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Foto: Marienna García-Gallo

The Objective 3.0, el diario digital de la Generación Z

Con la llegada de 2017, The Objective se prepara para avanzar un paso más hacia un futuro que, en realidad, ya es presente. El diario digital se ha marcado el “objetivo” de conquistar nuevas audiencias entre quienes forman parte de la Generación Z o ‘postmillenials’. Es decir, los nacidos entre 1992 y el 2000 que en la actualidad representan el 26 por ciento de la población mundial.

Paula Quinteros, CEO de The Objective, dirige unas palabras a los invitados.
Paula Quinteros, CEO de The Objective, dirige unas palabras a los invitados.

El equipo The Objective ha querido aprovechar estas fechas prenavideñas para reunir a colaboradores y amigos con objeto de presentar este apasionante proyecto en constante evolución que, en palabras de Paula Quinteros, CEO del periódico, busca consolidar una fórmula que sume “el empuje de quienes quieren salvar el planeta, la experiencia de los que tienen la información, los que podemos codificarla, promocionarla, monitorearla y optimizarla, así como la marcas que quieran llegar a esa audiencia y colaborar para hacer mejores contenidos con responsabilidad social y que, a su vez, impacten en ellos de forma eficiente”.

Un acto que ha contado con la presencia de la redacción y de muchos de quienes ofrecen opinión, los Subjetivos, como el escritor Cristian Campos, los periodistas José Carlos Rodríguez, Víctor de la Serna, Pilar Cernuda, Rafa Latorre, Miguel Ángel Rodríguez, José Antonio Montano, Juan Marqués, David Martínez, Jordi Bernal, Rafa Rubio, entre otros. Todos ellos perfectamente dirigidos Ignacio Peyró, quien en una breve e ingeniosa intervención ha agradecido a todos sus aportaciones y su compromiso con The Objective y el “trabajo bien hecho de todo el equipo”, enfatizando su alegría tanto por los presentes como por quienes no pudieron asistir, ya todos esos colaboradores que viven lejos, en Palma, Barcelona, Málaga, o Cádiz, “muestran algo que me resulta especialmente querido: queremos que este medio sea una proyección de la inteligencia española, capaz de captar las energías ilustradas del país, estén donde estén, y servir a un lector de calidad, se encuentre también donde se encuentre.”

Ignacio Peyró en medio de su muy inspirado discurso.
Ignacio Peyró en medio de su muy inspirado discurso.
Parte de la redacción y de los colaboradores disfrutando el discurso de Ignacio.
Parte de la redacción y de los colaboradores disfrutando el discurso de Ignacio.

En esta nueva etapa, que hoy se ha presentado, The Objective no pretende romper con lo anterior, ni olvidarse de la audiencia que mantiene desde hace tres años, sino de ampliarla a través de rediseñar su imagen manteniendo el rigor periodístico que caracteriza al diario, de amoldarse a los nuevos tiempos y a una nueva audiencia que busca asomarse al mundo de la información de una forma diferente a la que los medios están acostumbrados. Esa generación Z que, según los estudios, quiere salvar el planeta y de la que The Objective quiere formar parte aportando la información, los datos y la sabiduría que despierten su curiosidad, y hagan de este medio la herramienta de consumo para sus intereses.

The Objective, en su nueva etapa, se ha propuesto convertirse en el medio de referencia de una generación con conciencia social, que quiere mejorar el mundo pero aún no sabe cómo, educada en plena crisis, bajo la amenaza del terrorismo y el cambio climático y que entre sus prioridades está vivir en un mundo mejor que el que han encontrado. The Objective quiere ser el medio de esa generación solidaria que busca entender lo que ocurre con ese mismo planeta que está dispuesta a salvar y mejorar, el medio que le aporte “resultados más educativos y orientativos”, atendiendo a los principios en los que basan su día a día, desde la tolerancia y la igualdad.

Still de uno de los videos proyectados en el evento. Editado por Cecilia de la Serna.
Still de uno de los videos proyectados en el evento. Editado por Cecilia de la Serna.

Tan importante es saber qué información ofrecer a la generación Z para que atraiga su atención, ha subrayado Paula Quinteros, como tener claro que “captar su atención es un reto que debe ser menor a los ocho segundos desde que entra en contacto con esa información”. Ese es también otro de los retos de The Objective para 2017, un año de cambios que “van a colocar a nuestro barco a velocidad de crucero, desde la agilidad, la flexibilidad, el foco, la intención y un nuevo diseño” acorde a las necesidad de la audiencia de los “postmillenials” y de acuerdo con sus códigos de comunicación.

The Objective en cifras:

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Algunas fotos del evento tomadas por Marienna García-Gallo

El equipo The Objective: Ignacio Peyró, Ana Laya, Marta Ruiz-Castillo, Cecilia de la Serna, Christian Rubio, Paula Quinteros, Clara Paolini, Raquel Céspedes, María Hernández Solana, Luis Fernando Rojo.
El equipo The Objective: Ignacio Peyró, Ana Laya, Marta Ruiz-Castillo, Cecilia de la Serna, Christian Rubio, Paula Quinteros, Clara Paolini, Raquel Céspedes, María Hernández Solana, Luis Fernando Rojo.
Pilar Cernuda y Miguel Ángel Rodríguez conversando con Paula Quinteros.
Pilar Cernuda y Miguel Ángel Rodríguez conversando con Paula Quinteros.
Los Subjetivos: Ignacio Peyró, José Carlos Rodríguez, Rafa Latorre y Cristian Campos.
Los Subjetivos: Ignacio Peyró, José Carlos Rodríguez, Rafa Latorre y Cristian Campos.
David Martínez y Juan Marqués conversan con Marta-Ruiz Castillo, Jefa de Redacción de The Objective.
David Martínez y Juan Marqués conversan con Marta-Ruiz Castillo, Jefa de Redacción de The Objective.
Nicolás Toth y Rafa Rios de la agencia de comunicaciones Rios & Toth junto a Paula Quinteros y Ana Laya.
Nicolás Toth y Rafa Ríos de la agencia de comunicaciones Ríos & Toth junto a Paula Quinteros y Ana Laya, Directora de Estrategia de The Objective.
Los subjetivos Rafa Latorre y Jordi Bernal
Los subjetivos José Carlos Rodríguez, Rafa Latorre y Jordi Bernal
Rafa Rubio, uno de nuestros colaboradores.
Rafa Rubio, uno de nuestros colaboradores.
El periodista Víctor de la Serna conversa con Ignacio Peyró.
El periodista Víctor de la Serna conversa con Ignacio Peyró.
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Mujeres en Cannes. En 70 años, solo dos directoras premiadas

Redacción TO

Foto: Regis Duvignau
Reuters

Este domingo, Sofia Coppola, por La Seducción, ha hecho historia al convertirse en la segunda mujer que se ha alzado con el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes. La primera vez que una mujer ganó este premio fue en 1961: Yuliva Solntseva por The Story of the Flaming Years. Para que se repitiera un nombre femenino en este palmarés han tenido que pasar 56 años, que se dice pronto.

Pero hay más datos que llaman la atención en este aspecto. En 70 ediciones de festival solo ha habido una mujer detrás de la película ganadora de la prestigiosa Palma de Oro. Fue Jane Campion por El piano, en 1993, y no se ha vuelto a repetir. En el premio a mejor guion, más de lo mismo: desde 1949 y hasta hoy, que lo ha ganado Lynn Ramsay por You Were Never Really Here, aunque ha tenido que compartir los honores con Yorgos Lanthimos (The Killing of a Sacred Deer), solo cuatro mujeres han ganado el galardón, contando a Ramsay, claro.

El poco peso femenino en esta gran fiesta del cine no ha pasado desapercibido. Jessica Chastain, Fan Bingbing, Maren Ade y Agnès Jaoui han sido las cuatro mujeres que han formado parte del jurado de Cannes, y las cuatro han dejado muy clara su reivindicación tras la entrega de premios. Aseguran que hay que apostar más por mujeres directoras, por historias de mujeres y por historias contadas por mujeres.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer
Jessica Chastain ha reclamado la igualdad en la profesión. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

“Me sorprendió la representación que se hace de los personajes femeninos en la pantalla. Y espero que incluyamos más mujeres que cuenten historias, más mujeres que veo en mi día a día”, ha declarado Jessica Chastain. Por su parte, Fan Bingbing ha afirmado sentirse “muy feliz de haber dado este premio a Sofia Coppola”, y ha añadido que “no lo gana por ser mujer, sino por su película”.

En la misma línea reivindicativa se ha mostrado Maren Ade que asegura que “necesitamos más mujeres porque todos queremos que las películas representen la sociedad actual y no lo estamos viendo. Estamos perdiendo muchas historias”.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer 1
Diane Kruger se ha hecho con el premio a mejor actriz. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

A pesar de que ha sido una de las ediciones más femeninas en años, los importantes premios a Sofia Coppola, Lynn Ramsay, Diane Kruger o Nicole Kidman no son suficientes para impulsar el papel minoritario que juegan las mujeres en este festival, y en la industria del cine en general, en lo que se refiere a los puestos de dirección y de creación. Esta 70 edición del Festival de Cannes no ha sido paritaria y de las 19 películas en la Sección Oficial, solo había tres filmes dirigidos por mujeres.

La cultura española, un referente de la televisión británica

Leticia Martínez

Foto: Vincent West
Reuters

España fue allá por los años 60 y 70 escenario de múltiples rodajes internacionales, ahora nuestro país ha conseguido volver a retomar esa popularidad en la televisión. Las grandes producciones de Hollywood como aquellas películas del spaghetti western  que se rodaron en el desierto de Tabernas, Almería han dado paso a series, programas y realities, que demuestran la versatilidad de nuestro país. La televisión británica es un ejemplo de ello. La gastronomía, cultura y también la fiesta, para qué nos vamos a engañar, de ciudades como Palma de Mallorca, Santander, Magaluf o Sevilla se dan citan cada semana en la programación televisiva de Reino Unido y como siempre está bien mirarnos a través de los ojos de los demás, aquí están algunos de las series y realities que tienen nuestro país como telón de fondo.

1. Trip to Spain

La serie, dirigida por Michael Winterbottom, sigue a dos hombres maduros, Steve Coogan y Rob Brydon, a través de su viaje por España. En él, los dos cómicos británicos pasarán por una crisis existencial diseñada para hacer reír e incomodar a partes iguales. Lo singular de esta serie es que Coogan y Byron se recorrerán de norte a sur la Península pasando por los mejores restaurantes del país como el Txoko Getaria en Vizcaya, el Etxebarri, con estrella Michelín, en Guipuzkoa, La Casa del Doncel en Sigüenza o El Refectorium en Málaga. Las conversaciones entre ambos sobre la vida, la muerte o el amor tienen también como escenarios inmejorables las cuevas de Altamira en Santander, los viñedos de La Rioja o los molinos de Castilla La Mancha. La literatura tampoco se deja de lado, pues Winterbottom sigue los pasos de Don Quijote y Sancho Panza por la Mancha, cuya historia bien podría ajustarse a la de los personajes de la serie, y la obra del poeta Laurie Lee, quien luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil Española.

2.Benidorm

Esta comedia británica, una de las más longevas y con mayor éxito de Reino Unido, lleva emitiéndose desde 2007. Hasta ahora, la serie cuenta con nueve temporadas, todas ellas rodadas en un hotel de Benidorm. El programa cuenta la historia de la familia Garvey, en la que se entremezclan con otros pintorescos personajes , incluidos el personal del hotel. Es como si todos los vecinos de Aquí no hay quien viva decidieran pasar unas vacaciones en Reino Unido. Durante los 45 minutos que dura cada episodio, los personajes intercalan nuestra cultura con la suya, para dar lugar a un sinfín de estereotipos tanto españoles como británicos.

3. The Night Manager

Basada en una novela de John Le Carré, The Night Manager, es una mini serie de espías rodada en los increíbles paisajes de Mallorca. En general, la serie muestra los lujos de la isla, hoteles de cinco estrellas, restaurantes al lado del mar, yates y calas de azul turquesa. Palma, la capital, también parece ser uno de los lugares predilectos del director, pues muchos planos rodados en la ciudad representan el Cairo, Turquía e incluso Madrid. La serie es muy recomendable para aquellos que se sientan especialmente atraídos por el suspense y las novelas de espías con desenlaces inesperados.


4. Ibiza Weekender

Los realities están más que asentados en la televisión española, y Reino Unido no se queda atrás. Este reality sigue a adolescentes de entre 18 y 24 años en sus primeras vacaciones sin padres. Los chavales se alojan en un hotel de Magaluf, Ibiza, en el que los representantes del hotel les proporcionan las vacaciones más locas. El programa lleva en antena seis años y se puede ver de todo, igual que en Geordie Shore.

5. A place in the Sun: Home or Away?

Pero no todo se reduce a fiestas y gastronomía, también hay programación para aquellos ingleses que quieran invertir en una residencia permanente en España. Por ejemplo, si una pareja desea dejar la lluviosa Inglaterra para pasar los 365 días del año al sol, los presentadores intentan convencerlos primero de que en Inglaterra también pueden de conseguir algo parecido para más tarde volar hasta España, casi siempre a Murcia o Almería, y enseñarles unas tres o cuatro posibles residencias. La pareja primero decide si realmente quiere mudarse a España o quedarse en Inglaterra y luego hacen una oferta sobre la casa de sus sueños.

6. Sun, Sex and Suspicious Parents

Con el mismo formato que Ibiza Weekender, las cámaras siguen a un grupo de adolescentes que creen estar de vacaciones sin sus padres en la costa española. Sin embargo, lo que no saben es que sus padres también han viajado hasta aquí y que están vigilando todos y cada uno de sus pasos. Los chicos después de borracheras y gamberradas varias, acaban por encontrarse a sus padres cuando menos se lo esperan…y con las consecuencias que eso conlleva, claro.

Un europeísmo "aggiornato"

Valenti Puig

El paso de Donald Trump por Europa, la OTAN y el G-7 ha tenido algo del pistolero que llega al last chance saloon, marca territorio sin guardar las formas y acaba solo en la barra. La relación entre los Estados Unidos y Europa nunca ha carecido de tensiones pero en general se apostaba por mantener las formas, incluso a costa de abusar de la hipocresía geoestratégica. Al margen de otras consideraciones, Hillary Clinton hubiese llevado las cosas de otra manera, al igual que el viejo establishment republicano, los realistas de Bush padre o los republicanos centristas. El propio Obama, a pesar de su fase mortecina, mantiene en Europa una apreciación muy por encima de la del actual presidente de los Estados Unidos. Según un sondeo del Pew Center, el nivel de confianza europeo en Obama es del 77 por ciento mientras que su sucesor se queda en un 7 por ciento.

Desde luego, todo el mundo sabe que la mayoría de miembros de la UE no cumplen con la debida contribución a la defensa común y que el paraguas defensivo europeo va en muy buena parte a cargo del contribuyente norteamericano. Aun así, salvo para contentar a sus votantes del Midwest o reafirmar su ego, ¿de qué le sirve a Trump atropellar al presidente de Montenegro? La vieja Europa es un paraje complicado pero para eso existen unos mínimos escenificables del lenguaje diplomático y no consisten en actuar como un elefante en la cacharrería. ¿Qué aporta al frágil orden mundial que a Donald Trump se le note tanto su incomodidad –impostada o real- con el modus vivendi de la integración europea? Incluso para las contiendas comerciales –y las habrá- los escenarios han de ser los apropiados.

Dicho esto, es comprensible que para la Casa Blanca a veces cueste entender las formalidades enrevesadas de la UE. En verdad, en la propia Europa hay quien considera que el europeísmo oficialista debiera transformarse en un europeísmo aggiornato, tanto de puertas afuera –China, por ejemplo- como de puertas adentro –crisis de la inmigración-. El embajador Von Ribbentrop dejaba la embajada alemana en Londres para ocupar el ministerio de exteriores del Tercer Reich. Winston Churchill asiste al almuerzo que el primer ministro Chamberlain ofrece al embajador alemán. Pasan los años y Churchill escribe: “Fue la última vez que vi a Herr von Ribbentrop antes de que fuese ahorcado”. Lo fue en la prisión de Spandau, en 1946. En el entreacto, toda la Segunda Guerra Mundial. En aquella conflagración, como en la Gran Guerra, la intervención norteamericana es a la vez afortunada y decisiva. Ocurrió lo mismo con los primeros pasos de la Comunidad Europea, cuando el totalitarismo comunista se había impuesto en medio continente. Por entonces se perfilaba la Alianza Atlántica que ahora suena a armamento oxidado y a generales ociosos, siendo en realidad la única gran alianza militar victoriosa sin haber disparado un tiro.

Dos años después de la ejecución de Von Ribbentrop, Europa ya estaba buscando un mejor horizonte entre sus propios escombros, contigua a las divisiones de Stalin que dominaban 22 millones de kilómetros cuadrados. Frente a esa magnitud, los entendimientos entre Adenauer, Schuman y De Gasperi tienen la estricta consistencia de la razón y de una cierta esperanza impensable mientras el plan Marshall comienza a ejecutarse. Sesenta años después del Tratado de Roma, las tareas pendientes que tiene la Unión Europea parecen haberla llevada al colapso: atañen a recursos energéticos, credibilidad institucional, flexibilización de los mercados de trabajo, la grave crisis migratoria, defensa y seguridad común, el dilema turco, el Brexit y ahora –last but not least– los modos de Donald Trump. La retórica prometeica del europeismo ha generado europesimismo. Incluso en plena postcrisis y solo en apariencia, Europa se asemeja a veces a un perrito faldero que come con manteles de hilo. Eso es lo que piensa Trump.

¿Es Master of None la serie más millennial que hemos visto?

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

La segunda temporada de Master of None explora en mayor profundidad temas que definen la vida de los treintañeros occidentales. 

Primero lo primero, aunque la gente que pertenece a la generación millennial es la que ha nacido -aproximadamente- entre 1981 y 1997, hay una subdivisión que mucho tiene que ver con la tecnología: hay viejos millennials y millennials jóvenes. Los viejos vieron el nacimiento de Internet en su niñez y aún recuerdan cuando se inventó el CD, sus primeros móviles fueron Nokias y jugaron Snake hasta el cansancio y por años vieron películas en VHS. La serie Master of None, que ya estrenó su segunda temporada en Netflix, no se ocupa de los millennials jóvenes sino de los “viejos”. Los personajes están en su treintena avanzada y exudan las características generacionales de sus coetáneos. Y también sus vidas, lo que les pasa, donde viven, todo parece sacado de un manual sobre la vida de los adultos jóvenes de estos tiempos. ¿Las claves? Aquí por qué Master of None es un perfecto ejemplo del millennial viejo.

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Master of None, estrena nueva temporada en Italia | Imagen vía Netflix

Razón 1: crisis vocacional

A los millennials jóvenes les ha tocado vivir un colapso económico que ha limitado las posibilidades laborales y de futuro y que ha hecho replantear muchos planes. Para los millennials con más edad esta crisis apareció justo en su verdadera entrada al mundo laboral y adulto, desmontando todas las ideas de progreso y desarrollo vital que generaciones anteriores les habían vendido. Es por ello que no es difícil entender que las crisis vocacionales y existenciales están a la orden del día. La juventud millennial ha comenzado a cuestionarse las normas sociales de existencia: ascenso, competencia, propiedades, familia y está pensándose la vida, a veces de otras formas. En Master of None, Dev (Aziz Ansari), comienza la segunda temporada en Italia. Dejó todo atrás y en un impulso se mudó a este país a aprender a hacer dinero. ¿Por qué? Porque quedarse en lo que es su carrera no se sentía como una obligación pero sí se sentía necesaria una búsqueda de felicidad.

Razón 2: diversidad

Master of None puede que sea una de las series actuales que más normalmente maneja el hecho de que su reparto sea diverso. La sensación que da es de que no ha sido por “discriminación positiva”, sino algo natural salido de personas que entienden que la diversidad existe y que es normal que se vea. La generación millennial ha crecido en un mundo cada vez más globalizado y producto de la crisis económica, y de sus búsquedas espirituales y el cambio de las prioridades, ha viajado. Por ende -aunque tal vez es ingenuo asumirlo así- entiende la existencia de la diversidad como algo natural. En Master of None hay gays, lesbianas, musulmanes, indios, chinos, blancos, negros, latinos y esto no marca nada más que conversaciones sobre racismo o problemas con la diversidad sexual que son completamente normales en un mundo que sigue anclado en el pasado. Otro ejemplo de la diversidad es la comida.

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Master of None, está protagonizada por Aziz Ansari (a la derecha) | Imagen vía Netflix

Razón 3: las relaciones generacionales

Uno de los mejores episodios de la temporada (SPOILER ALERT) se llama Thanksgiving. En él se puede ver a la mejor amiga de Dev, Denise, y al propio Dev desde que eran niños pasando juntos la fiesta de Acción de Gracia en casa de Denise. Y también se ve la progresión de la salida del armario de Denise y cómo impacta su vida familiar. Además de ser un excelente episodio, es el retrato de una generación que está tan familiarizada con la posibilidad de diversidad en la identidad sexual que nunca se plantea como problema. Es un relato magistral de la adaptación generacional -también de los temas raciales y de género- y de las relaciones familiares. Lo mismo pasa con la religión de Dev y su familia. Para él, un millennial agnóstico, la religión es algo ajeno, para sus padres, que no lo obligan a practicarla si no quiere, hay ciertas cosas que son sagradas y no porque sean religiosas sino porque forman parte fundamental de sus identidades. Dev no lo entiende al principio, pero luego se da cuenta de que la religión no ha sido una obligación para sus padres, sino un refugio para dos inmigrantes sin contactos en una ciudad enorme, un espacio de amistad y conexión con su pasado y sus raíces, algo que él no necesita como hijo de inmigrantes en una ciudad que siempre ha sido suya y con amigos desde la infancia.   

Razón 4: la estructura

Master of None está estructurada a modo de viñetas, especie de historias sueltas sobre sus personajes o -también se puede ver en otro de los mejores episodios de la temporada (New York, I Love You)- sobre habitantes anónimos de Nueva York de los que normalmente nadie habla. Es dispersa pero enfocada, otra marca millennial. Una generación marcada por la segunda y tercera pantalla y la vastedad de Internet, y al mismo tiempo determinada por el egocentrismo de las redes sociales, entiende la narración como algo que debería abarcar todo pero, a la vez, ser muy específico. Muy personal, pero a la vez amplio, general, inclusivo.

¿Es Master of None la serie más millennial que hemos visto? 3
Dev y Francesca. It’s complicated. | Foto via Netflix.

Razón 5: el mundo amoroso

Uno de los episodios de esta segunda temporada (First Date) nos muestra a Dev en más de una decena de citas con chicas que conoce en una especie de Tinder. La serie entiende perfectamente cómo funciona el sistema: frase genérica para saludar a prospectivas citas, usar el mismo restaurante o bar en el que quien invita se siente cómodo, conversaciones incómodas o a veces fluidas, pero siempre en modo de tanteo. También refleja el hecho de que las mujeres tienen que lidiar con desagradables fotos de penes o frases babosas dentro de la app, de que si no eres blanco ligas menos, o que simplemente muchas de estas citas, la mayoría, no llegan a nada, y el hecho de que eso no quita ninguno de los obstáculos, para que esta forma de ligar sea el protocolo establecido en las metrópolis occidentales.

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