Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Salvar vidas y desaparecer: así es el dron que puede cambiar el mundo

Clara Paolini

Foto: Otherlab

Los drones que aparecen en titulares suelen ser protagonistas de noticias militares o de orgullosa innovación empresarial. Como consecuencia, las primeras imágenes que nos vienen a la mente al pensar en un dron son las de un avión de guerra autopilotado bombardeando objetivos en Oriente Próximo (como vienen haciendo desde hace algunos años los drones predator de Estados Unidos) o las de un robot volador capaz de entregar pizzas a domicilio (tal y como sucede desde noviembre en Nueva Zelanda).

Relucientes y futuristas, los androides con alas que hasta ahora conocíamos o imaginábamos poco tienen que ver, tanto en su forma como en su fin, con el que presentamos a continuación.

¿Existen proyectos que consigan exprimir de forma más justa y beneficiosa el amplísimo potencial de los drones? Por supuesto que sí, y buen ejemplo de ello es el trabajo del equipo de ingenieros de Otherlab, un laboratorio de I+D de San Francisco que está desarrollando drones que algún día podrían salvarte la vida.

Salvar vidas y desaparecer: Así es el dron que puede cambiar el mundo

¿Para qué sirven?

Creados desde una perspectiva y diseño sin precedentes, estos drones están hechos de cartón biodegradable y son capaces de hacer llegar suministros a lugares remotos donde el acceso a comida, medicinas y agua potable resulta tan complicado como urgente.

En palabras de sus creadores se trata del “avión de papel” más funcional del mundo, y se espera que organizaciones de ayuda humanitaria puedan empezar a utilizarlos en lugares donde la población sufre las consecuencias de conflictos armados y desastres naturales.

¿Cómo funcionan?

El sistema Otherlab ha sido bautizado como ‘Plataforma Aérea de Apoyo a Acciones de Reaprovisionamiento Autónomo’ (APSARA por sus siglas en inglés) y combina las técnicas más avanzadas de diseño computacional con métodos de fabricación de bajo coste.

En una explicación simple pero precisa “parece una caja de pizza con forma de ala”, comenta Star Simpson, una de las ingenieras de Otherlab, pero a pesar de lo austero de su aspecto, es capaz de aterrizar con precisión en los lugares más inaccesibles y además, no dejar rastro una vez finalizado su cometido.

El material elegido para su producción es el cartón porque tiene todas las características que requería el proyecto: es barato, ligero, manejable y puede descomponerse en cuestión de meses. ¿Cómo se monta? Tras una productiva sesión de origami, las diferentes láminas medidas al milímetro y cortadas con láser pueden doblarse y graparse teniendo el dron listo para volar en alrededor de una hora.

¿Qué pueden transportar los drones APSARA?

Prácticamente de todo. Biberones, mantas térmicas, medicamentos, sangre, vacunas… Los drones consiguen que lo más urgente y necesario llegue allá donde otros humanos no consiguen acceder.

Desde la comodidad del primer mundo resulta un reto llegar a comprender la importancia de esta herramienta, pero se trata de un invento que podría llegar aliviar de forma considerable los desafíos a los que se enfrentan día a día las organizaciones de ayuda humanitaria.

Parece perfecto, ¿puede ser aún mejor?

Aunque el prototipo de cartón de Otherlab supone ya un importante paso hacia el futuro, se prevé que el diseño final sea aún mejor: el material utilizado para la producción de los drones tendrá como base una especie de hongo cuya descomposición se lleva a cabo en cuestión de días y no de meses.

¿Y el siguiente paso? En un futuro quizá no muy lejano, hacer desaparecer del dron los componentes electrónicos.

Por ahora, APSARA utiliza una unidad GPS y dos motores entre las alas, pero la agencia DARPA está llevando a cabo otro proyecto dedicado a la electrónica efímera con el que podrían llegar a eliminar el 100% de los por pequeños que éstos sean.

¿Cuándo empezarán a utilizarse?

En colaboración con Otherlab, la empresa Everfly espera refinar el prototipo y que organizaciones como Cruz Roja o Médicos Sin Fronteras puedan empezar a utilizarlo cuanto antes.

Puede que el aspecto de este dron humanitario y desechable no sea tan atractivo como el que reparte las pizzas ni tan tecnológicamente impactante como los de uso militar, pero ante una situación de emergencia, donde reine el hambre, la sed y la enfermedad,  ¿qué preferirías ver en el cielo?

Continúa leyendo: El vídeo de la destrucción de Palmira

El vídeo de la destrucción de Palmira

Redacción TO

El ejército ruso ha publicado un vídeo en el que muestra cómo avanza la destrucción de la histórica ciudad de Palmira, en Siria, a manos del autoproclamado Estado Islámico. Las imágenes son desesperanzadoras y revelan que el grupo terrorista seguirá con su plan de acabar con el patrimonio cultural de la región. Mientras tanto, y según comunica el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas de Al Assad siguen ganando terreno en su avance hacia Palmira.

Las imágenes fueron tomadas por un drone durante una misión sencilla de exploración del terreno y se centra en el estado en que han quedado el teatro romano y el Tetrapylon, donde solo quedan dos columnas de las dieciséis que lo conformaban. La ciudad, que en otra época fue el punto de encuentro de Persia, India y China con el Imperio Romano y el Mediterráneo, ahora se ve sometida por la barbarie.

La publicación de las imágenes coincide con la nueva ronda de conversaciones prevista entre el gobierno sirio y la oposición para poner fin a casi seis años de una guerra civil que se ha llevado por delante a cientos de miles de muertos y que ha causado un éxodo que se cuenta en millones de personas.

Continúa leyendo: Lola Lik, de cárcel a centro cultural para refugiados

Lola Lik, de cárcel a centro cultural para refugiados

Lidia Ramírez

Algo inusual en el resto del mundo está pasando en Holanda. Los índices de criminalidad son tan bajos – en los últimos ochos años los delitos han disminuido un 25% – que en las prisiones ya hay más vigilantes que presos, la población carcelaria ha disminuido un 43% en los últimos diez años. En este sentido, según recoge la web Slate, en 2014 las prisiones neerlandesas contaban con 9.710 detenidos frente a 9.914 vigilantes. Y si hace una década, Holanda tenía una de las tasas de encarcelamiento más altas de Europa; ahora presenta una de las más bajas: 57 personas por cada 100.000 habitantes. Como consecuencia, desde 2007, 19 cárceles se han visto obligadas a cerrar, según el portal de noticias francés. Una de las últimas en echar el cierre ha sido Bijlmerbajes (ahora Lola Lik), uno de los complejos penitenciarios más famosos de Ámsterdam, cercano a la estación de tren de Amsterdam Amstel, que ahora se ha convertido en un amable y colorido centro cultural para refugiados.

Así es Lola Lik, una antigua cárcel llena de vida

Con casi 10.000 metros cuadrados, sus muros grises y sobrios, se han transformado en murales llenos de color y vida. Centro creativo para startups, estudios de arte y oficinas, también cumple una función humanitaria muy importante: es un centro para más de 1.000 refugiados de Siria, Eritrea, Irak y Afganistán.

(Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
Lola Lik, un centro para más de 1.000 refugiados. (Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)

Desde allí, se crean oportunidades para todos aquellos que lo necesiten. Se les guía a dar sus primeros pasos en el país y se les ayuda a integrarse con el resto de la población de manera única y creativa. De esta forma, se familiarizan con la zona y cultura holandesa de un modo divertido y amable.

Además, en Lola Lik también se realizan actividades como eventos musicales, gastronómicos, encuentros interculturales… Además, cualquier persona que quiera alquilar una oficina en la antigua prisión puede montar su propia startup, siempre y cuando contribuya a ayudar a los refugiados.

(Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
La prisión se ha convertido en un centro creativo para startups y estudios de arte. (Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
(Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
Refugiados de Siria, Eritrea, Irak y Afganistán se dan cita en él. (Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
(Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)
Lola Lik ayuda a los refugiados a dar sus primeros pasos en el país familiarizándolos con la cultura holandesa. (Foto: Marieke van der Heijden | Lola Lik)

Para conocer más sobre este mágico lugar, puedes acceder a su página web.

Continúa leyendo: Hasta el último hombre: cómo pelear una guerra sin armas

Hasta el último hombre: cómo pelear una guerra sin armas

Romhy Cubas

El cine bélico en Estados Unidos es una apuesta segura cuando se trata de taquillas y nominaciones a la Academia. El dicho de que es suficiente con que icen la bandera de cincuenta estrellas y muestren el uniforme de guerra en la pantalla grande para que una producción tenga la atención del gremio y del público es en realidad bastante acertado, aunque no por ello la película carece de juicio y calidad. El listado es extenso, desde clásicos como El puente sobre el río Kwai (1957), Apocalypsis Now (1970), Platoon (1986), Full Metal Jacket (1987), Saving Private Ryan (1998) hasta Fury (2014) tal vez la última película nominada a los Óscar en acercarse a las espuelas de la guerra, en América es inevitable rebobinar para recordar que la historia es violenta y que en la guerra no hay ganadores.

“No siempre puedes ganar, pero cuando tus compañeros afirman que te deben su vida ¿hay mayor ganancia que esa?” -Desmond Doss, Medal of Honor: Oral Histories

Este año Mel Gibson reitera lo anterior con su última película dirigida desde que hace una década hiciese Apocalypto (2007).  Hacksaw Ridge o Hasta el último hombre marca el regreso del arriesgado director recordado en dicha faceta por dramas históricos y controversiales como La pasión de Cristo (2004), esta vez con seis nominaciones a los Oscar entre las que destacan las categorías para Mejor Director y Mejor Película.

Protagonizada por Andrew GarfieldVince VaughnSam WorthingtonLuke BraceyHugo WeavingRyan CorrTeresa PalmerRichard Pyros y Rachel Griffiths el film se presenta como único en su género en esta edición, y es además la segunda película de Mel Gibson que consigue estar nominada a Mejor Película, la primera fue Corazón Valiente hace 22 años.

 

poster01 

Desmond Doss o cómo sobrevivir a un guerra sin disparar un rifle

Hasta el último hombre es una película biográfica que relata, con las obvias licencias creativas, la historia del soldado estadounidense Desmond Doss –interpretado por Andrew Garfield-, quien participó como médico en la Segunda Guerra Mundial rehusándose a cargar un rifle o disparar un arma por su condición como adventista practicante.  Originario de Virginia y nacido el 7 de febrero de 1919, su religión adscrita a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, además de formarle como fiel creyente de la Biblia y especialmente de su mandamiento “no matarás”, le exigía el seguimiento estricto de ciertas enseñanzas religiosas como la de no comer carne o respetar el sábado (shabat) como día de reposo.

Durante la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos permitió a los objetores de conciencia -clasificación para aquellas personas con la voluntad de servir en el ejército, pero que no llevarían un arma a combate- servir en cargos militares no combatientes; la mayoría trabajaban como médicos dentro del ejército. Luego de su participación en la Batalla de Okinawa -librada en la isla de Okinawa en Ryukyu (al sur de Japón) y conocida como la ofensiva tierra-mar-aire más grande de la historia- en la cual salvó a 75 soldados heridos, Doss se convirtió en el primer objetor de conciencia en recibir la Medalla de Honor, el más alto reconocimiento militar en Estados Unidos. Le fue colocada entonces por el presiente Harry S. Truman en octubre de 1945.

El film también relata su historia con Dorothy Schette (Teresa Palmer), a quien conoció justo antes de ir al campo de batalla y con quien promete casarse al obtener su primer permiso en el ejército.

Harry S. Truman con Desmond Doss en 1945.
Harry S. Truman con Desmond Doss en 1945.

La verdadera batalla de Okinawa

 Al acabar la batalla de Iwo Jima en la que Japón salió derrotado, Estados Unidos había bombardeado más de 30 ciudades y acabado con la totalidad de la flota que hacía unos años con sus porta-aviones había llevado a cabo el ataque a Pearl Harbor en 1941. En mayo de 1945, en el asalto anfibio de los aliados a la isla de Ryukyu de Okinawa, un batallón de marines fue enviado a tomar una posición japonesa sobre un acantilado de 120 metros. Tras escalar la quilométrica pared los soldados fueron recibidos por fuego enemigo, las ráfagas de balas que comenzaron a sonar aquél 1 de abril prolongaron sus ecos hasta el 21 de junio de ese año, cuando tras 82 días de lucha cesó la resistencia de los japoneses y los aeródromos de Okinawa fueron reconstruidos y utilizados por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Okinawa permaneció bajo el control de EEUU desde 1945 hasta 1972.

En la vida real, durante casi dos meses Desmond Doss permaneció en el terreno japonés desarmado y socorriendo a los heridos, hasta que el 21 de mayo fue alcanzado en las piernas por una granada y tuvo que esperar 5 horas antes de que pudieran llegar a él, durante este tiempo trató personalmente sus heridas. Mientras tres camilleros trataban de llevarlo a un lugar seguro, fueron atacados y  Doss se arrastró de la camilla hacia un hombre cuyas heridas eran más graves, insistiendo en que este fuese evacuado primero. Durante el tiempo que esperó el regreso de los camilleros recibió un disparo de un francotirador mientras era cargado por otro soldado, lo cual le causó una fractura en el brazo, entonces improvisó un entablillado utilizando la culata de un rifle –la única vez que utilizó un arma-. Finalmente se arrastró 275mts para lograr llegar a una estación de ayuda y ser atendido.

Doss perteneció a la 77° división de infantería del ejército de EUA, conocida como “División de la Libertad”. La 77 peleo en Guam, Leyte (Filipinas) y Okinawa; una de las unidades que componían a esta división, la compañía C del régimen 306 de infantería, partió de EUA con 203 hombres, en el final de la guerra en agosto de 1945 solamente 13 de los miembros originales de la compañía regresaron.

El solo de Andrew Garfield

Andrew Garfield como Desmond Doss. | Foto via Hacksaw Ridge Movie.
Andrew Garfield como Desmond Doss. | Foto via Hacksaw Ridge Movie.

Andrew Garfield, exSpiderman y protagonista del nuevo filme de Martin Scorsese, Silencio,  realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera. A pesar de que su papel tiene todas las características para ensalzar ese héroe que da lástima y que peca en excesos románticos y sentimentales, se logra sobreponer con su actuación con una veracidad inquietante que además evita que las motivaciones de corte religioso del personaje lo tiranicen o limiten.

“Me fascina cómo siguió siendo fiel a sí mismo pese a una presión enorme para que se volviera algo que no era”, aseguraba Andrew Garfield sobre Doss en el Festival de Venecia. Sobre las guerras sostiene que no le gustan, pero entiende “la necesidad de defender tu casa de un régimen opresivo, del mal (…) Mi manera de protestar es contar historias que puedan cambiar las mentes y los corazones de las personas, y quizás inspirarlas para que sean más ellas mismas”, defiende.

El libreto se toma ciertas libertades respecto a la historia real, por ejemplo: las circunstancias del rescate de Doss o la exactitud del número de soldados rescatados- Desmond estima que le salvo la vida a alrededor de 50 personas en Hasta el último hombre. Sin embargo, hay testigos que aseguran que en realidad son alrededor de 100 vidas las que salvo. Al final se llegó a un acuerdo de que aproximadamente fueron 75 las personas rescatadas- pero la esencia del protagonista y su paradójico papel en la guerra se mantienen.

Se explica pero no se juzga, se exponen los hechos pero se dejan de lado las posiciones, no hay buenos ni malos, ni tampoco héroes. Es un reflejo bastante adecuado de la guerra, en donde los conflictos éticos, morales y políticos se mezclan para exponer todos los puntos que podrían establecer una denuncia o un enfoque personal, pero en vez de eso invita a sacar conclusiones individuales.

Sobre superhéroes

En los años cincuenta el productor Hal B. Wallis había tratado de comprar la historia de Desmond T. Doss con la esperanza de que Audie Murphy protagonizara la película; sin embargo, Doss no tenía ningún interés en que su historia se convirtiera en una película hollywoodense. Esta versión de la vida del soldado –Hacksaw Ridge– es un guión original del productor Bill Mechanic, quien le había hecho llegar a Gibson el texto reiteradamente en el 2002, 2010 y 2014.

La mayor parte del rodaje se grabó durante 59 días en Nueva Gales del Sur (Australia), mientras que las escenas de batalla fueron filmadas durante 19 días.

En los 131 minutos de Hasta el último hombre, Gibson vuelca todas sus contradicciones en la narración con una línea dibujada entre los superhéroes de ficción y los “héroes” de la vida real. La violencia, las armas y la sangre son inevitables. Gibson muestra una presencia brutal y realista de la batalla que roza en el cine gore: cruda e implícita, en donde transmite no solo la confusión de los heridos y la desesperación de los armados, sino el pacifismo desde la guerra.

“El panorama cinematográfico actual está plagado de historias de ‘superhéroes’ de ficción, pero creo que ha llegado la hora de celebrar a un héroe de verdad”, sostiene el director.

Diez datos sobre Hasta el último hombre

Foto via Hacksaw Ridge Movie.
Foto via Hacksaw Ridge Movie.

  1. El hijo de Mel Gibson, Milo Gibson, tiene un pequeño papel en la película como uno de los soldados. Esta es la primera colaboración cinematográfica entre padre e hijo.
  2. Desmond Doss iba a ser galardonando con dos medallas, pero rechazó la segunda.
  3. El drama bélico ha sido elegido como uno de los diez mejores films por la National Board of Review.
  4. Durante el festival cinematográfico de Venecia, celebrado en septiembre del 2016, el público dio una ovación de pie que duró 9 minutos con 48 segundos.Mel Gibson tomó el tiempo.
  5. La biblia de Desmond se perdió durante la batalla, pero no la encontraron hasta después de que este volviera a casa por sus heridas. Su división, después de haber capturado el área, buscó el terreno hasta encontrarla.
  6. Doss no fue herido y evacuado en un asalto a pleno día en Hacksaw Ridge. Fue herido unas semanas después durante su campaña en Okinawa durante un ataque nocturno cerca de Shuri.
  7. El compositor original para la filmación fueJames Horner, quien había colaborado anteriormente con Mel Gibson en El Hombre Sin Rostro (1993), Corazón Valiente(1995) y Apocalypto (2006). Sin embargo, por la imprevista muerte de Horner se eligió a John Debney (compositor en La pasión de Cristo) como remplazo. No obstante, todas sus composiciones fueron rechazadas y fue remplazado por Rupert Gregson-Williams en la versión final.
  8. Varias de las escenas de los soldados japoneses cargando hacia la batalla provienen del film japonés Oba: el Último Samurái.
  9. Tres objetores de conciencia han sido honrados con la Medalla de Honor, la más alta distinción militar de los Estados Unidos: Desmond Doss durante la Segunda Guerra Mundial y Thomas W Bennett y Joseph G LaPointe Jr durante la Guerra de Vietnam. Todos sirvieron como médicos en el campo; sin embargo, los últimos dos no sobrevivieron y recibieron la condecoración luego de fallecidos.
  10. Doss regresó del Pacífico enfermo de tuberculosis, aunque fue tratado con antibióticos perdió un pulmón. En 1970 debido a una sobredosis accidental de antibióticos se quedó sordo. Murió el 23 de marzo de 2006 a la edad de 87 años.

“No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas”. Albert Einstein

Continúa leyendo: Generación Z: allí donde está la esperanza

Generación Z: allí donde está la esperanza

Cecilia de la Serna

Foto: LUCY NICHOLSON
Reuters

En los últimos años, sociólogos, estudios de mercado y medios de comunicación han centrado su atención en la generación Y: los famosos millenials. Esta generación ha sido tildada de desentendida, conformista, narcisista, egoísta… En todo caso, el perfil que se ha realizado de aquellos nacidos entre 1980 y 1993 no ha sido nada alentador, desdibujando así cualquier atisbo de un futuro prometedor. La generación que le sucede es la Z -la de aquellos nacidos entre 1994 y 2010, aproximadamente-, y es exactamente la generación a la que debemos prestar toda nuestra atención ahora. La razón es sencilla: son los que coparán el mercado laboral de aquí a diez años, y son definitivamente la gran esperanza en la que depositamos nuestro futuro como sociedad.

Englobar la manera de ser de toda una generación no es fácil, y puede ser incluso frívolo, pero los estudios ya empiezan a dibujar a una generación dispuesta a romper esquemas hasta hace años inquebrantables.

Los hijos de la crisis en un mundo emprendedor

La generación Z ha nacido y crecido durante una crisis económica mundial que ha hecho tambalear los cimientos del sistema de la economía global. La Gran Recesión de 2008 ha afectado a su entorno más cercano, y ha marcado con fuego sus personalidades. Optan a unos sueldos bajos, y son conscientes de ello, por lo que su relación con el dinero ha cambiado. Según un informe publicado por la Universidad de Deusto y la consultora Atrevia, estos jóvenes “quieren disfrutar de las cosas, pero no quieren tenerlas”.

Es un cambio de mentalidad que los condiciona a varios niveles. Por un lado, no creen en un sistema caduco. Eso se traduce en, como explica el informe de Deusto y Atrevia, un destierro de “la educación formal para centrarse en proyectos de aprendizaje más vocacional”. Es decir, que la generación Z rechaza la educación como un medio de supervivencia. Esto rompe totalmente con su antecesora, y es que los millenials han buscado la forma de prolongar sus periodos educativos haciendo un sinfín de carreras y masters universitarios.

Son conscientes de que un alto nivel educativo no garantiza una remuneración multimillonaria

Para la generación Z prevalece la inteligencia y el conocimiento sobre la tecnologíafrente a la educación tradicional, y es mucho más emprendedora e innovadora que sus predecesoras. Las prioridades cambian, y ya no es primordial ganar mucho dinero -una aspiración que tampoco desdeñan-, sino trabajar en algo que disfruten, coger uno de sus hobbies como modo de vida, y marcar la diferencia para cambiar el mundo. Son conscientes de que un alto nivel educativo no garantiza una remuneración multimillonaria.

Borrador automático 37
Varios jóvenes británicos reaccionan al resultado del referéndum del Brexit en Reino Unido. (Foto: POOL New / Reuters)

Los jóvenes que coparán el mercado laboral en la próxima década no buscan un trabajo fijo -una idea que nunca ha rondado su cabeza- sino dar con un empleo acorde a su personalidad y tener la oportunidad de crecer profesionalmente. Y si para ello han de emprender nuevos proyectos, crear nuevas compañías y ser sus propios jefes, lo harán sin reticencias. En definitiva, la generación Z quiere emprender y ser dueña de su propio futuro.

Una relación rompedora con la tecnología

La tecnología es un factor fundamental que condiciona la forma de ser de la generación que viene, que nació prácticamente con un móvil o una tablet debajo del brazo. Estos jóvenes reciben más de 3.000 mensajes de texto o whatsapps al mes, y pasan en torno a siete u ocho horas al día conectados a internet a través de sus dispositivos móviles. Estas cifras estratosféricas, nunca antes vistas, determinan sus personalidades de forma crítica.

La generación Z es concisa, si quieres llegar a ellos deberás ser breve e ir directamente al grano. Su capacidad de atención gira en torno a los 8 segundos

Entender su relación con la tecnología es entender su manera de ver la vida. Por ejemplo, la generación Z es concisa, si quieres llegar a ellos deberás ser breve e ir directamente al grano. Su capacidad de atención gira en torno a los 8 segundos, más allá de ese tiempo no les interesará lo que les cuentes. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas, y explica por qué es una generación que prefiere redes como Instagram o Snapchat a Facebook o Twitter.

El vídeo es el rey, el 70% de los Z pasa dos horas diarias viendo vídeos en YouTube

Su relación con las nuevas tecnologías ha dejado huella en su forma de recibir y dar información, también periodística. “La información es más flexible, fusionable y compartida que nunca, lo que da como resultado una generación más capaz de adaptarse a tareas más diversas y a entornos de trabajo multiculturales y de ámbito global”, señala el informe de Deusto y Atrevia.

Borrador automático 39
Una joven retransmite en directo un discurso de Donald Trump durante las elecciones norteamericanas. (Foto: Gary Cameron / Reuters)

En cuanto al formato en el que prefieren recibir dicha información, siguen la estela de sus predecesores, los millenials. El vídeo es el rey, el 70% de los Z pasa dos horas diarias viendo vídeos en YouTube. Es una generación muy visual, a la que importa tanto el contenido que le ofrezcas como el continente, el formato, en el que se lo ofrezcas.

La generación que recupera los ideales

Esta generación es sorprendentemente idealista e inconformista. Según una encuesta realizada a 2.000 jóvenes británicos y estadounidenses, que suponen ya el 25,9% de la población, tan sólo el 10% confía en su Gobierno.

Será la generación menos machista, racista y homófoba de la historia

La Gran Recesión ha traído consigo también una tremenda crisis de valores, crisis a la que estos jóvenes desean dar respuesta. Según el informe citado anteriormente, “prestan una mayor tendencia a la colaboración y a ser creativos que generaciones anteriores. Son más tolerantes y plurales, reflejo de su propia diversidad social y cultural”.

La generación que ha nacido con el primer presidente negro de Estados Unidos, que ha crecido con la normalización de la diversidad sexual y racial, ni siquiera se plantea dilemas morales en torno a ese tipo de asuntos. Según los expertos, será la generación menos machista, racista y homófoba de la historia. Los dilemas morales que sí se plantean se centran en la justicia social o el medioambiente, son conscientes de los problemas y están comprometidos con las soluciones.

Los millenials han crecido con una idea de vida falsa y han tenido que soportar la gran desilusión que supone entender que no iban a vivir tan bien como sus padres

Los millenials han crecido con una idea de vida falsa y han tenido que soportar la gran desilusión que supone entender que no iban a vivir tan bien como sus padres. Los Z, no obstante, han crecido con esa idea desechada, lo que les ha permitido centrarse en otros asuntos y cambiar las prioridades. El sistema evoluciona más rápido de lo que pensábamos, y esta generación alcanzará los 2.000 millones de personas, que cambiarán el mundo tal y como lo conocemos hoy día. Debemos adaptarnos, asumir que no son el futuro, sino el presente, y aprovechar la oportunidad de este aire fresco que supone la entrada de la generación Z en la edad adulta.

TOP