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This is Us, el melodrama llegó a la televisión para quedarse

Nerea Dolara

Se estrena This is Us en España, una nueva serie que mezcla el drama familiar, la emotividad excesiva y los giros de telenovela en un tiempo en que la TV rescata la hipérbole dramática.

Todo comenzó con Shonda Rhimes. Sí, antes ya existían las telenovelas y algún que otro melodrama, pero fue esta creadora -actualmente la mujer más poderosa de la televisión- la que mezcló dos cosas que casi nunca se habían visto las caras: el melodrama televisivo y la buena crítica. Su primer incursión fue La Anatomía de Grey (ya con 13 temporadas), la historia de un grupo de médicos residentes y sus  hiperbólicas relaciones amorosas y casos médicos. La serie ha tenido altibajos (The AV Club, una de las webs más reconocidas en Estados Unidos por su crítica de televisión dejó de reseñarla hace años, pero actualmente la revisita) pero se ha mantenido en la conversación mediática, incluso en estos tiempos de exceso de contenidos de calidad. Pero realmente el oro de los melodramas de Rhimes se lo lleva Scandal. Esta historia de una experta en relaciones públicas -sus funciones van mucho más allá, uno de sus empleados es un experto torturador- que es amante del presidente de Estados Unidos, lleva las situaciones exageradas a extremos.

Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.
Meredith Grey llorando luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en el medio del bosque y muriera su hermana. Gracias Shonda.

Tras el éxito de Rhimes la televisión ha vivido un resurgir del drama excesivo, ya sea con situaciones inverosímiles que ponen a los personajes al límite, como en Grey’s o Scandal (o House of Cards o How to Get Away with Murder), o con situaciones familiares más “realistas” pero igualmente excesivas si se considera que la serie relata la vida “normal” de una familia.

Puede que This is Us, que se estrenó en España el día dos de este mes a través de Fox Life, no sea un melodrama a la usanza, puede que pueda definirse más como un drama familiar, pero el nivel de giros y la escala de las revelaciones bien puede añadirlo a la larga lista reciente de series que van más allá. This is Us, suma de historia de amor, relato familiar y drama aleccionador, cuenta la historia de una familia y poco más puede decirse sin revelar los giros que comienzan a sorprender al espectador desde el primer episodio –más o menos dependiendo de cuál de ellos sea– pero lo que sí puede afirmarse es que juega al extremo y a exprimir lágrimas del espectador con emotividad (otro elemento que pulula en las creaciones de Rhimes) y mucha manipulación sentimental (a veces efectiva y discreta, a veces obvia), además de tratar temas “actuales” de forma “educativa” (al igual que con las sorpresas o la emoción, el manejo de estas cuestiones varía entre básico y complejo).

Afiche de la serie.
Afiche de la serie.

This is Us es heredera de la hipérbole de Rhimes y de los dramas familiares de Jason Katims, responsable de dos de las series más capaces de producir lágrimas en los últimos tiempos: Friday Night Lights y Parenthood. Estas últimas mucho menos tendientes a la sorpresa, pero amantes predilectas del llanto relatan las vidas de pequeños grupos de personas (Friday Night Lights es sobre el entrenador de un equipo de fútbol americano, su familia y los jugadores; Parenthood es sobre una numerosa familia) con sensibilidad y una capacidad casi impoluta para la manipulación emocional inadvertida.

La nueva serie ha tenido tanto buenas críticas (su Metascore en Metacritic.com es de 76 sobre 100) como detractores inmediatos (Willa Paskin en Slate la describió así: “La mala televisión es común, pero un Everest de porquería es una rareza”) pero lo cierto es que se convirtió en un éxito de audiencia en Estados Unidos desde su primer episodio.

Otros dramas familiares que prescinden de las lágrimas (la mayoría del tiempo) y recurren a los caminos retorcidos de la telenovela son Empire y, sí, Juego de tronos. Vale que no tienen similitudes obvias –uno trata sobre un productor de hip hop y su familia, el otro sobre una lucha de poder por el trono entre varias casas en un mundo imaginario– pero ambos revisan dinámicas familiares dignas de una tragedia griega y ambos lo hacen sin nunca disculparse por empujar hacia los extremos (asesinatos, incesto, traiciones) sus narrativas.

La televisión ha optado por abandonar los prejuicios que han siempre asociados al melodrama o la telenovela y se ha lanzado de lleno a someter a sus personajes a penosas historias de origen, eventos de vida que traumatizarían a cualquiera e historias de amor y amistad dignas de un Homero de la era tecnológica.

7 imprescindibles que ganaron la Palma de Oro en Cannes

Redacción TO

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

La industria del cine renueva su cita anual con Cannes, la ciudad de la Riviera Francesa que se viste de gala para recibir en la Croisette a lo más granado del cine internacional. Esta no es una edición cualquiera: el Festival de Cannes sopla 70 velas, con la presidencia del jurado de un español, Pedro Almodóvar. En las 69 ediciones celebradas del Festival de Cine más prestigioso del planeta las polémicas se han sucedido irremediablemente, disimulando a veces la trascendencia de las cintas presentadas. No obstante, en Cannes lo que destaca es el buen cine.

Para celebrar las 70 ediciones del Festival de Cannes presentamos 7 películas imprescindibles que ganaron la Palma de Oro, la mayor distinción del certamen, y que ayudan a dibujar cronológicamente las 7 décadas del Festival.

1. Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta) – Roberto Rossellini

Aunque la primera edición del Festival de Cannes tuvo lugar en 1939, hubo que esperar hasta 1946, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para que el proyecto del Festival internacional de cine, iniciado por Philippe Erlanger, se concretara finalmente en una primera edición que se inauguró el 20 de septiembre de aquel año, en el que muchas cintas fueron premiadas. De todas las películas que recibieron la Palma de Oro en la primera edición de facto del festival, destaca Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini.

La cinta de Rossellini, que se hizo con la Palma de Oro en 1946 – que hasta 1955 se denominó Grand Prix du Festival-, es considerada la obra maestra del neorrealismo italiano. El argumento de la película, basado íntegramente en sucesos reales, se centra en la capital italiana de 1943 y 1944 y narra diferentes historias de la Resistencia anti fascista. A pesar de ser una gran obra del séptimo arte, la película fue controvertida políticamente, por lo que sucumbió a la censura. En Estados Unidos se redujo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue retirada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

2. Viridiana – Luis Buñuel

La década de los 60 fue muy prolífera en lo que a grandes clásicos del cine se refiere. Durante esa época, Cannes premió con su mayor distinción cintas célebres como La dolce vita, de Fellini, El gatopardo, de Visconti o Los paraguas de Cherburgo, de Demy. De entre tan importantes películas hemos escogido Viridiana, el primer film español -y hasta ahora el único- ganador de una Palma de Oro. La película de Luis Buñuel también llegó acompañada de una importante polémica. El reconocimiento por parte del jurado de Cannes provocó que el periódico vaticano L’Osservatore Romano criticara con dureza la “impiedad y la blasfemia” de la obra de Buñuel. El director español de Cinematografía, que había recogido el premio, fue destituido y la cinta fue prohibida en España e Italia.


La película de Buñuel, premiada en 1961, relata la historia de Don Jaime, un viejo hidalgo español, que vive retirado y solitario en su hacienda desde la muerte de su esposa, ocurrida el mismo día de la boda. Un día recibe la visita de su sobrina Viridiana, novicia en un convento, que tiene un gran parecido con su mujer. El resto del argumento es necesario descubrirlo de la mano del irreverente y único punto de vista de Luis Buñuel.

3. Apocalypse Now – Francis Ford Coppola

Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, recibió la Palma de Oro en 1979, compartiendo premio con El tambor de hojalata, del alemán Volker Schlöndorff. No obstante, es Apocalypse Now la que ha quedado impregnada en la memoria colectiva, y hoy en día es estudiada y considerada como una de las grandes obras maestras del cine moderno.

La cinta de Francis Ford Coppola cuenta la historia de Willard, integrante del ejército estadounidense enviado a Vietnam para encontrar al Coronel Kurtz y asesinarlo. Kurtz, por su parte, es un ex boina verde que dispone de su propio ejército y se deja adorar por los nativos. Esta película bélica se convirtió en un hito en la historia del cine, dejando como legado la escena del bombardeo acompañada por la Cabalgata de las Valquirias de Wagner. Su trascendencia va incluso más allá de los galardones puramente cinematográficos. En el año 2000, la película fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

4. Paris, Texas – Wim Wenders

Los años 80 también fueron muy prolíficos en Cannes. All That Jazz, de Bob Fosse, o Sex, Lies, and Videotape, de Steven Soderbergh, fueron algunas de las películas encumbradas por el jurado del festival. Paris, Texas, de Wim Wenders y con guión de Sam Shepard, ganó la Palma de Oro en 1984.

Esta road movie constituyó todo un fenómeno en su época. La historia de esta cinta franco alemana tiene lugar cerca de la frontera mexicana en Texas, Estados Unidos. Allí, un hombre que padece de amnesia aparece en el desierto. Después de caminar varios días se desploma. En el centro de salud donde es ingresado se averigua su nombre, Travis, y que ha estado perdido durante cuatro años. Hasta allí se desplaza su hermano, que había denunciado su desaparición años atrás y lo lleva a su hogar en Los Ángeles. La cinta de Wenders fue estrenada en el propio Festival de Cannes, donde además de llevarse la Palma de Oro, fue galardonada con el Premio del Jurado Ecuménico y el Premio FIPRESCI de la crítica.

5. Pulp Fiction – Quentin Tarantino

De entre todas las películas premiadas en Cannes en los años 90 destaca, sin duda alguna, Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Es la cinta de culto de la década, y una de las mejores de todos los tiempos.

El argumento se centra en Jules y Vincent, dos asesinos a sueldo con no demasiadas luces, que trabajan para el gángster Marsellus Wallace. Vincent le confiesa a Jules que Marsellus le ha pedido que cuide de Mia, su atractiva mujer. Jules le recomienda prudencia porque es muy peligroso sobrepasarse con la novia del jefe. Cuando llega la hora de trabajar, ambos deben ponerse “manos a la obra”. Su misión: recuperar un misterioso maletín. Hoy vemos la película de Tarantino con gran admiración, sin embargo en 1994 -cuando se alzó con la Palma de Oro- no era la favorita, y de hecho el galardón supuso una sorpresa. Pulp Fiction cuenta con brillantes diálogos y una combinación irónica de violencia y humor nunca antes vista.

6. El pianista (The Pianist) – Roman Ponlanski

El siglo XXI supuso el regreso a la cumbre de Cannes de una cinta histórica: El Pianista, de Roman Polanski, que se llevó la Palma de Oro en 2002.

La película narra la historia de Szpilman, un músico judío que se dedicaba a tocar su música en un programa de radio en Varsovia y disfrutaba de una etapa dorada en su carrera cuando estalla la Segunda Guerra Mundial y las tropas nazis invaden Polonia. Su familia es llevada a un campo de concentración y él tendrá que aprender a sobrevivir al Holocausto.

7. La vida de Adèle (La vie d’Adèle) – Abdellatif Kechiche

La película que cierra nuestra lista fue premiada en 2013, y su argumento y trascedencia mediática habrían sido impensables cuando nació el festival. Ese año, Cannes otorgó la Palma de Oro a La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche. El galardón supuso un auténtico empujón cualitativo y mediático para el cine de temática LGTB. En una decisión sin precedentes, el jurado decidió premiar no sólo al director sino también a las dos actrices principales, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos.

Este film intimista e inspirado en el cómic galo El azul es un color cálido narra la historia de Adèle, una adolescente que descubre su sexualidad de la mano de Emma, una mujer lesbiana y adulta. La polémica también rodeó a esta cinta, que cuenta con una tórrida escena de sexo de diez minutos de duración que sorprendió al jurado del Festival. Esa misma escena fue objeto de la controversia ya que las actrices se quejaron del trato que recibieron por parte del realizador franco tunecino que, según las protagonistas, las obligó a repetir las tomas de las escena hasta en 100 ocasiones.

5 razones por las que ver "Queridos blancos"

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

Puede que en España la directa pero a veces sutil discusión en que se sumerge Queridos blancos de Netflix no sea algo que suene familiar o incluso digno de tomar en cuenta. El racismo, y específicamente el racismo en Estados Unidos, tiene orígenes diversos y arraigados y, en muchas ocasiones, no es ni siquiera reconocido como un problema. Pero en Queridos blancos no sólo el problema existe sino que se discute, con humor y con seriedad, desde todos los puntos de vista y sin dejar nada en claro, salvo, obviamente, que el racismo es un horror. Queridos blancos no se distrae, no se arrepiente, no va diciendo, como Crash, la película ganadora de un Óscar, que discute en profundidad el racismo cuando no lo hace.

Esta serie, basada en la película del mismo nombre que triunfó en Sundance en 2014, es compleja y abierta, no resuelve nada porque resolverlo sería simplificar algo que sus personajes y su universo saben muy bien que es todo menos simple. La premisa es simple: en una universidad de la Ivy League -las mejores del país- los estudiantes negros deben lidiar con el racismo tanto abierto como tácito de la institución y sus compañeros blancos. Hablando así parece que Queridos blancos es una historia aleccionadora y hay mucho espectador que le huirá a eso. Pero no. La serie tiene un agradable e irónico sentido el humor -es una comedia ante todo- que la convierte en un gran experimento de sátira moderna. ¿Necesitan más razones para verla?

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Imagen promocional de “Queridos Blancos” | Imagen vía Netflix

Razón 1: Los personajes

Queridos blancos tiene varios personajes principales, que normalmente son el centro de uno o más episodios: Sam (Logan Browning), la chica negra activista que tiene un novio blanco; Reggie (Marque Richardson), el chico negro activista que la ama y no es correspondido; Troy (Brandon Bell), el chico negro “adaptado” que cumple con lo que se le pide; Coco (Antoinette Robertson), la chica negra brillante pero insegura que ha vivido tanto desprecio que sobrevive “blanquificándose”; Lionel (DeRon Horton), el chico negro recién salido el armario que trabaja para el periódico de la universidad y Gabe (John Patrick Amedori), el chico blanco concientizado que está enamorado de Sam. Hay más personajes memorables, Joelle (Ashley Blaine Featherson) es uno de ellos, pero los episodios se centran en estos chicos y sus vidas en el campus, tanto las políticas como las personales. Y es que ninguno de ellos es un estereotipo o es dicotómico, todos son tridimensionales y contradictorios y ninguno, como es de esperar de cualquier veinteañero, sabe muy bien quién es o qué quiere. Esto da pie, buen pie no como en otros casos -sí, 13 razones es contigo-, para muchas más temporadas en que ver no sólo la trama externa a ellos desarrollarse sino verles a ellos mismos crecer y conocerse, formarse como personas que es al final lo que pasa en los años universitarios.

Razón 2: La estructura

Queridos blancos funciona como un libro, una buena novela satírica. Cada episodio es un capítulo y tiende a cambiar de perspectiva a personajes diferentes. No es sólo esto. Hay un narrador, muy parecido al excelente narrador de Jane The Virgin incluso en el tono del humor, y puede que no haya monólogos internos, pero hay saltos a pensamientos e imaginaciones de los personajes (que en caso de Gabe que es estudiante de cine, por ejemplo, son todas parodias de clásicos cinematográficos). Y tiene otro elemento recurrente que podría considerarse literario. Al final del episodio, casi siempre en momentos muy íntimos, los personajes miran a la cámara, como si el espectador estuviese inmiscuyéndose, pero también como si fuese su cómplice.

Es una estructura inteligente y proclive al humor, además de ser capaz de volver a repasar eventos desde diversas perspectivas.

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Fotogramas de “Queridos Blancos” | Imagen vía Netflix

Razón 3: Su sentido del humor

La sátira bien hecha no se consigue en todas partes. Tampoco una serie que haga reír con humor inteligente. Queridos blancos tiene un pozo de personajes de los que elegir para soltar frases ingeniosas y geniales. Y no pasa como en la mayoría de las series hoy en día, en que la genialidad de los personajes cuando hablan no tiene ninguna justificación y los hace sentir ajenos al mundo. En Queridos blancos todos los personajes fueron admitidos en una de las mejores universidades del país, por lo que no es difícil imaginar que tienen cultura y referencias. Eso no quita que también tengan citen cultura pop. El humor es inteligente y siempre está presente.

Razón 4: La parodia de Scandal

Hay un evento frívolo que es el centro de la vida de los estudiantes negros en esta universidad, como dice en un momento Lionel: las noches de Defamation. En esas noches los estudiantes se sientan frente al televisor y ven el nuevo episodio de la parodia de la serie Scandal. Y es que Defamation es algo que merece la pena ver. Exagerada, absurda, melodramática es la versión elevada a la 10 de lo que es la ya exagerada, absurda y melodramática Scandal. ¿Un ejemplo de una escena? Es mejor verla.

Razón 5: El manejo de la brutalidad policial

SPOILER ALERT.

Cuando la serie ha avanzado algunos episodios sucede algo que marca la vida de todos los personajes y da un giro, o por lo menos aumenta la tensión, a las relaciones interraciales en la universidad (este episodio lo dirige Barry Jenkins, director de Moonlight, ganadora del Óscar 2016). Durante una discusión en una fiesta entre Reggie y un estudiante blanco llega la policía. Cuando los separan al único que le preguntan si es estudiante es a Reggie, que molesto se niega a mostrar su carnet si sólo se lo piden a él. Y de repente pasa, con tanta rapidez y casi normalidad (para el policía) que es pasmoso por lo real. El policía saca un arma y lo apunta. Y todo cambia. Todos gritan que estudia allí, que no ha hecho nada. Todos graban, lloran, temen. Todos saben lo que puede pasar en un segundo porque pasa con demasiada frecuencia. La secuencia olvida por un momento la rabia, porque el terror es demasiado. Pero la rabia está, la rabia y el miedo y la indignación.

La televisión ha intentado tratar el tema de los asesinatos perpetrados por policías contra ciudadanos afroamericanos en Estados Unidos en varias ocasiones, pero en casi todas ha fallado. En algunos casos porque ha tomado la perspectiva de un personaje blanco ante el asunto –UnREAL, en otros porque lo ha resuelto muy fácilmente (Scandal) o en otros porque ha absuelto técnicamente al asesino debido a la circunstancia –Orange is the New Black. En Queridos blancos no pasa nada de eso. La reacción y las acciones posteriores son diversas y complicadas, algunas apostando por el camino institucional para no generar más conflictos (porque los conflictos pueden terminar con que te maten) otras apostando por pelear contra una cultura de violencia tan asumida que sucede sin provocación y no tiene consecuencias para el atacante. Lo que sí queda claro es que la rabia y el miedo están ahí, siempre, y que nadie que no los sienta cotidianamente puede realmente entenderlos, solo puede tratar de ayudar.

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Guía para un 2017 que podría reivindicar el cine de horror y terror

Rohmy Cubas

Foto: Sundance Institute
Sundance Institute

En 1992 un mockumentary de la BBC hizo que miles de británicos entraran en pánico al creer que su cadena de noticias favorita transmitía un directo real de una casa embrujada –improbable pero cierto-. Todo fue una farsa, y Ghostwatch fue vetado de la cadena por una década gracias a su “broma” del día de los inocentes. No obstante, de este infame “documental” emergió un legado de películas como The Blair Witch Project que luego dio pie a producciones estilo Paranormal Activity y REC; casi fue el comienzo de un género en el cine de terror.

Hoy en día Paranormal Activity tiene tantas secuelas que difícilmente provoca algo más que sueño, pero en un pretérito no muy lejano en la década de los 60 y los 70 las historias de terror tenían otra cara que exploraba aquellas ansiedades rurales sobre la familia, Dios y ciertos valores decretados por la sociedad.  The Shining, Rosemary’s Baby  y The Exorcist  tienen la esencia de estas grietas morales que el siglo XXI  ha dejado atrás –no sin antes darle la bienvenida a nuevas fisuras.

“Lo que realmente nos mantiene despiertos por las noches no es lo desconocido, es lo terroríficamente familiar.”

La agudeza temprana de estas películas disolvía en el maquillaje y los efectos especiales una crítica circunstancial pero necesaria. Esto se perdió en las décadas siguientes cuando, con contadas excepciones, las franquicias y sus directores dejaron de un lado el factor “reflexivo” para atar los cabos con gritos, sexo y sangre. Entonces el brillo se perdió y vino aquello de “no veo películas de terror porque nunca dan miedo”.

En la década del 2000 y progresivamente, el panorama integral parece elevarse de nuevo y aunque ya se superó lo de la menstruación y las guerras mundiales –esperemos-los nuevos directores se están enfocando menos en los monstruos y más en el potencial de las personas para convertirse en uno. Porque lo que realmente nos mantiene despiertos por las noches no es lo desconocido, es lo terroríficamente familiar que pueden ser esos mundos de los films de horror y terror.  Hasta las series de televisión apoyadas por cadenas como Netflix y FOX han logrado reunir un nido bastante variado de series del género que vale la pena seguir (The Exorcist, Outcast, American Horror Story, Scream, Ash vs Evil Dead).

Lo indie está de moda porque sus características se han apuntado a las tecnologías y las consideraciones de los jóvenes en este nuevo espacio para acoplar un ritmo cinematográfico más personal y silencioso.  Festivales como el Berlinale, Cannes, Tribeca y Sundance han asumido en sus últimas temporadas una línea de screenings en donde el horror indie se ha yuxtapuesto a las franquicias predecibles y sus cámaras escondidas. Ahora el factor miedo reside en el mundo real, que cada vez se vuelve menos improbable y más verosímil, para discutir sobre los pequeños tabúes que en el siglo XXI se gestionan en las redes sociales y con las diferencias generacionales. A estos festivales se les unió este año el Overlook Film Festival, programado para tener su ceremonia en el hotel en donde Stanley Kubrick filmó las tomas exteriores de The Shining.

Títulos de años previos que han sonado con bastante insistencia por parte de la crítica incluye a producciones ya consideradas como “clásicos modernos” como It Follows de David Robert Mitchell y BabaDook de Jennifer Kent. Y este año, Get Out, Raw, It Comes At Night, A Dark Song y A Ghost Story son solo el aperitivo de un 2017 en donde los guiones del género se miran en el espejo para extender esa conversación racial, sexual, social, política, generacional y existencial que reflejan la cadencia de los continentes en sus cinco temperaturas.


Horror, Terror, Gore, Indie

En el arte, el cine y literatura la línea entre el horror y el terror se desdibuja con las incontables producciones que suponen un amasijo de sangre, tripas, fantasmas, gente demente y luces que se encienden solas. Los términos se usan como sinónimos y el gore, horror y terror terminan juntos y revueltos. Sin embargo, hay que aclarar que el terror es el que recurre a un miedo intenso que se vale de lo racional –Psicosis de Alfred Hitchcock es un buen ejemplo- o de la irracionalidad de esta, mientras que el horror sí presenta elementos sobrenaturales –Nightmare on Elm Street de Wes Craven- o aversiones profundas a alguien o algo.

En esta categoría en donde hay horror mezclado con ciencia ficción y un factor indie cada día más notorio, se han proyectado recientemente una serie de historias como The Neon Demon de Nicolas Winding, SouthBound de Roxanne Benjamin y David Bruckner y The Invitation de Karyn Kusama, en las cuales ese componente de Twilight Zone en donde el tiempo juega con la elasticidad del espacio y la narrativa se dobla a su antojo, está muy presente. Thrillers psicológicos en donde las posibilidades inverosímiles del género se exponen en todo su esplendor. Junto a Sam Was Here de Christophe Deroo, que se sale un poco del horror para entrar en el terror pero tiene esa misma burbuja “indie” y “ochentosa” de SouthBound, estos guiones han marcado una pauta indicativa en el género.

The Witch de Robert Eggers, 2016 | Imagen vía Warner Bros.
The Witch de Robert Eggers, 2016 | Imagen vía Warner Bros.

El año pasado The Witch de Robert Eggers y Prevenge de Alice Lowe se unieron a It Follows con ese elemento de crítica disfrazada en horror. Esta vez el conjunto se puede analizar dentro de tramas donde la sexualidad, la “posición” de la mujer en la sociedad y la transición entre la adultez y la juventud son interrogadas por esta nueva generación con el cinismo de quienes viven en la era de la tecnología y una sobrecarga agobiante de información.

El 2017 en 12 títulos

Hasta ahora el debut de Jordan Peele con Get Out es la premisa perfecta para este 2017; una película en donde el racismo es el factor “it”. Peele introduce el tabúes clave de Norte América en un mundo post-racial en donde una logia de hombre blancos americanos atraen a jóvenes negros para hipnotizarlos, lobotomizarlos y ocupar sus cuerpos sanos todavía ajenos a la vejez. Además de los millones recaudados, Get Out ya tiene todo lo necesario para convertirse en un clásico moderno de las nuevas películas de terror.

Raw, de Julia Ducournau, es otra película que se ha publicitado astutamente -incluyendo supuestos desmayos de espectadores cuando vieron los adelantos. Pero más allá de la publicidad, el film se ha colocado como una de las historias de “caníbales” más originales desde hace mucho tiempo, en donde una chica de 16 años iniciada en rituales extravagantes desarrolla un voraz apetito por la carne en todas sus formas y conductos. El visceral film combina este elemento con un inesperado apetito sexual que hace la película aún más compleja  e insolente en el mejor sentido del término.

Para cerrar It Comes at Night, segunda película del aclamado director de Krisha -2015- Trey Edward Shults, es tal vez desde que se reveló el trailer que el film que ha generado más expectativas. Lo que se sabe es que la trama incluye una misteriosa enfermedad que obliga a sus protagonistas a mantenerse encerrados en una cabaña en el medio del bosque. Shults señaló que su intención siempre fue crear “un film de horror inteligente que rompiera con ese estigma de ‘bloodporn’ de las películas de terror”.      

Además de los títulos anteriores, Tribeca, Sundance y Cannes en 2016  proyectaron una serie de películas que abarcan desde el film de horror que era inevitable que se hiciera en América -con Trump como inspiración-, un viaje dantesco para vengar la muerte de un hijo y Kirsten Stewart en su primera película de terror, hasta dos hermanos envueltos en un culto de la infancia. La lista incluye:

A Dark Song de Liam Gaving: una mujer de luto por la muerte de su hijo contrata a un ocultista para oír su voz una vez más. Crítica 7/10

A Ghost Story de David Lowery Raiting: el fantasma de sábanas blancas de un hombre vuelve a su antiguo hogar para intentar reconectar con su esposa.  Crítica: 8.2/10

Tilt de Kasra Farahani: un documental sobre la era dorada de América trastorna a un hombre que a raíz de este se comienza a comportar desequilibradamente. (Trump es el factor It).

The Endless de Justin Benson, Aaron Moorhead, y Aaron Moorhead: dos hombres regresan a su hogar para descubrir que un viejo y peligroso culto olvidado en su adolescencia todavía ejerce control en sus vidas.  

Personal Shopper de Olivier Assayas: una joven busca señales de su fallecido hermano gemelo mientras asiste como compradora personal de una adinerada mujer en Francia.

78/52 de Alexandre O. Philippe: un análisis sin precedentes de la icónica escena de la ducha en la película de Alfred Hitchcock, Psycho.

Thoroughbred de Cory Finley: dos adolescentes retoman su amistad tras años de separación. Mientras descubren que ninguna de las dos es lo que parece ser un asesinato conjunto parece presentar la solución a todos sus problemas.

Life de Daniel Espinosa: un equipo de científicos instalados en el espacio descubren una nueva forma de vida que rápidamente se convierte en una amenaza para toda la tripulación.

The Void de Samy Inayeh: un film nostálgico para los fanáticos de las películas de horror de los 80  en donde luego de llevar a un individuo herido al hospital, un policía comienza a experimentar extraños y violentos eventos relacionados con un grupo de misteriosos individuos disfrazados de capuchas blancas.

Los “remakes” y “reboots” que nunca mueren

Guía para un 2017 que podría reivindicar el cine de horror-terror
Anabelle 2 de David Sanberg | Imagen: Warner Bros.

Otro factor que regresa este 2017, como casi todos los años con al menos un par de títulos, son los reboots de clásicos y franquicias de los 80 y 90.

Por ello no es extraño que Alien vuelva con una secuela de Ridley Scott -el segundo capítulo de la trilogía-precuela que comenzó con Prometheus y que conecta directamente con el trabajo de 1979 de Scott en la ciencia ficción, o que Anabelle tenga su segunda entrega dirigida por David Sanberg. Rings, la tercera película del El Aro también se estrenó este año y fue dirigida por Francisco Javier Gutierrez.

Amityville: The Awakening es otra franquicia que programó su décimo sexta entrega -esta vez dirigida por Franck Khalfoun- en el cine, pero de todos estos títulos es Suspiria -original de Dario Argento y dirigida este año por Luca Guadagnino– la producción que genera más interés no solo porque Argento sigue como escritor sino porque el elenco incluye a actrices como Tilda Swinton y Chloë Moretz.

Magia negra bilingüe

Por otra parte, los filmes en la categoría de lengua “extranjera” suelen tener una predilección por la ruralidad de sus pueblos y el argumento de la magia negra junto a sus respectivas leyendas. Under the shadow de Babak Anvari’s, escenificado en Teherán, es un ejemplo eficaz en donde las historias contadas por los abuelos cuando se es niño se salen rápidamente de control. Este año el film de Estonia November de Rainer Sarnet presentado en el Tribeca vuelve a un formato blanco y negro para relatar una historia de magia negra y amor en una antigua villa que juega con el Diablo y sus mitos.

La resiliencia de las películas de terror y horror ha logrado que estas se adapten a la marcha de las décadas y que sus premisas, iconos y referentes se transformen con los años. Esa nueva manera de tratar al género sugiere que desde hace tiempo los gritos y la sangre dejaron de funcionar y en presente le abren paso a nuevos guiones, en donde se busca una conversación más existencial que la del desconocido que acecha en la casa de enfrente.

   

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El beso gay de 'Moonlight', Emma Watson y 'Stranger Things' se encumbran en los MTV Awards 2017

Redacción TO

Foto: Danny Moloshok
Reuters

Los MTV Movie and TV Awards 2017 han roto moldes en su 26º edición. Este domingo se ha entregado por primera vez el premio a mejor actriz/actor en género neutro, y la ganadora ha sido Emma Watson por su papel protagonista en ‘La Bella y la Bestia’. En su discurso sobre el escenario, la actriz aseguró que este premio ha sido “un honor aún más significativo”, por ser la primera vez que no se diferencia entre sexos.

Pero los jóvenes estadounidenses con sus votos también han marcado la diferencia al elegir un beso gay como el mejor beso en pantalla. Así, Ashton Sanders y Jharrel Jerome por la oscarizada ‘Moonlight’ se han llevado el galardón en esta categoría.

“Este premio es más grande que Jharrel y que yo. Esto representa más que un beso, representa a los que se sienten como ‘los otros’, los inadaptados, esto nos representa”, dijo Sanders cuando subió al escenario.

El beso gay de 'Moonlight', Emma Watson y 'Stranger Things' se encumbran en los MTVAwards 2017 1
Dos de los protagonistas de ‘Moonlight’, galardonados por el mejor beso en pantalla. | Foto: Danny Moloshok / Reuters

La gala, celebrada en Los Ángeles, fue presentada por el comediante y actor Adam DeVine, que comenzó con un número musical de ‘La Bella y la Bestia’.

Los MTV para el cine y la televisión han encumbrado también a la gran apuesta de Netflix, ‘Stranger Things’ como mejor serie de televisión, y a su protagonista Eleven (Millie Bobbie Brown) como mejor actriz en este formato. La joven le ganó la partida a sus grandes competidores:  Emilia Clarke, de ‘Juego de Tronos’, y Jeffrey Dean Morgan, de ‘The Walking Dead’.

Los actores de ’13 Reasons Why’ también han tenido su papel en esta 26º edición de estos galardones. El elenco de jóvenes saltó al escenario para entregar las palomitas de oro a los ganadores de la mejor serie de TV.

El beso gay de 'Moonlight', Emma Watson y 'Stranger Things' se encumbran en los MTVAwards 2017 2
Los actores de ’13 Reasons Why’ serie entregaron el galardón a sus compañeros ‘Stranger Things’ | Foto: Mario Anzuoni / Reuters

Aquí tienes la lista de todos los nominados, y por supuesto, de los ganadores que se han llevado las palomitas de oro.

Película del año
La Bella y la Bestia
Get Out
Logan
Rogue One: una historia de Star Wars

Serie de TV del año
Atlanta
Game of Thrones
Insecure
Pretty Little Liars
Stranger Things
This Is Us

Mejor beso
Ashton Sanders & Jharrel Jerome — Moonlight
Emma Stone & Ryan Gosling — La La Land
Emma Watson & Dan Stevens — La Bella y la Bestia
Taraji P. Henson & Terrence Howard — Empire
Zac Efron & Anna Kendrick — Mike & Dave: los buscanovias

Mejor villano
Allison Williams — Get Out
Demogorgon — Stranger Things
Jared Leto — Suicide Squad
Jeffrey Dean Morgan — The Walking Dead
Wes Bentley — American Horror Story: Roanoke

Mejor anfitrión
Ellen DeGeneres — The Ellen DeGeneres Show
John Oliver — Last Week Tonight
RuPaul — RuPaul’s Drag Race
Samantha Bee — Full Frontal With Samantha Bee
Trevor Noah — The Daily Show

Mejor documental
13th
I Am Not Your Negro
O.J.: Made in America
This Is Everything: Gigi Gorgeous
TIME: The Kalief Browder Story

Mejor competición de realidad
America’s Got Talent
MasterChef Junior
RuPaul’s Drag Race
The Bachelor
The Voice

Mejor actor en una película
Daniel Kaluuya — Get Out
Emma Watson — La Bella y la Bestia
Hailee Steinfeld — The Edge of Seventeen
Hugh Jackman — Logan
James McAvoy — Split
Taraji P. Henson — Hidden Figures

Mejor actor en un TV Show
Donald Glover — Atlanta
Emilia Clarke — Game of Thrones
Gina Rodríguez — Jane the Virgin
Jeffrey Dean Morgan — The Walking Dead
Mandy Moore — This Is Us
Millie Bobby Brown — Stranger Things

Mejor actor en una comedia
Adam Devine — Workaholics
Ilana Glazer & Abbi Jacobson — Broad City
Lil Rel Howery — Get Out
Seth MacFarlane — Family Guy
Will Arnett — The LEGO Batman Movie

Mejor héroe
Felicity Jones — Rogue One: Una historia de Star Wars
Grant Gustin — The Flash
Mike Colter — Luke Cage
Millie Bobby Brown — Stranger Things
Stephen Amell — Arrow
Taraji P. Henson — Hidden Figures

Mejor escena dramática
Game of Thrones — La muerte de Hodor
Grey’s Anatomy — Meredith le cuenta a sus hijos sobre la muerte de Derek
Me Before You — Will le dice a Louisa que no puede quedarse con ella
Moonlight — Paula le cuenta a Chiron que lo ama
This Is Us — Jack y Randall en escena de karate

Próxima generación
Chrissy Metz
Daniel Kaluuya
Issa Rae
Riz Ahmed
Yara Shahidi

Mejor Dúo
Adam Levine & Blake Shelton — The Voice
Daniel Kaluuya & Lil Rel Howery — Get Out
Brian Tyree Henry & Lakeith Stanfield — Atlanta
Hugh Jackman & Dafne Keen — Logan
Josh Gad & Luke Evans — La Bella y la bestia
Martha Stewart & Snoop Dogg — Martha & Snoop’s Potluck Dinner Party

Mejor historia americana
Black-ish
Fresh Off the Boat
Jane the Virgin
Moonlight
Transparent

Mejor lucha contra el sistema
Get Out
Hidden Figures
Loving
Luke Cage
Mr. Robot

Trending
“Sean Spicer Press Conference” feat. Melissa McCarthy — Saturday Night Live
“Lady Gaga Carpool Karaoke” — The Late Late Show con James Corden
“Cash Me Outside How Bout Dat” — Dr. Phil
“Run the World (Girls)” feat. Channing Tatum como Beyoncé — Lip Sync Battle
“Wheel of Musical Impressions” con Demi Lovato — The Tonight Show Starring Jimmy Fallon
Winona Ryder’s Winning SAG Awards Reaction — 23° entrega de los SAG Awards

Mejor momento musical
“Beauty and the Beast” — Ariana Grande and John Legend, Beauty and the Beast
“Can’t Stop the Feeling!” — Justin Timberlake, Trolls
“How Far I’ll Go” — Auli’i Cravalho, Moana
“City of Stars” — Ryan Gosling y Emma Stone, La La Land
“You Can’t Stop the Beat” — Hairspray Live!
“Be That as It May” — Herizen Guardiola, The Get Down
“You’re the One That I Want” — Grease: Live

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