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This is Us, el melodrama llegó a la televisión para quedarse

Nerea Dolara

Se estrena This is Us en España, una nueva serie que mezcla el drama familiar, la emotividad excesiva y los giros de telenovela en un tiempo en que la TV rescata la hipérbole dramática.

Todo comenzó con Shonda Rhimes. Sí, antes ya existían las telenovelas y algún que otro melodrama, pero fue esta creadora -actualmente la mujer más poderosa de la televisión- la que mezcló dos cosas que casi nunca se habían visto las caras: el melodrama televisivo y la buena crítica. Su primer incursión fue La Anatomía de Grey (ya con 13 temporadas), la historia de un grupo de médicos residentes y sus  hiperbólicas relaciones amorosas y casos médicos. La serie ha tenido altibajos (The AV Club, una de las webs más reconocidas en Estados Unidos por su crítica de televisión dejó de reseñarla hace años, pero actualmente la revisita) pero se ha mantenido en la conversación mediática, incluso en estos tiempos de exceso de contenidos de calidad. Pero realmente el oro de los melodramas de Rhimes se lo lleva Scandal. Esta historia de una experta en relaciones públicas -sus funciones van mucho más allá, uno de sus empleados es un experto torturador- que es amante del presidente de Estados Unidos, lleva las situaciones exageradas a extremos.

Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.
Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.

Tras el éxito de Rhimes la televisión ha vivido un resurgir del drama excesivo, ya sea con situaciones inverosímiles que ponen a los personajes al límite, como en Grey’s o Scandal (o House of Cards o How to Get Away with Murder), o con situaciones familiares más “realistas” pero igualmente excesivas si se considera que la serie relata la vida “normal” de una familia.

Puede que This is Us, que se estrenó en España el día dos de este mes a través de Fox Life, no sea un melodrama a la usanza, puede que pueda definirse más como un drama familiar, pero el nivel de giros y la escala de las revelaciones bien puede añadirlo a la larga lista reciente de series que van más allá. This is Us, suma de historia de amor, relato familiar y drama aleccionador, cuenta la historia de una familia y poco más puede decirse sin revelar los giros que comienzan a sorprender al espectador desde el primer episodio –más o menos dependiendo de cuál de ellos sea– pero lo que sí puede afirmarse es que juega al extremo y a exprimir lágrimas del espectador con emotividad (otro elemento que pulula en las creaciones de Rhimes) y mucha manipulación sentimental (a veces efectiva y discreta, a veces obvia), además de tratar temas “actuales” de forma “educativa” (al igual que con las sorpresas o la emoción, el manejo de estas cuestiones varía entre básico y complejo).

Afiche de la serie.
Afiche de la serie.

This is Us es heredera de la hipérbole de Rhimes y de los dramas familiares de Jason Katims, responsable de dos de las series más capaces de producir lágrimas en los últimos tiempos: Friday Night Lights y Parenthood. Estas últimas mucho menos tendientes a la sorpresa, pero amantes predilectas del llanto relatan las vidas de pequeños grupos de personas (Friday Night Lights es sobre el entrenador de un equipo de fútbol americano, su familia y los jugadores; Parenthood es sobre una numerosa familia) con sensibilidad y una capacidad casi impoluta para la manipulación emocional inadvertida.

La nueva serie ha tenido tanto buenas críticas (su Metascore en Metacritic.com es de 76 sobre 100) como detractores inmediatos (Willa Paskin en Slate la describió así: “La mala televisión es común, pero un Everest de porquería es una rareza”) pero lo cierto es que se convirtió en un éxito de audiencia en Estados Unidos desde su primer episodio.

Otros dramas familiares que prescinden de las lágrimas (la mayoría del tiempo) y recurren a los caminos retorcidos de la telenovela son Empire y, sí, Juego de tronos. Vale que no tienen similitudes obvias –uno trata sobre un productor de hip hop y su familia, el otro sobre una lucha de poder por el trono entre varias casas en un mundo imaginario– pero ambos revisan dinámicas familiares dignas de una tragedia griega y ambos lo hacen sin nunca disculparse por empujar hacia los extremos (asesinatos, incesto, traiciones) sus narrativas.

La televisión ha optado por abandonar los prejuicios que han siempre asociados al melodrama o la telenovela y se ha lanzado de lleno a someter a sus personajes a penosas historias de origen, eventos de vida que traumatizarían a cualquiera e historias de amor y amistad dignas de un Homero de la era tecnológica.

Entre libros y series: Literatura que se maquilla para la televisión

Rohmy Cubas

Foto: Hulu
Hulu

Si el siglo XVIII fue la ópera y el XIX la novela, al filo del siglo XXI, la llamada Edad de Oro para la televisión, impulsada por canales como HBO o las producciones originales de Netflix ha preparado el ritmo de la realidad ante una nueva cultura que revive los géneros y vanidades de antaño para su reinterpretación en un formato: las series de televisión.

La cantidad de producciones y ficciones que se estrenan cada año son casi imposibles de rastrear, los dilemas éticos y estéticos antes reservados para el cine y los libros hoy se exponen en los guiones de series como Juego de tronos, House of Cards, Mad Men y Westworld. No obstante, los proyectos audiovisuales, especialmente los recientes, se inspiran en relatos ya escritos en tinta por otros cuentacuentos. Y si, la gran mayoría de estas producciones increíbles que invaden la televisión se aferran a lo pretérito de palabras selladas en clásicos de la literatura; es precisamente en los libros en donde se puede entender su naturaleza sin maquillaje.

Un ejemplo de muchos es el de las sagas literarias de ficciones como Harry Potter y Juego de tronos, o adaptaciones de cómics como The Walking Dead y Outcast. Producciones más frescas y virales como 13 Reasons Why o Big Little Lies son también adaptaciones de historias recientes que no pudieron ser contenidas en sus páginas originales. Directores, productores y guionistas recurren a sentimientos pretéritos para reconstruir clásicos ya olvidados, pero clásicos al fin.

Este año, un puñado de series reviven historias imprescindibles para la literatura que tal vez las nuevas generaciones no conocerían de no ser por la televisión. Las criadas distópicas de Margaret Atwood, la casa encantada de Shirley Jackson, la serie de encuentros desafortunados de Lemony Snicket -Daniel Handler- y el mundo encantado del Mago de Oz son algunas de las fábulas que cambian de formato. Antes vale la pena recordarlas en su estado original: el de las hojas de papel.

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Portada de “The Handmaid’s Tale” de Margaret Atwood, en castellano editado como “El Cuento de la Criada”.

Las mujeres distópicas de Margaret Atwood:

En 1985 la escritora canadiense hizo una extravagante e inteligente crítica a la vida de la mujer en la sociedad cuando escribió El cuento de la criada o The Handmaid’s Tale, una de las comunas ficticias de género noveladas más incómodas e incisivas. Atwood creó un cuento de hadas antagónico en donde las mujeres viven y existen para reproducirse, a cualquier costo. En el libro, tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos, y la mayoría del Congreso, se instaura un régimen teocrático en los Estados Unidos conocido como la república de Gilead. La mujer y sus ovarios son ahora un objeto de valor indispensable para la nueva República, cuya historia es contada por Offred, una criada que revive el escalofriante cambio del mundo occidental en donde las mujeres pasan de poder manejar sus propios carros y tener su propia habitación, como diría Virginia Woolf, a ser propiedad de unos pocos privilegiados que las clasifican con vestidos de colores según el estado de su aparato reproductivo, por decir algo. Un cuarto propio, una cama, una ventana, unas cortinas blancas y una puerta, nada más lejos de la verdad que quiso explicar Woolf en su época cuando decía que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia si desea escribir ficción”.

Esta es una de esas distopías en donde el mundo parece retroceder en el vértice de su propia evolución. Su característica de cuento de hadas no es más que una ilusión para una premisa que reza algo así como: “había una vez una mujer que tuvo nombre y libre albedrío”; ahora las caras cubiertas con velos pasean miradas que solo apuntan al suelo. El perfume y los cosméticos son un lujo reservado para otros, leer escribir o comunicarse está prohibido, al igual que la televisión; las compras se hacen por cupones en tiendas donde filas de mujeres intentan no diferenciarse entre ellas, de nuevo los castigos son públicos y los que no siguen las reglas desaparecen sin preguntas.

En 1990 The Handmaid’s Tale fue llevada al cine por Volker Schlöndorff, además tiene una adaptación dramática para la BBC Radio y una adaptación operística realizada Poul Ruders. Esta vez Bruce Miller y Warren Littlefield la versionan para la televisión con Elisabeth Moss (Mad Men) como protagonista.

En un futuro cercano, escenificado en lo que fue una vez Boston, el inconveniente de la infertilidad se resigna a las piernas de las pocas mujeres capaces de dar a luz, ahora un ritual tan impersonal como cepillarse los dientes. El mundo presentado por Miller, una plataforma hermética en donde la religión solo recuerda la pérdida de la humanidad y la estratificación cultural regresa a esquinas bárbaras y retrógradas, es protagonizado por un elenco que incluye a Samira Wiley, Joseph Fiennes, Yvonne Strahovski y Max Minghell. La serie estrena el 26 de abril con un antecedente de críticas impresionadas por el trabajo de los productores.

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Ilustración de portada de “The Haunting of Hill House”. Imagen vía BookLovers

La casa encantada de Shirley Jackson:

The Haunting of Hill House es una de las historias de fantasmas más icónicas de la literatura del siglo XX. Escrita en 1959 por Shirley Jackson, la historia se declara desde el inicio con una de esas frases que cuando aparecen te revelan un libro que no querrás dejar para después: “No live organism can continue for long to exist sanely under conditions of absolute reality; even larks and katydids are supposed, by some, to dream. Hill House, not sane, stood by itself against its hills, holding darkness within; it had stood for eighty years and might stand for eighty more.”

La clásica historia de la casa embrujada se defiende al ritmo de Jackson en una combinación de puntos tan comunes como especiales que hacen del libro de todo menos predecible. Hill House es una casa erigida en las inmediaciones de un pequeño pueblo silente ante decenas de historias sobrenaturales, en donde los objetos se mueven solos y las puertas no siempre se abren cuando las necesitas. El investigador de lo “oculto”, el Dr. John Montage, aparta un verano para invitar a tres desconocidos con previas experiencias inexplicables para que acampen en aquel laberinto en donde nadie permanece más de una noche seguida por voluntad propia.

La casa se convierte en un ente separado, con las mismas visiones protagonistas de sus visitantes, la prosa de Jackson lleva hacia un camino en donde los ruidos y las alucinaciones se mezclan con el círculo de personajes que comienzan a depender de sus paredes.

Es inevitable que Poe y Lovecraft no interfieran en el estilo del relato, pero Jackson crea un equilibrio propio en donde el sentido de pertenencia se vuelve el factor más peligroso de la historia. Y si la casa Hill suena como una más entre el montón de lugares embrujados en la literatura es porque lo es; fue Jackson quien popularizó la esencia de este tipo de relatos que han sido reproducidos miles de veces tanto en los libros como en el cine y la televisión.

El libro ha sido adaptado a la pantalla grande dos veces en 1963 y en 1999  -con las actuaciones de Liam Neeson, Catherine Zeta-Jones y Owen Wilson- bajo el título de The Haunting. Esta vez su adaptación para la televisión viene de la mano de Netflix y Mike Flanagan en diez episodios que todavía no tienen fecha de estreno.

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Imagen de portada de “El Maravilloso Mago de Oz” con ilustraciones de Antonio Segura Donat, editado por Alfaguara clásicos

El maravilloso Mago de Oz y las zapatillas de Dorothy

Pocas películas son tan conocidas como el musical de 1939 El Mago de Oz,  considerado por la UNESCO como memoria del mundo, pero de nuevo, la película no existiría de no ser por Lyman Frank Baum y W.W. Denslow. Ambos son el escritor y dibujante original de El maravilloso Mago de Oz, publicado en Chicago en 1900 como uno de los libros de literatura infantil más vendidos y posteriormente editados en el mundo.

L. Frank Baum escribió trece libros más sobre la tierra de Oz, pero fue el relato de Dorothy el que se impuso entre el público. Dorothy, la Bruja del Norte, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata, el León y el Mago de Oz son algunos de los personajes más representativos de la literatura norteamericana, además de ser el origen de muchísimas historias posteriores inspiradas en este mundo de fantasía para niños como las Crónicas de Narnia o la trilogía de La Materia Oscura de Philip Pullman, en donde es difícil no ver las similitudes.

La historia es la de Dorothy Gale, una niña huérfana que vive en una granja con sus tíos en algún lugar de Kansas y que es arrastrada por un ciclón junto a su perro Toto hasta el mundo de Oz. Equipada solo con el beso de despedida de la Bruja del Norte, su perro, su cesta y unos Zapatos Plateados Dorothy debe seguir el camino de ladrillos amarillos mientras intente regresar a su casa y supera todo tipo de aventuras y retos en el camino. La historia no es tan infantil como se cree, ya que entre líneas sigue siendo una alegoría directa a la lucha política y económica en Estados Unidos a fines del siglo XIX, entre otras metáforas más profundas que se pueden explicar en otro texto.

Se han montado innumerables adaptaciones teatrales en todas partes del mundo. Judy Garland inmortalizó a Dorothy en el cine en 1939 y en 1974 Liza Minnelli hizo la voz protagonista en una película animada. En el año 1975 se presentó como musical en Broadway y entre comics, series y videojuegos la historia nunca ha dejado de ser versionada.

Esta vez, la nueva adaptación viene de la mano de la NBC bajo el título de Emerald City. El proyecto previsto para la temporada 20142015 fue cancelado y retomado por la cadena en abril del 2015 con una temporada inicial de 10 capítulos.  Desarrollada por Matthew Arnold y dirigida por Tarsem Singh la serie fue estrenada el 6 de enero del 2017 con Oliver Jackson Cohen como Lucas y Adria Arjona como Dorothy en los papeles principales. Esta nueva versión es mucho más “oscura” que el musical, tal vez aferrándose a las ideas escondidas entre las líneas de los libros originales, y adaptándolas a los conflictos sociales que el presente predice para el futuro.

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Imagen via Juniper Books.

La fortuna de los huérfanos de Lemony Snicket’s

Al igual que el Mago de Oz, el título de Una Serie de Eventos Desafortunados es públicamente relacionado con Jim Carrey y la película del mismo nombre estrenada en el 2004. Pero de nuevo, la verdadera historia permanece en los libros, publicados entre 1999 y el 2006 por Daniel Handler bajo el seudónimo de Lemony Snicket, e ilustrados por Brett Helquist, esta es una serie de trece libros que relata la vida de los hermanos Baudelaire. De por sí los libros son tan misteriosos como sus relatos, y encierran decenas de referencias literarias y de acertijos que se apoyan en la excusa de las lecturas infantiles para liberarse con un humor negro e inteligente sobre la niñez y sus paredes.

Violet, Klaus y Sunny son tres jóvenes que enfrentan la muerte de sus padres mientras son llevados a vivir con el Conde Olaf, un primero tercero o sobrino cuarto de la familia cuya existencia desconocían. Los libros siguen una especie de rutina en donde Olaf a menudo se disfraza para estar cerca de los huérfanos con la esperanza de robar su fortuna. Los huérfanos intentan entonces pedir ayuda a algún adulto que normalmente los ignora hasta que las pruebas son irrefutables.

Cada uno de los tomos consta de 13 capítulos, excepto The End, que tiene un capítulo extra titulado: “El libro decimocuarto”. Existe también el libro de Lemony Snicket: The Unauthorized Autobiography (Lemony Snicket: La autobiografía no autorizada) que narra los eventos de vida del atormentado Lemony Snicket, escrito por el mismo Handler. Por otro lado, el personaje de Beatrice está basado en un amor infantil del propio Handler, y el apellido Baudelaire lo tomó del poeta francés Charles Baudelaire. Se ha dicho que su verdadero hijo, ahora adolescente, Otto Handler, se ha negado a leer los libros escritos por su padre.

El primer tomo en la serie, Un mal principio (The Bad Beginning), fue publicado en 1999 y el decimotercer y último libro, The End (El fin), fue publicado el viernes 13 de octubre de 2006.

En la contraportada de cada libro se muestra una nota de advertencia de las cosas terribles descritas en cada volumen, y se recomienda leer otro libro en vez de ese. Cada volumen comienza con una dedicatoria a la memoria del único amor de Lemony Snicket “Beatrice”:

“Este libro, como en el diccionario, contiene la palabra “nervioso” que significa “preocupado por algo” – podrías sentirte nervioso, por ejemplo, si te sirvieran helado de pasas como postre, porque te preocuparía que te supiese horrible- mientras que la palabra “ansioso” que significa “consternado por una terrible preocupación,” es lo que sentirías si te sirviesen un cocodrilo vivo como postre, porque estarías consternado por una terrible preocupación al no saber si podrías comerte tu postre antes de que él te comiera a ti. Pero contrario a este libro, el diccionario también contiene palabras que son mucho más agradables de contemplar. La palabra “burbuja” está en el diccionario, por ejemplo, al igual que la palabra “pavo real,” la palabra “vacaciones,” y las palabras “La” “ejecución” “del” “autor” “ha” “sido” “cancelada,” las cuales forman un enunciado siempre agradable de escuchar. Así que si llegas a leer un diccionario, y no este libro, podrías saltarte las partes sobre “nervioso” y “ansioso” y leer cosas que no te mantengan toda la noche despierto, llorando y tirándote de los pelos.”

El 13 de enero del 2017 Netflix estrenó su adaptación a la televisión con una serie titulada bajo el mismo nombre y protagonizada por Neil Patrick Harris, Patrick Warburton, Malina Weissman, Louis Hynes y Presley Smith. Por ahora cuenta con una primera temporada de ocho capítulos.

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Imagen vía Simon & Schuster.

Anne of Green Gables o Ana, la de Tejas Verdes es un libro escrito por la canadiense Lucy Maud Montgomery y publicado por primera vez en 1908. La historia es la de Anne Shirley, una niña huérfana que vive en un pequeño pueblo pesquero ficticio en la Isla del Príncipe Eduardo, donde se desarrolla la historia a principios del siglo XX. Considerada un tesoro nacional por el pueblo canadiense, la novela  ha vendido mundialmente alrededor de 50 millones de copias.

En el momento en el que transcurre la historia las mujeres todavía se dedicaban a ser amas de casa y esposas, los cánones de belleza se expresaban bastantes distintos a los de la actualidad, al igual que el valor de la mujer en la sociedad y sus limitaciones graduales. La vida de Ana Shirley continuó en una secuela de ocho libros ordenados según la edad de Ana por la escritora.

Existen varias versiones audiovisuales, entre ellas una miniserie televisiva que se rodó en 1985, con el nombre de «Ana de la pradera», además de una versión animada.

En el 2016 Netflix se unió a la cadena canadiense CBC y la productora Northwood Entertainment para grabar una nueva miniserie inspirada en el libro. “Anne” se producirá bajo la dirección de Niki Caro con una primera temporada de ocho episodios que sería grabada en Ontario, Canadá.

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IT: el payaso más famoso de la literatura sonríe de nuevo para el cine

Rohmy Cubas

Foto: YouTube
Youtube

“El hogar es ese lugar en el que cuando llegas, tienes que enfrentar finalmente esa cosa en la oscuridad”

Stephen King

Hasta 1986, en el género de la literatura de terror, el payaso como figura mitológica y de horror se limitaba a relatos cortos y algunos libros de siglos pasados, nada muy concreto ni extenso; el hombre de sonrisa circense se mostraba en su máxima distorsión como un asesino, un borracho, un ser sumido en la depresión y sus sombras o todas a la vez. El principal elemento de terror se manipulaba con la tentación de atreverse a ver más allá del manojo de globos o el maquillaje derretido, aquello del hombre detrás de la máscara y el monstruo que se esconde en la casa de al lado. Pero cuando el escritor estadounidense Stephen King publicó It, Ronald McDonald fue desplazado de su trono de felicidad inquietante por Pennywise, el payaso asesino de Derry y uno de los personajes de terror mejor logrados en la literatura.

El próximo 8 de septiembre se estrena en cines el segundo remake cinematográfico basado en la novela de King . La primera versión cinematográfica del libro fue dirigida por Tommy Lee Wallace en 1990 en formato de teleserie y, aunque cualquier niño de diez años que haya visto la adaptación habría tenido pesadillas, la producción naufragó intentando plasmar la esencia de la ciudad y sus engendros. Empezando por las actuaciones y pasando por los pobres escenarios y efectos especiales, aún para la época, de no ser por la expectativa creada por King alrededor del payaso en sus relatos, muchos ni siquiera la recordarían.

Dejando de un lado las licencias artísticas-creativas, y aunque 120 minutos de película no se comparan con el minucioso relato plasmado en el libro que te mantienen en el sillón por días, la nueva adaptación proyecta –tal vez con demasiada certeza- una historia con todas las intenciones de asomarse en la oscuridad a la hora de dormir. El primer tráiler de esta versión del 2017 dirigida por el argentino Andrés Muschietti fue visto 200 millones de veces en 24 horas, convirtiéndolo en el tráiler más visto en la historia de Youtube.

IT: el payaso más famoso de la literatura sonríe de nuevo para el cine 1
Poster de la versión de It 2017 Foto: IMDB

Y aunque seis niños rodando en bicicleta en los años 80 entre árboles y casas pueblerinas recuerdan fácilmente a Stranger Things, la casualidad no es tal ya que precisamente los relatos del escritor norteamericano  -especialmente la historia de It– fueron influencias importantes para escenificar ese sentimiento atemporal al que se aferran los creadores de la serie. En el nuevo tráiler de It se repite esa escena familiar, la calma antes de la tormenta y la inocencia interrumpida sobre ruedas, porque las mejores historias de terror comienzan cuando todavía tienes tiempo para creer en ellas.

El libro:

“Todos flotan. Ellos flotan, Georgie, y cuando estés acá abajo conmigo, tú también flotarás” It. Stephen King

La receta es la siguiente: un pequeño pueblo Americano, un grupo de pre-adolescentes incómodos y solitarios, un verano aburrido, una serie de crímenes sin explicación y un hombre vestido de payaso. Si un globo rojo aparece en tu mente y crees recordar que en algún lugar todos flotan es porque lo has leído, visto, o alguien te ha contado sobre él. Si les tienes fobia a los payasos es muy probable que él haya sido el culpable.

Si unes todo lo anterior en un concepto solo obtendrás un resultado, o una novela, o una pesadilla: It (Eso), el libro de terror de más de 1000 páginas de Stephen King que moldeó como solo los escritores pueden hacerlo un monstruo tan inquietante y espeluznante como adictivo.

El estado de Maine en Estados Unidos, donde King nació en la vida real, se representa en muchos de sus relatos. En este, particularmente uno de sus pueblos –Derry- protagoniza una entidad aparte tan importante para el relato como sus personajes, mero reflejo de una ciudad “maldita” en donde los niños desaparecen y hay toque de queda a las 7pm. La historia es la del Club de los Perdedores, siete niños de 11 años atrapados un verano en un pueblo en apariencia tedioso y ordinario hasta que Georgie, de 6 años de edad, es encontrado un día lluvioso entre las cloacas de Derry descuartizado.

It es también el espejo de la costumbre y la memoria a corto plazo de los pueblos, lejos de política o cuestiones sociológicas y teóricas, es fácil identificarse con el síntoma de ver para creer, creer para ignorar. Los habitantes de Derry saben que algo no está bien con la naturaleza de aquél pueblo, pero sobreviven a las tragedias y asesinatos que cada dos décadas se presentan con características similares gracias a su capacidad para olvidar y evitar ser parte de lo que no pueden controlar.

Y es así hasta que Ben, Richie, Stanley, Beverly, Bill, Mike y Eddie se juntan un verano y descubren que, además de la incomodidad que viene con la adolescencia, todos han visto algo que no puede ser real, porque lo fantasmas y los monstruos no existen, pero de algún modo cada uno ha tenido una experiencia directamente ligada al pueblo que excluye el sentido común del mundo real; y sin embargo, la cordura que existe cuando se es niño y la luz del día borra las preocupaciones de la noche anterior, les ayuda a enfrentarse a It, a Pennywise, el payaso que todos han visto en sus pesadillas.

En It el relato alterna dos espacios temporales, el pasado de 1957-58 cuando el Club de los Perdedores hace frente a Pennywise, y el presente en 1985 cuando aquel verano lleva 27 años en el olvido de la adultez y con treinta años se ven obligados a regresar a Derry. It ha vuelto y los niños desaparecidos se esconden en las cloacas de siempre. La adultez, ese lugar en el que protocolarmente una persona debe tener un sentido de responsabilidad que va más allá del parque de juegos, que exige tácitamente una profesión y un nivel de propiedad y producción creciente se refuta ante la realidad de que inclusive a los treinta años, es válido mirar debajo de la cama.

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El Club de los Perdedores. Fotograma: Youtube

La premisa de King va más allá de las historias que no se deben contar antes de dormir, Pennywise es una sombra sin forma que desde el establecimiento de Derry recorre las tuberías del pueblo y se despierta cada cierto tiempo hambriento de miedos. Tiene cientos de caras que cambian ante los ojos y fobias de quien se tropieza con él: un vampiro, un borracho leproso y sádico, un águila gigante, niños muertos en el agua, una anciana vieja y amarillenta o un manantial de sangre en el lavamanos. La única forma identificada unánimemente en algún momento es su disfraz frecuente, la cara del prólogo, un payaso que ronda invariablemente las calles del pueblo desde que el mundo se creó.

Un hombre alto e inflado con la cara pintada de blanco, labios carmesí sonrientes, traje de colores y formas geométricas abombado, zapatos risibles que apuntan hacia el cielo a través de un manojo de globos rojos, un rostro eufórico y grotesco que se distorsiona con el viento. King recurre al miedo como sentimiento universal, y vuelve a una edad que es constante en sus libros, una en donde parece que las preocupaciones no van más allá del colegio y las vacaciones, pero que demuestra ser más afectiva cuando se trata de pelear con monstruos.

La película:

Entre 2009 y 2015 las expectativas de la nueva adaptación se elevaron cuando se supo que Cary Fukunaga, director de la impecable primera temporada de True Detective, sería el encargado de moldearla; sin embargo, semanas antes de comenzar la filmación este dejó la producción debido a diferencias creativas con el estudio. Originalmente planeaba dividir el film en dos partes, como en el libro, la de los niños y la de su retorno a Derry 27 años después.

Luego de la partida de Fukunaga, Andrés Muschietti, director de Mama, tomó su lugar. El tráiler, que comienza con una escena clave del libro mientras Georgie corre hacia las cloacas de Derry en busca de su barco de papel, muestra que por ahora el Club de los Perdedores será el único espacio temporal ejecutado en la película, lo adultos quedaron por fuera. Ante las críticas e inquietudes de quienes conocen el libro como la palma de su mano el propio King aclaró por Twitter que esta era solo la primera parte, y que el remake de Muschietti superaba sus expectativas. “Relájense, esperen y disfruten”, escribió en la red social.

El reparto de It incluye a Finn Horward (actor de Stranger Things) como Richie Tozier, el actor de Midnight Special  Jaeden Lieberher como Bill Denbrough, Jeremy Ray Taylor como Ben Hanscombe, Sophia Lillis como Beverley Marsh, Wyatt Olef como Stan Uris, Chosen Jacobs como Mike Hanlon y Jack Dylan Grazer como Eddie Kasbrak.

King es uno de los escritores más versionados en la televisión y el cine. Sus relatos, que suman un modesto número de más de cien novelas (publicadas), llegan constantemente a la pantalla. Carrie, La Milla Verde, The Shawshank Redemption y The Shinning no son ni una cuarta parte de esta lista; sin embargo, es usual aunque no definitivo que los directores no entiendan que el libro y la película son entes y experiencias separadas, tal vez ahí el error y el fracaso de la mayoría de estas adaptaciones que fallan ante el espejo de las palabras y terminan en productos confusos y poco memorables.

Un ejemplo que puede jugar con esto es The Shining, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson en 1980. La cara deformada de Nicholson incrustada en el marco de una puerta astillada, mientras grita ¡Here’s Johnny¡ con ojos delirantes y sonrisa frenética es una épica y asombrosa escena de cine, y su popularidad reside precisamente en que Kubrick logró separar las palabras de las imágenes. La película dista mucho de la historia escrita por King, omite y cambia cientos de detalles esenciales para el libro y la convierte en una historia parecida pero diferente, con ritmos y sombras particulares que la evangelizaron en un clásico cinematográfico.

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Jack Nicholson como Jack Torrance en la adaptación de Stanley Kubrick de The Shining. Fotograma: Youtube

Por este camino parece ir la nueva adaptación de It, cuyo tráiler precisa esa nostalgia ochentosa que tan bien practica el escritor, además de dejar claro que esta vez el payaso es mucho más terrorífico que la anterior. No obstante, para entender la historia completa de It hay que ir directo a la fuente, a un verano de 1957 en donde todos flotan y los niños pequeños desaparecen.

Los Simpson, 30 años de la serie que cambió nuestras vidas

Jorge Raya Pons

Foto: Fox

Ha contado Matt Groening en varias ocasiones que creó a la familia Simpson a imagen y semejanza de la suya propia, tan disfuncional y conflictiva. De hecho, llegó a reconocer que los nombres de sus padres y sus hermanas son idénticos y que solo el suyo, camuflado en el de Bart, permanece bajo cubierta. Los primeros cortos se emitieron en El show de Tracey Ullman y llegaron a mantenerse en pantalla durante tres temporadas. Era finales de los 80 y la audiencia no estaba acostumbrada a los dibujos animados para adultos, con esas expresiones tan raras y esas referencias enrevesadas. Pero el producto era tan poderoso y la respuesta del público tan entusiasta que decidieron convertir esos cortometrajes en algo más grande. Fue la cadena Fox la que puso en marcha los primeros episodios de la que se convertiría en la serie más seguida de la Historia.

No se puede explicar el carisma de Homer en unas pocas palabras. Pero ese hombre grande, calvo y con mirada inexpresiva es uno de los grandes personajes del siglo XX. Representa todo lo que odiaríamos ser, salvo por un atributo: es irremediablemente feliz. En su ignorancia, en su ingenuidad, en su alcoholismo: Homer es feliz.

Los Simpson, 30 años de la serie que cambió nuestras vidas
Homer, el pregonero. | Fuente: Fox

Y así como Los Simpson lanza el mensaje desesperanzado de que la felicidad solo es alcanzable para los idiotas, describe una sociedad machista y estancada. En esa representación satírica de nuestro mundo, la esposa de Homer, Marge Bouvier, es el prototipo de mujer que ha renunciado a todas las oportunidades que se le presentaron, a cada una de sus ilusiones, a cambio de la felicidad de su familia. Se ha adaptado a una vida que no es la suya, que no es la imaginada, y ahora sigue adelante con paso firme hacia ninguna parte.

Cada miembro en esta familia y en el pueblo de Springfield, que es el mundo entero, encarna la imagen de alguien a quien nosotros podemos poner cara y cuerpo. Porque nos recuerda a nuestro vecino, a nuestro compañero de trabajo, al tipo que nos cruzamos en el metro. Sucede con el hombre de la gorra al final de la barra, que nunca pronunció palabra, solo berridos. Con Moe Szyslak, que traicionó a su amigo encarcelado, pero conoció Hawaii. Con Lenny, nuestro Lenny, que no vio venir el puñetazo directo a la nuca. Con Krusty el Payaso, el alcohólico deprimido que finge ser quien nunca será. Con Graimito, que murió con sus lápices mordisqueados y en el olvido. Con Frank Scorpio, el terrorista sin pretensiones. Con Encías Sangrantes, el saxofonista al que solo admiró Lisa. Hay toda una constelación de personajes grandes como montañas que son parte de nuestra memoria.

Los Simpson, 30 años de la serie que cambió nuestras vidas 1
Nada como un flameado de Moe. | Fuente: Fox

Springfield es una ciudad líquida sin orden ni mapa que a veces es grande como el D.F. y de pronto se vuelve pequeña como una aldea. Y aunque las últimas temporadas hayan renunciado a la esencia con la que arrancaron ­–ahora los episodios son tontos, reiterativos, poco ingeniosos y, lo más grave, nada divertidos–, siempre recordaremos los momentos en que nos hicieron felices. Repetiremos las canciones, recordaremos los chistes, buscaremos analogías entre las escenas y nuestras vidas y, a fin de cuentas, mediremos el paso del tiempo a partir de sus episodios.

¿Qué serie ha logrado esto después de 30 años?

13 razones para ver 13 Reasons Why

Cecilia de la Serna

Foto: Netflix

Este artículo contiene algunos spoilers sobre la serie 13 Reasons Why de Netflix. Sin embargo, deberías leértelo.

13 Reasons Why (en español, Por Trece Razones) es el último e inesperado éxito de Netflix. Esta serie que relata desde el punto de vista de su protagonista el suicidio de Hannah Baker, y las razones que se esconden detrás de éste, es la nueva sensación entre los más jóvenes. Su argumento es sombrío y dramático, y se ha postulado con sus 13 capítulos como una de las grandes series sobre la adolescencia. Trata temas tan dispares como la relación entre hijos y padres, entre adolescentes y tecnología, el bullying o la sexualidad. Es la última gran historia sobre la Generación Z, y tenemos 13 razones para verla.

 

1. Selena Gómez está detrás de este proyecto

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Selena Gómez posa junto a parte del elenco y del equipo de 13 Reasons Why. | Foto: Steve Cohn/Invision for Netflix/AP

Empezamos por el más superficial de los motivos, al menos en apariencia. Selena Gómez no ha dudado en ponerse al frente de este proyecto, tan conmovedor como certero. Gómez sabe muy bien de lo que habla la serie. La propia cantante, que hoy en día mueve a grandes masas de gente con su música, ha sufrido en sus propias carnes el bullying y el acoso a través de las redes sociales. También ha sufrido una enfermedad autoinmune y una depresión que la apartaron durante varios meses de los escenarios.

2. Su banda sonora es increíble

La banda sonora de 13 Reasons Why combina a la perfección temas de los ochenta –al final la serie juega con acierto con la estética más vintage a través de las cintas en las que Hannah relata sus motivos para suicidarse-, con música más actual. Incluye canciones de grupos mainstream e indies como M83, Joy Division, Angel Olsen, The Kills, Chromatics o Codeine. Cada episodio tiene el cierre perfecto con la canción idónea.

3. Es una serie sobre adolescentes pero para todos los públicos

13 Reasons Why es una serie adolescente, pero no necesariamente para adolescentes. A pesar de las crudas escenas que muestran sus 13 capítulos -una crudeza que, por cierto, va in crescendo en la trama, la serie ha tenido un éxito notable especialmente entre los más jóvenes. No obstante, es una serie para todos los públicos -excepto los más pequeños, es evidente- porque trata temas que tocan a cualquier generación. El argumento de 13 Reasons Why se centra en Hannah -una chica de 17 años- y su suicidio, pero a través de sus vivencias y de las de sus compañeros, refleja las complejas relaciones entre padres e hijos, profesores y alumnos, en definitiva: adultos y adolescentes. La serie muestra, por ejemplo, todo un crisol de padres: más o menos despegados, más o menos comprensivos, más o menos abiertos, e incluso muestra los ‘no-tan-nuevos’ modelos de familia como las homoparentales o las monoparentales. Las relaciones entre padres e hijos se tornan igual o más complicadas que los modelos de padres que la serie presenta, y logra una certera reflexión sobre la crisis del modelo a seguir o la brecha generacional.

4. Reflexiona acerca de nuestra relación con la tecnología

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Clay mira extrañado la cinta de cassette grabada por Hannah. | Foto: Netflix

La tecnología cobra bastante importancia en la trama. Resulta curioso que Hannah Baker decidiera contar su suicidio en cintas de cassette -de hecho, a Clay, segundo protagonista de la serie, se le complica el escucharlas por no disponer de un reproductor-. Si echamos la vista atrás apenas 10 o 15 años, es indescriptible cómo la tecnología se ha apoderado de prácticamente cada rincón de nuestra vida diaria. Como todo en la vida, el uso de las nuevas tecnologías tiene su parte buena y su parte mala. En este caso, está directamente relacionada con el objeto central de esta trama: el bullying.

5. Pone cara al drama del acoso escolar

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Hannah Baker, la ‘protagonista muerta’ de 13 Reasons Why. | Foto: Netflix

Según un reciente estudio de la Unesco, dos de cada diez alumnos sufre acoso escolar en el mundo. Se habla mucho de bullying, pero pocas veces se le pone una cara humana a esta problemática. Y, muchas menos, se hace con la influencia que puede tener una ficción de uno de los grandes del streaming digital. Lo que ha logrado 13 Reasons Why es personalizar el drama del acoso escolar en Hannah Baker, y en el resto de personajes que también lo sufren. El miedo, el aislamiento, el sentimiento de incomprensión, son algunas de las sensaciones y vivencias con las que miles de adolescentes se sienten identificados, y que la serie logra encarnar. Esto no sólo genera debate en torno a un problema que, como en la trama, puede acabar en suicidio, sino que puede concienciar de este drama tanto a acosados como a acosadores.

6. Es un alegato contra el machismo

Los problemas que afectan a la protagonista los provocan tanto hombres como mujeres, pero casi siempre hay detrás una idea de machismo. Los patrones que marcan muchas de las relaciones de la serie reflejan una concepción sexista de la sociedad. Por ejemplo, en uno de los capítulos uno de los chicos del instituto de Hannah hace una lista de nombres de chicas basándose en criterios tan superficiales sobre quién tiene mejor o peor culo, o peor o mejor sonrosa… y esto destroza a Hannah, a pesar de estar entre las mejores. Este tipo de actitudes, así como la violencia sexual, ponen de manifiesto que el machismo sigue latente entre los más jóvenes.

7. Habla sin tapujos del descubrimiento de la sexualidad 

La adolescencia es una etapa vital que se caracteriza por el descubrimiento de elementos clave para el desarrollo de una persona, y uno de esos elementos es la sexualidad. La serie trata no sólo cómo los personajes descubren su propia sexualidad, sino cómo viven la introducción a la vida sexual. Temas como la virginidad o la orientación sexual están presentes a lo largo de la trama.

8. Trata el suicidio sin tabúes

Desde el principio mismo del primer capítulo sabemos que Hannah Baker se ha suicidado, lo que no conocemos es cuáles son las razones le han llevado a acabar con su vida. La muerte planea sobre los personajes durante toda la serie, y se va rompiendo el tabú que presenta. El suicidio puede ser un tema difícil de tratar, especialmente cuando se da entre personas que están “en la flor de la vida”, cuando todavía les queda por descubrir un mundo de posibilidades. No obstante, 13 Reasons Why muestra sin pudor una escena de suicidio, y lo que es más importante, se centra en qué pasa por la cabeza de una niña de 17 años que no tiene ganas de seguir adelante.

9. Expone la cultura de la violación

13 Reasons Why no incluye una escena de violación, sino dos. Hace tal hincapié en ello que lo que hace, al final, es exponer al mundo la cultura de la violación. Sorprende ver a chavales de 17 o 18 años normalizando una situación de abuso sexual, o cubriendo las espaldas a un violador. La serie pone sobre la mesa un problema muy común: la víctima no lo tiene fácil para denunciar, y el violador suele sentirse impune.

10. Subraya la importancia de la verdad

La idea que subyace bajo las 13 razones de Hannah Baker para suicidarse es la búsqueda constante de la verdad. Su verdad, al menos. En un mundo donde la famosa posverdad es un mal generalizado, la realidad parece infravalorada. En 13 Reasons Why, la verdad es el fin último de sus protagonistas.

 

11. Crea conciencia en torno a nuestras propias vidas

Una historia así no tiene por qué ser extrapolable -por ejemplo, en España los institutos no funcionan como las highschools norteamericanas-, pero el amplio abanico de personalidades y situaciones que presenta puede servir de ejemplo de situaciones reales. La ficción puede enfrentarnos a nuestra propia vida, y hacer que nos veamos reflejados en las tramas que presentan los guiones. Por ello, que 13 Reasons Why haya triunfado entre los adolescentes es un hilo de esperanza que no podemos obviar.

12. Recuerda a los adultos lo complicada que puede llegar a ser la adolescencia

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Tyler Down, víctima y verdugo de 13 Reasons Why. | Foto: Netflix

A veces hablamos de “la edad del pavo” con cierto desprecio, ésta y otras expresiones sirven para justificar algunas actitudes de la adolescencia. Como hemos explicado antes, esta es una etapa de la vida repleta de descubrimientos. La adolescencia es principalmente una época de cambios, y suele suponer un golpe: pasar de la inocencia del niño al a menudo feroz mundo adulto no es fácil, y no está de más recordárselo a los más mayores.

13. Tiene un final abierto

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La primera temporada de 13 Reasons Why deja varias tramas abiertas. | Foto: Netflix

El final de 13 Reasons Why es lo que todo buen amante de grandes historias puede soñar: abierto. Invita a una segunda temporada, de la que ya se ha especulado -la propia Selena Gómez ha confirmado que lo están estudiando-, y deja un montón de tramas inconclusas. Una razón más para disfrutar de una buena historia que tiene visos de continuar.

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