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Territorio Moyano, cultura y libros de la mano de la tradición madrileña

Leticia Martínez

Foto: Leticia Martínez
The Objective

En un rincón de Madrid, entre el Paseo del Prado y el Real Jardín Botánico, el tiempo se para. El sitio, aunque a veces pase desapercibido, lleva 95 años siendo un referente cultural de Madrid. Hablo de la Feria de Libros Permanente de la Cuesta del Moyano.
Aquí cada día se sacan, se ordenan y se alinean cientos de libros que muy a pesar de su antigüedad y su valor, no se venden. Hubo un tiempo en el que coleccionistas, ávidos lectores e ilustres escritores se daban cita para charlar, buscar un libro o disfrutar de un paseo entre las casetas. Desafortunadamente, la vida de la Cuesta ya no es lo que era. La escasez de incentivos culturales, la digitalización de la lectura y la localización de la Cuesta, casi anecdótica, han acelerado el declive del negocio de los libreros, muchos de los cuales llevan en sus librerías toda la vida.

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Cada mañana los libreros sacan las mesas para colocar los libros de exposición | Foto: Leticia Martínez/TheObjective

Para dar vitalidad y evitar la lenta desaparición de la histórica Feria, la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museo junto a la Red Boquerón, la asociación de los 30 libreros de la Cuesta, lanzó el verano pasado Territorio Moyano, un proyecto pensado para dinamizar el área y crear un espacio cultural joven y activo. The Objective, junto a los libreros de esta histórica cuesta, analiza este plan para conocer de primera mano si realmente está dando los frutos verdes que se esperaba.

El proyecto

El proyecto forma parte del Plan Madrid Territorios de Lectura y cuenta con el respaldo de los agentes culturales del mundo del libro e instituciones como el Museo Reina Sofía y Caixa Forum. La Administración pretende crear un laboratorio de ideas en dónde se aprenda acerca de la participación y la comunicación en el intercambio de conocimiento.
Desde enero de 2017, la Caseta 1 de la Cuesta la gestiona un colectivo de producción cultural, Los increíbles HUL, que se encarga de organizar ponencias, talleres para niños y ciclos de géneros literarios. “Queríamos más visibilidad, atraer a la gente joven y sobre todo que Moyano no fuera un sitio de paso, si no de encuentro, dónde la gente pudiera pasar la tarde”, explica Javier Bayo de la librería Roma.

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La 1 de Moyano organiza talleres y ponencias sobre literatura y comunicación Foto: Territorio Moyano

¿Funciona?

Tras unos meses en funcionamiento, los libreros parecen contentos con la atención del Ayuntamiento y las medidas tomadas. “Yo creo que sí ha funcionado. La Caseta 1, el corte del Paseo del Prado de los domingos por ejemplo hace que haya más afluencia. Sobre todo se acerca gente nueva los fines de semana”,  opina Bayo.
Paloma de la Caseta 25 se muestra más cauta: “De momento todo está muy precario, va todo muy despacio”. Si bien también agradece que el Ayuntamiento haga algo respecto a la situación de Moyano.

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Javier Bayo, propietario de la Caseta 26, se especializa en poesía. Foto: Territorio Moyano

Otros libreros, como Carmen Rivas, de la Caseta de la Música, no han notado gran diferencia en el negocio. ‘”Es cierto que este ha sido el único Ayuntamiento que ha hecho algo por Moyano y los chicos de la Caseta 1 lo están haciendo muy bien, pero yo no he notado más ventas”, asegura. Esto en gran parte, se debe a la digitalización de la lectura y, según gran parte de los libreros con los que The Objective ha podido hablar, a la peatonalización de la calle: “la gente antes pasaba por nuestro lado de la calle obligatoriamente, ahora somos un obstáculo y se va hacia el otro lado”, confirma Carmen.

Más mejoras

Para que este proyecto acabe de despegar, y pueda convertirse en el espacio de lectura referente en la ciudad y en un sitio de descanso del ruido de la capital, los libreros proponen algunas mejoras complementarias.
Poner sombra y cambiar el suelo de granito de la Cuesta, que recoge todo el calor del sol durante los meses verano, para que la gente se pasee con tranquilidad y decida quedarse a echar un vistazo por los puestos.
Aumentar la visibilidad a través de la publicidad y el color, pues las casetas se mimetizan con el suelo y la cercanía del Retiro o el Jardín Botánico acaban por relegar a la Cuesta a un mera calle de paso.
Protección de la cultura. La competencia desleal que hacen empresas como Amazon impiden que se desarrolle el negocio tradicional por el que apuestan estos libreros.

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Como referente cultural e histórico de Madrid, la Cuesta es un punto de encuentro para coleccionistas. Foto: Leticia Martínez/TheObjective

La Cuesta del Moyano apuesta por la lectura, por la tradición y por el conocimiento. Los libros campan a sus anchas, fuera en las mesas o dentro en las anárquicas estanterías tras los mostradores. Apilados, estrujados, peleando por el espacio. De fotografía, poesía, música o arte. Los valientes libreros de la Cuesta se niegan a rendirse y la ciudad de Madrid debe premiar esa constancia con reconocimiento. La Cuesta del Moyano es un bien cultural, una seña de identidad de los madrileños y por ello conservarlo y protegerlo es deber de todos.

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Translectura y prosumición, las nuevas relaciones con la cultura

Néstor Villamor

Foto: Carlos Barria
Reuters

¿Quién conoce toda (toda) la historia de Harry Potter? El mago empezó a agitar su varita allá por los noventa, cuando una novelista británica apretada de dinero publicó La piedra filosofal. No tardaron en llegar las películas (que cambiaron la forma en que el mago, Ron y Hermione se enfrentaron a Voldemort), los videojuegos (que introdujeron el novedoso hechizo Flipendo) y, una vez terminada la saga, J. K. Rowling lanzó Pottermore, una web interactiva que iba revelando datos hasta entonces desconocidos de la historia. A esto hay que sumar un parque temático, la anunciada (pero aún no publicada) enciclopedia de la saga, la reciente obra de teatro y, extraoficialmente, infinidad de memes, podcast, vídeos de YouTube, fanfictions, películas porno, peticiones online (trending topic incluido) de un Harry Potter Go… Este fenómeno se llama, en círculos académicos, transmedia: un único producto narrativo que encuentra soportes en medios distintos. Y está creando una nueva forma de relacionarse con la cultura, según el informe La lectura en España de 2017, publicado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Concretamente, señala el documento, es en la generación Z (nacidos entre 1995 y 2014, aproximadamente) “donde los nuevos hábitos de consumo cultural, y de lectura en particular, se vuelven más evidentes”.

“Es en la generación Z donde los nuevos hábitos de consumo cultural, y de lectura en particular, se vuelven más evidentes”

Los lectores contemporáneos (aunque quizá lectores sea un término obsoleto para describirlos) leen “menos libros”, destaca el informe, pero lo compensan leyendo “mensajes breves en WhatsApp, Twitter, Facebook y, los más jóvenes, en Snapchat”. Esta sustitución del papel por diferentes formatos que se complementan es lo que los convierte, explica la FGEE, en translectores, pues beben de diferentes medios y se adaptan a sus nuevos códigos. Tanto, que hasta producen contenidos en ellos: comentarios en redes sociales, entradas en blogs, vídeos en YouTube, fanfictions… muchas veces sobre sus personajes preferidos, lo que los hace además prosumidores (consumen contenido pero también lo producen).

No es que el fenómeno sea inédito (¿no fue acaso el Quijote apócrifo de Avellaneda un fanfiction con mala leche?), pero la red de retroalimentación es ahora casi infinita y muchas veces son las propias creaciones de fans las que terminan en productos editoriales tradicionales que luego, a su vez, los seguidores vuelven a transformar en Internet. Como recuerda el informe, la trilogía de 50 sombras de Grey nació “originalmente como fanfiction de Crepúsculo“.

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Cecilia de la Serna

Foto: Cecilia de la Serna

Leer a Cervantes es, sin duda, el mejor homenaje que podemos hacerle 400 años después de su muerte. Su obra no es sólo la más universal de las obras -la más traducida después de la Biblia- sino también el mayor exponente de la lengua y literatura españolas. Aunque leerle sea el mejor homenaje que podamos rendirle, las instituciones deben estar a la altura de estas grandes ocasiones. ¿Lo está España?

¿Ha olvidado la cultura popular a Cervantes?

Según el Instituto Cervantes, la institución más importante de la lengua española a nivel mundial, El Quijote ha sido traducido a 140 idiomas. El British Council, institución similar pero de la lengua inglesa, asegura que las obras de Shakespeare han sido traducidas a más de 100. Este es el único terreno en el que el alcalaíno gana.

A windmill is seen at sunset in Consuegra, Spain, April 5, 2016. REUTERS/Susana Vera - RTX2AMMM
REUTERS/Susana Vera

La cultura popular ha tenido más en cuenta al de Stratford. Mientras que sus obras han sido adaptadas en más de 1.000 guiones cinematográficos, las versiones de El Quijote no superan la cincuentena, por no hablar de la escasísima presencia del resto de sus obras. Las adaptaciones de clásicos como Hamlet de los directores Kenneth Barnagh y Lawrence Olivier, o la de Romeo y Julieta de Baz Luhrmann, han sido ampliamente aclamadas por la crítica. Además, permanecen en la memoria colectiva. A nivel internacional, la adaptación cervantina más reconocida es la que dirigió Orson Welles, muy interesado en la figura del escritor español. Sin embargo, nunca pudo montarla, por lo que la finalizó décadas después el director y guionista madrileño Jesús Franco con motivo de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. A nivel de musicales, todos conocemos West Side Story, inspirado en Romeo y Julieta. Man of la mancha es el musical por excelencia inspirado en la obra de Cervantes, pero no llega a la popularidad del anteriormente citado.

Fotograma de Don Quixote de Orson Welles
Fotograma de Don Quixote de Orson Welles
Fotograma de la adaptación al cine de Man of La Mancha, de Arthur Hiller
Fotograma de la adaptación al cine de Man of La Mancha, de Arthur Hiller

El documental Lost in La Mancha de Terry Gilliam muestra el intento fallido de este director de hacer una película sobre Don Quijote. Ese film, que contaba con las actuaciones de Johnny Depp, Jean Rochefort y Vanessa Paradis, no pudo realizarse por diversos problemas de producción, presupuesto y calendario. Ni en esto ha tenido suerte Don Miguel de Cervantes.

El siglo XX ha olvidado a Cervantes, mientras que ha acercado la obra de Shakespeare a millones de personas. También es cierto que la prolifera carrera del inglés da mayor pie a realizar adaptaciones audiovisuales que la cervantina. Sin embargo, no se entiende cómo desde los poderes públicos no se han aunado todos los esfuerzos para crear un homenaje a la altura del escritor alcalaíno.

Work in progress

El Ministerio de Cultura español ha admitido que el programa de homenajes a Cervantes está siendo un work in progress, que se sigue construyendo y que algunos eventos no surgirán hasta 2017.

Según el Instituto Cervantes, este celebrará más de 500 actividades durante todo el año 2016 para rendirle homenaje al autor. Su director, Víctor García de la Concha, y su secretario general, Rafael Rodríguez-Ponga, aseguraron a la prensa que esta serie de actividades se ha elaborado “calladamente y sin ninguna improvisación”. Sin embargo, muchas voces de la cultura se han alzado para criticar la planificación de esta y otras instituciones.

El actor Manuel Tafallé encarna a Cervantes y preside el Congreso de los Diputados (REUTERS/Andrea Comas)
El actor Manuel Tafallé encarna a Cervantes y preside el Congreso de los Diputados (REUTERS/Andrea Comas)

Uno de los actos públicos con mayor repercusión ha sido el que ha acogido el Congreso de los Diputados. En él, un ficticio Miguel de Cervantes encarnado por Manuel Tafallé se reivindicaba ante los políticos presentes en el hemiciclo: “He escrito el libro más editado de la Historia, ¿creen sus Señorías que merezco que el centenario de Shakespeare ponga de manifiesto cómo tratamos a la cultura en nuestro país?”. La reivindicación venía acompañada de varios chistes, como el de que tiene un grupo de WhatsApp con Molière, Garcilaso, o Shakespeare, en el que se ríen de él por el poco caso que le hace España. Este tipo de comentarios, junto con otros relativos a la actualidad política, le han valido varias críticas, especialmente desde la bancada del Partido Popular.

Uno de los leones del Congreso se pone unas gafas para leer a Cervantes (REUTERS/Andrea Comas)
Uno de los leones del Congreso se pone unas gafas para leer a Cervantes (REUTERS/Andrea Comas)

Medios internacionales de renombre como el New York Times se han hecho eco de esta circunstancia. En un artículo reciente, el periodista Raphael Minder escribe: “Mientras que Gran Bretaña ha hecho todo lo posible para festejar a Shakespeare, con una programación de un año de eventos de alto perfil, lecturas, conciertos y puestas en escena de sus obras de teatro, las autoridades españolas han sido acusadas de no hacer lo suficiente para promover a Cervantes, cuyo El Quijote es considerado un texto fundamental de la narrativa moderna. España se adentra en su quinto mes sin gobierno electo, por lo que la crítica ha adquirido un sabor netamente político”.

La calle toma la iniciativa

Algo se está despertando en España con respecto a Miguel de Cervantes. Las iniciativas culturales de la gente de a pie están tomando ventaja sobre las instituciones públicas. Periodistas, actores, libreros, personalidades de la cultura, o ciudadanos corrientes y molientes. Todos juntos le están plantando cara a esos gigantes molinos con más ahínco que nuestro Ministerio de Cultura.

Entre las iniciativas audiovisuales, destaca la más exitosa de todas. Javier Olivares, creador de la famosa serie de TVE, El Ministerio del tiempo, ha logrado acercar al espectador más joven la figura de Cervantes como pocos lo han hecho antes. En un capítulo dedicado al autor manchego utiliza la ficción y el estilo característico de esta serie para mostrar a un Cervantes consciente de la trascendencia de su obra. En una escena protagonizada por Pere Ponce, que encarna a Cervantes, el autor se da cuenta de cuán importantes serán las aventuras de su Quijote y su Sancho Panza, trasladándose a un futuro donde su novela es la más importante de la literatura universal. “Vuestra novela es la más importante de la Humanidad”, le espeta una de las protagonistas de la serie, a lo que él contesta con un simple y rotundo “no puede ser”.

Fotograma del capítulo dedicado a Cervantes en El Ministerio del Tiempo
Fotograma del capítulo dedicado a Cervantes en El Ministerio del Tiempo

Esta serie tiene un aspecto transmedia fundamental. Las redes la acompañan cada noche, y durante la emisión del capítulo cervantino la etiqueta #CervantesMDT fue el tema más comentado en Twitter. Contó con más de seis horas continuadas en el top 1, acumulando más de 35.000 comentarios. En total, 8.000 personas comentaron el capítulo haciendo llegar sus impresiones a 350.000 usuarios. Y fue Trending Topic a nivel mundial. Esta es una prueba de cómo un contenido cultural puede llegar a la gran masa con un ingenio similar al del hidalgo Don Quijote.

Más próxima a la fecha del aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes ha estado la iniciativa de laSexta, el canal de Atresmedia, con la ficción documental Buscando a Cervantes. En esta, el actor Alberto San Juan se mete en la piel de Cervantes para mostrar su lado humano y enseñarnos cómo pensaría el autor manchego de la España de 2016. Esta misma cadena ha estado varios meses emitiendo diversos reportajes en sus informativos bajo la premisa ‘Cervantes vive’, toda una iniciativa que engloba varios proyectos para acercar y conmemorar al dramaturgo.

Los medios españoles se han esforzado en mostrar a un Cervantes cercano, universal, y en utilizar su influencia para aproximar su figura a los lectores, oyentes y telespectadores. Por ejemplo, el ente público Radio Televisión Española ha programado varios espacios para conmemorar el IV centenario de la muerte del escritor. Uno de esos espacios ha sido para la reposición de la serie de 1992 El Quijote, protagonizada por Fernando Rey y Alfredo Landa, y que ahora puede visualizarse en su web.

Una de las iniciativas más curiosas y con más repercusión no ha nacido de ningún medio ni de ninguna institución, sino de un ciudadano de a pie. Se trata de Diego Buendía, un ingeniero retirado que decidió plasmar el mundo que un día tuvo Miguel de Cervantes en su cabeza en 17.000 tuits. Para ello ideó un algoritmo que dividiera El Quijote y tuiteara la obra íntegra hasta el día del centenario de la muerte del autor. La cuenta @elquijote1605 tiene más de 10.000 seguidores, entre ellos Mariano Rajoy. Su iniciativa, que ha sido aplaudida por muchos, fue incluida hace pocos días en el programa oficial de conmemoraciones.

REUTERS/Susana Vera
REUTERS/Susana Vera

Las instituciones públicas tienen una responsabilidad notoria en las grandes conmemoraciones culturales, y deben estar a la altura. Cuando se hacen pocos esfuerzos, y los que se hacen son a menudo en balde, es difícil que esa responsabilidad se cumpla. Cervantes ha sido olvidado durante mucho tiempo por la cultura popular, aunque eso sí parece que está empezando a cambiar. Sólo la gente de a pie, desde el arte, el periodismo o la ficción, puede lograr que Miguel de Cervantes pase del olvido a ser un icono pop.

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Ellas también escriben

Raquel Céspedes Guirao

Con la resaca del premio Planeta 2016, uno de los galardones más importantes de las letras españolas, aún resuena el nombre de Dolores Redondo. Mujer y escritora. Dos conceptos que el peso de la historia ha soterrado en el olvido. Más allá de ser una soflama feminista, basta acercarse a la lista de premiados de los galardones de las letras más prestigiosos del mundo para subrayar esta desigualdad. Sólo 16 escritoras figuran entre el centenar de ganadores del Nobel de Literatura. Únicamente dos mujeres engrosan el Nacional de Narrativa: Carmen Martín Gaite y Carme Riera. Y con el Cervantes ocurre lo mismo, sólo cuatro narradoras hasta la fecha: Dulce María Loynaz, María Zambrano, Ana María Matute y Elena Poniatowska. Si hablamos de la institución académica de las letras por antonomasia, la Real Academia Española, la desigualdad también se traslada a sus asientos, sigue habiendo nada más que ocho académicas de 44 miembros.

Pese a que las escritoras llevan toda la Historia rebelándose, su legado no ha sido reconocido. Para rescatarlas del olvido este año se ha instaurado el 17 de octubre el Día de las Escritoras, una iniciativa de la Biblioteca Nacional, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación de Mujeres Directivas. Además de los actos programados (hay una lectura de 30 narradoras este lunes a las 19.30 horas en el Auditorio de la BNE), esta fecha sirve para dar a conocer a creadoras emergentes y clásicas que con sus historias dan voz y forma a personajes femeninos. A continuación hablamos de algunas de las escritoras más relevantes del siglo XX y XXI.

1. Dolores Redondo

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Foto: Josep Lago / AFP

Dolores Redondo es la flamante Premio Planeta 2016 por el manuscrito de Todo esto te daré, presentado a concurso bajo el seudónimo de Jim Hawkins bajo el título falso de Sol de Tebas. Su novela ganadora se aleja de su obra más exitosa hasta la fecha, la Trilogía de Baztán, publicada en la editorial Destino. Dolores Redondo era una escritora desconocida hasta que, como ha contado en tantas entrevistas, decidió contratar a una agente. Con sus misterios en los bosques de Baztán protagonizada por la inspectora de homicidios de la policía local de Navarra Amaia Salazar, Dolores Redondo se hizo un hueco en el ránking de escritoras más vendidas. La primera entrega fue El guardián invisible; la segunda, Legado en los huesos; y la tercera, Ofrenda a la tormenta. La saga ya se ha traducido a una quincena de lenguas y sus ventas sólo en español ya se acercan al millón de ejemplares.

2. Virginia Woolf

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Foto: Archivo

Virginia Woolf es considerada una de las escritoras más importantes del último siglo. Renovó la novela moderna y perfeccionó muchas técnicas narrativas. La escritora británica fue una de las mentes más lúcidas contra la encorsetada herencia victoriana y una firme defensora de que las mujeres firmasen como ellas mismas sin ser catalogadas de literatura romántica y mojigata.

Su legado ha sido comparado al de grandes escritores como James Joyce, Thomas Mann y Franz Kafka. Algunas de sus obras más famosas son Las olas, La señora Dalloway y Alfaro. Fue pionera en la reflexión sobre la feminidad y un referente histórico en el feminismo.

3. J.K. Rowling

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Foto: Neil Hall / Reuters

J.K. Rowling es una de las escritoras más exitosas e influyentes del mundo contemporáneo. Su fama mundial llegó gracias a la saga de Harry Potter. Las historias del mago más conocido del mundo le reportaron una riqueza astronómica, que la convierten en una de las británicas más ricas. Aunque Rowling ha escrito otros libros infantiles e incluso novelas para adultos, como Una vacante imprevista o The Cuckoo’s Calling, su éxito no ha sido comparable al de la saga acaecida en Howarts. La escritora ha sido reconocida con varios títulos honoríficos, como la Orden del Imperio Británico en el año 2000.

Tras haber publicado la última entrega de Harry Potter, la escritora británica prepara un spin-off de la saga que escribió en 2001 y que saltará a la gran pantalla el próximo mes de noviembre.

4. Rosario Castellanos

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Foto: Archivo

Rosario Castellanos fue una admirable narradora y poeta mexicana, considerada como una las más importantes escritoras mexicanas del siglo XX. Estudió letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y después se trasladó a Madrid para continuar sus estudios. Sus obras siempre han demostrado una honda preocupación por la vida indígena (sus miserias, su coraje y su situación de abandono) y las mujeres.

Su poesía destacó con obras como Trayectoria del polvo y Lívida luz. En cuanto a sus novelas, se caracterizan por retratar la tradición costumbrista como Balún Canán u Oficio de tinieblas, en las que se observa una atmósfera social y mágica de Chiapas.

5. Ana María Matute

MD48. MADRID, 17/12/08.- La escritora Ana María Matute, durante la presentación de su novela "Paraíso inhabitado", una obra en la que recrea de forma magistral la infancia de la mujer que la protagoniza, que en muchos aspectos recuerda a la de la propia autora. EFE/Juan M. Espinosa
Foto: Juan M. Espinosa / EFE

Ana María Matute es una de nuestras escritoras más ilustres. Fue miembro de la Real Academia Española, donde ocupó el asiento ‘K’. En 2010, se convirtió en la tercera mujer que recibió el Premio Cervantes. Durante la posguerra sus obras sufrieron ataques como ninguna otra. Las tijeras de la censura la maltrataron creativamente e incluso llegaron a silenciarla. De ahí que el silencio y la soledad hayan sido rasgos comunes en sus obras. “Es posible que el silencio sea la felicidad”, le hizo decir a uno de sus personaje. En más de una entrevista llegó a manifestar que el silencio lo abarca todo.

Muchas de sus obras se caracterizan por narrar el período desde la niñez a la vida adulta, así como por el pesimismo, lo que dota a sus novelas de un carácter más real. Algunos de sus títulos más conocidos son la trilogía de Los Mercaderes (formada por Primera memoria, Los soldados lloran de noche y La trampa), Luciérnagas y Olvidado rey Gudú.

Además del Cervantes, Ana María Matute ha obtenido a lo largo de los años numerosos reconocimientos, como el Premio Nacional de Literatura Infantil y el Premio Nacional de las Letras Españolas.

6. Toni Morrison

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Foto: Philippe Wojazer / Reuters

Toni Morrison es considerada fundadora de una literatura escrita desde y para los negros. Su narrativa genuina y femenina fue galardonada con el premio Nobel en 1993. Trabajó como editora en Random House y descubrió a algunos de los escritores de la literatura afroamericana. Su primera novela fue Blue eyes en 1970 y con su libro La canción de Salomón obtuvo el National Books Critic Award y el premio oficial de la crítica. Este texto la convirtió en una de las autoras contemporáneas de Estados Unidos. En 1987 apareció Beloved, con la que obtuvo el premio Pulitzer.

7. Paula Hawkins

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Foto: Matt Dunham / AP

Paula Hawkins rompe con la idea que se tiene de que las escritoras, por norma general, no venden. Su libro La chica del tren se ha convertido en todo un fenómeno de ventas que ha desbaratado por completo el mercado anglosajón, siendo número 1 de ventas más de 20 semanas en la lista elaborada por The New York Times y encabezando las de Bookseller, The Guardian, The Wall Street Journal, The Boston Globe y Amazon. Según los datos de Planeta, la editorial que la ha traído a España, cada seis segundos se vende un ejemplar en Estados Unidos y cada dieciséis en Reino Unido. La chica del tren ha vendido 5 millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido publicado en 30 países. Sólo en España, ha llegado en tan sólo un mes a la séptima edición.

La chica del tren es una mujer alcohólica, divorciada y en paro que fantasea con una pareja que vive en una de las casas de la urbanización en la que ella antes residía con su ex marido Tom. Todos los días coge el mismo tren para seguir desde su ventana la vida de Jess y Jason, una pareja que parece tener una relación idílica. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece?

La adaptación cinematográfica del best-seller protagonizada por Emily Blunt se estrena el próximo 21 de octubre.

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Somos lo que leemos

Daniel Capó

La noticia de que el gobierno británico va a regalar a todos los alumnos de su país, que tengan entre once y doce años, un microordenador coincide con otra información –esta vez de la BBC– en torno a la crisis soterrada de las bibliotecas públicas. Sólo en los últimos cinco años han sido despedidos 8.000 bibliotecarios en el Reino Unido y han cerrado unos 350 establecimientos. El desplazamiento hacia lo digital acelera las transformaciones con el consiguiente declive de los oficios tradicionales. Pero, si pensamos en el espacio estricto de nuestra cultura, nos daremos cuenta de que ésta depende en gran medida de los libros que hemos leído. La lectura amplía el ámbito de nuestros conocimientos y abona con creces el campo de cultivo de la sensibilidad. Al leer, nos insertamos en una tradición que confía en la experiencia humana y sabe que el auténtico valor de cualquier tradición, como señala Coetzee, consiste en ser sometida a prueba diariamente. En este sentido, el cierre de las bibliotecas nos habla de otros eclipses: para empezar, el de la capacidad de atención, el del diálogo con el pasado y, en última instancia, el de todo aquello que vagamente podemos denominar “inteligencia lingüística”.

De todos modos, lo curioso es que, mientras se arrinconan las bibliotecas públicas a favor de las nuevas tecnologías, el fracaso escolar se agrava. Como han advertido los sociólogos de la educación, las palabras importan. De hecho, se puede afirmar que las bibliotecas constituyen las grandes niveladoras sociales en el ámbito académico. Se sabe desde los lejanos estudios de Hart y Risley que, si a un niño se le lee con frecuencia en voz alta a edades tempranas, sus posibilidades de terminar el bachillerato resultan mucho mayores. Los ordenadores y la informática pueden ser la última moda, pero vaciar las bibliotecas públicas nos deja desprovistos de defensas. Y quienes más lo van a sufrir, no lo duden, son los niños y las familias de las clases más desfavorecidas.

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