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'The L Word', la serie lésbica por antonomasia, volverá a nuestras pantallas

Cecilia de la Serna

Foto: Showtime

Era un secreto a voces, a la par que una amplia demanda por parte del público. Desde que The L Word dejara la parrilla en 2009, la representación más queer de las mujeres en televisión estaba algo huérfana. A pesar de que grandes fenómenos como Orange Is The New Black aliviaran ese abandono, nada ni nadie podía reemplazar a las chicas de The L Word.

Ocho años después del final de la sexta temporada de esta serie de Showtime, la productora parece estar lista para revisitar The L Word. Lo hará en forma de secuela, incluyendo algunos de sus personajes más icónicos, y añadiendo nuevas caras y tramas. Algunos de los personajes de la serie que volveremos a encontrar serán Bette (Jennifer Beals), Shane (Katherine Moennig) o Alice (Leisha Hailey), entre otros.

En las últimas semanas los rumores se han disparado irremediablemente por los distintos movimientos de las creadoras y protagonistas de la serie en las redes. Por un lado, su directora, Ilene Chaiken, publicaba este misterioso tuit mencionando a la serie y a algunas de las actrices principales.

El mensaje provocó todo tipo de especulaciones en torno a una posible vuelta de esta ya mítica serie para el colectivo LGTB+ -especialmente para las lesbianas-. El interés mayúsculo que despertó un posible regreso ha terminado de convencer a la productora, que acaba de confirmar la vuelta de la serie. Algunas de sus actrices ya han celebrado la buena nueva en las redes.

It’s on. Think more rebel yell than reboot. 😉 #TheLWord @ilenechaiken @leisha_h @kateomoennig @showtime

Una publicación compartida de Jennifer Beals (@thejenniferbeals) el

Ilene Chaiken seguirá involucrada en este nuevo proyecto, aunque no al frente como en las entregas originales por razones de contrato con la serie Empire, donde trabaja como productora ejecutiva.

The L Word supuso, en su día, un gran hito inesperado para la representación de mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales en la televisión norteamericana. Mientras que otras series como Queer as Folk ya llevaban un amplio recorrido dando voz a los hombres LGTB+, no existía ninguna historia seriada en torno a las vidas, amores, desamores y descubrimientos de las mujeres queer. Con ella crecieron, entre 2004 y 2009, millones de adolescentes que vieron su realidad reflejada en la pantalla. En varias ocasiones, sus creadoras han puesto de manifiesto su decepción al ver que ninguna otra historia llenaba ese hueco una vez desaparecida The L Word. Por ello, han decidido ellas mismas volver a llenarlo con una secuela cuyo estreno se prevé para 2018.

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'Grace and Frankie', icono televisivo de la tercera edad

Néstor Villamor

Las ancianas ya no son ancianas. Al menos en la televisión. Ya no hacen punto ni bizcochos. No están todo el día pendientes de sus hijos, que para algo son mayorcitos. Si ya de por sí las series protagonizadas por mujeres son minoría (aunque tampoco son excepciones: Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas…), Grace and Frankie, la aclamada comedia sobre dos septuagenarias que Netflix acaba de renovar para una cuarta temporada, es una propuesta que no solo desafía al sexismo, sino también al ageism, la discriminación por la edad.

Para hacerse una idea más o menos realista de cómo son Grace y Frankie basta con imaginar a las chicas de oro saliendo de farra, quemando la pista, tomando peyote, sufriendo los dolores post-masturbatorios generados por la artritis y poniendo verdes a sus exmaridos homosexuales. Porque la comedia arranca precisamente cuando a Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lily Tomlin) les dicen sus respectivos cónyuges, Robert (Martin Sheen) y Sol (Sam Waterston), que se van a divorciar de ellas porque llevan 20 años liados y han decidido casarse. Tras el shock, ambas se van a vivir a una casa que habían comprado las dos parejas en multipropiedad. E intentan seguir con su vida como pueden: Grace crea un perfil en una página web de citas, Frankie intenta poner a la venta un lubricante vaginal orgánico creado por ella misma que además es comestible (“una no debería ponerse en la vagina nada que no se llevase a la boca”, razona) y entre las dos inventan un vibrador para mujeres de la tercera edad que no deje las manos agarrotadas y cuyas instrucciones estén en letra bien grande para poder leerlas sin gafas de cerca.

Señoras que practican sexo

Pero más allá de momentos más o menos divertidos, la serie refleja un cambio de tendencia que se va consolidando en el cine y la televisión mainstream: mostrar la sexualidad de las mujeres de cierta edad. Ocurrió en 2003 con Las chicas del calendario, una historia basada en hechos reales sobre señoras que posan desnudas para hacer un calendario benéfico para luchar contra la leucemia. Del mismo año es Cuando menos te lo esperas, en la que una madurita Diane Keaton se lía con un joven Keanu Reeves. Y también fue Keaton quien, aunque en un papel secundario, conseguía por fin su primer orgasmo en Porque lo digo yo (2007).

Y el avance social no es solo para ellas. Los gays de Grace and Frankie muestran una realidad nueva del colectivo, inequívocamente ligada a la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos en 2015, año en que se estrenó la primera temporada. La pareja que forman Martin Sheen y Sam Waterston es una de las pocas representaciones televisivas del colectivo LGTB de la tercera edad. Se suma así a la estela de Transparent, drama producido por Amazon sobre una anciana transexual.

Avance por fuera, retroceso por dentro

Pero los avances que la serie proyecta en la pantalla distan mucho de estar reflejados en las condiciones laborales de las actrices. Aunque son ellas las que llevan el peso narrativo (y el título) de la ficción, Fonda y Tomlin cobran lo mismo que los actores que interpretan a sus exmaridos, que si bien aparecen en todos los episodios, tienen un papel secundario. Según Fonda, fue Tomlin quien se enteró de que sus compañeros cobraban lo mismo que ellas. “No nos hace gracia”, se quejó la ganadora de dos Oscar. “El programa no es Sol and Robert, es Grace and Frankie“, lamentó a su vez la otra coprotagonista. Por su parte, Sheen y Waterston han salido en defensa de las actrices y han dicho en una entrevista televisiva que deberían “recibir un aumento” porque “son las que llevan la serie”.

Habrá que esperar hasta 2018, año en que se estrenará la cuarta temporada de la comedia, para saber si Netflix abandonará la discriminación salarial de sus actrices. Lo que sí se sabe ya es que la nueva entrega contará con la participación de Lisa Kudrow, la inolvidable Phoebe de Friends.

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7 imprescindibles que ganaron la Palma de Oro en Cannes

Redacción TO

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

La industria del cine renueva su cita anual con Cannes, la ciudad de la Riviera Francesa que se viste de gala para recibir en la Croisette a lo más granado del cine internacional. Esta no es una edición cualquiera: el Festival de Cannes sopla 70 velas, con la presidencia del jurado de un español, Pedro Almodóvar. En las 69 ediciones celebradas del Festival de Cine más prestigioso del planeta las polémicas se han sucedido irremediablemente, disimulando a veces la trascendencia de las cintas presentadas. No obstante, en Cannes lo que destaca es el buen cine.

Para celebrar las 70 ediciones del Festival de Cannes presentamos 7 películas imprescindibles que ganaron la Palma de Oro, la mayor distinción del certamen, y que ayudan a dibujar cronológicamente las 7 décadas del Festival.

1. Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta) – Roberto Rossellini

Aunque la primera edición del Festival de Cannes tuvo lugar en 1939, hubo que esperar hasta 1946, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para que el proyecto del Festival internacional de cine, iniciado por Philippe Erlanger, se concretara finalmente en una primera edición que se inauguró el 20 de septiembre de aquel año, en el que muchas cintas fueron premiadas. De todas las películas que recibieron la Palma de Oro en la primera edición de facto del festival, destaca Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini.

La cinta de Rossellini, que se hizo con la Palma de Oro en 1946 – que hasta 1955 se denominó Grand Prix du Festival-, es considerada la obra maestra del neorrealismo italiano. El argumento de la película, basado íntegramente en sucesos reales, se centra en la capital italiana de 1943 y 1944 y narra diferentes historias de la Resistencia anti fascista. A pesar de ser una gran obra del séptimo arte, la película fue controvertida políticamente, por lo que sucumbió a la censura. En Estados Unidos se redujo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue retirada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

2. Viridiana – Luis Buñuel

La década de los 60 fue muy prolífera en lo que a grandes clásicos del cine se refiere. Durante esa época, Cannes premió con su mayor distinción cintas célebres como La dolce vita, de Fellini, El gatopardo, de Visconti o Los paraguas de Cherburgo, de Demy. De entre tan importantes películas hemos escogido Viridiana, el primer film español -y hasta ahora el único- ganador de una Palma de Oro. La película de Luis Buñuel también llegó acompañada de una importante polémica. El reconocimiento por parte del jurado de Cannes provocó que el periódico vaticano L’Osservatore Romano criticara con dureza la “impiedad y la blasfemia” de la obra de Buñuel. El director español de Cinematografía, que había recogido el premio, fue destituido y la cinta fue prohibida en España e Italia.


La película de Buñuel, premiada en 1961, relata la historia de Don Jaime, un viejo hidalgo español, que vive retirado y solitario en su hacienda desde la muerte de su esposa, ocurrida el mismo día de la boda. Un día recibe la visita de su sobrina Viridiana, novicia en un convento, que tiene un gran parecido con su mujer. El resto del argumento es necesario descubrirlo de la mano del irreverente y único punto de vista de Luis Buñuel.

3. Apocalypse Now – Francis Ford Coppola

Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, recibió la Palma de Oro en 1979, compartiendo premio con El tambor de hojalata, del alemán Volker Schlöndorff. No obstante, es Apocalypse Now la que ha quedado impregnada en la memoria colectiva, y hoy en día es estudiada y considerada como una de las grandes obras maestras del cine moderno.

La cinta de Francis Ford Coppola cuenta la historia de Willard, integrante del ejército estadounidense enviado a Vietnam para encontrar al Coronel Kurtz y asesinarlo. Kurtz, por su parte, es un ex boina verde que dispone de su propio ejército y se deja adorar por los nativos. Esta película bélica se convirtió en un hito en la historia del cine, dejando como legado la escena del bombardeo acompañada por la Cabalgata de las Valquirias de Wagner. Su trascendencia va incluso más allá de los galardones puramente cinematográficos. En el año 2000, la película fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

4. Paris, Texas – Wim Wenders

Los años 80 también fueron muy prolíficos en Cannes. All That Jazz, de Bob Fosse, o Sex, Lies, and Videotape, de Steven Soderbergh, fueron algunas de las películas encumbradas por el jurado del festival. Paris, Texas, de Wim Wenders y con guión de Sam Shepard, ganó la Palma de Oro en 1984.

Esta road movie constituyó todo un fenómeno en su época. La historia de esta cinta franco alemana tiene lugar cerca de la frontera mexicana en Texas, Estados Unidos. Allí, un hombre que padece de amnesia aparece en el desierto. Después de caminar varios días se desploma. En el centro de salud donde es ingresado se averigua su nombre, Travis, y que ha estado perdido durante cuatro años. Hasta allí se desplaza su hermano, que había denunciado su desaparición años atrás y lo lleva a su hogar en Los Ángeles. La cinta de Wenders fue estrenada en el propio Festival de Cannes, donde además de llevarse la Palma de Oro, fue galardonada con el Premio del Jurado Ecuménico y el Premio FIPRESCI de la crítica.

5. Pulp Fiction – Quentin Tarantino

De entre todas las películas premiadas en Cannes en los años 90 destaca, sin duda alguna, Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Es la cinta de culto de la década, y una de las mejores de todos los tiempos.

El argumento se centra en Jules y Vincent, dos asesinos a sueldo con no demasiadas luces, que trabajan para el gángster Marsellus Wallace. Vincent le confiesa a Jules que Marsellus le ha pedido que cuide de Mia, su atractiva mujer. Jules le recomienda prudencia porque es muy peligroso sobrepasarse con la novia del jefe. Cuando llega la hora de trabajar, ambos deben ponerse “manos a la obra”. Su misión: recuperar un misterioso maletín. Hoy vemos la película de Tarantino con gran admiración, sin embargo en 1994 -cuando se alzó con la Palma de Oro- no era la favorita, y de hecho el galardón supuso una sorpresa. Pulp Fiction cuenta con brillantes diálogos y una combinación irónica de violencia y humor nunca antes vista.

6. El pianista (The Pianist) – Roman Ponlanski

El siglo XXI supuso el regreso a la cumbre de Cannes de una cinta histórica: El Pianista, de Roman Polanski, que se llevó la Palma de Oro en 2002.

La película narra la historia de Szpilman, un músico judío que se dedicaba a tocar su música en un programa de radio en Varsovia y disfrutaba de una etapa dorada en su carrera cuando estalla la Segunda Guerra Mundial y las tropas nazis invaden Polonia. Su familia es llevada a un campo de concentración y él tendrá que aprender a sobrevivir al Holocausto.

7. La vida de Adèle (La vie d’Adèle) – Abdellatif Kechiche

La película que cierra nuestra lista fue premiada en 2013, y su argumento y trascedencia mediática habrían sido impensables cuando nació el festival. Ese año, Cannes otorgó la Palma de Oro a La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche. El galardón supuso un auténtico empujón cualitativo y mediático para el cine de temática LGTB. En una decisión sin precedentes, el jurado decidió premiar no sólo al director sino también a las dos actrices principales, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos.

Este film intimista e inspirado en el cómic galo El azul es un color cálido narra la historia de Adèle, una adolescente que descubre su sexualidad de la mano de Emma, una mujer lesbiana y adulta. La polémica también rodeó a esta cinta, que cuenta con una tórrida escena de sexo de diez minutos de duración que sorprendió al jurado del Festival. Esa misma escena fue objeto de la controversia ya que las actrices se quejaron del trato que recibieron por parte del realizador franco tunecino que, según las protagonistas, las obligó a repetir las tomas de las escena hasta en 100 ocasiones.

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Los Oscars más inclusivos de la historia

Cecilia de la Serna

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos parece haber dejado atrás la polémica que rodeó la pasada edición de los premios Oscar. En 2016, la ceremonia de entrega de los Oscars se vio envuelta en una controvertida campaña: #OscarsSoWhite.

El movimiento que generó la polémica lo inició Will Smith, uno de los actores más reconocidos de Hollywood. Smith puso sobre la mesa una reivindicación que creía justa y necesaria: por segundo año consecutivo, ningún actor afroamericano se encontraba entre los nominados a los Oscars. Tanto Smith como otros muchas personalidades del cine anunciaron un boicot a la ceremonia de entrega de premios. Los actores afroamericanos recibieron el apoyo de otros, como George Clooney, que respaldó a Will Smith en una carta: “Hace diez años, la Academia hacía un trabajo mejor. Había muchos más afroamericanos nominados. Pero el problema no es a quién se nomina, sino ¿cuántas opciones hay disponibles en el cine para las minorías, particularmente en películas de calidad?“. La controversia creció de tal manera que hasta el mismísimo presidente de Estados Unidos, por aquel entonces Barack Obama, intervino para asegurar que la diversidad es esencial para hacer mejor arte.

Las nominaciones de la 89 edición de los Oscar son las más inclusivas de la historia de los premios

Tras la polémica que generó el boicot por parte de los actores afroamericanos, la presidenta de la Academia, la afroamericana Cheryl Boone Isaacs, reaccionó prometiendo “grandes cambios” en el trato a la diversidad en los Oscar. Un año después, la Academia ha podido demostrar su voluntad de cambio. Las nominaciones de la 89 edición de los Oscar son las más inclusivas de la historia de los premios. Seis actores afroamericanos han logrado la candidatura, además un director negro está entre los cinco finalistas a la estatuilla. Hasta ayer, el máximo de nominados tuvo lugar en 2007 y 2005 con cinco intérpretes afroamericanos nominados.

La diversidad ha pegado un repunte importante. (Gráfico: Ana Laya / The Objective)
La diversidad ha pegado un repunte importante. (Gráfico: Ana Laya / The Objective)

Denzel Washington, que ya posee dos estatuillas, está nominado a mejor actor principal por la película Fences. Viola Davis, de la misma película, compite por el Oscar a mejor actriz de reparto, convirtiéndose en la primera actriz afroamericana en conseguir tres nominaciones. Contra ella compiten Octavia Spencer, que ya logró el Oscar a mejor actriz de reparto por Criadas y Señoras, y que esta vez lo hace por Figuras Ocultas, y Naomie Harris por Moonlight. Tres de las cinco nominadas son negras, algo nunca visto. Moonlight tiene además al favorito en la categoría de mejor actor de reparto, Mahershala Ali, y a su director, Barry Jenkins, nominados. Se trata del cuarto realizador negro en lograrlo tras John Singleton, Lee Daniels y Steve McQueen. La lista de afroamericanos nominados la completa Ruth Negga, nominada a mejor actriz protagonista por su papel en Loving.

Por otro lado, tres de las nueve candidatas a mejor película se centran en argumentos sobre gente de color: Moonlight, Fences y Figuras Ocultas.

No hay ninguna mujer entre los nominados a mejor director

Ahora que Hollywood quiere incluir de nuevo a los intérpretes y realizadores negros, la polémica se cierne sobre la paridad de género: no hay ninguna mujer entre los nominados a mejor director. Además, varias voces piden una mayor presencia de otras minorías, como los latinos o el colectivo LGTBQ.

Las nominaciones de los Oscar más inclusivos de la historia no se dan en un marco cualquiera, sino que aparecen en mitad de una fuerte oposición a la investidura del presidente Donald Trump -acusado de racista, misógino y xenófobo-. Trump ha tenido que soportar las críticas de grandes figuras de Hollywood, y ahora parece que la Academia se une a ese grito por la diversidad.

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Siete películas LGTB premiadas en la Berlinale que no te puedes perder

Néstor Villamor

Hoy es común, en los grandes festivales de cine, ver una sección dedicada a las películas de temática LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales): La Mostra de Venecia otorga desde 2007 el premio Queer Lion, el Festival de Cannes entrega desde 2010 la Queer Palm… Pero en 1987 dar un premio a los mejores filmes de temática homosexual no era pan de cada día. La Berlinale fue de los primeros certámenes generalistas en hacerlo. Hoy, 30 años más tarde, el Teddy Award es una referencia en la cultura LGTB (además de un impagable escaparate para las cintas premiadas). En esta edición, que se celebra entre el 9 y el 18 de febrero, algunas de las 37 obras que competirán por llevarse el osito en las distintas categorías son el documental estadounidense Bones of Contention (que explora la memoria histórica española a través de la figura de Federico García Lorca), la alemana The Misandrists, una propuesta feminista del siempre polémico Bruce LaBruce, y la española Pieles, el primer largometraje de Eduardo Casanova, protagonizado por Ana Polvorosa, Candela Peña, Carmen Machi y Macarena Gómez. Para conocer a las ganadoras habrá que esperar hasta el 17 de febrero, pero, de momento, podemos disfrutar de las premiadas de las ediciones anteriores. Estas son algunas:

La ley del deseo (1987)

Con la movida madrileña dando sus últimos coletazos, Pedro Almodóvar se plantó en Berlín con La ley del deseo (un triángulo amoroso protagonizado por Antonio Banderas, Eusebio Poncela y Miguel Molina), que se llevó el premio al mejor largometraje en la primera edición de la Berlinale que entregó los Teddy. Imposible no acordarse de aquel “¡Riégueme!” que suplicaba Carmen Maura encarnando a una mujer transexual.

Poison (1991)

Drama, ciencia ficción, terror y homosexualidad. Uno de los ejemplos más tempranos y notables del llamado New queer cinema (corriente indie que intenta presentar una imagen del mundo LGTB alejada de la que proporciona el cine mainstream) . Todd Haynes, un nombre mucho más famoso después de rodar la multipremiada Carol, debutó en el largometraje con esta película de difícil clasificación pero clasificada, no obstante, en tres partes: “Hero”, “Horror”, “Homo”.

The watermelon woman (1996)

Cheryl (Cheryl Dunye) es una mujer afroamericana y lesbiana que trabaja en un videoclub pero cuya ambición es rodar un documental sobre una actriz que la impresionó en una película y que aparecía acreditada simplemente como “The watermelon woman” (“La mujer sandía”). Uno de los momentos cumbre de la película llegó a ser descrito por la crítica como “la escena de sexo entre bolleras más tórrida jamás rodada en el celuloide”.

Hedwig and the angry inch (2001)

Película de culto entre la comunidad LGTB, este musical rock cuenta la enrevesadísima historia de Hedwig, una drag queen que decide dar el paso definitivo y operarse. Pero la cirugía no sale como cabría esperar… El éxito del filme hizo que incluso tuviera su propia adaptación teatral protagonizada por Neil Patrick Harris en el mismísimo Broadway neoyorkino (premio Tony incluido).

Los chicos están bien (2010)

Una pareja de lesbianas interpretadas por Julianne Moore y Annette Bening acude a un banco de esperma para formar una familia. Años más tarde, los hijos (la mayor a punto de entrar en la universidad) deciden buscar a su padre biológico. Un éxito en Sundance, la película le valió a Bening un Globo de Oro e incluso recibió cuatro nominaciones a los Oscar (entre ellas, a la mejor película).

Keep the lights on (2012)

Una conflictiva relación abierta entre dos hombres que mezcla sexo, rupturas, cine y drogas (sobre todo, drogas) a lo largo de varios años. Su director, Ira Sachs, que estrenó esta película en Sundance, se basó en su propia relación con un exnovio que, a su vez, había publicado sus memorias con el joyceano título de Portrait of an Addict as a Young Man (Retrato del adicto adolescente).

A primera vista (2014)

Una entrañable historia adolescente entre dos estudiantes de instituto en Brasil. La rutina de Leonardo (Ghilherme Lobo), un joven ciego al que todos los días acompaña de regreso a casa una amiga, cambia ligera pero sustancialmente cuando llega a clase un chico nuevo, Gabriel (Fabio Audi), que será el nuevo encargado de llevarlo de vuelta a casa. Dirigida por Daniel Ribeiro, está basada en un cortometraje del mismo realizador, Eu Não Quero Voltar Sozinho (No quiero volver solo).

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