Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Recuperar la salud de los océanos...

Marta Ruiz-Castillo

Foto: CARLOS JASSO
Reuters

…si queremos salvar el planeta

El calentamiento global se ha convertido en algo cotidiano para nosotros, con informes de expertos, acuerdos políticos como el de París, con activistas y ONGs alertando sobre los riesgos que implican los gases de efecto invernadero para nuestra supervivencia. Y es cierto, hay que tomar medidas urgentes para frenar el aumento de la temperatura en la Tierra. Poco se habla de lo que está pasando en los océanos y mares y, sin embargo, su salud es tanto o más importante que lo que ocurre en tierra para nuestra supervivencia y la de la fauna animal y vegetal.

En torno al 71% de nuestro planeta es agua y el 96,5% es agua salada; el resto es agua dulce procedente de acuíferos naturales del subsuelo y del hielo de los polos o las cumbres de los sistemas montañosos. Hasta hace relativamente poco, la contaminación de los océanos y mares -utilizados durante décadas como basureros y la sobrepesca no suponían un problema a pesar de los llamamientos de los conservacionistas. En fechas recientes, por fin, los estados han comprendido que para salvar al planeta no basta con adoptar medidas en la tierra. Si no se se pone fin a la contaminación de los océanos, si no se frena la sobrepesca y la pesca ilegal, si el deshielo de los polos y de las cumbres sigue avanzando, de poco servirá haber reducido la contaminación atmosférica.

A primeros de junio, Nueva York acogió la primera Conferencia de la ONU dedicada a los océanos con el objetivo de buscar soluciones para proteger los mares de la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático. Expertos, científicos, altos representantes de países de la propia ONU, representantes de la sociedad civil, ONGs e instituciones pusieron sobre la mesa su compromiso con el objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que se refiere a los océanos.

“Esta conferencia es la mayor oportunidad que vamos a tener para revertir el ciclo de deterioro de los océanos debido a la actividad humana”, dijo el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Peter Thomson en la sesión inaugural que corrió a cargo del secretario general de la ONU, Antonio Guterresañadiendo que “si queremos un futuro seguro para nuestras especies en este planeta, tenemos que actuar ahora sobre la salud de los océanos y el cambio climático”.

Recuperar la salud de los océanos... 2
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres interviene en la apertura de la Conferencia de los Océanos en Nueva York | Foto: Carlo Allegri / Reuters

En el encuentro organizado por los gobiernos de Suecia y Fiyi se hizo hincapié en la necesidad de que la sociedad tome conciencia de que la salud del planeta depende, en gran parte, de la calidad del agua marina. Los océanos absorben aproximadamente el 30% del dióxido de carbono producido por el ser humano, según un informe de Naciones Unidas.  De ahí la importancia que tienen los océanos en la reducción del impacto del calentamiento global. En este sentido, los participantes en Nueva York acordaron promover el avance del objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por los 193 Estados miembros de la ONU en 2015, que se apoyará también en las aportaciones del Acuerdo de París, textos que para Naciones Unidas son “inseparables”.

Dos semanas después de la Conferencia de la ONU, Madrid ha acogido unas jornadas bajo el título ‘El océano, clave para la sostenibilidad’. Organizadas por la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) y la Fundación Príncipe Alberto II, con motivo de la celebración este 2017 del Año de los Océanaos, los participantes analizaron cómo incide la salud del océanos en nuestra vida, en el clima, en los alimento y en nuestra seguridad.

Durante la presentación, la directora de IDDRI (Francia) y presidenta del Consejo Asesor de REDS, Teresa Ribera, recordó que Naciones Unidas, en su reunión de primeros de junio, puso de manifiesto el compromiso por parte de todos los gobiernos de asumir una responsabilidad mayor con el medio ambiente ya que la sostenibilidad de los océanos es “en una cuestión de supervivencia si se quiere sobrevivir al siglo XXI”.

“A día de hoy hemos conseguido que un espacio con tanta riqueza como son los océanos se hayan convertido tristemente en un lugar de desecho de basuras”, denunció, por su parte, Carol Portabella, presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II, destacando también la importancia de contar con una legislación que permita frenar la explotación desmedida de los recursos que ha originado una situación “límite” en los océanos.

En representación del gobierno español, intervino Alberto López-Asenjo, secretario general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPA) que apostó por dar una mayor participación a la sociedad civil para llegar a acuerdos para introducir mejoras en cuestiones medioambientales, al tiempo que subrayó la importancia de cumplir con los objetivos marcados por el desarrollo sostenible y en el cartografiado de los océanos para tener un mayor conocimiento de los fondos marinos.

López-Asenjo denunció también la “lacra” de la pesca ilegal que genera entre 22.000 y 45.000 millones de dólares al año. En los últimos meses se han apresado en España seis barcos de pesca ilegal a quienes se les han impuesto multas por valor de más de 18 millones de euros y la prohibición de realizar esta actividad ilegal durante más de 20 años. España es, después de Estados Unidos, “una de las mayores reservas y espacios marinos” del planeta.  

Recuperar la salud de los océanos... 1
Foto: Olga Khoroshunova / WMO

Si continuamos arrasando los océanos, nos enfrentaremos a una crisis triple: ecológica, social y económica. Un 80% de las poblaciones de peces en el Mediterráneo están sobreexplotadas, y el 40% de los peces de aguas europeas en el Atlántico también. Y al llegar a estos niveles, ¿qué ha hecho la flota europea? Irse a pescar a aguas de otros continentes”. Esta es la denuncia que hace Greenpeaceque alerta de la desaparición de muchas especies de pescado que consumimos si no se adoptan acciones urgentes para acabar con la sobrepesca y la pesca ilegal. “Los volúmenes de capturas actuales y el uso de técnicas de pesca no selectivas impiden la recuperación de los stocks”. A esto, la ONG añade que las técnicas de pesca destructivas están dañando los ecosistemas marinos.

Tan importante como estos factores es la protección de las costas que, en el caso de España, ha ido en sentido inverso a lo deseable con una Ley de Costas que permite construir a pie de playa, con el consiguiente efecto negativo sobre el mar y sus fauna y flora.

Las soluciones que propone Greenpeace pasan por adquirir un modelo de pesca sostenible basado en el apoyo a los métodos tradicionales y en la recuperación de los recursos pesqueros, para lo cual es fundamental contar con la voluntad de los gobiernos para aplicar las leyes, respetar las recomendaciones científicas y aumentar la protección de los mares y océanos creando reservas marinas.

La ONG subraya también la importancia de la sociedad en su conjunto – compañías pesqueras, distribuidores, supermercados y consumidores –  a la hora de actuar para recuperar la salud de nuestros mares. “Todos nosotros debemos apostar por el pescado sostenible. Así, aunque la protección del litoral debe promoverse desde la Administración, los ciudadanos como tú pueden presionar para que los gobiernos lleven a cabo leyes justas”.

España cuenta, después de Estados Unidos, con una de las mayores reservas marinas del planeta 

Para Maria Svane, investigadora de la Universidad Chalmers de Suecia y miembro de SDSN Northern Europe (Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible)  las  soluciones para frenar la imparable contaminación de los mares pasan por “la recogida y el reciclaje de todo el plástico que hay en el mar, por reducir de forma drástica la contaminación que producen los barcos y por disminuir las emisiones que contaminan las aguas”. Tan importante como esto es “revisar los incentivos en materia de sostenibilidad o mejorar los protocolos en las mejoras de las prácticas medioambientales, y para eso se necesita financiación”, subrayó en Madrid.

Desde el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el responsable del programa marino en España, José Luis García Varas, considera que los acuerdos alcanzados en la reciente conferencia de los océanos celebrada en Naciones Unidas son un importante paso. “Existe una necesidad imperiosa de que los políticos sean capaces de entender los problemas relacionados con el medio ambiente porque recuerdo que en los programas electorales de los partidos en las últimas elecciones apenas se hablaba de estos temas”.

Esta entidad recuerda que sólo el 4% de los mares europeos está protegido por ley y, a escala global, tan sólo el 1,5% de los océanos se consideran áreas marinas protegidas, y de éste porcentaje menos del 1% tiene planes de gestión.

Recuperar la salud de los océanos... 3
Una raya y peces en Maldivas | Foto: Shutterstock divedog /ONU

La red Natura 2000 es la principal herramienta para proteger especies y hábitats en Europa. Sin embargo, más de dos décadas después de su creación, las áreas marinas protegidas apenas cubren el 4% de las aguas europeas, lejos del objetivo del 30%.

¿Cómo responder a los retos?

Para WWF la protección de los océanos y mares del planeta pasa por “aumentar la superficie marina protegida. En el caso de España con mayor urgencia si cabe, teniendo en cuenta que “la mayor biodiversidad de Europa se esconde bajo los mares españoles, que abarcan tres regiones muy diferentes entre sí, como son el Mediterráneo, Canarias o el Atlántico Noreste”. “Allí se encuentran ecosistemas de altísimo valor como los arrecifes de coral, que contribuyen a reducir los efectos del calentamiento global por su capacidad de fijar CO2, o las praderas de Posidonia oceánica, la joya del Mediterráneo, fundamentales para su equilibrio y salud, así como las montañas y cañones submarinos, a las que numerosas especies se acercan en busca de alimento”.

Recuperar la salud de los océanos... 4
Coral | Foto: UNDP

En las jornadas celebradas en Madrid, diferentes expertos aportaron posibles soluciones y medidas adoptadas hasta el momento para poner fin al deterioro de los océanos y mares. En el caso de España, Iciar Martín, directora Técnica de la División para la Protección del Mar en el Ministerio de Administraciones Públicas y Medio Ambiente (MAPA), subrayó que las estrategias marinas suponen la “principal” herramienta de planificación en su departamento, destacando la implantación de un plan para conservar orcas en el Estrecho y en Golfo de Cádiz, “el primero que se hace para salvaguardar a los cetáceos” o la futura publicación de una lista de más de 11.000 especies marinas con el fin de identificar a cada una de ellas.

El gran reto para científicos, sociedad civil y políticos es limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay

Pero, sin duda, el principal reto para los científicos, la sociedad civil y la clase política es “limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay en los océanos”, en opinión de Cristina Panti, coordinadora del proyecto Plastic Busters, SDSN Mediterráneo, de la Universidad de Siena, Italia. “En el caso del Mediterráneo, esta contaminación ha provocado efectos devastadores en la fauna marina como en las tortugas; hay especies en las que el plástico supone un 80 por ciento de la comida que digieren”, denunció Panti, que relató el caso de un animal marino que llegó a una playa del Mediterráneo con cinco kilos de plásticos en su organismo.

Para Panti la solución a este grave problema pasa por “un plan de acción contra la basura marina acordado por los 33 países bañados por el Mediterráneo” y “potenciar las ayudas al desarrollo sostenible de la acuacultura”.

Rémi Parmentier, director de Varda Group, tiene claro que “sin un océano no hay vida terrestre”. Resulta inexcusable, en su opinión, eliminar para el año 2020 las ayudas públicas que contribuyen a la sobrepesca y la pesca ilegal. Invitó a la Organización Mundial del Comercio a tomar cartas en el asunto. De hecho, aportó como dato que anualmente se destinan unos 18.000 millones en subvenciones “dañinas” y que podrían ser utilizados para cubrir otras necesidades. “Las grandes flotas industriales reciben 187 veces más ayudas públicas que los pescadores a pequeña escala y por eso siempre están en desventaja”, denunció.

En la inauguración de la Conferencia sobre Océanos celebrada en Nueva York entre el 5 y el 9 de junio de 2017 se presentó el siguiente vídeo producido por la BBC. Una muestra de que “los océanos definen nuestro planeta, forman parte de nuestra vida y en ellos viven más de la mitad de los seres vivos de la tierra en la actualidad. Necesitamos unos océanos sanos, así que debemos cambiar nuestra forma de actuar y recuperarlos”, el es mensaje de la conferencia de la ONU a través de este vídeo.

En este otro vídeo, el director de cine James Cameron, nos muestra que hay muchas personas comprometidas trabajando para recuperar los océanos y los mares, animándonos a no perder la esperanza aún.

Continua leyendo: El caso en contra de la izquierda

El caso en contra de la izquierda

Axel Capriles

Foto: Palacio de Miraflores
Gobierno de Venezuela

Venezuela se ha convertido en una papa caliente para la izquierda política.
Es un caso embarazoso, incómodo. A pesar de que ser de izquierdas es un
significante vacío y el término nacido del lugar en que se sentaron los diputados franceses con respecto al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente del 14 de julio de 1789 ha perdido todo sentido en los tiempos contemporáneos, una especie de atonía o inercia intelectual hace que la gente de izquierdas se vea a sí misma como progresista. No es inusual escuchar a miembros de partidos socialistas definirse como reformistas, vanguardistas, democráticos, plurales, a declarar como valores propios la igualdad, el pacifismo, la honradez, el altruismo, la defensa de los menesterosos, el ecologismo. Venezuela aparece, entonces, en el escenario mundial para poner en duda todos esos principios, como evidencia empírica del fraude y fracaso del socialismo, como prueba fehaciente del engaño ideológico. Si la revolución cubana ya había servido como demostración suficiente, la revolución bolivariana actualizó y descubrió de manera burda y escabrosa la devoradora pasión que utiliza los ideales más excelsos para asaltar y preservarse en el poder.

Vista la trama de corrupción urdida por la izquierda latinoamericana, la red
de cohechos entre Hugo Chávez, Ignacio Lula da Silva, Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales y Daniel Ortega, ser de izquierdas en América Latina ha pasado a significar ser autoritario, corrupto y farsante, ser depredador de su propio país. Venezuela es la yaga, el espejo en el que deben reflejarse los cómodos coqueteos con las veleidades revolucionarias. Ser de izquierdas significa saquear al pueblo en nombre del pueblo, empobrecer a la gente para dominarla, darle dádivas para subordinarla. El Socialismo del siglo XXI arrasó con los medios de producción y la economía hasta producir una rara especie de escasez y hambre en medio de una abundancia y riqueza natural poco frecuente. No sólo repotenció el personalismo y el caudillismo, sino que comerció con la dignidad humana y desintegró la hebra y los nudos que constituyen la trama social. La revolución bolivariana hizo realidad las profecías fatalistas de Simón Bolívar en su carta al general Juan José Flores, en 1830: “este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad…” volverá al caos
primitivo.

A pesar de que el caso Venezuela luce una caricatura, más que una
realidad, y se ha convertido en un compendio de los vicios humanos ocultos tras una doctrina política, su ejemplo ha servido para desenmascarar la sustancia de la izquierda política: ser el escondrijo de los complejos históricos y las fuerzas regresivas de la sociedad. Si la política es un terreno marcado por la distancia entre la palabra y los hechos, la izquierda es su más eximio representante. Lejos de ser una vanguardia reformista, los partidos socialistas, aún los más democráticos y modernos, defensores del Estado prestacional, son los principales obstáculos de la sociedad abierta capaz de auto-organizarse y auto-regularse al margen del dominio del Estado. Son el impedimento para el ajuste de la sociedad a los avances tecnológicos, la innovación y la evolución de la consciencia.

Continua leyendo: El ciudadano lee

El ciudadano lee

Valenti Puig

Foto: MIGUEL VIDAL
Reuters/Archivo

La política a golpe de “twitter” subordina aún más el ejercicio de la ciudadanía al todo a un euro o al “fast-food”. De forma más súbita que paulatina, dejamos de leer. Aunque un poco más comedido en los últimos tiempos, Donald Trump tuitea ahí donde Demóstenes o Lincoln recurrían a la grandeza de la palabra. Entre las últimas patologías tan agresivas del “twitter”, el nuevo director de los “mossos d’esquadra” en Cataluña hace un año tuiteó que ya era hora de irse de España porque los españoles le daban pena. ¿Qué historia de España habrá leído? ¿Conoce los artículos fundamentales de la Constitución de 1978? ¿Ha leído algo de provecho en toda su vida de agitador independentista?

Nuevos planes para la promoción de la lectura aparecen y reaparecen sin más resultado que la fotografía del político que la lanza, sin más beneficio que el de quienes lo organizan como “marketing” de un evento y con un coste económico tan estéril como erosivo para el dinero público. Así pegamos calcomanías de versos en los cristales del metro, repartimos versiones “soft” de Esquilo y explicamos los lugares comunes de la lectura a adolescentes que están más pendientes de su iPhone. Al hablar del sistema educativo finlandés como modelo a veces se deja de lado que la buena competencia lectora de los alumnos finlandeses algo tiene que ver con el vasto sistema bibliotecario finlandés, muy bien interconectado, de acceso fluido, hasta el punto de que el 80 por ciento de los finlandeses hacen uso regular de las bibliotecas.

También se olvida que en la Europa del siglo XIX, especialmente en Gran Bretaña, la novela era entretenimiento y a la vez un canal para la transmisión de las ideas reformistas. Por ejemplo: viajar en tren duplicó la demanda de novelas y sí fue como aparecieron las librerías en las estaciones ferroviarias, hasta el punto de que en Francia –por ejemplo- surgió una “littérature de gare”, asequible, de lectura placentera aunque con un nivel de estilo que hoy no mantienen ni los autores más celebrados. En la “littérature de gare” se transmitía más una idea del goce que una idea de la reforma. Todo eso desembocó en uno de los grandes inventos del siglo XX que fue el libro de bolsillo.

Las cosas han cambiado. No se ven lectores de libros ni en los trayectos de Vueling ni en los vagones del AVE. Prácticamente, tampoco se ven lectores de prensa. En los chiringuitos de estación hay más chuches que incentivos para la lectura. Sin embargo, la ciudadanía consiste en conocer los problemas de la
sociedad en la que uno vive –algo que favorecían las novelas decimonónicas- y contrastar las distintas formas de solventarlos. ¿Cómo conocer y contrastar según simplifiquen las mínimas pulsaciones de un “twitter”? A diferencia del nuevo director de la policía autonómica de Cataluña, un ciudadano lee. Con
Gutenberg llegó la posibilidad de libre examen. Era una práctica hoy obsoleta, especialmente cuando se es director de los “mossos d’esquadra”.

Continua leyendo: El Perro

El Perro

Daniel Capó

Foto: ALBERT GEA
Reuters/Archivo

Cuenta Raül Garrigasait en su ensayo El gos cosmopolita i dos espècimens
més
(Acontravent, 2012) que el viejo filósofo griego Diógenes el Perro fue el primero en pronunciar la palabra “cosmopolita”, esto es, en definirse como “ciudadano del mundo”. El sentido, de todos modos, era muy distinto al actual: no se refería a la alta cultura que se contrapone a un provincianismo de horizonte estrecho, como solemos hacer hoy en día. Se trataba más bien de una provocación hecha en tono de burla que rechazaba la política, las leyes, la civilización y, en definitiva, todo lo que caracteriza la vida pública. Cosmopolitas serían entonces los animales y las plantas, según explica con brillantez Garrigasait: «El hombre –leemos en el libro, interpretando las palabras del Perro– es el animal que ha tenido la desgracia de ser más que un animal. Eliminar este más resulta necesario para ser un verdadero cosmopolita a la manera de Diógenes».

Sin embargo, ese más contiene la clave de toda experiencia humana. Es el más que mueve a Ulises y a Alejandro; pero también a Sócrates, a Heródoto, a Aristóteles y a Platón. Es el más que canta la sabiduría hebrea en un versículo memorable del Salmo 18: “et eduxit me in latitudinem” (“y me sacó a espacio abierto”). Salir a espacio abierto, no dejarse aprisionar por las servidumbres del presente o del pasado; de la geografía, de las clases sociales, de la mediocridad o de las circunstancias; de las limitaciones de la educación o de la cultura. Es el más que nos invita a ser mejores y que nos hace cosmopolitas. Porque quizás la auténtica definición del cosmopolitismo no sea la original del griego Diógenes, sino la que es consecuencia de la Historia y nos arraiga en la universalidad de la experiencia humana. Y por eso mismo, con el salmo, el cosmopolita anhela salir a un espacio abierto que no sea sólo el de nuestra estricta tradición, sino la tierra fértil de todos los siglos.

Continua leyendo: Errejón y cierra España

Errejón y cierra España

Gonzalo Gragera

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU
AFP PHOTO

Aunque la RAE, ejercicio de mérito notable, haya provocado un debate –mediático, ¡mediático!- entre filólogos, y en pleno verano, la noticia política de esta semana es el acuerdo que firmaron en el Congreso las cúpulas del PSOE y de Podemos. Un acuerdo que busca afinidad ideológica, puntos en común, entre dos partidos no tan semejantes como pudiera parecer, vista primera, al ciudadano medio. Las medidas con las que ambos partidos mostraron su colaboración son, como se puede imaginar, de carácter social; es decir, mayor prestación de becas, aumento del gasto público para contribuir al empleo entre los jóvenes, medidas de emancipación, etc. Lo que cualquier dirigente de aspiración socialdemócrata desea. Pero no todo fue concordia. La distancia llegó en cuanto se habló de Cataluña. Mejor: del referéndum que los nacionalistas e independentistas catalanes plantean para el 1 de octubre. Las discrepancias, siempre presentes entre ambos partidos en cuanto el derecho a decidir decide aparecer, son, por ahora, insalvables. Ante estas diferencias respecto del nacionalismo catalán, optan por el silencio: lenguaje que en la política, al igual que en la literatura, es clave para entender una parte del todo.

El coqueteo de Podemos con las formaciones nacionalistas, y sus intereses, es de sobra conocido. Jamás se han pronunciado sobre las dos preferencias que permite el asunto, aunque seamos fan de la casuística y de la alternativa: o se está por el cumplimiento de los preceptos constitucionales o se está por el referéndum, que es la vulneración de la legalidad vigente y la apuesta por el juego del arbitrio de un partido, de hago esto porque me da la gana, sin respeto ni consideración a los límites de la norma. De esa tímida postura, ellos, tan vehementes y convencidos en otras, estos lodos. O estos desacuerdos. La oposición conjunta con el PSOE, un camino que bien podría traer votos y escaños, y lo más importante, progreso, se torna un imposible.

Sobre nacionalismo, patriotismo y sus formas ha hablado Errejón, quien sigue a la sombra del pensamiento de su partido, acaso el papel más interesante en el poder. ¿Alguien dudaba de que su figura iba a ser sustituida o desplazada? Errejón ha propuesto un patriotismo fuerte y desacomplejado desde ideas progresistas y democráticas. Lo que se percibe de estas inclinaciones, dada la trayectoria, es una llamada al patriotismo como un elemento de cohesión populista. Como lo fue en el peronismo. Como en aquellas marchas de la dignidad, perfectamente orquestadas en tiempo y forma. Un valor, dignidad, al que le atribuimos un referente, nuestras siglas. Por tanto, quien no apoye esa manifestación no estará a favor de un valor como la dignidad, valor que representa, en el ideario de Podemos, su partido. Aunque sea, evidente, universal y ajeno a una determinada política. Con la idea de patriotismo de Errejón sucedería algo similar: ellos representarían el valor de España, del pueblo –el apelativo cursi e idealista de sociedad-, enfrentado con otros que han ensuciado, corrupción y paro mediante, su nombre.

Raro es el populismo que convence sin un elemento nacionalista o de patriotismo emocional. La patria como propiedad de un pueblo que se encuentra en un eje opuesto al de una casta de dirigentes que han llevado a su nación al abismo. Errejón lo sabe. Y va a empezar, se masca la estrategia, por ahí. Más aún cuando necesitan despojar su prejuicio patriótico en relación con un PSOE que le pide una vuelta de tuerka, con K. Errejón es un inamovible, una santidad de su cúpula. Ahora que se acercan las fiestas de Santiago, habrá que cambiar la popular consigna medieval: Errejón y cierra España. O cierta España.

TOP