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Siete leyendas urbanas con las que Dublín nos atrapa

María Hernández

Cuando pensamos en Dublín, o en Irlanda en general, nos suelen venir a la cabeza paisajes muy verdes, casitas de piedra bajas y antiguas y cerveza, mucha cerveza. Todo esto es cierto, pero la capital de este país tiene además una rica y larga historia que se centra, principalmente, en su rivalidad con los ingleses. Son sus siglos de historia los que nos dejan las leyendas urbanas más curiosas que corren entre su población. Además, Dublín cuenta con rincones muy curiosos de los que salen relatos interesantes y entretenidos que, con los años, los guías han hecho suyos para conseguir la atención de los turistas.

Las puertas de colores del barrio georgiano

Uno de los lugares de esta ciudad sobre el que más leyendas se han creado es el barrio georgiano. Este barrio es conocido, principalmente, porque sus edificios cuentan con unas llamativas puertas de colores. Y es el motivo de la elección de estos colores sobre el que se cuentan numerosas historias.
La primera de ellas asegura que, cuando la reina Victoria de Inglaterra quedó viuda, mandó pintar todas las puertas de las casas de negro en señal de luto. Debido a la rivalidad con Inglaterra y como muestra de insumisión, los habitantes de este barrio decidieron utilizar colores vivos y llamativos para decorar la entrada de sus casas.

Varias leyendas corren sobre por qué se pintaron las puertas de colores (Foto: María Hernández/ The Objective).
Varias leyendas corren sobre por qué se pintaron las puertas de colores (Foto: María Hernández/ The Objective).

Otra historia, quizá menos creíble pero no menos entretenida, cuenta que un hombre, al volver a casa de fiesta, encontró a su mujer con otro hombre en la cama. Cegado por la rabia, el marido ultrajado asesinó a su mujer y al amante. Al día siguiente, cuando los efectos del alcohol habían desaparecido, descubrió que se había equivocado de casa y que la pareja a la que mató eran en realidad sus vecinos. Tras este incidente, las mujeres del barrio decidieron pintar las puertas de sus casas de colores diferentes para que sus maridos no se confundieran al volver por la noche.

“Los habitantes de este barrio decidieron utilizar colores vivos y llamativos para decorar la entrada de sus casas”

Aunque sirven para captar la atención de todo aquel que pasea por este colorido barrio, estas historias son falsas. El verdadero motivo para que los irlandeses decidieran pintar así sus puertas es que están cansados del clima gris y lluvioso del país, y qué mejor para aliviar un poco esa oscuridad que puertas amarillas, verdes, rosas, moradas, rojas o naranjas.

Las múltiples historias sobre el Trinity College

En la Universidad de Dublín, el Trinity College, es otro lugar que también ha generado varias leyendas urbanas o historias curiosas, todas ellas centradas sobre la vida y logros de sus estudiantes.
Una de ellas versa sobre su campanario, situado en el centro de uno de sus jardines. Leyenda o superstición, los estudiantes de esta universidad no se arriesgan a pasar por debajo de este campanario el día que tienen un examen, pues aseguran que esto garantiza un suspenso. Además, si pasan por debajo cuando están sonando las campanas, este suspenso se extenderá a toda la carrera. Teniendo en cuenta el elevado precio de las matrículas, es normal que no se la jueguen.

El Trinity College encierra varias leyendas de diferente tipo (Foto: William Murphy/Flickr).
El Trinity College encierra varias leyendas de diferente tipo (Foto: William Murphy/Flickr).

Otra historia curiosa sobre el Trinity College es la que gira en torno a George Salmon, rector de esta universidad desde 1888 hasta 1904, y las mujeres. Salmon, que dedicó parte de su vida a la teología, se negaba a que las mujeres estudiaran en esta universidad, llegando a decir que si lo hacían, sería por encima de su cadáver. Lo curioso es que, el día que murió Salmon fue el mismo en el que la primera mujer se matriculó en el Trinity College. Por esta razón, cada vez que una mujer se gradúa en una de sus carreras, restriega los apuntes y libros por la estatua dedicada a este antiguo rector.

“El día que murió Salmon fue el mismo en que la primera mujer se matriculó en el Trinity College”

Hay muchas más leyendas, una de las cuales cuenta que si alguien es capaz de subir al campanario, se convierte automáticamente en el rector de la universidad. La dificultad de esto reside en que el actual rector, cuyo despacho se encuentra en frente de esta torre, puede defender su puesto utilizando una ballesta. ¿Se atreverá alguien a disputarle el puesto?

Las momias más visitadas de Christ Church

Una de las dos catedrales de la ciudad, la Christ Church, también tiene un dato curioso con el que atraer a los visitantes. En esta catedral hay una cripta medieval en la que se exponen estatuas pertenecientes al desaparecido Ayuntamiento Medieval y algunas de las tallas más antiguas que se conservan en el país.

Estos animales son las momias más famosas de la cripta (Foto: Patrick Quinn-Graham/Flickr).
Estos animales son las momias más famosas de la cripta (Foto: Patrick Quinn-Graham/Flickr).

Entre todas estas interesantes piezas se encuentra una vitrina que logra captar la atención de todo aquel que entra en la cripta. En ella están los cuerpos de una rata y un gato momificados. Los animales fueron encontrados en uno de los tubos del órgano de la catedral en perfecto estado, y así se han mantenido. Por la forma en la que se encuentran sus cuerpos, se dice que el gato entró al tubo persiguiendo a la rata, que huía de él, y ambos quedaron atrapados.
Aunque nunca se sepa a ciencia cierta cómo acabaron estos dos animales en el órgano de la iglesia, lo que está claro es que son las momias más populares de Dublín.

El muro de la vergüenza

Una historia más triste es la que se cuenta en torno al muro que se encuentra frente al castillo de la ciudad. La edificación se sitúa en pleno centro de la ciudad, y entre lo que queda de ella hay un muro frente al edificio principal. Lo primero que se nos ocurre es que esta gran pared de piedra fue construida para proteger el castillo y a sus moradores de posibles ataques.

El muro de la vergüenza (a la derecha), no es apreciado entre los dublineses (Foto: William Murphy/Flickr).
El muro de la vergüenza (a la derecha), no es apreciado entre los dublineses (Foto: William Murphy/Flickr).

Sin embargo, se dice en el país que este no fue el motivo por el que mandaron levantar el muro. En una visita de la Reina Victoria, ésta se dio cuenta de que desde su ventana se podían ver los efectos que el hambre y la pobreza estaban provocando en la población irlandesa. La hambruna que durante años azotó al país hizo estragos entre la población, cuya pobreza se podía apreciar a simple vista en las calles de la capital. Debido a la incomodidad que le suponía ver cómo se vivía en los barrios pobres de la ciudad, se cuenta que, en lugar de intentar arreglar el problema, la reina mandó construir este muro para no tener que ver esta imagen tan triste y simular así que no existía. Por eso se conoce como “el muro de la vergüenza”. Quizá sea por este motivo también por el que los irlandeses no han puesto especial cariño a la hora de renovar este castillo.

Las diferencias en el Ha’Penny Bridge

En Dublín hay numerosos puentes que permiten cruzar de un lado a otro del río Liffey. Pero uno de ellos es especialmente conocido, el puente de Liffey, popularmente llamado Ha’Penny Bridge (puente del medio penique).

“La norma decía que cada par de piernas que cruzara el puente debía pagar el peaje”

El nombre de este puente, construido en 1816, se atribuye al precio que los habitantes de la ciudad tenían que pagar para poder cruzarlo. En aquella época la población pobre vivía marginada a un lado del río, pero tenía que cruzar al otro lado cada vez que debía hacer cualquier gestión administrativa. Medio penique suponía para ellos un gasto extremadamente alto, por lo que tuvieron que desarrollar la imaginación para ahorrárselo. Así, la norma decía que cada par de piernas que cruzara el puente debía pagar el peaje, por lo que era habitual ver a padres cargando a sus hijos o incluso a sus mujeres para ahorrarse el medio penique de cada uno de ellos.

El puente del medio penique fue un gran obstáculo para la población pobre de Dublín (Foto: Peter Morrison/AP).
El puente del medio penique fue un gran obstáculo para la población pobre de Dublín (Foto: Peter Morrison/AP).

Pero lo que realmente marcaba las diferencias entre ambos lados del río era el uso que los ricos de la época daban a este puente. Mientras que algunos no podían pagar este medio penique, ellos lo pagaban para, simplemente, poder ver el atardecer desde el centro del Ha’Penny Bridge.

El Banco de Irlanda, sin ventanas

También se centra en las disputas con Inglaterra la leyenda que corre sobre por qué el Banco de Irlanda no tiene ventanas.
Aunque el edificio es conocido por ser el Banco de Irlanda, su nombre oficial es “Casa del Parlamento Irlandés”. Cuando el Parlamento de Westminster y el irlandés se unieron, este edificio dejó de ser necesario. Antes de esta unión, se cree que los huecos que ahora se aprecian donde deberían estar las ventanas estaban destinados a colocar estatuas de los parlamentarios del país. Así, al dejar de ser necesario el parlamento, nunca se colocó nada en estos huecos, que aún hoy en día siguen vacíos.

¿Por qué no tiene ventanas el Banco de Irlanda? (Foto: William Murphy/Flickr).
¿Por qué no tiene ventanas el Banco de Irlanda? (Foto: William Murphy/Flickr).

Otra teoría es que no se hicieron ventanas en el edificio por una cuestión de ahorro. Durante estos años estaba en vigor el “impuesto de las ventanas”, creado en 1696, que obligaba a todos los ciudadanos a pagar por cada ventana de sus casas que diera al exterior.
Aunque la segunda teoría suena más probable, es la primera la que los irlandeses creen como verdadero motivo de la ausencia de ventanas en el Banco de Irlanda.

Temple Bar, ¿el templo de los bares?

Una zona bien conocida de la capital irlandesa es Temple Bar. Si traducimos directamente del inglés, este área se llamaría el Templo de los Bares, y este es también el significado en inglés. Esto tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que Temple Bar es la zona de bares por excelencia, donde se concentra una gran cantidad de típicos pubs irlandeses que suelen estar repletos de turistas.
Pero no, el nombre de Temple Bar no procede de la gran cantidad de bares que alberga. Los dublineses creen que fue Sir William Temple el que dio nombre a este conocido barrio de la capital. Este rector de la universidad tuvo en esta zona su casa y sus jardines.

Temple Bar aglutina numerosos pubs, llenos de turistas (Foto: Peter Morrison/AP).
Temple Bar aglutina numerosos pubs, llenos de turistas (Foto: Peter Morrison/AP).

Más tarde, con la llegada de las oficinas de la aduana a Temple Bar, llegaron a la zona las bodegas, las tabernas y los burdeles. Con los años, cuando la aduana volvió a trasladarse, se convirtió en una zona marginal que, sin embargo, poco a poco mejoró hasta llegar a lo que es hoy en día, un barrio lleno de vida y ocio.
Su nombre, aunque todo sea una casualidad, no puede describir mejor la vida que se desarrolla en este lugar lleno de alegría y actividad pero, sobre todo, de bares.

Continúa leyendo: La traición

La traición

Laura Fàbregas

Foto: YVES HERMAN
Reuters

¿Qué pasa en Cataluña? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, y por qué los que no somos independentistas hemos tardado tanto en hablar?

La respuesta tiene que ver con el factor humano. Hemos tardado tanto en alzar la voz porque por mucho tiempo hemos sentido que formábamos parte de ellos: del mismo pueblo, no sé si un sol poble, pero sí un pueblo cívicamente unido. Hemos abandonado progresivamente el espacio público por temor al ostracismo o la muerte civil. A que nuestros más allegados pensaran que no éramos dignos de su confianza. Porque, digan lo que digan, la libertad más difícil no se ejerce ni contra el poder –en democracia, siempre algo abstracto y lejano– ni tampoco contra la publicidad. La libertad más difícil se ejerce contra los amigos. Contra los tuyos.

El sociólogo Émile Durkheim habló de “efervescencia colectiva” para explicar este fenómeno donde una sociedad comparte prácticas, hábitos y creencias como, por ejemplo, las Diadas. Durkheim ha sustituido a Montesquieu quien, probablemente, hoy sería un facha para la mitad de catalanes.

En Cataluña se han roto los valores de la ilustración. Los que hacen que un individuo pueda discrepar de los suyos a través de la razón independientemente de la compasión, el amor y las emociones que pueda sentir por ellos. Por eso tanta gente se sintió interpelada en la jornada del 1 de octubre al ver que una parte de los suyos recibía porrazos. Aunque pensara que eran ellos los que estaban equivocados. Como una madre que no quiere que metan a su hijo en la cárcel, aún sabiendo que es culpable. El valor está en decirle a su hijo que se ha equivocado, pero nadie discutiría el amor y lealtad de esa madre.

El nacionalismo destroza el terreno común que posibilita el debate, incluso entre familiares. Un liberal, un socialdemócrata e incluso un comunista pueden debatir sobre cuál es la mejor manera de generar riqueza y distribuirla. Un nacionalista no puede, porque aunque lo vista de racionalidad, el último eslabón de esta ideología apela a la parte emocional. Y si no estás con los tuyos, eres un traidor.

Continúa leyendo: Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Melchor Miralles

Foto: Youtube (CC)

Ha ingresado en prisión, como era de esperar, Rodrigo Lanza, ese canalla que se ha convertido en un homicida tras ejercer de mártir antisistema. Nieto de un almirante de Pinochet muy vinculado al dictador chileno, Lanza, de 33 años, dejó hace tiempo tetrapléjico a un policía autonómico catalán en el desalojo de una vivienda “okupada”, y fue condenado por ello a 5 años por el Supremo. El caso fue sonado y la investigación policial fue calamitosa, y dio pie al famoso documental Ciutat Morta, en el que participó activamente Lanza. Cuando fue encarcelado recibió el entusiasta apoyo de Pablo Iglesias, Ada Colau y otros líderes populistas, que ayudaron a convertirle en un icono de la extrema izquierda. Pero Lanza se ve que lo tenía claro. Ahora vuelve a la cárcel. Tras salir de la prisión por este caso, se instaló en Zaragoza, donde era muy conocido por su liderazgo radical antisistema. Lanza, apodado “El Rodri”, vaya usted a saber por qué, está acusado de la muerte a golpes de Víctor Laínez, que murió tras ser atacado el pasado viernes en un bar zaragozano por un grupo de radicales de extrema izquierda tan solo por llevar puestos unos tirantes CON los colores de la bandera de España.

Sorprenden las precauciones de Pablo Iglesias y otros líderes de la extrema izquierda al valorar el asesinato de Laínez. Iglesias dijo que “condenamos cualquier tipo de violencia”, que es una forma de no mojarse, de dejar a la libre interpretación de cada uno que quizá en función de quién sea la víctima y quién el verdugo Iglesias y otros ponen sordina a la condena del acto, lo cual me parece insólito y repugnante. Por no hablar de las bazofias que, como siempre, se han leído sobre el caso en las redes sociales. Es terrible que alguien pueda apalear hasta la muerte a otro ser humano por el color de los tirantes que lleva, por cualquier motivo ideológico. Resulta más contradictorio aún, y creo que debe llevar a una reflexión profunda de buena parte de la izquierda española, que pueda llegarse a ese límite el odio a quien piensa de modo diferente a uno. La violencia es inaceptable, se vista del traje que se vista, la ejerza quien la ejerza y sea quien sea la víctima.

Quienes han visto a Lanza como un héroe digno de elogio debieran censurar sin matices su comportamiento, y reflexionar sobre cómo es posible que haya legado a este límite. Porque es de esperar que jamás vuelva a suceder nada parecido, con nadie. Y algunos alimentan comportamientos violentos con su discurso político extremista. El único responsable del asesinato de Láinez es el autor material del mismo, pero cuando se le echa leña al fuego se sabe lo que sucede. Y hay demasiados que han echado leña a este fuego en muchos lugares de España. Ojala no vuelva a repetirse

Continúa leyendo: Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Lidia Ramírez

Foto: RRSS

La limitación velada del ascenso laboral de las mujeres en el interior de las empresas en este país es una realidad evidente.  La igualdad de género y, concretamente en el oficio de periodista, es una mentira. Una farsa. Así lo refleja el nuevo informe presentado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) titulado ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2017’, que este año hace ahínco en las mujeres periodistas y los profesionales autónomos. 

Si se consideran los puestos con carácter directivo en las redacciones, el porcentaje de hombres duplica al de mujeres. Así las cifras muestran que, del total de directivos contratados, las mujeres redactores jefas en los medios impresos suponen un 4,3% frente al 5,6% de los hombres; las directoras de programas son el 1,7% frente al 4% de hombres; y las directoras de webs el 0,9% frente al 2,4% de hombres directivos, por ejemplo.

“De 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente”

De esta forma, la lista de los diarios impresos que se agrupaban el año pasado en la Asociación De Editores De Diarios Españoles muestra que de 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente, y sólo en 3 el responsable de la gerencia era una mujer. Situación bastante parecida muestran también los organigramas de las televisiones y las radios: de unos 84 directivos de primer nivel, en compañías como Atresmedia, Mediaset, RTVE, Movistar TV, Cadena SER y Cope, sólo 13 son mujeres.

En palabras del periodista Luis Palacio, que ha dirigido el estudio, el “factor de discriminación hacia las mujeres” en las redacciones es evidente.

Por el contrario, en el ámbito de la comunicación empresarial e institucional la situación cambia radicalmente, puesto que de las personas con nivel de dirección el 52% son mujeres y el 48%, hombres.

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones 1
Victoria Prego, presidenta APM, Luis Palacios, director del Informe y Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la APM, durante la presentación del Informe Anual de la Profesión Periodística 2017. | Foto: Fernando Villar/EFE

Así, como consecuencia de que haya más mujeres que hombres en los tramos salariales más bajos (por debajo de los 1.500 euros) y menos en los más altos  (por encima de los 2.000 euros), por regla general, las mujeres cobran menos que los hombres. En este sentido, el Informe muestra como hay un 14,7% de las mujeres frente a un 6,3% de los hombres que cobran entre 600 y 1.000 euros; entre 1.000 y 1.500 el porcentaje es de 25,4% (hombres) frente al 18,7% (mujeres); y las diferencias aún son mayores cuando las cifras se disparan a ingresos medios de entre 2.000 y 3.000, donde sólo un 12% de las mujeres tienen este sueldo, frente al 19% de los hombres periodistas; situación aún más sesgada es cuando cuando hablamos de sueldos entre 3.000 y 4.000 (11,1% hombres – 1,3% mujeres).

Además, analizando las cifras oficiales de paro registrado de periodistas según el Servicio Público de Empleo (SPEE), se constata que el 64% de los parados registrados son mujeres, frente al 34% de hombres. Según Palacio esto, en parte, se debe a que las tituladas en periodismo representan en torno a dos tercios del total, por un tercio de sus compañeros varones; el 65% de mujeres por el 36% de hombres, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECYD), en unas circunstancias en las que “hay muchos más periodistas que los que el mercado puede absorber”, señala durante la presentación del informe Victoria Prego, presidenta de la APM.

En relación a posibles casos de “machismo” o “acoso” a las mujeres en las redacciones, la Asociación ha dicho que no han recibido ninguna petición de amparo sobre este tema.

 Periodistas y comunicadores autónomos: una situación incómoda

Otro de los asuntos en los que se centra el Informe es en la situación de los periodistas autónomos de nuestro país. Una situación que aunque va disminuyendo –2015: 862; 2016: 661; 2017: 648– aún representan  la cuarta parte de los periodista que trabajan informando (25%) o haciendo comunicación empresarial o institucional (27,1%), la mayoría “forzados por las circunstancias (79%) y no por elección propia (21%)”, precisa Luis Palacio, quien destaca la figura del ‘falso autónomo’ que representa en torno al 18% de los autónomos que trabajan en periodismo, según las encuestas realizadas para este informe.

En cuanto a los medios en los que trabaja este sector de profesionales, la mayoría lo hacen en nativos digitales (37 %), seguidos de los que lo hacen para revistas en papel (31,5 %), colaboradores de digitales de medios convencionales (20,4 %) y prensa diaria en papel (19,1 %). Y por lo que se refiere a las retribuciones, si en 2016 los porcentajes que cobraban por encima de los 100 euros por reportaje, entrevista o artículo de opinión eran los más altos; en 2017, el mayor porcentaje por reportaje los reciben quienes cobran entre 50 y 100 euros, mientras que la mayor parte de las colaboraciones en forma de entrevista o de artículos de opinión se pagan a menos de 50 euros.

Aún así, y pese a los datos negativos del Informe, Prego ha recalcado como dato positivo que “hay un poco menos de paro”: 7.137 personas, frente a las 7.890 de 2016.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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