Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Siete películas LGTB premiadas en la Berlinale que no te puedes perder

Néstor Villamor

Hoy es común, en los grandes festivales de cine, ver una sección dedicada a las películas de temática LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales): La Mostra de Venecia otorga desde 2007 el premio Queer Lion, el Festival de Cannes entrega desde 2010 la Queer Palm… Pero en 1987 dar un premio a los mejores filmes de temática homosexual no era pan de cada día. La Berlinale fue de los primeros certámenes generalistas en hacerlo. Hoy, 30 años más tarde, el Teddy Award es una referencia en la cultura LGTB (además de un impagable escaparate para las cintas premiadas). En esta edición, que se celebra entre el 9 y el 18 de febrero, algunas de las 37 obras que competirán por llevarse el osito en las distintas categorías son el documental estadounidense Bones of Contention (que explora la memoria histórica española a través de la figura de Federico García Lorca), la alemana The Misandrists, una película feminista del siempre polémico Bruce LaBruce, y la española Pieles, el primer largometraje de Eduardo Casanova, protagonizado por Ana Polvorosa, Candela Peña, Carmen Machi y Macarena Gómez. Para conocer a las ganadoras habrá que esperar hasta el 17 de febrero, pero, de momento, podemos disfrutar de las premiadas de las ediciones anteriores. Estas son algunas:

La ley del deseo (1987)

Con la movida madrileña dando sus últimos coletazos, Pedro Almodóvar se plantó en Berlín con La ley del deseo (un triángulo amoroso protagonizado por Antonio Banderas, Eusebio Poncela y Miguel Molina), que se llevó el premio al mejor largometraje en la primera edición de la Berlinale que entregó los Teddy. Imposible no acordarse de aquel “¡Riégueme!” que suplicaba Carmen Maura encarnando a una mujer transexual.

Poison (1991)

Drama, ciencia ficción, terror y homosexualidad. Uno de los ejemplos más tempranos y notables del llamado New queer cinema (corriente indie que intenta presentar una imagen del mundo LGTB alejada de la que proporciona el cine mainstream) . Todd Haynes, un nombre mucho más famoso después de rodar la multipremiada Carol, debutó en el largometraje con esta película de difícil clasificación pero clasificada, no obstante, en tres partes: “Hero”, “Horror”, “Homo”.

The watermelon woman (1996)

Cheryl (Cheryl Dunye) es una mujer afroamericana y lesbiana que trabaja en un videoclub pero cuya ambición es rodar un documental sobre una actriz que la impresionó en una película y que aparecía acreditada simplemente como “The watermelon woman” (“La mujer sandía”). Uno de los momentos cumbre de la película llegó a ser descrito por la crítica como “la escena de sexo entre bolleras más tórrida jamás rodada en el celuloide”.

Hedwig and the angry inch (2001)

Película de culto entre la comunidad LGTB, este musical rock cuenta la enrevesadísima historia de Hedwig, una drag queen que decide dar el paso definitivo y operarse. Pero la cirugía no sale como cabría esperar… El éxito del filme hizo que incluso tuviera su propia adaptación teatral protagonizada por Neil Patrick Harris en el mismísimo Broadway neoyorkino (premio Tony incluido).

Los chicos están bien (2010)

Una pareja de lesbianas interpretadas por Julianne Moore y Annette Bening acude a un banco de esperma para formar una familia. Años más tarde, los hijos (la mayor a punto de entrar en la universidad) deciden buscar a su padre biológico. Un éxito en Sundance, la película le valió a Bening un Globo de Oro e incluso recibió cuatro nominaciones a los Oscar (entre ellas, a la mejor película).

Keep the lights on (2012)

Una conflictiva relación abierta entre dos hombres que mezcla sexo, rupturas, cine y drogas (sobre todo, drogas) a lo largo de varios años. Su director, Ira Sachs, que estrenó esta película en Sundance, se basó en su propia relación con un exnovio que, a su vez, había publicado sus memorias con el joyceano título de Portrait of an Addict as a Young Man (Retrato del adicto adolescente).

A primera vista (2014)

Una entrañable historia adolescente entre dos estudiantes de instituto en Brasil. La rutina de Leonardo (Ghilherme Lobo), un joven ciego al que todos los días acompaña de regreso a casa una amiga, cambia ligera pero sustancialmente cuando llega a clase un chico nuevo, Gabriel (Fabio Audi), que será el nuevo encargado de llevarlo de vuelta a casa. Dirigida por Daniel Ribeiro, está basada en un cortometraje del mismo realizador, Eu Não Quero Voltar Sozinho (No quiero volver solo).

Continua leyendo: La red responde a la decisión de Trump de vetar a los trans del Ejército

La red responde a la decisión de Trump de vetar a los trans del Ejército

Redacción TO

Foto: Mike Blake
Reuters

Donald Trump ha anunciado inesperadamente y a través de su cuenta personal de Twitter que el Ejército de Estados Unidos ya no aceptará a personas transgénero. En tres tuits, Trump ha explicado que los “tremendos costes médicos” y los “trastornos que los transgénero pueden crear en el ejército” han sido los puntos que han derivado en esta decisión. El presidente ha justificado que los militares “deben estar concentrados en la decisiva y aplastante victoria”, por lo que “no pueden cargar” con los gastos que los tratamientos médicos podrían generar. El revuelo en la red ha sido comparable a sus vetos a musulmanes de hace unos meses.

Chelsea Manning ha sido, como era de esperar, una de las personalidades en contestar al veto del presidente. Manning, exsoldado estadounidense que filtró unos documentos clasificados a WikiLeaks, y que en 2013 reveló su identidad como mujer transgénero, ha dudado del argumento económico que Trump ha esgrimido en sus serie de tuits.

Pero no ha sido la única, y es que la red ha ardido en cuestión de minutos gracias a esta decisión tránsfoba. Algunos con humor, otros más en serio, pero una amplia mayoría se ha posicionado totalmente en contra de esta controvertida medida “ahorradora”.

“Todo americano patriótico que esté capacitado para servir en nuestro ejército debe ser capaz de servir.”

“Después de consultar con cualquier persona que piensa, los chicos con peluquines malos no podrán fingir ser presidentes. Gracias.”

“Este es Freddie Mercury vestido de Superman y si estuviera vivo te daría una patada en el culo.”

“Eres increíble. Tomar decisiones políticas importantes en Twitter. También va en contra de los valores estadounidenses. Igualdad para todos. Los militares están de acuerdo.”

“¿Sabes lo que es una persona transgénero?”

“¿Interrupción tremenda? ¿Cuántas personas en las fuerzas armadas están pidiendo cambiar de sexo? ¿Precisamente?”

“‘Gays Por Trump’ ¿Dónde estáis? ¡Mirad a quién apoyasteis!”

“Eres una desgracia para esta presidencia. Lo digo con gratitud y respeto por los veteranos transgénero que he tenido el honor de conocer.”

“Esta es la realidad: los estadounidenses transgénero ya están sirviendo de uniforme, con honor y eficacia.”

“Crecí en un ejército con personas LGTB sirviendo en la sombra. No podemos dejar que Donald Trump retrase el reloj para nuestros soldados valientes y trans.

La gente está calificando esto de promesa rota, pero creo que es probable que Donald Trump no tenga ni idea de lo que significa el “T” en LGTB.

Continua leyendo: 'The L Word', la serie lésbica por antonomasia, volverá a nuestras pantallas

'The L Word', la serie lésbica por antonomasia, volverá a nuestras pantallas

Cecilia de la Serna

Foto: Showtime

Era un secreto a voces, a la par que una amplia demanda por parte del público. Desde que The L Word dejara la parrilla en 2009, la representación más queer de las mujeres en televisión estaba algo huérfana. A pesar de que grandes fenómenos como Orange Is The New Black aliviaran ese abandono, nada ni nadie podía reemplazar a las chicas de The L Word.

Ocho años después del final de la sexta temporada de esta serie de Showtime, la productora parece estar lista para revisitar The L Word. Lo hará en forma de secuela, incluyendo algunos de sus personajes más icónicos, y añadiendo nuevas caras y tramas. Algunos de los personajes de la serie que volveremos a encontrar serán Bette (Jennifer Beals), Shane (Katherine Moennig) o Alice (Leisha Hailey), entre otros.

En las últimas semanas los rumores se han disparado irremediablemente por los distintos movimientos de las creadoras y protagonistas de la serie en las redes. Por un lado, su directora, Ilene Chaiken, publicaba este misterioso tuit mencionando a la serie y a algunas de las actrices principales.

El mensaje provocó todo tipo de especulaciones en torno a una posible vuelta de esta ya mítica serie para el colectivo LGTB+ -especialmente para las lesbianas-. El interés mayúsculo que despertó un posible regreso ha terminado de convencer a la productora, que acaba de confirmar la vuelta de la serie. Algunas de sus actrices ya han celebrado la buena nueva en las redes.

It’s on. Think more rebel yell than reboot. 😉 #TheLWord @ilenechaiken @leisha_h @kateomoennig @showtime

Una publicación compartida de Jennifer Beals (@thejenniferbeals) el

Ilene Chaiken seguirá involucrada en este nuevo proyecto, aunque no al frente como en las entregas originales por razones de contrato con la serie Empire, donde trabaja como productora ejecutiva.

The L Word supuso, en su día, un gran hito inesperado para la representación de mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales en la televisión norteamericana. Mientras que otras series como Queer as Folk ya llevaban un amplio recorrido dando voz a los hombres LGTB+, no existía ninguna historia seriada en torno a las vidas, amores, desamores y descubrimientos de las mujeres queer. Con ella crecieron, entre 2004 y 2009, millones de adolescentes que vieron su realidad reflejada en la pantalla. En varias ocasiones, sus creadoras han puesto de manifiesto su decepción al ver que ninguna otra historia llenaba ese hueco una vez desaparecida The L Word. Por ello, han decidido ellas mismas volver a llenarlo con una secuela cuyo estreno se prevé para 2018.

Continua leyendo: Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos

Marienna García-Gallo

Foto: Marienna García-Gallo
The Objective

Mas de 55 carrozas fueron protagonistas este año durante las fiestas del World Pride en Madrid, pero solo una de ellas, quizás la mas divertida, se subvencionó por sus propios participantes: un grupo de amigos, liderado por Marchelli y Jesús Pelayo, quienes se encargaron de darle el toque mundial a este gran día de celebración en su carroza con el tema Gay World.

En su octavo año de participación, nos han dado la oportunidad de documentar mas allá de la carroza como tal, y meternos un poco en su intimidad para captar esos momentos previos. En una casa llena de luz, un grupo de amigos, diversas nacionalidades… allí estábamos todos y cabíamos todos.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 1
Los preparativos comienzan muchas horas antes de que la carroza parta.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 2
El tema de este año es Gay World… pero obviamente no pueden faltar los toreros…

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 3
…o la flamenca.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 5
Sombra aquí.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 6
Sombra allá.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 8
La delegación española… ¡casi lista!

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 9
Coordinando la llegada.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 10
¡Salida triunfal!

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 11
En camino a Atocha.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 12
Llegando. Casi todo listo.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 13
De Noruega al Gay World.

Gay World, la carroza independiente del World Pride 2017 en fotos 14
China, Escocia, Francia… la carroza Gay World está lista para salir.

Save

Save

Save

Save

Save

Continua leyendo: Túnez, una primavera árabe LGTBIQ a medio camino

Túnez, una primavera árabe LGTBIQ a medio camino

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Hussein Malla
AP Photo, File

Túnez, la punta de lanza de los países árabes que se revelaron contra sus gobiernos en la denominada Primavera Árabe de 2011, es uno de los pocos en el que los ciudadanos han ganado en libertades y derechos con el establecimiento de una nueva Constitución en 2014. Podría decirse que es uno de los pocos Estados del Magreb donde las revueltas han triunfado y que se ha convertido en el representante más “democrático”, “progresista” y “estable”. No obstante, aún así, aun queda mucho por hacer.  Los aspectos relacionados con género e identidad en las sociedades árabes generan un intenso debate, donde predominan los prejuicios y el desconocimiento. La reivindicación de los derechos humanos es tarea pendiente para muchos ciudadanos, y en particular para minorías como el colectivo LGTBIQ.

Con motivo del World Pride 2017, que acoge Madrid, Casa Árabe se ha unido a esta iniciativa para “romper barreras y generar un espacio de encuentro y discusión, pero también de conocimiento y reconocimiento”. En este sentido, el lunes 26 de junio,  esta institución acogió a Hafedh Trifi, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Tunecina por la Justicia y la Igualdad (DAMJ), que conversó con el periodista de la Cadena SER Álvaro Zamarreño, sobre la situación del colectivo LGTBIQ en Túnez.

Las leyes en Túnez

Hafedh Trifi asegura que su organización, DAMJ, libra una batalla contra el artículo 230 del Código Penal tunecino, que condena la sodomía. “En Túnez, desde la revolución de 2011, hemos ganados muchas cosas, como mayor libertad de expresión, de reunión, de manifestaciones… pero las libertades individuales siguen en proceso de cambio”.

Tras la revolución de 2011, DAMJ consiguió establecerse como asociación. Las dos primeras ocasiones en las que presentaron los papeles en la ventanilla de registro, su solicitud fue rechazada, pero a la tercera fue la vencida. No obstante, según Hafedh la organización no aparece en el BOE y por tanto se mueve en el campo de la alegalidad. “Se reconoce nuestra existencia, pero si tenemos algún problema, carecemos de protección y defensa”.

En 2014 se estableció una nueva Constitución en el país, que contiene tres artículos, el 21, 23 y 24, relacionados en cierta manera con colectivo LGTBIQ. En ellos se establece la protección de la integridad física, contra la tortura o los registros. Sin embargo, del artículo 49 no se habla demasiado. Este artículo está al final del capítulo dedicado a la libertad individual y establece lo que está permitido y lo que no.

La Constitución es el documento de mayor valor en la leyes tunecinas, se encuentra en la cúspide de la pirámide, pero el verdadero problema radica en el artículo 230 del Código Penal, que condena la sodomía. Lo estableció en 1913 el Protectorado francés, lo instauraron por tanto los colonialistas, aunque posteriormente se tradujo al árabe. Este artículo condena con penas de entre 3 a 5 años de prisión as relaciones entre dos hombres.

Además, el problema de ser condenado por sodomía es que al salir de la cárcel con antecedentes penales, no se puede  acceder a puestos en el sector público, y es más difícil acceder a trabajos en el sector privado.

Uno de los casos más sonados en Túnez fue el del joven de 22 años Marwan, arrestado y condenado en 2015 por homosexualidad, previo sometimiento al test anal. Tras convertirse en un hecho muy mediático y llevarse a cabo numerosas campañas para su liberación, salió de la cárcel tres meses después de su detención, una vez pagada la fianza de más de 1.000 euros y de haber quedado marcado por las vejaciones sufridas en el proceso y los antecedentes penales.

Hafedh asegura que para verificar que un hombre ha tenido relaciones sexuales con otro hombre, se lleva a cabo el llamado “test anal”. Los funcionarios aseguran que se hace con el consentimiento de la persona, pero no es así. “En Túnez, el consentimiento se consigue con torturas, agresiones y amenazas; no es una decisión libre”. Esta práctica es, sin duda, una vulneración de los Derechos Humanos.

Los arrestos en este país mediterráneo comienzan con el aspecto físico de las personas. “Los cuerpos de seguridad detienen a hombres más afeminados o a mujeres más masculinas, o incluso por su ropa de vestir”. Posteriormente al arresto es cuando se producen los actos de violación de la intimidad personal con el registro de los domicilios, de la correspondencia o incluso de los móviles, pese a que la constitución condena estos actos.

Los transexuales tampoco están reconocidos por el gobierno, no tienen identidad ni derechos. Carecen de los papeles necesarios en los que se muestre la identidad de género que han elegido. Asimismo, existe una circular por la cual los médicos tiene prohibido atenderles.

La sensibilización como arma

DAMJ y otras organizaciones del colectivo realizan un trabajo de sensibilización que consiste en trabajar con personas del colectivo, darles a conocer sus derechos o enseñarles a protegerse, a través de vídeos y guías, como la Guía de Seguridad que publicó la asociación tunecina en diciembre de 2016. En ella, además de informar sobre los derechos de las ciudadanos, también se dan consejos para proteger las contraseñas, sobre cómo actuar ante un arresto, el derecho a negarse al test anal, la recomendación de no firmar ningún documento sin leer todo muy bien previamente, etc… La asociación también pone un abogado a disposición de las personas que lo necesiten.

“La siguiente parte de nuestro trabajo consiste en trabajar con el gobierno, los Ministerios de Justicia, Interior o Sanidad. Intentamos dialogar con ellos, ya que tienen el poder para cambiar las leyes, aunque no es nada fácil”.

Para conseguir cambios en el país, también es importante establecer diálogos con los médicos, psiquiatras, psicólogos, sexólogos, para intentar acabar con el test anal, que se realiza sin consentimiento a dos personas que han mantenido relaciones consentidas en el ámbito privado. El test es una tortura que va en contra de la ética humana y del juramento hipocrático médico, en el que se establece que se debe proteger al paciente. En abril de 2017 el Colegio de Médicos de Túnez se opuso al test anal.

“En algunos casos, los hombres han sido sometidos al test anal delante de policías e incluso esposados, sufriendo insultos y vejaciones varias. Es un acto de humillación contra la dignidad humana”.

Quizá una de las cosas que más choquen en una sociedad moderna sean las llamadas “terapias de reconversión”. Hay caso de familias tunecinas que cuando tienen un hijo homosexual o bisexual intentan curarles. “Sin generalizar, una gran parte de psicólogos en Túnez llevan a cabo terapias de cura, que solo causan daños psicológicos, por supuesto. Nosotros intentamos acabar con esto”.

En algunos centros educativos los jóvenes sufren rechazo por su condición sexual. Resulta llamativo el caso de seis jóvenes homosexuales de la ciudad de Qairouan, que fueron expulsados de la universidad y se quedaron sin derecho a la educación.

En cuanto al trabajo de la asociación con la juventud, “es algo muy difícil”. Acudir a colegios o institutos para impartir charlas de eduación sexual es algo imposible. “Nos acusarían de perversión de menores“. Para llegar a los jóvenes, la organización intenta sensibilizar a profesores y directores.

La lucha política

En referencia al partido islamista, Enahda, Hafedh asegura que es un partido dividido entre aquellos que se oponen a los ataques contra la libertad individual y los que consideran la homosexualidad una enfermedad, como el exministro de Derechos Humanos.

Otros partidos más progresistas, los de izquierdas, sí apoyan al colectivo LGTBIQ en el país, pero no los manifiestan. “No se dan cuenta de que con su silencio están dando su apoyo al gobierno“.

Si con la política no fuera suficiente, la religión también entra en juego. “En Túnez nos movemos en el Estado de Derecho, la religión no rige la República, y queda acotada al ámbito privado”, afirma Hafedh. “Nosotros no entramos en ese debate, cada uno es libre de seguir su fe, aunque sí que es verdad que en otros países donde la religión tiene una gran fuerza en el gobierno, la situación del colectivo LGTBIQ es mucho más complicada”.

A pesar de todas las trabas, DAMJ no actúa sola, existen redes de colaboración con organizaciones en otros países árabes. No obstante, el trabajo no es fácil y en numerosas ocasiones, los miembros de las asociaciones sufren amenazas. “Algunos han tenido que huir de sus países tras sufrir amenazas de muerte”.

TOP