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Series para empezar 2018 con buen pie

Redacción TO

Foto: HBO
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La parrilla televisiva de 2017 se despide a lo grande. La cuarta temporada de Black Mirror debuta en las televisiones de Netflix este 29 de diciembre para enfrentar a los espectadores a los efectos de la tecnología. Pero enero recogerá el testigo de estrenos de series con otras ficciones que ya habían conquistado a la audiencia y que regresan para revalidar su éxito. Estas son algunas.

Expediente X

Enigmas y misterios. Acontecimientos paranormales y teorías conspirativas. Los agentes Mulder y Scully vuelven a la FOX el 3 de enero con la undécima temporada de la serie, pero en España habrá que esperar hasta el día 8 a las 22:20. Los 10 capítulos de la nueva entrega se centrarán en el hijo de ambos y en el plano familiar de los personajes, pero no dejarán de lado el hilo argumental con el que cerró la anterior temporada de una de las series más icónicas de la televisión: la expansión de un virus alienígena que ha invadido la Tierra.

Divorce

Aún no hay fecha de estreno confirmada en España, pero en Estados Unidos se estrenará la segunda temporada de la comedia protagonizada por Sarah Jessica Parker y Thomas Haden Church el domingo 14. Los ocho capítulos de la nueva entrega de la serie de HBO seguirán la vida de Robert y Frances después de que en la primera temporada firmaran finalmente los papeles de divorcio para empezar una nueva vida separados. Además, Robert lidiará con problemas económicos y Frances intentará reconstruir la relación con sus hijos.

American Crime Story: The Assasination of Gianni Versace (día 17)

Después del abrumador éxito de la primera temporada de American Crime Story, centrada en el mediático caso de O. J. Simpson, la segunda temporada se ha convertido en una de las series más esperadas. Llegará a las pantallas estadounidense el 17 de febrero. La nueva entrega de la ficción de FX se centrará en el asesinato del diseñador de moda Gianni Versace en su casa de Miami en 1995. Edgar Ramírez interpretará al modista, mientras que Ricky Martin será su novio, Antonio D’Amico, y una rubísima Penélope Cruz interpretará a su hermana, Donatella.

Cómo defender a un asesino

En un movimiento comercial perfectamente estudiado y repetido cada año, la cadena estadounidense ABC decidió hace suspender la emisión de la cuarta temporada de Cómo defender a un asesino y estrenar la segunda parte. Así, el canal consigue hacer espacio para la programación navideña y dejar al espectador intrigado más tiempo. Finalmente será el 18 de enero cuando los seguidores de la ficción protagonizada por Viola Davis podrán ver cómo termina la cuarta temporada. En España, Netflix tiene las dos primeras; la tercera llegará en febrero.

Grace and Frankie

Grace y Frankie vuelven el próximo 19 de enero a Netflix con la cuarta temporada de esta comedia protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin. En esta cuarta entrega, la ficción avanzará en la nueva relación de Grace -que ya dio sus primeros pasos en los últimos capítulos de la temporada anterior-, Frankie se convertirá en abuela y Sol y Robert tendrán problemas conyugales que les llevarán hasta la consulta de una terapeuta que les ofrece la posibilidad de un matrimonio abierto. Todo esto con una nueva invitada: Lisa Kudrow, famosa por interpretar a Phoebe en Friends.

Jane the virgin

Al igual que ABC con Cómo defender a un asesino, The CW decidió también poner Jane the virgin en un hiato durante su cuarta temporada para retomarla más tarde.  Será el 26 de enero cuando se estrene la segunda parte de la temporada en Estados Unidos. Eso sí, volverá con menos episodios, ya que esta cuarta temporada es más corta que la tercera, que a su vez fue más corta que las dos primeras. Con todo, aún quedan 10 capítulos en los que se podrá ver cómo es la vida de Jane Gloriana Villanueva después de publicar su novela Snow falling.

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'Grace and Frankie', icono televisivo de la tercera edad

Néstor Villamor

Las ancianas ya no son ancianas. Al menos en la televisión. Ya no hacen punto ni bizcochos. No están todo el día pendientes de sus hijos, que para algo son mayorcitos. Si ya de por sí las series protagonizadas por mujeres son minoría (aunque tampoco son excepciones: Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas…), Grace and Frankie, la aclamada comedia sobre dos septuagenarias que Netflix acaba de renovar para una cuarta temporada, es una propuesta que no solo desafía al sexismo, sino también al ageism, la discriminación por la edad.

Para hacerse una idea más o menos realista de cómo son Grace y Frankie basta con imaginar a las chicas de oro saliendo de farra, quemando la pista, tomando peyote, sufriendo los dolores post-masturbatorios generados por la artritis y poniendo verdes a sus exmaridos homosexuales. Porque la comedia arranca precisamente cuando a Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lily Tomlin) les dicen sus respectivos cónyuges, Robert (Martin Sheen) y Sol (Sam Waterston), que se van a divorciar de ellas porque llevan 20 años liados y han decidido casarse. Tras el shock, ambas se van a vivir a una casa que habían comprado las dos parejas en multipropiedad. E intentan seguir con su vida como pueden: Grace crea un perfil en una página web de citas, Frankie intenta poner a la venta un lubricante vaginal orgánico creado por ella misma que además es comestible (“una no debería ponerse en la vagina nada que no se llevase a la boca”, razona) y entre las dos inventan un vibrador para mujeres de la tercera edad que no deje las manos agarrotadas y cuyas instrucciones estén en letra bien grande para poder leerlas sin gafas de cerca.

Señoras que practican sexo

Pero más allá de momentos más o menos divertidos, la serie refleja un cambio de tendencia que se va consolidando en el cine y la televisión mainstream: mostrar la sexualidad de las mujeres de cierta edad. Ocurrió en 2003 con Las chicas del calendario, una historia basada en hechos reales sobre señoras que posan desnudas para hacer un calendario benéfico para luchar contra la leucemia. Del mismo año es Cuando menos te lo esperas, en la que una madurita Diane Keaton se lía con un joven Keanu Reeves. Y también fue Keaton quien, aunque en un papel secundario, conseguía por fin su primer orgasmo en Porque lo digo yo (2007).

Y el avance social no es solo para ellas. Los gays de Grace and Frankie muestran una realidad nueva del colectivo, inequívocamente ligada a la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos en 2015, año en que se estrenó la primera temporada. La pareja que forman Martin Sheen y Sam Waterston es una de las pocas representaciones televisivas del colectivo LGTB de la tercera edad. Se suma así a la estela de Transparent, drama producido por Amazon sobre una anciana transexual.

Avance por fuera, retroceso por dentro

Pero los avances que la serie proyecta en la pantalla distan mucho de estar reflejados en las condiciones laborales de las actrices. Aunque son ellas las que llevan el peso narrativo (y el título) de la ficción, Fonda y Tomlin cobran lo mismo que los actores que interpretan a sus exmaridos, que si bien aparecen en todos los episodios, tienen un papel secundario. Según Fonda, fue Tomlin quien se enteró de que sus compañeros cobraban lo mismo que ellas. “No nos hace gracia”, se quejó la ganadora de dos Oscar. “El programa no es Sol and Robert, es Grace and Frankie“, lamentó a su vez la otra coprotagonista. Por su parte, Sheen y Waterston han salido en defensa de las actrices y han dicho en una entrevista televisiva que deberían “recibir un aumento” porque “son las que llevan la serie”.

Habrá que esperar hasta 2018, año en que se estrenará la cuarta temporada de la comedia, para saber si Netflix abandonará la discriminación salarial de sus actrices. Lo que sí se sabe ya es que la nueva entrega contará con la participación de Lisa Kudrow, la inolvidable Phoebe de Friends.

Continúa leyendo: Penélope Cruz interpretará a Donatella Versace en 'American Crime Story'

Penélope Cruz interpretará a Donatella Versace en 'American Crime Story'

Foto: LUKE MACGREGOR
Reuters

Penélope Cruz aparca el cine para dedicarse a su primer papel protagónico en televisión. La actriz madrileña interpretará a Donatella Versace, hermana del diseñador Gianni Versace, en la tercera temporada de American Crime Story, ha confirmado la cadena FX.

La tercera entrega de la serie del popular productor Ryan Murphy, Versace: American Crime Story, estará centrada en el asesinato del modista italiano. En ella Cruz compartirá elenco con el actor venezolano Edgar Ramírez (que interpretará a Versace) y con Darren Criss (que dará vida al asesino, Andrew Cunnanan). La confirmación de la madrileña para el papel de la hermana del diseñador llega después de que meses antes se rumoreara la posibilidad de que el rol fuera a parar a Sarah Paulson (ganadora del Globo por su papel en la primera temporada de la serie) o a Lady Gaga (que ganó el mismo premio por su participación en American Horror Story, también de Ryan Murphy).

Tras el éxito de la primera temporada de la serie, centrada en el mediático juicio a O.J. Simpson y ganadora de nueve premios Emmy y dos Globos de Oro, la cadena FX prepara ya la segunda temporada, cuya trama central será el desastre del huracán Katrina. Tanto esta como la tercera temporada se estrenarán en Estados Unidos el año que viene.

El asesinato de Gianni Versace tuvo lugar a las puertas de su casa de Miami Beach, Estados Unidos, el 15 de julio de 1997. El autor del crimen fue Andrew Cunanan, asesino en serie que ese mismo año había matado a cinco personas y que se suicidó poco después de acabar con la vida de Versace. El guion de la tercera temporada, que tendrá 10 episodios y será autoconclusiva, está basado en el libro Vulgar Favors: Andrew Cunanan, Gianni Versace, and the Largest Failed Manhunt in U.S. History, de Maureen Orth.

Penélope Cruz, de 42 años, se enfrenta a su primer papel recurrente en televisión después de una carrera marcada por el éxito en el cine. Además de haber ganado el premio Oscar a la mejor actriz de reparto por Vicky Cristina Barcelona en 2009, también había estado nominada como mejor actriz por Volver y volvió a optar al galardón a la mejor actriz secundaria por Nine.

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HBO barre a Netflix en las nominaciones a los Globos de Oro 2017

Foto: Mario Anzuon

Recién aterrizada en España, la cadena HBO ha confirmado su hegemonía en el mundo audiovisual tras conocerse la lista de nominados de la 74 edición de los Globos de Oro, una cita que señala el comienzo de la temporada de premios en la industria estadounidense. HBO bate a Netflix y se convierte en la cadena más nominada con diez candidaturas. El poderío indiscutible que durante años ha copado la inconmensurable Juego de Tronos no será tal en esta edición, por culpa de American Crime Story. Esta serie, que en la primera temporada trata el ‘Juicio del siglo’ de O.J. Simpson, se ha alzado con cinco nominaciones.

En general, los premios conocidos como la antesala de los Oscar siguen siendo conservadores, apostando por la continuidad y reconociendo a las que ya pueden considerarse vacas sagradas de la ficción británica y norteamericana como Juego de Tronos (2 nominaciones), Veep (2 nominaciones), Mozart in the Jungle (2 nominaciones), Transparent (2 nominaciones) o The Americans (2 nominaciones). American Crime Story, spin-off de la serie de antología y de horror, American Horror Story, ha obtenido nominación en casi todas las categorías: Mejor miniserie o película para televisión; Mejor actriz de reparto en miniserie o película para televisión por Felicity Hoffman y Sarah Paulson; Mejor actor de reparto en miniserie o película para televisión por Courtney B. Vance; Mejor actor de reparto por Sterling K. Brown y John Travolta.

En cuanto al apartado cinematográfico, las nominadas a mejor película son el musical La ciudad de las estrellas – La La Land, junto a Moonlight, Manchester frente al mar y Lion.

Los Globos de Oro son concedidos por la selecta Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) y serán entregados el 8 de enero en el hotel Beverly Hilton de Beverly Hills, con Jimmy Fallon como presentador. Aquí tienes la lista completa de nominados.

Continúa leyendo: The People v. OJ Simpson, la serie sobre una América machista, morbosa y racista

The People v. OJ Simpson, la serie sobre una América machista, morbosa y racista

Raquel Céspedes Guirao

O.J. Simpson pasó de ser un héroe deportivo a un villano. El ocaso de una de las mayores estrellas del fútbol americano de toda la historia comenzó el 12 de junio de 1994 cuando su ex mujer Nicole Simpson y un joven que la acompañaba, Ronald Goldman, fueron hallados muertos de forma violenta en la casa de ella en Los Ángeles. Habían sido brutalmente apuñalados y degollados. Las pruebas encontradas en el lugar del crimen y el historial de denuncias por violencia doméstica que pesaban contra Simpson no hicieron dudar a la policía. Daba comienzo así uno de los casos de la crónica negra de Estados Unidos más mediáticos de la historia.

20 años después de este suceso la pequeña pantalla rescata este pedazo de la historia en The People v. O.J. Simpson: American Crime Story, la serie más nominada en la última edición de los Globos de Oro. La miniserie de FX rememora el juicio que más horas de televisión ha copado un suceso y que debía discernir si el crimen de Nicole y Ronald respondía a un caso de violencia machista. Esta producción, que en España puede verse en Netflix, ha recibido las alabanzas de crítica y público gracias a una primera temporada magistral, en la que por sorprendente que parezca lo que menos importa es la culpabilidad o inocencia de O.J. Simpson.

Esta serie dirigida y producida por Ryan Murphy (American Horror Story y Scream Queens), y escrita por Scott Alexander y Larry Karazweski (Ed Wood, Man on the Moon o The People vs. Larry Flint) entabla una conversación e incita al espectador a reflexionar abriendo el foco de atención. A través de unos personajes a los que se les concede un protagonismo merecido se retrata una sociedad americana indeseable y hecha jirones por divisiones sociales que aún a día de hoy padecen.

El elenco de actores de American Crime Story y los productores de la serie tras recoger el premio de la crítica como ‘Mejor película hecha para televisión’. Foto: Danny Moloshok / Reuters

The People v. O.J. Simpson reabre un capítulo en la historia judicial y de entretenimiento de Estados Unidos que resalta una lista de las debilidades sistémicas de América: el racismo, el abuso doméstico, el trato preferencial a las celebridades, la violencia policial contra los afroamericanos y el sexismo.

Machismo

En este juicio histórico O.J. Simpson no fue al único al que se juzgó, hubo otra persona que fue sometida al escrutinio de la defensa, del juez, del jurado, de los medios de comunicación y de la sociedad americana en general. La fiscal a la que se le asignó el caso, Marcia Clark, se convirtió durante los 134 días que duró el proceso en objeto de análisis superfluos y banales sobre su forma de vestir, su peinado y hasta por su capacidad para ser madre.

El capítulo dedicado a ella, titulado Marcia, Marcia, Marcia, refleja el oprobio que sufrió esta mujer con una dilatada carrera profesional por el simple hecho de ser eso, mujer. Clark tuvo que soportar las burlas implacables sobre su ropa, recibió un trato ominoso y machista dentro de la sala (el juez Lance Ito pidió al jurado que no se distrajese por las faldas demasiado cortas de la fiscal), y los tabloides le dedicaron titulares como ‘Veredicto para el pelo de Clark: CULPABLE”. La prensa publicó fotos de ella en topless e informaron sin aliento sobre la pelea judicial entablada con su ex marido por la custodia de su hija. La defensa la llamó “quejica” y “demasiado emocional” sin que el juez se inmutase. Y un clásico de la misoginia más recalcitrante, el abogado principal de la defensa, Johnnie Cochran, la tachó de “histérica”.

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La fiscal Marcia Clark y la actriz Sarah Paulson caracterizada para la serie. Foto: Archivo/Netflix

Viendo el episodio, uno no puede dejar de sentir una sensación de empatía y culpa. Sarah Paulson, la actriz que magistralmente interpreta a Clark, se reunió con ella cuando le llegó el papel para transmitirle que la serie iba a presentar un nuevo enfoque sobre su rol en el juicio. Y así es, la serie rehabilita la imagen de la fiscal en clave feminista. Una imagen que se había perpetuado como una mala profesional y cuya vida y vestimenta eran más destacables que su trayectoria. De hecho, “Corte de pelo” sigue siendo una de las primeras opciones que ofrece el autocompletador de Google cuando se teclea su nombre.

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La actriz Sarah Paulson ha recibido un premio Emmy por su papel de Marcia Clark. Foto: Netflix

En este artículo de New York Magazine se reflexiona sobre qué hubiera pasado si el juicio del siglo hubiese tenido lugar en la actualidad. Jeffrey Toobin, que escribió un libro sobre el asunto Lewinsky, ofrece esta teoría: “Los 90 parecen un tiempo lejano, una de las razones es porque el ambiente por aquel entonces era muy diferente al de ahora. No había Internet, ni Fox News, ni MSNBC, ni redes sociales. Así que tenías una especie de enfoque bruto y amplio sin la compensación de voces alternativas en Twitter y Facebook. Así que cuando el National Enquirer decidió burlarse del peinado de Marcia Clark, no había ningún artículo en Slate Magazine o Twitter diciendo ‘paren esta mierda sexista'”.

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La fiscal Marcia Clark recibió un trato sexista por parte de los medios de comunicación, la defensa, el juez y la sociedad americana en general. Foto: Netflix

La proliferación de Internet y las redes sociales multiplican las plataformas donde poder exponer nuestra opinión. Esta democratización del discurso favorece la aparición de voces críticas contra multitud de injusticias. Sin embargo, los insultos no fue lo que más dolió a Clark. Años después del juicio aseguró que lo peor del sexismo que experimentó no eran los comentarios sobre la ropa o el cabello o incluso su maternidad. Era la forma en que el juez Ito le hablaba en la sala de audiencias. “Recuerdo que me interrumpió, me reprendió frente al jurado durante las declaraciones de apertura y nunca interrumpes a un abogado durante las declaraciones de apertura a menos que sea algo realmente atroz”. Clark dijo que estaba “horrorizada por su comportamiento. En todos los niveles”. Seguro que a día de hoy, este juez hubiese sido trending topic por su trato imparcial.

Racismo y violencia policial

La estrategia llevada a cabo por la defensa de O.J. Simpson fue clave para desviar el argumento principal de la acusación. Lo que era un juicio por un crimen brutal de violencia de género acabó convirtiéndose en un caso de racismo, aludiendo a los antecedentes de brutalidad que tenía la policía de Los Ángeles.

El contexto era propicio para ello. El juicio contra Simpson se inicia dos años después de los disturbios de Los Ángeles de 1992, conocidos como la revuelta de Rodney King. Aquel año un jurado popular compuesto casi completamente por blancos absolvió a los cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por un videoaficionado mientras propinaban una paliza al taxista negro Rodney King. El veredicto desencadenó un disturbio racial y étnico, en el que durante seis días miles de personas, principalmente jóvenes afroamericanos y latinos, cometieron pillajes, incendios y asesinatos. El saldo fue de 60 muertos.

El ideólogo de revestir el supuesto crimen machista en un caso de racismo policial fue Johnnie Cochran, un reputado abogado experto en derechos civiles y un líder de la comunidad negra. Cochran pintó al millonario Simpson –alguien que tenía más amigos blancos que negros y nunca había manifestado un compromiso en firme por alguna causa afroamericana- como un negro víctima del sistema.

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El ideólogo de revestir el supuesto crimen machista en un caso de racismo policial fue Johnnie Cochran, interpretado en la serie por el actor Courtney B. Vance. Foto: Netflix

Otro giro clave del caso se produce cuando el llamado ‘Dream Team’ de abogados de la defensa encuentran las llamadas ‘Furhman tapes’, las cintas en las que una guionista entrevista al agente Mark Fuhrman, el detective que detuvo a Simpson. En las grabaciones se escucha a Fuhrman decir hasta en 41 ocasiones la palabra ‘nigger’ (palabra despectiva que significa negrata), llega a asegurar que en alguna ocasión ha manipulado pruebas para incriminar a afroamericanos en delitos y reconoce haber participado en torturas a detenidos negros. Tras la revelación de las grabaciones, el 70% de los estadounidenses afroamericanos creían que Simpson era inocente y un porcentaje similar de blancos lo juzgaba culpable. El debate se había trasladado únicamente al plano racial, quedando relegado a un segundo plano el hecho a juzgar, que era el asesinato de una mujer a manos de su ex marido.

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El equipo de abogados de la defensa era conocido como el ‘Dream Team’. En la serie era interpretado por -de izqda. a dcha-: Nathan Lane, Courtney B. Vance, John Travolta, Cuba Gooding Jr, David Schwimmer. Foto: Netflix

La formación del jurado también estuvo condicionada por la vertiente racial. Para que un posible veredicto de culpabilidad no se convirtiera en otro caso de impunidad policial como ocurrió en el caso de Rodney King, se optó por constituir un jurado mayoritariamente negro (nueve afroamericanos, de los cuales diez eran mujeres y dos hombres, dos blancos y un hispano). Pero la acusación también se decantó por un mayor número de mujeres, al considerar que tratándose de un caso de violencia de género le podría favorecer. Pero la polarización desatada por la cuestión racial, eclipsó por completo el crimen machista. Como quedó patente en el documental O.J.: Made in America, las mujeres negras detestaban especialmente a Marcia Clark. Una de las mujeres del jurado, Carrie Bess, aparece en una entrevista haciendo un gesto de desprecio con el pulgar hacia abajo cuando se le pregunta por Clark. Incluso llega a admitir que dejar libre a Simpson era para ella “la revancha por Rodney King”, un correctivo a la América blanca.

Telebasura

La historia del caso de O. J. Simpson marcó para siempre la televisión tal como la conocemos actualmente. El juicio del siglo se convirtió en un espectáculo televisivo que muchos no dudan en considerarlo el embrión de la telerrealidad. Elementos no le faltaban: un brutal asesinato, un ídolo nacional acusado de un crimen atroz, un equipo de abogados carismáticos y hasta un Kardashian. Sí, uno de los abogados de la defensa de Simpson fue Robert Kardashian, el fallecido patriarca del clan, que como se puede ver en la serie hasta entonces era un completo desconocido.

Uno de los momentos del juicio en la vida real y en la serie. Foto: Reuters / Netflix

Los canales de noticias de la época detectaron el tirón del caso desde el principio. Todo empezó con la persecución protagonizada por O.J. Simpson cuando se enteró que iba a ser detenido por la muerte de su ex mujer. El 17 de junio de 1994 cerca de 95 millones de personas siguieron en directo por televisión la persecución por una autopista interestatal de Los Ángeles de un Ford Bronco. Dentro estaba O.J. Simpson que amenazaba con pegarse un tiro si no le dejaban escapar. La NBC, ABC News y la CNN interrumpieron su emisión habitual para dar la información de última hora y unirse a la retransmisión del intento de captura.

Luego llegó la emisión del juicio. Todas las mañanas durante 134 días los norteamericanos se desayunaban todos los detalles desgranados en las interminables sesiones judiciales. Cadenas de noticias de cable como la CNN cuadruplicaron sus audiencias y los canales en abierto retiraron de sus parrillas matinales las telenovelas para emitir el minuto a minuto del juicio que duró nueve meses. Este cambio de paradigma fue el golpe de efecto que puso la semilla del reality show. La inexistencia de las redes sociales y los medios digitales, convirtieron a la televisión en el medio perfecto para dar carnaza a un público enganchado a una historia truculenta. Para qué ver una telenovela, si la realidad era más enrevesada y dramática que cualquier culebrón.

Las cadenas eran sabedoras del tirón del caso y no dudaron en hacer negocio con él. Muestra de ello es que el día de la emisión del veredicto las cadenas comerciales más importantes del país vendieron los espacios publicitarios un 20% más caros. El órdago suponía un riesgo, pero la jugada les salió redonda: la lectura del veredicto la vieron por televisión más de 150 millones de espectadores.

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La reacción de O.J. Simpson tras escuchar el veredicto del jurado. Foto: AP

Un dato que demuestra la huella que el caso dejó en el imaginario colectivo norteamericano es que se incluye en la lista de los eventos históricos que más han calado en la memoria de los espectadores, junto a los atentados contra las Torres Gemelas y el huracán Katrina -que por cierto es el tema sobre el que versará la segunda temporada de American Crime Story-.

La cobertura del caso de O.J. Simpson se puede considerar el precursor del género inforeality. Un género que los medios españoles han sabido explotar como hemos podido ver con el caso de las niñas de Alcaçer, Marta del Castillo o Diana Quer, por poner tres ejemplos. La mediatización de un hecho dramático por el que millones de españoles se sienten emocionalmente enganchados.

THE PEOPLE v. O.J. SIMPSON: AMERICAN CRIME STORY "From the Ashes of Tragedy" Episode 101 (Airs Tuesday, February 2, 10:00 pm/ep) -- - Pictured: (l-r) David Schwimmer as Robert Kardashian, John Travolta as Robert Shapiro. CR: Ray Mickshaw/FX
Una escena de THE PEOPLE v. O.J. SIMPSON: David Schwimmer como Robert Kardashian, John Travolta como Robert Shapiro. Foto: FX

Tras el análisis habrás podido comprobar que en American Crime Story coexisten multitud de temáticas universales con las que identificarse. Realidades que dibujan una vida distópica que es racista, machista y sensacionalista, pero no es hipotética sino que es real y actual. Hemos podido comprobar que el machismo más ramplón que sufrió en sus carnes la fiscal Marcia Clark sigue igual de vigente comparándolo con los comentarios despectivos y banales que recibió la candidata demócrata Hillary Clinton durante la campaña electoral por parte de algunos medios. Los disturbios de Ferguson (2014), Baltimore (2015) y Dallas (2016) ponen de manifiesto que Estados Unidos aún tiene mucho que mejorar en sus sistemas policiales y judiciales en casos relacionados con la población negra. Y la televisión cada vez hace más honor al apelativo caja tonta. Y para muestra el reallity de las Kardashian, que lejos de criticar a los seguidores de este show televisivo, es un buen ejemplo de cómo la audiencia ansía conocer cada detalle de la vida de las celebridades, y cuanto más sensacionalista mejor.

Como veis, en esta primera temporada de American Crime Story lo de menos es que O.J. Simpson fue finalmente declarado inocente.

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