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Siete leyendas urbanas con las que Dublín nos atrapa

María Hernández

Cuando pensamos en Dublín, o en Irlanda en general, nos suelen venir a la cabeza paisajes muy verdes, casitas de piedra bajas y antiguas y cerveza, mucha cerveza. Todo esto es cierto, pero la capital de este país tiene además una rica y larga historia que se centra, principalmente, en su rivalidad con los ingleses. Son sus siglos de historia los que nos dejan las leyendas urbanas más curiosas que corren entre su población. Además, Dublín cuenta con rincones muy curiosos de los que salen relatos interesantes y entretenidos que, con los años, los guías han hecho suyos para conseguir la atención de los turistas.

Las puertas de colores del barrio georgiano

Uno de los lugares de esta ciudad sobre el que más leyendas se han creado es el barrio georgiano. Este barrio es conocido, principalmente, porque sus edificios cuentan con unas llamativas puertas de colores. Y es el motivo de la elección de estos colores sobre el que se cuentan numerosas historias.
La primera de ellas asegura que, cuando la reina Victoria de Inglaterra quedó viuda, mandó pintar todas las puertas de las casas de negro en señal de luto. Debido a la rivalidad con Inglaterra y como muestra de insumisión, los habitantes de este barrio decidieron utilizar colores vivos y llamativos para decorar la entrada de sus casas.

Varias leyendas corren sobre por qué se pintaron las puertas de colores (Foto: María Hernández/ The Objective).
Varias leyendas corren sobre por qué se pintaron las puertas de colores (Foto: María Hernández/ The Objective).

Otra historia, quizá menos creíble pero no menos entretenida, cuenta que un hombre, al volver a casa de fiesta, encontró a su mujer con otro hombre en la cama. Cegado por la rabia, el marido ultrajado asesinó a su mujer y al amante. Al día siguiente, cuando los efectos del alcohol habían desaparecido, descubrió que se había equivocado de casa y que la pareja a la que mató eran en realidad sus vecinos. Tras este incidente, las mujeres del barrio decidieron pintar las puertas de sus casas de colores diferentes para que sus maridos no se confundieran al volver por la noche.

“Los habitantes de este barrio decidieron utilizar colores vivos y llamativos para decorar la entrada de sus casas”

Aunque sirven para captar la atención de todo aquel que pasea por este colorido barrio, estas historias son falsas. El verdadero motivo para que los irlandeses decidieran pintar así sus puertas es que están cansados del clima gris y lluvioso del país, y qué mejor para aliviar un poco esa oscuridad que puertas amarillas, verdes, rosas, moradas, rojas o naranjas.

Las múltiples historias sobre el Trinity College

En la Universidad de Dublín, el Trinity College, es otro lugar que también ha generado varias leyendas urbanas o historias curiosas, todas ellas centradas sobre la vida y logros de sus estudiantes.
Una de ellas versa sobre su campanario, situado en el centro de uno de sus jardines. Leyenda o superstición, los estudiantes de esta universidad no se arriesgan a pasar por debajo de este campanario el día que tienen un examen, pues aseguran que esto garantiza un suspenso. Además, si pasan por debajo cuando están sonando las campanas, este suspenso se extenderá a toda la carrera. Teniendo en cuenta el elevado precio de las matrículas, es normal que no se la jueguen.

El Trinity College encierra varias leyendas de diferente tipo (Foto: William Murphy/Flickr).
El Trinity College encierra varias leyendas de diferente tipo (Foto: William Murphy/Flickr).

Otra historia curiosa sobre el Trinity College es la que gira en torno a George Salmon, rector de esta universidad desde 1888 hasta 1904, y las mujeres. Salmon, que dedicó parte de su vida a la teología, se negaba a que las mujeres estudiaran en esta universidad, llegando a decir que si lo hacían, sería por encima de su cadáver. Lo curioso es que, el día que murió Salmon fue el mismo en el que la primera mujer se matriculó en el Trinity College. Por esta razón, cada vez que una mujer se gradúa en una de sus carreras, restriega los apuntes y libros por la estatua dedicada a este antiguo rector.

“El día que murió Salmon fue el mismo en que la primera mujer se matriculó en el Trinity College”

Hay muchas más leyendas, una de las cuales cuenta que si alguien es capaz de subir al campanario, se convierte automáticamente en el rector de la universidad. La dificultad de esto reside en que el actual rector, cuyo despacho se encuentra en frente de esta torre, puede defender su puesto utilizando una ballesta. ¿Se atreverá alguien a disputarle el puesto?

Las momias más visitadas de Christ Church

Una de las dos catedrales de la ciudad, la Christ Church, también tiene un dato curioso con el que atraer a los visitantes. En esta catedral hay una cripta medieval en la que se exponen estatuas pertenecientes al desaparecido Ayuntamiento Medieval y algunas de las tallas más antiguas que se conservan en el país.

Estos animales son las momias más famosas de la cripta (Foto: Patrick Quinn-Graham/Flickr).
Estos animales son las momias más famosas de la cripta (Foto: Patrick Quinn-Graham/Flickr).

Entre todas estas interesantes piezas se encuentra una vitrina que logra captar la atención de todo aquel que entra en la cripta. En ella están los cuerpos de una rata y un gato momificados. Los animales fueron encontrados en uno de los tubos del órgano de la catedral en perfecto estado, y así se han mantenido. Por la forma en la que se encuentran sus cuerpos, se dice que el gato entró al tubo persiguiendo a la rata, que huía de él, y ambos quedaron atrapados.
Aunque nunca se sepa a ciencia cierta cómo acabaron estos dos animales en el órgano de la iglesia, lo que está claro es que son las momias más populares de Dublín.

El muro de la vergüenza

Una historia más triste es la que se cuenta en torno al muro que se encuentra frente al castillo de la ciudad. La edificación se sitúa en pleno centro de la ciudad, y entre lo que queda de ella hay un muro frente al edificio principal. Lo primero que se nos ocurre es que esta gran pared de piedra fue construida para proteger el castillo y a sus moradores de posibles ataques.

El muro de la vergüenza (a la derecha), no es apreciado entre los dublineses (Foto: William Murphy/Flickr).
El muro de la vergüenza (a la derecha), no es apreciado entre los dublineses (Foto: William Murphy/Flickr).

Sin embargo, se dice en el país que este no fue el motivo por el que mandaron levantar el muro. En una visita de la Reina Victoria, ésta se dio cuenta de que desde su ventana se podían ver los efectos que el hambre y la pobreza estaban provocando en la población irlandesa. La hambruna que durante años azotó al país hizo estragos entre la población, cuya pobreza se podía apreciar a simple vista en las calles de la capital. Debido a la incomodidad que le suponía ver cómo se vivía en los barrios pobres de la ciudad, se cuenta que, en lugar de intentar arreglar el problema, la reina mandó construir este muro para no tener que ver esta imagen tan triste y simular así que no existía. Por eso se conoce como “el muro de la vergüenza”. Quizá sea por este motivo también por el que los irlandeses no han puesto especial cariño a la hora de renovar este castillo.

Las diferencias en el Ha’Penny Bridge

En Dublín hay numerosos puentes que permiten cruzar de un lado a otro del río Liffey. Pero uno de ellos es especialmente conocido, el puente de Liffey, popularmente llamado Ha’Penny Bridge (puente del medio penique).

“La norma decía que cada par de piernas que cruzara el puente debía pagar el peaje”

El nombre de este puente, construido en 1816, se atribuye al precio que los habitantes de la ciudad tenían que pagar para poder cruzarlo. En aquella época la población pobre vivía marginada a un lado del río, pero tenía que cruzar al otro lado cada vez que debía hacer cualquier gestión administrativa. Medio penique suponía para ellos un gasto extremadamente alto, por lo que tuvieron que desarrollar la imaginación para ahorrárselo. Así, la norma decía que cada par de piernas que cruzara el puente debía pagar el peaje, por lo que era habitual ver a padres cargando a sus hijos o incluso a sus mujeres para ahorrarse el medio penique de cada uno de ellos.

El puente del medio penique fue un gran obstáculo para la población pobre de Dublín (Foto: Peter Morrison/AP).
El puente del medio penique fue un gran obstáculo para la población pobre de Dublín (Foto: Peter Morrison/AP).

Pero lo que realmente marcaba las diferencias entre ambos lados del río era el uso que los ricos de la época daban a este puente. Mientras que algunos no podían pagar este medio penique, ellos lo pagaban para, simplemente, poder ver el atardecer desde el centro del Ha’Penny Bridge.

El Banco de Irlanda, sin ventanas

También se centra en las disputas con Inglaterra la leyenda que corre sobre por qué el Banco de Irlanda no tiene ventanas.
Aunque el edificio es conocido por ser el Banco de Irlanda, su nombre oficial es “Casa del Parlamento Irlandés”. Cuando el Parlamento de Westminster y el irlandés se unieron, este edificio dejó de ser necesario. Antes de esta unión, se cree que los huecos que ahora se aprecian donde deberían estar las ventanas estaban destinados a colocar estatuas de los parlamentarios del país. Así, al dejar de ser necesario el parlamento, nunca se colocó nada en estos huecos, que aún hoy en día siguen vacíos.

¿Por qué no tiene ventanas el Banco de Irlanda? (Foto: William Murphy/Flickr).
¿Por qué no tiene ventanas el Banco de Irlanda? (Foto: William Murphy/Flickr).

Otra teoría es que no se hicieron ventanas en el edificio por una cuestión de ahorro. Durante estos años estaba en vigor el “impuesto de las ventanas”, creado en 1696, que obligaba a todos los ciudadanos a pagar por cada ventana de sus casas que diera al exterior.
Aunque la segunda teoría suena más probable, es la primera la que los irlandeses creen como verdadero motivo de la ausencia de ventanas en el Banco de Irlanda.

Temple Bar, ¿el templo de los bares?

Una zona bien conocida de la capital irlandesa es Temple Bar. Si traducimos directamente del inglés, este área se llamaría el Templo de los Bares, y este es también el significado en inglés. Esto tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que Temple Bar es la zona de bares por excelencia, donde se concentra una gran cantidad de típicos pubs irlandeses que suelen estar repletos de turistas.
Pero no, el nombre de Temple Bar no procede de la gran cantidad de bares que alberga. Los dublineses creen que fue Sir William Temple el que dio nombre a este conocido barrio de la capital. Este rector de la universidad tuvo en esta zona su casa y sus jardines.

Temple Bar aglutina numerosos pubs, llenos de turistas (Foto: Peter Morrison/AP).
Temple Bar aglutina numerosos pubs, llenos de turistas (Foto: Peter Morrison/AP).

Más tarde, con la llegada de las oficinas de la aduana a Temple Bar, llegaron a la zona las bodegas, las tabernas y los burdeles. Con los años, cuando la aduana volvió a trasladarse, se convirtió en una zona marginal que, sin embargo, poco a poco mejoró hasta llegar a lo que es hoy en día, un barrio lleno de vida y ocio.
Su nombre, aunque todo sea una casualidad, no puede describir mejor la vida que se desarrolla en este lugar lleno de alegría y actividad pero, sobre todo, de bares.

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España 155

Manuel Arias Maldonado

Foto: FRANCOIS LENOIR
Reuters

Tenemos tiempo -hasta la noche del lunes- para reflexionar sobre el paso sin precedentes que ha dado el gobierno con la activación del artículo 155 de la Constitución: en la vida, en fin de cuentas, siempre hay una primera vez. Pero salga lo que salga a estas alturas del Parlament, difícilmente se detendrá su aplicación, a pesar del carácter disuasorio implícito en la elucidación de las medidas que con él se proponen. Siguen unas notas al respecto.

1. Se ha venido discutiendo sobre si su aplicación está o no justificada, pues se interpreta que jamás hubo declaración de independencia; la última misiva del president vendría a confirmarlo. Sin embargo, el supuesto de hecho es incuestionable: tanto la violación de la Constitución que tuvo lugar en el Parlament los días 6 y 7 de septiembre como el daño al interés general de España (y por tanto Cataluña) pueden darse por acreditados. Si no hubo declaración de independencia (aunque mal puede “suspenderse” lo que nunca se declaró), ha habido cuando menos amenaza reiterada de declararla; a lo que se suma un estado de excepcionalidad social marcado por la movilización civil y el deterioro económico, con el consiguiente daño para los derechos e intereses de los ciudadanos catalanes.

2. Por supuesto, hemos oído ya muchas cosas: que la aplicación del 155 es “un fracaso de España”; que el artículo en cuestión es puramente ornamental; e incluso que es un artículo inconstitucional. Pero el comprensible malestar que pueda producirnos a todos su aplicación no debería conducirnos a la incongruencia (un artículo inconstitucional dentro de la constitución), los buenos deseos sin concreción de alternativas plausibles (“se podía haber evitado”) o la fuenteovejunización (fracaso de todos). Hemos llegado hasta aquí porque un gobierno autonómico se ha rebelado contra el Estado y, habiendo gozado de numerosas oportunidades para dar marcha atrás, no lo ha hecho. Habría sido deseable que la larga tradición española del amotinamiento no hubiera sido recuperada por el Govern, pero eso es exactamente lo que ha sucedido. Lo demás son paños calientes.

3. También la idea de que las medidas propuestas configuran un 155 hard pertenece al terreno de los buenos deseos, pues no se ha especificado en ninguna parte qué forma adoptaría un 155 soft. ¿O acaso puede intervenirse la autonomía, para devolverla a la legalidad, manteniendo en sus funciones a quienes la han vulnerado tan gravemente? Otra vez: que una medida nos disguste o abrume no significa que sea injustificada. Tampoco tiene mucho sentido pedir más concreción al artículo 155, pues su formulación ha de ser abierta; solo de ese modo podrá el gobierno de turno dar respuesta a un supuesto de hecho susceptible de adoptar muchas formas. En este caso, el pacto entre los partidos constitucionalistas está concebido para hacer frente a algo muy serio: la apropiación independentista de las instituciones catalanas y el empleo de todos los instrumentos públicos disponibles para la promoción de un fin -la secesión- que no cabe en el orden constitucional. Salta a la vista que ese fin se ha fomentado sin pausa mediante un ejercicio de persuasión colectiva basado en la propagación de una mentira tras otra. Aunque podemos formular el problema de otra manera: ¿de qué otro modo podría entonces el gobierno del Estado, en España o Alemania, desactivar la acción de un poder autonómico en rebeldía?

4. En un sentido puramente político, la respuesta del gobierno encaja con la definición del soberano que proporciona Carl Schmitt: soberano es quien decide en un estado de excepción. En otras palabras: quien ejerce el poder efectivo cuando reina el desorden. En nuestro caso, el Estado acaba de afirmar su poder porque otro poder, el del gobierno autonómico catalán, venía afirmándose como soberano desde los primeros días de septiembre. Sucede que el poder estatal es aquí poder legítimo, pues sus acciones están amparadas por la Constitución y las leyes e incluyen un conjunto de garantías que son propias del Estado de Derecho: entre ellas, la recurribilidad ante el Tribunal Constitucional y el derecho de intervención en el Senado de representantes de la autonomía intervenida. O sea que Schmitt sí, pero menos.

5. Asimismo, se ha cuestionado que el gobierno pueda cesar al president. Pero mal podría cumplir el artículo 155 su finalidad cuando el problema que motiva su aplicación es precisamente la conducta de un presidente autonómico. Es por eso que el texto constitucional habla de “adoptar las medidas necesarias”. O sea: no tendría sentido intervenir el gobierno autonómico manteniendo al primer responsable de su extravío constitucional. Se aduce, sin embargo, que ha sido votado democráticamente. Esto no es del todo cierto en el caso del señor Puigdemont, pero aun si lo fuera el argumento descansa en una concepción algo primitiva -o bastante poco liberal- de la democracia: ¿habría de mantenerse en el poder a cualquier dirigiente elegido por los ciudadanos, haga lo que haga con el poder que los votos le han conferido? Esto no lo admitía ni el iusnaturalismo medieval, que confería informalmente a los súbditos el derecho de rebelión allí donde el príncipe se convirtiera en tirano. Vox populi, vox dei? Ante el auge populista, volvemos siempre a la misma pregunta. Y a la misma respuesta: por supuesto que no. Esa implacable profesora que es la Historia nos ha enseñado de mil formas distintas que no puede sacralizarse la decisión popular. De ahí las cautelas contramayoritarias que distinguen a las democracias liberales: desde la división de poderes al imperio de la ley. Y es que ningún mandato democrático puede justificar un comportamiento destinado a vulnerar de manera grave el orden constitucional. Sea cual sea la cantidad de gente que salga a la calle para gritar lo contrario.

6. Con todo, una cosa es la pregunta sobre la oportunidad del artículo 155 y otra la pregunta sobre su eficacia. ¿Servirá para resolver el explosivo problema que tenemos entre manos? Se trata, me parece, de un debate distinto que no admite conclusiones tajantes; nadie lo sabe. Desde luego, el artículo no fue pensado sino para situaciones como ésta; que la ocasión misma se haya presentado es prueba irrefutable de su necesidad. Si bien se mira, solo cabía una alternativa: seguir esperando a que la situación alcanzase el grado de putrefacción. Pero ni la sociedad española ni la catalana podían seguir de manera indefinida pendientes de la conducta de un govern que ha perseguido -explícita y abiertamente- un objetivo inconstitucional, ilegal e ilegítimo. Esto hay que recordarlo: se trata de un derecho inexistente para cuya promoción se han capturado las instituciones del autogobierno catalán y una parte nada desdeñable de sus presupuestos públicos. Por supuesto, hay riesgos: desde el posible desorden público al resultado de las futuras elecciones autonómicas. Pero esos riesgos se derivan de la naturaleza misma del fenómeno secesionista y el gobierno, junto con los partidos que lealmente lo apoyan, no tiene más remedio que afrontarlos. Si es posible, con los ciudadanos detrás: porque ciudadanos concernidos somos y no meros observadores externos.

Son días vertiginosos, porque vértigo produce asomarse al abismo. Para algunos, la aplicación del artículo 155 supone de hecho arrojarse al vacío. Puede ser. Pero quizá algún día se vea como el primer paso atrás que evitó la caída: la de todos. Pronto, queramos o no, saldremos de dudas.

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Vídeo | La lucha histórica de Murcia que dice 'No al muro'

María Hernández

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

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La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’

María Hernández

Foto: Plataforma Soterramiento Murcia

Los vecinos de Santiago el Mayor y del Barrio del Carmen, en Murcia, están más unidos que nunca. Y además, han conseguido sumar a su causa a la mayoría de los murcianos. Desde el 12 de septiembre se concentran cada día para pedir al Gobierno regional que, en lugar de construir un muro entre los dos barrios para llevar el AVE a la ciudad, empiecen las obras para soterrarlo.

El 30 de septiembre, 50.000 personas se manifestaron en Murcia para pedir que no se construyera el muro, pero esta masiva protesta no tuvo mucho efecto, y dos días más tarde la constructora comenzó las obras en las vías del tren.


Sin embargo, los vecinos no sólo no abandonaron sus protestas sino que siguen concentrándose cada día en el paso de Santiago el Mayor, hasta que un grupo de radicales decidió intervenir y tirar el muro que se había empezado a construir. Peleas con los antidisturbios, desalojos de las vías y tres días sin que los trenes pasaran por la estación de la capital de la región, es lo que se ha visto reflejado en los medios de comunicación, pero la reivindicación de los murcianos ha sido y continúa siendo mucho más que eso.

La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’ 2
Un grupo de mujeres se manifiesta a diario para pedir el soterramiento. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tanto los vecinos como los miembros de la Plataforma Prosoterramiento condenan este acto vandálico que se hizo tan mediático y aseguran que sus protestas siempre han sido pacíficas.

Una lucha histórica

Esta lucha por conseguir el soterramiento del tren no es nada nuevo. En 1989 comenzaron las reivindicaciones, en 1991 las manifestaciones, y fue ese mismo año cuando se firmó el primer acuerdo para soterrar las vías del tren. Tras años de protestas, en 1998 se consiguió financiación para este proyecto.

Sin embargo, el dinero no llegó, y en 2001 se acordó un proyecto para traer el AVE a Murcia. Fue entonces cuando los ciudadanos decidieron continuar con las manifestaciones para “coser esta cicatriz que cruza la ciudad de Murcia”, nos explica Domingo Centenero, de la Plataforma Soterramiento Murcia.

La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’ 1
Santiago el mayor está lleno de murales y carteles pidiendo que no se construya el muro. | Foto: María Hernández/ The Objective

Tras otros cinco años de manifestaciones, en 2006 se firmó un convenio que incluía el soterramiento de las vías del tren y del AVE cuando llegara a la ciudad de Murcia.

Pero tampoco esto se cumplió, y a pesar de que en 2011 se creó el primer proyecto para soterrar las vías, en 2012 el Gobierno regional decidió que el AVE llegaría a Murcia por la superficie.

Por ese motivo continuaron las manifestaciones. Y ahora, en 2017, a pesar de haberse reconocido el derecho de los vecinos a que se soterren las vías en un tramo de un kilómetro aproximadamente, han intentado iniciar las obras para construir el muro de cinco metros y medio de alto y 11 kilómetros de largo que dividirá Murcia para que el AVE llegue antes de que se completen las obras del soterramiento.

La lucha histórica de Murcia que dice ‘No al muro’ 7
Los vecinos han llenado el barrio de murales reivindicativos. | Foto: María Hernández/ The Objective

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna dijo en la sesión de control al Gobierno del 27 de septiembre que en marzo de 2018 comenzarán las obras para el soterramiento de 530 metros y que se ha firmado un proyecto complementario para soterrar otros 580 metros. Además, dice que el propósito del Gobierno es soterrar cuatro kilómetros con un proyecto en el que se invertirán 606 millones de euros. Pero los ciudadanos no creerán estas declaraciones hasta que se deje de construir el muro.

¿Qué supondrá la construcción del muro?

Los vecinos de Murcia tienen muy claro que no quieren que un muro parta en dos la ciudad, y tienen sus razones para pedirlo. El Gobierno regional asegura que el muro es temporal, que las obras del soterramiento comenzarán en pocos meses y Murcia volverá a la normalidad. Pero los ciudadanos no confían en estas promesas y temen que, una vez construido el muro, nunca tenga lugar el soterramiento.

El primer problema que supone la construcción de este muro es el cierre del principal paso a nivel que actualmente permite cruzar de una parte de Murcia a la otra. Por este paso a nivel cruzan a diario miles de personas y vehículos que se tendrían que desplazar unos dos kilómetros para poder cruzar las vías y llegar al centro de la ciudad.

“Yo paso todos los días cuatro veces por este paso a nivel para llevar a mi hija al colegio. Si lo cierran, tendré que ir hasta el cruce de Ronda Sur (a casi dos kilómetros) con el carrito de la niña”, nos cuenta Mari Carmen Ruiz, una vecina del barrio, que explica que la otra opción para cruzar es un paso subterráneo que se inunda a menudo por las lluvias y que se ha convertido en el refugio de drogadictos. “Yo no quiero llevar a mi hija por un paso donde hay agujas en el suelo”, añade.

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Los vecinos se reúnen cada tarde y cortan el paso a nivel de Santiago el Mayor. | Foto: María Hernández/ The Objective

El otro problema de traer el AVE por la superficie es la instalación de las catenarias que alimentan de energía a los trenes. Se han colocado junto al lugar donde se planea construir el muro, y los vecinos consideran que no cumplen las medidas de seguridad necesarias. “Están poniéndonos unas catenarias con unos cables de alta tensión cerca de las viviendas, cerca de los colegios y cerca del instituto”, nos explica María Dolores Sánchez, otra vecina. “Nosotros solo pedimos un poco de cordura a nuestros dirigentes”, añade.

Además de tener que desplazarse a otro paso para cruzar al otro lado o el peligro que suponen las catenarias, los murcianos tienen otra gran preocupación, la marginación de una gran parte de la población de la ciudad, si finalmente se construye el muro.

“Se trata de la segregación de 200.000 vecinos de Murcia durante años, con el deterioro irreversible que esta marginación y exclusión supondrá para los vecinos por el muro”, denuncia la Plataforma Soterramiento Murcia en un comunicado.

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Los vecinos temen que el muro provoque la marginación de más de 200.000 personas. | Foto: María Hernández/ The Objective

Alrededor de 200.000 personas viven al otro lado del muro que quieren construir, y los vecinos consideran que esta separación supondrá su marginación y exclusión debido a sus dificultades para comunicarse con el centro de la ciudad, un problema que afecta no sólo a los ciudadanos sino también a los comercios.

¿Qué demandan los vecinos de Murcia?

Con sus concentraciones diarias, los vecinos de Murcia piden que se adopte una alternativa a la llegada del AVE por la superficie.

La primera opción que proponen los ciudadanos es la llegada del AVE a Beniel, un pueblo situado a unos 15 kilómetros de Murcia, en lugar de a la estación del Carmen. “Si el AVE no llega soterrado, preferimos que se quede en la estación de Beniel”, nos explica Antonio Hernández, de la Plataforma Soterramiento Murica. “Beniel coste cero, no hay que gastar nada, hay una estación que está hecha hace cinco años”, añade María Dolores Sánchez.

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Los vecinos piden que el AVE llegue a la estación de Beniel en lugar de a Murcia. | Foto: María Hernández/ The Objective

Su otra alternativa es, simplemente, esperar a que el soterramiento se pueda hacer de forma completa sin necesidad de instalar los muros de manera provisional.

Manifestaciones diarias

De manera espontánea, los vecinos de Santiago el Mayor y el Barrio del Carmen se reúnen todos los días en las vías del tren para protestar por esta situación. Sobre las 20:00 horas, comienzan a concentrarse en el paso a nivel de Santiago el Mayor y poco después cortan el paso.

Una vez se ha concentrado una cantidad de gente suficiente, los manifestantes se dirigen hacia el centro de la ciudad, a la Delegación del Gobierno la mayoría de los días, a pedir que los escuchen.

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Dos vecinas del barrio visten a la ‘virgen del muro’. | Foto: María Hernández/ The Objective

Además, un grupo de vecinos ha acampado junto a las vías, donde se reúnen también a diario y organizan actividades para pedir que se les escuche. Y desde este campamento sale todos los días la Virgen del Muro, una ‘virgen’ creada por los manifestantes que sale en procesión con cada manifestación a hombros de cuatro vecinos, sobre una valla amarilla de una obra y al ritmo de un tambor. Esta misma ‘virgen’ los acompaña en su recorrido hasta las sedes del Gobierno, frente a las que piden a diario que paren las obras del muro.

Los vecinos de Murcia han decidido seguir luchando por su causa, y el 28 de octubre han convocado una manifestación en Madrid frente al Ministerio de Fomento con la esperanza de ser escuchados por el Gobierno central.

Continúa leyendo: ¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después

Redacción TO

Foto: NASA
Reuters

Si bien la respuesta sobre nuestra existencia parece más o menos resuelta, hay cuestiones que quizá damos por hechos sin saber por qué. Por ejemplo, ¿qué es el espacio? En 1717, como recuerda la revista The Conversation, surgió un debate enfrentado para dar respuesta a esta pregunta, parece que sin éxito definitivo. 300 años después seguimos sin ponernos de acuerdo.

Algunos matemáticos como Hermann Minkowski o físicos como Albert Einstein sostuvieron que el espacio y el tiempo están unidos en una continuidad. Sin embargo, esta ecuación deja sin resolver qué es el espacio. Así, los físicos del siglo XXI dan distintamente validez a dos formas de comprender el mismo, y se dividen –aunque esta sea una materia para filósofos– entre relacionistas y absolutistas. Las posturas cobraron popularidad cuando así lo quiso una reina inglesa con raíces en Alemania: Caroline de Ansbach (1683-1737). La reina de Gran Bretaña propuso a las grandes mentes enfrentar sus corrientes filosóficas en un tiempo de apogeo racionalista en las islas y de empirismo en el continente.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 1 Un meteorito visto en el cielo de Sarajevo. | Foto: Dado Ruvic/Reuters

La respuesta fue inmediata: el racionalista alemán Gottfried Leibniz y el empirista británico Samuel Clarke –próximo a Isaac Newton– debatieron epistolarmente sobre el espacio y encontraron ciertos lugares comunes, en un plano intelectual. Aquella compenetración fructificó en 1717, y fue toda una revolución en el plano filosófico.

Leibniz dedujo, poniendo de manifiesto su doctrina relacionista, que el espacio existe en función de la relación entre las cosas. Eso quiere decir que el espacio es lo que hay entre las estrellas y los astros, y que si no hubiera nada dentro del espacio, el espacio no existiría. Si acabaran con el universo, no existiría el espacio. Clark llegó a una conclusión distinta: el espacio es todo y como tal está en todas partes. En los árboles, en las estrellas y en nosotros. El espacio es el contenedor donde estamos. El espacio explica el movimiento y explica la vida. Además, Clark relacionó el espacio directamente con la divinidad: Dios es el espacio y está en todas partes. No puedes prescindir del espacio y no puedes prescindir de Dios.

Con la llegada del siglo XVIII, se incorporaron a la discusión otros pensadores, como Isaac Newton, que escribió que el espacio va más allá de los objetos y es una entidad que lo abarca todo y que, como tal, todo se mueve en relación a él. Igual que la Tierra se mueve en relación al Sol. Immanuel Kant, por su parte, definió el espacio como un concepto ideado por los humanos para explicarse el mundo y dotarlo de significado. Era un época de ebullición intelectual y de replanteamiento de la relación del hombre con Dios.

¿Qué es el espacio? La incógnita por resolver 300 años de debate después 2 Las luces de Perth, Australia, vistas desde el espacio. | Foto: NASA/Reuters

En este sentido, fueron muchos quienes se alertaron por la idea de que Dios fuera el espacio. Dios no solo estaría en todas partes, sino que sería el contenedor en que se encuentran todas las partes. También se preguntaron si, por tanto, el tamaño de las cosas implicaría un mayor valor, como recuerda la revista especializada, que cita a Bertrand Russell y su posición al respecto, ya en el siglo XX: “Sir Isaac Newton era mucho más pequeño que un hipopótamo, pero no lo valoramos menos que la bestia más grande”.

Ahora la opción divina ya está fuera de la ecuación, incluso para los pensadores contemporáneos que secundan las visiones de Clark. Es el caso de Tim Maudlin y Graham Nerlich. Los puntos de vista de otros coetáneos como Kenneth Manders o Julian Barbour no descartan que ambas posturas sean compatibles. Se cumplen tres siglos desde que Caroline de Ansbach lanzara la piedra, y el debate continúa, sin resolverse.

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