Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump

Tal Levy

Foto: Larry Downing
Reuters

En un edificio de oficinas del Departamento de Justicia en pleno centro de Washington D.C. no es poco lo que está en juego. Allí, a la cabeza de la investigación conocida como “Russiagate” que podría apartar a Donald Trump de la silla presidencial, se encuentra el fiscal especial Robert Mueller, quien fuera director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) durante los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama. Cuenta con el visto bueno tanto de republicanos como de demócratas gracias a una meritoria trayectoria que hizo, incluso, que el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos solicitara al Congreso un cambio de legislación, que limitaba el cargo a un único mandato de no más de una década, para poder así extender por dos años más su permanencia al frente del servicio de inteligencia.

“No hay mejor persona para ese trabajo que Bob Mueller”, había sentenciado el fiscal general Eric Holder cuando le juramentó el 3 de agosto de 2011, tras asegurar que en la coyuntura marcada por la continua amenaza terrorista dentro y fuera de Estados Unidos era crucial que el FBI siguiera contando con un fuerte liderazgo.

Ahora tampoco es poca cosa lo que ha de enfrentar al estar a cargo de las averiguaciones sobre la supuesta relación entre Rusia y miembros del equipo de campaña de Trump para interferir en la pasada elección presidencial estadounidense; más, si como se ha afirmado en la primera plana de The Washington Post, estaría indagando la obstrucción a la justicia por parte del mandatario, lo que despejaría el camino en el Congreso a un impeachment (proceso de destitución).

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump 1
Robert Mueller habla durante una entrevista en la sede del FBI en Washington. | Imagen: AP Foto/Evan Vucci

Un giro al derecho y al revés

Pero no es la primera vez que Mueller debe salir al ruedo para una difícil faena. Basta recordar que este abogado de 72 años que trabajó en el Departamento de Justicia se convirtió en director del FBI una semana antes del 11-S, que dejaría al descubierto la vulnerabilidad de la superpotencia frente al terrorismo internacional.

No sólo el perfil de su ciudad natal, Nueva York, cambiaría para siempre, al desaparecer de un plumazo las Torres Gemelas, símbolo de altivez, de poderío, en el mayor atentado que ha sufrido el continente americano. También se daría un giro a la política internacional y, por supuesto, a la seguridad nacional.

Mueller está acostumbrado a marcar la diferencia. Bajo su mando, un nuevo enfoque redimensionaría el FBI, desde la estructura o capacitación hasta la propia cultura organizacional de esa familia, como la llamaba, integrada por 36.000 agentes, bajo “el lema de fidelidad, valentía e integridad”.

El 3 de septiembre de 2013 signaría el término de su servicio al frente del FBI, el cual daría paso al de James Comey, pero no por mucho tiempo pues, aunque las funciones del nuevo jefe expiraban en 2023, sería destituido por el presidente Donald Trump en mayo pasado.

Estos dos nombres, Mueller y Comey, estarían de nuevo ligados ya no al mando de un cuerpo de inteligencia en el que se sucedieron, sino a una investigación en la que, curiosamente a la inversa, el vacío por el despido de uno fue llenado por el otro.

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump 2
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en el Roosevelt Room de la Casa Blanca en Washington el jueves 15 de junio de 2017. | Imagen: AP Foto/Susan Walsh

El Watergate y la pistola humeante

“Se inventaron una falsa conspiración en la historia de los rusos, encontraron cero pruebas, así que ahora van a por la obstrucción de justicia en la historia falsa. Bonito”, lanzó en Twitter el pasado jueves 15 de junio Trump, quien acostumbrado a altisonantes frases ha calificado la pesquisa como “la más grande cacería de brujas” que ha vivido Estados Unidos.

Ya se entiende por qué, según develó The Wall Street Journal a fines de mayo, la Casa Blanca estudia la posibilidad de que abogados supervisen, ajustando o reduciendo, sus tuits para que “no salgan de la mente del presidente al mundo”.

En efecto, uno de sus mensajes en esta red social ha estado en el centro del debate al poder ser interpretado como una intimidación a un potencial testigo. “Más le vale a James Comey que no haya grabaciones de nuestras conversaciones antes de que él empiece a filtrar a los medios de comunicación”, había escrito quien estaría siendo inquirido por obstrucción a la justicia, entre otras razones, por despedirle.

Tejer similitudes es inevitable. Richard Nixon, quien dimitió de la Presidencia en 1974 debido al espionaje al Partido Demócrata, en su momento también cesó de sus funciones al investigador del caso Watergate, el fiscal especial Archibald Cox. El gobernante había ordenado a su jefe de gabinete, H.R. “Bob” Haldeman, que hiciera gestiones ante la CIA para que presionara al FBI con el objeto de cerrar la investigación, lo cual quedó registrado en una grabación conocida como “smoking gun tape, aludiendo como una pistola humeante a su carácter probatorio.

De acuerdo con Comey, Trump le habría dicho, según consta en un informe que dejó escrito y como destacó el 8 de junio al comparecer ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, que “espero que puedas dejar ir esto”, lo cual entendió como una directriz para que diera por terminada la pesquisa sobre el asesor de seguridad nacional Michael Flynn, quien se vio obligado a separarse de su cargo el 13 de febrero por haberle mentido al vicepresidente Mike Pence acerca de sus vínculos con Rusia.

Como destacara el senador John McCain: “Esto está adquiriendo el tamaño y el nivel del Watergate”. Pero hay una gran diferencia. Mientras el republicano Nixon debió hacer frente a un congreso de mayoría demócrata, Trump cuenta con un parlamento controlado por el mismo partido que lo llevó a la Presidencia.

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump 3
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, habla durante una ceremonia de entrega de pasaportes a diez jóvenes rusos en el Kremlin, en Moscú, Rusia, el lunes 12 de junio de 2017. | Imagen: Alexei Druzhinin/Sputnik, Kremlin Pool Foto via AP.

Veterano en grandes lides

Sin duda, el “Russiagate” inquieta a los estadounidenses. De acuerdo con una encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, realizada entre el 8 y el 11 de junio y dada a conocer después de que Comey compareciera ante el Senado, casi la mitad de los consultados expresó gran preocupación por los supuestos contactos entre Trump o su equipo de campaña con el gobierno ruso y 20% se mostró medianamente preocupado.

Entre los encuestados, seis de cada diez cree que el mandatario intentó obstruir el curso de la justicia. El sondeo indica, además, que 26% piensa que la averiguación liderada por Mueller puede ser bastante o en extremo justa e imparcial y 36% tiene una confianza moderada en ello.  

Este fiscal especial no sólo puede alardear de una gestión exitosa como director del FBI desde 2001, cuando su proceso de nominación en el Senado se saldó con 98 votos a favor y ninguno en contra, hasta 2013, convirtiéndose en el hombre que más tiempo lideró el Buró sólo superado por su fundador, J. Edgar Hoover.

Fue veterano de guerra con no pocas condecoraciones. Unido al Cuerpo de Marines de Estados Unidos, dirigió un pelotón de rifle en Vietnam que le hizo merecedor, entre otras, de la Estrella de Bronce, entregada al heroísmo o éxito meritorio en servicio, y el Corazón Púrpura, instituida por el general George Washington en 1782 y que se otorga en nombre del Presidente a quien haya muerto o, como Mueller, resultado herido en combate.

Criado en Filadelfia, en 1966 se graduó de la Universidad de Princeton y después cursó un Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York. En 1973, egresó de la Facultad de Derecho de la Universidad de Virginia.

Su carrera fue en claro ascenso. Fue jefe de la división criminal de la Fiscalía en San Francisco, fiscal auxiliar en Boston, asistente del fiscal general Richard L. Thornburgh y encabezó la División Penal del Departamento de Justicia. Supervisó casos de gran relevancia como el del atentado del avión de Pan Am derribado por extremistas libios cuando sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie o el de narcotráfico abierto contra “El hombre fuerte de Panamá”, Manuel Antonio Noriega.

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump 4
James Comey en el Senado. | Imagen: AP Foto/Susan Walsh, Archivo.

Un grupo de primera línea

Se ha rodeado de los mejores. El equipo que Mueller fichó para que le acompañe es de alto calibre. En el mismísimo Watergate participó como un joven fiscal auxiliar especial el abogado James Quarles, por lo que podrá aportar su experiencia en investigaciones que involucran la Presidencia.

Quarles trabajó en la firma Wilmer Cutler Pickering Hale and Dorr, en la que Mueller laboró en los últimos tres años hasta que dada la envergadura del “Russiagate” se apartara para evitar cualquier conflicto de intereses.

De ese mismo bufete reclutó a Aaron Zebley, con quien compartió en los tiempos en que coincidieron en el FBI, este como jefe de gabinete, y a Jeannie Rhee, quien fuera vicefiscal general y alta funcionaria de la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia, donde aconsejó sobre aspectos constitucionales y regulatorios al fiscal general y a la propia Casa Blanca.

Más de cien casos ante la Corte Suprema avalan la experticia en derecho penal del subprocurador general Michael Dreeben, quien asistirá a Mueller a tiempo parcial.

Tú no incluyes a Michael Dreeben en un caso cualquiera. Él es el mejor abogado en derecho penal en Estados Unidos”, ha dicho a CNN Neal Katyal, socio de la firma Hogan Lovells y uno de los principales representantes legales de Hawái en la demanda en contra de la orden ejecutiva de Trump que prohíbe viajar a Estados Unidos a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana.

También integran este dream team Andrew Weissmann, quien fue jefe de la sección de fraudes de la División Criminal del Departamento de Justicia. Participó en el caso Enron, que derivó en la condena por fraude y engaño del presidente de la compañía de energía; así como en el de Volkswagen, que dejó al descubierto el trucaje de los motores diésel que emitían más gases contaminantes que los que anunciaban.

El exfiscal especial Kenneth Starr, quien investigó al mandatario Bill Clinton en los años noventa, en declaraciones a ABC News alabó la honestidad a toda prueba de Robert Mueller y la experiencia de quienes le acompañan: “Es un gran, gran equipo de profesionales integrales, así que dejemos que hagan su trabajo”.

Save

Continúa leyendo: De John Le Carré a James Comey

De John Le Carré a James Comey

Antonio García Maldonado

Foto: Jonathan Ernst
Reuters

La comparecencia en el Senado del despedido director del FBI, James Comey, ha tenido el aire de las citas históricas con las que luego se hará una de las escenas culminantes de una película política. Con su aspecto de puritano serio y honesto, Comey ha dicho bastante pero ha sugerido aún más sobre la infiltración de la trama Rusa en el nivel más alto de la Casa Blanca. Para empezar, que es la causa de su despido, por negarse a parar, por petición directa del propio Trump, la investigación contra el general Michael Flynn y sus mentiras contrastadas en relación a sus amigos rusos en Estados Unidos. Que al propio presidente le abruma este asunto queda reflejado en el hecho de que, en más de tres años con Obama, Comey habló dos veces con el presidente, la segunda para despedirse, mientras que con Trump fueron nueve en menos de cuatro meses.

La reveladora comparecencia de Comey se une a otra que ha pasado más desapercibida, la de John Brennan, director de la CIA entre 2013 y 2017, años álgidos en los que habría actuado la trama Rusa. Brennan dijo una frase profunda y cierta, con resonancia de fondo aplicable a otros ámbitos, y que no es difícil imaginar que fuera pronunciada por George Smiley, el mítico agente del MI6 de John Le Carré que en tantas historias contra los rusos hemos leído: “Frecuentemente, individuos en el camino de la traición ni siquiera se dan cuenta hasta que es tarde”. En El topo, Le Carré pone a Smiley a perseguir a un infiltrado de la inteligencia rusa en la cúpula del MI6, un tipo inspirado en el real Kim Philby, integrante del Círculo de Cambridge de la élite británica al servicio de los soviéticos. El propio Philby contó en sus memorias cómo fue reclutado, y escribe esta frase que le habría dicho su enlace, que recuerda a la de Brennan: “Queremos que te coloques en una situación en la que la información fluya hacia ti de forma fácil y natural y que puedas acceder a ella sin colocarte en peligro”, y continuaba el reclutador: “Se trata de un trabajo aburrido, pero es posible que en algún momento tengas acceso a información fundamental”. Esto fue en 1934, bastantes años antes de que Philby entrara primero en el MI5 y después en el MI6. Los rusos tenían mirada estratégica y a largo plazo, y cabe preguntarse desde cuándo tienen los servicios rusos dosieres de algunas personas que han estado durante años mostrando sus intenciones de intentar ser presidentes, senadores, congresistas o gobernadores.

Cuesta pensar que Estados Unidos (que en términos históricos ganó la Guerra Fría antes de ayer) pueda tolerar esta situación. Los elogiados checks and balances de su diseño institucional están ante uno de los mayores test de estrés de su historia. Sin embargo, Trump conserva el apoyo rocoso de las bases que lo llevaron a la Casa Blanca, según los sondeos. Siendo así, The Economist advertía recientemente que aún no había llegado el momento del impeachment. Habrá que aguantar hasta las elecciones parciales y ver el desgaste. Pero de las comparecencias parece quedar claro que la Comunidad de Inteligencia y gran parte de la élite demócrata y republicana tienen pocas dudas y bastantes pruebas para llevarlo a cabo con éxito. Entiendo que entramos en una etapa de persuasión pública, y que la de investigación está de facto terminada. Toda la pompa de estas comparecencias y las que vendrán con el fiscal especial (exdirector del FBI) son esencialmente una campaña de comunicación política para decirle al pueblo americano que se ha equivocado.

Y un último apunte: la opinión general de los expertos es que la influencia rusa no fue la causa de la victoria de Trump, que tenía unas bases distintas y más propiamente americanas. Si influyó, es discutible que fuera de forma decisiva. Sin embargo, al haberse demostrado el intento, ofrece un asidero para la destitución de un presidente dañino para todos y grotesco para la imagen de su propio país. De otra forma, habría durado cuatro u ocho años. Si fuera el caso: ¡Spasiva, tovarich Putin!

Continúa leyendo: Estas son las nuevas reglas que va a lanzar Twitter para combatir el odio y el acoso en la red

Estas son las nuevas reglas que va a lanzar Twitter para combatir el odio y el acoso en la red

Redacción TO

Foto: LUCAS JACKSON
Reuters

Twitter ha decidido poner solución a una de las principales críticas que enfrentaba la red social: su ambigüedad ante la creciente cantidad de mensajes de odio, violencia y acoso sexual. Así lo ha prometido el presidente ejecutivo y fundador de la compañía, Jack Dorsey, que ha anunciado a través de un hilo —cómo no—en Twitter unas nuevas reglas para combatir esta lacra. Dorsey no ha especificado cuando se pondrán en funcionamiento: “Se hará en las próximas semanas“.

Esta nueva normativa “más agresiva” irá contra “indeseadas insinuaciones sexuales, mensajes con desnudos, símbolos de odio, grupos violentos y tuits que glorifiquen la violencia“.  La compañía ha enviado este martes una serie de correos electrónicos a su Consejo de Confianza y Seguridad con algunas de las acciones que comenzará a emprender de forma inmediata, según ha tenido acceso la revista Wired.

Uno de los objetivos principales del nuevo reglamento de Twitter son las imágenes de desnudo no consensuado. La compañía ha ampliado el marco de lo que entran en esta categoría e incluirá ahora las imágenes tomada con cámaras ocultas y las fotografías conocidas como “creepshot” que implica mostrar los pechos o el trasero —aunque sea con ropa— de una mujer sin su consentimiento. Twitter ha endurecido las consecuencias por compartir este tipo de imágenes: bloqueo total y permanente para la cuenta que haya publicado de forma original este contenido, si quien lo ha compartido lo ha hecho con una intención de acoso, o si una cuenta se dedica a compartir constantemente este tipo de imágenes.

Debido a la cantidad de pornografía que se comparte en la red social y la imposibilidad de identificar con claridad todas las imágenes, la compañía asegura que prefiere estar en el lado de proteger a las víctimas y bloquear un contenido que pueda parecer no consentido, aunque finalmente no lo sea. Además la red social dará la posibilidad a los usuarios que han recibido imágenes pornográficas sin solicitarlas de informarlo para denunciarlo porque “este comportamiento es inaceptable”.

Por otro lado, Twitter va a avanzar en identificar las imágenes que contengan “símbolos de odio” con la etiqueta de imágenes “sensibles”, aunque no ha especificado que se considera como símbolo de odio. También va a luchar contra los tuits que glorifiquen o perdonen la violencia (además de las ya vigentes prohibiciones de contenido que amenaza con la violencia). Además, Dorsey ha advertido de que la compañía podrá tomar acciones contra organizaciones que reiteradamente utilicen el odio o la violencia “como medio para avanzar en su causa”.

En este comunicado, la empresa también señaló que esperaba que su nuevo “enfoque” y los próximos cambios que están por venir demuestren la seriedad con la que se están tomando los abusos dentro de la red social.

Boicot a Twitter

Esta última semana ha sido determinante para entender esta decisión. El miércoles pasado la red social bloqueó temporalmente la cuenta de la actriz Rose McGowan, que encabezaba una de las cruzadas para denunciar la violencia sexual que sufrían muchas mujeres en Hollywood. McGowan dijo alto y claro: “HW (Harvey Weinstein) me violó”.

Después, de ese demoledor tuit sigue una serie que critican a muchos compañeros de profesión por no hacer nada ante estas terribles situaciones. En uno de esos momentos, Twitter bloqueó la cuenta de la actriz. Aparentemente, porque había publicado un número de teléfono privado. McGowan cree que por mandar a Ben Affleck “a tomar por culo”. Después de esto bloqueo, se inició en Twitter una larga cadena de apoyo bajo el hashtag: #WomenBoycottTwitter. En la que un gran número de artistas no utilizaron la red social durante un día como forma de protesta.

No es la primera vez que Twitter trata de hacer frente al acoso que se puede sufrir en la red. A principios de este año, la compañía presentó nuevas herramientas que evitaban que los abusadores en serie crearan nuevas cuentas, una nueva función de “búsqueda segura”, la posibilidad de bloquear palabras determinadas, y bloquear tuits potencialmente abusivos y “de baja calidad” de aparecer en las conversaciones.

Continúa leyendo: 8 cuentas 'fake' de Twitter para echarte unas risas

8 cuentas 'fake' de Twitter para echarte unas risas

Redacción TO

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters

Twitter es un hervidero de talentos. Y el humor es una de las facetas más explotadas de la red social. Uno de los subgéneros del humor viral es el fake, las cuentas que parodian a distintos personajes famosos o de actualidad, personajes de ficción e incluso instituciones. En pleno boom de las fake news, las cuentas fake convierten en carcajada a los nombres (aparentemente) menos divertidos que quepa imaginar. No se libra ni Dios. Literalmente.

1. Donald Trump

La versión hispanohablante del presidente de Estados Unidos tuitea sobre deportaciones, Corea del Norte, el muro con México y demás temas relacionados con Washington con un toque de humor irreverente. “Dicen que es bueno hacer deporte; deportemos pues”, se define en su biografía de Twitter.

2. Kim Jong-un

Y uno de los mayores enemigos de Donald Trump también comenta la actualidad internacional desde el altavoz de Twitter. El imitador de Kim Jong-un se define como “Líder Supremo de la Corea buena, la del Norte, la fetén”.

3. Dios

Si el misterio de la Trinidad consiste en entender cómo demonios Dios es uno y tres a la vez, en el mundo digital son dos los dioses reinantes. @Sr_Dios se define ante sus más de 282.000 seguidores de la siguiente manera: “No quiero quedar como un prepotente, pero mira a tu alrededor… Todo lo he creado yo con estas manitas. Palabra de Dios”. @diostuitero, por su parte, se presenta así ante sus más de 400.000 followers: “Vengo de una familia desestructurada: madre virgen, padre paloma y durmiendo en un pesebre. Autor de La Biblia y Palabra de Dios Tuitero”.

4. Señora franquista

¿Quién es esta señora? Un fenómeno de Internet de identidad sin aclarar. Se trata de una mujer que, en la Transición, hacía una apología bastante sui géneris de Franco.

La cuenta fake de esta mujer, que tiene más de 64.000 seguidores, comenta la actualidad nacional desde una óptica de parodia al franquismo.

5. Forrest Gump

“La vida es como una caja de chocolates… A los gordos les dura menos”. Así se presenta en Twitter la cuenta fake de Forrest Gump, el entrañable personaje que le valió su segundo Oscar a Tom Hanks. Al igual que el auténtico Forrest, @esepinchewey deslumbra a sus más de 224.000 seguidores con grandes dosis de sabiduría cotidiana.

6. Mauricio Colmenero

Otro personaje de ficción que triunfa en Twitter. En este caso, se trata del camarero de la serie Aída. “Cincuentón soltero, hostelero, fascista, racista, putero, explotador, homófobo y madridista”. Así se presenta esta cuenta ante sus más de sus 600.000 seguidores.

7. Tomasa Pérez

La de la madre del popular yihadista El Cordobés es un ejemplo de esas cuentas que acumulan miles seguidores en pocos días tras su apertura por una noticia de actualidad y luego caen en el semiolvido, pero sirven para recordar que las redes sociales saben sacarle unas carcajadas hasta al terror del yihadismo. Tomasa Pérez convive pacíficamente con otra parodia, la de su propio hijo.

8. Quevedo

“El Siglo de Oro iba para Diamante pero Góngora nos jodió la nota media. Cojito y miope pero con mucha labia. No me da la gana ser serio”. ¿Quién habla? Don Francisco de Quevedo, que, reencarnado en tuitero, sigue despotricando contra Góngora y comentando la actualidad cultural. A su manera…

Continúa leyendo: Pablo Casado advierte a los independentistas de que podrían terminar como Lluís Companys

Pablo Casado advierte a los independentistas de que podrían terminar como Lluís Companys

Redacción TO

Foto: Angel Diaz
EFE

El vicesecretario de comunicaciones del Partido Popular, Pablo Casado, ha afirmado en referencia a los independentistas catalanes que “la historia no hay que repetirla, esperemos que mañana no se declare nada, porque a lo mejor el que lo declare acaba como el que lo declaró hace 83 años”.

El portavoz del partido de Gobierno de Mariano Rajoy ha suscitado así una viva polémica en el país al advertir que el presidente catalán podría “terminar” como su predecesor que proclamó un Estado catalán, fue detenido en 1934 y posteriormente, fusilado bajo el franquismo.

El 6 de octubre de 1934, el presidente catalán Lluís Companys, de la izquierda republicana, proclamó un efímero “Estado catalán de la república federal de España” durante pocas horas. Este lunes durante una rueda de prensa, una periodista le ha preguntado ha Casado que si con su frase se refería a la detención o a la ejecución de Companys.

“Lo que a ellos les parece una fecha épica que es la declaración de independencia, tuvo una contestación”, ha afirmado Casado, subrayando: “yo no soy un historiador ni soy tampoco futurólogo”. “Me tomo una licencia de hacer una referencia a lo que se ha cumplido el viernes (el aniversario de la declaración de independencia por Companys) que ellos recordaban mucho, pensando que iban a hacerlo coincidir con su declaracion”, ha agregado.

Detenido y condenado a 30 años de prisión, Companys fue amnistiado en febrero de 1936 tras la victoria del Frente Popular, y volvió a ser presidente de Cataluña hasta el final de la Guerra Civil española (1936-1939).

Refugiado en Francia, Companys fue arrestado por la Gestapo alemana en 1940 y fue fusilado en Barcelona por militares de Franco. El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, comparecerá el martes ante el parlamento catalán y se espera que pueda hacer una declaración unilateral de independencia. La declaración de Casado provocó de inmediato conmoción en Cataluña, donde la televisión pública la difundía como la frase del día.

Se ha convertido en uno de los temas más discutidos en la red social mundial Twitter, donde el debate se viralizó rápidamente. Poco después, Casado ha respondido en Twitter.

TOP