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Rèbecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar”

Saioa Camarzana

Cuando era pequeña se pasaba el día dibujando. No había planeado que su futuro profesional sería la ilustración y lo hacía de manera inocente, salía de ella. Sus padres apoyaron en todo momento su pasión y le pagaron los estudios de Grafismo en París, conoció a gente y se dio cuenta de que podría dedicarse a ello. “Nací para dibujar y no sé hacer otra cosa”, dice Rèbeca Dautremer al otro lado del teléfono desde París. La ilustradora, considerada una de las mejores del mundo, acaba de publicar con Edelvives un nuevo volumen, El pueblo durmiente, la historia de un pueblo que espera a ser despertado.

La trama se arma en dos universos o niveles diferentes. Por un lado están las páginas, siempre a la izquierda, en blanco y negro que retratan a un príncipe y su sirviente que dialogan y nos cuentan lo que ocurre en las páginas a color. Pero la idea no fue esa desde el inicio. “Cuando empecé a ilustrar este libro no planeé hacer a estos dos pequeños personajes. Escribí todo el texto a modo de diálogo, aunque solo uno hable, y me di cuenta de que podría ayudar al lector a entender el tono, la manera y la voz si dibujaba a quien habla”, apunta. Pero no es algo casual sino que siempre le ocurre lo mismo, dice. Y es que no planea sus libros antes de empezarlos sino que a medida que va dibujando va sintiendo las necesidades de la historia. En este caso en particular las primeras páginas que imaginó fueron las de color con el texto a modo de diálogo. “Al final incluí el blanco y negro y creo que ayuda con la lectura”.

Rebecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar” 2
Portada de “El Pueblo Durmiente”

El contraste que se crea entre las dos caras “invita a la contemplación”, opina. “No quiero ser pretenciosa pero las páginas a color son como una pintura: puedes tomarte el tiempo que necesites para leer y contemplar todo lo que hay y el blanco y negro es más presente, más divertido”. Además, se trata de un volumen, como ocurre con la mayoría de sus historias, que puede ser leído tanto por adultos como por niños. Para Dautremer no hay demasiada diferencia. “Cuando hago un libro intento hacer que todos los lectores, da igual la edad, puedan sacar algo de ello”. Por esa razón siempre hay diferentes niveles de lectura y distintas maneras de poder acercarse a sus imágenes. “Un niño puede entender algo y un adulto, que tiene diferentes referencias, otra cosa diferente. Todo depende de quién eres pero me gusta imaginar que ambos pueden compartirlo”, señala.

En este sentido para ella no hay grandes diferencias entre ilustrar para adultos o para niños. “Me siento libre y a veces me permito incluir cosas raras u oscuras aunque sea una historia para niños”. Además, “un niño de tres años si tiene los mismos ojos que mi abuela, quizá no vaya a entender la misma historia, pero habrá un aprendizaje”, apunta. De todos modos se sincera y cuenta que empieza los libros de una manera “egoísta”, para ella misma y no le preocupa que no se entienda parte de la historia porque hay muchos factores que se escapan a su control. Por eso tiende a ser sincera consigo misma y con su trabajo y espera “que la gente pueda apreciarlo, independientemente de la edad del lector”.

Rebecca Dautremer: “Prefiero dibujar que hablar”
Ilustración para el libro “Seda”

Pero, ¿cómo es el proceso de trabajo de Dautremer? “Es muy sencillo, la inspiración no existe”, cree. Ella se siente como una directora de teatro que tiene algo que decir. De modo que la primera pregunta que se hace es qué quiere transmitir, qué quiere comunicar. Después imagina a unos personajes que van a trabajar para ella, los actores, construye su background, la escena y la decoración. Una vez lo tiene todo en su mente les pide a que actúen, que enciendan la escena, que se muevan por ella y cuando todo está listo hace una fotografía mental de lo que ha visto.

“El resultado final es la ilustración que hago”, dice. “Es mi manera de expresarme y decir las cosas, mi manera de vivir, mi manera de estar en el mundo. Prefiero dibujar que escribir”.

A Dautremer le gustan los retos y uno de los mayores a los que se enfrentó fue Una Biblia, también publicado por Edelvives. Fue un proyecto con un resultado ejemplar que le llevó mucho tiempo y le consumió mucha energía. “Tenía más de 100 ilustraciones que hacer para el libro y dar vida a personajes del Nuevo Testamento como Jesús y María fue muy complicado. Sobre todo la escena de la crucificción”. Entre sus obras destaca una constante y es que gran parte de sus libros son historias clásicas adaptadas de manera libre. Ha ilustrado El Pulgarcito, Alicia en el País de las Maravillas y El pueblo durmiente. Pero ahora ha dado un paso adelante en su manera de trabajar y quiere crear un álbum completo con texto escrito por ella. “Es diferente recrear historias conocidas porque las conozco desde pequeña, es divertido, pero para el año que viene estoy trabajando en un libro desde cero”.

No obstantes, la ilustradora que caracteriza a sus personajes con ojos grandes y llenos de expresividad, no se conforma con cualquier cosa y aunque esté considerada como una de las mejores ilustradoras Dautremer siempre se decepciona con su trabajo. “Planeo cosas maravillosas y el resultado siempre es inferior al que había imaginado”, señala. Pero, “tengo mucha esperanza en que la próxima vez lo haré mejor y es así como continuo haciéndolo una y otra vez”.

Clima Ficción: La literatura del Antropoceno

Beatriz García

Rascacielos sumergidos, huracanes azotando ciudades, plagas y extinciones masivas, mutaciones genéticas y bandadas de aves que queriendo llegar a África aterrizan en nuestros balcones. Niebla tóxica. Marte como el próximo planeta que convertir en vertedero…  Desde los años setenta, la ciencia ficción ha sido el agorero oráculo de los desastres ecológicos del planeta. Así surgió la novela de clima ficción o ‘cli-fi’, un género centrado en el cambio climático y sus efectos futuros que se ha popularizado en los últimos años y apunta a ser la literatura del Antropoceno. A saber: la era en la que el hombre ha pasado de inquilino del planeta a su verdugo.

No todo es esperar al Apocalipsis. Incluso en la más oscura de las distopías ambientales hay una oportunidad para el cambio a una nueva y urgente conciencia ecológica. Así lo creen escritores del género como Kim Stanley Robinson, quien en numerosas entrevistas ha defendido el poder de la ciencia ficción no sólo para desarrollar futuros posibles, sino como crítica metáfora de un presente que nos negamos a ver llevando la mirada a las estrellas. En una de sus obras más premiadas,  la Trilogía marciana (1992-1996), de la que este año se estrena adaptación televisiva, narra la colonización durante 35 años del planeta rojo por parte de un grupo de humanos, los Primeros Cien, y las disputas entre quienes quieren modificar las condiciones de vida en Marte para que se parezca a la Tierra –calentamiento global incluido- y quienes luchan para protegerlo. La ilusión de pretender reparar los problemas del mundo explorando el espacio es un tema que orbita en esta trilogía y en otras novelas, como ‘2312’ (2013) y ‘Aurora’ (2015), donde pasajeros de una nave que viaja a otro sistema solar llevan la devastación con ellos.

Trilogia-Marciana-Robinson

Las novelas de clima ficción crean puentes entre la ciencia y la cultura, exploran nuevas soluciones e inspiran a la acción

Considerado un novelista político, Robinson, que visitará Barcelona a finales de marzo para participar en Kosmopolis’17, aborda también cuestiones relativas al poder de las corporaciones, la necesidad de una ética social y la amenaza del capitalismo neoliberal. Coincidencia o no, su último libro, ‘New York 2040’, llega a las librerías norteamericanas este marzo, tres meses después de que el ahora presidente Trump convirtiera el cambio climático en leyenda urbana y a Estados Unidos en la protagonista de otra terrorífica anti-utopía.

En 'cuchillo de agua' el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.
En ‘cuchillo de agua’ el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

La fuerza de la narrativa de clima ficción no reside sólo en sus aspectos críticos, sino que además crea puentes entre la ciencia y la cultura, acercándonos a complejas teorías científicas a la vez que explora posibles soluciones e inspira a la acción comunitaria, como asegura la bióloga y escritora Barbara Kingsolve, autora de la novela ‘Conducta Migratoria’ (2014). Prueba de ello es que en años recientes se ha empezado a introducir este tipo de literatura en las escuelas; aunque haya voces críticas que acusen al género de despojar de realismo y gravedad el problema del calentamiento global.

La autores de cli-fi emplean datos científicos para recrear un futuro que es suma de presentes y acciones humanas

“Las personas necesitan estas historias porque la oscuridad con voces en su interior es mejor que un vacío silencioso”, escribía Margaret Atwood en ‘MaddAddam’ (2013), novela que forma parte de una trilogía junto a ‘El año del diluvio’ (2009) y ‘Oryx y Crake’ (2003),  y en la que describe un futuro post-apocalíptico gobernado por grandes corporaciones donde la modificación genética es algo común. Fue la escritora y activista canadiense quien en 2012 popularizó en Twitter el término ‘clima ficción’, que había inventado unos años antes el activista Dan Bloom.

Los autores de cli-fi no profetizan, o al menos no al estilo de Nostradamus; emplean datos científicos para dibujar un futuro que es suma de presentes, acciones humanas y avances que hoy en día parecen tan de ciencia ficción como las novelas donde figuran. En sus libros encontraremos niños que nacen sin necesidad de vientre materno, máquinas que controlan el clima, ascensores que levitan, ciudades sumergidas y barrios de ricos en Marte, pero, sobre todo, una advertencia para quien esté dispuesto a leerlos. Nosotros te recomendamos tres:

Libros-Climate-Fiction-Cli-Fi

1. La sequía (1965)

Una de las novelas más extrañas e inspiradas de J.G Ballard que presenta un mundo donde ya no llueve a causa de la contaminación y se producen grandes migraciones de gente en busca de agua. ‘La sequía’ conforma junto a ‘El viento de la nada’, ‘El mundo sumergido’ y ‘El mundo de cristal’ una casi tetralogía que aborda catástrofes relacionadas con los cuatro elementos.

2. Solar (2010)

Si escribir comedia es difícil, lograr un carcajada con un tema tan crudo como el cambio climático es una proeza literaria. Y el novelista británico Ian McEwan lo consigue narrando las vicisitudes de un Nobel de la Física cínico, mujeriego y bebedor, que cree haber descubierto la solución al calentamiento global.

 3. Cuchillo de agua (2016)

¿Qué ocurriría si el río Colorado se secase? El escritor Paolo Bacigalupi, que ya había despuntado con la publicación de otra novela de clima ficción, La chica mecánica, dibuja un futuro no muy lejano donde los cárteles buscan acuíferos y el sur de los Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

Sylvia Plath: la melancolía en tránsito de una poeta del siglo XIX

Rohmy Cubas

Es común que su nombre resuene en el eco de esa mujer que se suicidó al meter la cabeza en un horno, la señora de las nueve vidas que intentó imitar a los gatos y desafiar a la muerte; pero Sylvia Plath es para la literatura mucho más que otra escritora consumida por la soledad, más bien es esa melancolía anémica que muchos experimentan y pocos reconocen.

La poeta estadounidense nacida un 27 de octubre de 1932 no solo confesó versos exasperados en la tristeza del momento, también fue el testimonio de una mujer que con cada minuto que pasaba en la tierra se volvía más diestra en un escenario en el que actuó como los veteranos, así lo admite cuando escribe “morir es un arte, como todo. Yo lo hago excepcionalmente bien”. Para ella fue más que eso,  fue un fetiche, una secuela inesperada que volcó en escritos íntimos dotados de esas verdades oportunas que mueven las páginas de los libros. Buscaba una perfección que la destruyó: “el no ser perfecta, me hiere”, escribió en su Diario en 1957; solo logró redimirse con méritos póstumos -en 1982 fue la primera poeta en ganar un premio Pulitzer póstumo (por  The Collected Poems)-  y una voz excepcional para recorrer los lugares incómodos de la mente humana.

Su viudo, Ted Hughes, se convirtió en el editor de su legado literario. Supervisó y editó la publicación de sus manuscritos, incluso impidiendo la publicación de textos personales que hablaban de su relación. Su primer título publicado fue el poemario “El Coloso” (1960) y su principal novela “La Campana De Cristal” (1963), texto autobiográfico y firmado con el seudónimo de Victoria Lucas. Tras su muerte también aparecieron los libros de poemas “Ariel” (1965), uno de los títulos claves en su bibliografía, “Cruzando El Agua” (1971) y “Árboles Invernales” (1972),  entre otros.

Ilustración: Conrad Bakker via Flickr bajo Licencia Creative Commons.
Ilustración: Conrad Bakker via Flickr bajo Licencia Creative Commons.

El fallecimiento de su padre Otto Emil Plath, a sus 9 años, marcó una línea evidente en su esencia como escritora. Aunque resistió a cargo de su madre, Aurelia Schober, fabricó la fábula del abandono con una ulterior figura paternal que relataría con impresiones contradictorias: “saqué de ti un modelo, un hombre de negro con aire de Meinkampf” escribe en su poema Papi.

Ya en la adolescencia garabateaba en sus diarios con la obsesión compulsiva de los reincidentes, estudia en un colegio de señoritas y hace todo lo posible por encajar en aquella sociedad de papel. Coquetea con las ideas de Hemingway, Eliot, Frost, Dickinson, Faulkner, Lawrence, Yeats, Joyce, Woolf, Dylan Thomas, Shakespeare, Platón, Dostoievski, convierte sus inseguridades en ficción intentando luchar con los lugares comunes: el rol de la mujer en aquella época, la exploración de la sexualidad y los mantras prohibidos, esa disyuntiva pueril entre tener que elegir entre madre, mujer o profesional que tanto objeta la obra de la escritora Virginia Woolf.

“Cuando estás loca, estás ocupada en estar loca… todo el tiempo… Yo cuando estaba loca, era solo eso, una loca”.

Sucumbió muchas veces a ruinas redundantes, tuvo periodos de depresión y de alegría excesiva que hoy en día podrían ser diagnosticados como bipolaridad, pero en aquél entonces, de esa “aniquilación” por década de la que solo la asilaba la escritura, Plath simplemente admitió “cuando estás loca, estás ocupada en estar loca… todo el tiempo… Yo cuando estaba loca, era solo eso, una loca”.

En 1952 su relato corto Domingo en casa de los Minton la llevó el siguiente año a unas prácticas en la revista Mademoiselle. Se mudó a New York y agotó mentalmente sus solvencias melancólicas luego de varias experiencias pérfidas y entornos nocivos que narraría años después en su novela La campana de cristal. A su regreso a casa, incapaz de escribir y con un perpetuo insomnio, fue sometida a terapias de electroshock y un tiempo después dejó una nota de primavera: “salgo a dar un paseo, vuelvo al día siguiente”. Luego de dos días la encontraron en el sótano de su hogar con un frasco de somníferos vacíos… su primera vida había emigrado. Permaneció recluida en un hospital psiquiátrico hasta enero de 1954, y ya en 1955 recuperada y libre de neblinas obtiene una beca para estudiar literatura en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en donde conoció a su esposo Ted Hughes. Con este reconocido y brillante literato tuvo dos hijos, años después se separaron entre otras cosas porque este tuvo un amorío con Assia Wevill , otra poeta que se terminó suicidando con el peso de Sylvia Plath en la memoria.

Esa disyuntiva de roles y libertades las escribió en La campana de cristal 

“Vi mi vida desplegándose ante mí, mi vida como las ramas de la higuera verde […] En la punta de cada rama, como un grueso higo morado, pendía un maravilloso futuro. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era una famosa poeta y otro higo era una brillante profesora y otro higo era Esther Greenwood, la extraordinaria editora […] Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ése árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, lo higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies”.

Más allá de ese síntoma de excesiva resaca moral de la que parecen sufrir muchos poetas, Plath planteó una obra delicada, tajante y real, incómoda pero necesaria. Una poesía homónima que se aferró a la esencia de la literatura como ella se aferró a sus “nueve vidas”.
El 11 de febrero de 1963, Sylvia Plath se despertó y le preparó el desayuno a sus hijos de tres y un año: Frieda y Nick, se los llevó en una bandeja a su cuarto, al volver a la cocina cerró todas las puertas y aberturas avistadas, abrió el gas y metió su cabeza en el horno. Tenía treinta años y dos suicidios que describió como “lobos penantes, horas negras. Estrellas duras que amarilleando van ya cielo arriba. La araña sobre su maroma” El jardín solariego de “El Coloso” (1960).

Espejo

De Cruzando el océano” (1971)

Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan

sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja

Para leer en primavera

Redacción TO

La temperatura ha subido y el clima es ideal para salir a una terraza a disfrutar de un café y un libro… o una cerveza y un libro… o un gintonic y un libro. Lo importante -ya me entienden- es el libro. Por eso para contribuir con inspiración la redacción de The Objective comparte algunos libros ideales, temática, causal o arbitrariamente, para leer en esta temprana primavera que a veces parece ya un verano.

¡Disfrutad!

Para leer en primavera 1

Tratado de la infidelidad 

Julián Herbert y León Plascencia Ñol | Malpaso

Esta selección de relatos es una oda a las experiencias amorosas intensas, de cachondeo, diversión, sexo y hedonismo. La mayoría de estas historias relatan algún tipo de infidelidad, desde “montar los cuernos” hasta las faltas de compromiso con uno mismo, situaciones que reflejan el eterno debate con nuestra moralidad. Herbert y Plascencia nos regalan un libro perfecto para entrar en el calorcito de la primavera.

“Seis kilómetros. Necesitas unos googles y un walkman como los de la flaca. No es saludable correr entre cadáveres sin una escafandra.” 

La insoportable levedad del ser

Milan Kundera | Tusquets

El mujeriego Tomás está casado con Teresa, pero mantiene un un lío con Sabina, que a su vez se acuesta esporádicamente con Franz. Con la Primavera de Praga como telón de fondo, Milan Kundera hace un retrato de las relaciones humanas partiendo del concepto nitzscheano del eterno retorno: ¿Es la vida un acontecimiento único o estamos destinados a repetirla constantemente en un círculo infinito?

“El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro”.

Sexo Futuro

Emily Witt | Libros del Lince

Esta novedad editorial puede dejar con la boca abierta a cualquiera. Este top seller del New York Times, relata a modo de ensayo cómo nuestra aproximación al amor y al sexo ha cambiado en los últimos años. Witt relata sus experiencias a través de citas por Internet, pasando por grabaciones de porno para Internet, sesiones de meditación orgásmica o bodas poliamorosas. Este libro rompe paradigmas y nos libera de preguntas sencillas como “¿estás casado?” o “¿tienes hijos?”, haciendo una reflexión más compleja sobre cómo es nuestra conexión interna con el placer y las concepciones sobre el amor.

“Este futuro no había llegado a ocurrir. Un par de décadas después teníamos unos cuantos juguetes sexuales operados por mando a distancia y nada de fundas corporales de alta tecnología.”

Para leer en primavera 2

La conquista del cerebro

Daniel Tammet | Blackie Books

Si en realidad buscas darle un toque memorable a esta primavera, sin duda el segundo libro de Daniel Tammet es la opción ideal. No se me ocurre nada mejor que leer bajo el sol tibio de abril que este especial relato de uno de los pocos humanos conocidos con el síndrome del “savant” (el sabio) relatándonos cómo funciona su magnífico cerebro (que le permite saborear colores, sentir números y aprender idiomas tan complejos como el islandés en apenas una semana). Explicándonos cómo funciona su mente, Tammet quiere que exploremos cómo funciona la nuestra, cómo percibimos y procesamos el mundo, sus estímulos, sus patrones y que en definitiva se expandan nuestros límites.

“Nuestra mente es un milagro: una red tremendamente compleja, una telaraña de luz que, dentro de nuestras cabeza, conforma la manera en que cada uno se percibe a sí mismo y entiende el mundo que lo rodea (…) sin embargo, gran parte de lo que sucede dentro de nuestra cabeza sigue siendo un misterio.”

El albergue de las mujeres tristes

Marcela Serrano | Alfaguara

Esta nueva reedición de la novela quizás se deba a que Marcela Serrano escribe sobre un tema global, que es relevante en la actualidad: el amor y el desamor desde el punto de vista de un grupo de mujeres independientes. El albergue de las mujeres tristes cuenta la historia de un grupo de mujeres, alojadas en un albergue, donde dialogan sobre sus problemas, inquietudes y anhelos en contraposición a la incapacidad afectiva masculina.

-¿Por qué no escribes una novela de amor?

-Por los lugares comunes. El amor y los lugares comunes, tú sabes, corren peligro de convertirse en sinónimos.

-¡Una historia de amor es siempre una historia de lugares comunes! ¡Relájate, aquí no se salva nadie!

Tomboctú

Paul Auster | Anagrama

Para dar la bienvenida a la primavera propongo hacerlo de la mano de Míster Bones. Así se llama el protagonista de esta fábula, ligera pero con la intensidad de un Paul Auster que nos presenta un mundo de extremos, en el que la poesía y el amor incondicional forman un todo en un mundo de humanos narrado a través de la mirada y el olfato de un perro. Míster Bones es el amigo fiel e inseparable de Willy Christmas, un personaje excéntrico con una gran sensibilidad, con el que ha recorrido medio país y al que acompaña en su último viaje. Auster logra que nos sintamos parte de esta historia de claroscuros, divertida y triste a la vez y, sobre todo, emocionante y emotiva.

“Míster Bones no llegaba a imaginarse lo que sería la vida en un sitio así, pero Willy hablaba de ello con tan vivo deseo, con tan dulce emoción resonando en su voz, que el perro acabó por abandonar sus dudas. Tom-buc-tú. Y ahora hasta el sonido de aquella palabra era suficiente para hacerle feliz”.
Para leer en primavera 3

La luz que no puedes ver

Anthony Doerr | Suma de Letras

Marie-Laure es una niña ciega que vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de todas sus llaves y puertas y donde la lleva cada día. Werner en un niño huérfano que vive con su hermana Jutta en un orfanato de Alemania. Desde el punto de vista de dos seres completamente inocentes, Anthony Doerr narra las crueldades que se cometieron durante la Segunda Guerra Mundial, cómo la Alemania nazi destruyó las vidas de la gente del bando contrario, pero también las de sus propios soldados.

Las vidas de Marie-Laure, que con doce años tiene que huir a la ciudad de Saint-Malo llevando consigo una de las joyas más preciadas del museo, y de Werner, que se convierte en un experto en construir y reparar radios y es reclutado por el ejército alemán, se cruzan finalmente y cambian para siempre. La mirada inocente de dos niños que narran cómo vivieron una guerra que les era completamente ajena es una lectura ideal para los días lluviosos de primavera, en los que apetece trasladarse a otro lugar, a otra época.

El labrador de aguas

Huda Barakat | La otra orilla / Belacqua

Una historia de amor y odio; de guerra y paz; de tristeza y alegría; de destrucción y construcción. Una historia sobre el Beirut en guerra. El Beirut de 1975. Una historia cargada de sensualidad, en la que a través de los personajes de Shamsa y Nicolás, ir descubriendo los secretos de los diferentes tipos de tela y del romanticismo más sensual entre los dos protagonistas. Si el terciopelo es la tela más cara, lujosa y con calidad del mercado, sin duda, el Labrador de aguas es el terciopelo de las novelas sobre Beirut de 1975. La finura y sensibilidad de las palabras encierran el dolor más profundo que un ser humano puede vivir cuando se ve inmerso en una ciudad en guerra, cuando lo ha perdido todo y cuando su búsqueda consiste en encontrarse a sí mismo.
Una obra redactada con la fuerza del algodón egipcio, la clase del terciopelo y la finura y delicadeza de la seda.

“Solo siente nostalgia del pasado aquel a quien el presente ha abandonado”.

Los Gritos del Pasado

Camila Läckberg | Maeva

El buen tiempo llega a Fjällbacka, un pequeño pueblo de pescadores situado a 150 kilómetros de Gotemburgo, Suecia, y donde su población se multiplica durante los meses de verano para disfrutar de los paseos marítimos y de las siestas al sol en la costa. En esa paz veraniega, un niño descubre el cadáver de una turista alemana cruelmente asesinada. Muy cerca de allí, la policía encuentra los esqueletos de dos mujeres desaparecidas hace veinte años. El detective Patrick Hedstrom y la escritora Erika Falck tendrán que aparcar sus merecidas vacaciones para resolver un caso en el que terminarán descubriendo que todas las víctimas tienen alguna relación con un predicador y su particular familia.

“Le resultaba extraño defender al mismo hermano al que, por lo general, no dejaba de criticar, pero la sangre es más espesa que el agua…”

Para leer en primavera 4

La memoria secreta de las hojas

Hope Jahren | Paidós

La geobióloga Hope Jahren crea un emocionante relato de su nueva vocación por la botánica a través de un ensayo que nos revela la vida secreta de las plantas. ¿Están en todas partes y no nos damos cuenta? Es así. “Los árboles tienen casi tantas hojas, como cabellos tenemos los seres humanos”, afirma Hope. Un libro que, en el mejor de los casos, hace para la botánica lo que ensayos de Oliver Sacks hizo por la neurología. Una narración que va más allá de do it yourself  del cuidado de las plantas, es un manifiesto importante dentro del cambio climático.

La vista desde aquí

Ignacio Peyró | Elba

La conversación vuelve aquí a confirmarse como principal alimento de la dieta intelectual. Como centro de gravedad, la Historia, los recuerdos y las referencias a la experiencia. En el aire, ideas de peso que sin embargo sobrevuelan ligeras por un texto capaz de sumergir la mente en un refrescante río de argumentos. El editor de la sección el Subjetivo, Ignacio Peyró dialoga con un referente de las letras españolas: el prolífico y polifacético Valentí Puig, también colaborador de la sección de opinión de The Objective. Un imprescindible para esta primavera.

“Sí, cada tiempo tiene sus locuras. A veces resulta más difícil otear más allá de la gran bruma…”

Antología poética

Wislawa Szymborska | Visor

La poeta polaca Wislawa Szymborska era una mujer difícil que quería tener los ojos claros solo porque los suyos eran oscuros. Vivió en la época soviética y primero abrazó el Partido para luego combatirlo. Su poesía es un tesoro; es tierna y amarga y demuestra a las claras que nuestra querida Wislawa vivió momentos de felicidad, pero siempre muy fugaces, como sus relaciones. Ganó el premio Nobel de Literatura en 1996 y se mantuvo reservada hasta el último de sus días: permaneció recelosa ante los curiosos que se acercaban hasta su casa en Cracovia y confundió a sus biógrafos en cada uno de los datos que concedió. Esta antología traducida por Elzbieta Bortklewicz es un buen comienzo para adentrarse en la mirada de Wislawa, ahora que entra la primavera.

“Nada ocurre dos veces
y no ocurrirá. Por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

Siendo alumnos más torpes
en las escuelas del mundo
no repetiremos años,
inviernos o veranos”

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La Biblia de Gutenberg, disponible en línea

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Según algunas fuentes, el 23 de febrero de 1455 fue completada la impresión de la Biblia de Gutenberg. Quizá la fecha no sea exacta, pero lo que sí está claro es que hace aproximadamente 550 años que vio la luz el que se considera el primer libro impreso con caracteres móviles. Joya del patrimonio universal, producida en la primera imprenta de tipos móviles, la Biblia de Gutenberg, conservada en la Biblioteca Nacional de Francia (BnF), puede consultarse en línea en Gallica, la biblioteca digital de la institución. “Los dos ejemplares conservados en la BnF pueden consultarse a partir de ahora en Gallica. Se les ha añadido un sumario para hacer más cómoda la navegación del texto bíblico y satisfacer las necesidades de los investigadores y de los curiosos”, ha indicado la BnF en un comunicado.

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BnF dispone de dos ejemplares datados de 1455. (Ilustración: BnF)

Digitalizados en alta definición, los dos ejemplares de la Biblia de Gutenberg adquiridos por la BnF (solo queda una cincuentena en el mundo) fueron impresos en la primera imprenta dotada de tipos móviles de Gutenberg, en Maguncia, hacia 1455.

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Dean Hans Jochims muestra una Biblia de Gutenberg encontrada en una iglesia en Rendsburg, Alemania. (STR New | Reuters)

El primero (en cuatro volúmenes) es uno de los muy raros y prestigiosos ejemplares completos impreso en pergamino, magníficamente ilustrado en la época en que se produjo el libro. El segundo (en dos volúmenes), impreso en papel, reviste una gran importancia histórica pese a su aspecto más modesto (faltan las primeras páginas). Contiene una nota manuscrita, fechada en 1456, que atestigua que la fecha en que se terminó de imprimir la Biblia, una de las pocas informaciones cronológicas ciertas sobre el trabajo de Gutenberg halladas hasta el momento. Cada página, rica en delicadas ilustraciones, contiene dos columnas de 40 líneas, al principio, y de 42 después. La tipografía reproduce las letras góticas de los copistas de Maguncia del siglo XV. Se trata de la versión de la Biblia más común de la época, la edición de la Vulgata, traducida al latín por San Jerónimo y estructurada por la Universidad de París en el siglo XIII.

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