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This is Us, el melodrama llegó a la televisión para quedarse

Nerea Dolara

Se estrena This is Us en España, una nueva serie que mezcla el drama familiar, la emotividad excesiva y los giros de telenovela en un tiempo en que la TV rescata la hipérbole dramática.

Todo comenzó con Shonda Rhimes. Sí, antes ya existían las telenovelas y algún que otro melodrama, pero fue esta creadora -actualmente la mujer más poderosa de la televisión- la que mezcló dos cosas que casi nunca se habían visto las caras: el melodrama televisivo y la buena crítica. Su primer incursión fue La Anatomía de Grey (ya con 13 temporadas), la historia de un grupo de médicos residentes y sus  hiperbólicas relaciones amorosas y casos médicos. La serie ha tenido altibajos (The AV Club, una de las webs más reconocidas en Estados Unidos por su crítica de televisión dejó de reseñarla hace años, pero actualmente la revisita) pero se ha mantenido en la conversación mediática, incluso en estos tiempos de exceso de contenidos de calidad. Pero realmente el oro de los melodramas de Rhimes se lo lleva Scandal. Esta historia de una experta en relaciones públicas -sus funciones van mucho más allá, uno de sus empleados es un experto torturador- que es amante del presidente de Estados Unidos, lleva las situaciones exageradas a extremos.

Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.
Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.

Tras el éxito de Rhimes la televisión ha vivido un resurgir del drama excesivo, ya sea con situaciones inverosímiles que ponen a los personajes al límite, como en Grey’s o Scandal (o House of Cards o How to Get Away with Murder), o con situaciones familiares más “realistas” pero igualmente excesivas si se considera que la serie relata la vida “normal” de una familia.

Puede que This is Us, que se estrenó en España el día dos de este mes a través de Fox Life, no sea un melodrama a la usanza, puede que pueda definirse más como un drama familiar, pero el nivel de giros y la escala de las revelaciones bien puede añadirlo a la larga lista reciente de series que van más allá. This is Us, suma de historia de amor, relato familiar y drama aleccionador, cuenta la historia de una familia y poco más puede decirse sin revelar los giros que comienzan a sorprender al espectador desde el primer episodio –más o menos dependiendo de cuál de ellos sea– pero lo que sí puede afirmarse es que juega al extremo y a exprimir lágrimas del espectador con emotividad (otro elemento que pulula en las creaciones de Rhimes) y mucha manipulación sentimental (a veces efectiva y discreta, a veces obvia), además de tratar temas “actuales” de forma “educativa” (al igual que con las sorpresas o la emoción, el manejo de estas cuestiones varía entre básico y complejo).

Afiche de la serie.
Afiche de la serie.

This is Us es heredera de la hipérbole de Rhimes y de los dramas familiares de Jason Katims, responsable de dos de las series más capaces de producir lágrimas en los últimos tiempos: Friday Night Lights y Parenthood. Estas últimas mucho menos tendientes a la sorpresa, pero amantes predilectas del llanto relatan las vidas de pequeños grupos de personas (Friday Night Lights es sobre el entrenador de un equipo de fútbol americano, su familia y los jugadores; Parenthood es sobre una numerosa familia) con sensibilidad y una capacidad casi impoluta para la manipulación emocional inadvertida.

La nueva serie ha tenido tanto buenas críticas (su Metascore en Metacritic.com es de 76 sobre 100) como detractores inmediatos (Willa Paskin en Slate la describió así: “La mala televisión es común, pero un Everest de porquería es una rareza”) pero lo cierto es que se convirtió en un éxito de audiencia en Estados Unidos desde su primer episodio.

Otros dramas familiares que prescinden de las lágrimas (la mayoría del tiempo) y recurren a los caminos retorcidos de la telenovela son Empire y, sí, Juego de tronos. Vale que no tienen similitudes obvias –uno trata sobre un productor de hip hop y su familia, el otro sobre una lucha de poder por el trono entre varias casas en un mundo imaginario– pero ambos revisan dinámicas familiares dignas de una tragedia griega y ambos lo hacen sin nunca disculparse por empujar hacia los extremos (asesinatos, incesto, traiciones) sus narrativas.

La televisión ha optado por abandonar los prejuicios que han siempre asociados al melodrama o la telenovela y se ha lanzado de lleno a someter a sus personajes a penosas historias de origen, eventos de vida que traumatizarían a cualquiera e historias de amor y amistad dignas de un Homero de la era tecnológica.

5 razones por las que The Wire es la serie que todo el mundo siempre menciona

Nerea Dolara

Hace 15 años se estreno la que se considera aún una de las mejores series de estos tiempos. ¿Sabes por qué?

Hace 15 años, este junio, llegó a la televisión una serie que se convertiría en ejemplo, canon y mito. Un ejercicio de exploración, un aprovechamiento nunca visto del medio, una excepción en un mundo en que ya la televisión era buena, pero nunca se planteó mirar al mundo y a las personas de esta forma. The Wire llegó a HBO y marcó un antes y un después, se convirtió en la eterna comparación, en el eterno ejemplo.

Un poco de contexto: la serie, escrita por el ex periodista de sucesos en Baltimore, David Simmons, tiene cinco temporadas y explora, en cada una, un área de la estructura político-económico-social de Baltimore. Las drogas, los medios, la justicia, las escuelas, la política… todo analizado a fondo, sin medias tintas y sin R-rating.

¿Las razones por las que The Wire es la serie de la que siempre se habla? Aquí tienen cinco.

5 razones por las que The Wire es la serie que todo el mundo menciona 1
Michael K. Williams interpreta a Omar Little en The Wire | FOTO: HBO

1.La estructura

Sí, series novedosas han existido desde que existen creadores con libertad en la televisión (Twin Peaks lo sabe), pero la elección de Simmons de separar sectores de la sociedad y analizarlos con lupa, y al mismo tiempo explorar sus conexiones con los otros sectores, y cómo el problema real, el de la pobreza, la inseguridad, la deshumanización… viene del sistema en sí mismo, eso no lo había hecho nadie y es por ello que su retrato de Baltimore es tan poderoso.

2.Su forma de tratar al espectador

Esto no es exclusivo de The Wire pero sí fueron de los primeros en asumir que un espectador es capaz de atar cabos y de entender el subtexto… así como varios, muchos, diversos niveles de subtexto. La serie no se explica a sí misma ni recuerda a quien mira cuando algo del pasado y de otro espacio de la narración afecta lo que sucede. Asume tu inteligencia.

3.Idris Elba

Vale, todo el reparto. Es sutil y perfecto, elegido y delicado. Los personajes son complejos y contradictorios, humanos, y los actores que los interpretan saben trabajar con esas sutilezas y generar personajes memorables, como Omar, uno de los mejores personajes de la televisión contemporánea. Y, de nuevo, antes de esta serie nadie conocía el talento de Idris Elba.

5 razones por las que The Wire es la serie que todo el mundo menciona 2
D’Angelo Barksdale, interpretado por Lawrence Gilliard Jr. y Russell ‘Stringer’ Bell, interpretado por Idris Elba. | Foto: HBO

4.Las conexiones

Hay muchas y dispersas, pero una sobresale sin duda, no sólo por su poder dramático sino por su peso en la realidad y en cómo el espectador entiende el mundo que lo rodea. Las pandillas, los traficantes, los políticos y la policía tienen muchos factores comunes. Y eso tal vez suena como una obviedad a algunos, pero cuando The Wire lo mostró fue traumático y lógico, todo al mismo tiempo.  

5.El diálogo

Simmons fue periodista durante años, en un periódico, por lo que no sólo la temporada dedicada a los medios es completamente realista, sino que el diálogo en la serie es merecedor de ser citado eternamente. Incluso cuando es expositivo resulta excelente, avanza la acción, describe a quién habla. Básicamente es una clase para cualquiera que quiera ser guionista y un disfrute inmenso para el espectador.

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Antonio Castelo: "Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia"

Jorge Raya Pons

Foto: CCN

Antonio Castelo (Alicante, 1982) tiene una barba frondosa que ha ido recortando con el paso de los años y un sentido del humor ácido, directísimo, que se transforma en hiriente para quienes visten una piel más fina. Castelo pertenece a una generación de comediantes de nuevo cuño, más rupturista, menos atada a los tradicionalismos patrios, que combate el aburrimiento trabajando sin freno y compaginando proyectos personales con colaboraciones constantes en televisión, internet y radio.

Ahora, el humorista regresa a Comedy Central News (CCN), en el canal de pago de Comedy Central, para abordar grandes temas con pocas palabras cada jueves a las 23:50 horas. En este informativo en tono de comedia, los datos y las bromas se combinan en 12 minutos, un equivalente televisivo a los 100 metros lisos. “Es un programa bastante droga”, dice Castelo. “De hecho, yo creo que a veces incluso condensamos demasiado. Damos una tralla de datos loquísima. Notas que voy hablando muy rápido, dando mucha información, y a la vez hay gráficos, y a la vez hay chistes. Es verdad que es difícil tratar un tema en profundidad en 12 minutos, pero nosotros lo intentamos de alguna manera”.

¿Crees que hay un humor millennial o simplemente unos temas que despiertan más interés que otros?

Yo creo que el humor es el mismo desde hace cientos de años, probablemente miles. Son los temas los que cambian. Muy poca gente ha inventado cosas nuevas, casi nadie lo ha conseguido. Yo recuerdo cuando vi por primera vez Ali G y pensé que Sacha Baron Cohen había inventado una cosa. También me pasó cuando vi The Office. Pero la realidad es que casi nunca se inventan cosas, todo se basa en cambiar temas y puntos de vista. Por ejemplo, nosotros tratamos temas que son de hoy, como los e-sports. En sí, este no es un tema estrictamente millennial, seguramente también le interesará a un padre. Saber de qué va eso, descubrir que es algo positivo, que no es como parece. O como ocurre con el reguetón: el padre igual escuchaba rock and roll y le decían que aquello era una guarrada.

Quieren descubrir en qué se está metiendo su hijo…

Claro, aunque tampoco pienso en un público joven y uno mayor, eso sería simplificar. Yo, cuando sea mayor, no creo que me interesen los temas de mayores. Hay temas interesantes y temas que no lo son. Hay comedia buena y comedia mala. Yo creo que la comedia buena con temas interesantes llega a todo el mundo.

El programa lo está petando en audiencia. Pero, sinceramente, tendría la misma reacción si fuera mal de audiencia. Hemos hecho el mejor programa posible y está de puta madre. Estoy orgulloso.

Antonio Castelo: "Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia"
El programa CCN, de Comedy Central. | Fuente: CCN

¿Tiene que ver también con una evolución del humor? Nosotros hemos consumido otro tipo de comedia, más americana o inglesa, y eso ha ido perfilando nuestro sentido del humor.

Sí, yo siempre he estado influido por la comedia anglosajona y desde pequeño veía los late night, que era lo que más me gustaba. Siempre me ha gustado lo mismo y, por otra parte, creo que es lo mejor. El Late de Conan O’Brian era el mejor programa que había en esa época y era mejor que cualquier español o cualquier alemán.

Mira, otro programa que era muy bueno cuando solo hacía comedia era Salvados. Yo creo que es el mejor que ha habido de comedia y actualidad en España. A mí ese tipo de formato no me pasa desapercibido. En nuestro programa también se hacen cosas así. A la hora de hacer piezas de calle, nos fijamos en las piezas que hacía Jordi Évole.

“En mi casa siempre me han apoyado, pero lo han hecho porque se me daba muy bien”

¿Siempre quisiste ser cómico? Porque he leído que hiciste dos carreras, como cuando te obligan a estudiar una carrera y luego ya haces lo que te gusta.

Yo creo que soy la última persona que salió de COU [equivalente a 2º de Bachiller]. Recuerdo que cuando llegabas a octavo de EGB [2º de ESO], podías elegir entre hacer la ESO o BUP y COU. Pero a la ESO solo iba la gente que sacaba muy malas notas. Yo sacaba todo sobresalientes e hice BUP y COU. En la ESO estaban todos los inútiles, porque los que querían hacer cosas profesionales se iban y ya está. En esa época, cuando acabé COU, me fui al ejército y estuve allí un año. Iba a ser piloto militar.

Sí, iba a ser piloto de combate. No me gustó y me salí. Entré en Informática porque tenía que hacer algo. Pero me di cuenta de lo que realmente me gustaba y empecé a hacer un poco de radio, se me daba muy bien. En mi casa siempre me han apoyado, pero lo han hecho porque se me daba muy bien.

¿Cómo fue aquel año en el ejército?

Era una cosa que se llamaba premilitar. Para hacer la oposición, te preparan en una especie de academia militar. Yo me crié en un hospital militar, en un cuartel. A mí, si sacaba buenas notas, me llevaban a disparar. Para que te hagas una idea. He comido toda la vida de hospital, es la que llegaba a casa. Eso es algo que nadie hace en la realidad, pero de eso me doy cuenta ahora.

El año que viene igual llega el formato anécdota porque muchos fans me lo están pidiendo. Ayer estaba pensando en que he vivido en un cuartel de los 10 a los 20 años y hay anécdotas en las que no reparaba, como comer comida de hospital durante todo este tiempo. Claro, te llegaban a casa esa raciones de col rehogada, yogur desnatado blanco y mierda así. Y estaba gordo, lo cual significa que me gustaba.

Sé de qué hablas, he vivido en una residencia militar y era parecido. ¡Todos los días patatas!

Al final te vuelves loco. Comía lo mismo cada dos semanas. Estaba harto de comer col todos los martes impares.

“La diferencia entre un tío que va a hacer sus horas y yo es que yo no quiero cumplir, yo quiero reventarlo”

Siendo cómico y valenciano, ¿llegaste a trabajar en Canal Nou?

No, no. Es la única comunidad donde sus cómicos no han trabajado en su canal autonómico. Allí no nos dieron ni la más mínima oportunidad. Es tan grave que a mí me la dio el canal autonómico balear.

¿En serio?

Allí muchos piensan: “Ese talento es de aquí”. Me dieron trabajo porque Canal Nou era tan mierda que no daba trabajo. Ahora van a reabrirlo, pero me ha dicho un amigo que de los 500 que contratan, no hay ni un guionista. Valencia, en ese sentido, es un páramo.

¿Cómo fueron los comienzos en Baleares?

Me hicieron una prueba de guión en un programa de corazón en las tardes y entré con Adolfo Valor, que es el guionista de Cuerpo de élite y uno de mis mejores amigos. ¡Entramos en un programa de corazón! Pero es que es imposible comenzar por el buen camino en España, apenas hay trabajo de comediante. A mí me apetecía salir en la televisión y empecé a pugnar por un puesto que había de copresentador, pugnaba con un cubano. Un cubano, tío. ¡Un cubano! Claro, pensaban que como era cubano podía tirar de ‘Ay, ¡la islita!’. Me llamaron un día para decirme que el cubano se había caído, que no podía hacerlo. Al día siguiente de avisarme tenía que copresentar. La televisión es un puto sinsentido.

Antonio Castelo: "Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia" 1
Antonio Castelo, junto a uno de sus colaboradores. | Fuente: CCN

Tienes buen material para comenzar con las anécdotas.

Tengo infinitas anécdotas de mierda. Eso pasó cuando yo tenía 21 años y ahora tengo 35.

Estás con mil proyectos y en distintos formatos. ¿Cómo lo haces para que no te dé un microinfarto?

Más curro tenía el año pasado y el anterior. Aquello me sentó muy mal. Trataba de levantarme pronto, comer bien, hacer ejercicio. Todo muy racional, todo muy medido. Este año he trabajado mucho, pero no tantísimo. Eso me ha venido bien. Me he quitado entre semana Vodafone Yu y solo voy los viernes. Los sábados tengo A vivir, en la Cadena Ser. Tengo las piezas de internet que hacemos para CCN y el programa. Todo esto junto está bien. Ahora tengo un contrato de exclusividad con Comedy Central que termina a final de este mes.

¿Te estás dejando querer?

Pues mira, la verdad es que sí. Aunque solo sea para subir el precio.

No, hombre, estoy muy contento aquí. Además, me tratan muy bien. ¡Me tratan como a un presentador!

“Twitter me parece un sitio que fomenta el linchamiento”

Cuando frenaste, ¿lo hiciste por el tema psicológico y físico o porque no podías mantener la creatividad?

Mi padre me avisó hace un par de años de que no iba a ser capaz de hacer tantas cosas sin bajar la calidad. La diferencia entre un tío que va a hacer sus horas y yo es que yo no quiero cumplir, yo quiero reventarlo. Esa es para mí la gran diferencia. Yo siempre pienso en petarlo y eso hace que me desfonde en cada trabajo. Aprendí que si haces mucho, todo no te puede salir tan bien. No es fácil darlo todo todo el tiempo. No es fácil ser el más original, hacer siempre el comentario que más mola. Y eso es algo que me preocupa bastante. Yo quiero que en cada sitio que me contraten se queden con la sensación de que he dado todo lo que podía dar, que he marcado la diferencia. Ya es difícil que te paguen por hacer esto como para que el cliente tenga dudas.

¿Cómo llevas el tema de redes sociales? ¿Lo haces más por obligación o te gustan?

Todas mis redes sociales las lleva mi exnovia.

¿Te quiere bien?

Sí, en realidad somos mejores amigos. Es que yo muchas veces compartía cosas por cumplir, sin más. Hay mucha gente que valora que estés en las redes, pero a mí me interesan muy poco. Solo me interesa Instagram, las demás creo que son una basura. En Instagram tengo historias, vídeos, uno detrás de otro. Twitter me parece un sitio que fomenta el linchamiento.

Tengo que decir que fui la 51ª persona en tener una cuenta en Twitter en España y que presenté la gala del décimo aniversario, pero me cerraría Twitter.

¿Te han atacado mucho por Twitter?

Sí, pero menos que a otros. Los peores comentarios me llegan por Twitter, es donde está la gente más rabiosa.

En YouTube ha crecido una generación de cómicos, tú mismo te has beneficiado de YouTube. Ahora parece que se ha cerrado un poco la puerta, que no hay tanta renovación.

Sí, yo también lo pienso. Hemos salido algunos como Broncano o yo, que somos los más jóvenes de nuestra quinta, digamos. Los demás son cuarentones, gente mayor que nosotros. Por abajo, lo más parecido es Darío MH. Es verdad que hay mucha gente joven haciendo stand ups, yendo a las trincheras por la noche, que creo que es la mejor manera de hacer buena comedia.

Pero hay pocos programas de humor y, con tan pocas oportunidades, es difícil que salgan nuevos talentos y se fogueen. Si no hay donde tocar el violín, no puedes tocarlo. Hay muchos chavales que no pueden practicar como yo lo hice en su día, no pueden hacer horas. Cuando me preguntan los chavales qué tienen que hacer para llegar, les digo que no lo sé. Les digo que ninguno de los sitios en los que he trabajado existe ya.

7 trucos de Netflix que harán tu vida más fácil

Redacción TO

Foto: Netflix

Las razones del éxito de Netflix se pueden encontrar en muchas partes, pero sobre todo en su sencillez y comodidad de manejo. Estamos acostumbrados a navegar en su web y a dejar en cola los capítulos, a devorarlos uno detrás de otro. Sin embargo, con ese uso automático obviamos una cantidad de recursos disponibles para explotar al máximo sus posibilidades. La revista Time ha reunido los más importantes. Algunos los conocerás y otros harán que te preguntes qué has estado haciendo durante todo este tiempo.

Descubre qué películas se estrenan (y cuáles desaparecen de catálogo)

El flujo de películas, series y documentales es constante, va y viene conforme caducan las licencias y nacen nuevas producciones o consiguen derechos de otras obras. Por este motivo, es difícil descubrir el fondo de armario de Netflix e incluso conocer las novedades que se avecinan o que no son tan sonadas como para promocionarse en portada. Páginas como Instant WatcherWhat’s New On Netflix hacen ese trabajo diario de mantenernos al día de los estrenos, mientras que otras como Now Streaming nos advierten de cuáles están cerca de desaparecer del catálogo, algo que Netflix suele ocultar.

8 trucos de Netflix sin los que ya no podrás vivir
‘War Machine’, con Brad Pitt. | Fuente: Netflix

Mejora tus métodos de búsqueda

Francamente, las posibilidades de búsqueda dentro de la plataforma de Netflix son muy limitadas y hay ficciones de gran calidad que están escondidas entre los cientos de productos que almacena su catálogo. Por ello, puedes utilizar páginas como la propia Instant Watcher para añadir filtros a las búsquedas. Y si la película que quieres ver no está disponible, servicios como Can I Stream It o Where to Watch te dicen dónde puedes encontrarla y disfrutarla legalmente en streaming.

Usa tu teléfono como mando a distancia

En la PlayStation 3, los usuarios pueden navegar por Netflix a través de su teléfono o tableta. Para ello, deben estar conectados los dos dispositivos a la misma cuenta de Wi-Fi. Después, debe estar instalada la aplicación en los mismos. A partir de ese momento, el teléfono o tableta se convierte en el mando de control remoto.

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BoJack Horseman, una de las animaciones estrella de Netflix. | Fuente: Netflix

Consigue recomendaciones más ajustadas a tus gustos

Netflix se enorgullece de sus algoritmos con los que son capaces de intuir las series documentales o películas más acordes a tus gustos. Sin embargo, muchas veces esos pronósticos son erróneos. Estos puedes ajustarlos desde el panel de Preferencias en Tu cuenta.

Cambia los subtítulos

Si no te gustan los caracteres amarillos de los subtítulos puedes cambiarlos de color. Tienes hasta ocho opciones. También puedes cambiar de tipografía y de tamaño. Estas opciones también están disponibles desde Tu cuenta.

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‘House of Cards’, con Kevin Spacey. | Fuente: Netflix

Crea perfiles para usuarios múltiples

Cuando compartes tu cuenta de Netflix con varios amigos o familiares, los algoritmos pierden la orientación sobre qué recomendarte si los gustos son muy diversos. Si cada uno tiene su perfil, puede gestionar mejor sus preferencias. Netflix permite crear hasta cinco usuarios distintos desde el menú de configuración disponible en la web.

Borra tu historial de reproducciones

Muchas veces resulta molesto que una película que ya has visto aparezca en el menú de Seguir viendo. Puedes solucionarlo entrando en Tu cuenta desde el menú de Preferencias, en la pestaña de Actividad de visionado. Ahí puedes borrar cada uno de los contenidos que has consumido.

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría

Nerea Dolara

Una de las mejores rom-com de los noventa cambió los roles y el final típicos del género. Y hacerla hoy no sería posible.

Hace 20 años llegó a las pantallas una comedia romántica que se quedó en la memoria de los espectadores de ese momento y que aún figura en listas de las mejores rom coms… y eso considerando que los “enamorados” no terminan juntos, o tal vez sí. La boda de mi mejor amigo tenía la ventaja incomparable de contar con Julia Roberts como protagonista. Y ya pensando en ella, esa mujer que el cine convirtió en la bonita vecina de todos, en la más querida, la trama casi se escribía por sí misma. Pero resultó que no. Que la película cambió las normas, que la perspectiva de la historia provenía de la villana y no la heroína. Que al final sí hay una boda, pero Julia Roberts es sólo la dama de honor.

La novia de América interpreta, con su enorme sonrisa y su pelo alborotado, a Jules, una periodista gastronómica que ha estado enamorada de su mejor amigo toda la vida, con quien tiene un pacto para casarse llegados a los 28 años (estándares retrógrados noventeros) si siguen solteros. Y cuando él la llama, cerca de su cumpleaños, ella supone que será para acordar casarse. Y él sí quiere casarse, pero con otra. Conoció a alguien, una joven e inocente universitaria llamada Kimmy. Y es aquí donde Jules pierde los papeles. Lo que sigue es una suma de tretas, cada una peor que la otra, para separar a la pareja, porque esta convencida de que es ella quien debe estar con él.

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría 2
ESCENA DE LA BODA DE MI MEJOR AMIGO. | Foto: Columbia Pictures

Y así, casi sin que el espectador lo note, la sonriente Julia Roberts, la chica buena por excelencia, se convierte en una malvada, en la tercera en discordia, en ese personaje que siempre está ahí en la película para que lo odies y quieras que la pareja supere todo. Pero es a la vez ella la protagonista, a quien vemos sufrir y descender cada vez más en un agujero de autodestrucción intentando obtener algo que quiere a costas de la felicidad de cualquier otro. Es egoísta y descabellada y si no fuese por Roberts la simpatía de la audiencia desaparecería en segundos. La línea es difícil de caminar porque además Kimmy, una jovencísima Cameron Díaz, no es lo que parece. Sí, es una chica rosa y pija, pero es también dulce, inteligente y realmente ama a Michael.

Inicialmente el final de la película no iba a ser tan revolucionario -para recapitular, Jules casi destruye la boda pero al final también la salva y termina sola en la fiesta, mientras la pareja se dirige a su luna de miel-, de hecho el plan inicial era que ella terminase con otro hombre, enamorada y feliz. Pero las audiencias de los focus groups estaban en contra. “La querían muerta. No entendían sus motivos”, dijo el director de la película PJ Hogan a Entertainment Weekly. Así que hubo modificaciones en la trama y el editor de Jules, su confidente, adquirió un rol más importante como su pepe grillo. “Cuando estaba siendo particularmente horrible hacíamos que llamara a Rupert y él le decía que estaba haciendo algo malo”. La actriz tuvo que regresar al set ocho meses después a grabar un nuevo final. Y en esos pocos minutos la audiencia perdona a una deprimida Jules que baila para olvidar sus penas con su confidente gay.

 

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría 1
Escena de la boda de mi mejor amigo. | Foto: Colombia Pictures

Los noventa -y los ochenta- fueron una era dorada de las comedias románticas y La boda de mi mejor amigo es prueba de ello. No era formulaica y no tenía el final predecible tan común en el género. Pero esos tiempos han pasado ya. Películas como esta no llegan a cines repletos de superhéroes y presupuestos exhorbitantes. Producciones de media escala son cada vez más escasas y las comedias románticas, cuando aparecen, son mediocres. Las excepciones vienen el pozo del cine indie (What if, The Big Sick, Adventureland), antes alejado de estas historias tan mainstream, ahora rescatando un género que ofrece múltiples posibilidades y que siempre tiene audiencia. Y de la televisión, que últimamente ha producido más de una historia que definitivamente podría considerarse una rom-com extendida (Master of None, Love, You’re the Worst, The Mindy Project).

Lo cierto es que 20 años después no hay un papel como este o una película como esta o incluso la posibilidad de una Julia Roberts -se le acerca Jennifer Lawrence, pero en ello han influido franquicias de literatura adolescente como Los juegos del hambre-. La boda de mi mejor amigo le dio a las audiencias un final diferente, les dio una protagonista que era una villana y les dio un momento genial (y perfecto para gifs, años antes de que existieran) en que un restaurante entero canta Say a Little Prayer. Convirtió la escena en que el chico persigue a la chica y le declara su amor, en una escena entre dos mujeres en la que una de ellas se disculpa y convence a la otra de quedarse con su amado, el amado de ambas. Puso patas arriba la fórmula del género pero sin hacer una revolución, aún dentro del mainstream. Hace 20 años se podía ver algo así en el cine. Hoy sólo pensarlo parece imposible. Y eso es triste.

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