Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Raquel Gómez, víctima del 11M: "Me arrancaron la pierna, pero no la vida"

Lidia Ramírez

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

Ahora es una superhéroe para su hijo de seis años y sus compañeros de colegio. “¿Tienes poderes como Iron Man?, me preguntan cuando acompaño a mi pequeño al colegio y me ven una pierna de hierro”.

Pero no, Raquel no tiene poderes. Si los tuviera acabaría con todo el odio del mundo que lleva a algunas personas a radicalizarse y cometer atentados como los del 11 de marzo de 2004, cuando “varios hombres malos pusieron 10 bombas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid”. Así le explica Raquel Gómez a su hijo el motivo por el cual no tiene pierna izquierda y cada mañana debe colocarse una prótesis para poder andar, el motivo por el cual desde hace 13 años tiene graves contracturas en la pierna derecha y sufre fuertes dolores de cabeza, espalda y oído.

Raquel, que por entonces tenía 30 años, hoy tiene 43, se encontraba aquella fatídica mañana del 11 de marzo de 2004 en el tren 21431 dentro de la estación de Atocha, en el primer vagón que explotó a las 07.37. Como cada mañana se dirigía al Hotel Centro Norte de Madrid, donde trabajaba como camarera de piso; como cada mañana, a las 07.45 quedaba con el resto de sus compañeras para desayunar; y como cada mañana esperaba en Atocha a su compañera B.D. para llegar juntas al trabajo. “Dejé pasar el primer tren con el que me encontré porque B.D. aún no había llegado”, recuerda con lágrimas en los ojos apuntando que ese era su destino, pues esa misma mañana, cuando salía de casa, después de sacar a sus perros a pasear, se topó con una vecina que también trabajaba en el mismo hotel y la invitó a llevarla en el coche. “Pero le dije que no, que prefería irme en el cercanías y desayunar después con las chicas”. Nunca llegó a ese desayuno.

192 personas perdieron la vida el 11M, 2057 resultaron heridas 

“Cuando llegó B.D. subimos al último vagón del tren. Nos sentamos, yo al lado de la ventana, mi compañera en el asiento que da al pasillo. Oí el pitido de las puertas del cercanías al cerrarse y lo siguiente fue un pitido muy grande. Sentí que mi cuerpo estaba completamente encajado y no podía moverme”, rememora con la mirada fija en el suelo. “Pensé que era algo que me estaba pasando sólo a mí, pero de repente empecé a ver gente tirada por el suelo, llorando, corriendo, gritando y cuando me dispongo a levantarme me di cuenta que no tenía pierna”.

Pero Raquel, que irradia optimismo, se siente afortunada. Ella sobrevivió. B.D., de unos 30 años, al igual que 192 personas más, fue asesinada de forma despiadada.

Hoy da las gracias a la autoridades y al personal sanitario por el “trabajo bien hecho” y, sobre todo, a un señor cuya identidad desconoce pero del que sabe que es rumano, que trabaja en España como mecánico y que en su país trabajó como médico de guerra. Fue quien, todavía en el andén, le hizo un torniquete en la pierna para que no se desangrara. “Él me salvó la vida“.

Y aunque hay heridas que no están cerradas, porque el tiempo no lo cura todo, Raquel asegura que lo más importante es “mentalizarse, saber cuál es tu nueva vida y vivirla lo más feliz que puedas”. Por otro lado, pide a los políticos “dignidad y justicia“, y apunta: “El comportamiento de los políticos con respecto al atentado fue y es miserable, las víctimas exigimos que dejen de hacer campaña con el 11M“. Y es que pocas veces en la historia de España se ha visto un comportamiento tan cuestionado de la clase política. Unos, tratando de ocultar el apoyo mostrado a Estados Unidos en las intervenciones de Irak, y otros, utilizando el atentado como arma arrojadiza para tomar el poder, “arma que siguen utilizando 13 años después”.

Ahora, Raquel vive en Fresnedillas de la Oliva, un pequeño pueblo de unos 1.500 habitantes -el 28,84% son extranjeros, la mayoría de origen marroquí- en la sierra de Madrid. Alejada de los tumultos y las aglomeraciones. “No he vuelto a coger un tren, tampoco puedo estar en lugares donde haya mucha gente, esos mal nacidos me echaron de Madrid, me arrancaron la pierna, pero no me quitaron la vida. 13 años después aquí sigo“.

General Ballesteros: "La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

Un sable y un bastón de mando se cruzan bajo una estrella de cuatro puntas y una insignia regia. Símbolos que adornan las hombreras de su camisa de color verde que caracteriza al Ejército de Tierra y que indican que nos encontramos ante un General de Brigada, el primero de los empleos de General que conforman la escala de oficiales de las Fuerzas Armadas españolas. El director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), Miguel Ángel Ballesteros, nos recibe en su despacho sito en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden). Trece años después de que  diez explosiones por bomba sesgaran la vida de 192 personas en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, hablamos con el oficial del arma de artillería -así nos lo indica su pisacorbatas- de este día, acerca del terrorismo yihadista en España y en Europa y sobre la lucha antiterrorista.

¿El 11M marcó un antes y un después en el terrorismo en España?

Sin duda. España, antes del 11 de marzo de 2004, tenía como preocupación interna el terrorismo de ETA. A partir de esa fecha la percepción cambió y se hizo un esfuerzo por parte de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado de volcarse en la lucha contra el terrorismo yihadista. Internacionalmente, que es lo que afecta a las Fuerzas Armadas, puesto que este terrorismo no es exclusivamente interno, se trabaja, si cabe con más ahínco, en todo lo que es acabar con los focos emisores de ese terrorismo yihadista, en colaboración con nuestros socios y aliados.

¿Qué hay de cierto en que los servicios de inteligencia internacionales no comparten la información? ¿Es este uno de los fallos en la lucha antiterrorista?

Es rigurosamente cierto. El 11 de septiembre, el primer gran atentado que pone en las televisiones la evidencia de que existe un terrorismo global, capaz de cometer un mega atentado como fue el ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono, puso de manifiesto que las 15 agencias que manejan información en Estados Unidos no estaban coordinadas. El 11 de marzo en España también dejó ver que los organismos que manejan información sobre terrorismo tampoco estaban lo suficientemente coordinados. De hecho, a raíz del atentado de 2004 en Madrid, se creó el CNCA, el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, que quedó disuelto en 2014 y se integró con el  Centro de Inteligencia Contra el Crimen Organizado, consolidandose en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco). Digamos que todos los países han tenido que reformar el funcionamiento de sus agencias e instituciones que manejan información para una mayor coordinación.

“Es rigurosamente cierto que los servicios de inteligencia internacionales no comparten la información”.

¿Hemos aprendido de nuestros errores?

Siempre. Siempre se aprende los errores. He de decir además, que de los atentados que se han ido produciendo en Europa, no solo aprende el país donde se ha sufrido el atentado, también aprende la comunidad europea en su conjunto, hasta el punto de que recientemente se creó una oficina para compartir y coordinar toda la información. Una oficina que dirige un coronel de la Guardia Civil española.

¿Fue correcta la actuación de los cuerpos de seguridad en el 11M?

El 11 de marzo desde el punto de vista de la investigación policial y judicial, diría que ha sido uno de los casos mejor llevados, porque muy pocas veces se sienta ante los tribunales a los culpables de este tipo de atentados.

¿Podría España sufrir otro 11M?

La seguridad 100% no existe, nadie está exento de un atentado, ningún país, ninguna ciudad; nadie. No obstante, si miramos los resultados, hay que decir que desde el 2004, en estos 13 años que han pasado no ha vuelto a haber ningún atentado y no es que aquello fuera un caso puntual, se han desactivado numerosas células, y se ha detenido a yihadistas, unos en una fase de contribución a la radicalización y otros que estaban preparando acciones para cometer atentados. Si no ha habido un atentado, hay que llegar a la conclusión de que ha sido fruto del éxito policial y de la información, más que de cualquier otro factor, como es la suerte, por ejemplo.

General Ballesteros: "La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes"
Restos de uno de los vagones de la estación de Atocha momentos después de la explosión del 11 de marzo de 2004 | Foto: EFE/Bernardo Rodríguez

¿Es diferente el proceso de radicalización yihadista en España que en el de los países europeos vecinos?

La diferencia entre España y otros países de nuestro entorno europeo es que en España la inmigración es muy reciente, aquí apenas hay segunda generación. La comunidad musulmana que ha inmigrado a España lo ha hecho recientemente y sus hijos que han nacido ya aquí, son susceptibles de ser radicalizados. España tiene esa peculiaridad de no tener un gran número de musulmanes de segunda generación, al contrario que Francia, Reino Unido o Bélgica. En España, el número de personas que probablemente han ido a combatir a Siria no llega a 200. Hay que decir que de estos combatientes lo que preocupa no son tanto los que van como los que regresan, ya que el que regresa es un combatiente más radicalizado, con un plus, no solo sabe combatir, sino que ha pasado la barrera de matar por una ideología, y eso no tiene marcha atrás o es muy difícil; lo cual facilita que llegue a cometer otros actos violentos o llegue a volver a matar.

¿Dónde queda la comunidad musulmana?

Hay que evitar confundir a la comunidad musulmana con los terroristas. Es verdad que la radicalización se produce con mayor frecuencia dentro de esta comunidad entre algunos jóvenes, aunque también se produce entre conversos cristianos que por razones de matrimonio o de convicción se convierten al islam y se radicalizan, esto también existe. Lo que sí que es evidente es que a mayor número de miembros en una comunidad, mayor es la posibilidad de que haya “X” personas que se radicalicen. Es Una cuestión de probabilidades. En Bélgica, en proporción a la población, se ha dado en números muy importantes, se calcula que más de 600 combatientes extranjeros en Siria provienen de Bélgica.

General Ballesteros: 2
Musulmán en la mezquita de Alepo en 2010 | Foto: Rodrigo Isasi

¿Cómo se combate al yihadismo en España?

La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes, evitar que jóvenes musulmanes desilusionados por su situación laboral, familiar, de futuro, caigan en la radicalización. Lo preocupante es que en la actualidad hay procesos de radicalización exprés y los tiempo para reaccionar son más cortos. España tiene mucha experiencia en la lucha contra el terrorismo, y de otra manera ya había estudiado los procesos de radicalización de los jóvenes que se introducían e ETA, lo que ha hecho que el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil sea cada vez más eficaz.

“En esa falta de sentimiento de pertenencia que todo ser humano necesita tener, ellos encuentran la solución en el yihadismo”.

Y los ciudadanos  ¿Cómo han de actuar?

Es importante que cuando se cometa un atentado, sea donde sea, la población, las autoridades, todo el mundo, tenga una capacidad de resiliencia, de soportar la presión y el desasosiego que eso va a generar y de reponerse lo más rápidamente posible, pero sin caer en la trampa de quedar atrapado por el terror y dar las respuestas que el terrorista quiere. La resiliencia es la respuesta de Occidente frente al terror.

¿Qué decir sobre el sentimiento de terror en la población?

El terror invalida la capacidad de elección, la de racionamiento, porque por encima de todo está la capacidad de supervivencia. ETA lo logró en gran medida en no pocos sectores de la sociedad, influir con el miedo hasta en la forma de pensar. Los terroristas del Daesh no han logrado esto en España, ni lo van a lograr, porque su ideología es muy lejana al español en general. Otra cuestión es el joven musulmán que se encuentra desarraigado, que no tiene trabajo, no tiene futuro, que se siente discriminado porque cuando va a pedir trabajo le miran como a un extranjero cuando él ya ha nacido en España, Francia o Bélgica y se ha criado como un español, francés o belga más; pero también se siente discriminado cuando en verano viaja con sus padres al país de origen de su familia y allí tampoco le tratan como uno de ellos. En esa falta de sentimiento de pertenencia que todo ser humano necesita tener, ellos encuentran la solución en la radicalización, en el yihadismo. Esto es lo que hay que evitar, evitar cualquier tipo de discriminación, cualquier caldo de cultivo, en la medida de lo posible, que favorezca la radicalización de esos jóvenes.

¿Cómo sienten los ciudadanos que las Fuerzas Armadas les están protegiendo?

Bueno, no estoy seguro. El ciudadano español valora mucho a las Fuerzas Armadas. En los barómetros las instituciones más valoradas son la Guardia Civil, la Policía y las Fuerzas Armadas, en ese orden. Son las tres únicas instituciones que aprueban. Creo que los ciudadanos no son conscientes de la seguridad que les aporta las Fuerzas Armadas en múltiples campos, y uno de ellos es en la lucha contra el terrorismo yihadista, que es un fenómeno global, contra el que no solo hay que luchar en territorio español, sino también en países extranjeros donde están asentados estos grupos terroristas.

General Ballesteros: 3
Dos helicópteros ‘Tigre’ del Ejército de Tierra de España | Foto: Rodrigo Isasi

¿Tenemos una Europa fuerte para combatir el terrorismo?

Tenemos una Europa que necesita fortalecerse para combatir el terrorismo. Hoy no es lo suficientemente fuerte para combatirlo. No tiene una voz en política común en seguridad y defensa, y necesita una voz única que haga que la cohesión europea sea el instrumento principal para luchar contra los focos de yihadismo dentro y fuera de sus fronteras. Europa necesita auto fortalecerse para luchar con más eficacia contra el terrorismo.

¿Cómo debe ser la lucha internacional contra el terrorismo yihadista?

En el caso del grupo Estado islámico, la comunidad internacional no debe permitir que los terroristas se reagrupen en ningún territorio. Esto se debe llevar a cabo exigiendo a todos los gobiernos que sean titulares de la soberanía de territorios débiles, que cumplan con las obligaciones de controlar lo que pasa en sus territorios. Si no son capaces de llevarlo a cabo, su obligación es pedir ayuda a la comunidad internacional, pero en ningún caso dejar que el problema aumente hasta llegar a situaciones como las que hemos vivido en Irak o Siria. Paralelamente hay que luchar contra la radicalización, no solo en Europa, que eso ya se está intentando hacer, hay que pedirles a los países musulmanes en general que luchen ellos también contra la radicalización. Esto a veces puede ser más complicado de lo que parece, pero esa es la vía. La estrategia es trabajar en tres direcciones, como si fuera un tridente: primero, quitar a los terroristas el territorio que los ha hecho tan fuertes; segundo, no permitir que se reagrupen porque llegarían a controlar otros territorios, y la tercera parte es luchar contra la radicalización, cada uno en su país pero también presionando a los demás países para que cumplan con estas tres líneas estratégicas.

Las otras víctimas (in)visibles del terrorismo

Verónica Reguillo

Foto: Eduardo Munoz
EFE

Pakistán, 16 de febrero: 88 muertos (al menos, 20 eran mujeres y 9, niños). Irak, 19 de febrero: 5 muertos. Pakistán, 21 de febrero: 7 muertos. Egipto, 22 de febrero: 2 muertos. Afganistán, 28 de febrero: 12 muertos (todos policías). Afganistán, 8 de marzo: más de 30 muertos.

Son solo algunos de los últimos atentados yihadistas de este 2017 cometidos en países de mayoría musulmana. Más del 90% de las personas que viven en Irak, Afganistán o Pakistán profesan esta religión, según publica Pew Research Center, y son también los que más sufren la violencia de los grupos terroristas islamistas.

En el mundo hay 1.600 millones de musulmanes, es decir, alrededor de un 23% de la población mundial. Se estima que alrededor de 100.000 militan en grupos terroristas, lo que supone el 0,006%, sin embargo, en numerosas ocasiones los musulmanes son colocados en la posición de verdugos, olvidando que ocupan el primer lugar en la categoría de víctimas.

Las otras víctimas (in)visibles del terrorismo
En Siria, el número de víctimas se cuenta por miles. | Foto: Ameer Alhalbi / Reuters

Día para recordar

Este 11 de marzo se conmemora el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo. La elección de esta fecha fue consecuencia directa del brutal atentado que azotó Madrid en 2004, que fue perpetrado por una célula terrorista de Al-Qaeda y en el que murieron 192 personas. Fue el mayor atentado yihadista en el viejo continente hasta ese momento, pero no sería el último.

Entre 2000 y 2015, alrededor de 430 personas han perdido la vida en Europa Occidental por un ataque terrorista islamista. Las bombas en Atocha, el atentado en el metro de Londres o las explosiones en la sala Bataclán, en Francia, han sido algunos de los actos que han conseguido sembrar el terror en Europa. Mientras tanto, Oriente también se desangraba. Cada víctima cuenta, cada víctima duele, cada víctima se llora, en todas partes del mundo.

Las otras víctimas (in)visibles 1
En noviembre de 2015, el Estado Islámico asesinó a 130 personas en un atentado en París. | Foto: Yoan Valat / EFE

“Menos del 3% de las muertes por terrorismo suceden en Occidente”

Las cifras de muertos en países como Irak, Pakistán o Afganistán se cuentan por miles. En un solo año, en 2014, hubo 32.658 víctimas, lo que supuso un incremento del 80% con respecto al año anterior. Los más afectados fueron los propios países musulmanes, mientras que las muertes por terrorismo ocurridas en Occidente no superaron el 3%.

Si nos centramos, por ejemplo, solamente en Irak, la ONU alerta de que en un año se produjeron 8.493 asesinatos de civiles y más de 10.000 fueron sometidos a vejaciones de todo tipo; hombres, mujeres y niños que sufrieron violencia sexual o fueron reclutados en los propios grupos terroristas. En este país de mayoría musulmana la guerra entre las Fuerzas de Seguridad Iraquí y el autoproclamado Estado Islámico está acabando con su propia gente.

Las otras víctimas (in)visibles 2
En Afganistán lloran a sus muertos tras una ataque. | Foto: Stringer / Reuters
Las otras víctimas (in)visibles 3
La batalla entre las fuerzas iraquíes y el ISIS se reproducen cada día en Irak. Foto: Zohra Bensemra / Reuters

En numerosas ocasiones, este colectivo se ha levantado en contra de los grupos islamistas que siembran el terror alrededor del mundo. En Reino Unido, jóvenes musulmanes británicos declararon su propia ‘yihad’ contra el Estado Islámico y contra todos los demás grupos terroristas. La Liga Juvenil Musulmana en el país anunció su lucha contra el EI diciendo que los militantes no tenían “ningún vínculo con el Islam o con la comunidad musulmana”.

Veto de Donald Trump

A pesar de que el número de muertos afecta en primer lugar a los musulmanes, la adopción de políticas como las llevadas a cabo por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, criminalizan de manera general a este colectivo. El primer veto migratorio de Trump fue paralizado por la justicia, sin embargo, el presidente estadounidense ha firmado uno nuevo con el que pretende prohibir la entrada de refugiados al país y detener la emisión de visados a los ciudadanos de Irán, Somalia, Yemen, Libia, Siria y Sudán. Trump juega con el argumento de la seguridad nacional.

Las otras víctimas (in)visibles 4
Las reacciones contra el veto de Trump a los Musulmanes fueros masivas. | Foto: Clemens Bilan / EFE

Sin embargo, si recordamos la tragedia del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas en Nueva York, los terroristas procedían de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, pero Trump no ha incluido a ninguno de estos países en su lista negra. Un reportaje del Washington Post vincula esta decisión a que la organización comercial del presidente estadounidense tiene intereses comerciales en algunos de los países a los que no se les ha impuesto veto migratorio.

Sea como fuere, este tipo de políticas difuminan la realidad de unas víctimas que parece que duelen menos.

Una "policrisis" europea marca el 60 aniversario de los Tratados de Roma

Néstor Villamor

Foto: TOBY MELVILLE
Reuters

Era 25 de marzo de 1957 y Europa todavía se lamía las heridas de dos guerras mundiales que, entre ambas, habían restado en hasta 100 millones la población del continente. Representantes de Italia, Alemania Occidental, Francia, Paíes Bajos, Luxembrugo y Bélgica firmaron los Tratados de Roma, que dieron lugar a la Comunidad Económica Europea (CEE) y a la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Es decir, lo que actualmente es la Unión Europea.

Los documentos, firmados en la capital italiana por Christian Pineau, Paul-Henri Spaak y Konrad Adenauer, entre otros, han contribuido a que un continente en guerras casi consecutivas durante toda su historia haya conseguido mantener la paz. Si a principios de siglo Francia y Alemania eran dos potencias enfrentadas y el Tercer Reich invadía Polonia, estas enemistades se antojan hoy tan remotas como que California declare la guerra a Arizona o que Nueva York invada Pensilvania.

Sesenta años después de la cita en Roma, el grupo celebra su aniversario en medio de una “policrisis”, como la definió el embajador italiano en España, Stefano Sannino, durante un acto en la sede de las Instituciones Europeas en Madrid, en el marco de las celebraciones de la efeméride. También participaron Aránzazu Beristain, directora de la Representación de la Comisión Europea en España, y María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España.

La Unión vive, según el diplomático, “una crisis económica y financiera muy dura y complicada que ha tenido un impacto muy fuerte para muchos de los Estados miembros, una crisis de seguridad con los atentados terroristas, pero también una crisis de seguridad exterior, con lo que ha pasado con Crimea entre Rusia y Ucrania”. Y además, “una crisis migratoria muy dura que nos divide mucho y donde por mucho tiempo no hemos entendido que se trata de un fenómeno estructural, no coyuntural”.

El Brexit, “un fracaso”

El mayor reto al que se enfrentan los 28 países que, de momento, forman parte de la Unión es el divorcio de Reino Unido, el Brexit. “Lo digo muy sinceramente”, sentenció Sannino: “Es un fracaso para todos, para el Reino Unido y para la UE porque si un país se va es que no hemos conseguido dar las respuestas necesarias a sus inquietudes”. Es un momento “muy complicado”, reconoció el embajador. Con todo, Sannino apuesta por más Europa: “Muchas cosas se consideran como dadas y no lo son, son resultado de una lucha y de un esfuerzo, de políticas que se han desarrollado. El esfuerzo que todos los europeos tendrían que hacer es defender lo que hemos logrado. Yo soy de los que piensan que Europa tiene que hacer más, no menos”. En una línea similar se mostró María Andrés: “Si el Reino Unido era uno de los que más arrastraba los pies en el tema de seguridad y defensa, quizás su salida pueda proporcionarnos ese acicate para unirnos nosotros por nuestra cuenta y conseguir avanzar más”.

Efectivamente, Gran Bretaña ha sido uno de los países históricamente más reacios a la integración ya desde el famoso “No, no, no” de Margaret Thatcher. El Reino Unido no quiso adaptarse al espacio Schengen y rehusó adoptar el euro como moneda, entre otras medidas. Esta diferencia del nivel de integración entre países, conocida como la Europa a varias velocidades, planeó sobre la mesa a lo largo de todo el encuentro de Madrid. “El problema de la Unión Europea es que tenemos diferentes ritmos para diferentes políticas y muchas sensibilidades nacionales que a veces nos han impedido avanzar”, sintetizó Andrés.

Una "policrisis" europea marca el 60 aniversario de los Tratados de Roma
Nigel Farage y Marine Le Pen. | Fotos: Toby Melville y Pascal Rossignol / Reuters

Sin embargo, hay una crisis que recuerda a la que vivía el continente hace 100 años. “Los movimientos populistas” han sabido rentabilizar “los miedos de la sociedad”, alertó la directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España. Sobre este punto ha incidido también Andrés, a quien le preocupa la diferencia entre el voto de los ciudadanos de los Estados miembros en las elecciones nacionales y las europeas. “Como realmente no entienden o sienten la conexión con la Unión Europea como proyecto, tampoco entienden realmente la importancia de las elecciones europeas”, considera. “Cuando van a votar, usan las elecciones europeas como forma de castigo a sus Gobiernos nacionales”, opina, a la vez que critica que, en ocasiones, se utilizan estos comicios para “probar algo nuevo”. Y pone dos ejemplos concretos para apoyar su tesis: “Yo llevo escuchando muchos discursos antieuropeos en el Parlamento Europeo desde hace 10 años que no estaban presentes en los países. El UKIP [partido antieuropeísta de Nigel Farage que logró la salida de Gran Bretaña del club] no era fuerte en Reino Unido y Le Pen [cuyo eurófobo Frente Nacional, pronostican las encuestas, estará en la segunda vuelta de las presidenciales francesas] no era fuerte en Francia al principio, pero entraron con mucha fuerza en el Parlamento Europeo y es desde dentro donde ganan fuerza”.

Con todo, la directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España se muestra optimista: “La Unión Europea se ha construido a base de crisis“.

Antonio Valero: "Ojalá hubiera más Sénecas en la política española"

Clara Paolini

Foto: Paco Navarro

El actor Antonio Valero (Burjasot, Valencia, 1955) lleva 40 años encima de los escenarios, detrás de las cámaras de cine y en platós de televisión, demostrando a cada paso una férrea pasión por la profesión.

Desde sus inicios en el Teatre Lliure y Els Joglars en los años 70, han llovido infinitas obras de teatro, éxitos televisivos (La forja de un Rebelde, Médico de familia, Cuéntame cómo pasó o Amar en tiempos revueltos) y un buen puñado de películas: Fue uno de los quinquis subidos en motocicleta en El Lute (Vicente Aranda, 1987), estuvo nominado a los Goya con El Color de las Nubes (Mario Camus, 1997) y ganó un juicio contra José Luis Garci por doblarle en El Abuelo (1998).

Ahora, se sube al escenario del Teatro Valle-Inclán de la mano del Centro Dramático Nacional para encarnar a Séneca bajo la dirección de Emilio Hernández. Al texto de Antonio Gala le acompañan poemas del mismo autor convertidos en canción, una dramaturgia descarada y un elenco capaz de revivir los males perennes de la política. Como resultado, un explosivo cocktail que en su complejo tejido envuelve de entretenimiento profundas reflexiones.

Un día antes del estreno, entrevistamos en exclusiva al actor minutos después del ensayo general.

Tras interpretar a Séneca durante hora y media encima de las tablas, ¿qué queda del personaje al bajar del escenario?

Una de las ventajas que hemos tenido siempre los actores es que aprendemos de los personajes y si éstos son interesantes, nos invitan a profundizar. En este caso es en la filosofía, en el teatro, en la poética y sobre todo en la acción política, que es el tema central de la obra. Se podría decir que con Séneca, cada día me hago un poco más estoico.

Séneca es un estoico, aunque también se le acusa de hipocresía por predicar moralismo rodeado de riquezas,  ¿es extrapolable esta situación a personajes de carne y hueso de la política actual?

Ojalá en hubiera más Sénecas en la política española. En general, el contexto político de España está impregnado de mediocridad. Séneca es un ser superior porque en sus circunstancias se jugaba la vida; la dignitas romana obligaba al suicidio cuando se perdía la dignidad. Ahora no se juegan nada y lo único que hacen es robar a manos llenas.

“Hay un desprecio real por parte del Gobierno hacia el mundo de la cultura y viceversa, porque viendo cómo nos tratan, también ellos nos producen asco y desprecio”

Séneca le enseña a Nerón la importancia de las artes y la cultura pero parece que todo queda un querer y no poder.

El problema de los políticos de ahora es más bien el no querer y el no poder. No tienen ningún interés por la cultura ni por las artes. El otro día Cristóbal Halffter, uno los grandes compositores de música contemporánea del país, hizo un demoledor discurso pidiendo protección para la cultura porque realmente no hay cultura en España. En estos momentos es como si no tuviéramos Ministro de Cultura, porque además es de deportes, que supongo que le interesa más, y de Educación, que mejor no aparecer por allí para que no le metan ningún puro. Podríamos prescindir de él.

Es un problema gravísimo de desamparo con respecto de las instituciones. El 82% de los actores está en paro; es muy bestia. Hay un desprecio real por parte del Gobierno hacia el mundo de la cultura y viceversa, porque viendo cómo nos tratan, también ellos nos producen asco y desprecio.

¿Cuál sería la posible luz al final del túnel?, ¿cómo se podría revocar esta situación?

“La solución es un consenso universal. No es cosa de uno. En la sociedad soñada por mí se realizará cuando se use la propiedad correctamente, la parte de lucro se extinga y el dinero desaparezca…”.

“Tenemos que volver a replantear la función pública, la democracia, el qué queremos. Ya está bien del mundo del dinero y el beneficio”

Citando a Séneca.

Séneca dice que “ahora esa libertad de elegir corrompida se ha transformado en esclavitud bajo el que manda”. La democracia no era antes elegir una vez y someterse luego al elegido, como ahora, que parece que votas y ya se te pueden llevar la casa. Tenemos que volver a replantear la función pública, la democracia, el qué queremos. Ya está bien del mundo del dinero y el beneficio; la vida y la sociedad tienen que ir por otro camino.

La obra se basa en un personaje de hace más de dos siglos y el texto de Antonio Gala ha cumplido los 30 años, pero refleja una rabiosa actualidad.  ¿Es esa una de las principales cualidades del buen teatro?

Gala escribe la función hace 30 años basándose en los textos de Séneca, en sus cartas, en sus discursos… Y parece escrito para hoy. Uno de los personajes es una refugiada siria que habla de “las gentes que se quedan en el mar”, y estaba ahí, en los textos se Séneca, al igual que la corrupción. Es absolutamente increíble lo poco que han cambiado los males. Lo que no se entiende es cómo la sociedad civil aguanta a los políticos haciendo lo que están haciendo. En España, cuando ves a los Pujols, los Bárcenas, y yo que soy valenciano ya no te quiero ni contar…Las cantidades de dinero de las que hablan, son una barbaridad, y lo cobramos tú y yo es una puta mierda.

“Tenemos que empezar a buscar una sociedad lo más parecida al Renacimiento posible”

La historia se repite.

Por desgracia es una especie de bucle infinito para lo negativo. No es que digamos “igual nos toca otra vez el Renacimiento o el Siglo de Oro”, lo que sí que nos tocará es la Guerra de los Cien Años, la peste, el cólera…

 ¿Ninguna esperanza hacia un nuevo Siglo de Oro español?

Ya me gustaría. Son épocas muy creativas donde curiosamente el poder sí apoyaba la cultura. En el Renacimiento los poderosos tenían mucho dinero pero también lo invertían en crear belleza y apoyaban la cultura, elementos indispensables para la Humanidad. Este tipo de épocas ocurren muy de tarde en tarde. Tenemos que empezar a buscar una sociedad lo más parecida al Renacimiento posible; recuperar el espíritu del conocimiento, del saber, de la Ilustración…

“Los de la casta ahora ya son un poco castilla”

Nos queda un trecho.

Además nos escandalizamos por Trump, pero mira a Rajoy. Mira la la valla de Ceuta, estaba ahí antes de la idea de los americanos. Por desgracia, las dos últimas elecciones produjeron cierta ilusión de posible cambio para eliminar mayorías pero los de la casta ahora ya son un poco “castilla”. En el Ayuntamiento de Madrid ya vamos por el tercer Concejal de Cultura, ¿dónde está el puto proyecto para la cultura?

Si pudieras elegir, ¿a quién nombrarías Ministro de Cultura?

Al Presidente de Gobierno, fíjate lo que te digo. Yo lo que querría es un filósofo-rey, alguien que no pensara que la vida de la gente es economía. La vida de la gente es Humanismo y son los valores que tiene que ofrecer un Gobierno. Séneca dice en un momento: “¿De qué sirve elegir entre una forma u otra de gobierno?, ¿mejora acaso al hombre?” Cuando lo leí me hizo reflexionar. Elegir entre la izquierda o la derecha vale, ¿pero vamos a elegir porque va a mejorar al hombre? Educación, urbanismo, sanidad, leyes de dependencia, cultura… eso a es lo necesario.

TOP