancio, las propuestas de sus rivales, que son López y Sánchez, sí, pero que fueron Pepe Griñán y Manolo Chaves. Recordemos la cita que el primero le apunta al segundo en cuanto se entera de que Díaz comentó en una rueda de prensa que ambos deberían dejar sus ocupaciones políticas debido al caso ERE: “Pepe, Susana nos ha matado”. Si así trató a sus mentores, ¿cómo lo hará con sus rivales?

Dicen que la cámara vieja del PSOE apoya a Díaz, y es cierto, aunque de motivos no vayan sobrados. Es un apoyo más de identidad que de convicción; más de “mal menor” que de confianza, incluso de caballo ganador, de me arrimo a quien me garantiza posición y puesto. La mayoría de los argumentos que se oyen tienen por contenido la abstracción de los ideales –sentido de Estado es uno de los más citados- o las vaguedades del discurso de aplauso mitinero, el carisma, que es la palabra de los que no tienen nada que decir. Así sucede en Andalucía, en donde todo es propaganda de la tele pública y abrazos a señores mayores en las residencias, a pesar de la reducción del dinero público a la sanidad. Mayor recorte de España. Pero Díaz controla la opinión, el gesto, la cúpula y el noticiero. Los cuatro puntos cardinales del político que apunta al cosmos nacional desde la autonomía, ese instrumento del que se benefició para alcanzar lo que de verdad ha ambicionado estos últimos cinco años, que no es la presidencia de Andalucía, sino de España. Susana es susuna: todos a una.

Anna al desnudo

Jesús Nieto Jurado

Foto: Manu Fernandez
AP Photo

Anna Gabriel, apellido arcangélico aunque le duela. Activista de oficio, de beneficio. Diputada en la que reside la soberanía autonómica -“a todo se llega degenerando”, que decía “el Guerra”- . Gabriel es de las que cardan la lana, la fama, y los huevos que se lanzan contra la sede del colonialismo español -léase constitucionalismo-. Ella ya nos anunció, como en una plegaria de Nueva Biblia, eso de que se adoptase un bebé mancomunado, amén de otras adecuaciones de la praxis a la teórica, que ella es activista y barretina; todo al mismo tiempo. Ella es la reducción del abertzalismo catalán a la disciplina férrera de un flequillo y dos pendientes. El mensaje, siempre, en la camiseta, pegado al corazón y a los pezones; allá donde dicen que habita Dios, el misterio o lo Sagrado. Pero lo vistoso de Gabriel, su aportación a la Historia, es esa vestimenta que oculta cuanto ignora o desprecia. Vista así, de rápida mirada, no sé qué aire se da de hermana resabiada del convento. Pero el ‘cuperismo’ es ese puchero de la eclosión de la Barceloneta, cuando por Cataluña hay implosión y la Barceloneta es una delegación de Magaluf.

Anna Gabriel ha entrado en nuestra vida como una primavera, como una brisa batasuna en la Historia canguelona del Principado y hasta de ‘Els Països Catalans’. Su última travesura fue tildar de facha -el miércoles- a Coscubiela por no reirle las gracias a los ‘cuperos’ en lo del asalto a la sede del PP catalán. Llamar facha sale barato, y el pobre Coscubiela no “halló cosa” (Quevedo) donde esconderse.

Anna Gabriel es el cambio; fuera de ella, el heteropatriarcado y Castilla. Avanti el Popolo…

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad

Clara Paolini

Foto: Wikimedia Commons

Mientras el mundo sigue intentando superar el adiós de Walter White, Vince Gilligan se encuentra dando forma a un nuevo proyecto: La historia del mayor suicidio colectivo de la historia.

El 18 de noviembre de 1978, 918 hombres, mujeres y niños estadounidenses se suicidaron en el remoto asentamiento de Jonestown, en Guyana. Mientras gritaban de dolor tras ingerir dosis letales de cianuro, Jim Jones, el líder de la secta el Templo del Pueblo, les increpaba a través de su megáfono: “Debéis morir con dignidad”. Él, sin embargo, prefirió seguirles hasta la tumba pegándose un tiro con una escopeta.

Casi 40 años después, HBO revive con Raven la historia de la utopía comunista que degeneró en aterradora masacre. El guión de Vince Gilligan, el aclamado creador de Breaking Bad, se basa en el libro Raven: The Untold Story of Jim Jones and His People, escrito por el periodista Tim Reiterman, quien formó parte del grupo de reporteros que acompañaron al congresista Leo Ryan en una misión de investigación a Jonestown poco antes de que la comunidad quedara reducida a un campo de cadáveres.

Así será la nueva serie del creador de Breaking Bad

La delegación buscaba investigar las denuncias de abusos de derechos humanos cometidas por Jim Jones y el Templo del Pueblo, realizando entrevistas a los componentes de la comunidad. Durante su estancia, un periodista recibió una nota que ponía: “Por favor, ayúdame a salir de Jonestown“, mientras que varias familias expresaron secretamente su deseo de abandonar el Templo, por lo que aunque desconocían lo que estaba a punto de acontecer, se esforzaron por quedarse con el objetivo de dilucidar lo que verdaderamente escondía aquella extraña comunidad hippie e intentar “salvar” a los desertores.

Mientras negociaban con los cabecillas de la organización la marcha de algunas familias, un miembro del templo trató de apuñalar al congresista Ryan. Sintiendo el peligro, la delegación y varios desertores se dirigieron a una pista de aterrizaje cercana, pero antes de que pudieran salir de allí, fueron atacados por los miembros del equipo de seguridad de la secta de Jones, armados hasta los dientes. Reiterman sobrevivió al asalto, pero Leo Ryan y otros cuatro miembros de su equipo no consiguieron salir con vida.

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad 1
Las tropas estadounidenses trasladan los cuerpos tras la masacre | Foto: STR / AP

Tras dar caza a la delegación, Jones ordenó a los habitantes de Jonestown que dieran el paso hacia un “suicidio revolucionario”. Según reveló el informe del FBI, desde hacía varios meses, Jim Jones organizaba pruebas de lealtad a las que denominada “noches blancas”, en las que simulaba suicidios masivos que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. “Durante estas noches blancas, Jones le daba a los miembros de Jonestown cuatro opciones: huir a la Unión Soviética, cometer un suicidio revolucionario, quedarse en Jonestown para luchar contra los invasores o huir hacia la selva”, recoge el informe.

La noche del 18 de noviembre de 1978, tras el asesinato de Ryan, el líder mandó a reunir a todos los integrantes de la comunidad de Jonestown, persuadiéndoles de la inminente llegada de fuerzas hostiles. Las amenazas al paraíso eran para él reales y consideraba que la única salida era una revolución de “muerte”. En las grabaciones de audio de aquel día, pueden escucharse las últimas palabras del líder en estado de delirio antes de la masacre: “Por el amor a Dios, ha llegado el momento de terminar con esto. Hemos obtenido todo lo que hemos querido de este mundo. Hemos tenido una buena vida y hemos sido amados. Acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía“.

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad 2
Plano aéreo de Jonestown | Foto: STR / AP

HBO no podría haber escogido un mejor equipo para convertir estos espeluznantes hechos en una serie de televisión. No es que Walter White, se parezca al demente Jim Jones, pero sin duda Gilligan demostró con Breaking Bad el oscuro y fascinante camino que recorre un hombre común hasta convertirse en un personaje inesperadamente peligroso.

Por otro lado, el momento elegido para la serie, parece de lo más oportuno. Raven, cuyo lanzamiento se prevé este año, se inserta en la tendencia actual que da impulso a programas, series y películas sobre sectas. Hulu’s The Path (protagonizada Aaron Paul, el actor que encarnó a Jesse Pinkman en Breaking Bad) debutó a principios de este año ganándose el favor de la crítica, y otras producciones seriéfilas como Aquarius, The Following y True Detective no han hecho más que corroborar que los relatos sobre siniestras comunidades sectarias están boga.

Además, Raven no es la única serie sobre Jonestown que se encuentra en desarrollo ya que el actor Jake Gyllenhaal (protagonista de Donnie Darko o Nightcrawler), está produciendo una serie con la que retratará diferentes perfiles de líderes sectarios para A&E, y en su primera temporada estará también centrada en Jim Jones y el Templo de los Pueblos.

En su equipo, la miniserie Raven contará con Octavia Spencer como productora ejecutiva y la dirección correrá a cargo de Michelle McLaren (quien ya dirigió capítulos de Breaking Bad y Game of Thrones), pero aún se desconoce el nombre del actor que interpretará a Jim Jones y la fecha de lanzamiento sigue siendo por ahora una incógnita.

Permanezcan atentos a sus pantallas y soporten la impaciencia porque la cosa promete.

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