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¿Te has preguntado alguna vez qué sueña tu perro?

Carola Melguizo

Foto: Lottie
Flickr bajo Licencia Creative Commons

El lazo que existe entre un perro y su humano es tan fuerte que no necesitan hablar el mismo idioma para poder comunicarse. Y no se trata sólo de los comandos básicos de obediencia o de una sensación por parte de la persona. Estudios científicos como el realizado por la Dra. Gabriela Barrera en el IciVet, Argentina, han demostrado que los perros tienen capacidades cognitivas que les permiten utilizar claves comunicacionales con las personas. Sin embargo, por muy buena que sea la comunicación, hay situaciones concretas en las que es imposible saber qué está pasando por la cabeza de nuestro mejor amigo. Por ejemplo, cuando duerme. Por eso, todos alguna vez nos hemos preguntado con qué sueñan los perros. Si es que sueñan, claro. Pues bien, la Dra. Deirdre Barrett, profesora y psicóloga clínica y evolutiva de la Escuela de Medicina de Harvard dice tener la respuesta.

Es importante destacar que, de momento, las teorías sobre el contenido de los sueños de los perros son meramente especulativas y están basadas en señales visuales y auditivas. Lo que sí está demostrado científicamente es que a nivel estructural, el cerebro de los perros es similar al de los seres humanos. Gracias al electroencefalograma (EEG), investigadores han podido probar que, al igual que la mayoría de los mamíferos, los perros, durante el sueño, tienen ondas cerebrales parecidas a las de una persona y pasan por las mismas etapas de actividad eléctrica, con sueños que ocurren en ambas especies durante la etapa conocida como REM, o movimiento ocular rápido. Lo que sugiere que los perros sueñan como nosotros.

La Dra. Barrett va un paso más allá y asegura que lo más probable es que los perros sueñen con sus humanos. Con su cara, su olor e incluso con complacerlo o molestarlo. Adorable ¿no? De acuerdo con la científica, los seres humanos sueñan con las mismas cosas que les interesan en el día, sólo que de forma más visual y menos lógica y no hay razón para pensar que los perros sean diferentes en ese aspecto. “Dado que los perros son generalmente muy apegados a sus dueños, es previsible que sueñen con ellos.”

En cuanto a la calidad de los sueños y la posibilidad de influir en ellos, la Dra. Barrett asegura que: La mejor forma de asegurar buenos sueños es tener experiencias positivas a lo largo del día, tener suficientes horas de sueño y dormir en un entorno seguro y cómodo.” Por lo visto, la misma fórmula aplica tanto para perros como para humanos.

¿Te has preguntado alguna vez qué sueña tu perro?
Niko el Bulldog durmiendo | Foto: Sabian Maggy

La Dra. Barrett no es la única interesada en el tema de los sueños en los perros. El Dr. Stanley Coren, profesor de psicología de la Universidad de Columbia Británica, lideró una investigación que comprobó que, durante la fase REM del sueño, que es la más profunda, los ojos de los perros se mueven bajo los párpados, tal y como sucede con los humanos. El estudio también permitió a los investigadores concluir que los perros sueñan más cuando son cachorros. Probablemente porque están recibiendo muchos estímulos y asimilando una gran cantidad de información nueva. Los perros adultos, en cambio, tienen sueños más largos, pero en menor cantidad.

El tamaño del animal también es decisivo, los perros pequeños sueñan más que los perros grandes. Por ejemplo, un caniche toy puede soñar una vez cada diez minutos. Un Golden Retriever, en cambio, sólo puede soñar una vez cada noventa minutos. Ahora bien, independientemente del tamaño o de la edad, para poder tener una buena actividad física y mental, los perros necesitan dormir sin interrupciones. En este sentido los científicos son categóricos: Si tu perro está descansando, déjalo tranquilo y si está dormido, no lo despiertes.

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Productos para perros que viven con humanos fanáticos de Star Wars

Carola Melguizo

Foto: La Princesa Mia
La Guía del Perro

El viernes llega a los cines ‘Star Wars: Los últimos Jedi’. Sin duda, uno de los estrenos más esperados del año porque pocas franquicias cinematográficas pueden decir que cuentan con el nivel de fidelidad que tienen los seguidores de la saga creada por George Lucas hace más 40 años. ‘Star Wars’ forma parte de la cultura popular y miles de personas están en este momento, entrada en mano, contando las horas para ver el Episodio VIII y reencontrarse con personajes que ocupan ya un lugar importante en la historia del cine.

Es el caso de la icónica princesa Leia, que tristemente dice adiós a la saga tras la muerte de la actriz Carrie Fisher en diciembre del pasado año. Esta película es importante para sus seguidores, no sólo por ser la última que rodó la artista, sino porque en ella participa Gary, el bulldog francés que acompañaba siempre a Fisher y que por ella fue capaz de ir a una galaxia muy, muy lejana vestido de alien. El cameo, aunque breve, refuerza la fama del can que con su característica lengua afuera ha logrado conquistar muchísimos corazones y goza ya de gran popularidad en las redes sociales.

Star Wars y los perros

Las películas de ‘Star Wars’ son de esas que despiertan auténticas pasiones. Sus seguidores se entregan en cuerpo y alma y lucen con orgullo desde maletas hasta bolas para el arbolito, pasando por moldes de silicona, cepillos de dientes, bolígrafos y básicamente cualquier objeto que uno se pueda imaginar, incluyendo, por supuesto, todo el universo canino. Estos cinco productos harán que tu perro se sienta como un auténtico fan.

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1. Homedog de Oxidedrum

Una cama cómoda y segura que, además de servir como lugar de descanso para perros pequeños o medianos, se puede utilizar como mesa auxiliar o como elemento decorativo. Está hecha con un bidón industrial reciclado y es totalmente personalizable.

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2. Collares de MasTazas

Ligeros y resistentes, están hechos a mano con una tira de nylon forrada de tela algodón y cuentan con una anilla metálica para el enganche de la correa y una hebilla de plástico con cierre a presión. Hay varios estampados disponibles.

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3. Bandanas de algodón de Corgeous & Co

Son reversibles y se pueden personalizar con el nombre del perro y el teléfono de contacto. Están disponibles en todos los tamaños, desde la talla XS (Chihuahua) hasta la talla L (Gran Danés).

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4. Chapitas identificativa de Guau que Miau

Están 100% hechas a mano con arcilla polimérica. Por un lado llevan a uno de los personajes de ‘Star Wars’ en relieve y por el otro, el nombre del perro y el teléfono de contacto, para que nuestro amigo esté siempre identificado en caso de que se separe más de la cuenta.

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5. Orejas de Yoda de Funidelia

Diadema de tela, ajustable a la cabeza, con las orejas del famoso maestro Jedi. Sirve como complemento, pero también es el disfraz perfecto para aquellos perros que prefieren no utilizar ropa. “La capacidad de hablar, inteligente no te hace”, dijo Yoda. ¡Y cuánta razón tenía!

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Los animales no son cosas, aunque lo diga el código civil

Carola Melguizo

Foto: Tanay Mondal
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Hace ocho años la Unión Europea hizo una modificación en su Tratado de Funcionamiento para reconocer a los animales como seres sintientes. En ese momento, ya otros países europeos lo había hecho. Austria y Alemania, por ejemplo, especifican en sus leyes que los animales no son cosas. Lo mismo ocurre con el Código Civil catalán, que establece en su libro quinto que los animales de compañía “no tienen consideración de cosas y están bajo la protección de la ley”. Suiza, Francia y Portugal también han tomado las medidas necesarias para modernizar sus legislaciones en este sentido. Pero en el Código Civil español, en cambio, los animales son considerados bienes semovientes, es decir, cosas que se mueven por sí mismas.

No es de extrañar, considerando que el Código Civil español data de 1889. Pero es evidente que a día de hoy la realidad social de los animales es muy diferente. Esto representa un auténtico anacronismo legal que tiene consecuencias importantes ya que deja a los animales desprotegidos ante situaciones como el abandono, los embargos o incluso las separaciones, al considerarlos una propiedad más. Es cierto que los derechos de los animales están reconocidos y protegidos por el mismo Ordenamiento Jurídico del que forma parte el Código Civil, pero la realidad es que para poder garantizar realmente el cumplimiento de dichos derechos, el primer paso es considerarlos seres vivos con capacidad de sentir.

Una reforma en el Código Civil español para cambiar el estatuto jurídico de los animales de ‘cosas’ a ‘seres vivos dotados de sensibilidad’, que es el que ya les otorga el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que en su artículo 13 reconoce a los animales como seres sintientes, es justo lo que se proponen el Observatorio Justicia y Defensa Animal (OJDA) y la Fundación Affinity. Ha sido un camino largo y complicado, pero ya ha visto frutos. El pasado 14 de febrero, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad instar al Gobierno a acometer la reforma legal.

En palabras de Nuria Menéndez de Llano, abogada especialista en Derecho Animal y directora del OJDA, “que España actualice el Código Civil para que los animales sean reconocidos como seres sintientes tiene una trascendencia en la práctica judicial necesaria e imperiosa”. Sobre el acuerdo con la Fundación Affinity, Menéndez del Llano asegura: “Tenemos muy claro cuál es el objetivo y trabajaremos de la mano para modernizar nuestra ley y dar a los animales la consideración que merecen”. Con la presentación de la Proposición de Ley, y su correspondiente publicación en el Boletín Oficial de las Cortes, el cambio en la legislación está más cerca.

#animalesNOsoncosas

Somos muchos los españoles que esperamos que se efectúe lo antes posible. En la plataforma Change.org, sin ir más lejos, hay una petición dirigida a Mariano Rajoy y a otros cinco líderes políticos, entre los que se encuentran Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que ya ha sido firmada por más de 340.000 personas y que tiene como objetivo conseguir 500.000 firmas.

Famosos como Rudy Fernández, Dani Rovira, Alma Obregón, Nika, Thais Blume y Malena Costa se han hecho eco de la campaña en sus redes sociales utilizando el hashtag #animalesNOsoncosas en fotografías de sus perros y gatos para difundir el mensaje entre sus seguidores. Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity, afirma que “necesitamos promover un cambio en la legislación española, por el bien de los animales y porque ellos son mucho más que una simple pertenencia y así se debe reconocer en el Código Civil. Y para ello, el apoyo y el compromiso de la gente es clave.”

Una encuesta realizada por la Fundación Affinity y el OJDA, arroja que un 84% de la población española está a favor de cambiar el código civil español para que los animales dejen de ser considerados cosas. Según datos de la misma encuesta, el 60% considera que en otros países se trata a los animales de compañía con más respeto que en España. En parte por situaciones como la falta de protocolos de rescate o salvamento para los animales que viajan en los vehículos en caso de sufrir un accidente de tráfico. Por absurdo que parezca, actualmente no existe en España ninguna legislación que obligue a recoger al animal, dejándolo en un estado de indefensión total. En este sentido, el cambio del Código Civil es un paso importante para poder seguir trabajando en pro de la defensa y la protección de los animales.

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Los perros pueden leer las expresiones faciales de los humanos

Carola Melguizo

Foto: Alan Levine
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Los perros tienen un truco infalible para evadir el conflicto: evitar el contacto visual cuando los humanos están enfadados. Miles de años de domesticación han hecho que los canes entiendan eso de que dos no pelean si uno no quiere y que puedan leer las expresiones faciales de los seres humanos, sean o no de su manada, diferenciando las caras felices de las que no lo son. En palabras de la adiestradora Turid Rugaas: “Para un perro es mucho más importante evitar conflictos que ser obediente.” Esto podría explicar, de cierta forma, que cuando se trata de otros perros, en cambio, tiendan a sostener la mirada.

La conexión emocional que existe con los humanos no necesita ningún tipo de estudio. Todo aquél que ha vivido con uno puede dar fe de cómo los perros son capaces de entender el estado de ánimo de los distintos miembros de la familia. Ahora bien, qué pasa cuando perro y humano no se conocen. Responder de forma apropiada a las señales emocionales del otro es fundamental para todas las criaturas sociales, principalmente porque permite anticipar sus intenciones. Supervivencia pura y dura. Los animales son capaces de hacerlo con sus semejantes. Pero interpretar las emociones de otra especie es un proceso complejo que requiere un cerebro capaz de evaluar, comparar y asociar representaciones mentales de imágenes y sonidos. Hay estudios científicos que demuestran que los perros pueden hacerlo.

Un grupo de científicos de la Universidad de Helsinki, Finlandia, demostró, con 31 perros de 13 especies, que los perros evalúan las expresiones faciales amenazantes por su validez biológica, utilizando como evidencia los patrones de observación. En la revista científica PLOS One, los investigadores explican que para el estudio pidieron a los perros que se sentaran frente a una pantalla de vídeo sin ningún tipo de interacción humana y les mostraron imágenes de expresiones amenazantes, agradables y neutrales tanto de perros como de humanos y realizaron un seguimiento de su mirada.

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Los canes entiendan eso de que dos no pelean si uno no quiere. | Foto: John O’Beirne vía Flickr bajo Licencia Creative Commons.

La primera conclusión del estudio es que el comportamiento de observación de los perros varía dependiendo de si miran a otro perro o a un humano. Aunque en términos generales analizan toda la cara, hay determinadas características de las expresiones que llaman su atención. En el caso de los humanos, los perros dedican más tiempo a estudiar los ojos y si la persona está enfadada, tienden a mirar hacia otro lado. Si se trata de otro perro, en cambio, lo que más les llama la atención es la boca, especialmente la de los perros amenazantes y dedican más tiempo a estudiar su cara. Sanni Somppi, jefe del equipo de investigación, asegura que “La domesticación puede haber equipado a los perros con una sensibilidad para detectar las señales de amenaza de los humanos y responderlas con señales pronunciadas de apaciguamiento.”

Otros estudios relevantes

Pero la capacidad de entender nuestras emociones que tienen los perros va más allá de distinguir expresiones faciales. Un estudio de la Universidad de Lincoln, Reino Unido, publicado en la revista científica Biology Letters de la Royal Society británica demostró que los perros comparten con los humanos la capacidad de combinar, comparar y asociar  signos emocionales de otra especie. A 17 perros de diferentes razas y edades se les mostraron dos imágenes de la cara de una misma persona, una visiblemente contenta y otra enfadada, asociadas a una voz que expresaba también ambas emociones.

La actividad permitió a los investigadores comprobar que los perros prestaban más atención si las expresiones faciales eran concordantes con la voz, lo que les permite suponer que los perros eran capaces de analizar el vínculo y establecer si la información era coherente o no. Lo mismo ocurrió al repetir la actividad con imágenes de perros y ladridos. Kun Guo, uno de los investigadores, explica: “Nuestro estudio muestra que los perros tienen la capacidad de integrar dos fuentes de informaciones sensoriales diferentes y tener una percepción coherente de las emociones humanas.” Lo realmente relevante de este hallazgo es que hasta entonces, esta capacidad cognitiva sólo había sido detectada en los seres humanos.

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La historia de Max, el perro del anuncio de la Lotería de Navidad

Carola Melguizo

Foto: Anuncio Lotería de Navidad 2017 – #DANIELLE, una película de Alejandro Amenábar [Oficial]
Leo Burnett

Todavía falta un mes para el sorteo de la Lotería de Navidad, pero gracias a su anuncio -un cortometraje de 20 minutos dirigido por Alejandro Amenábar- ya se siente la magia en el ambiente. Una magia que adquiere mayor significado cuando descubres la historia de Max, el perro que acompaña a los protagonistas en el spot.

Es un cruce de podenco portugués, tiene cinco años y se llama Maximiliano, pero los amigos le dicen Max. Su vida ha sido una auténtica película. Nació en Sevilla y a los pocos días fue abandonado en una caja de zapatos. En la Asociación Protectora El Buen Amigo lo cuidaron y le pusieron por nombre Bolita. A los 7 meses encontró un hogar, pero la felicidad duró poco y el pequeño volvió al refugio. Dos abandonos en menos de un año. Una realidad tristísima que, por desgracia, se repite con demasiada frecuencia en nuestro país.

El ‘Estudio de la Fundación Affinity sobre el abandono, la pérdida y la adopción de animales de compañía en España (2016)’ arroja cifras alarmantes. El año pasado, más de 100.000 perros fueron recogidos por refugios y protectoras en todo el territorio español. Las camadas no deseadas son la principal motivo de abandono. De ahí la importancia de fomentar la adopción y la esterilización como estrategia para reducir la población de animales abandonados.

La suerte de Bolita cambió el día que Ainhoa Larregui Echenique vió una foto suya y decidió adoptarlo. Con el cambio de familia vino también el cambio nombre y de ciudad. Madrid lo recibió con los brazos abiertos y él demostró que con el cariño y los conocimientos de adiestramiento de su humana podía aprender lo que le pidieran. Consciente de las habilidades de Max, Larregui contactó con Rafael Casado, experto en el adiestramiento de perros para cine y televisión. Con él se formó profesionalmente y las ofertas laborales no tardaron en llegar: anuncios para empresas extranjeras, cortometrajes, etc.

Fue Casado precisamente quien avisó a Larregui que una agencia buscaba un perro que supiera bostezar. Habilidad difícil de encontrar que resultó decisiva a la hora de elegir al perro que acompañaría a Danielle por las calles de Madrid y que al final encontraría su propio final feliz en los brazos del lotero. Un hombre que expresa su simpatía por el animal desde el primer encuentro y que aboga por la tenencia responsable al recordarle a la extraterrestre que el perro debe ir atado. Más allá de sus capacidades interpretativas, en el plano emocional, el papel parece escrito para Max. Son varias las similitudes entre las dos historias.

Max: un viejo conocido

Si su cara te parece familiar, no es porque se trata de un perro mestizo, sino porque lo has visto un montón de veces. Amenábar lo consagró como perro estrella, pero ya había hecho trabajos importantes antes del spot de lotería. Max es el perro que presentaba los cortes de publicidad en Antena3 y el que bailaba al ritmo de la canción de The Bangles en los brazos de la abuela de la familia Sandoval en el anuncio de La Casera de hace un par de veranos.

Son muchas las protectoras que aprovechan la popularidad del sorteo de Navidad para vender décimos o participaciones que les permiten recaudar fondos para financiar la labor que desempeñan durante todo el año. Que la historia del pequeño Max sirva para impulsar estas ventas y que sean muchos los perros sin hogar que se beneficien este año del Sorteo Extraordinario de Navidad. Si el mayor premio es compartirlo, qué mejor que compartirlo con ellos.

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