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Teresa Cremisi: una editora por antonomasia

Anna Maria Iglesia

Foto: Teresa Cremisi
Teresa Cremisi

Philippe Sollers la definió como la “primera ministra de las letras francesas” y no se equivocaba. Teresa Cremisi es una de las editoras más influyentes de Francia: tras trabajar en Garzanti, dio el salto y viajó hasta París para ponerse al frente de Gallimard, donde fue directora editorial y, años después, de Flammarion. En 2016, publicaba su primera novela La Triunfante (Anagrama) y dejaba la dirección editorial de Flammarion, si bien hoy sigue editando a algunos de sus autores, entre los que destaca el nombre de Houellebecq. Invitada por el Foro Edita celebrado en Barcelona, Cremisi hace hincapié en la necesidad de que, desde la política, se reconozca la importancia del mundo editorial y se proteja el mercado de los libros. “En Francia, la figura del editor es muy respetada, principalmente, porque es una figura reconocible y tiene la responsabilidad de definir el escenario cultural del país”.

Este reconocimiento del editor se hace más que evidente cuando, como usted contaba en una entrevista para Il corriere della Sera, el ministro de cultura francés la llama con frecuencia y está atento de sus opiniones.

Sí, esto de que el ministro llame y se interese por lo que se publica o por lo que yo, como editora de Gallimard o de Flammarion, pueda opinar sucede en Francia y sucede con frecuencia. Esto se debe a que hay una especie de fascinación recíproca entre el ambiente cultural y literario y el ambiente político. Esta fascinación es una constante desde siempre en Francia.

Usted ha subrayado a lo largo de su charla el compromiso de la política francesa con el mundo editorial, destacando sobre todo la figura del antiguo ministro de cultura Jack Lang.

La ley del precio único que sacó adelante Jack Lang fue determinante para el mundo literario francés, sobre todo porque fue promulgada en el momento en el que todos los mercados se habían liberalizados. Y si bien, viendo lo que sucede a día de hoy, es evidente que es muy difícil volver atrás, la ley de Lang permitió que desde las grandes cadenas de librerías hasta la más pequeña librería de un pequeño pueblo de la playa pudieran vender el mismo libro por el mismo precio. Esto ha sido determinante, porque en un país como Francia, donde la red de librerías es muy amplia, hay unas 2500 librerías y unos 4000 puntos de venta de libros en todo el país, la ley de Lang ha hecho posible que cualquier persona, encontrándose en el lugar que sea, puede conseguir cualquier libro y siempre al mismo precio.

Cuando en el 2015 Mondadori compró Rizzoli, las librerías italianas se preocuparon a pesar del discurso tranquilizador del Antitrust. En España, Penguin Random House acaba de comprar Ediciones B y, en Francia, el grupo Madrigall compró en 2012 la editorial Flammarion. ¿Entiende la preocupación de las librerías?   

Evidentemente, y hacen bien las librerías en preocuparse por estos holdings editoriales cada vez más grandes. Hacen bien en preocuparse porque cada contrato de distribución prevé un tipo de relación con el librero que podemos definir como relación comercial. Por tanto, hablamos de una relación que depende de márgenes económicos que fluctúan constantemente y, por tanto, cuanto más grande es el grupo editorial, es decir, cuantos más sellos y más poder comercial tenga el grupo editorial más disminuye el poder de los libreros. Este es el mismo problema que hay con Amazon, pero, al contrario.

Y, además, ¿no supone también una pérdida de diversidad dentro del campo editorial?

Sí, efectivamente. La conglomeración en grandes grupos afecta gravemente a la pérdida de la diversidad del mundo editorial. Por esto, hay una constante renovación fisiológica: nacen pequeños editores para publicar aquello que los grandes editores ya no pueden publicar porque dependen de los managers o de leyes económicas internas e, incluso, no pueden publicar según qué libros, que sí pueden publicar las editoriales independientes, a causa del malgasto de dinero. Aunque, hay que decir que el trabajo editorial representa, en verdad, solo un pequeño margen de ganancia para el gran grupo, puesto que es un trabajo muy específico que podemos hacer usted y yo en una habitación. Es decir, es un trabajo que ya no cuesta mucho, porque los gastos de fabricación han disminuido mucho. Lo que cuenta es distribuir el fruto de este trabajo editorial, es decir, los libros y hacer que el trabajo de edición tenga un sentido intelectual. Sin embargo, repito, el trabajo de editor es un pequeño trabajo e insertarlo en los enormes grupos es un peligro, porque los grandes grupos necesitan ofrecer mercancía para mantenerse.

Teresa Cremisi: una editora por antonomasia 1
Teresa Cremisi | Imagen cortesía de editorial Anagrama

Déjeme preguntarle sobre su experiencia personal al respecto, puesto que usted ha trabajado en Flammarion, perteneciente al grupo Madrigall, fundada por la familia Gallimard, en cuya editorial también trabajó.

Sí, aunque Gallimard es un caso algo distinto, porque sigue estando en manos de la familia Gallimard, después de 110 años de su fundación. Obviamente, ahora se ha convertido en un grupo en sí mismo, aunque hay que decir que en Gallimard usted puede encontrar colecciones de poesías que venden solamente 500 copias. Con esto lo que quiero decir es que Gallimard no se comporta como un grande grupo. Por lo que se refiere a Flammarion, ésta ha resistido cuando estaba el en grupo RCS [el grupo de Rizzoli, comprado en 2015 por Mondadori] porque era una editorial en activo con mucha fuerza, muy bien equilibrada a nivel económico y con fuerte sector obrero de distribución. Sin embargo, las otras editoriales dentro del grupo RCS han perdido identidad.

En una entrevista comentaba que los best seller hacen dormir tranquilos a los editores, sin embargo, hoy ha afirmado que los best seller desestabilizan.

Desestabilizan, sin duda. Una editorial que se sostenga solo y exclusivamente en los best seller está en peligro, porque no puede saber lo que sucederá con ellos una vez que el éxito se agote. En Francia, por ejemplo, los best seller no tienen una presencia y una importancia tan grande a nivel de mercado como en Italia o en España. Los best seller, al final, terminan por tener un coste demasiado alto para una industria delicada como la de la edición. Le cito, al respecto, unas palabras de Jerome Lindon, el fundador de Éditions du Minuit, palabras que yo adoro y que encuentro muy graciosas; decía Lindon: “No hay nada de más triste que un best seller que no se vende”.

Por tanto, ¿la clave de la edición es el equilibrio entre el espíritu de la edición y el mercado?

Creo que la única manera que tiene una editorial de sobrevivir es mantener este equilibro. Además, hay que recordar que el oficio del editor es escoger, es decir, publicar esto y no publicar lo otro. Y, una vez que se ha decidido publicar un libro, la labor del editor es defender ese libro. Por tanto, el trabajo del editor es altamente intelectual, pero, ante un mercado fragmentado y complicado como es el nuestro, el editor necesita también tener habilidades comerciales.

Pero, hay que olvidar, a veces, el mercado y publicar determinados títulos.

Sin duda, tiene toda la razón. Por esto le hablaba del equilibrio entre espíritu y mercado, un equilibrio que no se enseña. Hay que saber que, cuando se es editor, hay cosas que tienen que hacerse necesariamente y otras que se tienen que hacer como forma de compensación. El editor siempre está en un equilibrio fluctuante, caminando sobre un suelo de goma.

Usted comenzó como periodista, ¿le ha ayudado el periodismo en el momento de dedicarse a la edición?

No, no creo que me haya ayudado, porque las veo como dos profesiones distintas. El periodismo, que es un oficio que en parte he retomado ahora escribiendo en el suplemento Robinson de La Repubblica, es un oficio de la mirada y más la mirada es aguda mayor curiosidad hay. El periodismo es un oficio individual: tú periodista eres bueno si ves bien lo que sucede y lo explicas bien. La edición, en cambio, es un oficio donde una tiene que sobrevivir en medio de fuerzas contrarias sin estar nunca solo, no es un oficio individual.

Como editora, ¿es una suerte trabajar en un país como Francia, donde la figura del editor tiene prestigio y donde la compra de libros crece anualmente?

Sí, pero me ha gustado también mucho trabajar en Italia. Cuando yo comencé en Garzanti estábamos viviendo en Italia un boom cultural que no he vuelto a ver, al menos no tan fuerte. Era la época de Pasolini, de Gadda, de Volponi, de Calvino… era una época de grandísimos talentos. Piense en los poetas: Bertolucci, Caproni… Fue una época genial. Ahora veo en Italia menos riqueza de talentos, pero nunca se sabe cómo van a ir las cosas. A lo mejor hoy dices que el país está algo de declive a nivel cultural y mañana aparece un genio.

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Portada de Sumisión de Michel Houellebecq | Imagen cortesía de editorial Anagrama

Si bien ha dejado Flammarion, sigue siendo editora de Houellebecq.

Sí, continúo siendo editora de mis autores, los conservo y los sigo. Desde el 2005, soy editora de Houllebecq y no sabría abandonar a mis autores. No puedo hablar en general, cada uno hace lo que puede, para mi seguir a mis autores es un privilegio.

¿Cómo vivió la polémica que rodeó la publicación Sumisión?

Fue una situación muy difícil para la editorial. Tuvimos que protegerlo y, de hecho, se marchó de Francia durante un periodo. Fue algo muy duro, porque fuimos todos acusados por gente que ni siquiera había leído el libro.

Esto me hace pensar en lo que decía en la conferencia: en época de crisis es peligroso ser periodista y editor porque expresas tus propias ideas.

Sí, así lo creo. Yo, de todas formas, estoy contenta de haber vivido aquel episodio, porque fue una experiencia que te marca, sin embargo, fueron días complicados y duros. Sumisión se pudo a la venta el día del atentado a Charlie Hebdo; gente que no había leído el libro le hizo responsable de lo que sucedía acusándole de islamofóbico cuando, en verdad, Sumisión no es en absoluto islamofóbico. Cuando sucede algo así, en un ambiente de tal sobre-excitación, una ya no es capaz ni de hablar ni de explicar nada.

¿El clima de sobre-excitación o la conciencia de que se puede suscitar polémica, puede llevar a un editor, a usted, a no publicar un libro?

La sobre-excitación social o la polémica influyen, claro que sí, sobre todo si vas a publicar documentos delicados. Por esto, el oficio del editor requiere tener un sentido de la política y del tiempo para saber cuándo es el momento de publicar algo o no. Dicho esto, si se tiene miedo de publicar algo por expresar algunas ideas es mejor dedicarse a otro oficio.

En Francia, algo que llama la atención, es el bajo precio de los libros de bolsillo, en particular la edición Folio de Gallimard.

En Francia, los libros de bolsillo representan cada año una elevada cifra de ventas y elevada cifra de volúmenes. Hablamos de libros de buena calidad a precios bajos, de 5 a 7 euros. Por tanto, son libros que dan fuerza a la industria editorial y construyen un público lector, porque el libro de bolsillo es el libro que se compra para leer no para regalar.  A diferencia de Francia, en Italia, donde había comenzado con buen pie a finales de los años sesenta, el libro de bolsillo de ha encarecido; esto se debe a una errónea decisión de los editores italianos que, para ganar más, han encarecido los precios, han disminuido su comercialización y las actuales colecciones de libros de bolsillo ya no se reconocen, si se piensa en lo que eran. La situación de España es similar: si hubiera sabido trabajar bien los libros de bolsillo, habría construido un fuerte público de lectores y habría cambiado la fisionomía de su industria editorial.

Aparte de los libros de bolsillo, en Francia el mercado de libros se segunda mano es muy amplio.

Sí, efectivamente, y los libros de segunda mano contribuyen y mucho a la creación de un público lector. Los libros de segunda mano tienen importancia sobre todo para todos aquellos títulos que no tienen su edición de bolsillo; pienso, en concreto, en libros de historia, de filosofía, de derecho… Si bien las ganancias son solo para las librerías, las editoriales ahí no contamos nada, para mí es muy positivo el mercado de libros de segunda mano, porque construye un público que va a la librería a buscar estos libros y, a lo mejor, entre los estantes encuentran un libro de bolsillo que les interesa y se lo llevan.

Algunos dicen que, actualmente, los grandes contrincantes de los libros son las series de televisión.

Yo no creo que sea así. De hecho, e Francia, del 2015 al 2016, el gasto en libros creció, con respecto a las otras industrias culturales, del 51% al 57%. Creo que cuando uno consume un producto consume también el otro. No creo que si usted lee libros deje de leerlos para ver la televisión. Otra cosa es en momentos concretos, como, por ejemplo, ahora en Francia con las elecciones. Es normal que la gente vea la televisión para informarse, pero son momentos puntuales.

Tras la crisis, en Francia los lectores han aumentado, pero ¿han cambiado sus intereses?

Diría que, más o menos, no ha variado nada. La literatura sigue representando un 33% de los libros que se compran; lo que sí es cierto es que aumentan las ventas de literatura juvenil.

En la conferencia comentaba cómo en Francia todos los políticos quieren escribir un libro. Aquí pasa algo similar. ¿Entiende el porqué de esta ansia de publicar?

Porque quieren que algo quede de ellos. Y, a lo mejor, esta es la explicación de la longevidad del libro. En el fondo, el libro, cuatro hojas cosidas conjuntamente, es aquello que más queda. El libro permanece más que cualquier otra cosa.

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Los doce imperdibles del Festival Eñe

Saioa Camarzana

Llega un año más el Festival Eñe al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero en esta edición se presentan, por lo menos, dos novedades gustosas. Por primera vez, podemos pensar que con el objetivo de llegar a un público más amplio, todos los eventos son gratuitos. Por otro lado el CBA, aunque seguirá siendo la sede central donde se realicen la mayoría de los encuentros, no es el único punto neurálgico de esta cita con las letras (aquí el programa completo). Pero hay más, porque esta vez no serán solo las voces de los escritores contemporáneos quienes tomen Madrid sino que se abre también a la música, a la fotografía, al cine, al teatro y a la ilustración. El escritor y periodista Antonio Lucas ha sido el encargado de emparejar a más de 139 autores en 50 actividades. Pero, si hay algo que se le puede criticar es que la presencia femenina es, de largo, muy inferior a la masculina. Tan solo 28 mujeres. No nos vamos a meter en terreno activista, que por supuesto daría para ello, y vamos a mencionar las citas imperdibles de esta edición que se celebra del 23 de octubre al 28 de octubre.

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Imagen del Festival EÑE 2017

Durante los primeros días del festival, del 23 al 26, son los nuevos espacios los encargados de reunir a diversas personalidades. Entre la programación de la Biblioteca Nacional, del Instituto Cervantes y del Club Matador destacamos tres encuentros que desgranamos a continuación:

Día 23 a las 19:00h: Isabel Muñoz y Enrique del Río

La fotógrafa Isabel Muñoz conversará en el Club Matador con Enrique del Río, miembro fundador de WeCollect Club. La obra de Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, se centra en la exploración del cuerpo humano y aúna el compromiso social con la belleza que le rodea. Ha viajado por todo el mundo para adentrarse en las culturas de Papua Guinea, China, Cuba… para realizar estudios antropológicos en forma de fotografía. Casi siempre en blanco y negro a la fotógrafa le interesa que los protagonistas de sus instantáneas participen de manera activa en el momento de la captura. Entre ambos desgranarán toda una trayectoria de una de las fotógrafas más importantes de la actualidad.

Día 25 a las 19:00h: Juan Mayorga y Javier Gomá

Juan Mayorga es uno de los dramaturgos más importantes de nuestras tablas y Javier Gomá uno de los filósofos y ensayistas que se ha iniciado en esta profesión con un monólogo. El teatro, del que nos podemos sentir cerca y a la vez lejos, puede plantear preguntas que no tienen respuesta y ahí reside su importancia. Estas cuestiones son las que interesan e importan a Mayorga, un nombre ya vital de nuestra dramaturgia. De sus trabajos conversarán estas dos voces en el Instituto Cervantes.

Día 26 a las 19.00h: Rosa Montero, Álex Grijelmo, Carolina Reoyo y Javier Rodríguez Marcos

Detrás de un gran autor hay (o debería haber) un gran corrector. Así se llama la mesa redonda en la que participan estos cuatro protagonistas a los que reúne la Unión de Correctores en la Biblioteca Nacional. En ella le darán el protagonismo que se merece a la figura del editor de textos que es tan importante como desconocido en el proceso editorial. Lo cierto es que sin una figura como esta los libros no llegarían al lector con la misma calidad. Cada texto requiere de unos ojos vírgenes y objetivos que detecten los fallos, lo que funciona y lo que no. A este oficio en palpable retirada se dedicará la charla.

Los doce imperdibles del Festival Eñe 1
Asistentes a la última edición del Festival EÑE. | Imagen vía Festival EÑE.

El día 27 arranca la programación del Círculo de Bellas Artes con una programación interesante durante dos días. Destacamos varias citas de diferentes disciplinas.

Viernes 27

19.00h: Arturo Pérez Reverte, Javier Marías y Agustín Díaz Yanes

Sin duda son cuatro nombres con tanta personalidad como para poner en marcha la programación del Círculo de Bellas Artes. El viernes 27 en el Teatro Fernando Rojas, dos escritores cinéfilos como Pérez Reverte y Marías, que por cierto participan en la cita por primera vez, se sentarán junto al cineasta Agustín Díaz Yanes en una conversación moderada por el periodista Jacinto Antón. La ficción y la vida, la actualidad y la historia, el humor y la seriedad, serán algunos de los temas que traten con la libertad y la astucia que les caracteriza.

20.30: Marta Sanz y Ramón Andrés

Que la literatura puede ser una herramienta de sanación, un bálsamo para almas atormentadas y un ejercicio catalizador se sabe a través de las novelas que abordan el tema. Una de las voces más singulares de nuestra literatura es Marta Sanz que, junto a Ramón Andrés, uno de los intelectuales más originales del país, se preparan para hablar sobre la literatura y el daño. El periodista Manuel Llorente será el encargado de que ambos aborden cuestiones como si la filosofía puede ser una cura, si la palabra es un pabellón de reposo y la literatura un bálsamo.

20.45h: Joan Fontcuberta, Sofía Moro, José Manuel Navia y Chema Conesa

¿Cómo se crea un buen libro de fotografía? Esa es la pregunta que se plantea este encuentro que nace con motivo de la edición número 100 de la colección PHotoBolsillo. Chema Conesa es, además del director de la colección, uno de esos fotógrafos incombustibles que suma ya más de 40 años de recorrido. Él ha sido el encargado de reunir a Fontcuberta, Moro y Navia en una charla en la que abordarán, seguro, más temas que el que los une inicialmente.

21.30h: Manuel Borja-Villel, Niño de Elche y Pedro G. Romero

Algunos se preguntarán qué conexión existe entre el director del Reina Sofía (Manuel Borja-Villel) y el artista flamenco (Niño de Elche). Pues bien, el cantante ofreció el pasado mes de mayo un concierto en la pinacoteca con motivo del Día de los Museos. Poco a poco las diversas disciplinas se van uniendo creando nuevas sinergias que se retroalimentan y crean nuevos espacios. El arte puede servir de rebelión pero, ¿qué tipo de herramienta puede ser el flamenco en todo esto? Esa es la clave que intentarán desentrañar entre los tres.

Los doce imperdibles del Festival Eñe
Editoriales presentes en la última edición del Festival EÑE. | Imagen vía Festival EÑE.

Sábado 28

17.00h: Isaac Rosa, Daniel Gascón y Elvira Navarro e Inés Martín Rodrigo

¿Puede ser la literatura una herramienta para el desarrollo de una conciencia cívica? Esta es la cuestión troncal que abordarán Rosa, Navarro y Gascón, tres escritores que se relacionan a través de unas obras donde la memoria sirve de herramienta política y la desolación como forma de conciencia. ¿Hasta dónde llega la realidad? Inés Martín Rodrigo modera este encuentro en el que se determinará si realmente la realidad se agota y si la literatura puede ser un estímulo, un bálsamo o todo lo contrario.

18.15h: Eduardo Madina y Bernardo Atxaga

La última vez que el político Eduardo Madina y el escritor Bernardo Atxaga se vieron fue con motivo de <em>La pelota vasca. La piel contra la piedra</em> que dirigió Julio Medem. Han pasado ya varios años de aquel encuentro en 2003 en el que la conversación giraba en torno al terrorismo de ETA. Lo que les une ahora es algo completamente diferente y divertido: la literatura. En la educación sentimental de Madina están algunos de los libros de Atxaga y con Atxaga, que acaba de subir a los escenarios Obabakoak, hablará sobre ello en una conversación moderada por Javier Gómez Santander.

18.15h: Andrés Trapiello y Felipe Benítez Reyes

Gran admirador de Cervantes hace un par de años Andrés Trapiello tradujo El Quijote al lenguaje actual. Fue una labor, que además de ser una tarea ardua, estuvo destinada a ese 80% de españoles que no lo han leído. Felipe Benítez Reyes, por su parte, volvió con a la novela tras diez años silencio con El azar y viceversa, una historia de apariencia picaresca. A ambos les une, por tanto, haber trabajado con vidas de otros y, en algún momento, haber asumido la escritura como una espeleología por vidas ajenas. La conversación entre ambos, que moderará el periodista Luis Alemany, girará en torno a cuestiones como hasta dónde se puede contar y hasta dónde se puede inventar cuando se aborda una biografía.

20.15h: Manuel Vicent y Raúl del Pozo

Un gran momento para los periodistas y los amantes de la profesión. Manuel Vicent y Raúl del Pozo, dos de esos periodistas que llevan el oficio en la sangre abordarán, moderados por Antonio Lucas, cuestiones internas de esta profesión de carácter pasional. Cómo ha evolucionado al periodismo, cuáles son sus mutaciones, la presencia de la literatura en los periódicos, la dicotomía entre el papel y lo digital, los aciertos y los fallos y, sobre todo, la herencia de aquellas generaciones de escritores en prensa del siglo XX serán los temas que entretendrán a todos los asistentes.

21.30h: Carlos Boyero y Borja Hermoso

Si hablamos de crítica de cine seguro que muchos lo relacionarán, de manera automática, con Carlos Boyero, que hace lo propio en el periódico El País. La suya es siempre una opinión tan personal que no tenemos por qué compartir pero es esa libertad de la que goza la que le hace especial. Lleva en esto más de 40 años y no le da miedo equivocarse, porque, como hemos apuntado, su opinión es suya propia. Pero la música y la literatura también son parte de su genética y el periodista Borja Hermoso, con quien comparte mesa, lo conoce bien. Podría decirse que es un encuentro imperdible.

Continúa leyendo: Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada

Romhy Cubas

Foto: Ernest Pignon
Ernest Pignon

Antes de ser maldito fue Jean Nicolás Rimbaud a secas, un francés de Charleville-Mézières, que soñaba con ser poeta y cuya facilidad para desahogarse en un ritmo acelerado de palabras y metáforas se sucede desde la adolescencia. El adjetivo de “poeta maldito” se lo colocó otro poeta fascinado por los infortunios de sus colegas. Paul Verlaine publica en 1884 el primer perfil dedicado a Rimbaud –y a otros cinco poetas- en Los poetas malditos de Saftsack ( Les Poètes maudits de Sáftsàck).

Verlaine fue también su más ferviente fanático y defensor. Sus palabras evidencian una adoración que ha continuado durante siglos. “En ninguna parte, en literatura alguna, hemos hallado algo tan tierno y tan bravío a la vez, tan amablemente caricaturesco y cordial, tan bueno como el raudal franco, sonoro, magistral (…)”, escribe en el ensayo de Saftsack.

Pero la fascinación con el joven de “despeinados cabellos color castaño claro y los ojos de un azul pálido inquietante” comenzó muchos antes, cuando con quince años ya publica líneas, rimas y pequeños poemas que lo llevan a codearse con los intelectuales de París.  Todo esto es bibliografía repetida, Rimbaud fue joven y precoz, entre los 15 y 19 años escribió su obra completa, a los 19 abandonó la literatura para viajar por Europa y sentir el “aire marino quemar sus pulmones”. Dejó la pluma que lo hizo inmortal para vivir, sufrir y convertirse en un alquimista de las palabras. A los 20 años buscaba la perfección de la poesía en la lejanía con la misma. Transitó de poeta a traficante de armas, perdió su pierna derecha por un carcinoma y murió en Marsella seis meses después a los 37 años.  

Cartas del vidente, Una temporada en el infierno e Iluminaciones son sus trabajos cumbres y aquellos que le merecieron la admiración y envidia de escritores, músicos, actores y sin fin de generaciones. Pero ese relámpago que cubrió su carrera como poeta adolescente y luego como nómada “alquimista” fue el principio de una adoración casi enfermiza hacia su figura. De una devoción por su técnica, arrogancia y agresividad; por sus versos inundados de precisión e insolencia sin censuras literarias y de humor franco. Desde el escritor William Burroughs hasta el músico Leonard Cohen o la cantante Patti Smith, las odas a Rimbaud rodean los continentes con versos inspirados en su juventud maldita y sus versos precozmente iluminados.

Estas son algunas de las figuras que se aferran al tiempo de Rimbaud para encontrarse en su irreverencia:  

Stéphane Mallarmé: el poeta francés, que compartió espacios temporales con Rimbaud, escribe en una carta sus impresiones hacia el personaje, y atina en su crítica hacia el fanatismo por el “niño demasiado precoz e impetuosamente tocado por el ala literaria que, antes casi de existir, agotó tempestuosas y magistrales fatalidades, sin recurrir a un futuro. (…)

Mallarmé narra cómo el nombre de Rimbaud se mecía en las veladas en Francia entre curiosos y admiradores

“Quién es, el personaje, se pregunta, que por lo menos, con los libros Une Saison en EnferIlluminations y sus Poèmes otrora publicados en conjunto, ejerce sobre los acontecimientos poéticos recientes una influencia tan particular que, hecha esta alusión, por ejemplo, uno se calla, enigmáticamente, y reflexiona, como si mucho silencio, a la vez, y una ensoñación se impusiera o una admiración inconclusa.”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 3
John Ashbery | Imagen vía: The New Republic Giovanni Giovannetti / Courtesy Effigie

John Ashbery: el gran poeta americano del siglo XX, ganador del Premio Pulitzer y del National Book Award, realizó la traducción de una de las obras más emblemáticas de Rimbaud, “Iluminaciones”. A su ritmo cambia algunas palabras e inclusive moderniza sus líneas para crear a un Rimbaud más melódico.

Realeza

“Una hermosa mañana, en el país de gente muy amable, un hombre y una mujer magníficos gritaban en la plaza pública. “¡Amigos míos, quiero que ella sea una reina!” “¡Quiero ser una reina!”. Ella reía y temblaba. Él hablaba a sus amigos de revelación, de pruebas terminadas. Desfallecían el uno junto al otro.
De hecho fueron regentes durante toda una mañana en que los estandartes carmesíes se alzaron sobre las casas, y durante el resto de la tarde, mientras avanzaron hacia los palmares.”

Antonio Nazarro: el escritor y mediador cultural italiano le dedica a Rimbaud un poema de despedida recordando a su vez a poetas y artistas que también se resguardaron  en las palabras del adolescente francés.

He dejado a Rimbaud

“He dejado a Rimbaud en el baño
y el viejo Walt mantiene la ventana abierta
doblada como una flor entre el borde y el marco
la barba de Allen se entrevé bajo la ceniza
de cigarros mahometanos y angélicos
Ezra escondido por las manchas
círculos de tazas en la mesa con pierpaolo
mientras Dylan se oculta entre macetas y la verde leche
me prendo un cigarro solo como siempre”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 2
Retrato de William Burroughs en Londres, 1988 | Imagen vía: The Irish Post

William Burroughs: el escritor estadounidense vuelve a Rimbaud para revivir agonías y líricas intermedias. Al poeta le grita su lugar en el mundo, uno en donde Rimbaud tiene su propia parcela personal.

“Shakespeare y Rimbaud viven en sus palabras. Recorta las líneas de palabras y escuchará sus voces. A menudo, los recortes emergen como mensajes codificados con significado especial para el recortador. ¿Golpes sobre la mesa? Tal vez. Por cierto, se trata de una mejora de las habituales y deplorables actuaciones de poetas contactados a través de un médium. Rimbaud se anuncia, y lo que surge después es una agónica y pésima poesía. Si recortas las palabras de Rimbaud te asegurarás al menos buena poesía, si no una aparición personal”

René Char: otro de los máximos poetas franceses, partícipe de la segunda generación surrealista en Europa, le canta a las decisiones extremistas de Rimbaud,  a su juventud y a su ruptura con el mundo de la poesía para encontrar la perfección de las palabras en el mar.

¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud!

“¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la estupidez de los poetas de París, así como al ronroneo de abeja estéril de tu familia ardenesa un poco loca; hiciste bien en lanzarlos lejos de ti, meterlos bajo la cuchilla de tu guillotina precoz. Tuviste razón de cambiar el boulevard de los holgazanes, el cafetín de los mea-liras, por el infierno de las bestias, el comercio de los astutos y los buenos días de los simples.

¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Nosotros somos algunos que creemos, sin pruebas, que la felicidad es posible contigo.”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 1
Ezra Pound | Imagen vía: The Poetry Foundation Archivo de Cameraphoto Epoche/Getty Images

Ezra Pound: el escritor estadounidense asegura que la lectura de Rimbaud es clave para “entender lo que fue inventado después de 1830”. El poeta llega el extremo de afirmar que nada hay después de Rimbaud y su promesa de alquimia:

“Lo que Rimbaud alcanzó por intuición (genio) en algunos poemas, creado a través de (¿tal vez?) una estética consciente —  Por todo lo que sé, estoy armando una estética más o menos sistemática — Y podría tomar ciertos poemas de Rimbaud como ejemplo.
Y lo cierto es que, más allá de algunos métodos de expresión, el desarrollo de la técnica poética desde 1830—hasta mí, se realizó en Francia. Desde Rimbaud, ningún poeta en Francia ha inventado nada fundamental”

Mario Licón Cabrera: el poeta mexicano, Premio Literario Trilce en la categoría de poesía 2015, le dedica una postal a Rimbaud y a las luces y sombres de su poesía que se perciben todavía en la ciudad natal del francés.

Postal para Rimbaud

Ciertamente
Charleville no fue ni será ciudad
para un poeta
…del grandor tuyo.
Ahora que veo tu sombra entre los arcos
de la Place Ducale, tu sombra
reflejada desde la ventana de tu cuarto
sobre la tranquila corriente de La Meuse.
Ahora que veo tu sombra
…tu luminosa sombra
incitando al viaje a tu abrigo y tu valija
ahora entiendo mejor
aquella carta tuya
…del 2 de Noviembre de 1870.

Charleville, Noviembre 1991.

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 4
Retrato de Patti Smith | Imagen vía: IndiePost

Patti Smith: la cantante reconoce su obsesión con Rimbaud desde la adolescencia; sus sueños con el escritor y el confort de un amor imposible que se aprendía de memoria a través de sus poemas. La cantautora, primero periodista y antes de eso poeta, le dedica a la memoria del francés versos que retumban en su usual irreverencia y franqueza.

“Como tú me salvaste

de las manos del tiempo.

Envolviendo mi corazón.

Los poemas encontrados

en el banco de la estación.

Fui obstinada soñando

con la fuga.

Palabras que no

comprendía.

Pero que descifré con sangre

iluminada…adolescencia.

Escribí con tu imagen

encima de mi escritorio.

Jurando que algún día

rastrearía tus pasos”

Rimbaud, el enfant terrible que conoció la adoración y el infierno de los escritores en la adolescencia, sigue merodeando en la memoria de los lectores como un dios superdotado, un ángel arrogante y diestro de versos. Genio o no, la lista de dedicatorias y odas hacia su “filosofía” es extensa. Paul Verlaine lo bautizó como un poeta maldito, y desde entonces los literatos que acuden a la obra de Rimbaud buscan con ansias esos infiernos a los que emigra en sus poemas y composiciones.

“Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos”.
Arthur Rimbaud

Continúa leyendo: Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Redacción TO

Foto: Marcos Brindicci
Reuters

Se confirma la muerte de otra mujer en España. No conocemos su nombre, pero tenía 66 años y vivía en Rubí, muy cerca de Barcelona. La asesinó presuntamente su expareja, que fue detenida horas más tarde.

Su nombre se suma a una larga lista de víctimas que, ya en el último trimestre del año, alcanza las 41 mujeres asesinadas. En 2016 fueron 44. Desde 2003, 912. Los datos pertenecen al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Los números podrían ser más alarmantes, según el portal Feminicidio.net, que aporta información sobre sus identidades y circunstancias.

Estas son las mujeres asesinadas por sus parejas desde el pasado 1 de enero en España:

1 de enero:

Matilde Teresa de Castro. 40 años. En Rivas Vaciamadrid (Comunidad de Madrid). Había denunciado y tenía una orden de protección activa; su pareja la quebrantó por consentimiento mutuo.

Identidad desconocida. 25 años. En Madrid (Comunidad de Madrid). Deja un hijo huérfano.

14 de enero:

Blanca Esther Marqués Andrés. 48 años. En Burlada (Navarra).

15 de enero:

Antonia García Abad. 33 años. En Huércal de Almería (Almería, Andalucía).

27 de enero:

J.D.L.M. 40 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha). Había denunciado. Deja un hijo huérfano.

29 de enero:

Virginia Ferradás Varela. 55 años. En O Carbaliño (Orense, Galicia).

5 de febrero:

Cristina Martín Tesorero. 38 años. En Mora (Toledo, Castilla-La Mancha).

7 de febrero:

Carmen González Ropero. 79 años. En Suria (Barcelona, Cataluña).

11 de febrero:

Laura Nieto Navajas. 26 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha).

13 de febrero:

Ana Belén Ledesma. 46 años. En Daimiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

19 de febrero:

Margaret Stenning. 79 años. El Campello (Comunidad Valenciana).

21 de febrero:

Gloria Amparo Vásquez. 48 años. En Valencia (Comunidad Valenciana). Deja una hija huérfana.

Dolores Correa. 47 años. En Gandía (Valencia, Comunidad Valenciana). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa.

22 de febrero:

Identidad desconocida. 91 años. En Villanueva del Fresno (Badajoz, Extremadura).

Leydi Yuliana Díaz Alvarado. 34 años. En Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona, Cataluña). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa. Deja a cinco hijos huérfanos.

1 de marzo:

Erika Lorena Bonilla Almendárez. 32 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

29 de marzo:

Ana María Rosado. 42 años. En Campo de Criptana (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

31 de marzo:

Yurena López Henríquez. 23 años. En Telde (Las Palmas, Canarias).

1 de abril:

María Victoria Zanardi Maffiotte. 44 años. En La Laguna (Tenerife, Canarias).

10 de abril:

Andra Violeta Nitu. 24 años. En El Alquián (Almería, Andalucía).

16 de abril:

María Rosario Luna Barrera. 39 años. En Alcolea del Río (Sevilla, Andalucía). Deja una hija huérfana.

21 de abril:

Rosa. 45 años. En Barcelona (Cataluña).

2 de mayo:

Raquel López Airas. 45 años. En Alcobendas (Madrid, Comunidad de Madrid).

12 de mayo:

Eliana González Ortiz. 27 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

27 de mayo:

Susana Galindo Morena. 55 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

Valentina Chirac. 37 años. En Collado Villalba (Comunidad de Madrid). Deja una hija huérfana.

28 de mayo:

Beatriz Ros. 31 años. En Molina de Segura (Región de Murcia).

13 de junio:

Encarnación García Machado. 55 años. En Las Gabias (Granada, Andalucía).

24 de junio:

Encarnación Barrero Marín. 39 años. En Sevilla (Andalucía). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa. Deja varios hijos huérfanos.

25 de junio:

Fadwa Talssi. 29 años. En Salou (Tarragona, Cataluña).

15 de julio:

Mari Carmen Carricondo Reche. 66 años. En Huéscar (Granada, Andalucía).

16 de julio:

Irina G. 38 años. En Valencia (Comunidad Valenciana).

2 de agosto:

María Raquel Castaño Fenoll. 63 años. En Getafe (Comunidad de Madrid).

5 de agosto:

Ana Belén García Pérez. 38 años. En Santa Cruz de Tenerife (Canarias).

16 de agosto:

Catalina Méndez García. 48 años. En Totana (Región de Murcia).

24 de agosto:

María Sofía Tato Pajares. 42 años. En Arroyo de la Luz (Cáceres, Extremadura). No solicitó orden de alojamiento. Deja dos hijas huérfanas.

25 de septiembre:

Rosa María Sánchez Pagán. 20 años. En Canteras (Cartagena, Región de Murcia). Había denunciado.

28 de septiembre:

Noelia Noemí Godoy Martínez. 32 años. En Sestao (Vizcaya, País Vasco).

1 de octubre:

Felicidad Bruhn. 25 años. En Barcelona (Cataluña). Deja una hija menor huérfana.

3 de octubre:

Ana Belén Jiménez. 44 años. En Miranda de Ebro (Burgos, Castilla y León). Deja un hijo menor huérfano.

14 de octubre:

Identidad desconocida. 66 años. En Rubí (Barcelona, Cataluña).

Estas son las 40 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017 1
MAPA ELABORADO POR THE OBJECTIVE. | FUENTE: MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIO SOCIALES E IGUALDAD

Este mapa de 2017 evidencia aquellas regiones donde se han producido más casos. Así, la Comunidad de Madrid lidera la lista con 8 feminicidios, y le siguen Cataluña y Andalucía (6),  Castilla La-Mancha (5), Comunidad Valenciana (4), Canarias y Región de Murcia (3), Extremadura (2) y País Vasco, Navarra, Castilla y León y Galicia (1).

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Tener pene

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Erol Ahmed
Unsplash

Para esa mitad aproximada de la población que dispone de uno, tener pene puede parecer algo más o menos trivial. En realidad no lo es. Tener pene es importante. O, mejor dicho, no tenerlo lo es. Cuando empecé a relacionarme con politólogos e intelectuales en seguida noté algo extraño: era como si no existiera. Los corros siempre se cerraban ante mis narices, casi nadie prestaba atención si me atrevía a decir algo y con frecuencia no llegaba a terminar mi excurso porque alguien me interrumpía antes.

Era una situación desconcertante por nueva. Nunca me había pasado en un aula, donde uno sabe que se sienta entre semejantes y donde la brillantez de las ideas y la cuantía de los conocimientos las examina un evaluador externo al grupo: un profesor.

Al principio achaqué estas reticencias a mi edad. Era un poco más joven que la mayoría de ellos, así que pensé que quizá se tratara de eso. Y, claro que tenía que ver, pero pronto noté que había otros chavales a los que se integraba y se dispensaba el trato considerado que a mí me negaban. Aquel entorno era muy masculino, pero imagino que muchas mujeres habrán vivido experiencias similares en ámbitos distintos.

Yo decía algo y nadie se dignaba mirarme. Un rato después, algún tenedor de pene repetía el mismo argumento y era recibido con asentimiento y celebración. Así asumí que mi problema era no tener pene. La otra opción era aceptar que era más tonta que el resto, y yo, que me tengo por una persona segura, alguna vez dudé de mí, y me avergoncé de mis opiniones y pensé que quizá no estuviera a la altura.

Escribir se convirtió en la única forma de poder expresarme sin interrupciones, sin sonrisas paternalistas ni gestos de desdén. Después, claro, mis artículos no se leían como los de ellos y mucho menos se compartían. Todavía es así. Cuando eres mujer es duro labrarte un espacio propio. Tienes que ganarte el respeto de todos: de los desconocidos, de los amigos y hasta de tu novio. Aprendí que, a veces, para obtener la bendición de los cercanos tienes que conquistar primero el favor de los extraños. También, que es más fácil conseguir el aplauso de los próceres que de quienes creen competir contigo. Pero sería injusto generalizar y no admitir que me he cruzado con hombres estupendos que me han tratado como a una igual y que hoy me son muy queridos.

Como soy muy cabezota, no dejé de escribir. Me dije: “Te va a costar un poco más que a ellos, pero, al final, llegarás tan lejos como te propongas”. Sigo convencida de ello. No me malinterpreten: no creo en esas frases de autoayuda barata que lo conminan a uno a perseguir sus sueños, como si la intención forjara el éxito. Pero creo tener algún talento, aunque publicarlo sea probablemente pretencioso y poco femenino. No escribo esto buscando explotar el victimismo con el que tontea algún feminismo. No soy débil. Me gustan las personas fuertes. Me gustan las mujeres fuertes.

Una vez, cuando era pequeña, una mujer (una amiga de mi familia, además) me preguntó, casi retóricamente, si yo quería ser un chico. Supongo que lo decía porque me pasaba el día saltando, trepando, corriendo, jugando al fútbol. No me gustaban las muñecas ni esos vestidos incómodos. Me identificaba con personajes como Peter Pan, Tintín, Basil, aquel ratón émulo de Sherlock Holmes, o Arturo, en la película que Disney dedicó al mago Merlín. Me aburrían los cuentos de princesas, pobres muchachas pasivas a la espera de un señor guapo, y me daban miedo las brujas. Nunca respondí a aquella pregunta, “¿A que te gustaría ser un chico?”, porque me quedé sin palabras. El mensaje era aterrador: todo lo que me hacía feliz era impropio de una chica. Estaba íntimamente escandalizada y furiosa, aunque fui incapaz de manifestar escándalo o furia.

La contestaré hoy, cuando han pasado más de veinte años y tengo, por fin, algún público que me lea: no quiero ser un chico. No queremos ser hombres. Solo queremos ser iguales.

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