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Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Ana Laya

Foto: Noches del Botánico

Rubén Blades no hará más giras de salsa. El cantante que acaba de cumplir 69 años (el 16 de julio) y quien ha destacado en el mundo entero tanto por la maestría de su música y de sus letras provocadoras y poéticas, como por su compromiso y activismo político, sobre todo en su natal Panamá y en Latinoamérica en general, anuncia que Caminando, adiós y gracias, será su última gira, y se despide de España en los escenarios de Vitoria, Madrid, Barcelona y Canarias.

El concierto en Madrid, en el marco de las Noches del Botánico, junto a la Big Band de 16 miembros encabezada por Roberto Delgado con quienes grabó su último disco, fueron dos horas y media enérgicas de música y baile, como era de esperar, pero también de anécdotas, recuerdos y homenajes.

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 3
Con Coque Malla y Jorge Drexler. | Foto: Noches del Botánico.

“Nacimos de muchas madres, pero aquí solo hay hermanos… “

Comienza la noche y la promesa de despedirse como se debe, todos bailando, todos felices. Cuatro canciones (Las calles, Pablo Pueblo, La canción del cazanguero y Arayué) y cuatro anécdotas más tarde, el público confirmaba que Rubén Blades no venía solo a cantar, venía a conversar con los más de 3.000 amigos presentes, a “echar cuentos”, a confesar motivos, nostalgias, dudas y esperanzas.

Ojos de perro azul fue el quinto tema de la noche, adaptado de un cuento de García Márquez que en la época fue recibido con malas críticas: “Me pegaron los salseros porque no era salsero, y los intelectuales porque había destruido los cuentos cortos de García Marquez”. “Yo no quería hacer adaptaciones de los cuentos cortos de Gabo”, sigue Blades, “yo quería interpretarlos, y eso fue lo que a él le interesó, y por eso el disco nos gustó a los dos y por eso esas eran las únicas dos copias que se vendieron.”

Lleno total y dos horas y media de música y anécdotas para la despedida de Rubén Blades en Madrid 6
Rubén le dedica este tema a Venezuela. | Foto: The Objective.

Entramos en calor, la gente que está de pie ha dejado ya de moverse tan tímidamente y le va soltando más la rienda a las caderas, cuando para empezar el quinto tema Blades dice: “A Venezuela”, comienza Prohibido olvidar y el Botánico complutense estalla.

“Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad. Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad. Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar. Prohibieron la inteligencia con un decreto especial. Si tú no usas la cabeza, otro por ti la va a usar. ¡Prohibido olvidar!” La vigencia y la universalidad de la letra es emocionante y triste. Pero hey, ¡a secarse las lágrimas que la fiesta sigue!

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Cae la noche en el Botánico complutense. | Foto: Noches del Botánico.

Cuentas del almaApóyate en mi alma un bolero de Santos Colón y Juan Pachanga, el segundo tema que grabó con las estrellas de Fania, precedieron al clásico de 1981 Ligia Elena, canción que Blades dedica a las víctimas del racismo. A la cándida niña de la sociedad le sigue una adaptación del vals del poeta peruano César Miró “que en español se titula Todos vuelven, y en inglés se titula… Todos vuelven.”

El poeta de la salsa ha decidido pasearse por toda América Latina rindiendo homenaje a sus artistas e intelectuales, desde Ray Barreto y Tito Puente a los dos Carlos, Fuentes y Monsiváis. Y ahora llega el turno, cómo no, del gran Héctor Lavoe. “La muerte comienza solo por el olvido, así que mientras recordemos a Héctor, Héctor sigue vivo”. Vamos cantante comienza. La versión de Blades es sublime y los metales de la banda se lucen.

“Como en una novela de Kafka…”

Entre las muchas cosas que probablemente los asistentes desconocían era la influencia de Mack the Knife de Bobby Darin en la creación de Pedro Navaja. Blades, tan didáctico como casual nos abre la puerta una vez más a su proceso. ‘La ópera de los vagabundos’ y ‘La ópera de los 3 centavos’, cuenta, le ayudaron a crear a Pedro y el arreglo de Darin le dio su estructura progresiva. Acto seguido la big band se lanza a interpretar su versión de Mack the Knife, a la que seguiría un Pedro Navaja épico que mezcló nuevos arreglos con ese sonido emblemático de los 70 -casi se podía distinguir a la aguja rayando el vinilo- y hasta un toque de Michael Jackson (minuto 5’20” en el vídeo).

Despuéd de Pedro Navaja probablemente todo el mundo podría haberse ido a casa feliz, con la seguridad de haber visto uno de los mejores conciertos de salsa de su vida, pero la noche estaba lejos de acabarse y siguieron clásicos como Plástico, Buscando América, Sin tu cariño y Maestra vida, esa obra maestra que escribió cuando tenía apenas 32 años y que como dijo, ahora a los 69, la canta y la siente distinta.

La ecléctica y espectacular selección de esta especial noche en la que se entrelazaron música e historias, terminaría con Patria, un regalo de todos los panameños “para todo Madrid y todos los que están aquí”. Dos horas y media más tarde nadie está cansado, nadie quiere dejar de bailar. Ojalá fueran así todas las despedidas. Quedan tres fechas y tres escenarios para ver a Rubén Blades, hoy 19 en Barcelona, el 21 en Santa Cruz de Tenerife y el 22 en Las Palmas de Gran Canaria. Si aún no se deciden recuerden que aunque todo es pasajero -y tal vez esta despedida también lo sea-  estas son dos horas y media que definitivamente valen la pena.

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Las Noches del Botánico vuelven a refrescar el verano madrileño

Redacción TO

Foto: Noches del Botánico

Madrid en verano se vacía. Como bien apuntaba Benedetti en Pausa de Agosto, la capital se convierte en la época estival en una calma unánime. El calor arrecia durante el día, y las pocas almas que aún vagan por sus calles salen al atardecer a beberse las terrazas. Por eso, los planes de ocio se adivinan imprescindibles en los meses de verano. Para animar y refrescar estas noches vuelve un plan más que apetecible de los veranos madrileños: las Noches del Botánico.

Este evento cultural obtuvo el año pasado un rotundo éxito al confirmarse, en su primera edición, como la gran sorpresa de la escena musical y cultural de la ciudad. Fueron más de 40.000 los asistentes que acudieron a esta gran cita y la clave del éxito residió, en un cartel musical imperdible, como el que se presenta en esta edición.

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40.000 personas refrescaron sus noches gracias a este festival el pasado verano. | Foto: Noches del Botánico

Frente a las cancelaciones de última hora de Tony Bennett e Il Volo, destacan grandes nombres propios nacionales e internacionales como Anastacia, Tequila, Rosendo, Orishas, Devendra Banhart, Buika con la colaboración de Chucho Valdés, Jamie Cullum o Franco Battiato. Estos y otros nombres no tan reconocibles pero igual de talentosos animarán las noches madrileñas del 29 de junio al 29 de julio en el Real Jardín Botánico de Alfonso XIII, ubicado en la Universidad Complutense, un marco incomparable.

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El cartel del festival previo a las cancelaciones de Tony Bennett e Il Volo. | Imagen: Noches del Botánico

Esta iniciativa es una realidad gracias al acuerdo suscrito con la Universidad Complutense de Madrid. Además, este año se une a la celebración del 90 Aniversario de la Ciudad Universitaria, un espacio singular e histórico para el encuentro con la cultura.

El ambiente íntimo de las Noches del Botánico convierte a este evento en una experiencia casi mágica, en la que hasta las cálidas temperaturas mínimas pasan desapercibidas. Es precisamente este carácter de cita especial el que le ha valido el Premio Fest al mejor festival nacional de pequeño formato y a ser uno de los finalistas en los Iberian Festival Awards. Además de música, los asistentes pueden visitar su mercadillo de diseño y los distintos foodtrucks que este año ampliarán su oferta gastronómica. Quedarse en Madrid este mes de julio va a ser mejor de lo que pensábamos.

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Madrid en tempo de 'swing'

Clara Felis

Foto: Bob Sands BIg Band
Bob Sands BIg Band

Suenan los primeros acordes de Sh-Boom, la mítica canción doo-woop que el conjunto vocal The Chords grabó en 1954. Varias parejas comienzan a bailar y deslizan sus pies al compás de la música. Sh-boom sh-boom Ya-da-da Da-da-da reza el estribillo. Juan coge a su compañera. Gira sobre ella y vuelve a la posición inicial. Ambos avanzan hacia adelante al mismo ritmo. Entrecruzan brazos y piernas en el más estricto orden. Rítmico y estético. Efecto swing: Deslizarse sobre la pista sin que el eje central (leader) pierda la noción y la coordinación sobre el follower (el integrante que sigue los pasos del leader).

Juan José Pacheco (Juanjo en las distancias cortas) decide parar la música. Se coloca en el centro de la pista y vuelve a dar instrucciones sobre el movimiento que debe adoptar tanto el líder como el otro miembro de la pareja. Tras las nuevas indicaciones se retira y vuelve a reproducir la canción. “Uno, dos y vuelta. ¿Lo tenéis claro? No os agobiéis bailando. Vamos otra vez. Intentad haced todas las figuras”. Todos retornan a su sitio inicial y vuelven a comenzar desde el principio. Juanjo observa a sus alumnos con detenimiento. Lo lleva haciendo desde hace diez años en Blanco y Negro Studio, la primera academia que surgió en Madrid dedicada a los sonidos norteamericanos. Allí tienen cabida el swing, el lindy hop, el Rock & Roll o el blues.

Implantar el sistema noruego

Reconoce que cuando fundó el centro Madrid era un desierto. Muy poca gente de la ciudad conocía el swing y casi ningún espacio facilitaba las cosas para poder practicarlo. Vacío absoluto. Mutismo total. “Hasta hace cinco años aquí en Madrid no había nada de nada. ¡No había ni siquiera salas para poder hacer fiestas! Por aquel entonces pocos espacios te dejaban organizar nada porque la gente de baile en general no somos productivos. Por ejemplo, en la sala Beethoven Blues Band las primeras veces no nos dejaban bailar. No era normal ver a gente bailando mientras todos se tomaban sus copas. Lo que hacíamos era bailar en los pasillos del baño y a final conseguíamos que nos invitaran dentro”, recuerda con cierto impacto Juanjo cuando se da cuenta de cómo ha cambiado la situación en estos últimos años. Ahora cada jueves puede impartir sus lecciones y organizar una sesión swing en la sala Ya’sta de Madrid. Algo impensable hace casi treinta años.

Fue a finales de los 90 cuando decidió emprender su aventura escandinava. Llegó hasta Noruega para recibir nociones de swing en pleno revival del género. Tras el estudio y práctica de todas las técnicas y movimientos posibles, regresó para ver si también en su ciudad podía implantar aquella “forma de vida”, como define él mismo. Fue cuestión de tiempo lograrlo.

Una descripción del baile que también comparte Juan, uno de los bailarines aventajados de su grupo. A sus 25 años, este joven estudiante de informática no sólo tiene agilidad con la tecnología, sino también con la danza. Su afición por el swing vino principalmente por la música, uno de los motivos principales que le llevó hasta el escenario. Frankie Manning tuvo la culpa. Quería ser como él. Moverse como hacía él con Norma Miller, la reina del swing, en Savoy Ballroom. El lugar de Harlem (Nueva York) donde nació y se desarrolló un nuevo estilo de danza llamado Lindy Hop.

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Pablo y Julia de Big South en acción. | Foto via Big South.

Aquel baile de finales de los años 20 en el que se mezclaban los movimientos del estilo charlestón con otros de nueva creación como los aéreos. Acrobacias que inventó Manning para tocar el cielo. “He visto muchos vídeos suyos y lo tengo como referencia pero no lo imito, creo que cada uno tenemos que tener un estilo propio. Todo este baile exige improvisación se trata de entenderse con el otro porque es como si fuera otro idioma”.

Un lenguaje musical que ha ganado cada vez más adeptos, especialmente entre la población joven. Hasta cuatro generaciones coinciden en la pista cuando se organizan este tipo de eventos, como sucedió este jueves en Madrid Swing & Vintage Party, la fiesta de estética vintage que tuvo lugar anoche dentro de las Noches del Botánico. En ella, los aficionados al swing y a los sonidos de los años 30,40 y 50 pudieron recrearse en aquella época a través del piano y la banda de Scott Bradlee. También por medio de la ambientación propia de la época. Viaje a través del tiempo. Back to the past.

Mantener el espíritu intacto

Ahí se encuentra la magia de este baile, que reunifica las notas antiguas y modernas de esta música a través de las distintas voces que la defienden. Relato histórico en ocho tiempos protegido por sus expertos según las normas iniciales del mismo. No hay que caer en la moda. Tampoco en el show business. Lo que tenemos que vigilar es que no desaparezca la esencia. A veces sí tengo miedo de que haya una cierta masificación, porque eso puede llevar a que se pierda el espíritu comunitario”, señala Claire de Broche, vicepresidenta de la asociación Mad For Swing de Madrid.

 

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Lourdes Ibiricu, presidenta de Mad For Swing (derecha) y Claire de Broche (izquierda), vicepresidenta. | Foto: Clara Felis.

Claire señala que durante este último año la asociación ha contado con 100 miembros más (en total son 315), lo que les ha permitido desarrollar nuevas vías de comunicación y desarrollo. “Nos unificamos en 2012 para que todos aquellos que quisieran hacer actividades relacionadas con el swing tuvieran cobertura. De hecho, todas las actividades de swing programadas en Madrid están en nuestro calendario. Apoyo institucional no hay, todo nos cuesta sangre, sudor y lágrimas. Si tuviéramos apoyo de un organismo público tendríamos un permiso para bailar todos los viernes en Madrid Río o nos dejarían locales públicos para utilizarlos gratis, y a veces, nos lo ponen extremadamente difícil”, remarca con tono reivindicativo Lourdes Ibiricu, presidenta de Mad For Swing.

Complejidad burocrática que sufrieron también para celebrar el Madrid Lindy Exchange, el evento de mayor asistencia que organiza Mad For Swing y que llegó a congregar a más de 1.000 visitantes al día durante el pasado mes de junio. “Teníamos a 450 personas que venían a Madrid para bailar y hasta el viernes por la tarde no les pudimos decir dónde tenían que acudir el sábado a las doce de la mañana. El Ayuntamiento nos mandó los permisos el último día. De los cuatro sitios que pedimos, recibimos tres autorizaciones a las seis de la tarde del día anterior. Pero vamos, lo hacen con todos”.

Tampoco son fáciles los trámites que exigen las salas de Madrid, cuyo precio por alquilar sus espacios es a veces inasumible. “Las salas en Madrid son muy caras. Faunia por ejemplo nos pedía 18.000 euros por una sola noche. Lo que también pasa es que hay muy pocos empresarios a los que les interesemos. No producimos, esa es la palabra. Los bailarines bailamos, pero no bebemos.”

Ante el monopolio del sector, su asociación pide mayor existencia de edificios civiles para poder desarrollar su actividad. Petición que han formalizado por medio de una propuesta que han presentado ante el Ayuntamiento de Madrid. Su idea es crear una pista de baile al aire libre en Conde Duque, iniciativa que se ha incluido dentro de los Presupuestos Participativos 2017. Que se lleve a cabo o no se decidirá el próximo 13 de julio, cuando el consistorio haga públicos los proyectos ganadores. “De momento la primera fase que es la de apoyos ya está superada. Ahora se tiene que hacer la valoración técnica, y eso es lo difícil, porque necesitas muchos votos, pero puede que salga”, señala con ilusión Lourdes.

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Gente bailando al ritmo de Madrid Swing | Foto: Clara Felis

La arquitectura del baile

Reclamo que apoya Pablo Sánchez, profesor de swing y fundador de la escuela Big South. Hace cinco años que decidió dejar de lado su anterior vida y crear junto a su pareja, Julia, esta academia de baile. Ella, arquitecta de formación y él, profesional de las Bellas Artes levantaron este centro en plena crisis y actualmente cuentan con 280 alumnos. “Empezamos con esto porque a los dos nos gustaba bailar.  Para nosotros el swing es un baile para la vida humana, por eso insistimos en la improvisación, porque hemos perdido la desinhibición, la expresión corporal. Estamos muy alejados del cuerpo y queremos que la gente se deje llevar”.

“El hecho de bailar, de estar juntos y disfrutar de la actividad pasa en el swing de una manera muy certera. Esa es la esencia del ser humano”.

Él, que en su momento también fue alumno de Blanco y Negro, recalca que el desafío actual es que exista el mismo número de salas que de academias. “Lo que queremos es que haya una mayor proclamación sobre el swing en Madrid. Deberían abrirse más salas,  pero es muy difícil porque la normativa es muy estricta y el precio del suelo es desorbitado. El problema es que los promotores culturales de esto somos los propios bailarines, y claro, hacer una actividad que no es la del bailarín o la del profesor te quita tiempo”.

Para él este baile debe alejarse de cualquier idea egocentrista, ya que esto puede ser peligroso para la supervivencia del verdadero swing. “El hecho de bailar, de estar juntos y disfrutar de la actividad pasa en el swing de una manera muy certera. Esa es la esencia del ser humano”.

Parte de esa sustancia radica en la música en directo tocada en numerosas ocasiones por las big bands, conjuntos musicales que también han vivido un importante repunte durante estos últimos años.

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Bob Sands, director de Bob Sands Big Band | Imagen cortesía Bob Sands Big Band.

Bob Sands, saxofonista de jazz y director de la Bob Sands Big Band, ha participado en numerosos eventos y conciertos de swing y es un habitual del Café Berlín. Entre su repertorio nunca falla Duke Ellington, Count Basie o Slide Hampton. Tres de sus referentes principales, aunque su lista se amplíe hasta el infinito. Abandonó su Manhattan natal para recorrer Europa de manera temporal, aunque su espíritu nómada desapareciera en Madrid, ciudad en la que decidió asentarse hace ya 25 años. “Yo quería vivir un año en París, que es muy típico entre los músicos de jazz.  Antes de decidirme, visité a un amigo de Barcelona y otro de aquí… En un principio iban a ser seis meses”, recuerda entre risas y nostalgia.

Con motivo de su 34 cumpleaños decidió crear una Big Band, para así disfrutar de la música que le gustaba. El experimento dio sus frutos y los 17 miembros que participaron durante aquella jornada siguen hoy dentro del grupo. “Mi idea no era tener una Big Band permanente, pero todo el mundo quería seguir y fue entonces cuando empezamos a ensayar cada semana en la Escuela Creativa, donde yo era profesor. Ahora ensayamos en un sitio que se llama El Molino”.

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La banda en acción. | Foto via Bob Sands Big Band Website.

“La música que tenemos hoy en día sería diferente sin Miles Davis, ni Duke Ellington. Miles decía que un día al año todos los músicos deberían dejar sus instrumentos al lado y dar las gracias a Duke Ellington”.

Este músico ha compartido escenario con algunas de las eminencias del jazz, como Lionel Hampton, Dizzy Gillespie o Gerry Mulligan. También aquí ha tocado con músicos de la talla de Perico Sambeat, Jorge Pardo o Chano Domínguez. Oportunidades que le sirvieron para seguir perfeccionando en su estilo jazzístico. “Esta música se aprende con la oreja, tocando por encima de los discos. El jazz es un idioma, con su gramática y sus registros. Es un lenguaje y muchos a la vez. El jazz es lo más variado que hay. Más que el rock, más que el pop y más que el funk”, define con énfasis.

Desde que comenzó a tocar hasta ahora confiesa que ha ido alejándose del vanguardismo. Ha vuelto al jazz y al swing más clásico, según él porque allí se encuentra el origen de todo. “La música que tenemos hoy en día sería diferente sin Miles Davis, ni Duke Ellington. Miles decía que un día al año todos los músicos deberían dejar sus instrumentos al lado y dar las gracias a Duke Ellington”. Aunque reconoce que el registro más complicado es el swing y el virtuosismo que tenían sus grandes maestros.

“En mi vida musical intento tener swing, es decir, sacar los solos y tener ese soniquete. Para lograrlo la única manera de aprenderlo es tocar como los que tocan swing y esa es una de las cosas más difíciles de hacer en el mundo. Me encanta el repertorio de Count Basie. De hecho, cuando hemos tocado piezas para bailarines en una sala llena de gente bailando y vestida de época nos hemos divertido mucho. Es una manera sana de pasarlo bien”.

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Las calles de Lavapiés se llenan de gastronomía y música con Tapapiés

Redacción TO

Foto: Tapapiés

Este jueves 19 de octubre vuelve una de las rutas de tapas más conocidas de Madrid. Tapapiés llega a las calles del barrio madrileño de Lavapiés con más de 100 tapas de todo el mundo, a las que se suman 68 actuaciones, para llenar de vida aún más este barrio multicultural de la capital.

Hasta el domingo 29 de octubre, Lavapiés se convertirá en un lugar donde poder disfrutar de una gran oferta gastronómica y cultural que acercará a todo aquel que se paseé por sus calles los sabores y ritmos de diferentes lugares del mundo.

Concurso de tapas

Tapapiés, organizada por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés Distrito 12 y patrocinada por Estrella Damm, no es una ruta de tapas cualquiera. Más de 80 bares y restaurantes se preparan durante todo el año para ofrecer a los madrileños y a los numerosos turistas de la ciudad sus mejores creaciones.

Las calles de Lavapiés se llenan de gastronomía y música con Tapapiés 4
La cucutapa, la tapa del bar La Chulapa. | Foto: Tapapiés

Entre todas ellas, con una gran variedad de sabores del mundo y fusión de cocinas de diferentes lugares con la gastronomía española, el público otorga el premio popular a la mejor tapa.

Todo aquel que quiera votar para que su tapa favorita reciba este premio popular puede hacerlo a través de la página web de Tapapiés o a través de su app gratuita. Se puede valorar cada tapa, y además tiene premio, porque los comercios del barrio también participan en esta iniciativa, y quienes voten entrarán en el sorteo de vales de regalo para gastar en los locales de Lavapiés.

Música y mucho más

Tapapiés no es sólo una ruta gastronómica, también cuenta con una gran oferta cultural. Las calles de Lavapiés se convertirán en el escenario de 30 bandas de música, obras de teatro y actuaciones circenses que llenarán de vida las tardes y noches de uno de los barrios más vivos de Madrid.

Del 20 al 22 y del 27 al 29 de octubre tendrán lugar las actuaciones a pie de calle, en las que se escuchará desde rock’n roll, soul, swing o jazz hasta flamenco y reggae, entre otros estilos musicales. Grupos como Blues Lee, Afro Jam, Club del Río o Mighty Vamp alegrarán con sus actuaciones las plazas y calles más típicas de Lavapiés.

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El grupo Hakuna Ma Samba actúa en las calles de Lavapiés. | Foto: Tapapiés

La música será la principal protagonista de las calles de Lavapiés en los días en los que dura esta ruta de tapas, pero también habrá otras actividades culturales para que quienes quieran disfrutar al máximo de Tapapiés puedan asistir a jornadas de cine, clases de baile o exposiciones de arte.

Las tapas

En la aplicación de Tapapiés y en su página web se puede ver qué tapa ofrece cada bar o restaurante. Todas ellas cuestan 1,5 o 2,5 euros con un botellín de Estrella Damm, y entre ellas hay algunas de lo más tradicional, como los caracoles de ‘Donde da la vuelta el viento’ o los callos a la madrileña de ‘Peñalaire’, hasta cocina fusión, como el gazpacho de flor de jamaica del ‘Ven ven ven’, pasando por platos de casi todo el mundo.

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El gazpacho de flor de Jamaica del ‘Ven ven ven’. | Foto:

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La tapa de Caracoles de ‘Donde da la vuelta el viento’. | Foto: Tapapiés

Entre la oferta de Tapapiés hay cocina italiana, senegalesa, india, japonesa o mexicana. Además, entre las tapas hay una muchas aptas para vegetarianos y veganos.

Chollopiés

Los comercios de Lavapiés quieren participar también en estos días de cultura y gastronomía. Por eso, han creado Chollopiés. A través de esta iniciativa, los comercios han preparado un concurso cuyo premio son cheques regalo para gastar en los locales participantes.

Para participar, hay que realizar una compra en dos de los comercios que forman parte de Chollopiés. Con cada compra, el consumidor recibirá un sello en una papeleta que se puede encontrar en el libro de Tapapiés 2017 y que deberán depositar en alguna de las urnas que se encuentran en los propios comercios.

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Natalia Lafourcade: “Nosotros tenemos nuestras Billie Hollidays, Ellas Fitzgeralds y Edith Piafs en Latinoamérica”

Ana Laya

Foto: Sony Music España

Algunas veces sucede algo muy grato con los artistas que seguimos y admiramos y eso es verlos crecer. Digo algunas veces porque otras tantas ese proceso puede resultar poco ameno si ese crecimiento y esa evolución de alguna manera resulta una traición a su esencia. En el caso de Natalia repasarla en el tiempo es satisfactorio y delicioso.

Es maravilloso recordarla (y recordarme) en la época de Búscate un problema o Amarte duele, tanto como es escucharla ahora interpretando algunas de las canciones más bellas –¡y complejas!- de Latinoamérica, como la Tonada de luna llena de Simón Díaz, o La Llorona de Chavela Vargas… y reconocerla. Es ella. Es Natalia, pero más grande. Esta chica ha evolucionado y ha cambiado de una manera hermosa, pienso conectándome con esa personalidad de tía-abuela orgullosa que a veces aparece en mis monólogos internos.

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Portada del nuevo trabajo de Natalia junto a sus adorados Macorinos. | Imagen vía Sony Music.

Natalia es una chica curiosa, le gusta hacer y experimentar de todo un poco, diseña la ropa que viste en el escenario, creó los collages del arte del álbum Musas y hasta le dio un poco la lata al director del vídeo promocional del tema Tú si sabes quererme. Le encanta involucrarse, ser parte del proceso creativo, compartir la energía… pero eso sí, aclara, su Wikipedia miente, Natalia por muy handy y genial que sea, no juega fútbol. Aún le intriga saber por qué a alguien le interesaría ponerla de jugadora de fútbol… pero ahí está. Hace poco intentó editarlo y eliminarlo, pero no sabe si lo logró… “la gente hace cosas rarísimas”, me dice.

Nos instalamos en una sala cómoda y espaciosa en las oficinas de Sony Music España y empezamos una conversación centrada en su último trabajo, Musas, que presentará en España en febrero de 2018, con fechas en Barcelona (15 de febrero en la  Sala Apolo) y Madrid (16 de febrero en la tropical Sala La Riviera). En este álbum/homenaje, Natalia -y el universo- decidieron mezclar composiciones propias con iconos del folclor latinoamericano como Omara Portuondo, Violeta Parra y Agustín Lara.

Es mediodía, probablemente lleva haciendo entrevistas desde la mañana, pero su paciencia y su sonrisa parecen infinitas.

 

Cuéntame un poco acerca de Musas, ¿de dónde viene esa necesidad de evolucionar reconectándote con el pasado? ¿De esa mirada hacia atrás y hacia adentro?

Yo creo que poquito a poco me fui dando cuenta de que había que ir para adentro, conectarme más con mi identidad, mis raíces, conmigo, con mi tierra, con México, con mi espacio, con mi casa, o sea con todo lo que me podía hacer acercarme a mi esencia, a mi espíritu, a mi fuerza propia.

Siento que es una cosa que sucedió en parte porque trabajé con la música de Agustín Lara y ahí me di cuenta de que en español y con nuestros géneros se podían hacer cosas maravillosas. Ahí pues empecé a conocer nuevos géneros o a recordar a otros compositores también, a escuchar su música, a escuchar a otras intérpretes cantando en español y decir, ¡mira, nosotros tenemos nuestras Billie Hollidays, nuestras Ella Fitzgeralds o nuestras Edith Piafs pero en Latinoamérica! Tenemos estas mujeres, a estos compositoras y compositores hermosos y yo puedo aprender algo de ellos. Y poco a poco empezaron a capturar mi atención y mi gusto y mis ganas de aprender de todos ellos y aquí estoy. Aprendiendo.

Tú Me Acostumbraste featuring Omara Portuondo (En Manos de Los Macorinos) by Natalia Lafourcade & Omara Portuondo & Los Macorinos on VEVO.

¿Este aprendizaje a través de la cultura, la identidad y de la memoria es algo que crees que necesitamos en este mundo en el que estamos?

Te puedo hablar desde mi experiencia y desde lo que a mi me corresponde que es lo mucho que siento que se ha fortalecido mi artista a través de haberme conectado con este aspecto, de decir amo México con lo bueno, lo malo, lo lamento, me duele mucho, pero con todo y eso amo México, amo ser mexicana y amo poder llevar un poquito de eso que amo de México y que admiro de México a donde sea que me pare. En lugar de tal vez querer hacer cosas que en otros países se hace, que durante mucho tiempo me pasaba. Un poco anhelaba y en mis sueños quería ser como otras personas en otros lugares. Eso cambió en mi, como que ya llega un momento en el que dije ‘bueno ya está, esta soy yo’. Un poco primero el amor a mi misma y el amor a lo que tengo para ofrecer sin tratar de convencer a nadie, sino realmente hacerlo desde el amor y desde el corazón, y después conectarme con mi gente, con mi música y conectarme e investigar y explorar a esos compositores que me gustan.

Eso realmente fue una inquietud propia, cada artista lleva sus propias inquietudes y yo pienso que está bien. Hoy en día hay muchas cosas que nos alejan de la esencia o, a lo mejor, de una cosa más desnuda. Hay muchas herramientas para tapar, hay muchas formas de ponerse máscaras y no abrirse. Y un poco yo decidí ir más hacia la parte de ir abrir el alma, el corazón, el espíritu con la música, ese es mi –no sé como llamarlo- mi bandera, mi lema mi búsqueda. Ir hacia adentro y de ahí hacia fuera también, tratando mucho de conectar con eso. Y siento que he podido fortalecer mi identidad y mi estilo a través de eso. Entonces pues para mi se ha vuelto como una fórmula efectiva, que me ha funcionado pero igual a otras tal vez no les funciona de esa manera.

Natalia Lafourcade: “Nosotros tenemos nuestras Billie Hollidays, Ellas Fitzgeralds y Edith Piafs en Latinoamérica” 4
Los Macorinos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, son el dúo de músicos que acompañó a la gran Chavela Vargas en sus giras desde 2006 y hasta su muerte. | Foto vía Sony Music España.

He leído que el proceso de Musas fue bastante orgánico, no nació con la intención de convertirse en un álbum, pero todo fluyó y se convirtió en eso. ¿En qué momento te diste cuenta de que estabas haciendo un disco?

La disquera me lo dejó saber. La disquera y mi equipo de management. Yo lo que quería realmente era un poco recuperar el ambiente de la bohemia en casa. Estaba viajando mucho, estaba tocando mucho ‘Hasta la raíz’ y quería grabar con Los Macorinos y quería recuperar el ambiente de la bohemia en la casa, entonces primero no le dije a nadie que estaba haciendo este proyecto, la disquera no sabía, nadie sabía más que mi equipo más cercano y entonces eventualmente mi equipo me dijo ‘ya déjanos escuchar eso que estás haciendo’ y yo les decía ‘no, no tiene nada que ver con lo demás que hice, no lo veo para nada de sacarlo, yo sé que esta en la radio no va a tener probablemente entrada y esta no es mi tirada tampoco,… pero bueno, venga, se los voy a enseñar’. Entonces hicimos un ensayo abierto, y ahí fue que empezó a haber esta parte de ‘¡esto es increíble, y más allá de si suena en la radio o no, vale la pena que le demos su lugar y su importancia.’

Entonces ya ahí empezó a cambiar toda la historia. Dijimos que probablemente serían dos volúmenes porque es mucha música y ahí yo ya supe que la música le iba a llegar a la gente, que mi público iba a escuchar este disco. Entonces ahí dije ‘quiero hacer un disco que suene ahora como si yo estuviera en las salas de sus casas tocando para ellos’, un disco que suene a madera y que no tenga ningún instrumento electrónico, ninguna secuencia, nada, sino que sean puros instrumentos de madera y así empezamos a tejer toda la historia.

¿Los temas elegidos por qué fueron ‘los elegidos’?

La tonada iba a ir, por ejemplo, porque era un proyecto de hobby para mi o de capricho. Yo me dije voy a grabar la Tonada de luna llena, voy a grabar Derecho de nacimiento, voy a grabar La Llorona, voy a grabar estos temas que amo, y realmente la selección fue así. La selección era tomar esos temas que me habían acompañado en mis giras, en la voz de Mercedes Sosa, de Chavela Vargas, de Violeta, de Omara Portuondo, realmente agarrar esa música que me inspira y que me encanta e interpretarla.

La selección tenía que ser con eso que me conmueve y ya… fue así.

Quería interpretar a Violeta, nunca me había atrevido a hacerlo. En este disco, de primera no iba a haber nada que fuera demasiado imponente o que de alguna manera me impidiera hacerlo, más que yo misma, entonces realmente lo que decidí fue romper con eso y eventualmente, por ejemplo, ya me empecé a sentir inspirada para escribir canciones, entonces dije ‘por qué no, no pasa nada, voy a meter mi composición en esto’. Le mandé mi primera composición, Rocío de todos los campos, y Rocío fue como una musa para mi también, le mandé esta composición a los productores, a Gustavo y a Cheche y les dije, déjenme saber si ustedes creen que esta composición puede formar parte de este proyecto y ellos me dijeron ‘pero por supuesto’, y así seguí haciendo canciones y de repente el disco se fue tejiendo poco a poco.

Vuelves a España luego de dos años en los que han cambiado un montón de cosas, has cambiado tú, la producción, la música, todo… ¿qué esperas de esta gira y de España?

Pues espero poder compartir esta música que hicimos con la gente. Que la gente lo disfrute. Espero que el disco cumpla su cometido, que era una cosa muy simple, era darle calor a la gente, un ‘apapacho’ al corazón y al alma. Eso era lo que yo quería, por eso hicimos un disco en una casa de madera, con puros instrumentos tradicionales, de madera también y con puras canciones que son muy cálidas, y ya, eso espero que el disco pueda darle mucho calor a la gente.

Si han leído hasta aquí y han conocido a la artista, prepárense para descubrir otras facetas de Natalia y sobre todo su risa, que es adorable.

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