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Tercera opción de género en los pasaportes: ¿incluyente o excluyente?

Anna Carolina Maier

Foto: CHRIS WATTIE
Reuters

Canadá añade una tercera opción de género en sus pasaportes. De acuerdo a sus autoridades, desde este 31 de agosto, los documentos de viaje cuentan con la “X” para aquellos ciudadanos que no se identifiquen con la etiqueta de “hombre” o “mujer”.

El anuncio fue hecho por el ministro de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Ahmed Hussen, el primer ciudadano de origen somalí que se convirtió en miembro del Parlamento.

Esta medida ha despertado recelos por las consecuencias que tendrían tener los canadienses que decidan usar la “X” en caso de viajar a países que tengan legislaciones que en este aspecto sean restrictivas.

Aún así, el país norteamericano se unirá a una lista de otros siete, muy variopintos, que permiten que sus ciudadanos registren un tercer género en sus documentos de viaje.

Los que reconocen el tercer género

Australia, Nueva Zelanda, Malta, Nepal, Bangladesh, India, Pakistán y ahora Canadá forman parte de este reducido grupo. Aunque se podría pensar que este permiso claramente significa avances legislativos, la realidad es que en muchos de estos países las medidas no ayudan a que sea superada la segregación sexual. En ocasiones es un marca más para aquellas personas que por pertenecer a la comunidad LGTBI son rechazadas. Tales son los casos de Pakistán, Bangladesh, Nepal e India.

En 2009, Pakistán se convirtió en uno de los primeros estados del mundo en reconocer legalmente el “tercer género”, que define a unas 500.000 personas en todo su territorio. Este año, en junio emitió el primer pasaporte con una tercera opción.

A pesar de esto, Amnistía Internacional denuncia que la homosexualidad todavía se castiga con la pena de muerte allí. De modo que se permite oficialmente ser transgénero pero no homosexual. Además, al tener un documento de identidad con el rango de género, en muchas ocasiones, se incrementa la posibilidad de que las fuerzas de seguridad del Estado arremetan contra estas personas.

Avances y retrasos

Asimismo, Pakistán, donde a la comunidad transgénero le llaman las hijras o Khwajasara, “se ubica entre los países que han tratado de marginar y en muchos casos deshumanizar a las personas cuya identidad de género u orientación sexual quedan fuera de una la visión tradicional de lo que es normal o aceptable. Miembros del LGBTI rara vez revelan su inclinación sexual”, señala un informe de 2015 de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Es decir, a cinco años de reconocer legalmente el tercer género, la discriminación no ha sido superada.

De modo que la legislación no siempre se traduce en una práctica cotidiana. Aunque las hijras tienen una tradición de centenares de años, muchas sobreviven gracias a la mendicidad, bailando en carnavales y bodas o se dedican al trabajo sexual ya que son relegadas.

Tercera opción de género en los pasaportes: ¿Incluyente o excluyente? 1
Los miembros de la comunidad transgénero asisten a una fiesta en Peshawar, Pakistán. | Foto: Caren Firouz / Reuters

A pesar de esto, las organizaciones de Derecho Humanos mantienen su lucha e izada la bandera de que el reconocimiento legal es el camino hacia una sociedad libre y sin violaciones a la libertad.

En el caso de Bangladesh que también emitió un decreto en 2013 reconociendo a las hijras su propio género legal, Amnistía Internacional (AI), señala que las personas del colectivo LGBTI sufren hostigamientos, discriminación y violencia.

Un ejemplo de ello fue en mayo de este año cuando las fuerzas de seguridad de detuvieron a 28 jóvenes que podrían ser de la comunidad bajo cargo de posesión de drogas. “Tampoco en este país se han rendido cuentas por el brutal homicidio de Xulhaz Mannan, director de una revista LGBTI, y de su amigo Tany Mojumdar”, reseña AI.

“En Bangladesh la homosexualidad se pena hasta con 10 años de cárcel”

Según el informe 2016-2017 de la ONG, grupos armados que afirmaban actuar en nombre del islam mataron en atentados selectivos a decenas de personas, incluidos ciudadanos y ciudadanas de otros países, activistas en favor del laicismo y personas LGBTI. Añade que la reacción del gobierno se caracterizó por la comisión de violaciones de derechos humanos, entre ellas detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, homicidios ilegítimos, tortura y otros malos tratos. De modo que un documento con la tercera opción no ha sido suficiente y de hecho a veces se convierte una pista para los agresores.

Aún así, según el informe “Homofobia de estado 2017” de Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés) reseña que en Bangladesh un hombre que sea homosexual y mantenga relaciones carnales con otro podría pagar una pena hasta de 10 años de cárcel.

En cuanto a India, –también del grupo de 8 países que emiten pasaportes con una opción distinta a masculino y femenino– en 2014 el Tribunal Supremo emitió un amplio dictamen reconociendo el tercer género, afirmando “el derecho de toda persona a elegirlo”, y pidiendo la inclusión de los colectivos transexuales en los programas de asistencia social del Estado. Aún así, el país sigue penando las relaciones homosexuales.

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Dos mujeres transexuales durante el inicio de una manifestación por los derechos de la comunidad LGTB en India. | Foto: Shailesh Andrade / Reuters

En 2009, el artículo 377 del Código Penal de la India “fue objeto de una interpretación más restringida, por parte del Tribunal Superior de Delhi, eliminando la prohibición de las relaciones sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo en privado. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2013, en el caso Koushal c. Fundación Naz (“Koushal v. Naz Foundation”), una sala de dos magistrados de la Corte Suprema de la India determinó la constitucionalidad del artículo 377. Por lo tanto, las relaciones sexuales consensuales entre dos hombres adultos siguen constituyendo delito”, reseña la ILGA.

Estado precursor en Asia 

Human Rights Watch reseña que la Corte Suprema de Nepal, en una sentencia de 2007, ordenó al gobierno a reconocer una tercera categoría de género en base a un “autosentimiento” individual.

La decisión se basaba en gran medida en los Principios de Yogyakarta recién acuñados: el primer documento en codificar los principios internacionales en materia de orientación sexual, identidad de género y Derechos Humanos. Alentados por la sentencia, los activistas incidieron exitosamente con las agencias gubernamentales para incluir la tercera categoría de género en las listas de votantes (2010), el censo federal (2011), los documentos de ciudadanía (2013) y los pasaportes (2015).

En el documento se indica con una “O” -de “other” (“otro”) el sexo del ciudadano nepalí. “Espero que podamos enviar un mensaje de apoyo en todos los lugares del mundo a las minorías” sexuales, dijo Monica Shahi la primera transgénero en recibir su pasaporte con la tercera opción en el país asiático. Exigió que tras este paso el gobierno nepalí permita también los matrimonios entre personas del mismo sexo. Nepal es uno de los estados precursores en Asia en el reconocimiento de los derechos de género pero le queda mucho camino por delante.

En algunos países más desarrollados el debate es otro. Se está cuestionando la manera más correcta de calificar al tercer género. Son los casos de Nueva Zelanda, Australia y Malta. Canadá se une al debate y desde ahora ofrece a sus ciudadanos elegir el género con el que se identifican en sus pasaportes.

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Siete libros para leer este Orgullo LGTB 2017

Néstor Villamor

La diversidad, la tolerancia, el respeto, la aceptación… Aunque bañadas en cerveza y acompasadas por música dance de fondo, las celebraciones del Orgullo LGTB no son solo una fiesta; son también un momento para detenerse y comprender a personas con una sexualidad o una identidad de género diferente a la mayoritaria. Esos valores fueron los que defendieron los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis (sobre todo, travestis) del bar Stonewall en Nueva York la madrugada del 28 de junio de 1969. Irónicamente, lo hicieron a ladrillazo limpio, pero una violenta y sistemática brutalidad policial no les dejó muchas más opciones que iniciar unos disturbios para rebelarse contra un establishment que se negaba a entender otro idioma que no fuera el suyo.

Cuarenta y ocho años después, su lucha ha permitido cosas tan básicas como que dos hombres puedan bailar pegados, que dos mujeres puedan besarse por la calle, que una mujer transexual pueda hablar con naturalidad sobre su condición… o que cualquier heterosexual pueda pedir en la biblioteca o en la librería obras de temática LGTB sin recibir miradas de reproche. ¿Cuáles?

Siete libros LGTB para leer este Orgullo Gay 2017 1

Las horas, de Michael Cunningham (1998)

Virginia Woolf escribe La señora Dolloway en la Inglaterra de los años 20. Laura Brown lo lee en Los Ángeles en los 40, tras la Segunda Guerra Mundial. Clarisa Vaughan prepara, en el Nueva York de los 90, una fiesta como la que centra la novela de Woolf. O lo que es lo mismo, una escribe un libro, otra lo lee, una tercera lo protagoniza sin saberlo. El estadounidense Michael Cunningham escribió una novela sobre mujeres, sobre las relaciones entre mujeres y sobre la relación de tres mujeres con un clásico de la literatura. Su esfuerzo le valió el Premio Pulitzer en 1999. Solo el prólogo, una reconstrucción ficticia del suicidio de Virginia Woolf, funciona perfectamente como relato corto independiente del resto del libro y ya marca el tono melancólico de la novela. En 2002, Stephen Daldry llevó Las horas a la gran pantalla con un elenco encabezado por Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore.

Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949)

La consagración le llegó a Yukio Mishima en 1949 con Confesiones de una máscara, una novela sobre la infancia y juventud de Kochan, que vive en la era imperialista de Japón pero cuya historia es perfectamente exportable a cualquier época y lugar. Un muchacho homosexual va creciendo, madurando, conociendo la sexualidad, reconociendo la suya propia… y escondiéndola. Kochan es consciente de que es diferente, pero también entiende que vive en un mundo que no va a aceptar su diferencia. ¿Su solución? Vivir con una máscara. Uno de los autores más sobresalientes de la literatura japonesa del siglo XX, Yukio Mishima se quedó a las puertas del Nobel, un sueño del que se despidió después de que le concedieran el galardón a su compatriota Yasunari Kawabata en 1968.

Ética marica, de Paco Vidarte (2007)

Con la legalización del matrimonio y la adopción homosexual en 2005, España se ponía a la vanguardia de los derechos LGTB en el mundo al equiparar los derechos de los homosexuales y de los heterosexuales. Pero este nuevo marco legal tuvo un efecto secundario: la relajación de algunos activistas, la equivocada sensación de que se había alcanzado la cima. En 2007, años antes de que las agresiones homófobas llegaran a los telediarios con regularidad, el filósofo español Paco Vidarte ya alertaba en un breve ensayo titulado Ética marica del peligro del “agotamiento ideológico”, de la “desaparición de cualquier clase de proyecto o programa político concretable, verosímil, factible que no sea simplemente una fuga psicótica, una huida hacia adelante que a todo el mundo medianamente despierto deja insatisfecho”.

Un hombre soltero, de Christopher Ishwerwood (1964)

George, un profesor universitario entrado en años intenta seguir con su vida tras la muerte de su novio, significativamente más joven, fallecido en un accidente de tráfico. Ambientada durante la crisis de los misiles de Cuba a principios de los años 60, el británico Christopher Isherwood presenta en Un hombre soltero un día cualquiera en la vida de un hombre y convierte lo cotidiano en universal para explicar a una persona: sus amistades, su fascinación por un joven alumno, su soledad, su pérdida, su envejecimiento, la percepción social de su homosexualidad -más heredera de la puritana década de los 50 que precursora de la liberación sexual de los 60 y los 70-. En 2009, el diseñador de moda Tom Ford debutó en el cine con una adaptación de esta novela, protagonizada por Colin Firth y Julianne Moore.

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La muerte en Venecia, de Thomas Mann (1912)

De nuevo aparece la fascinación de un hombre maduro por un joven -en este caso, muy joven- efebo. En La muerte en Venecia, eso sí, esa atracción no es secundaria, es el centro de la novela de Thomas Mann. En este trabajo de corte autobiográfico, el ganador del Nobel presenta a Gustav von Aschenbach, un reconocido escritor alemán, que viaja a Venecia en busca de inspiración artística. Pero lo que encuentra en su lugar es la decadencia y el peligro de una ciudad perseguida por el cólera y, sobre todo, a Tadzio, un adolescente de belleza inocente que inmediatamente crea en Aschenbach un conflicto: ¿cómo se enfrenta un intelectual entrado en años y respetado a una atracción obsesiva por un joven del que no conoce más que su atractivo?

Carol, de Patricia Highsmith (1952)

Titulada originalmente El precio de la sal y renombrada por motivos comerciales tras el éxito de la multipremiada adaptación al cine de Todd Haynes, esta novela de Patricia Highsmith presenta la relación entre dos mujeres: Therese y Carol. Ambas solitarias -la primera tiene un novio por el que no siente ninguna atracción, la segunda atraviesa un divorcio-, empiezan teniendo citas furtivas hasta que se van de viaje en coche, durante cuyo transcurso su relación se vuelve física. La película de 2015 es fiel a la novela que adapta, pero la elección de las actrices añade varios años a las dos protagonistas: Rooney Mara interpreta a Therese y Cate Blanchett encarna a Carol. Ambas actuaciones recibieron el aplauso de la crítica.

Infancia y transexualidad, de Juan Gavilán (2016)

En un momento en que el colectivo Hazte Oír lleva a la carretera un autobús para atacar a los menores transexuales, la lectura de Infancia y transexualidad, del español Juan Gavilán, arroja luz sobre un hecho que, si bien no es nuevo, sí ha presentado una conversación social inédita: los niños pueden ser transexuales. La irrupción de estos pequeños en el debate público plantea situaciones que hacen imperativo tener una idea realista sobre su condición. “Como alternativa al discurso biomédico, Juan Gavilán plantea un marco basado en la experiencia práctica, en la realidad, de las familias de menores transexuales que afrontan a diario preguntas sobre el desarrollo, la identidad, las estrategias educativas o el sexo de sus hijos e hijas”, destaca la editorial.

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Los riesgos de Trump para la comunidad LGTB

Cecilia de la Serna

La victoria del republicano Donald Trump puede poner en jaque los años de progreso de los derechos LGTB realizados por la Administración Obama. Su amistad con líderes abiertamente homófobos, como Vladimir Putin -cuyas leyes anti LGTB han sido denunciadas por activistas y gobiernos de medio mundo- y la presencia de su propio vicepresidente, Mike Pence -un ultraconservador católico con un historial anti LGTB desde las instituciones notable-, hacen temer lo peor a esta comunidad.

Precedentes de las políticas LGTB en Estados Unidos

Bajo el mandato de George W. Bush, Estados Unidos fue un claro oponente a los esfuerzos realizados por europeos y latinoamericanos para insertar el lenguaje de los derechos LGTB en las Naciones Unidas. Esto cambió bajo la presidencia de Obama, convirtiéndose la nación más poderosa del mundo en defensora clave de estos derechos, y un ejemplo a seguir en medio mundo. La candidata Hillary Clinton explicó este cambio radical cuando era Secretaria de Estado en un discurso de 2011 en el que declaró que “los derechos de los homosexuales son Derechos Humanos y los Derechos Humanos son derechos de los homosexuales”, emulando un discurso histórico que pronunció décadas antes que establecía lo mismo en torno a los derechos de las mujeres.

Bajo la Administración Obama el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio homosexual en todos los estados

Los asuntos LGTB no han centrado esta campaña como lo hicieron en la pasada, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo protagonizó discursos y significó, para muchos, el punto clave para respaldar la candidatura de Barack Obama, que fue el candidato con más apoyos por parte de esta comunidad de la historia. Obama respondió apoyando esta causa fervientemente desde el despacho oval, bajo su Administración el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio homosexual en todos los estados, y entregó a la comunidad LGTB el primer Monumento Nacional dirigido al colectivo LGTB en Stonewall, un icono de la lucha por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Hombres blancos, bien posicionados y homosexuales han decidido apoyar al controvertido candidato republicano

Donald Trump también ha recibido el respaldo de parte del colectivo LGTB, un respaldo muy minoritario pero que cabe destacar. Generalmente, han sido hombres blancos, bien posicionados y homosexuales los que han decidido apoyar al controvertido candidato republicano. La razón es sencilla: no les preocupan tanto unos derechos que, por otro lado creen ya asegurados, sino posicionamientos directamente ideológicos.

Trump sostiene (del revés) una bandera LGTB en un mitin en Colorado. (Foto: Carlo Allegri / Reuters)
Trump sostiene (del revés) una bandera LGTB en un mitin en Colorado. (Foto: Carlo Allegri / Reuters)

No obstante, la mayor parte del colectivo ha rechazado al polémico candidato, al que a los apelativos de racista y machista han añadido el de homófobo.

Amistades peligrosas

Los que están más preocupados son los activistas pro derechos LGTB rusos, que llevan años viviendo en sus propias carnes lo que significa la homofobia institucionalizada. La amistad de Trump y Putin no deja unas perspectivas demasiado optimistas. Lo cierto es que no está claro cuál será exactamente la posición del nuevo presidente sobre los derechos LGTB en el extranjero una vez que asuma la presidencia -y durante la campaña ha enviado mensajes contradictorios sobre los derechos LGTB dentro del país- pero las señales que envía no son alentadoras para aquellos que desean que Estados Unidos siga siendo un paradigma de la defensa de los Derechos Humanos en el mundo. Trump ha elogiado igualmente a líderes totalitarios como Vladimir Putin y ridiculizado a importantes instituciones internacionales, desde la Unión Europea a la OTAN.

Un Tribunal Supremo repleto de conservadores

El gran paso que llevó los derechos LGTB en Estados Unidos a otro nivel fue la legalización del matrimonio igualitario en todo el país, dejando de lado décadas de absurdas legalizaciones e ilegalizaciones por estados. Allí, una pareja de gays o de lesbianas podía casarse en California pero no en Texas, por ejemplo. Ese gran paso lo dio el Tribunal Supremo, aupado por las políticas de la Administración Obama.

La Casa Blanca iluminada con la bandera del arcoiris después de la histórica decisión del Tribunal Supremo. (Foto: Gary Cameron / Reuters)
La Casa Blanca iluminada con la bandera del arcoíris tras la histórica decisión del Tribunal Supremo. (Foto: Gary Cameron / Reuters)

Los activistas coinciden en que el matrimonio entre personas del mismo sexo será anulado en menos de una década

Esos avances pueden tornarse en retrocesos si el Supremo lo componen mayoritariamente jueces conservadores, como los que ha propuesto Trump. Según coinciden la mayoría de activistas, con la elección de Donald Trump y con un Supremo aún más conservador, el matrimonio entre personas del mismo sexo será anulado en menos de una década. El Tribunal Supremo tiene competencias, además, en otro tipo de legislaciones como las que discriminan a las personas transgénero en varios estados, como en Carolina del Norte, donde además se han promulgado leyes de “libertad religiosa”, gracias a las cuales -por ejemplo- un empresario puede despedir a un trabajador por su orientación sexual. Ahí es donde entra en juego el vicepresidente electo, Mike Pence, que es quien hace temer realmente a los activistas LGTB.

Mike Pence a.k.a. el homófobo

Donald Trump tiene la intención de delegar gran parte de las políticas sociales en su vicepresidente, Mike Pence, lo que aterra a muchos. Pence es conocido por sus posturas abiertamente homófobas. Siendo Gobernador de Indiana promulgó la controvertida Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, que fue rechazada por gran parte de la sociedad civil, especialmente por activistas pro LGTB. Se trata una ley flagrantemente discriminatoria, que establece que una empresa puede despedir a alguien por su orientación sexual, o que un hospital puede rechazar a un paciente por esa misma razón.

Donald Trump con su vicepresidente, el homófobo Mike Pence. (Foto: Mike Segar / Reuters)
Donald Trump con su vicepresidente, el homófobo Mike Pence. (Foto: Mike Segar / Reuters)

Pence se negó a decir si está bien o mal disparar a alguien por ser gay

Preocupantes han sido también sus declaraciones en prensa. Por ejemplo, en una entrevista concedida a la cadena ABC News, Pence se negó a decir si está bien o mal disparar a alguien por ser gay, y ha defendido abiertamente las terapias de “conversión heterosexual”. Mike Pence es la homofobia encarnada en persona, y será quien dirija las políticas sociales de la Administración Trump.

La elección de Trump genera incertidumbre a varios niveles. Que vaya a presidir Estados Unidos no es una buena noticia para las minorías, entre las que se incluye la comunidad LGTB, que puede ver cómo los derechos conseguidos le son arrebatados, y cómo los que están por lograrse quedarán olvidados en cualquier cajón. Fuera de las fronteras estadounidenses, que Estados Unidos deje de respaldar Derechos Humanos básicos como los que componen los derechos LGTB puede hacer mucho daño a millones de personas que aún viven perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género.

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Las 5 cosas que tienes que saber sobre el acuerdo de la Unión Europea y Canadá

Redacción TO

Foto: ADREES LATIF
Reuters

La Unión Europea y Canadá cerraron en octubre de 2016, tras siete años de negociaciones, un controvertido acuerdo de libre comercio conocido como CETA, que entrará en vigor de forma parcial y provisional el jueves. En España se aprobó en junio de 2017 con los votos a favor del Partido Popular y Ciudadanos, y la abstención del PSOE. El acuerdo ha sido muy polémico y rechazado por una gran cantidad de asociaciones que consideran que favorece a las grandes multinacionales.

El Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés) creará un mercado de alrededor de 550 millones de habitantes y que abarca tanto bienes, como servicios e inversiones. Estos son los cinco puntos para conocer el alcance de este tratado, según AFP.

1. Una aplicación provisional y parcial

El CETA entrará en vigor provisional el 21 de septiembre a la la espera de un largo y complejo proceso de ratificación por los parlamentos nacionales -y algunos regionales- de los 28 países del bloque como ya han hecho Letonia, Dinamarca, Croacia, Malta y España.

La aplicación provisional implicará desde el primer día la supresión de los aranceles para el 98% de los productos intercambiados entre Europa y su décimo socio comercial, si bien no todos los aspectos del acuerdo entrarán en vigor, como la protección de las inversiones. La Unión Europea cifró en 590 millones de euros anuales el ahorro para sus empresas y en 2.000 millones de euros anuales la contribución de este acuerdo al PIB europeo, una cifra relativamente baja porque el PIB de la UE en 2015 alcanzó 14,6 billones de euros, según AFP.

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Protesta contra el CETA en Bruselas. | Foto: Jean-Francois Badias/AP

2. No se aplicará a todos los productos

La supresión de los aranceles no se aplicará a productos considerados como sensibles para los europeos como la carne de res, de cerdo y el maíz dulce, cuya exportación desde Canadá estará sometida a cuotas, o las aves de corral, sector que seguirá cerrado en la UE.

La carne de vacuno es también uno de los puntos sensibles, junto al etanol, en las negociaciones comerciales en curso entre la UE y los países del Mercosur, con los agricultores europeos aumentando la presión sobre Bruselas respecto a un sector que consideran amenazado.

En el marco del CETA, la carne de vacuno tratada con hormonas en Canadá tampoco podrá exportarse al bloque europeo, ni cualquier producto o servicio que incumpla las reglas europeas. Esta ha sido una de las peticiones de las ONG que alertaban sobre la liberalización de los productos agrícolas porque Ottawa no cumple los estándares medioambientales que se exigen en la UE.

Desde de la Unión Europea se ha dado respuesta a este punto polémico. Cecilia Malmström, comisaria de Comercio de la UE, asegura que el acuerdo “no va a cambiar las normas de seguridad de alimentos o cualquier otro requisito de la UE, y que solo las instituciones europeas pueden hacer eso”.

3. La batalla europea por el vino

En el marco del acuerdo, Canadá se compromete a proteger 143 productos europeos con denominación de origen protegida, como los vinos de Rioja (España), Porto (Portugal) o Chianti (Italia).

Las imitaciones de quesos como el Gouda o el Roquefort tampoco podrán venderse por ejemplo bajo esta denominación, si bien la cifra total es relativamente baja comparada con los cientos de indicaciones geográficas reconocidas en la UE.

4. El tribunal de inversiones, aparcado

Este ha sido uno de los puntos más comprometidos del acuerdo. El CETA implicaba la apertura de parte del sector servicios a la competencia transatlántica, como en el caso del transporte. Los grupos europeos podrían optar progresivamente a las licitaciones públicas en Canadá, al igual que los canadienses en suelo europeo. Uno de los principales miedos es que gracias a este tratado se liberalicen algunos servicios. Críticos como Mark Dean, de la ONG War on Want, afirmaba que CETA puede marcar un precedente para la privatización de servicios tan importantes como el sistema de salud. Ante esto, la UE ha dicho por escrito que “no se forzará a los gobiernos a privatizar o desregularizar sectores públicos como el agua, la sanidad o la educación”.

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Varias personas protestan contra el CETA en Bruselas. | Foto: Vincent Kessler/Reuters

Otros de los principales blancos de las críticas era la creación de un Sistema de Tribunales de Inversiones, una especie de corte en la que se resolverían las diferencias entre multinacionales y Estados. De momento quedará excluido de la aplicación provisional del CETA. Las ONG expresaron su preocupación por el eventual poder dado a las multinacionales que podrán demandar a los Estados si consideran sus políticas desfavorables para sus intereses. La UE defiende el aspecto transparente de estos tribunales de arbitraje permanente.

5. Brexit

Las negociaciones de salida de los británicos del bloque europeo preocupa también a los socios comerciales de la UE, respecto a cómo articular el libre comercio con Reino Unido una vez consumado el Brexit. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya aseguró que el CETA podría constituir el modelo para su acuerdo comercial con los británicos tras su marcha de la UE prevista inicialmente a finales de 2019.

Pero el acuerdo con Canadá podría ser incluso el modelo del futuro marco comercial entre Londres y sus todavía socios europeos, ya que puede aprovechar “todo el potencial de la relación”, dijo el exembajador británico ante la UE, Ivan Rogers, según recoge AFP.

La última crítica al acuerdo  es que las multinacionales estadounidenses lo utilizaran  el CETA a través de sus filiales en Canadá, para tener acceso al mercado europeo. Algunos críticos, como la profesora de Derecho Laboral Adoración Guamán, consideran que este tratado es el Caballo de Troya de un TTIP fallido entre la UE y EEUU, que también fue muy criticado por las voces que hoy se levantan contra el CETA.

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El fin de los coches de gasolina y diésel, cada vez más cerca

Redacción TO

Foto: Mike Blake
Reuters

Los coches de gasolina y diésel tienen los días contados. Los elevados niveles de contaminación junto con la reducción de los costes de producción de los vehículos eléctricos está haciendo que cada vez más gobiernos se planteen eliminar del mercado los coches de gasolina y diésel.

Además, los coches eléctricos supondrán el mismo coste para el usuario que los vehículos de gasolina o diésel alrededor del 2020, según explicó el vicepresidente senior de vehículos eléctricos de Renault, Gilles Normand, en una entrevista. Por tanto, puede que llegue un momento en el que sean los propios clientes quienes se inclinen por este tipo de vehículos.

Francia

El 6 de julio de este año, el Gobierno de Francia anunció que quiere acabar con la comercialización de coches de diésel y gasolina para el año 2040, informó el ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot.

Aunque el gobierno admite que será una meta difícil de cumplir, especialmente para los fabricantes, considera que estos están preparados para asumir este cambio.

Un claro ejemplo de esto es cómo las empresas automovilísticas francesas Peugeot, Citroen y Renault se colocaron en 2016 a la cabeza de la lista de la Agencia Europea de Medioambiente de grandes fabricantes que generan menos cantidad de contaminantes.

Reino Unido

La contaminación se ha convertido en un grave problema en Reino Unido, donde ha causado una epidemia de enfermedades respiratorias, especialmente en niños. Por este motivo, el Gobierno británico también quiere unirse a la lucha contra la contaminación y el cambio climático eliminando los coches de gasolina de su mercado.

A finales del mes de julio, el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, anunció que la venta de automóviles con motores diésel y gasolina acabará en el año 2040.

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Las gasolineras podrán desaparecer con la prohibición de la venta de coches de gasolina y diésel. | Foto: Caroline Spiezio/AP

El objetivo de esta medida es reducir la contaminación provocada por el dióxido de nitrógeno producido por este tipo de vehículos, ya que Reino Unido es uno de los países que recibió una advertencia de la Unión Europea por la mala calidad de su aire.

“No podemos seguir utilizando automóviles diésel y de gasolina, no solo por los problemas de salud que plantean sino que también porque sus emisiones significan una aceleración del cambio climático, dañan nuestro planeta y a las generaciones futuras”, dijo el ministro.

China

El mayor mercado del mundo del automóvil también puede sufrir un gran cambio en los próximos años. China prohibirá “en un futuro cercano” la venta de coches de diésel y gasolina, informó a principios de septiembre el viceministro de Industria y Tecnología de la Información, Xin Guobin.

En China ya se vende una gran cantidad de vehículos híbridos y eléctricos. Solo en 2016 se vendieron 507.000 unidades de este tipo de coches.

El ministro considera que las empresas “deberían esforzarse para mejorar el nivel de ahorro de energía de los coches tradicionales y desarrollar vigorosamente nuevos vehículos energéticos” pues asegura que estas medidas darán un “empuje a la industria automovilística de China”.

Tras varios meses de alianzas estratégicas en el sector automovilístico chino, sumadas a estas nuevas medidas, el país asiático pretende convertirse en el líder mundial del sector de los vehículos eléctricos.

Noruega

El país nórdico fue uno de los más adelantados en cuanto a la eliminación de los coches de diésel y gasolina del mercado.

Aunque la medida aún no ha sido aprobada definitivamente, la previsión es que la venta de estos vehículos esté prohibida en Noruega en 2025, según anunciaron en 2016 algunos representantes de la derecha del país.

Elon Musk celebró este anuncio a través de su cuenta de Twitter. “Acabo de oír que Noruega prohibirá la venta de coches de gasolina en 2025. Qué país más impresionante”, dijo el magnate americano, fundador de SpaceX y cofundador de Tesla.

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Casi un 25% de los coches de Noruega son eléctricos. | Foto: Rodrigo Garrido/ Reuters

Sin embargo, todavía existe controversia en torno a esta medida, ya que una parte importante de la economía noruega se basa en el petróleo, aunque casi un cuarto de los coches en este país ya son eléctricos.

Países Bajos

Igual que Noruega, los Países Bajos quieren prohibir la venta de coches de diésel y gasolina para el año 2025. En abril de 2016, el Partido del Trabajo impulsó una medida que fue apoyada por la mayoría de de diputados de la Cámara baja.

Aunque lejos del alto porcentaje de coches eléctricos que circulan por Noruega, los Países Bajos también cuentan con un elevado número de este tipo de vehículos, ya que casi un 10% de los coches que circulan por este país son eléctricos.

La implementación de esta medida supondrá que los coches de gasolina que aún estén circulando podrán seguir haciéndolo hasta su completa avería, pero no se podrán fabricar ni vender más vehículos con este tipo de motores.

India

Los alarmantes niveles de contaminación en uno de los países más poblados del mundo han llevado al Gobierno de India a tomar medidas. En el año 2030, este país no venderá coches movidos por gasolina o diésel, anunció el ministro de Energía, Piyush Goyal, en el mes de mayo.

“Vamos a introducir vehículos eléctricos a gran escala. Vamos a fabricar vehículos autosuficientes. La idea es que para 2030 no se venda ni un solo coche diésel ni de gasolina en el país”, dijo el ministro.

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India tiene un grave problema con la contaminación producida por la gran cantidad de coches que circulan en sus carreteras. | Foto: Stringer/ Reuters

Sin embargo, la contaminación no ha sido el único motivo de India para prohibir la venta de estos vehículos, sino que los costes que implican la importación de combustible han tenido también una gran influencia en esta decisión.

España

El Gobierno de España no ha anunciado ninguna medida similar a la de países como Francia o Reino Unido respecto a los coches de diésel y gasolina, pero sí lo ha hecho el Ayuntamiento de Madrid, aunque con medidas mucho menos ambiciosas.

En diciembre de 2016, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, anunció que en el año 2025 los coches con motores diésel desaparecerán de la capital.

La medida se incluye dentro de un pacto alcanzado con París y Ciudad de México durante la Cumbre de Alcaldes y también cuenta con medidas para incentivar el uso de vehículos alternativos, mejorar las infraestructuras para las bicicletas e incentivar los desplazamientos a pie.

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