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Tercera opción de género en los pasaportes: ¿incluyente o excluyente?

Anna Carolina Maier

Foto: CHRIS WATTIE
Reuters

Canadá añade una tercera opción de género en sus pasaportes. De acuerdo a sus autoridades, desde este 31 de agosto, los documentos de viaje cuentan con la “X” para aquellos ciudadanos que no se identifiquen con la etiqueta de “hombre” o “mujer”.

El anuncio fue hecho por el ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Ahmed Hussen, el primer ciudadano de origen somalí que se convirtió en miembro del Parlamento.

Esta medida ha despertado recelos por las consecuencias que tendrían tener los canadienses que decidan usar la “X” en caso de viajar a países que tengan legislaciones que en este aspecto sean restrictivas.

Aún así, el país norteamericano se unirá a una lista de otros siete, muy variopintos, que permiten que sus ciudadanos registren un tercer género en sus documentos de viaje.

Los que reconocen el tercer género

Australia, Nueva Zelanda, Malta, Nepal, Bangladesh, India, Pakistán y ahora Canadá forman parte de este reducido grupo. Aunque se podría pensar que este permiso claramente significa avances legislativos, la realidad es que en muchos de estos países las medidas no ayudan a que sea superada la segregación sexual. En ocasiones es un marca más para aquellas personas que por pertenecer a la comunidad LGTBI son rechazadas. Tales son los casos de Pakistán, Bangladesh, Nepal e India.

En 2009, Pakistán se convirtió en uno de los primeros estados del mundo en reconocer legalmente el “tercer género”, que define a unas 500.000 personas en todo su territorio. Este año, en junio emitió el primer pasaporte con una tercera opción.

A pesar de esto, Amnistía Internacional denuncia que la homosexualidad todavía se castiga con la pena de muerte allí. De modo que se permite oficialmente ser transgénero pero no homosexual. Además, al tener un documento de identidad con el rango de género, en muchas ocasiones, se incrementa la posibilidad de que las fuerzas de seguridad del Estado arremetan contra estas personas.

Avances y retrasos

Asimismo, Pakistán, donde a la comunidad transgénero le llaman las hijras o Khwajasara, “se ubica entre los países que han tratado de marginar y en muchos casos deshumanizar a las personas cuya identidad de género u orientación sexual quedan fuera de una la visión tradicional de lo que es normal o aceptable. Miembros del LGBTI rara vez revelan su inclinación sexual”, señala un informe de 2015 de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Es decir, a cinco años de reconocer legalmente el tercer género, la discriminación no ha sido superada.

De modo que la legislación no siempre se traduce en una práctica cotidiana. Aunque las hijras tienen una tradición de centenares de años, muchas sobreviven gracias a la mendicidad, bailando en carnavales y bodas o se dedican al trabajo sexual ya que son relegadas.

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Los miembros de la comunidad transgénero asisten a una fiesta en Peshawar, Pakistán. | Foto: Caren Firouz / Reuters

A pesar de esto, las organizaciones de Derecho Humanos mantienen su lucha e izada la bandera de que el reconocimiento legal es el camino hacia una sociedad libre y sin violaciones a la libertad.

En el caso de Bangladesh que también emitió un decreto en 2013 reconociendo a las hijras su propio género legal, Amnistía Internacional (AI), señala que las personas del colectivo LGBTI sufren hostigamientos, discriminación y violencia.

Un ejemplo de ello fue en mayo de este año cuando las fuerzas de seguridad de detuvieron a 28 jóvenes que podrían ser de la comunidad bajo cargo de posesión de drogas. “Tampoco en este país se han rendido cuentas por el brutal homicidio de Xulhaz Mannan, director de una revista LGBTI, y de su amigo Tany Mojumdar”, reseña AI.

“En Bangladesh la homosexualidad se pena hasta con 10 años de cárcel”

Según el informe 2016-2017 de la ONG, grupos armados que afirmaban actuar en nombre del islam mataron en atentados selectivos a decenas de personas, incluidos ciudadanos y ciudadanas de otros países, activistas en favor del laicismo y personas LGBTI. Añade que la reacción del gobierno se caracterizó por la comisión de violaciones de derechos humanos, entre ellas detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, homicidios ilegítimos, tortura y otros malos tratos. De modo que un documento con la tercera opción no ha sido suficiente y de hecho a veces se convierte una pista para los agresores.

Aún así, según el informe “Homofobia de estado 2017” de Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés) reseña que en Bangladesh un hombre que sea homosexual y mantenga relaciones carnales con otro podría pagar una pena hasta de 10 años de cárcel.

En cuanto a India, –también del grupo de 8 países que emiten pasaportes con una opción distinta a masculino y femenino– en 2014 el Tribunal Supremo emitió un amplio dictamen reconociendo el tercer género, afirmando “el derecho de toda persona a elegirlo”, y pidiendo la inclusión de los colectivos transexuales en los programas de asistencia social del Estado. Aún así, el país sigue penando las relaciones homosexuales.

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Dos mujeres transexuales durante el inicio de una manifestación por los derechos de la comunidad LGTB en India. | Foto: Shailesh Andrade / Reuters

En 2009, el artículo 377 del Código Penal de la India “fue objeto de una interpretación más restringida, por parte del Tribunal Superior de Delhi, eliminando la prohibición de las relaciones sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo en privado. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2013, en el caso Koushal c. Fundación Naz (“Koushal v. Naz Foundation”), una sala de dos magistrados de la Corte Suprema de la India determinó la constitucionalidad del artículo 377. Por lo tanto, las relaciones sexuales consensuales entre dos hombres adultos siguen constituyendo delito”, reseña la ILGA.

Estado precursor en Asia 

Human Rights Watch reseña que la Corte Suprema de Nepal, en una sentencia de 2007, ordenó al gobierno a reconocer una tercera categoría de género en base a un “autosentimiento” individual.

La decisión se basaba en gran medida en los Principios de Yogyakarta recién acuñados: el primer documento en codificar los principios internacionales en materia de orientación sexual, identidad de género y Derechos Humanos. Alentados por la sentencia, los activistas incidieron exitosamente con las agencias gubernamentales para incluir la tercera categoría de género en las listas de votantes (2010), el censo federal (2011), los documentos de ciudadanía (2013) y los pasaportes (2015).

En el documento se indica con una “O” -de “other” (“otro”) el sexo del ciudadano nepalí. “Espero que podamos enviar un mensaje de apoyo en todos los lugares del mundo a las minorías” sexuales, dijo Monica Shahi la primera transgénero en recibir su pasaporte con la tercera opción en el país asiático. Exigió que tras este paso el gobierno nepalí permita también los matrimonios entre personas del mismo sexo. Nepal es uno de los estados precursores en Asia en el reconocimiento de los derechos de género pero le queda mucho camino por delante.

En algunos países más desarrollados el debate es otro. Se está cuestionando la manera más correcta de calificar al tercer género. Son los casos de Nueva Zelanda, Australia y Malta. Canadá se une al debate y desde ahora ofrece a sus ciudadanos elegir el género con el que se identifican en sus pasaportes.

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Siete libros para leer este Orgullo LGTB 2017

Néstor Villamor

La diversidad, la tolerancia, el respeto, la aceptación… Aunque bañadas en cerveza y acompasadas por música dance de fondo, las celebraciones del Orgullo LGTB no son solo una fiesta; son también un momento para detenerse y comprender a personas con una sexualidad o una identidad de género diferente a la mayoritaria. Esos valores fueron los que defendieron los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis (sobre todo, travestis) del bar Stonewall en Nueva York la madrugada del 28 de junio de 1969. Irónicamente, lo hicieron a ladrillazo limpio, pero una violenta y sistemática brutalidad policial no les dejó muchas más opciones que iniciar unos disturbios para rebelarse contra un establishment que se negaba a entender otro idioma que no fuera el suyo.

Cuarenta y ocho años después, su lucha ha permitido cosas tan básicas como que dos hombres puedan bailar pegados, que dos mujeres puedan besarse por la calle, que una mujer transexual pueda hablar con naturalidad sobre su condición… o que cualquier heterosexual pueda pedir en la biblioteca o en la librería obras de temática LGTB sin recibir miradas de reproche. ¿Cuáles?

Siete libros LGTB para leer este Orgullo Gay 2017 1

Las horas, de Michael Cunningham (1998)

Virginia Woolf escribe La señora Dolloway en la Inglaterra de los años 20. Laura Brown lo lee en Los Ángeles en los 40, tras la Segunda Guerra Mundial. Clarisa Vaughan prepara, en el Nueva York de los 90, una fiesta como la que centra la novela de Woolf. O lo que es lo mismo, una escribe un libro, otra lo lee, una tercera lo protagoniza sin saberlo. El estadounidense Michael Cunningham escribió una novela sobre mujeres, sobre las relaciones entre mujeres y sobre la relación de tres mujeres con un clásico de la literatura. Su esfuerzo le valió el Premio Pulitzer en 1999. Solo el prólogo, una reconstrucción ficticia del suicidio de Virginia Woolf, funciona perfectamente como relato corto independiente del resto del libro y ya marca el tono melancólico de la novela. En 2002, Stephen Daldry llevó Las horas a la gran pantalla con un elenco encabezado por Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore.

Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949)

La consagración le llegó a Yukio Mishima en 1949 con Confesiones de una máscara, una novela sobre la infancia y juventud de Kochan, que vive en la era imperialista de Japón pero cuya historia es perfectamente exportable a cualquier época y lugar. Un muchacho homosexual va creciendo, madurando, conociendo la sexualidad, reconociendo la suya propia… y escondiéndola. Kochan es consciente de que es diferente, pero también entiende que vive en un mundo que no va a aceptar su diferencia. ¿Su solución? Vivir con una máscara. Uno de los autores más sobresalientes de la literatura japonesa del siglo XX, Yukio Mishima se quedó a las puertas del Nobel, un sueño del que se despidió después de que le concedieran el galardón a su compatriota Yasunari Kawabata en 1968.

Ética marica, de Paco Vidarte (2007)

Con la legalización del matrimonio y la adopción homosexual en 2005, España se ponía a la vanguardia de los derechos LGTB en el mundo al equiparar los derechos de los homosexuales y de los heterosexuales. Pero este nuevo marco legal tuvo un efecto secundario: la relajación de algunos activistas, la equivocada sensación de que se había alcanzado la cima. En 2007, años antes de que las agresiones homófobas llegaran a los telediarios con regularidad, el filósofo español Paco Vidarte ya alertaba en un breve ensayo titulado Ética marica del peligro del “agotamiento ideológico”, de la “desaparición de cualquier clase de proyecto o programa político concretable, verosímil, factible que no sea simplemente una fuga psicótica, una huida hacia adelante que a todo el mundo medianamente despierto deja insatisfecho”.

Un hombre soltero, de Christopher Ishwerwood (1964)

George, un profesor universitario entrado en años intenta seguir con su vida tras la muerte de su novio, significativamente más joven, fallecido en un accidente de tráfico. Ambientada durante la crisis de los misiles de Cuba a principios de los años 60, el británico Christopher Isherwood presenta en Un hombre soltero un día cualquiera en la vida de un hombre y convierte lo cotidiano en universal para explicar a una persona: sus amistades, su fascinación por un joven alumno, su soledad, su pérdida, su envejecimiento, la percepción social de su homosexualidad -más heredera de la puritana década de los 50 que precursora de la liberación sexual de los 60 y los 70-. En 2009, el diseñador de moda Tom Ford debutó en el cine con una adaptación de esta novela, protagonizada por Colin Firth y Julianne Moore.

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La muerte en Venecia, de Thomas Mann (1912)

De nuevo aparece la fascinación de un hombre maduro por un joven -en este caso, muy joven- efebo. En La muerte en Venecia, eso sí, esa atracción no es secundaria, es el centro de la novela de Thomas Mann. En este trabajo de corte autobiográfico, el ganador del Nobel presenta a Gustav von Aschenbach, un reconocido escritor alemán, que viaja a Venecia en busca de inspiración artística. Pero lo que encuentra en su lugar es la decadencia y el peligro de una ciudad perseguida por el cólera y, sobre todo, a Tadzio, un adolescente de belleza inocente que inmediatamente crea en Aschenbach un conflicto: ¿cómo se enfrenta un intelectual entrado en años y respetado a una atracción obsesiva por un joven del que no conoce más que su atractivo?

Carol, de Patricia Highsmith (1952)

Titulada originalmente El precio de la sal y renombrada por motivos comerciales tras el éxito de la multipremiada adaptación al cine de Todd Haynes, esta novela de Patricia Highsmith presenta la relación entre dos mujeres: Therese y Carol. Ambas solitarias -la primera tiene un novio por el que no siente ninguna atracción, la segunda atraviesa un divorcio-, empiezan teniendo citas furtivas hasta que se van de viaje en coche, durante cuyo transcurso su relación se vuelve física. La película de 2015 es fiel a la novela que adapta, pero la elección de las actrices añade varios años a las dos protagonistas: Rooney Mara interpreta a Therese y Cate Blanchett encarna a Carol. Ambas actuaciones recibieron el aplauso de la crítica.

Infancia y transexualidad, de Juan Gavilán (2016)

En un momento en que el colectivo Hazte Oír lleva a la carretera un autobús para atacar a los menores transexuales, la lectura de Infancia y transexualidad, del español Juan Gavilán, arroja luz sobre un hecho que, si bien no es nuevo, sí ha presentado una conversación social inédita: los niños pueden ser transexuales. La irrupción de estos pequeños en el debate público plantea situaciones que hacen imperativo tener una idea realista sobre su condición. “Como alternativa al discurso biomédico, Juan Gavilán plantea un marco basado en la experiencia práctica, en la realidad, de las familias de menores transexuales que afrontan a diario preguntas sobre el desarrollo, la identidad, las estrategias educativas o el sexo de sus hijos e hijas”, destaca la editorial.

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Los riesgos de Trump para la comunidad LGTB

Cecilia de la Serna

La victoria del republicano Donald Trump puede poner en jaque los años de progreso de los derechos LGTB realizados por la Administración Obama. Su amistad con líderes abiertamente homófobos, como Vladimir Putin -cuyas leyes anti LGTB han sido denunciadas por activistas y gobiernos de medio mundo- y la presencia de su propio vicepresidente, Mike Pence -un ultraconservador católico con un historial anti LGTB desde las instituciones notable-, hacen temer lo peor a esta comunidad.

Precedentes de las políticas LGTB en Estados Unidos

Bajo el mandato de George W. Bush, Estados Unidos fue un claro oponente a los esfuerzos realizados por europeos y latinoamericanos para insertar el lenguaje de los derechos LGTB en las Naciones Unidas. Esto cambió bajo la presidencia de Obama, convirtiéndose la nación más poderosa del mundo en defensora clave de estos derechos, y un ejemplo a seguir en medio mundo. La candidata Hillary Clinton explicó este cambio radical cuando era Secretaria de Estado en un discurso de 2011 en el que declaró que “los derechos de los homosexuales son Derechos Humanos y los Derechos Humanos son derechos de los homosexuales”, emulando un discurso histórico que pronunció décadas antes que establecía lo mismo en torno a los derechos de las mujeres.

Bajo la Administración Obama el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio homosexual en todos los estados

Los asuntos LGTB no han centrado esta campaña como lo hicieron en la pasada, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo protagonizó discursos y significó, para muchos, el punto clave para respaldar la candidatura de Barack Obama, que fue el candidato con más apoyos por parte de esta comunidad de la historia. Obama respondió apoyando esta causa fervientemente desde el despacho oval, bajo su Administración el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio homosexual en todos los estados, y entregó a la comunidad LGTB el primer Monumento Nacional dirigido al colectivo LGTB en Stonewall, un icono de la lucha por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Hombres blancos, bien posicionados y homosexuales han decidido apoyar al controvertido candidato republicano

Donald Trump también ha recibido el respaldo de parte del colectivo LGTB, un respaldo muy minoritario pero que cabe destacar. Generalmente, han sido hombres blancos, bien posicionados y homosexuales los que han decidido apoyar al controvertido candidato republicano. La razón es sencilla: no les preocupan tanto unos derechos que, por otro lado creen ya asegurados, sino posicionamientos directamente ideológicos.

Trump sostiene (del revés) una bandera LGTB en un mitin en Colorado. (Foto: Carlo Allegri / Reuters)
Trump sostiene (del revés) una bandera LGTB en un mitin en Colorado. (Foto: Carlo Allegri / Reuters)

No obstante, la mayor parte del colectivo ha rechazado al polémico candidato, al que a los apelativos de racista y machista han añadido el de homófobo.

Amistades peligrosas

Los que están más preocupados son los activistas pro derechos LGTB rusos, que llevan años viviendo en sus propias carnes lo que significa la homofobia institucionalizada. La amistad de Trump y Putin no deja unas perspectivas demasiado optimistas. Lo cierto es que no está claro cuál será exactamente la posición del nuevo presidente sobre los derechos LGTB en el extranjero una vez que asuma la presidencia -y durante la campaña ha enviado mensajes contradictorios sobre los derechos LGTB dentro del país- pero las señales que envía no son alentadoras para aquellos que desean que Estados Unidos siga siendo un paradigma de la defensa de los Derechos Humanos en el mundo. Trump ha elogiado igualmente a líderes totalitarios como Vladimir Putin y ridiculizado a importantes instituciones internacionales, desde la Unión Europea a la OTAN.

Un Tribunal Supremo repleto de conservadores

El gran paso que llevó los derechos LGTB en Estados Unidos a otro nivel fue la legalización del matrimonio igualitario en todo el país, dejando de lado décadas de absurdas legalizaciones e ilegalizaciones por estados. Allí, una pareja de gays o de lesbianas podía casarse en California pero no en Texas, por ejemplo. Ese gran paso lo dio el Tribunal Supremo, aupado por las políticas de la Administración Obama.

La Casa Blanca iluminada con la bandera del arcoiris después de la histórica decisión del Tribunal Supremo. (Foto: Gary Cameron / Reuters)
La Casa Blanca iluminada con la bandera del arcoíris tras la histórica decisión del Tribunal Supremo. (Foto: Gary Cameron / Reuters)

Los activistas coinciden en que el matrimonio entre personas del mismo sexo será anulado en menos de una década

Esos avances pueden tornarse en retrocesos si el Supremo lo componen mayoritariamente jueces conservadores, como los que ha propuesto Trump. Según coinciden la mayoría de activistas, con la elección de Donald Trump y con un Supremo aún más conservador, el matrimonio entre personas del mismo sexo será anulado en menos de una década. El Tribunal Supremo tiene competencias, además, en otro tipo de legislaciones como las que discriminan a las personas transgénero en varios estados, como en Carolina del Norte, donde además se han promulgado leyes de “libertad religiosa”, gracias a las cuales -por ejemplo- un empresario puede despedir a un trabajador por su orientación sexual. Ahí es donde entra en juego el vicepresidente electo, Mike Pence, que es quien hace temer realmente a los activistas LGTB.

Mike Pence a.k.a. el homófobo

Donald Trump tiene la intención de delegar gran parte de las políticas sociales en su vicepresidente, Mike Pence, lo que aterra a muchos. Pence es conocido por sus posturas abiertamente homófobas. Siendo Gobernador de Indiana promulgó la controvertida Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, que fue rechazada por gran parte de la sociedad civil, especialmente por activistas pro LGTB. Se trata una ley flagrantemente discriminatoria, que establece que una empresa puede despedir a alguien por su orientación sexual, o que un hospital puede rechazar a un paciente por esa misma razón.

Donald Trump con su vicepresidente, el homófobo Mike Pence. (Foto: Mike Segar / Reuters)
Donald Trump con su vicepresidente, el homófobo Mike Pence. (Foto: Mike Segar / Reuters)

Pence se negó a decir si está bien o mal disparar a alguien por ser gay

Preocupantes han sido también sus declaraciones en prensa. Por ejemplo, en una entrevista concedida a la cadena ABC News, Pence se negó a decir si está bien o mal disparar a alguien por ser gay, y ha defendido abiertamente las terapias de “conversión heterosexual”. Mike Pence es la homofobia encarnada en persona, y será quien dirija las políticas sociales de la Administración Trump.

La elección de Trump genera incertidumbre a varios niveles. Que vaya a presidir Estados Unidos no es una buena noticia para las minorías, entre las que se incluye la comunidad LGTB, que puede ver cómo los derechos conseguidos le son arrebatados, y cómo los que están por lograrse quedarán olvidados en cualquier cajón. Fuera de las fronteras estadounidenses, que Estados Unidos deje de respaldar Derechos Humanos básicos como los que componen los derechos LGTB puede hacer mucho daño a millones de personas que aún viven perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género.

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Ser un príncipe ‘moderno’ en Arabia Saudita

Redacción TO

Foto: Saudi Press Agency
Reuters

El pasado 4 de noviembre más de 200 personas fueron detenidas en Arabia Saudita sin acusaciones formales ni procedimientos jurídicos. Entre ellas, príncipes, ministros e importantes hombres de negocios cayeron en una operación anticorrupción lanzada por una comisión presidida por el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, que ha tomado ciertas medidas para introducir cambios inéditos en el país como llevarlo de una economía dependiente del petróleo a una diversificada.

Al joven de 32 años no le titubeó la mano. Entre los nombres de los arrestados destacan el de uno de los inversores más poderosos del mundo: el príncipe Alwalid Bin Talal, quien tiene intereses en compañías como Citigroup, 21st Century Fox y Twitter, y el del príncipe Mutaib bin Abdalá, el hijo favorito del difunto rey Abdalá.  Poco antes de las detenciones, Mutaib bin Abdalá había sido retirado de su puesto como jefe de la Guardia Nacional.

Según apuntan medios locales, con esta acción el príncipe heredero y principal asesor del rey Salmán, logró poner bajo su control a los tres servicios de seguridad del país: el Ejército, los servicios de seguridad interna y la Guardia Nacional. Por décadas estos poderes se habían distribuido entre las ramas del clan de la casa de Saúd para mantener un equilibrio de poder.

Con la ‘purga’, Bin Salmán supuestamente intenta combatir uno de los principales problemas que sufre el país: la corrupción. Sin embargo, esta acción ha preocupado a observadores internacionales y a los propios ciudadanos que la han considerado como una “apuesta muy arriesgada”. Incluso algunos lo acusan de buscar “desestabilizar la región” y de pretender deshacerse de personas que no apoyan sus reformas e ideas.

En cambio, otros como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le han dado su apoyo. Un día después de la operación, Trump escribió en su Twitter: “Tengo mucha confianza en el rey Salmán y en el príncipe heredero que saben perfectamente lo que están haciendo”. “¡Algunos de los que son tratados duramente han exprimido a su país durante años!”, añadió.

Quebrantamiento de la línea de sucesión 

En junio de este año, el rey Salmán bin Abdulaziz designó a su hijo “preferido” Mohamed bin Salmán como príncipe heredero, relevando en el cargo y en la línea sucesoria a su sobrino y príncipe Mohamed bin Nayef, según un decreto real. Con esta medida, el rey quebró por primera vez la línea de descendencia aunque contó con el apoyo de 31 de los 34 miembros del Consejo de Lealtad, órgano creado en 2006 por el entonces monarca Abdullah Bin Abdulaziz al Saud para dirimir sobre cuestiones sucesoriales.

En aquel decreto, el rey también ordenó enmendar el segundo párrafo del régimen del Consejo de Lealtad, en el que se determina que el Gobierno debe ser ejercido por los hijos del fundador del reino, Abdelaziz bin Abdelrahman al Faisal al Saud, y agregó que pueden dirigir el país sus nietos.

Mohamed bin Salmán podría convertirse en una de las figuras más poderosas del mundo árabe. The New York Times destaca que, hasta el momento, ha bloqueado a la vecina Catar, ha acusado a Irán de actos de guerra y ha alentado la renuncia del primer ministro libanés. Y en Yemen, sus fuerzas armadas están luchando en el conflicto religioso de esa nación contra una facción de hutíes alineados con Irán. 

Al ser el principal asesor del rey, se dice que ha movido los hilos de sus drásticas decisiones, como la transformación de algunos ministerios, entre ellos el de Economía, y la destitución de algunos líderes de la vieja guardia. Como ejemplo, en mayo del año pasado, Alí al Naimi, que estuvo por dos década a la cabeza del Ministerio de Petróleo, fue relevado por el presidente de la petrolera estatal Aramco, Jalid al Falih, un estrecho aliado del príncipe.

¿Mayores posibilidades para las mujeres?

Mohamed bin Salmán antes de ser designado como heredero al trono,  ya contaba con el puesto de ministro de Defensa. Es el hombre más joven del mundo en ejercer ese cargo. Aunque pertenece a una de las corrientes musulmanas más conservadoras, el wahabismo, Bin Salmán ha elogiado un “islam moderado” en el que las mujeres tendrán mayores derechos.

De acuerdo a una medida que ya ha sido aprobada, las saudíes podrán conducir a partir de junio de 2018 en el único país en el mundo que todavía mantiene la prohibición. Otro de los cambios ‘aperturistas’ fue anunciado en octubre, cuando el Gobierno dijo que autorizará a las mujeres a asistir a estadios deportivos. De momento, el próximo año podrán ir a tres recintos pero solo junto a sus maridos.

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Arabia Saudita es el único país que aún prohibe a las mujeres conducir| Foto: Faisal Al Nasser / Reuters

¿Una ‘Visión 2030’?

En el programa de Gobierno del príncipe Bin Salamán presentado en abril de 2016, llamado ‘Visión 2030’, se menciona explícitamente la intención de “empoderar a las mujeres y hacer efectivo su potencial” con el objetivo de elevar su participación en la fuerza de trabajo y la productividad nacional.

Para el monarca esto se traduce en aumentar la participación femenina en el mercado laboral de 22% a 30%, como lo recoge el documento. Esta cifra forma parte de los índices que el Foro Económico Mundial ha usado para situar a Arabia Saudí en el puesto 138 de 145 países respecto a las oportunidades y participación económica de las mujeres, a pesar de que el 60% de los estudiantes que se gradúan de carreras universitarias son chicas, según la OECD.

A pesar de las promesas, Human Rights Watch ha denunciado que no ha sido concretada la orden real de abril de este año en la que se autorizó suavizar la tutoría del hombre a la que están sometidas las saudíes. En el reino del Golfo ellas todavía deben contar con la autorización de un tutor hombre, que generalmente es su padre, esposo o hermano, para poder viajar, estudiar, sacarse el pasaporte, contraer matrimonio o incluso salir de la cárcel tras haber cumplido alguna condena. De modo, que hasta que las cosas no cambien en la práctica, las ofertas del príncipe serán palabras al viento.

Transformaciones económicas

Otro de los principales giros que busca el príncipe y que también está plasmado en ‘Visión 2030’ es convertir a Arabia Saudita en una economía diversa, no dependiente del petróleo, como lo ha sido hasta ahora. Para ello pretende privatizar la petrolera Aramco.  “En Arabia Saudita hemos desarrollado una adicción al petróleo”, expresó Salmán en una entrevista con la televisora estatal Al Arabiya. Por su parte,  la BBC señala que lograr que el país se sobreponga a esa dependencia no será fácil ya que obtiene más de 70% de sus ingresos por la venta de crudo. Además, entre otro de sus objetivos económicos, está aumentar la aportación del sector privado al PIB a un 65% en 2030 (actualmente es de 40%).

Más novedades

El llamado ‘príncipe detrás del trono’ ha anunciado la restricción de facultades de la policía religiosa llamada ‘Comité de la propagación de la virtud y prevención del vicio’, cuerpo de encargado de aplicar la estricta versión saudí de la sharia. Además de las anteriores, otra muestra de ‘modernidad’ que llamó la atención de los medios fue cuando Mohamed visitó al fundador de Facebook, Marck Zuckerberg, con vaqueros en vez de su túnica blanca, y su reciente encuentro con el co-fundador de Microsoft, Bill Gates.

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El príncipe se reunió recientemente con el co-fundador de Microsoft, Bill Gates. | FOTO: Reuters Handout

Estas reuniones con los ‘reyes de la tecnología’ posiblemente forman parte de sus planes de modernizar la nación. El más ambicioso hasta el momento es el de construir una nueva metrópolis que se extenderá por tres países y costará 500.000 millones de dólares. El proyecto, llamado NEOM, fue anunciado en una conferencia de inversiones. 

De modo que ser un príncipe moderno en Arabia Saudita está lleno de matices. El joven abogado deberá enfrentar a algunos clérigos que no concuerdan con sus ideas ‘vanguardistas’, a una élite empresarial acostumbrada a subsidios estatales y tendrá que crear planes más concretos para la materialización de sus objetivos. Además, sus decisiones en cuanto a mejorar los derechos de la mujer aún están muy lejos de parámetros dispuestos por las organizaciones defensoras.

Continúa leyendo: "Si los 'dreamers' fueran noruegos y no latinos, las deportaciones no se aplicarían"

"Si los 'dreamers' fueran noruegos y no latinos, las deportaciones no se aplicarían"

Lidia Ramírez

Foto: Casa América

Hay un grupo de unas 800.000 personas en Estados Unidos cuyos derechos se verán menoscabados en menos de cuatro meses. Donald Trump ha decidido acabar con el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), aprobado por Barack Obama en 2012, y que daba estatus legal temporal a los inmigrantes indocumentados que llegaron con sus padres a Estados Unidos cuando eran niños. Estos niños, hoy jóvenes de entre 20 y 30 años, son los conocidos como dreamers.

Así, desde que Trump anunciara el fin de este programa, que entrará en vigor el próximo 5 de marzo de 2018, las batallas legales se suceden en el Congreso para que aprueben la propuesta de ley Dream Act, un proyecto legislativo bipartidista, que se debatió en el congreso estadounidense, junto a la Reforma migratoria, que abriría un camino hacia la ciudadanía estadounidense a estudiantes indocumentados que hubiesen llegado a Estados Unidos siendo menores de edad. Una propuesta de ley que lleva 12 años en estudio.

"Si los 'Dreamers' fuesen noruegos y no latinos la deportaciones no se aplicarían" 1
Dreamers participan en una manifestación para que se apruebe la ley Dream Act, Washington. | Foto: Joshua Roberts/Reuters

Una de las figuras claves en esta batalla por defender los derechos laborales, humanos y civiles de la comunidad hispana es Héctor E. Sánchez Barba, uno de los líderes latinos más importantes de Estados Unidos y presidente de la Agenda Nacional de Liderazgo Hispano (NHLA), una coalición integrada por las 40 principales organizaciones latinas nacionales, además de director ejecutivo del Consejo Sindical para el Avance del Trabajador Latinoamericano (LCLAA). “En la historia de Estados Unidos ha habido muchos presidentes racistas, pero ninguno como Trump. Él es abiertamente racista”, apunta a The Objective el líder latino antes de dar una conferencia en Casa América, quien también asegura que Donald Trump es el único presidente con el que no han conseguido reunirse. “Es una de las personas mas ignorantes en temas de política en la historia del país”, agrega, “pero se ha armado de un grupo de personas que entiende el Congreso a la perfección, eso sí: todas estas voces son extremistas“.

Para Barba, que nació en México, concretamente en la ciudad de Celaya, en el estado de Guanajuato, y que cruzó hace algunas décadas la frontera que ahora Trump quiere tapiar con un muro de cemento, el fin de DACA  es claramente una cuestión racista. “Si los dreamers fuesen noruegos y no latinos DACA no se aplicaría”, apunta. Y es que para el presidente de NHLA esto es un reflejo más de que el mandatario americano “va a cumplir toda la locura que prometió, destruyendo lo construido durante tanto tiempo”.

“Trump representa una crisis mundial que va a desbastar muchas cosas”

El futuro de los dreamers es ahora toda una incógnita, porque a partir del próximo 5 de noviembre unas 800.000 personas “entrarán en una burbuja”, volverán a salir del estatus legal y volverán a la categoría de indocumentados. A partir de ese momento, miles de jóvenes bien formados, que hablan un perfecto inglés, con carreras universitarias y con trabajos en los diferentes sectores que ofrece el mercado estadounidense perderán sus puestos de trabajo y, en el peor de los casos, serán deportados a sus países de origen, la mayoría destinos con altos niveles de pobreza, desempleo y delincuencia, como puede ser México, de donde proceden la mayoría de estos jóvenes.

"Si los 'dreamers' fuesen noruegos y no latinos la deportaciones no se aplicarían" 2
Defensores de los derechos de los inmigrantes sostienen pancartas que piden la aprobación de la ley Dream Act, Miami | Foto: Lynne Sladky/AP

Así, las razones para impedir que esto suceda son tan morales como económicas, porque según un análisis del Center for American Progres (CAP), si los jóvenes acogidos a DACA perdieran sus permisos de trabajo y empleos, el Producto Interno Bruto (PIB) se reduciría en 433.400 millones de dólares en los siguientes 10 años. Pero más allá de los 800.000 dreamers amparados por DACA, si consiguen aprobar la ley Dream Act, 1,9 millones de trabajadores emprenderían un camino hacia el estatus legal, lo que añadiría un total de 22,7 mil millones de dólares anuales al PIB del país. Para Héctor Sánchez Barba, “acabar con DACA y no aprobar el Dream Act sería un golpe muy serio a la economía nacional. Ellos pagan impuestos, contribuyen al estado, compran casas, coches, son un espacio muy importante para la economía del país”.

Por otro lado, el presidente y directivo de NHLA y LCLAA destaca el caballo de batalla de los grupos migratorios. “En la comunidad latina hay mucha sed de participación. Las movilizaciones que están teniendo lugar ahora son comparables a las que veíamos en los 60 llevadas a cabo por la población negra y afroamericana”.

Los dreamers están escribiendo así un nuevo capítulo de la historia de Estados Unidos. Un asunto de elevada carga política, económica y social que corre el riesgo de girarse en contra de Trump.

 

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