Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

'Relatos de gente extraordinaria'...

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Vicente Ruiz Aguarón

…el libro de un cooperante en África

Los relatos son los de personas anónimas que viven en África, en países castigados por la guerra, el hambre, la corrupción, la enfermedades y que, a pesar de eso, sonríen, juegan y miran agradecidos a cooperantes como Vicente Ruiz Aguarón que, con este libro, ha querido mostrar lo que ocurre en este Continente olvidado. Y lo ha hecho a través de fotografías sacadas con su cámara, instantáneas que no dejan indiferente a nadie porque en ellas se refleja la humanidad de gente única y excepcional. En The Objective, aprovechamos para darlo a conocer coincidiendo con el Día Internacional de la Solidaridad Humana.

Cuenta Tuco, como así le llaman los que le conocen, que desde pequeño sintió la necesidad de ayudar a las personas más vulnerables, pero no fue hasta los 25 años cuando empieza a encaminar sus pasos hacia lo que acabó convirtiéndose en su forma de vida. Su historia es también en cierto modo extraordinaria, aunque él no lo crea así, ya que estudió Dirección y Administración de Empresas en Oxford, Inglaterra, y la idea era que se dedicara al mundo de la empresa. Al acabar la carrera se va a Alemania a buscarse la vida y al cabo de unos meses, regresa a España donde empieza a trabajar en una multinacional. Pero entonces tuve como una especie de llamada, porque vi un anuncio en el que preguntaban: ¿quieres ser voluntario?. Y me dije que sí, que me gustaría ser voluntario, así que empiezo a moverme en el  mundo del voluntariado internacional”, nos cuenta. Consiguió una entrevista con la ONG África Directo y se va de voluntario a Malawi. “Con 25 años tengo mi primer impacto con África y es entonces cuando me entra lo que algunos llaman ‘el virus de África’ porque me enamoré del continente. Estuve en Malawi siete meses y ahí hice un voluntariado increíble. De hecho fue una de las experiencias más alucinantes de mi vida ya que, aunque luego he tenido muchas otras, fue la primera, en una ONG muy pequeñita, en un poblado perdido en Malawi, un país ya de por sí muy pobre”.

“Viajé a Malawi con 25 años como voluntario y me entró el ‘virus de África’, porque me enamoré del Continente”

Siete meses estuvo Tuco en este pequeño país africano. Al cabo de ese tiempo vuelve a Madrid y comienza a trabajar en una agencia de publicidad. “Regreso a España para saber si realmente esa experiencia que he tenido es lo que quiero hacer o es solamente algo pasajero, emocionante, y una locura de un chico de 25 años. Me sale trabajo en una agencia de publicidad, en la que estuve 11 meses, pero para mí fue un choque enorme. Llegué de Malawi para meterme en un mundo como el de la publicidad que es el otro extremo. De hecho, mis compañeros me llamaban ‘África corps’ porque estaba todo el día hablando de mis aventuras en Malawi,  así que durante esos 11 meses lo pasé bien, aprendí mucho pero yo ya estaba con el ‘virus’, así que no aguanté y le dije a mi jefe que me iba otra vez de cooperante”.

En la entrada de un colegio en Sierra leona, siempre en fila, esperaban para entrar en clase.
En la entrada del colegio en Makeni, Sierra Leona, los chicos y chicas esperan en fila para entrar en clase.

Esta vez se marcha a Brasil porque quería tener una experiencia nueva, diferente. Había estado en Malawi que es un país pobre, que no tiene nada, pero Tuco quería conocer un país con diferencias sociales y Brasil era perfecto, ya que era y es un país de contrastes donde el 80% de la población sólo tiene el 20% de la riqueza, el resto está en manos de unos pocos; quería conocer eso y quería aprender portugués porque es un idioma importante en el mundo de la cooperación y allí se fue.

“Es bastante divertido porque me ayudó Carlos Sobera que por aquel entonces era voluntario y es amigo de un amigo mío, quien le dijo que si podía presentarme a alguien de World Vision Internacional donde estaba Sobera, y así lo hizo. Entonces me enviaron a Recife de voluntario llevando un proyecto con jóvenes, en favelas y con comercio justo; estuve poco tiempo, cuatro o cinco meses, pero lo suficiente como para empezar a aprender de qué iba el mundo de la cooperación, porque en Malawi fue mi primera toma de contacto, pero en Brasil me profesionalicé y aprendí portugués, y eso me sirvió para, a al vuelta, empezar a buscar trabajo”.

Estamos hablando del 2004, el año del tsunami en Indonesia, y a Tuco le llamaron de varias ONGs, entre ellas, Médicos Sin Fronteras para ir al lugar del tsunami pero también le llamaron de Cruz Roja Española para un proyecto en Angola. “Decidí irme a África, porque ya sabía portugués y el proyecto era muy interesante; llevaba cuatro años y yo tenía que terminarlo. En Angola aprendí realmente lo que es la cooperación, y ahí fue donde decidí que era a lo que me quería dedicar“.

El recuerdo de las sucesivas guerras se aprecia en impactos como este en Kuito, Angola.
El recuerdo de las sucesivas guerras se aprecia en impactos como este en Kuito, Angola.

El libro, dice Vicente, tiene fotos de Angola porque se trata de un país con una historia muy difícil, inmersa en guerras sucesivas. Se independiza de los portugueses en el año 1975 después de una larga guerra, pero entonces comienza una guerra civil que se prolonga hasta el año 2002. “Un país que es de los más minados del mundo, donde contacto con Halo Trust, una ONG escocesa conocida porque Lady Di colaboraba con ellos, que se dedica a desminar países como Angola. Dicen que hay unos 17 millones de minas que no saben dónde están. Es un horror. La guerra acabó pero en realidad sigue presente porque los agricultores, las personas que quieren hacer su vida normal, no pueden. Con Cruz Roja íbamos de pueblo en pueblo junto con Naciones Unidas y otras ONGs y teníamos que informar de nuestras salidas porque era y sigue siendo muy peligroso recorrer el país. La gente se sigue muriendo por las minas”.

En Angola, Vicente trabaja en un proyecto “muy interesante”, de capacitación de gente joven, formando a niños que habían sufrido la guerra, en colaboración con los Ministerios de Salud y Educación del país. Después de un año, Cruz Roja envía a Tuco como cooperante a Sierra Leona para trabajar en un proyecto de gran envergadura de la Unión Europea, “donde me encuentro con otra realidad, como digo en el libro, por un lado muy diferente, pero también con muchas semejanzas con Angola”. Sierra Leona, ex colonia inglesa, rica en minerales y diamantes, es una de las víctimas del presidente de Liberia, el Señor de la Guerra, Charles McArthur Ghankay Taylor, que entrega armas a cambio de diamantes de sangre, lo que provocó una terrible guerra. Cuenta Vicente el horror que vio al llegar, la zona de los diamantes en Kono District o las personas, muchos de ellos niños, con miembros amputados.

El trabajo en las minas de diamantes en Kono District es durísimo, todo el día dentro del agua, a veces a temperaturas extremas.
El trabajo en las minas de diamantes en Kono District es durísimo, todo el día dentro del agua, a veces a temperaturas extremas.

Ahora está todo un poco más controlado, pero entonces una de las causas de la guerra fueron los diamantes y son miles las personas que han muerto por culpa de estas piedras preciosas. “Yo llegué en 2006 y hacía apenas tres o cuatro años que había acabado la guerra, estaban los Cascos Azules, la milicia africana que es como unos cascos azules pero de allí, y en Freetown, la capital de Sierra Leona, aún estaban los helicópteros de la ONU….en fin, que la guerra había terminado hacía poco y eso se notaba. Había mucho miedo de que pudieran estallar nuevas revueltas. Cruz Roja tenía muchos proyectos de agua y de educación, y yo trabajaba en el norte y en el este del país. Allí estuve un año y medio y fue una experiencia increíble”.

La mirada y la media sonrisa de esta niña angoleña llega al corazón.
La mirada y la media sonrisa de esta niña angoleña llega al corazón.

Las fotos del libro son de estos dos países, Sierra Leona y Angola, porque “allí encontré los contrastes de la gente: podías ver a una persona con la cara más triste que puedas imaginar pero también todos los días veías caras alegres, sonrisas”. Vicente no puede dejar de sonreír cuando nos cuenta, por ejemplo, cómo cuando vivía en Sierra Leona, todas las mañanas al irse a trabajar “venían un montón de niños y me decían ‘titi, titi’ y me agarraban por las piernas bromeando y jugando, así que yo llegaba a la oficina feliz, y a la salida me estaban esperando, venían a casa y hacíamos bollos o jugábamos”. “África es un país de niños. Tiene mucha natalidad, la esperanza de vida es muy corta y es un país muy joven, lleno de niños, así que todo el día estaba rodeado de ellos; fue una experiencia muy bonita pero al mismo tiempo muy dura“, comenta, “porque ves gente que lo ha perdido todo, enfermedades, índices de sida muy elevados”.

Las mujeres, las más excepcionales

De las cosas que más le llamó la atención es el papel de la mujer en todos los países en vías de desarrollo. En el libro habla de personas excepcionales y sin duda en el caso de las mujeres son realmente excepcionales porque son las que llevan la carga de todo(algunos son usted que hace la prostitución escorts Oxford), se ocupan de la familia, son las que van a buscar el agua, y todo ello con el estigma de ser mujeres en países principalmente machistas.

Las mujeres llevan el peso de la familia y de la vida y mantienen vivas las costumbres. Aquí, una muestra en Koidu área, Sierra Leona.
Las mujeres, desde niñas, participan de las costumbres tradicionales, como en Koidu área, Sierra Leona.

Vicente ha querido contar a través de su cámara el contraste de unos países donde es posible “ver la felicidad de una población frente a los restos de una pena que aún persiste, gente que te cuenta que todavía tiene pesadillas, compañeros de Cruz Roja en Sierra Leona que tienen metralla en el cuerpo, chicas que te cuentan cómo a sus madres las han violado delante de ellas”.

La vuelta a Occidente

Cuando le preguntamos cómo se lleva el choque emocional que, sin duda, supone vivir en España con todas la comodidades y vivir de cooperante en África, en países como Sierra Leona o Angola, o Malawi, donde no hay absolutamente nada, su respuesta es clara: “Mucha gente me dice: qué difícil es ir a África, y yo les digo, pues no imagináis qué difícil es volver”.

Un poblado en Keama, Sierra Leona, donde Cruz Roja tiene un programa de ayuda.
Un poblado en Keama, Sierra Leona, donde Cruz Roja tiene un programa de ayuda.

Vicente vive actualmente en Madrid pero admite que le costó dos años regresar psicológicamente. “Hay un desarraigo muy grande después de estar en países con muchas dificultades y durante tantos años. Tu vara de medir la realidad es totalmente diferente. La vida allí es tan dura y tan compleja, encuentras situaciones que, al principio, no puedes evitar llorar pero aprendes de alguna manera que tienes que ser fuerte porque cuanto más fuerte estés, más puedes ayudar y comprendes que no te puedes venir abajo”. Insiste en que “cuando regresas a tu casa no entiendes muchas cosas, porque aquí tenemos de todo y estamos todo el día quejándonos, cuando en esos países no tienen nada y no se quejan y siempre tienen una sonrisa. A mí me ha costado cerca de dos años entender algunas cosas pero, bueno, al final te adaptas”.

“Mucha gente me dice: qué difícil es ir a África, y yo les digo, pues no imagináis qué difícil es volver”

Hacer este libro era un compromiso que este cooperante que aún no ha cumplido los 40 años adquirió consigo mismo pero también con las personas que viven en África. Sonríe porque dice que le ha traído muchos recuerdos. “Ver esas miradas de personas con las que has jugado o has compartido mucho tiempo, te entra añoranza porque, dentro de su dificultad, son personas muy humanas y yo lo que echo un poco en falta aquí en Europa es esa humanidad. Ellos lo dan todo aún no teniendo nada“. Además, desde que estuvo en Malawi, Vicente siempre quiso dar a conocer al denominado primer mundo las vidas de personas anónimas y excepcionales que viven en país con grandes carencias por culpa de las guerras y la corrupción. “No sólo contarlo a mis amigos y familia sino al resto de la gente, que sepa que el porcentaje de gente que sufre a diario es muy muy elevada. Aquí no nos damos cuenta ni de lo que tenemos ni de lo que está pasando fuera. Eso me obsesiona desde el primer día que volví y con este libro, un poco lo que intento es plasmar pequeños relatos de esas sonrisas, de esos mercados, de esos paseos en mitad de la selva, pequeños relatos de personas que me parecen excepcionales a través de la fotografía, que es algo que me apasiona de toda la vida“. Es su manera de recompensar a todas esas gentes a las que ha tratado en África, que “me han dado veinte mil veces más de lo que yo he podido dar. Sólo el hecho de que vayas a trabajar y haya veinte niños esperándote para acompañarte todas las mañanas, o que vayas a un poblado y que estés trabajando para poner agua potable y lo que ves es a personas que se muestran felices porque estás allí ocupándote de ellos, eso no se paga con nada”. Esa experiencia plasmada ahora en este libro “te cambia la vida”.

Dos amigas posan para el fotógrafo en Kuito, Angola.
Dos amigas posan para el fotógrafo en Kuito, Angola.

“Te das cuenta cómo la visión de un occidental en África no tiene nada que ver con la de los africanos; no es ni mejor ni peor, sencillamente es diferente y lo cierto es que ellos te enseñan muchas cosas, y llegan a bromean con temas como la guerra que han padecido. Ellos mismos te hacen ver que aquello es otra cosa”, concluye Vicente mientras le vienen a la memoria numerosas anécdotas de “gente extraordinaria”. El libro se puede adquirir a través de la web (www.vicenteruizfotografo.com) ahora que se acercan las Navidades.

Vicente Ruiz Aguarón
Vicente Ruiz Aguarón.

Continúa leyendo: Legión española, los novios de la muerte

Legión española, los novios de la muerte

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi

La Legión es uno de los cuerpos de élite de las Fuerzas Armadas de España (FAS) y uno de los más veteranos. Al grito de “legionarios a luchar, legionarios a morir”, los legionarios han participado en misiones en territorios tan importantes como hostiles en Bosnia, Serbia, Macedonia, Líbano, Afganistán, Irak, Mali o Congo, entre otras. Creada mediante el Real Decreto del 28 de enero de 1920, con el nombre de ‘Tercio de Extranjeros’, fue fundada y comandada por José Millán Astray. No obstante, se considera como fecha de fundación oficial la del alistamiento del primer legionario, un hombre de 30 años, Marcelo Villeval Gaitán, el 20 de septiembre de 1920. Desde sus orígenes, la Legión ha promovido siempre un culto al combate y una disminución de la relevancia de la muerte. Este miércoles, los novios de la muerte cumplen 97 años de servicio a España.

El objetivo original de este cuerpo era hacer frente a la dureza de los combates en la Guerra del Rif, Marruecos, para los que no estaban preparadas las tropas de reemplazo, así como reducir el clamor popular por las bajas recibidas.

La Legión tiene su cuartel general en Almería, donde se encuentra la Brigada ‘Rey Alfonso XIII’, la más joven del Ejército la Unidad más grande de la Legión, con más de 2.000 legionarios. La Legión cuenta con cuatro tercios (llamados regimientos en los demás cuerpos del ejército), y a su vez divididos en banderas (llamados batallones en los demás cuerpos del ejército). Estos son el Tercio ‘Gran Capitán’, 1.º de La Legión, con sede en Melilla, Tercio ‘Duque de Alba’, 2.º de La Legión, con sede en Ceuta,Tercio ‘Don Juan de Austria’, 3.º de La Legión, con sede en Viator, Almería, y Tercio ‘Alejandro Farnesio’, 4.º de La Legión, con sede en Ronda, Málaga.

La Legión española, los novios de la muerte 1
Los legionarios portan el Cristo de Mena en Málaga, en 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

Desde su fundación, hasta hoy, La Legión ha sobrepasado de largo las 4.000 acciones y misiones. Allá donde van, lesa acompaña el Cristo de la Buena Muerte, o Cristo de Mena, titular de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga, ya que es el protector de la Legión desde 1928, aunque no será hasta el año 2000 cuando las autoridades eclesiásticas le reconocen esa función.

Dicen que en una carta encontrada en el pecho del primer legionario muerto en combate, Baltasar Queija, en 1921, se podía leer: “Si algún día Dios te llama, para mi un puesto reclama”. Este soldado inspiró una de las principales canciones de esta unidad militar, la del “Novio de la Muerte”.

La Legión española, los novios de la muerte 5
Los legionarios desfilan en Málaga en la Semana Santa de 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

Cada Semana Santa, los aguerridos soldados de La Legión participen en el desfile procesional de esta Hermandad que todos los Jueves Santos recorre las calles de Málaga y entonan este “himno”, un cuplé de 1921 compuesto por Juan Costa letra de Fidel Prado, siendo su primera interprete Mercedes Fernández González, cuyo nombre artístico era Lola Montes. Desde que Millán Astray la escuchó, quedó incorporada al repertorio legionario, cantándose en el acto de homenaje a los que dieron su vida por España.

La Legión española, los novios de la muerte 8
Desfile de la Legión en en la base ‘Álvarez de Sotomayor’ de Viator, Almería | Foto: Ministerio de Defensa

Credo legionario

El credo legionario está inspirado en el Bushidocódigo de honor seguido por los Samuráis japoneses. El propio Millán Astray era un gran admirador de este texto, que incluso llegó a traducir al español. Tal y como recoge el Ministerio de Defensa, estos son sus principios:

  • El espíritu del legionario: es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.
  • El espíritu de compañerismo: con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.
  • El espíritu del amistad: de juramento entre cada dos hombres.
  • El espíritu de unión y socorro: a la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio.
  • El espíritu de marcha: jamás un Legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado, será el Cuerpo más veloz y resistente.
  • El espíritu de sufrimiento y dureza: no se quejará: de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed ni de sueño; hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros, estará destacado, hará convoyes trabajará en lo que le manden.
  • El espíritu de acudir al fuego: la Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera acudirá siempre a donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.
  • El espíritu de disciplina: cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.
  • El espíritu de combate: la Legión pedirá siempre, siempre combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses ni los años.
  • El espíritu de la muerte: el morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.
  • La bandera de la Legión: la Bandera de La Legión será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios.
  • Todos los hombres legionarios son bravos: todos los hombres legionarios son bravos; cada nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar que pueblo es el más valiente.
La Legión española, los novios de la muerte 6
Un contingente de legionarios patrullan en Badhis, Afganistán | Foto: Ministerio de Defensa

Curiosidades

  • El gorro que los legionarios llevan se llama Chapiri
  • Su emblema sinspira en las armas utilizadas por los Tercios que, al servicio del Rey de España, combatieron durante los siglos XVI y XVII conquistando y defendiendo el Imperio
  • Es la unidad de las Fuerzas Armadas Españolas que más rápido desfila. Son capaces de dar entre 160 y 180 pasos por minuto.
  • Antonio Banderas y Fernando Alonso son solo algunos de los caballeros legionarios de honor.
  • El Novio de la Muerte es su canción más conocida, pero no es su himno oficial.
La Legión española, los novios de la muerte 2
Emblema de la Legión | Foto: Rodrigo Isasi

Mascotas

En los Ejércitos de todo el mundo ha sido es habitual la adopción de animales como mascotas de la unidades. Es también bastante común que las fuerzas expedicionarias y coloniales elijan estas mascotas entre la fauna autóctona de sus zonas de despliegue.

La cabra es la mascota más conocida de la Legión, pero a lo largo de la historia de este cuerpo, no ha sido la única. La primera mascota de la que se tiene referencia en el Tercio fue una gallina. Cabras, borregos, loros, antílopes, monos, jabalis e incluso el famoso osoMagán‘, fueron sus sucesores.

La Legión española, los novios de la muerte 3
La cabra de la legión en el desfile del 12 de octubre de 2016 | Foto: Rodrigo Isasi

Continúa leyendo: Que nos dé la vida

Que nos dé la vida

Lea Vélez

Foto: Sarah Conrad
Reuters

16:30. Mucho calor. Madres y padres nos apiñamos en cuatro metros cuadrados de sombra de un colegio británico, mientras esperamos a que salgan los niños de sus clases. Observo que hay un hombre por cada cinco mujeres. Ellos, trajeados con corbata, los dejan por las mañanas y ellas suelen ser las encargadas de recogerlos por la tarde, porque no hay hombre que salga de la oficina a las cuatro. Esta es la división. Ellos los dejan de camino al trabajo y ellas… ellas no sé de qué trabajo sin horario se escapan para poderlos recoger. De trabajos como el mío, supongo, que vivimos de improvisar: guionistas, periodistas, amas de casa, escritoras a salto de mata, mujeres con horarios ajustados a esta sociedad absurda. Como estamos en los primeros días, aún vuelan saludos y besos de reencuentro. Ayer, una mujer morena charlaba con otra mujer muy rubia:

–¿Qué tal? No te he visto estos días.

–Es que las he sacado del colegio. Hoy solo han venido de visita porque querían decir adiós a sus amigas.

–¿Qué me dices? ¡No sabía nada!

–Mira, no me da la vida. Ya no podía con el kilometraje.

Mis cien kilómetros diarios en idas y venidas desde la vida campestre a la ciudad, me hacen pegar el oído. Descubro que viven igual de lejos que yo y que no soy la excepción épica y sacrificada que yo me creía.

–El año que viene los cambio. –dice la morena. –Tampoco puedo más. Estoy agotada. Ya son bilingües, así que, el año que viene, al lado de casa.

–Mira, y luego para que a mis hijas les pase lo que a mí. Yo hablo tres idiomas, Inglés, Francés y Alemán, y fue tener a las niñas y a la porra el trilingüismo, porque tuve que escoger entre no verlas o dejar la oficina. Esa es la cruda realidad.

Me quedé con ganas de intervenir. ¡Cómo las comprendía! Quise decirles: somos las mujeres mejor preparadas de la historia y seguimos igual que nuestras madres. O nos entregamos con pasión a nuestra carrera profesional y no le vemos el pelo a nuestros hijos o tiramos por la borda, no solo nuestros sueños, sino todo el esfuerzo económico y mental que nuestros padres pusieron en nuestra formación.

Pensé en mi madre, a la que admiro, a la que le debo mucho más de lo que soy consciente. La realidad es que a mí me dio este mismo ejemplo de heroína silenciosa del cuentakilómetros. ¿Para qué hizo tantos kilómetros por dármelo todo si ahora yo tengo que limitar mis aspiraciones para hacer cien kilómetros al día por mis hijos? La pregunta se responde sola.

Ella se levantaba a las seis de la mañana para que le diera la vida. A veces me desperataba la olla exprés, con aquel pitorro que daba vueltas enloquecido. Era mamá, preparando lentejas. La noche anterior no veía la película con nosotros porque andaba liada en la cocina dejando hecho un pollo al ajillo, por ejemplo. Después de desayunar, todos subíamos al coche y nos dejaba en el colegio. Se metía en el tráfico madrileño para dejar a mi padre -que no conducía- en su oficina de Nuevos Ministerios y después atravesaba todo Madrid para irse a Prado del rey, donde trabajaba ella. A mediodía, si el proyecto en el que estaba liada se lo permitía, se escapaba a comer con nosotros a casa, dándonos la sorpresa feliz de su cariño, y se volvía a marchar sin tomar café. Dos días por semana me llevaba a una academia de música y se quedaba aparcada en doble fila, dentro del coche, durante una hora oscura de invierno. Allí, en su Seat mil cuatrocientos treinta, redactaba algún texto o leía guiones del trabajo. Yo aprendí, sin que ella pretendiera enseñarme tal cosa, que si una mujer quiere que “le de la vida”, debe aprovechar cada minuto, madrugar mucho y, a ser posible, no cometer el error de casarse con un tipo sin carné de conducir. Con su independencia y su kilometraje me enseñó a ser fuerte, a no depender nunca de un hombre, a tener una carrera profesional cueste lo que cueste. Desgraciadamente, también me enseñó a vivir en un coche y a darlo todo por los hijos. Por eso yo, hoy, escribo este artículo en el parking del colegio, mientras espero a que mis niños bilingües salgan de clase, preguntándome si tanto viaje y tanta carretera los llevará más, mucho más lejos o los volverá tan buenos y tan tontos como yo.

Continúa leyendo: La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes

La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes

Redacción TO

Foto: Stefano Rellandini
Reuters

Un vídeo ha reabierto el debate. En él, un grupo de migrantes suplica clemencia y pide ayuda. Uno de ellos exclama: “¡Mi hermano, estamos muertos!”. Son más de 200 personas que proceden del Cuerno de África y están atrapados en Libia. El vídeo se ha viralizado en Facebook y han sido muchos los usuarios que han protestado por la violencia de las imágenes. Tanto es así que la Organización Internacional para la Migración se ha dirigido a la compañía de Mark Zuckerberg para que lo retire. En el comunicado añade que Facebook anima a los terroristas a mantener sus prácticas.

Estas imágenes, que son obra -aparentemente- de un periodista somalí, comenzaron a difundirse en junio. Los secuestrados aparecen hacinados en una sala. “Llevo aquí un año”, dice uno de los cautivos. “Me pegan todos los días. No tengo comida. Tengo el cuerpo magullado por los golpes”.

La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes 1
Un grupo de migrantes retenidos en las costas de Libia. | Foto: Ismail Zetouni/Reuters

En otra escena se puede ver a un hombre cargando una roca con su espalda. El castigo duró tres días. Se lo impusieron después de que su familia no pudiera pagar a los mafiosos una deuda de 8.000 dólares.

Tras recibir cientos de denuncias, incluso de organizaciones caritativas, Facebook ha argumentado sus razones para no eliminarlos de su plataforma. “Ese vídeo en concreto fue publicado para denunciar el contrabando y concienciar sobre el tema, eliminarlo sería una violación de nuestras políticas”, explica Facebook en un correo electrónico dirigido a la revista Quartz. “Nos dimos cuenta de que el vídeo es inquietante. Añadimos una pantalla de advertencia y se limitó la visión del vídeo a los mayores de 18 años”.

Otra razón que da la Organización Internacional para la Migración reside en que los victimarios emplean estos vídeos para chantajear a las familias de las víctimas. Comparten las imágenes por Whatsapp y Messenger y piden un rescate. Las Naciones Unidas secundan esta petición.

Si uno se adentra en la red social y une las palabras “migrantes” y “Libia” puede encontrarse con todo tipo de vídeos violentos. Desde torsos que evidencian palizas hasta cuerpos sin vida frente al mar. En muchas ocasiones estos vídeos los difunden los propios medios.

La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes 2
Una caseta en la Rambla barcelonesa, horas después del atentado. | Foto: Sergio Pérez/Reuters

En cualquier caso, no es la primera ocasión en que sale a la palestra el debate sobre la idoneidad de publicar imágenes violentas en las redes sociales o en los medios de comunicación. Los atentados terroristas de Cataluña han alimentado la discusión. Después de que los principales medios catalanes y españoles publicaran fotografías y vídeos de víctimas tendidas en el suelo, incluso de un niño fallecido en medio de la Rambla, los lectores manifestaron opiniones de todo tipo en las redes sociales. También lo hicieron los propios periodistas.

En el plano mediático, la mayor parte de cadenas y diarios apostaron por mostrar la realidad, tan cruda. El periodista Cristian Campos escribió que el único límite verdadero para la publicación de imágenes es poner en peligro una operación policial en curso. De no haber sido así, incontables fotografías se habrían perdido para siempre. El niño famélico arrodillado y un buitre en tierra y a pocos metros de distancia. La frialdad de la ejecución de un prisionero de guerra en Saigón, Vietnam, con la cámara a poco más de un metro. Un artículo de Cecilia de la Serna reúne muchas fotografías que han terminado por convertirse en el símbolo y el recuerdo de guerras y hambrunas.

Continúa leyendo: Twitter reacciona con humor a una posible III Guerra Mundial

Twitter reacciona con humor a una posible III Guerra Mundial

Redacción TO

Foto: KCNA KCNA
Reuters

El lanzamiento este martes por parte de Corea del Norte de un nuevo misil que ha sobrevolado territorio japonés ha puesto nerviosos a los nipones, a los surcoreanos y a los estadounidenses, que han solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU… y a los usuarios de Twitter, que ya han empezado a reaccionar con humor ante una posible III Guerra Mundial. El posible conflicto ha llegado a ser la primera tendencia este martes en la red social. Entre memes y comentarios cómicos, estos son algunos de los mejores tuits que ha dejado la noticia.

TOP