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Todos los nominados a los Oscar

Lidia Ramírez

La cuenta atrás para la 89 edición de los Oscar, la gran fiesta del cine, arranca hoy con el anuncio de las películas nominadas. La presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, con la ayuda de Jennifer Hudson, Brie Larson, el mexicano Emmanuel Lubezki, Jason Reitman y Ken Watanabe han desvelado a través de una emisión en directo retransmitida por internet y televisión, en lugar de la tradicional comparecencia pública organizada en años pasados por la Academia de Hollywood, los nombres de las películas nominadas, entre ellas el musical de Damien Chazelle, La La Land se erigió como el gran favorito  con un total de 14 nominaciones, empatando así la cifra récord obtenida previamente por Eva al desnudo (All About Eve) (1950) y Titanic (1997).

A continuación el listado con los nominados para la gala de los Premios Oscar 2017 en las categorías más relevantes.

MEJOR PELÍCULA

Arrival, por Denis Villeneuve
Fences, por Denzel Washington
Hasta el último hombre,
por Mel Gibson
Hell or High Water,
por David Mackenzie
Figuras ocultas,
por Theodore Melfi
La La Land,
por Damien Chazelle
Lion,
por Garth Davis
Manchester frente al mar,
por Kenneth Lonergan
Moonlight,
por Barry Jenkins

MEJOR DIRECTOR

Denis Villeneuve (La llegada)
Mel Gibson (Hasta el último hombre)
Damien Chazelle (La La Land)
Kenneth Lonergan (Manchester frente al mar)
Barry Jenkins (Moonlight)

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL

I Am Not Your Negro, de Raoul Peck
O.J.: Made in America, Ezra Edelman
Fuego en el mar, de Gianfranco Rosi
Enmienda XIII, de Ava DuVernay
Life Animated, de Roger Ross

Foto de archivo de Reuters: Los nominados a Mejor Actor en la 89va entrega de los Premios Oscar: Casey Affleck, Andrew Garfield, Ryan Gosling, Viggo Mortensen and Denzel Washington.
Foto de archivo de Reuters: Los nominados a Mejor Actor en la 89va entrega de los Premios Oscar: Casey Affleck, Andrew Garfield, Ryan Gosling, Viggo Mortensen and Denzel Washington.

MEJOR ACTOR

Casey Affleck (Manchester frente al mar)
Andrew Garfield (Hasta el último hombre)
Ryan Gosling (La La Land)
Viggo Mortensen (Capitán Fantástico)
Denzel Washington (Fences)

MEJOR ACTOR DE REPARTO

Mabershala Ali (Moonlight)
Jeff Bridges (Comanchería)
Lucas Hedges (Manchester frente al mar)
Dev Patel (Lion)
Michael Shannon (Animales nocturnos)

Foto de Archivo de Reuters: Las nominadas a Mejor Actriz en la 89va entrega de los Premios Oscar: Isabelle Huppert, Ruth Negga, Nalie Portman, Emma Stone and Meryl Streep.
Foto de Archivo de Reuters: Las nominadas a Mejor Actriz en la 89va entrega de los Premios Oscar: Isabelle Huppert, Ruth Negga, Natalie Portman, Emma Stone and Meryl Streep.

MEJOR ACTRIZ 

Isabelle Huppert (Elle)
Ruth Negga (Loving)
Natalie Portman (Jackie)
Emma Stone (La La Land)
Meryl Streep (Florence Foster Jenkins)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

Viola Davis (Fences)
Naomie Harris (Moonlight)
Nicole Kidman (Lion)
Octavia Spencer (Figuras ocultas)
Michelle Williams (Manchester frente al mar)

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA

Land of mine (Dinamarca)
A man called Ove (Suecia)
The salesman (Irán)
Tanna (Australia)
Toni Erdman (Alemania)

Imagen de la película "Moonlight", escrita por Barry Jenkins y ganadora de los Golden Globes a Mejor Película.
Imagen de la película “Moonlight”, escrita por Barry Jenkins y ganadora de los Golden Globes a Mejor Película.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Arrival, por Denis Villeneuve
Fences, por Denzel Washington
Hideen Figures, por Theodore Melfi
Lion, por Garth Davis
Moonlight, por Barry Jenkins

MEJOR FOTOGRAFÍA

Arrival (Bradford Young)
La La Land (Linus Sandgren)
Lion (Greig Fraser)
Moonlight (James Laxton)
Silencio (Rodrigo Prieto)

MEJOR BANDA SONORA

Jackie (Mica Levi)
La La Land (Justin Hurwitz)
Lion (Dustin O’Halloran y Hauschka)
Moonlight (Nicholas Britell)
Passengers (Thomas Newman)

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL

Audition – The Fools Who Dream (La La Land)
Can’t Stop the Feeling (Trolls)
City of Stars (La La Land)
The Empty Chair (Jim: The James Foley Story)
How Far I’ll Go (Vaiana)

Con su nominación a Mejor Actriz por el film Florence Foster Jenkins, Meryl Streep se ha convertido en la persona con más nominaciones en la historia de los Oscar con un total de 20. Si continúa con el espíritu de los Golden Globes, ocasión en la que el discurso de Streep al aceptar el premio Cecil B. DeMille por su trayectoria se convirtió en uno de los momentos más relevante de la noche, se esperan unos Oscar bastante politizados.

La política estará servida, pero tal vez no la polémica racial. Después de dos años consecutivos de protestas bajo el lema #OscarsSoWhite, esta vez la Academia, después de haber renovado su plantilla, parece haber hecho una serie de nominaciones más diversas. ¿Casualidad o las protestas de años pasados habrán dado frutos?

La ceremonia de entrega de los Oscar se llevará a cabo el 26 de febrero en el Dolby Theatre de Los Ángeles y tendrá al humorista estadounidense Jimmy Kimmel como maestro de ceremonias.

Continúa leyendo: #NoSeasAnimal, la campaña de la Junta de Andalucía contra los piropos indeseados

#NoSeasAnimal, la campaña de la Junta de Andalucía contra los piropos indeseados

Redacción TO

Foto: Instituto Andaluz de la Mujer
Twitter

#NoSeasAnimal es la última campaña del Instituto Andaluz de la Mujer y el Instituto Andaluz de la Juventud contra el acoso callejero, y su objetivo es prevenir una forma de violencia de género que consideran que está “socialmente aceptada” y que normaliza el papel de la mujer como objeto sexual.

Para visibilizar este fenómeno, la campaña compara a los acosadores con una ‘fauna callejera’ formada por búhos, buitres, cerdos, gallitos, gorriones y pulpos.

Así, los búhos son aquellos que “no te quitan el ojo de encima”, los buitres “están siempre al acecho”, los cerdos “gritan barbaridades”, el gallito “dice piropos a unos metros de distancia”, el gorrión “reclama tu atención silbándote” y el pulpo “se pega cada vez que puede”.

Con estas comparaciones, la campaña quiere hacer ver que “estos comportamientos no son propios de personas”. Para acabar finalmente con esta “fauna callejera”, un vídeo muestra situaciones cotidianas en las que se repiten constantemente acciones de acoso callejero que en ocasiones son percibidas como algo normal, pero que en realidad son una práctica machista que favorece la vulnerabilidad de las mujeres. Piropos no deseados, roces en el transporte público, fotografías sin permiso… todo ellos son comportamientos que suponen un acto de machismo y que, con esta campaña, la Junta de Andalucía quiere erradicar de las calles.

El acoso callejero es la práctica “machista y sexual más comúnmente aceptada”, ha dicho el director del Instituto Andaluz de la Juventud, Francisco Pizarro. “Se trata de comportamientos sexuales explícitos o implícitos que los hombres hacen cotidianamente a las mujeres en las calles, sin ver en ello violencia”, ha añadido.

Reacciones a la campaña

Como era de esperar, esta campaña ha generado reacciones de todo tipo. Desde los que la aplauden y creen que su objetivo es necesario, hasta los que consideran que es una exageración considerar los piropos como acoso callejero, las redes sociales han tardado poco en reaccionar a esta sorprendente campaña.

Entre los que la defienden, hay quien incluso considera que los hombres retratados en estas imágenes son indignos de ser comparados con los animales.

Ampliación del programa contra las agresiones sexuales

Con esta campaña, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha anunciado que este año se ampliará la atención psicológica a las víctimas de agresiones sexuales a través del Teléfono de Información de la Mujer (900 200 999).

El IAM ha asistido a 4.420 víctimas de violencia sexual, un “reflejo escalofriante de un problema social de intolerancia y permisividad ante uno de los mayores delitos contra las personas”, ha dicho Elena Ruiz, la directora de esta institución, que ha animado a llamar a todas las mujeres que sufran una agresión o abuso sexual.

Hasta ahora, el Teléfono de Información de la Mujer derivaba los casos de agresiones al Servicio de Información Jurídica, Asistencia Legal y Atención Psicológica, pero ahora se reforzará esta atención poniendo a disposición de las usuarias una asistencia telefónia urgente por parte de un equipo de psicólogas que atenderá las primeras necesidades de estas mujeres. El servicio funcionará de jueves a domingo y días festivos, cuando se concentra mayor número de agresiones y abusos en torno a las fiestas locales.

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El sexo se acaba

Miguel Ángel Quintana Paz

No es fácil que una generación entienda a otra. Todavía recuerdo aquella ocasión en que acompañé a una amiga (andábamos ambos por poco más de la treintena) a cierta conferencia de Celia Amorós, matriarca del feminismo hispano, que por aquel entonces superaba la sesentena. Doña Celia disertó sobre un problema que ella reputaba crucial para las mujeres: que la mayoría de los hombres las contemplaran solo como posibles madres de su prole futura. Mi amiga se revolvía incómoda en su asiento. Me había contado a menudo que su dificultad era justo la contraria: encontrar un novio que no la abandonara en cuanto ella hablaba de ir formando familia. Aun así, supo permanecer en la sala durante toda aquella charla sobre “la mujer actual”; si bien como quien escucha una disertación sobre tribus perdidas a orillas del Orinoco.

Son de hecho las cuestiones sexuales aquellas en las que me temo que con mayor frecuencia prosperan los malentendidos entre generaciones. Hoy, por ejemplo, los adultos suponemos con naturalidad que vivimos tiempos fáciles para que cualquier joven goce del sexo. ¿No está acaso omnipresente este en nuestras televisiones, en nuestra publicidad, en internet, en las conversaciones de toda índole? ¿No vivimos una época ajena a los tabúes sexuales? Los anticonceptivos, la pérdida de fe religiosa, la volatilidad de las relaciones, ¿no allana todo ello el camino a cierta promiscuidad?

Por pasmoso que resulte, parece lejos de ser así. La reciente investigación de tres psicólogos estadounidenses (J. M. Twenge, R. A. Sherman y B. E. Wells) exhibe la tendencia contraria. Los jóvenes actuales, también llamados “generación milénica” o millennials (nacidos después de 1982), son los que menor actividad sexual tienen desde nada menos que los felices años 20; su número de parejas sexuales también ha descendido hasta volver a niveles de la posguerra. El dato cuadra con otros ya sabidos, como que un tercio de los japoneses menores de 30 años es virgen; o que la tasa de embarazos adolescentes se ha llegado a reducir a la mitad desde que las redes sociales (Facebook, Twitter, Snapchat) comenzaron su expansión. Nuestros jóvenes tienen más relaciones ahora, sí, pero a través de la pantalla, no bajo un edredón.

Como ocurre a menudo, estas son cosas que los filósofos ya ha tiempo que vieron venir. Pienso en lo que vienen escribiendo desde hace lustros pensadores como Mario Perniola, Slavoj Žižek, cierto Michel Foucault, junto con literatos como Michel Houellebecq. Quizá el más iluminador de todos ellos sea el recientemente fallecido Perniola: en su libro de 1994 El sex appeal de lo inorgánico este italiano ya captaba ese rasgo en nuestra época. Época en que nuestro placer cada vez tendrá menos que ver con el deseo y el encuentro sexual, pues tendrá que ver más con otras cosas.

Al hablar así muchos pensemos seguramente en la pornografía, que sin duda ha prosperado de la mano de internet (el 14 % de sus búsquedas así lo avalan) y es una alternativa rápida, fácil y barata a las siempre intrincadas lides del cortejo.

El citado Slavoj Žižek añadiría que, si una parte esencial del goce sexual ha sido siempre la transgresión que acarreaba, no resulta extraño que, en una época tan sexualizada como la nuestra, los placeres ya no prohibidos hayan perdido encanto.

Un millennial, Antonio Ruiz Capilla, me proporcionaba hace poco otra explicación a esta dejadez sexual: hoy la oferta de entretenimiento casi gratuito es tan abundante, que tener relaciones sexuales resulta una alternativa relativamente costosa (aunque solo sea en tiempo); solo a aquellos deseosos de mantener cierto prestigio como animales sexuales en su generación les compensarían, pues, los esfuerzos por disfrutarlas.

Ahora bien, consumir porno, chequear los nudes que te envía alguien por mensaje privado o practicar cibersexo se quedarán pronto en versiones ridículamente primitivas de goce asexual en comparación con lo que se avecina. Mientras que ahora constatamos el declinar del sexo real, el futuro que nos aguarda puede acercarnos a su extinción. Basta con que pensemos, verbigracia, en los robots sexuales: 2017 nos proporcionó las primeras robots con inteligencia artificial que se adaptan a los gustos de su usuario por el módico precio de 15.000 dólares, mientras que en este 2018 está prevista la llegada de los primeros robots-chaperos con penes biónicos. Todo el debate sobre si legalizar o no la prostitución humana podría quedar, en cuestión de pocos años, desfasado: frente a los riesgos de una prostituta o prostituto (enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, que te robe la cartera según sale de tu dormitorio), un robot bien desarrollado podría aprender a proporcionarte tanto o más placer, con prácticamente ningún peligro anejo.

O pensemos en el desarrollo de la realidad virtual: hoy ya existen “trajes sexuales” que envían impulsos a diversas partes de tu piel para que sientas lo mismo que si alguien te estuviera acariciando. ¿Qué mujer o qué hombre real podría competir con ese traje si a la vez lanzara a tus ojos imágenes en tres dimensiones de aquella persona con quien tienes los sueños más eróticos? ¿Quién perdería el tiempo con un ligue al que, con suerte, podrías calificar con un 7 sobre 10, y al que previamente debes invitar a copas mientras conversas sobre su familia de Vitigudino, cuando puedes gozar con un hombre o mujer de 10 sin tan engorrosos prolegómenos? Los 400 dólares que ahora cuesta este invento parecen una inversión razonable. Especialmente si tenemos en cuenta que un traje nunca te demandará por haberte propasado, ni te llamará egoísta por preocuparte solo de tu propio regocijo.

Si a todo esto le añadimos el próximo perfeccionamiento de úteros artificiales, que permitirán prescindir de los cuerpos humanos incluso cuando alguien desee concebir un hijo, el porvenir resulta predecible: poco a poco, habrá cada vez menos cuerpos y cada vez más máquinas que nos ahorrarán todas las molestias, todas las enfermedades, todas las muertes que hoy ocasionan los siempre embarazosos embarazos.

Bien es cierto que unos pocos perseverarán en la vieja costumbre de juntarse con cuerpos reales, pese a sus amenazas, de modo similar a como ahora algunos prefieren escribir a máquina en vez de ordenador, o comer soja sin modificación genética, o vivir sin calefacción. Y no es menos verdad que observar cómo se practica sexo con una máquina resulta todavía una experiencia un tanto perturbadora (pero ¿no le es también impactante a un niño contemplar la primera relación sexual de su vida?). Probablemente veremos a esas feministas que hoy consideran que cualquier relación sexual con penetración es una violación cambiar de estrategia, ante la competencia de las robots y la realidad virtual, y exigir cierta redistribución de contacto mínimo entre humanos para todos y para todas. No es imposible que, al igual que hoy los gobiernos nos incitan a practicar más deporte, o subvencionan las tradiciones que están a punto de desaparecer, pronto nos inviten a salir más de casa para conocer otros cuerpos sexuados y nos otorguen ayudas para financiar los gastos del flirteo.

Pero todo ello constatará solo que el sexo se está acabando.

Continúa leyendo: Siria se presenta en Fitur como destino turístico "seguro" en plena guerra

Siria se presenta en Fitur como destino turístico "seguro" en plena guerra

Lidia Ramírez

Foto: L.R.
The Objective

Después de siete años de guerra civil, muchos son los lugares de Siria que han quedado reducidos a escombros y hoy permanecen casi abandonados. Si hace apenas una década este país se presentaba como un lugar donde había que ir al menos una vez en la vida, actualmente es un lugar hostil que pocos se atreven a visitar.

En un momento en el que la situación parece haberse calmado tras la recuperación por parte del Gobierno sirio del último bastión en manos del Estado Islámico, Siria, por primera vez, se presenta en esta edición de Fitur como un destino más que todo turista tiene que visitar.  Sin embargo, esta calma aparente es solo la capa más superficial de un conflicto que ha diezmado al país y ha dejado, sólo en 2017, más de 10.000 civiles asesinados.

De esta forma, en uno de los folletos informativos que el stand de Siria facilita a los visitantes y que vende al país como “la cuna de la civilización”, se puede leer: “El turista puede moverse con toda libertad y viajar por todo el país de forma segura“. Esto puede parecer algo cuestionable en un momento en el que el Estado Islámico todavía conserva el control de algunas áreas del desierto y aldeas cercanas, y unas 2.500 familias permanecen aún cercadas por el grupo terrorista, según el Alto Comisionado Iraquí para los Derechos Humanos.

Siria se presenta en Fitur como destino turístico "seguro" en plena guerra 3
Stand de Siria en Fitur 2018. | Foto: J.R./The Objective

Por su parte, Ziad Bakhi, funcionario del Ministerio de Turismo sirio, asegura a The Objective que “la mayor parte de Siria es segura, muy pocas zonas permanecen en conflicto”,  y agrega: “Nuestras zonas de turismo están a más de 100 kilómetros de las zonas hostiles“. “Las zonas en conflicto están muy lejos de las zonas turísticas”, termina insistiendo.

Como destinos imperdibles, nos aconseja visitar Palmira, “un oasis del que brotan las fuentes de la historia de Siria” y que el Estado Islámico casi redujo a escombros llevándose así más de 2.000 años de historia. Para muchos, esta hermosa perla del desierto tiene –o tenía– una riqueza cultural solo comparable a la de Pompeya (Italia) y Éfeso (Turquía). En marzo de 2017, el Gobierno consiguió expulsar definitivamente a los terroristas de esta zona, pero el daño ya era demoledor y la destrucción irreversible.

Inmersa en una guerra, Siria se presenta en Fitur como destino turístico
RESTOS DEL ARCO DEL TRIUNFO DESTRUIDO POR EL ESTADO ISLÁMICO. (AFP/MAHER-AL-MOUNES)

Alepo es otro de los destinos que nos aconsejan visitar desde el stand de Fitur este 2018. “Esta gran ciudad puede presumir de un próspero presente, de cuidados barrios residenciales con edificios de los estilos arquitectónicos más variados y del verde de los parques y jardines que en ellos abundan”, se lee en el folleto informativo. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta afirmación. Y es que después de siete años de conflicto y bombardeos, muchas son las zonas totalmente destruidas, haciendo de esta ciudad prácticamente una urbe fantasma.

Siria se presenta en Fitur como destino turístico "seguro" en plena guerra 1
Varios niños juegan entre los escombros en un barrio de Alepo. | Foto: Max Black/AP

Damasco o Homs también son otros destinos “totalmente seguros”, nos informan desde el punto promocional de Siria en Fitur, situado en el pabellón 4 de Ifema; al igual que la histórica Resafa que, abandonada por sus habitantes a principios del siglo XII tras la llegada de los mongoles primero y de los turcos después, es hoy día un sitio arqueológico de gran valor histórico localizado al sudoeste de la ciudad de Al Raqa y el río Éufrates. Tras tres años de ocupación yihadista, el 19 de junio de 2017, el Gobierno de Al Assad recuperó la ciudad de manos del Estado Islámico. Aunque los terroristas colocaron minas en algunos monumentos históricos, gran parte de las ruinas parecen estar en buenas condiciones.

Para Ziad Bakhi visitar estas zonas, “cunas de la civilización”, es una forma de “apoyar al pueblo que ha sufrido terrorismo”. Además, asegura que están haciendo “todo lo posible por restaurar los lugares destruidos y recuperarlos de una forma rápida”.

Algunos datos…

Justo antes de la guerra civil, en 2010, 8,5 millones de turistas habían visitado Siria ese año. Un 40% más que en 2009, según el entonces ministro de turismo, Saadallah Agha Al Qala. En 2015, la afluencia de turistas había caído un 98%. Y para este 2018, desde International SOS advierten: “Siria, junto a Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, Sudán, Yemen y Libia, sigue siendo uno de los países más peligroso para visitar este año”.

Y es que promocionar el turismo en un país desgarrado por una guerra que ha acabado con la vida de más de 450.000 personas y ha obligado a abandonar sus hogares a otros cinco millones se antoja, para varios visitantes que han pasado por el stand, “falto de cordura”. Hoy, según la OCHA, más de 13 millones de sirios necesitan ayuda básica y protección en el séptimo invierno desde el inicio del conflicto en marzo de 2011. Además, se calcula que el 69% de la población del país vive en una pobreza extrema.

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Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

En la nave 4 de Fitur, en el lugar reservado a Oriente Medio, los contrastes provocan que te frotes los ojos: llaman la atención las casetas discretas de Siria –que vuelve a vender turismo- y Palestina –que no se olvida de reivindicar Jerusalén- entre la gama amplia de colores de los puestos turcos e israelíes. La diferencia de presupuestos es enorme y todo se explica por las circunstancias particulares, más si cabe en un año donde la palabra tecnología está presente en cada rincón.

Ya lo decían los organizadores: si el año pasado se impuso la sostenibilidad, en este se impone el maching learning, la computación cognitiva, la inteligencia artificial y una red de términos que no nos resultan tan extraños. El sector turístico nos prepara para un futuro que ya no debe sorprendernos: los colchones sabrán cómo adaptarse a nuestro sueño, las puertas de los hoteles nos reconocerán facialmente –y no importará que olvides la tarjeta-, los usuarios podrán visitar los resorts con realidad virtual y desde casa, las empresas conocerán nuestros deseos antes de conocer nuestros nombres.

Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data
Myriam Younes, directora comercial de Expedia, durante su charla. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

Este mundo que llega está hecho a medida para las nuevas generaciones: nada se les escapa sobre los Z y los millennials y esto lo da a entender Myriam Younes, directora comercial de Expedia, desde el inicio de su discurso. Younes proyecta las conclusiones de los análisis de su corporación sobre una pantalla grande y saca a relucir los atributos principales de los jóvenes: viajamos más al exterior que por el propio país, en avión mejor que en tren, y siempre con la clara intención de buscar experiencias, movimiento y conocer cultura. Una especie de culto, dice Younes, a la era del selfi y al concepto YOLO: You Only Live Once. Solo vives una vez.

La inteligencia artificial está presente todo el tiempo, en esta conferencia y en las restantes, que se suceden durante seis horas. Todos comparten el patrimonio común de resaltar que sí, que estamos expuestos y minuciosamente analizados, pero que no importa, que es el espíritu del tiempo y es nuestro beneficio, siempre que no caiga en las manos equivocadas. Es el punto, por ejemplo, de Marta García Aller, autora del libro El fin del mundo y periodista de El Independiente, que hace un alegato a la calma. Existe un peligro, claro, igual que existe la posibilidad de crear una sociedad con mayores privilegios y una tecnología que sea proactiva, que se anticipe a los problemas y produzca una realidad más cómoda.

Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data 1
Moon Ribas, entrevista durante un acto organizado por Fiturtech. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

Algo verdaderamente interesante de Fitur es que, si bien todo parece girar en torno a los viajes y el turismo y el consumo, abre una ventana interesante a relatos nada convencionales. Es reconfortante encontrar escenarios tan entregados a la tecnología que, por momentos, uno olvida que se encuentra en una feria de turismo. En este caso, el Fiturtech invitó a la artista catalana Moon Ribas, quien se reconoce como cyborg neurológico. Moon tiene implantes en los pies y puede sentir el pulso de la Tierra. Emplea la tecnología para potenciar sensibilidades biológicamente imposibles. Los dispositivos que tiene bajo la piel le permiten saber si en algún punto del planeta, no importa si Granada o Japón, se está produciendo un terremoto. Ella puede sentirlo, literalmente. Mientras habla le tiemblan los pies, y lo reconoce. Antes, a veces, se despertaba en medio de la noche y se asustaba, pero ahora dice que está acostumbrada y puede continuar con la conversación y sin problema.

Ella es bailarina y se desafía a comunicar esa sensación a través de la danza. En otra época también colgaban de sus orejas unos pendientes que medían la velocidad con la que camina y descubrió, por ejemplo, que inconscientemente uno camina más deprisa en Londres que en Roma, y eso dice mucho de las sociedades. Existe toda una lucha y una reivindicación en su caso: Moon presume de ser cyborg y -en consecuencia- transespecie. Porque asegura que cyborgs, sin saberlo, ya lo somos todos: ¿por qué decimos, si no, que nos hemos quedado sin batería? ¿Lo decimos por el teléfono o lo decimos por nosotros?

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