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Todo lo que debes saber sobre el huevo antes de ir de compras

Anna Carolina Maier

Foto: FRANCOIS LENOIR
EFE

Bulos o falsas leyendas llenan las mentes de los compradores así como los estantes de los mercados están abarrotados de variedades de huevos. Si consideras que una tortilla de patatas siempre cae bien o te gustan los huevos rotos, fritos o en ensalada, te conviene saber los misterios que esconden estos productos.

En España se ofertan cuatro tipos de huevos de gallina según su sistema de producción. Están identificados con números del 0 al 3. La información va impresa en el huevo o en su etiqueta.

A pesar de los rumores acerca de que es más sano un comer un huevo campero que uno de gallina de jaula, los expertos aseguran que esto ha quedado en el pasado gracias a la normativa 1999/74/CE que dispuso –desde 2002- ciertos parámetros que deben tener las granjas para la cría de las aves.

Allí se establecen las normas mínimas relativas a la protección de las gallinas ponedoras.

De modo que, gracias al reglamento, es obligatorio que la jaula donde viven las gallinas mida al menos 750 cm2 y cuente con un nido. También debe disponer de un aseladero con un espacio mínimo de 15 cm. Además, el suelo de las instalaciones debe “estar construido de manera que soporte adecuadamente cada uno de las uñas anteriores de cada pata”, reza la norma, entre otras cosas.

Es por esto que las organizaciones encargadas de velar por la buena producción del huevo y de la educación sobre su consumo como la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO), la Asociación Española de Productores de Huevos (aseprhu) y el Instituto de Huevo realizan campañas para informar a los consumidores de todos los detalles sobre el huevo y aclaran que en todos los sistemas de producción (lo que luego se traduce a los números estampados en los huevos), están autorizados por las autoridades competentes que supervisan periódicamente el trabajo de los productores y velan por la sanidad y el bienestar de las gallinas, así como por la de los consumidores.

Los famosos números

La Asociación Española de Productores de Huevos divide en dos las formas de producción de los huevos. Están los que provienen de gallinas en granjas de jaulas (cuando aparece el número 3 de primero en el código de la etiqueta) y los que son de las criadas en espacios libres (aquellos que tienen como primer dígito un número del 0 al 2).

En España el código en total tiene el siguiente formato. Además, del primer dígito que expresa la manera en que es criada la gallina ponedora, al número le siguen dos letras, indicando el país en el que está la granja de producción (ES si es España).

Luego, van cinco dígitos. Dos que indican la provincia en la que se ubica la granja y tres para el municipio. El resto de dígitos son para identificar específicamente la granja en el municipio.

Finalmente, el serial lleva una letra que identifica el gallinero donde se produjo el huevo dentro de la granja.

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Imagen del Instituto de Estudios del Huevo
Todo lo que debes saber sobre el huevo antes de ir de compras 2
Imagen del Instituto de Estudios del Huevo

Estos son los dígitos que se corresponden con cada provincia: Alava (01), Albacete (02), Alicante (03), Almeria (04), Asturias (33), Avila (05), Badajoz (06), Baleares (07), Barcelona (08), Burgos (09), Caceres (10), Cadiz (11), Cantabria (39), Castellon (12), Ceuta (51), Ciudad Real (13), Córdoba (14), La Coruña (15), Cuenca (16), Gerona (17), Granada (18), Guadalajara (19), Guipuzcoa (20), Huelva (21), Huesca (22), Jaén (23), León (24), Lerida (25), Lugo (27), Madrid (28), Málaga (29), Melilla (52), Murcia (30), Navarra (31), Orense (32), Palencia (34), Las Palmas (35), Pontevedra (36), La Rioja (26), Salamanca (37), S.C.Tenerife (38), Segovia (40), Sevilla (41), Soria (42), Tarragona (43), Teruel (44), Toledo (45), Valencia (46), Valladolid (47), Vizcaya(48), Zamora (49), Zaragoza (50), Ceuta (51), Melilla (52).

Gallinas de granjas con jaulas

En cuanto al primer dígito que expresa el tipo de granja donde son criadas las gallinas. El número 3 que corresponde a las granjas de gallinas en jaulas. El Insituto del Huevo señala que estas están diseñadas especialmente para facilitar la recogida de los huevos, evitando que se ensucien con estiércol. Allí las aves tienen acceso al agua y a una alimentación equilibrada a base de pienso. Estas instalaciones facilitan el control sanitario y la limpieza. Es el sistema más habitual en España.

Gallinas de granjas sin jaulas

El sistema marcado en el huevo como 2 se refiere a las gallinas criadas en el suelo. Se mueven libremente dentro de una nave, en la que tienen comida, agua, ponederos y zonas de descanso.

Este mismo gallinero es el que se emplea para alojar a las gallinas de los sistemas siguientes: campero y ecológico. “La densidad de las aves y los equipamientos de la instalación están definidos en la normativa comunitaria para garantizar el bienestar de las aves según criterios científicos”, dice -por su parte- la Asociación Española de Productores de Huevos.

El sistema marcado en el huevo como 1 es el que incluye a las granjas en las que además de una nave como el de las gallinas en suelo, hay corrales al aire libre donde salen a picotear, escarbar y darse baños de arena.

El sistema marcado en el huevo como 0. Son instalaciones similares a las granjas camperas, pero las gallinas se alimentan con pienso que procede de la agricultura ecológica y tienen que cumplir las normas específicas de esta producción.

De modo que, la diferencia que más afecta al consumidor es el precio pero no tanto la calidad como se dijo en otros tiempos cuando el trato a las gallinas de jaula era muy poco amable.

Los huevos ecólogicos y camperos son más costosos que los provenientes de gallinas enjauladas. Agunos críticos culinarios aseguran que el sabor es mejor, pero no quiere decir que sean más sanos.

“No está demostrado científicamente que los huevos ecológicos sean mejores ni desde el punto de vista nutricional, ni organoléptico, ni siquiera para el medio ambiente”, dijo doctor Alfonso Carrascosa, científico del CSIC y experto en seguridad alimentaria al ABC.

Por su parte Mar Fernández, directora del Instituto de Estudios del Huevo y de INPROVO sostiene que las diferencias de sabor y de propiedades alimenticias entre un huevo de gallina de jaula, de suelo, campero o ecológico es una cuestión de matices,que para algunos son insignificantes. “Son simples opciones para que elija el consumidor”, ha expresado a El Mundo.

Además de los precios, pues son más baratos los producidos en jaulas que en granjas libres, la elección va a depender más de la filosofía de vida del comprador.

De modo que para una personas que apoya la agricultura orgánica definida por la FAO como “el método que consiste en la gestión del ecosistema en vez de en la utilización de insumos agrícolas, eliminando insumos como fertilizantes y plaguicidas sintéticos”, los huevos con el número 0 son la mejor opción.

El huevo en España y tips para su manipulación

En España el huevo es uno de los productos alimenticios más consumidos. En 2016, su consumo total alcanzó 217 huevos per cápita. Su compra representa el 1,22% del gasto total en alimentación y bebidas para el hogar, según recoge el Panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) correspondiente a 2016.

De modo que si estás en este grupo de amantes del huevo, te recomendamos algunos métodos para su correcta manipulación y así evitar enfermedades, con información de la campaña “El huevo, de etiqueta” de INPROVO.

Tras la compra debemos preservar su frescura y calidad manteniéndolos entre 1ºC y 10ºC. El lugar ideal para ello es el frigorífico.

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Imagen de “El huevo, de etiqueta” de INPROVO

Deben ser guardados sin lavar y, a ser posible, en su estuche. Así mantendrás la protección natural de la cáscara del huevo frente a microorganismos externos, olores extraños o humedad. Además, siempre tendrás a mano la información importante del etiquetado, como la fecha de consumo.

El envase protege también al huevo de los cambios de temperatura que se producen cuando abrimos frecuentemente el frigorífico, lo que puede afectar al producto.

En casa, saca del frigorífico solo los huevos que necesites. Antes de utilizarlos, desecha los sucios, rotos o agrietados. Puedes lavarlos antes de su uso, nunca para guardarlos después.

Limpia bien las manos, superficies y utensilios de cocina antes y después de manipular el huevo. Procura no cascar los huevos en borde del recipiente donde los vayas a batir, para evitar que caigan trocitos de cáscara.

No separes la clara y la yema con la cáscara, porque esto facilita que cualquier posible contaminación exterior que hubiera en ella se diluya en la parte comestible del huevo.

Se deben cocinar a temperatura suficiente, es decir, a 70ºC o más, lo que garantiza la eliminación de la salmonela. ¡Y buen provecho!

Continúa leyendo: Cómo cocinar huevos nube, el último fenómeno de los 'foodies' de Instagram

Cómo cocinar huevos nube, el último fenómeno de los 'foodies' de Instagram

Redacción TO

Foto: RRSS

Los cloud eggs -en castellano ‘huevos nube’- son la última gran sensación de los foodies de Instagram. Algunas tendencias gastronómicas son, con el debido respeto, una soberana chorrada. No obstante, esta última es una moda a tener en cuenta en este mundo de platos inmortalizados. Para que una receta triunfe en Instagram tiene que verse bien en fotos. Como muestra, un botón:

Y, si además está rica, mejor que mejor. Es el caso de los huevos nube, a medio camino entre el huevo escalfado y el merengue, y cuya fácil preparación ha animado a miles de cocineros principiantes a realizarla. A pesar de parecer algo súper cool y novedoso, esta es una receta tan antigua como otras tantas. Sus orígenes se remontan al año 1651, cuando a alguien se le ocurrió cocinar unos Oeufs à la Neige -en castellano, ‘huevos en nieve’-. A pesar de haber sido rebautizados con un nombre más trendy, se trata básicamente de la misma receta.

Modo de preparación

Para cocinar cloud eggs, sólo necesitaremos un huevo, un bol, un horno y -si fuera necesario- criterio estético para tener la foto con más likes de Instagram.

Tras estos 7 sencillos pasos, tendrás unos huevos nube de campeonato:

1. Romper los huevos y separar las yemas de las claras.

2. Batir las claras del huevo al punto de nieve hasta obtener una textura similar al merengue. Para conseguir este resultado, debemos añadir una pizca de sal, utilizar unas varillas y batir enérgicamente durante unos 5 minutos; también vale hacer uso de la batidora.

3. Añadir pimienta y/u otras especias. Añadir también, al gusto, un poco de queso parmesano, suizo o Gruyère para potenciar el sabor.

4. Hornear las claras a 230º durante 5 minutos sobre una bandeja cubierta por papel de horno.

5. Retirar las claras del horno cuando estén doradas.

6. Apagar el horno y añadir un poco más de sal y pimienta al gusto.

7. Añadir las claras en el centro de las yemas e introducirlas de nuevo en el horno hasta que cuajen un poco.

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Puedes acompañar los huevos como prefieras -en Instagram triunfan, cómo no, con aguacate-. No te pierdas esta receta, compártela y haz uso de ella en cualquier ocasión.

Continúa leyendo: Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro

María Hernández

Foto: Andreshuco
Flickr

Vestirse de chulapo, bailar el chotis o pasar el día en la pradera de San Isidro son costumbres madrileñas del día en que se celebran las fiestas en honor al patrón de su ciudad. Las fiestas de San Isidro son para disfrutar al aire libre, con familia o amigos, de todas las actividades que tienen lugar tanto en la pradera como en distintos lugares de la ciudad. Y, como en toda buena fiesta, los madrileños acompañan los bailes y festejos con buenas raciones de comida.

Por eso, es el momento perfecto para degustar la gastronomía más tradicional de Madrid, rodeados del ambiente más castizo. Ya sea en un picnic preparado en casa o en las barras que se instalan para estas fiestas, no podemos pasarlas sin probar, al menos, uno de estos suculentos platos.

Gallinejas y entresijos

Comida tradicional de la capital española, las gallinejas y entresijos no suelen resultar muy apetecibles a primera vista para quienes vienen de fuera. Sin embargo, son realmente populares entre los madrileños, especialmente en estos días de fiesta, y entre aquellos que se atreven a probarlos.

Hechos de casquería de cordero y gallina, es decir, de tripas e intestinos, estos tradicionales platos se pueden degustar en cucuruchos de papel, como se hacía a mediados del siglo XX, en bocadillo o acompañados de patatas fritas servidas en la misma fuente.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro
Las gallinejas y entresijos se pueden comer en los bares más castizos de Madrid. | Foto: bigchus/Flickr

Dónde comerlos: las gallinejas y entresijos se pueden encontrar durante las fiestas de San Isidro en los puestos callejeros de la pradera y las verbenas, pero también se pueden disfrutar durante el resto del año en los bares más castizos de la capital.
La Freiduría de Gallinejas y Entresijos es uno de los lugares más tradicionales para disfrutar de este plato. Un negocio familiar con casi medio siglo de experiencia, situado cerca de la Glorieta de Embajadores, que ofrece todo tipo de platos de casquería.

Un buen cocido madrileño

Plato madrileño por excelencia, el cocido es a Madrid lo que la fabada a Asturias o la paella a Valencia. Aunque se puede disfrutar durante todo el año, qué mejor que celebrar las fiestas más tradicionales de la capital con un buen cocido.

Garbanzos, morcillo, panceta, ternera, pollo, patata, chorizo y verduras forman esta contundente comida servida en tres vuelcos: la sopa, los garbanzos, patatas y verduras y la carne.

Popular sobre todo durante los meses de invierno, por su gran aporte calórico, el cocido madrileño se ha convertido en una seña de identidad de la gastronomía de la ciudad. Por eso, el día de San Isidro se reparte el conocido ‘cocido popular’ en la pradera para todo aquel que tenga ganas de probarlo.

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El cocido popular se reparte todos los años en la pradera de San Isidro para celebrar este día. | Foto: Susana Vera/Reuters

Dónde comerlo: el día de San Isidro, comerse un plato de cocido madrileño sale gratis. En la pradera se servirá el tradicional cocido popular a la una de la tarde, donde aquellos que tengan la suficiente paciencia para esperar a la comida harán cola para disfrutar de la suculenta comida.

Durante el resto del año, numerosos restaurantes ofrecen un cocido madrileño en sus tres vuelcos y en puchero de barro. Uno de los lugares más conocidos es La Bola. Fundado en 1870 y situado en pleno centro de Madrid, este restaurante sigue manteniendo la tradición familiar a la hora de hacer un cocido, que cuecen durante cuatro horas en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina. Además, los clientes más curiosos pueden entrar en la cocina para ver en primera persona su preparación.

Otra buena opción para disfrutar de un buen cocido es Casa Carola, en el barrio Salamanca. Este restaurante se dedica exclusivamente a los cocidos, excepto los fines de semana, y los sirve también de la manera más tradicional.

Tortilla de patatas y huevos rotos

Quizás no tan típicos de Madrid, pero sí de lo más común en este día festivo, son las tortillas de patatas y los huevos rotos. El día de San Isidro se pueden ver en la pradera numerosas familias y grupos de amigos sentados en torno a un picnic casero. Y, como no podía ser de otra manera, la reina de esos picnics es la tortilla de patatas.

Respecto a los huevos rotos, los puestos de la pradera y las verbenas los incluyen a menudo en sus copiosos menús. Aunque una comida habitual durante todo el año, los platos de huevos rotos son una imagen típica de estas fiestas madrileñas, donde hay quien prefiere no alejarse de las comidas tradicionales de bares y tabernas y disfrutar de este festivo con una apuesta segura.

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La tortilla de patatas es la reina de los picnics en San Isidro. | Foto: Matt Wan/Flickr

Dónde comerlos: aunque con estos platos no hay nada como los de una madre, en Madrid hay muchos lugares donde disfrutar de unos buenos huevos rotos. El lugar más típico y conocido es probablemente Casa Lucio, que prepara los huevos rotos más famosos de Madrid. Después de 40 años, sus huevos rotos con jamón siguen haciendo historia.

Rosquillas para el toque dulce

Un día de fiesta no sería lo mismo sin su comilona correspondiente, y qué mejor manera de acabarla que con un buen dulce.

Los puestos de la pradera ofrecen durante estos días las rosquillas del santo de la ciudad. Aunque han ido evolucionando y ahora se pueden encontrar numerosas variedades en las pastelerías, las tradicionales son las tontas y las listas. Las tontas, con un ligero sabor a anís, solo están cubiertas por un baño de huevo. Las listas están recubiertas de un baño de azúcar glacé con sabor a limón.

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Las rosquillas se venden en los puestos que se instalan durante estas fiestas. | Foto: José Huesca/EFE

Junto a estas dos, las rosquillas de Santa Clara y las francesas completan la dulce oferta de estos días de fiesta. Las primeras son simplemente rosquillas tontas con un
merengue blanco y seco que las cubre. Las segundas están cubiertas de almendra picada y azúcar.

Dónde comerlas: los puestos de comida que se instalan en la pradera de San Isidro durante el fin de semana ofrecen todas las variedades de estas dulces rosquillas.

Y para los más golosos, las pastelerías madrileñas las elaboran en tradicionales e innovadoras variedades para que las podamos disfrutar en todas las épocas del año. El Horno San Onofre es una pastelería de toda la vida que las elabora de forma tradicional, pero con un toque gourmet. Las listas, bañadas con un azúcar fondant, y las de Santa Clara, cubiertas de un delicioso jarabe hecho a base de claras de huevo.

Barquillos y sus barquilleros

Aunque el postre por excelencia sean las rosquillas, hay otra opción para quienes prefieran algo un poco más ligero. Son los típicos barquillos, unos dulces hechos de oblea en forma de cilindro hueco, tan finos que se deshacen rápidamente en la boca.

También son muy típicos los barquilleros, vestidos con sus trajes de chulapos y sus ruletas a cuestas. Además de barquillos, en esta especie de puestos ambulantes se puede jugar al juego del clavo. Consiste en tirar de la ruleta y, si hay varios participantes, el que obtenga una cifra menor paga todos los barquillos.

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Los barquillos son una opción más ligera que las rosquillas para el postre. | Foto: M a n u e l/Flickr

Y para acompañar a estos dulces, aún más azúcar. Un chato de vino dulce para brindar con los nuestros es la manera más tradicional de acabar la comida del día de San Isidro.

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Continúa leyendo: Ana Villanueva, la emprendedora que consigue lo imposible: vender tu casa en menos de una semana

Ana Villanueva, la emprendedora que consigue lo imposible: vender tu casa en menos de una semana

Bea Guillén Torres

España, ese país al que el estallido de la burbuja inmobiliaria sumió en una crisis de la que todavía trata de salir, tiene uno de los mercados inmobiliarios más opacos de Europa. Y esa es una de las razones por las que la emprendedora Ana Villanueva ha decidido intervenir en Madrid con su startup: Tiko. Se trata de una de las primeras empresas de proptech de compra y venta de propiedades en España. Para los que anden perdidos, el proptech  es una de las tendencias tecnológicas que más ha despuntado estos últimos dos años y que promete romper su techo en el 2018. Consiste en llevar la tecnología al sector inmobiliario (al property en su término en inglés). Es lo que el fintech al sector de las finanzas o el insuretech al de los seguros. El mercado inmobiliario ha tenido muy poca evolución digital, por lo que el objetivo de las compañías proptech es hacerlo más eficiente y transparente con tecnología.

¿Qué le lleva a una emprendedora de 35 años a meterse en ese laberinto que ha sido siempre el mercado inmobiliario en España? Pues justo eso: el laberinto. “A mí me atrae el problema que estamos resolviendo: que es muy difícil vender tu casa. Si quieres vender tu casa no existe una forma rápida y fácil de hacerlo. Es un problema muy real con el que mucha gente se siente muy identificada”.

Este no es el primer proyecto de Villanueva que después de seis años en consultoría, de montar una startup de crowdfunding de música en EEUU avalada por un ex CEO de la Warner Bross, y de pasar varios años de experiencia en Job&Talent en México, volvió a España para revolucionar un sector.

Mucha gente me pregunta: ¿pero cómo lo vas a conseguir tú?“. Con dos ingredientes clave: ahorrando costes con la tecnología y convirtiéndose en los compradores finales de las viviendas. El proceso es muy sencillo: un usuario entra en la web de Tiko e inicia una solicitud online de venta de su casa. Después responde un cuestionario telefónico con los datos básicos de la vivienda (dirección, habitaciones, metros, ascensor…). La startup hace una valoración y hace una oferta al vendedor. Todo sin ver la casa. Si este acepta, entonces los técnicos van a hacer la inspección y a comprobar que los datos son reales. Si es así, se compra la vivienda. Así, de fácil.

Ana Villanueva, la emprendedora que hace posible con Tiko que vendas tu casa en tres días 1
La página web de Tiko, una de las primeras empresas de proptech de España. | Foto: Tiko

“Este sistema nos permite no tener que ir a ver la vivienda de gente que no esté de acuerdo en venderla por ese precio. Es un filtro muy fuerte, y un sistema más ágil y eficiente. Pero no compramos sin ver. Si no se corresponde: ajustamos precio o decimos retirar la oferta”, explica Villanueva.

De esta forma, la tecnología acorta los tiempos del proceso y la decisión de ser compradores finales, dinamita el modelo tradicional de intermediarios. “Podemos comprar una casa en pocos días, porque lo hacemos nosotros mismos, no tenemos que encontrar a otro que luego nos los compre. Asumimos ese riesgo”. Para poder empezar, Tiko consiguió una financiación de 35 millones de euros en el que hay fondos de importantes inversores como Rocket Internet y Cabiedes, y financiación bancaria.

Tiko puede hacer hacer la valoración de la casa sin verla porque cuenta con un sistema de control de inmuebles y conoce precios de cierre de viviendas similares en la misma zona. Villanueva asegura que, a pesar de hacerlo tan rápido y fácil, compra a un precio competitivo. “Nuestro modelo de negocio se basa en volumen y agilidad, es decir, no nos llevamos márgenes grandes, pero actuamos sobre un volumen considerable de inmuebles“.

600 transacciones en un año

Su objetivo es que Tiko realice, en cada ciudad que abren, el 1% de las transacciones inmobiliarias de tres a cinco años. En España, han desembarcado en Madrid porque es el mercado más atractivo. “Hay 60.000 transacciones inmobiliarias al año. Pretendemos hacer 600 en este tiempo. Es un volumen considerable, pero las vamos a realizar a lo largo del año”. Una de las peculiaridades del modelo es que Tiko no es competencia de las agencias puesto que también les compra a ella inmuebles directamente.

Pero con una condición muy clara: al mes y medio de haber comprado una casa, la venden. “No queremos acumular un stock de viviendas, todo lo contrario. Entre la compra y la venta de la vivienda, no transcurren más de 90 días. La compramos, la reformamos y la vendemos inmediatamente, no esperamos a que suban los precios. La venta nos permite refinanciarnos, por lo que no necesitamos levantar capital cada vez”.

¿Y el riesgo? “Al mantener la casa durante un período muy corto de tiempo, somos menos sensibles a posibles bajadas de precio. Es un riesgo muy bajo. Si analizamos el sector los últimos 50 años y miramos ciudades europeas de más de un millón de habitantes —que es donde nos movemos—no ha habido bajadas de precio de más del 7% en un período de tres meses. Desde fuera puede parecer muy alto y obvio que hay un riesgo porque estamos comprando una casa sin tener un comprador. Pero no hay riesgo de que caiga el precio realmente“.

¿Pero no da miedo comprar una casa que no sabes cuándo ni si vas a poder vendérsela? “No es algo que nos preocupe. Lo que asusta es tener una casa sin vender un año y eso suele ocurrir porque la vivienda no tiene bien ajustado el precio. Nosotros tenemos un precio muy competitivo y más considerando que renovamos la casa antes de venderla. La tenemos puesta en los principales portales inmobiliarios. Por ejemplo, Idealista es fundamental para dar salida a nuestras viviendas. Además, tenemos muy medido el control de visitas y muy buenas fotos. No es algo complicado”.

Puede parecer imposible pero ya está funcionando. En Estambul, bajo el nombre de Evtiko y con un equipo de 20 personas, llevan ya más de un año funcionando y reciben al día 100 usuarios que solicitan una oferta por la casa. “Como allí tenemos un volumen muy alto de viviendas interesadas, ponemos más restricciones en cuanto a superficie de la casa y valores de la vivienda antes de hacer oferta. De esos 100 al día, se le hace una oferta al 15%. Y un 10% la acepta”. La startup decidió comenzar en la urbe turca porque es la ciudad europea con mayor número de transacciones inmobiliarias: 240.000 al año, cuatro veces Madrid. “Es una ciudad con un potencial brutal”. Y además, Sina Afra, su principal socio y promotor de la idea, es turco. Afra fue elegido por Forbes como una de las 100 personas más influyentes del mundo, lo que ayudó a Tiko a levantar los 35 millones de euros de capital que necesitaban.

Sina Afra y Ana Villanueva, socios principales de Tiko. | Foto: Tiko

Después de Madrid, que es su segunda ciudad, Tiko plantea abrir este año en Milán. “No tenemos una visión de país sino de ciudades atractivas”. Para elegirlas se basan en que tenga un alto número de transacciones inmobiliarias, que los costes de transacción sean bajos y que el sector inmobiliario de la ciudad necesite una revulsivo.

La idea se origina en Estados Unidos, casi como siempre. En EEUU fueron pioneros en crear este modelo súper ágil de compra venta de vivienda. Luego se ha exportado a distintos países. Somos los primeros que estamos en varios países de Europa. Otros players están haciendo este modelo en Londres y hay varias empresas que solo están en un solo país. Nuestra ambición es conquistar Europa“.

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Valientes guerreros

Pilar Cernuda

Foto: Virginia Mayo
AP

Da gusto con algunos líderes independentistas: en cuanto vienen mal dadas, toman las de Villadiego y se marchan al extranjero para escapar de la acción de la Justicia, sin tener en consideración que, con su huida, dejan a su guardia pretoriana bajo las patas de los caballos. Con los jefes fugados en paraísos seguros –o aparentemente seguros-, sus colaboradores han recibido en su trasero las patadas judiciales que debían propinarse a los huidos, de manera que han acabado en prisión preventiva, con fianzas de cinco o seis cifras, los pasaportes retirados y comparecencias periódicas ante el juez para demostrar que seguían en España. Algunos de ellos incluso han tenido que sufrir la humillación de retractarse públicamente de sus ideas para sortear la cárcel, un oprobio que les perseguirá de por vida.

Sin embargo, esos líderes de Junts y -y ahora de la CUP- que distribuyen vídeos paseando por amplias avenidas en Bélgica o en Suiza, mientras sus compañeros no tienen más recurso que el rancho y el monótono recorrido por el patio, siguen contando con el respaldo de un porcentaje alto de independentistas. Incomprensible, aunque siempre es difícil interpretar las actitudes de los fanáticos, sean de derechas o de izquierdas. O independentistas, como es el caso. Cualquier persona con dos dedos de frente consideraría cobardes a los fugados, pero los fundamentalistas del independentismo siguen viendo como héroes a los huidos, e incluso dan por buena esa patraña en la que hacen paralelismo entre su actitud y la de Mandela o Gandhi.

Allá los independentistas con su estrategia, sus luchas por el liderazgo, su empecinamiento en separarse de España y sus pintorescas ideas para investir como presidente de la Generalitat a Puigdemont. Con su pan se lo coman. Lo que no es de recibo es que después de cien días desde la Gran Escapada, continúen presentando a figuras del independentismo como valientes guerreros dispuestos a jugarse la vida por sus ideas. De eso nada. Ni valientes ni guerreros: simplemente, hombres y mujeres de medio pelo que salen corriendo en cuanto hay peligro, dejando atrás en difícil situación a sus más próximos colaboradores.

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