Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Sitges, la joya del Mediterráneo catalán brilla menos de lo que acostumbra

Borja Bauzá

Foto: Borja Bauzá
The Objective

Los titulares de prensa se suceden a buen ritmo. Más de 3.000 empresas han llevado su sede fuera de Cataluña desde el referéndum; Frenazo industrial en Cataluña mientras Madrid se dispara; Salou, el ‘kilómetro 0’ de la ruina soberanista; o –este último de hace apenas cinco días– Catalunya, a la cola de España en el aumento de venta de vivienda. Industria, turismo, vivienda. Todo parece encontrarse en caída libre desde el referéndum por la independencia celebrado el pasado mes de octubre. Todo menos un pueblecito de la comarca del Garraf que parece estar aguantando el tirón. Más o menos.

Sitges comenzó a destacar como población sui géneris hace un par de siglos, cuando varios de sus habitantes decidieron marcharse a las Américas con la intención de hacer fortuna. Tal ánimo emprendedor no era raro en la época; otra cosa diferente era triunfar en el proceso. Por lo general a los sitgetanos les fue bien. Y aunque algunos, como Facundo Bacardí, que años más tarde fundaría en Cuba la empresa que todavía hoy lleva su nombre, decidiesen quedarse allende los mares, muchos optaron por regresar al pueblecito de su infancia.

Sitges, la joya del Mediterráneo catalán brilla menos de lo que acostumbra 2
Sitges según el pintor Morés. | Imagen: Pintura cedida por Garazi Tamayo

Los indianos que regresaron se dedicaron a construir pequeñas mansiones a la vera del pueblo. La mayoría escogió ubicarse cerca del mar, en lo que ahora es el Paseo Marítimo. Son precisamente esas villas las que hoy hacen de la localidad una de las poblaciones más caras de la costa española. En Sitges no es difícil encontrar propiedades en venta por seis, diez o incluso catorce millones de euros. Lo que sí empieza a ser más complicado es encontrar tantos compradores como antes.

*

Joan Buti dirige Finques Buti, la inmobiliaria más antigua del lugar. Buti tiene 60 años, la voz grave y una paciencia digna de santoral. Es la voz de la experiencia en uno de los mercados inmobiliarios más exclusivos y peculiares de España. Responde a las preguntas acompañado de una calculadora que utiliza para llenar de cifras sus argumentos.

Buti explica que muchas propiedades en Sitges pertenecen a familias de Barcelona de clase alta o muy acomodada que o bien viven todo el año en la localidad –sita a tan sólo media hora de la Ciudad Condal– o bien acuden a ella los fines de semana, puentes y vacaciones. Estas familias son las más comunes. En un segundo escalón, a bastante distancia de la burguesía barcelonesa, se encuentra una colonia de maños y madrileños también pertenecientes a la clase media alta de sus respectivas ciudades. Suelen utilizar Sitges como retiro vacacional. Por último, aunque casi a la par, está lo que Buti llama “el mercado internacional”; familias procedentes de Francia, Inglaterra e Irlanda que viven o veranean en el pueblo. Es este último perfil el que peor lleva lo del proceso independentista catalán.

El dueño de Finques Buti comenta el caso reciente de un cliente francés que visitó varios apartamentos. “Se marchó bastante convencido de querer comprar uno que le había gustado mucho, pero unos días más tarde me llamó desde Francia para informarme de que sus asesores financieros le habían recomendado esperar hasta que se calme la situación”. Por lo visto estos plantones son habituales desde agosto.

Sitges, la joya del Mediterráneo catalán brilla menos de lo que acostumbra 4
Iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla. | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Damián Peña, director de la oficina sitgetana del grupo inmobiliario Engels & Völkers, coindice con Buti. Dice que este otoño se han registrado menos solicitudes de compra de lo normal y también que hay bastante miedo fuera de España. Peña aclara que sus afirmaciones se basan en la intuición de alguien que está al pie del cañón. Las estadísticas oficiales –o, al menos, las que se elaboran siguiendo una metodología y datos contrastados– no saldrán hasta el verano. “De todos modos, el número de visitas a pisos y propiedades ha caído entre un 20% y un 30%, lo que hace suponer una caída de las ventas en los próximos meses. A menos visitantes, menos compradores potenciales”, explica.

Otra inmobiliaria histórica de Sitges es Fincas Maricel. Sus oficinas, que llevan gestionando transacciones inmobiliarias desde hace cuatro décadas, se encuentran en el Cap de la Vila, el centro neurálgico de Sitges. Allí atiende Carlos Solá, que ese día no parece estar del mejor humor del mundo, quizás porque a dos metros de la puerta los de Esquerra Republicana de Catalunya han montado un puesto informativo de cara a las elecciones del próximo 21 de diciembre que casi no deja ver el negocio.

“Claro que se ha notado”, asegura Solá al preguntarle por el proceso independentista. La percepción en Maricel es muy parecida a la de Engels & Volkërs: desde agosto las visitas a propiedades han caído un 20%. Por eso Solá estima que cuando lleguen las estadísticas oficiales se constatará una caída de las ventas del 15%.

Pese a que las tres inmobiliarias coinciden al apuntar que las familias extranjeras han dejado de buscar propiedades en Sitges, o por lo menos de buscar con las mismas ganas de antes, también dejan claro que, con todo, ni los precios se han visto afectados ni tampoco hay una avalancha de gente queriendo salir del pueblo cuanto antes.

*

Todas las reseñas lo confirman, y cualquiera que haya pagado visita estará de acuerdo: Sitges es un pueblecito bonito, tranquilo, y divertido que no se apaga ni en los meses más ásperos del año. Un microcosmos único gracias al Festival de Cine de Sitges que se celebra en octubre, a la semana del carnaval de febrero y a las conferencias multitudinarias –muchas veces de carácter internacional– que se suceden cada dos por tres en el Meliá situado junto al puerto. También gracias al puñado de colegios internacionales que hay repartidos por la zona para satisfacer la demanda de esas familias, tanto extranjeras como barcelonesas, que viven todo el año allí, y al Institute of the Arts Barcelona, el centro superior de estudios artísticos que abrió sus puertas en 2013 y acoge a docenas de estudiantes procedentes de todo el mundo. Tampoco escasean las reseñas culturales; las que hablan de los museos agrupados en torno a la iglesia de Santa Tecla, las que hablan de Santiago Rusiñol y su influencia modernista sobre Sitges, las que hablan –como esta de Francisco Umbral o esta otra de Sergi Doria– de los cuatro años que pasó allí, escribiendo en el primer chiringuito de España, el controvertido escritor y columnista César González-Ruano, y las que hablan del novelista Ildefonso Falcones, a quien le gusta frecuentar los clubes más selectos de la localidad. También hay quien dice haber coincidido con el último Premio Cervantes, Eduardo Mendoza, tomando paella en una de las villas que están pegadas al Hotel Terramar. Sitges no es, en resumidas cuentas, un pueblo playero más.

Sitges, la joya del Mediterráneo catalán brilla menos de lo que acostumbra 5
El turismo gay ha salvado Sitges. | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Pero en lo que atañe a las inmobiliarias, lo que realmente marca la diferencia entre Sitges y otros pueblos costeros de España es ser desde hace décadas uno de los destinos preferidos de eso que la Wikipedia llama “turismo homosexual”.

Fue en la década de los 80 cuando Sitges se erigió como destino turístico gay para personas de todo el mundo, un estatus que sigue manteniendo en la actualidad y gracias al cual el pueblo ha conseguido capear bien las crisis de la última década; primero la económica y ahora la crisis política que se deriva del proceso independentista.

“El cliente gay es un cliente importantísimo para Sitges”, señala Buti. Son personas –explica– normalmente extranjeras, con gran poder adquisitivo y que se comportan de forma diferente a las familias. “El cliente gay suele tener inquietudes diferentes a las que pueda tener la típica familia con niños, y es mucho más tolerante con la inestabilidad siempre y cuando vea que ésta no afecta a su seguridad personal”. Por eso –sigue explicando Buti– durante la crisis financiera, cuando el mercado nacional estaba en plena retirada, el pueblo tuvo que apoyarse en la comunidad gay y en las familias de origen extranjero para poder capear el temporal. Y por eso ahora, con las familias de origen extranjero pensándoselo dos veces antes de invertir en Sitges, vuelve a ser de nuevo la comunidad gay la que ayuda a mantener el pueblo sin un stock de viviendas acumuladas. Ese stock –termina Buti– es el que pesa tanto en algunas poblaciones vecinas que, tras casi diez años de crisis económica, se topan ahora con el procés y la incertidumbre que éste genera sin haber podido desprenderse de toda la oferta que arrastraban. En pocas palabras: el cliente gay es el gran comodín de Sitges.

*

Sitges, pues, es una realidad al margen de Cataluña pese a ser el pueblo más independentista del Garraf (según el recuento de votos de las últimas elecciones autonómicas) y estar a 40 kilómetros de Barcelona. Hay política en sus calles en clave de carteles, pancartas, banderas e incluso placas que hablan de la Guerra de los Segadores y de las tropelías que allí cometieron “las bombas castellanas”, pero uno debe esforzarse si quiere darse por aludido. No salta a la vista, ni es algo que se encuentre hasta en la sopa. No es, ni por asomo, un pueblo con la militancia de Arenys de Munt. Por encima de todo sigue siendo, como se ha dicho antes, un lugar tremendamente bonito y divertido que sirve a la burguesía barcelonesa de exilio vacacional dorado; un lugar en el que desconectar del clima político y en el que todavía se puede dormir con la buena conciencia de haber hecho una inversión inmobiliaria inteligente. Vender puede ser un poco más difícil que antes, pero el suelo sigue encontrándose entre los más exclusivos de España.

Sitges, la joya del Mediterráneo catalán brilla menos de lo que acostumbra 3
Paseo Marítimo de Sitges con el Hotel Terramar al fondo. | Foto: Borja Bauzá / The Objective

¿Y después de las elecciones del próximo jueves?

Carlos Solá es pesimista: “Esto va a ir a más y será entonces cuando la gente, también los catalanes, empiece a marcharse a otras partes de España”. Joan Buti es todo lo contrario, optimista, y dice que pase lo que pase –gane quien gane– el proceso independentista tiene los meses contados. Sostiene que cualquier persona mínimamente inteligente actuará con la tranquilidad y el sosiego del que sabe que las revoluciones, si se hacen, han de hacerse de otra manera. Damián Peña es el más escéptico de los tres y opina que todo mejorará cuando “en Europa se deje de hablar de nosotros”. O sea, que si el asunto se prolonga serán malas noticias.

De forma parecida opina Borja Mateo, experto inmobiliario y autor de varios libros sobre el sector, al afirmar que los precios bajarán “incluso en un lugar como Sitges” si el procés se dilata en el tiempo. En cualquier caso, ve complicado asistir a un éxodo burgués por culpa de la política: “Cataluña ni es ni va a ser como Euskadi en los años 80, donde se cargaban a gente por la calle”. Mientras eso no pase –dice– no hay de qué preocuparse. Es más, si el procés se dilata en el tiempo y sus predicciones se convierten en realidad, Mateo cree que la bajada de precios tampoco será demasiado pronunciada. Durará el tiempo que tarde la gente en comprender que hay pueblos que nunca tocan fondo.

Continúa leyendo: ¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona?

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona?

Borja Bauzá

Foto: Borja Bauzá
The Objective

Estos días muchos se preguntan cómo está afectando el proceso independentista al turismo en lugares como Barcelona. Las informaciones publicadas hasta el momento recogen declaraciones contradictorias; grupos hoteleros hablan de una oleada de cancelaciones mientras los organismos catalanes desmienten el impacto. ¿Qué está sucediendo realmente? A falta de cifras oficiales, parece que todos llevan algo de razón. Hay cancelaciones y preocupación ante una posible escalada de las tensiones. Sin embargo, la ciudad continúa llena de visitantes que pasean sin grandes preocupaciones mientras los cruceros siguen llegando a puerto.

El día después del referéndum por la independencia de Cataluña fue un tanto estresante para la dueña del kiosco ubicado en Plaça Universitat, frente a la Universidad de Barcelona, a pocos metros de La Rambla. Muchos jóvenes –demasiados– se acercaban hasta el expositor de prensa internacional para ver si el mundo hablaba de ellos. El Financial Times lo hacía en portada y con él toda la prensa británica. También los principales diarios franceses e italianos, y algún alemán como el Frankfurter Allgemeine o el Die Welt. Los estudiantes repasaban los titulares avisándose los unos a los otros cuando detectaban alguno que hiciese mención al 1-O. Las informaciones aludían a las cargas policiales. Parecían satisfechos; ¡por fin el mundo se daba cuenta de la represión española en Cataluña! Ajena a la épica del momento, la kiosquera se quejaba de no poder atender bien a los clientes y bufaba a los chavales: “¡Esto no es una biblioteca!”

La dimensión internacional del 1-O generó innumerables muestras de solidaridad; desde la escritora J. K. Rowling, autora de la saga Harry Potter, hasta el primer ministro de Bélgica, Charles Michel. Pero también empezó a preocupar a uno de los sectores más rentables de Cataluña (y de España): el turístico. El independentismo catalán lleva tiempo considerando imperiosa la necesidad de aparecer en el mapa global de regiones conflictivas. Para las arcas de una ciudad como Barcelona, sin embargo, esta nueva fama puede tener consecuencias muy negativas.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona?
Un turista observa un puesto de souvenirs en La Rambla. Foto: Borja Bauzá / The Objective.

Uno de los primeros en advertir del riesgo que suponía para el turismo la celebración de un referéndum fue Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital. El aviso se produjo cinco días antes del voto. El 26 de septiembre, en una entrevista concedida a Radio Nacional de España, Nadal aseguraba que “el impacto que está teniendo la situación política en Cataluña es mayor que el que han tenido los atentados”. El ministro se apoyó en datos de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). La respuesta tardó dos días en llegar. Fue Martí Sarrate, presidente de la patronal de agencias de viajes ACAVE, quien contestó al ministro asegurando que Barcelona rozaba la plena ocupación hotelera. Entre las declaraciones de uno y otro los servicios diplomáticos de varios países –a saber: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania e Irlanda– recomendaron a sus ciudadanos ir con cuidado.

Entonces llegó el 1-O, las cargas policiales, el cruce de amenazas entre líderes políticos, las declaraciones –tímidas en su mayoría– realizadas en las instituciones europeas, la solidaridad internacional y, el 3 de octubre, una huelga general en Cataluña que trajo consigo concentraciones multitudinarias en Barcelona.

A pie de calle

Óscar Manresa, conocido chef y empresario de hostelería, tiene varios restaurantes repartidos por Barcelona. En una conversación telefónica explica que el día de la huelga había decidido abrir el establecimiento que tiene en el Mercado de la Boquería, muy cerca de La Rambla. “A la hora del almuerzo se acercaron 300 tíos gritando y los clientes que estaban en la terraza se tuvieron que meter dentro como pudieron”, cuenta. Reconoce que ya ha sufrido unas cuantas cancelaciones de reservas. Grupos de trabajo que vienen de fuera, sobre todo. Sin embargo, y pese al incidente durante la huelga, Manresa cree que el problema tiene más que ver con la imagen que se traslada fuera que con un problema real de convivencia: “Los turistas no entienden muy bien el calado del conflicto y enseguida se creen que hay guerra civil cuando realmente no está pasando nada”.

El mismo día de la huelga, a poca distancia del restaurante de Óscar Manresa, Mario, un turista alemán que pasea por el barrio gótico acompañado de su mujer y la hija de ambos, saca fotos a una manifestación que recorre Via Laietana dando viscas a la terra. “Antes de llegar ya sabíamos lo que pasaba, pero llevábamos planeando este viaje ocho meses así que nunca pensamos en cancelarlo”, dice. Tampoco se arrepiente de haber venido: “No noto agresividad en la gente, todo parece muy festivo”, explica antes de volver a fijar el objetivo de la cámara. Para Mario los miles de manifestantes que pasan por delante ondeando esteladas no son más que una atracción añadida en una de las ciudades más visitadas de Europa.

Edmundo Ameneiro y María Elena Morales, un matrimonio de mediana edad procedente de México, se concede un respiro a la sombra de la catedral. También ellos lo ven todo muy tranquilo y dicen no haber tenido ningún tipo de problema durante su estancia. “El domingo vimos algunas colas aquí y allá pero nada más”, comenta ella.

Alexey y su novia han llegado desde Moscú. Pasean cerca del Arco del Triunfo sin tener muy claro el rumbo a seguir. Llegaron el día del referéndum y se marcharán la semana que viene. Son conscientes de la gravedad de la situación, pero se resignan a su suerte. Si pasa algo durante su visita, que pase. “Somos rusos; estamos acostumbrados a que todo se vaya a la mierda”, explican. Su encogimiento de hombros demuestra que la aclaración no busca ni drama ni chanza. Les han preguntado y ellos responden. Sin más.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 3
Harry y Claudine observan la Sagrada Familia. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

A un par de kilómetros de distancia, frente a la Sagrada Familia, Harry y Claudine se sientan en una terraza. Él, británico, pide cerveza. Ella, belga, un zumo de frutas. Están casados y discuten sobre qué parte de la iglesia se construyó con Gaudí vivo y qué partes corresponden a etapas posteriores. Viven en un pueblecito cerca de Bruselas y han llegado a Barcelona para coger un crucero. “El barco sale mañana, pero decidimos venir un día antes por si surgían contratiempos”, explica Harry. Claudine opina sobre la cuestión catalana: los referéndums –dice– no sirven para nada pero es que, en el caso del que se celebró el domingo, los resultados dictados por la Generalitat determinan que una mayoría de catalanes no quiere la independencia. (En efecto: los datos suministrados por el gobierno catalán dicen que participó menos del 50% del censo.) “Aunque ordenar a la policía pegar a gente que intenta votar está mal”, aclara. A Claudine los independentistas catalanes le caen un poco mal desde que comenzaron a recibir apoyo expreso de los independentistas flamencos. “En el pueblo en el que vivimos todos entienden el francés pero se niegan a interactuar en francés”, explica. Claudine es valona y Harry no sabe flamenco. “Muchas veces es ella la que tiene que traducir lo que quiero decir”, comenta. No se sienten intimidados por el proceso independentista ni por los acontecimientos de la última semana. “A mí quienes me preocupan son los yihadistas”, sentencia Claudine poniendo una mueca que oscila entre el disgusto, el miedo y el asco. “Bruselas está llena de ellos”, añade.

No lejos de la Sagrada Familia, en el barrio del Guinardó, una familia coreana llega por fin al piso que ha alquilado a través de la plataforma Airbnb. Van con retraso por culpa de la huelga. Lo primero que quiere saber Moriya nada más llegar es la clave del wifi. Lo segundo es si la ciudad es segura para él, su mujer y sus dos hijos. El dueño del piso, un catalán de mediana edad jovial y tranquilo, reconoce que en las últimas dos semanas ha sufrido más cancelaciones que en los últimos dos años.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 1
Los turistas llenan las terrazas de la Plaza Real. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

Los organismos oficiales y las asociaciones hoteleras no se ponen de acuerdo

La curiosidad relajada que reina en las calles de Barcelona contrasta con las impresiones de Manuel Vegas, presidente de la Asociación Española de Directores de Hotel, cuando se le pregunta por cómo puede estar afectando al sector turístico la situación en Cataluña. “Todavía no hay datos concretos, pero se especula con una caída de reservas de entre el 30% y 35% en la primera semana de octubre”, dice. Si las aguas no vuelven a su cauce, Vegas sostiene que esa cifra podría aumentar en las próximas semanas. Y explica que “lo que más asusta a los asociados catalanes no es la política, sino la reacción española a lo que pueda suceder en Cataluña”. Es decir: que personas procedentes de otras partes de España dejen de visitar Cataluña bien por temor a la situación bien por no querer dejar dinero en la comunidad autónoma. Según la información que maneja Vegas, por el momento los hoteles más afectados son los de alta gama. Esto se debe, en parte, a la cantidad de empresas y organismos que han decidido trasladar foros y conferencias a otros lugares. En ese sentido, la cancelación más sonada ha sido la de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de Europa (Eurochambers), que ha decidido aplazar la celebración de su asamblea anual. Estaba previsto que la cita se celebrase en Barcelona entre los días 25 y 27 de septiembre.

Según recoge La Vanguardia, Alfonso del Poyo, vicepresidente de Hoteles Meliá, aseguró esta semana que en los 11 establecimientos que tiene la cadena en Cataluña se ha detectado una “relevante caída de la demanda”. El directivo calificó la situación de “preocupante” y dijo que otras cadenas hoteleras estaban experimentando circunstancias parecidas. En el mismo artículo también se recogen las declaraciones del consejero delegado de B&B Hoteles, Jairo González, quien confirmó que en sus establecimientos “hay anulaciones y enfriamiento de reservas a futuro”.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 2
Turista observa la Plaza Cataluña desde su balcón | Foto: Ana Laya / The Objective.

El Gremio de Hoteleros Catalanes, asociado a la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), y la Federación de Apartamentos Turísticos de Cataluña (Federatur) han suscrito las declaraciones de Alfonso del Poyo y Jairo González, según recoge El Mundo.

Octavi Bono, director general de Turisme de la Generalitat, opina de forma distinta. En declaraciones a la prensa catalana, Bono negó que exista inquietud y descartó que la demanda turística se haya visto afectada por el 1-O y los acontecimientos posteriores. En la misma línea se expresó un portavoz del Gremio de Hoteles de Barcelona, según unas declaraciones recogidas por El Periódico. Esta persona explicó que la actividad turística de la ciudad se está desarrollando “con total normalidad” y que “las previsiones de ocupación son muy altas”. En cuanto a Turisme de Barcelona, un organismo que depende del Ayuntamiento de Barcelona, su portavoz no ha contestado a las preguntas de este medio.

Cruceros y aerolíneas

El turismo de crucero es harto polémico. Estos buques suelen transportan miles de turistas de una ciudad a otra y el beneficio económico para los lugares que los reciben es sustancial. Un reportaje publicado este verano en El País explicaba que los cruceros dejan en Barcelona un beneficio anual de 313 millones de euros. Sin embargo, hay muchos vecinos y autoridades en ciudades como Venecia, Dubrovnik o la propia Barcelona que argumentan contra su llegada; dicen que esas cantidades de dinero vienen acompañadas de masificación y el deterioro de la urbe.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 5
Pueblos costeros como Sitges siguen recibiendo visitantes en octubre. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

En cualquier caso, y pese a las críticas, cuando hace unos días se conoció que dos cruceros alemanes –el Mein Schiff 3 y el Mein Schiff 5– con una capacidad total aproximada de 7.000 turistas optaron por desviarse de Barcelona y parar en Valencia, saltaron algunas alarmas. Sobre todo, porque el desvío de los buques estaba directamente relacionado con la situación política de Cataluña.

De momento parece ser un hecho aislado. En los departamentos de prensa de otras navieras de cruceros que operan en el Puerto de Barcelona no se tenía esta semana ninguna noticia de cambios de ruta en la presente temporada. De hecho, este domingo llega a Barcelona el crucero Norwegian Epic, con una capacidad similar a la de los dos cruceros alemanes juntos. Eso sí: desde Norwegian advierten que están “monitoreando la situación en Barcelona”. “En caso de problemas de seguridad, tenemos la flexibilidad de modificar nuestros itinerarios según sea necesario para evitar motivos de preocupación”, añade el e-mail remitido por la naviera.

También ha habido movimiento en el sector de las aerolíneas. Según ha trascendido a medios especializados, American Airlines y Air Canada están permitiendo a sus clientes cambiar las fechas de los billetes con destino al aeropuerto de Barcelona sin coste adicional. Se desconoce cuántos viajeros se han aprovechado de la medida.

Continúa leyendo: Todo podría ser mentira

Todo podría ser mentira

Gregorio Luri

Foto: EMILIO MORENATTI
AP

Este artículo está escrito con un estado de ánimo tan exaltado que no estoy seguro de que deban leerlo quienes me consideran una persona ecuánime, pero es que la alcaldesa de Barcelona me ha puesto de los nervios al considerar que es más digno de rememoración un payaso que un soldado. No es una anécdota que esta mujer insípida se permita dar una calle a un actor que si fuera de derechas sería machista, mientras desprecia al Almirante Cervera. Es la confirmación de que se ha instalado en la ortodoxia un síndrome político que podemos caracterizar por los siguientes síntomas:

  1. Tendencia irrefrenable a estar a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo.
  2. Convicción de ser el pueblo. Pero se enfadan mucho si les preguntas: “¿Cuando hablas de pueblo te refieres a ti y a quién más?”
  3. Ignorancia olímpica del arte fundamental del humanismo, el “ars nesciendi” de Vives. No saben que no saben.
  4. Insolencia ante las contrariedades. Si los hechos les llevan la contraria, desprecian a los hechos.
  5. Es decir, tachan de fascista a cualquiera que ponga en cuestión sus ocurrencias.
  6. Libertad de expresión, que ejercen con más frecuencia que la libertad de pensamiento.
  7. Igualdad, entendida como igual derecho a ser distinto… siempre que sean ellos los que decidan qué diferencias son respetables.
  8. Espíritu crítico (que es aquel que coincide con el suyo).
  9. Autonomía. Al mismo tiempo que hacen de la autonomía proclamada el principal dogma de la religión laica del presente, están llenando el mundo de terapeutas. La utopía, por lo que se ve, es una sociedad terapéutica.
  10. Respetan la naturaleza de todos los seres… excepto la del hombre, al que ven como un inocente polimorfo.
  11. Antimilitaristas y pacifistas. Es decir, aceptan que nunca asumirán la responsabilidad de gobernar la nación y eso les permite, para decirlo con palabras de Orwell, reírse de los uniformes que velan sus sueños.
  12. Son de lágrima fácil ante todo aquello que les permite sentir lástima. Creen que la bondad es adornarse la conciencia con abalorios emotivos.
  13. Piensan que la indignación es una virtud política… siempre que vaya dirigida contra los otros.
  14. Memoria selectiva. Poseen el monopolio de la memoria histórica.
  15. Antiautoritarios. Tanto, que no consideran necesario levantarse de la silla cuando le entregan las llaves de la ciudad al presidente de un gobierno extranjero.
  16. Innovadores. Hasta el punto de que no les importa estar equivocados… con tal de no estar anticuados.
  17. Laicos y respetuosos con toda religión que no sea la de sus abuelos.
  18. Revolucionarios. Ya han invadido la lengua con comisarios políticos.
  19. Pluralistas y multiculturales, hasta el extremo de estar erosionando la cultura común, que es el ecosistema humano que nos permiten disponer de estrategias compartidas para entendernos con desconocidos.
  20. Son la ortodoxia y por lo mismo, son incapaces de alejarse de sí mismos para contemplarse irónicamente.

¿Es grave?

Honestamente, no sé hasta qué punto el cabreo agudiza o entorpece mi mirada. Ante la duda, quizás deba acabar diciéndoles a ustedes lo que dijo un pastor sueco a sus feligreses un Viernes Santo que le salió un sermón terrorífico: “No lloréis, hermanos, que todo podría ser mentira”.

Continúa leyendo: El consenso del 78 y la crisis catalana

El consenso del 78 y la crisis catalana

Jorge San Miguel

En elSubjetivo Jorge San Miguel analiza el régimen del 78, las fracturas que han aprovechado ciertos grupos como los promotores del procés y las consecuencias tal vez inesperadas de sus acciones.

Continúa leyendo: Google Japón cambia el street view por el dog view en Odate, la ciudad natal de Hachiko

Google Japón cambia el street view por el dog view en Odate, la ciudad natal de Hachiko

Carola Melguizo

Foto: Mikhail Vasilyev
Unsplash

Si compartes tu vida con un perro, en algún momento te has preguntado cómo se ve el mundo desde su perspectiva. De ahí que triunfen en internet los vídeos grabados con cámaras deportivas en los que por unos minutos vemos lo que ve un animal cuando corre hacia el mar o cuando juega en el parque. Ahora, gracias a Google Japón podemos descubrir una ciudad entera a través de los ojos de un perro. Y no se trata de una ciudad cualquiera, sino de Odate, la ciudad natal de Hachiko, el perro que se convirtió en símbolo de lealtad después de esperar durante años que su humano fallecido volviera a la estación de tren en la que se encontraban cada día.

Se trata de dog view, una versión del ya clásico street view de Google con la que podemos recorrer las calles de la ciudad de Odate, en el norte de Japón, desde la perspectiva (en 360º) de un perro. La idea es promover el turismo en la zona y la elección de la ciudad no es casualidad. Odate es parte de la prefectura de Akita, lugar de origen de la raza del mismo nombre. Los guías, como es de esperar, son tres akitas: Asuka, Ako y Puko que recorren la ciudad con una pequeña cámara en el arnés y muestran al visitante las principales atracciones turísticas y algunos lugares especiales conocidos, hasta ahora, solo por los locales. Asuka, por ejemplo, es el encargado de mostrar la estatua de Hachiko, el akita más famoso de la historia.



Como la cámara va en el lomo, en los recorridos, además de la vista panorámica de la ubicación, se ven las orejas de los perritos y al girar, se ven las colas. Un toque extra de ternura que hace que la experiencia sea incluso más especial. En el blog de Google Japón, los responsables aseguran que la grabación fue divertida tanto para el equipo humano como para el canino. Para demostrarlo, publicaron un making of en el que se ve a los perros disfrutar en la nieve durante el paseo:

La historia de Hachiko

Los lazos de la raza con la ciudad son muy especiales. Los locales los veneran como símbolo de prosperidad, salud y buena fortuna. Sin embargo, entre todos los akitas hay uno que destaca: Hachiko, el ejemplo de lealtad. Nació el 10 de noviembre de 1923 en una granja de Odate y a las pocas semanas fue regalado a Eisaburō Ueno, ingeniero agrónomo y profesor de la Universidad de Tokio. Se volvieron inseparables. Cada día Hachiko acompañaba al profesor a la estación de Shibuya para que tomara el tren que lo llevaba a la universidad. Al atardecer, regresaba para recibirlo y volvían juntos a casa. La rutina terminó de forma brusca en 1925 cuando Ueno murió a causa de un derrame cerebral durante una clase.

Durante más de nueve años el perro acudió cada tarde a la estación con la esperanza de volver a encontrarse con su humano y se convirtió así en uno de los mayores ejemplos de lealtad. Los comerciantes de la zona lo cuidaron y alimentaron hasta el día de su muerte el 08 de marzo de 1935. Actualmente, las dos estatuas de Hachiko están en Japón, una en Odale y otra en Shibuya, pero el reconocimiento ha traspasado las fronteras niponas, en gran parte gracias al cine.

La vida del can llegó a la gran pantalla en 1987 con la película ‘La historia de Hachiko’, del cineasta japonés Seijiro Kojama. En 2009, Lasse Hallström dirigió un remake protagonizado por Richard Gere llamado ‘Siempre a tu lado, Hachiko’. Advertencia: imposible no llorar.

TOP