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Recuperar la salud de los océanos...

Marta Ruiz-Castillo

Foto: CARLOS JASSO
Reuters

…si queremos salvar el planeta

El calentamiento global se ha convertido en algo cotidiano para nosotros, con informes de expertos, acuerdos políticos como el de París, con activistas y ONGs alertando sobre los riesgos que implican los gases de efecto invernadero para nuestra supervivencia. Y es cierto, hay que tomar medidas urgentes para frenar el aumento de la temperatura en la Tierra. Poco se habla de lo que está pasando en los océanos y mares y, sin embargo, su salud es tanto o más importante que lo que ocurre en tierra para nuestra supervivencia y la de la fauna animal y vegetal.

En torno al 71% de nuestro planeta es agua y el 96,5% es agua salada; el resto es agua dulce procedente de acuíferos naturales del subsuelo y del hielo de los polos o las cumbres de los sistemas montañosos. Hasta hace relativamente poco, la contaminación de los océanos y mares -utilizados durante décadas como basureros y la sobrepesca no suponían un problema a pesar de los llamamientos de los conservacionistas. En fechas recientes, por fin, los estados han comprendido que para salvar al planeta no basta con adoptar medidas en la tierra. Si no se se pone fin a la contaminación de los océanos, si no se frena la sobrepesca y la pesca ilegal, si el deshielo de los polos y de las cumbres sigue avanzando, de poco servirá haber reducido la contaminación atmosférica.

A primeros de junio, Nueva York acogió la primera Conferencia de la ONU dedicada a los océanos con el objetivo de buscar soluciones para proteger los mares de la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático. Expertos, científicos, altos representantes de países de la propia ONU, representantes de la sociedad civil, ONGs e instituciones pusieron sobre la mesa su compromiso con el objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que se refiere a los océanos.

“Esta conferencia es la mayor oportunidad que vamos a tener para revertir el ciclo de deterioro de los océanos debido a la actividad humana”, dijo el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Peter Thomson en la sesión inaugural que corrió a cargo del secretario general de la ONU, Antonio Guterresañadiendo que “si queremos un futuro seguro para nuestras especies en este planeta, tenemos que actuar ahora sobre la salud de los océanos y el cambio climático”.

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El secretario general de la ONU, Antonio Guterres interviene en la apertura de la Conferencia de los Océanos en Nueva York | Foto: Carlo Allegri / Reuters

En el encuentro organizado por los gobiernos de Suecia y Fiyi se hizo hincapié en la necesidad de que la sociedad tome conciencia de que la salud del planeta depende, en gran parte, de la calidad del agua marina. Los océanos absorben aproximadamente el 30% del dióxido de carbono producido por el ser humano, según un informe de Naciones Unidas.  De ahí la importancia que tienen los océanos en la reducción del impacto del calentamiento global. En este sentido, los participantes en Nueva York acordaron promover el avance del objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por los 193 Estados miembros de la ONU en 2015, que se apoyará también en las aportaciones del Acuerdo de París, textos que para Naciones Unidas son “inseparables”.

Dos semanas después de la Conferencia de la ONU, Madrid ha acogido unas jornadas bajo el título ‘El océano, clave para la sostenibilidad’. Organizadas por la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) y la Fundación Príncipe Alberto II, con motivo de la celebración este 2017 del Año de los Océanaos, los participantes analizaron cómo incide la salud del océanos en nuestra vida, en el clima, en los alimento y en nuestra seguridad.

Durante la presentación, la directora de IDDRI (Francia) y presidenta del Consejo Asesor de REDS, Teresa Ribera, recordó que Naciones Unidas, en su reunión de primeros de junio, puso de manifiesto el compromiso por parte de todos los gobiernos de asumir una responsabilidad mayor con el medio ambiente ya que la sostenibilidad de los océanos es “en una cuestión de supervivencia si se quiere sobrevivir al siglo XXI”.

“A día de hoy hemos conseguido que un espacio con tanta riqueza como son los océanos se hayan convertido tristemente en un lugar de desecho de basuras”, denunció, por su parte, Carol Portabella, presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II, destacando también la importancia de contar con una legislación que permita frenar la explotación desmedida de los recursos que ha originado una situación “límite” en los océanos.

En representación del gobierno español, intervino Alberto López-Asenjo, secretario general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPA) que apostó por dar una mayor participación a la sociedad civil para llegar a acuerdos para introducir mejoras en cuestiones medioambientales, al tiempo que subrayó la importancia de cumplir con los objetivos marcados por el desarrollo sostenible y en el cartografiado de los océanos para tener un mayor conocimiento de los fondos marinos.

López-Asenjo denunció también la “lacra” de la pesca ilegal que genera entre 22.000 y 45.000 millones de dólares al año. En los últimos meses se han apresado en España seis barcos de pesca ilegal a quienes se les han impuesto multas por valor de más de 18 millones de euros y la prohibición de realizar esta actividad ilegal durante más de 20 años. España es, después de Estados Unidos, “una de las mayores reservas y espacios marinos” del planeta.  

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Foto: Olga Khoroshunova / WMO

Si continuamos arrasando los océanos, nos enfrentaremos a una crisis triple: ecológica, social y económica. Un 80% de las poblaciones de peces en el Mediterráneo están sobreexplotadas, y el 40% de los peces de aguas europeas en el Atlántico también. Y al llegar a estos niveles, ¿qué ha hecho la flota europea? Irse a pescar a aguas de otros continentes”. Esta es la denuncia que hace Greenpeaceque alerta de la desaparición de muchas especies de pescado que consumimos si no se adoptan acciones urgentes para acabar con la sobrepesca y la pesca ilegal. “Los volúmenes de capturas actuales y el uso de técnicas de pesca no selectivas impiden la recuperación de los stocks”. A esto, la ONG añade que las técnicas de pesca destructivas están dañando los ecosistemas marinos.

Tan importante como estos factores es la protección de las costas que, en el caso de España, ha ido en sentido inverso a lo deseable con una Ley de Costas que permite construir a pie de playa, con el consiguiente efecto negativo sobre el mar y sus fauna y flora.

Las soluciones que propone Greenpeace pasan por adquirir un modelo de pesca sostenible basado en el apoyo a los métodos tradicionales y en la recuperación de los recursos pesqueros, para lo cual es fundamental contar con la voluntad de los gobiernos para aplicar las leyes, respetar las recomendaciones científicas y aumentar la protección de los mares y océanos creando reservas marinas.

La ONG subraya también la importancia de la sociedad en su conjunto – compañías pesqueras, distribuidores, supermercados y consumidores –  a la hora de actuar para recuperar la salud de nuestros mares. “Todos nosotros debemos apostar por el pescado sostenible. Así, aunque la protección del litoral debe promoverse desde la Administración, los ciudadanos como tú pueden presionar para que los gobiernos lleven a cabo leyes justas”.

España cuenta, después de Estados Unidos, con una de las mayores reservas marinas del planeta 

Para Maria Svane, investigadora de la Universidad Chalmers de Suecia y miembro de SDSN Northern Europe (Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible)  las  soluciones para frenar la imparable contaminación de los mares pasan por “la recogida y el reciclaje de todo el plástico que hay en el mar, por reducir de forma drástica la contaminación que producen los barcos y por disminuir las emisiones que contaminan las aguas”. Tan importante como esto es “revisar los incentivos en materia de sostenibilidad o mejorar los protocolos en las mejoras de las prácticas medioambientales, y para eso se necesita financiación”, subrayó en Madrid.

Desde el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el responsable del programa marino en España, José Luis García Varas, considera que los acuerdos alcanzados en la reciente conferencia de los océanos celebrada en Naciones Unidas son un importante paso. “Existe una necesidad imperiosa de que los políticos sean capaces de entender los problemas relacionados con el medio ambiente porque recuerdo que en los programas electorales de los partidos en las últimas elecciones apenas se hablaba de estos temas”.

Esta entidad recuerda que sólo el 4% de los mares europeos está protegido por ley y, a escala global, tan sólo el 1,5% de los océanos se consideran áreas marinas protegidas, y de éste porcentaje menos del 1% tiene planes de gestión.

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Una raya y peces en Maldivas | Foto: Shutterstock divedog /ONU

La red Natura 2000 es la principal herramienta para proteger especies y hábitats en Europa. Sin embargo, más de dos décadas después de su creación, las áreas marinas protegidas apenas cubren el 4% de las aguas europeas, lejos del objetivo del 30%.

¿Cómo responder a los retos?

Para WWF la protección de los océanos y mares del planeta pasa por “aumentar la superficie marina protegida. En el caso de España con mayor urgencia si cabe, teniendo en cuenta que “la mayor biodiversidad de Europa se esconde bajo los mares españoles, que abarcan tres regiones muy diferentes entre sí, como son el Mediterráneo, Canarias o el Atlántico Noreste”. “Allí se encuentran ecosistemas de altísimo valor como los arrecifes de coral, que contribuyen a reducir los efectos del calentamiento global por su capacidad de fijar CO2, o las praderas de Posidonia oceánica, la joya del Mediterráneo, fundamentales para su equilibrio y salud, así como las montañas y cañones submarinos, a las que numerosas especies se acercan en busca de alimento”.

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Coral | Foto: UNDP

En las jornadas celebradas en Madrid, diferentes expertos aportaron posibles soluciones y medidas adoptadas hasta el momento para poner fin al deterioro de los océanos y mares. En el caso de España, Iciar Martín, directora Técnica de la División para la Protección del Mar en el Ministerio de Administraciones Públicas y Medio Ambiente (MAPA), subrayó que las estrategias marinas suponen la “principal” herramienta de planificación en su departamento, destacando la implantación de un plan para conservar orcas en el Estrecho y en Golfo de Cádiz, “el primero que se hace para salvaguardar a los cetáceos” o la futura publicación de una lista de más de 11.000 especies marinas con el fin de identificar a cada una de ellas.

El gran reto para científicos, sociedad civil y políticos es limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay

Pero, sin duda, el principal reto para los científicos, la sociedad civil y la clase política es “limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay en los océanos”, en opinión de Cristina Panti, coordinadora del proyecto Plastic Busters, SDSN Mediterráneo, de la Universidad de Siena, Italia. “En el caso del Mediterráneo, esta contaminación ha provocado efectos devastadores en la fauna marina como en las tortugas; hay especies en las que el plástico supone un 80 por ciento de la comida que digieren”, denunció Panti, que relató el caso de un animal marino que llegó a una playa del Mediterráneo con cinco kilos de plásticos en su organismo.

Para Panti la solución a este grave problema pasa por “un plan de acción contra la basura marina acordado por los 33 países bañados por el Mediterráneo” y “potenciar las ayudas al desarrollo sostenible de la acuacultura”.

Rémi Parmentier, director de Varda Group, tiene claro que “sin un océano no hay vida terrestre”. Resulta inexcusable, en su opinión, eliminar para el año 2020 las ayudas públicas que contribuyen a la sobrepesca y la pesca ilegal. Invitó a la Organización Mundial del Comercio a tomar cartas en el asunto. De hecho, aportó como dato que anualmente se destinan unos 18.000 millones en subvenciones “dañinas” y que podrían ser utilizados para cubrir otras necesidades. “Las grandes flotas industriales reciben 187 veces más ayudas públicas que los pescadores a pequeña escala y por eso siempre están en desventaja”, denunció.

En la inauguración de la Conferencia sobre Océanos celebrada en Nueva York entre el 5 y el 9 de junio de 2017 se presentó el siguiente vídeo producido por la BBC. Una muestra de que “los océanos definen nuestro planeta, forman parte de nuestra vida y en ellos viven más de la mitad de los seres vivos de la tierra en la actualidad. Necesitamos unos océanos sanos, así que debemos cambiar nuestra forma de actuar y recuperarlos”, el es mensaje de la conferencia de la ONU a través de este vídeo.

En este otro vídeo, el director de cine James Cameron, nos muestra que hay muchas personas comprometidas trabajando para recuperar los océanos y los mares, animándonos a no perder la esperanza aún.

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El más viejo fantasma

Pablo Mediavilla

Foto: Jean-Marc Bouju
AP

Diría que es un sueño, si no estuviera seguro de haberlo vivido. Eran dos o tres mansiones blancas en lo alto de una colina de tierra roja. No tenían puertas, ventanas o muebles; eran carcasas de otro tiempo habitadas por familias enteras; la lumbre al pie de la escalinata y las miradas desconfiadas -quizás solo cansadas- hacia los recién llegados. Los niños, que no tienen miedo, se acercaron, y rieron a carcajadas con la crema solar que les aclaraba las mejillas. Estábamos en una antigua hacienda belga en la región de Bunia, al noreste de la República Democrática del Congo, y los descendientes de los esclavos ocupaban las residencias de los amos.

Cada brazo amputado, cada castigo bíblico que los belgas infligieron a los congoleños para que sacaran más caucho y maderas y oro, engrosó la fortuna del rey Leopoldo II y de Bélgica. Con ella pagó la construcción de la estación de tren de Amberes, una de las más fastuosas del mundo, en la que, como describe W.G. Sebald en su novela Austerlitz: “resultaba apropiado que en los lugares elevados, desde los que, en el Panteón romano, los dioses miraban a los visitantes, en la estación de Amberes se mostraran, en orden jerárquico, las divinidades del s. XIX: la Minería, la Industria, el Transporte, el Comercio y el Capital”. Es una historia vieja y, como todas, ilumina el presente.

Llegan ahora imágenes de ventas de esclavos en Libia. Se sabía ya, pero la CNN ha conseguido las primeras imágenes, grabadas con un teléfono móvil, vehículo del horror contemporáneo. Son jóvenes negros, fuertes, aterrados, y, como antaño, sus cualidades tienen precio. Dice el periodista que el negocio se solventa en minutos. En París, otros jóvenes negros se manifestaron contra la ignominia, y futbolistas negros, como Kondogbia, del Valencia, o Pogba, del Manchester United, han expresado su indignación por el asunto. Desde que Italia -la Italia sobrepasada y abandonada por el resto de Europa en el rescate de refugiados en el mar- paga a los señores de la guerra libios para frenar los envíos a sus costas, el tráfico se ha reducido en un 85%. Los tratantes han virado el negocio, sin más.

La esclavitud no desapareció, solo dejó de practicarse a la luz del día. Es probable que, por cuestiones demográficas, haya más esclavos ahora que en el siglo XIX. Está presente en todos los continentes, en los burdeles de nuestras nacionales y en los campos de cultivo de medio mundo; en los talleres de costura y en las fábricas que, por no saber, no sabemos ni que existen. En la soltura de la transacción libia está la costumbre de lo que nunca se ha abandonado. La imagen digital nos devuelve la incredulidad y el terror ante el más viejo fantasma. Querríamos olvidarlo, devolverlo a la oscuridad, pero una vez visto, ya no es posible.

Continúa leyendo: Los vencedores siempre pagan mejor

Los vencedores siempre pagan mejor

Jordi Bernal

Foto: YouTube
Youtube

Se cumplen 75 años de Casablanca. No es objetivamente la mejor película de la historia del cine, y sin embargo es puro cine. En Casablanca, más precisamente en el humeante bar de Rick, se hacina una manera de hacer cine, de verlo, destriparlo y sobre todo vivirlo. Una mitología anclada en el siglo XX y convertida irremediablemente en nostalgia cinéfila. Aunque algunas líneas de guión todavía refuljan como navajas ansiosas, su invocación solo sirve ya como un guiño cansado o como material con que se forjan ocurrentes tuits.

El film nació con una voluntad manufacturera. Un producto más en la cadena de montaje de la gran fábrica de sueños que fue Hollywood antes de la avalancha de tipos disfrazados de fantoches que vuelan y mareantes videojuegos para adultos infantilizados. Fue pura carambola y azar. Es bien sabido que el libreto se escribió a salto de mata, en orgía de guionistas e improvisando diálogos en el set, que Bogart daba por perdido su pasaje a la fama, que el director de fotografía Arthur Edeson bordeó el ataque de nervios intentando primeros planos de Bergman sin sombras en su peculiar nariz, que el realizador Michael Curtiz naufragó en su intento de imponer control al caos o que los capitostes de la Warner se planearon en varias ocasiones cargarse el proyecto.

Pero tal vez la improvisación y la urgencia sean dos de las condiciones más admirables en esta obra inmarcesible. Pues detrás de una acartonada historia de amor a manera de triángulo melodramático y zurcido con lapidarias sentencias de corazón latiendo a cañonazos, palpamos el transcurrir vertiginoso de su tiempo. El cínico Rick encarna esa América que no tuvo más remedio que mojarse frente a la propagación del horror. Pese a que finja que su nacionalidad es el alcohol y su única bandera un dólar ondeante, el sentimental toma al fin partido por esa Europa amada y perdida (Ilsa) con su mítica y mitificada resistencia (Victor Laszlo). Como compañero de fatigas, el turbio y fascinante capitán Louis Renault, quien mandará al infame gobierno de Vichy a la basura de la historia.

Esa es a mí entender la más emocionante cualidad de Casablanca: convertir un estridente melodrama en un talentoso aldabonazo propagandístico requerido por las circunstancias. Mientras Leni Riefenstahl ofrecía al III Reich un imaginario colosal de fuerza mecánica y masa enardecida, en defensa de los aliados sonaba La Marsellesa empañando ojos y sacudiendo conciencias en un tugurio clandestino de África.

Frente a estadios erizados de antorchas, trapos sangrientos y cánticos oscuros, un enclenque buscavidas neoyorquino prefigura la ética y la estética del héroe existencialista. Luchador contra la anexión de Austria y del lado de los perdedores en la Guerra Civil española. ‘Pagaban bien’, le dice al respecto Rick al capitán Renault. A lo que este último responde inapelable: ‘Los vencedores pagaban mejor’.
Así es. La enseñanza de Rick también supone la aceptación cargada de hombros de que los vencedores siempre pagan mejor.

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AllVoices, la plataforma digital que pretende terminar con el acoso sexual en el trabajo

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash
Unsplash

Claire Schmidt, que hasta hace poco trabajaba como vicepresidenta de tecnología e innovación en Fox, ha lanzado AllVoices, una herramienta digital que permitirá que los usuarios denuncien anónimamente sus experiencias de acoso sexual en el trabajo y, a su vez, juntará esos datos para brindar a las empresas información sobre la verdadera magnitud del problema.

Tras el escándalo generado por los casos de abusos cometidos por el productor de Hollywood, Harvey Weinstein, y la ola de denuncias de acoso que se ha dado tanto en las redes sociales como en los medios convencionales, esta problemática se ha hecho más visible que nunca. El movimiento #MeToo se ha viralizado de tal manera que las mujeres víctimas de abusos sexuales han salido a relatar sus experiencias y han dado una lección de valentía al mundo. El problema es que cuando el acosador no es un hombre famoso, o de poder, la cobertura mediática no es una opción para la víctima. Para esos casos, una herramienta como AllVoices puede ser fundamental.

El escándalo de Harvey Weinstein ha abierto el debate del acoso sexual en el trabajo. | Foto: Lucy Nicholson / Reuters

A menudo, las víctimas de acoso tienen miedo de denunciar a sus acosadores, por lo que permanecen en silencio. Un silencio doloroso, largo y que no protege a los más vulnerables. Ese miedo puede responder al temor a perder el puesto de trabajo, en numerosos casos, y en otros a la vergüenza infundada que la víctima pueda sentir por lo sucedido.

Romper el silencio desde el anonimato

La plataforma web no es una aplicación con el objetivo de maximizar la seguridad y el anonimato. AllVoices formula preguntas específicas para que los datos se puedan enviar a los empleadores de la forma más completa posible. Los usuarios tienen la posibilidad de contar la naturaleza de su experiencia, ya sean avances sexuales, bromas o comentarios obscenos o incómodos, ofensas físicas o verbales, o si creen que el acoso se basa en alguna parte de su identidad, incluidos el género, la raza, la edad y la discapacidad.

Además, los empleados completan su perfil diciendo si trabajan a tiempo completo o a tiempo parcial, si están en nómina o son autónomos, etc. Los testigos de situaciones de acoso pueden denunciar lo que han visto.

Y todo de manera totalmente anónima.

Evaluar la dimensión del problema

AllVoices, la plataforma digital que pretende terminar con el acoso sexual en el trabajo
Captura de pantalla de la web de AllVoices. | Imagen: The Objective

Las empresas podrán así, gracias a las denuncias anónimas, evaluar la dimensión del problema con el presunto acosador. Pero, para que todo el sistema funcione correctamente, los filtros deben ser exactos. La compañía fundada por Schmidt todavía está trabajando en la fiabilidad total de la herramienta, por lo que aún no hay fecha confirmada para su lanzamiento definitivo.

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Las 'apps' de mensajería son ya el principal canal de comunicación de adultos y adolescentes

Redacción TO

Foto: Saulo Mohana
Unsplash

El 3 de diciembre se cumplen 25 años del primer mensaje de texto SMS de la historia. Desde entonces, todo se ha revolucionado. Los smartphones, esos pequeños ordenadores que llevamos encima, son los principales culpables. Han cambiado la forma en la que nos comunicamos y relacionamos. Tanto es así que las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp, Telegram o Facebook Messenger, son ya nuestro principal canal de comunicación, tanto en adolescentes como en adultos.

Así lo desvela el estudio global El arte de la comunicación: mensajes que importan, realizado por la consultora Greenberg y encargado por el propio Facebook, que recopila las formas de comunicarse de 10.000 personas en 2017. Los participantes en esta encuesta online procedían de Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Corea del Sur, Brasil y Australia.

La principal conclusión que se desprende de este estudio es que las apps de mensajería se han convertido en una parte central de nuestra vida cotidiana: el 80% de los adultos (de 19 a 64 años) y el 91% de los adolescentes (de 13 a 18 años) envían mensajes todos los días. En una comparativa de los últimos años se muestra que también hemos aumentado el nivel de comunicación: en dos años ha crecido un 67% el uso de las apps de mensajería, un 48% el de redes sociales, un 47% la utilización del correo electrónico y el de vídeochat, y un 38% la comunicación cara a cara. Además, el informe asegura que cuantos más canales de comunicaciones utilizan los encuestados, más satisfacción social experimentan, puesto que creen que tienen conversación más auténticas.

Las 'apps' de mensajería son ya el principal canal de comunicación de adultos y adolescentes
El 80% de los adultos (de 19 a 64 años) y el 91% de los adolescentes (entre 13 y 18 años) en todo el mundo reciben mensajes todos los días. | Gráfico: Messenger/Greenberg

Es más, este informe asegura que “cuanto más variadas son las opciones de comunicación, más frecuentes se vuelven las conversaciones”. Con este dato pretenden desmontar algunos de los mitos que se han generado tras la irrupción de las aplicaciones de mensajería y de las redes sociales, como el de que “cuanto más nos retraemos en nuestros teléfonos, menos conectados estamos con los otros”.

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El estudio contrapone mitos que se han creado sobre la comunicación con los datos que ha recabado. | Gráfico: Messenger/Greenberg

Otro mito que busca refutar es sobre los emojis. Habitualmente se piensa que los “emojis han degradado la comunicación y han hecho más difícil relacionarse a las generaciones mayores”. Sin embargo, este estudio apunta: “Incluso gente mayor de 55 años dice que se expresa mejor a través de imágenes que de palabras”. El informe de Facebook Messenger asegura así que los emojis y los GIF no tienen edad: el 77% de las personas mayores de 55 años usa emojis para comunicarse, mientras que más de la mitad (53%) usa GIF.

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Porcentajes de población que utilizan GIFs y emojis. | Gráfico: Messenger/Greenberg

Conversaciones paralelas

Otro aspecto que toca el estudio es lo que se denominan las conversaciones paralelas (sidebar conversations es el término original), es decir, aquellas que tenemos en el mundo virtual mientras estamos teniendo otras en el físico. Cada vez que estás en una cena, en una reunión con amigos o viendo una película en familia y te pones a hablar por WhatsApp, estás teniendo una conversación paralela. Los millenials, por encima de los adolescentes, son el grupo de edad que más conversaciones paralelas tiene. Aunque siguen estando muy mal vistas, el 62% de los encuestados asegura que les hace sentirse más cerca de sus amigos.

Así, es una realidad que cada vez nos comunicamos más por mensajes y redes sociales. Pero, ¿provoca eso que nos comuniquemos menos en persona? ¿Están acabando los smartphones con las conversaciones cara a cara?

“En todo el mundo, aquellos que envían más mensajes son los que más interactúan en persona”, apunta el informe de Messenger. De acuerdo con este informe, las personas que envían más mensajes tienen un 52 por ciento más de probabilidades de hablar cara a cara más, en comparación con las que no los envían. Además, las conversaciones cara a cara están aumentando en todo el mundo.

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Porcentaje por países en los que han aumentado las conversaciones cara a cara. | Gráfico: Messenger/Greenberg

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