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Tres años sin Leopoldo López

Lidia Ramírez

Este próximo sábado 18 de febrero se cumplen tres años desde que el preso político más conocido de Venezuela y líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, ingresara en prisión acusado de varios delitos entre los que se incluyen incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir. 1095 días han pasado ya desde que Leopoldo se entregara a las autoridades durante una concentración en la plaza José Martí de Chacaito, en Caracas,  tras varios días en la clandestinidad con una orden de búsqueda y captura por haber impulsado una protesta para lograr una salida democrática del poder del presidente Nicolás Maduro. “Aquí los días transcurren tan lentos que parecen semanas y estas parecen meses, meses que se convierten en años”, narra el líder de Voluntad Popular en su libro Preso pero libre desde la cárcel militar de Ramo Verde.

Desde allí, y mediante su cuenta de Twitter (@leopoldolopez), hace un llamamiento a la población para que organicen una marcha contra el Gobierno de Maduro el próximo 18 de febrero. En Madrid, el mismo sábado a las 11.00 se ha organizado una concentración en la Plaza Colón para pedir la liberación de Leopoldo.

18 de febrero, Plaza Colón de Madrid: concentración por la liberación de Leopoldo

Los días de Leopoldo en prisión

Su abogado, Roberto Marreño, asegura a The Objective que las condiciones de reclusión de Leopoldo, tras la publicación de ese texto en julio pasado, han empeorado. “Se encuentra en una celda de 2×2, sin nevera, ni televisión, sin papel…”. Aislado en una torre del anexo B de la cárcel militar de Ramo Verde, en la ciudad de Los Teques, a las siete de la tarde se le apaga la luz y hasta las siete de la mañana no puede salir de la celda. “Leopoldo se despierta a las cinco de la mañana, a oscuras -porque no dispone de ningún aparato para alumbrarse- hace la cama, se lava la cara, toma café y se sienta a rezar. Luego, hace ejercicio en el calabozo”. Además, Marreño nos cuenta que todos los presos tienen terminantemente prohibido hablar con Leopoldo. “Cuando los guardias están de buenas le abren la celda, sin embargo, no puede hablar con nadie, ni con otros compañeros, ni con guardias”, apunta el abogado, quien asegura que incluso los familiares de los otros presos tienen prohibido hablar con los familiares de Leopoldo. “Si esto ocurre los prisioneros son castigados”.

14 de febrero de 2014. Leopoldo López es detenido. (Jorge Silva | Reuters)
14 de febrero de 2014. Leopoldo López es detenido. (Jorge Silva | Reuters)

A la pregunta de si López podría estar perdiendo la cordura producto del encierro, el letrado se muestra firme y contundente: “todo lo contrario”. “Ellos quisieran que la perdiera, pero él sabe que lo que está haciendo vale la pena, ve logros, se siente correspondido y querido por su pueblo y eso hace que se mantenga fuerte en sus ideas y convicciones”. De hecho asegura que Leopoldo volvería a rebelarse mil veces más contra el régimen si esto sirve para desenmascarar a Maduro. Así lo ha manifestado también en varias ocasiones el mismo opositor en su cuenta de Twitter.

En cuanto a su aspecto físico, Marreño cuenta que está delgado y luce barbudo –una imagen desconocida hasta sus días en prisión–, sin embargo, “goza de buena salud”.  “Es el tipo que te recibe siempre con una sonrisa”, y aunque la cárcel tiene como principal objetivo quebrar su voluntad “no lo van a lograr, se mantiene incólume”, sentencia.

Situación penal actual

Condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de prisión, fue acusado de incitar a la violencia por azuzar en 2014 a sus seguidores en un estallido de violencia contra el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro que comenzaron en febrero y se alargaron hasta junio, y en las que fueron asesinadas 43 personas. Aunque en un principio se le atribuyeron también los delitos de homicidio y terrorismo, estos fueron posteriormente desestimados ya que sus abogados evidenciaron que estos asesinatos fueron cometidos por “los propios funcionarios del Estado”. En este momento, Marreño, que jura que Leopoldo no cumplirá esta condena, cuenta a The Objective que han presentado un recurso de casación penal en el Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, el diario venezolano El Estímulo ha anunciado que el Tribunal Superior de Justicia ha desestimado dicho recurso, de modo que el coordinador nacional del partido Voluntad Popular debe cumplir los 13 años nueve meses y siete días de prisión, a los que fue sentenciado. Llevar el caso ante la Sala de Casación Penal es el último recurso que contempla la legislación venezolana para hacer un análisis de la sentencia.

“Leopoldo López es el premio gordo del Gobierno. No saldrá de prisión”

– Luis Salamanca, politólogo

Por el contrario, el politólogo venezolano Luis Salamanca, se muestra contundente: “Mientras haya Gobierno madurista o chavista, Leopoldo López no saldrá de prisión”. Y argumenta: “Es el premio gordo del Gobierno. López en la calle es un dolor de cabeza muy grande para Maduro y es un candidato potente para las próximas presidenciales de diciembre de 2018”.  Y es que según el experto, el preso político supera ya en 10 puntos a Henrique Capriles, dirigente del partido Primero Justicia y actual gobernador del Estado Miranda. “Leopoldo ha logrado lo que él quería, ser un líder político, pero está preso”.

En este sentido, el opositor Leopoldo López ha asegurado desde la cárcel en una entrevista exclusiva con Efe que el considerado número dos del chavismo, Diosdado Cabello, reconoció poco antes de su detención ante su esposa, Lilian Tintori, y sus padres que él era “inocente” y que su situación obedecía a una “medida política”.

Líderes mundiales unidos para pedir la liberación de Leopoldo

La oposición asegura que en las cárceles de Venezuela hay más de 100 presos políticos. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se ha manifestado a favor de los presos políticos a través de un tuit en el que pide “justicia, Derechos Humanos y libertad para los presos políticos venezolanos”. El texto va acompañado con una fotografía con la mujer del líder venezolano, Lilian Tintori, paseando por los jardines de su residencia del Palacio de la Moncloa, a las afueras de Madrid.

Por su parte, los ex presidentes Felipe González y José María Aznar se han unido en un acto inédito, titulado ‘Europa por la libertad de Venezuela’, para condenar esta situación en el país latinoamericano. “Con presos políticos no hay democracia”, ha dicho González. “No puede haber presos de conciencia en Venezuela y sentarse a hablar sin sonrojarse con el Gobierno”, ha añadido. Ideas que han sido secundadas por su opositor en otros tiempos políticos: “El diálogo es una farsa para garantizar la continuidad de régimen de Maduro”, ha asegurado Aznar. Fuera de España, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se ha mostrado solidario con los presos venezolanos. Mediante un mensaje en su cuenta de Twitter, como ya nos tiene acostumbrados, Trump ha pedido la liberación del opositor. “Venezuela debería sacar de prisión inmediatamente a Leopoldo López, prisionero político y esposo de @liliantintori (la acabo de conocer con @marcorubio)”.

El tuit de Trump, en el que también ha publicado una foto junto a Lilian, que ha viajado a Washington para plantear en el Senado de EEUU su visión sobre la crisis que atraviesa Venezuela, es el primer gesto político del presidente estadounidense hacia el país latinoamericano y supone una toma de posición firme con la causa de la oposición de Venezuela.

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La CUP y la radicalización del procés

Andrea Mármol

En las últimas semanas no han faltado hazañas protagonizadas por la última fuerza representada en el parlamento autonómico catalán, la CUP. Su mayor o menor recorrido mediático no es óbice, sin embargo, para que la fotografía conjunta de todas esas iniciativas permita al lector hacerse una idea bastante precisa de lo que persiguen los integrantes de la -¿formación?-.

Despidieron el curso escolar con una pegada de carteles con el rostro del caudillo que perseguía tildar de franquista a todos aquellos catalanes que se niegan a participar en la votación ilegal que teje de espaldas a la ciudadanía el gobierno catalán. La misma semana, en el parlamento, se negaron a condenar la tiranía de Maduro en Venezuela. Huelga la mención a los violentos ataques contra el turismo en la capital catalana que han marcado la primera quincena del mes. 
La guindilla: su cartel escoba. Son famosas sus reminiscencias leninistas pero lo son algo menos el uso que de la misma técnica hizo el fascismo español en los años 30, y más recientemente, la extrema derecha de la UKIP en Reino Unido. Al cabo, ¿no supone barrer todo aquello que no le gusta a uno la no aceptación de las razones del otro? ¿Y no es esa, en todo caso, una posible definición del fascismo?

Y ante la gravedad de estos hechos, hay quien se atreve a sugerir que estos episodios no son más que menudencias veraniegas que buscan acalorar las calurosoas sobremesas. Alegan, ellos, que se sobredimensiona en el debate público todo lo que tiene que ver con la CUP. Añaden que la finalidad única es, claro, dañar el ‘procés’ mediante los ataques al socio principal del gobierno desleal del convergente Puigdemont.

Algunas de esas críticas han hecho que me pregunte si es intelectualmente honesta esa asociación. Y lo cierto es que desbaratar la deriva separatista por los actos violentos y de insurrección de la minoritaria CUP es lo más justo que se puede hacer. Porque la lógica es la misma: a la CUP le parece antidemocrático tener que pagar los daños causados por el asalto violento a un autobús en la vía pública y a Puigdemont le parece antidemocrática la Constitución española. Por eso unos anuncian que no afrontarán para la multa y otros proclaman que desobedecerán al TC.

¿Cómo va a exigir Puigdemont, que ha reiterado que desoirá a los tribunales españoles, que los antisistema paguen una multa? Jugar con el desprecio a la ley y convertirlo en la única meta política de la acción de un gobierno tiene consecuencias como esta, la legitimación para que cada cual decida a su antojo qué parte del ordenamiento jurídico quiere aplicar. ¿Por qué habría de ser más tolerable desobedecer al TC que dejar de pagar una multa?

Por si fuera poco, es evidente que la lógica contraria a la legalidad del ‘procés’ cada vez concita menos apoyos. De hecho, sólo está el de la formación antisistema y contraria a la propiedad privada. Reprochar las subidas de tono de la CUP al gobierno catalán, entregado a la independencia, lejos de ser una incorrección es de lo más preciso: que expliquen Puigdemont y Junqueras por qué siguen comprando gustosos el favor de sus socios y que rindan cuentas por ellos, que nadie sino los moradores de la Generalitat decidieron auparlos al centro del debate público catalán.

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Maduro y su constitución

Gonzalo Gragera

Foto: UESLEI MARCELINO
Reuters

Qué difícil es poner límites y nombres a la historia. Cuando la vives, cuando sigues su curso, cuando no es heredada de la prudente distancia de los hechos y de los libros. Pero eso, junto con la exactitud de la palabra, es lo que exige el oficio, y de este modo, aun conscientes de la posibilidad de incurrir en el error, abandonamos la conducta de los indiferentes. Y de los interesados, claro. Sólo así, despojados de ambas inclinaciones, puede uno acercarse a la realidad, o al contexto, de lo que sucede en Venezuela, en donde las últimas noticias de esta semana nos llevan a un alzamiento militar -¿golpe de Estado?, ¿ruido de sables?- de veinte hombres en Valencia, la tercera ciudad de Venezuela en cuanto a población, con más de dos millones de habitantes. La insurrección concluyó con dos fallecidos, ocho detenidos y el control del cuartel por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Aunque los cabecillas de la rebelión no sean novatos en la lucha clandestina contra el Gobierno de Maduro –el líder de la revuelta fue expulsado del ejército al estar, dicen, involucrado en una conspiración en contra del presidente, allá por 2014-, es significativo que un sector de la sociedad tan cercano a los intereses del chavismo se tome la justicia por su mano. Incluso en los grupos que se presumen afines a los ideales del chavismo hay disidencias, reflejo de un país dividido, fraccionado, también en los simpatizantes, colaboradores, del partido del Gobierno.

Ejemplo de esa división dentro de las piezas del engranaje del chavismo es la destitución de la fiscal general, Luisa Ortega. Una decisión que ha tomado la Asamblea Constituyente de manera discrecional y arbitraria, lo que levanta, de nuevo, sospechas sobre la legitimidad del proceso constituyente. Un proceso constituyente que se considera, con observar sus primeros pasos es suficiente, un fraude: casualmente hay una excesiva coincidencia entre los intereses del Ejecutivo de Maduro y la primera consecuencia que origina este proceso, que es la disolución del Legislativo, institución cuya potestad tomó la oposición en 2015. Cualquiera diría que si la institución política no es altavoz de la ideología chavista, no tiene validez; que el movimiento del chavismo debe ser concomitante del Estado venezolano. Pero esa tensión no se da sólo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, también en el Judicial, cuyos magistrados se pronunciaron en contra de Maduro por intentar crear un Estado “con fines golpistas”.

Respecto de la sociedad venezolana ajena a las instituciones públicas, la polarización no es menor. Las manifestaciones y concentraciones públicas han sido prohibidas por el Gobierno, mientras que la oposición insiste en “tomar Venezuela”. El resultado: las revueltas callejeras, los disturbios, los heridos. También la investigación y la censura de cuentas en las redes sociales de Voluntad Popular, partido de la oposición. Y la frustración de una sociedad que ve sus opiniones reprimidas a base de tiroteos, junto con el recelo del chavismo, al comprobar que no todo “el pueblo” coincide con sus aspiraciones.

Y en medio de todo este conflicto, en medio de estas diferencias, cada día más distantes, ¿qué Constitución podrá salir de la Asamblea Constituyente? ¿Qué texto que sirva de punto de partida del ordenamiento jurídico venezolano? ¿Qué proceso constituyente legítimo –donde todas las fuerzas políticas han de estar representadas- cuenta con una oposición, tanto en sus partidos como en la sociedad, silenciada, denostada y censurada? El único destino posible, vistos los sucesos, es el perpetuo conflicto civil entre las partes, conflicto de ideas enfrentadas que podría desembocar –ya hay amagos- en una guerra civil. O la redacción de un texto constitucional cuyas garantías democráticas sean simple adorno: el chavismo será un absoluto. En uno u otro supuesto, Constitución en el caos.

Continúa leyendo: Luisa Ortega Díaz, la fiscal chavista que se enfrentó a Maduro

Luisa Ortega Díaz, la fiscal chavista que se enfrentó a Maduro

Redacción TO

Foto: Marco Bello
Reuters

Luisa Ortega Díaz siempre fue una persona fiel a Hugo Chávez, a su causa. Por mucho tiempo fue considerada una inquisidora de la oposición, impulsó condenas contra los policías acusados por el golpe de Estado contra Chávez en 2002, logró la prisión para Leopoldo López –14 años– y otros tantos disidentes políticos. Pero hace cuatro meses su vida dio un giro y, en el primer sábado de la nueva Constituyente, Diosdado Cabello ha anunciado su destitución, aprobada por unanimidad. Para Ortega, su vida cambió el día que se enfrentó a Maduro.

La fractura comenzó cuando Ortega consideró en abril que aquella decisión por la que el máximo tribunal se adjudicó brevemente las funciones del Parlamento, de mayoría opositora, configuraba una “ruptura del orden constitucional”. El oficialismo no perdonó su osadía: la tildó de “loca”, marchó contra su “traición” y la demandó por irregularidades en su gestión. Incluso planteó a la justicia declararla demente.

Luisa Ortega Díaz, la fiscal chavista que se enfrentó a Maduro 1
Ortega y Maduro, durante un encuentro en Miraflores. | Foto: Reuters

El politólogo chavista Nicmer Evans, que comparte cierto ideario ideológico con Ortega –también en cuanto respecta a Maduro–, explica a la agencia AFP que ella “representa al chavismo democrático frente a las pretensiones totalitarias del madurismo”. Evans se deshace en elogios hacia la exfiscal general, y dice de ella que es “una mujer firme, con voluntad, carácter y criterio, que asume posturas a todo riesgo”.

Los problemas llegaron a Ortega cuando dejó de apuntar a los opositores para apuntar a los gobernantes. Pasó de ser colaboradora de Chávez desde 1999 hasta 2013 a una de las voces más críticas de la oposición, y quiso combatir con la justicia la “ambición dictatorial” de la Asamblea Constituyente del mandatario. Con todo, cada una de las acciones legales que emprendió contra la iniciativa fueron desestimadas por la corte suprema. Una corte suprema que, por otra parte, está acusada por la oposición de servir al régimen.

“Enfrentaría cualquier cosa por defender sus valores”, dice el marido de Ortega

Entre los mayores defensores de Ortega se encuentra Germán Ferrater, diputado disidente, el hombre con el que casó hace 18 años. De ella dice que es “una persona con mucho temple, valiente y honesta” y que “enfrentaría cualquier cosa por defender sus valores”.

Ferrater sabe de primera mano que los últimos meses de Ortega han sido tortuosos. Desde que se posicionó claramente contra las ambiciones del régimen de Maduro, ha sido blanco de las amenazas. Ella misma confesó a la cadena CNN que su trabajo, su hogar y el de sus familiares estaba siendo blanco de un “asedio permanente”, lo cual se proyectó en el secuestro de su hija y de su nieto.

Luisa Ortega Díaz, la fiscal chavista que se enfrentó a Maduro
Luisa Ortega, durante una rueda de prensa del 4 de julio. | Foto: Ariana Cubillos/AP

Aquel rapto coincidió con la visita que hizo a Brasil para investigar las implicaciones del caso de corrupción Odebrecht. “Permanecieron por tres días secuestrados”, contó tras las liberaciones. Con estos precedentes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) -cuyas decisiones son ignoradas por el gobierno- determinó que su vida estaba en “riesgo inminente” y le otorgó una medida cautelar de protección.

A Ortega le sustituye como fiscal general y de manera interina Tarek William Saab, que se ha desempeñado hasta hoy como Defensor del Pueblo y que ha hecho de la lealtad al régimen su principal atributo. El futuro de la mujer que plantó cara a Maduro es incierto; el Estado ha congelado sus bienes y tiene prohibida la salida del país. Y aunque todavía no se sabe cuándo, Ortega se sentará en el banquillo de los acusados para defenderse ante un sistema del que formó parte, pero que ya no reconoce.

Continúa leyendo: ¿Está dispuesta la UE a sacrificar sus intereses económicos con Venezuela para sancionarla?

¿Está dispuesta la UE a sacrificar sus intereses económicos con Venezuela para sancionarla?

Lidia Ramírez

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Los últimos acontecimientos en Venezuela, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente ilegal y la posterior manipulación de los resultados, ha provocado que la Comunidad Internacional comience a tomar medidas contra un gobierno que se resiste a seguir en el poder a pesar de que cuenta con el rechazo del 80% de la población, según los resultados de varias encuestas como Venebarómetro, Delphos o Datanálisis.

Si Estados Unidos ya ha sido el primer país en mover ficha y en aplicar sanciones contra Nicolás Maduro, ahora todas las miradas apuntan a la Unión Europea, que ya contempla un abanico de acciones. Según el politólogo venezolano consultado por este periódico, Luis Salamanca, “la Unión Europea está midiendo bien qué medidas aplicar, lo lógico sería que fuesen de menos a más”, apunta. “En una primera acción éstas serían personales”, contra funcionarios e hijos de la alta dirigencia chavista, en la línea de lo que está haciendo Estados Unidos, para luego, pasar a sanciones que sí afectarían a la nación, por ejemplo, de tipo comercial.

¿Está dispuesta la UE a sacrificar sus intereses económicos con Venezuela para sancionarla? 3
Pancarta contra la Asamblea Nacional Constituyente en una calle de Caracas. | Foto: Ueslei Marcelino/Reuters

En cifras, la relación comercial bilateral entre Venezuela y la UE se sitió en 2015 –últimos datos publicados –en 5.225 millones de euros anuales, con exportaciones a Venezuela por 3.015 millones e importaciones por 2.209 millones, informa la Delegación de la Unión Europea en Venezuela en su web. La Unión Europea es el tercer socio comercial de Venezuela tras Estados Unidos y China, exportando fundamentalmente maquinarias y equipos, productos químicos, y productos manufacturados; más de 2.000 empresas europeas han hecho inversiones en el país sudamericano con visión de largo plazo.

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿Está dispuesta la UE a sacrificar sus intereses económicos con Venezuela para sancionarla? Según Manuel Hidalgo, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, “lo importante es que los distintos gobiernos sepan con qué tipo de dirigentes están tratando y a partir de ahí aplicar medidas selectivas que puedan ser eficaces”. Y agrega, “obviamente, en algunos casos puede afectar a la población, pero hay que tener en cuenta que el gobierno prefiere pagar deuda (en vez de reestructurar) que utilizar más dólares para importar bienes de primera necesidad”.

Venezuela, desolada

En un país en el que el 90% de los productos básicos no se consiguen, el salario mínimo es el más bajo de los últimos 20 años (40.638 bolívares, unos 60 dólares, según la tasa oficial de cambio más alta), y la pobreza ha sufrido un aumento del 81%, según datos proporcionados en el mes de mayo a The Objective por el economista venezolano José Manuel Puente (el Gobierno lleva unos 20 meses sin publicar nada); una posible sanción de tipo económico o comercial al país “tiene a los venezolanos desolados”, apunta el politólogo Luis Salamanca, quien agrega que las únicas vías para haber podido parar la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente hubiesen sido una declaración institucional de los militares o que la oposición hubiese participado en la Asamblea. “Ese terreno nunca se tenía que haber dejado sólo, aunque fuese sucio, ahora hay que esperar lo peor”.

¿Está dispuesta la UE a sacrificar sus intereses económicos con Venezuela para sancionarla? 1
Dibujo en una vía de Caracas tras la elección de la Asamblea Constituyente. | Foto: Christian Veron / Reuters

Y es que según apunta el politólogo, la situación “es muy delicada y frágil desde el punto de vista económico y social. Una sanción económica sobre la nación va a provocar un efecto social muy fuerte”, y hace alusión al petróleo, principal fuente de ingresos del país, a pesar de que enfrenta los niveles más bajos en el precio del petróleo de los últimos 15 años, 44 dólares el barril, según datos dados a conocer por el Ministerio de Petróleo y Minería. “Un recorte en este sentido imposibilitaría al Gobierno comprar productos fuera de Venezuela, algo que supondría un grave problema ya que producimos muy pocos productos internos”.

Venezuela y el petróleo

Venezuela produce cerca de 2.2 millones de barriles de petróleo diarios, lo que representa aproximadamente el 2% del mercado mundial de combustible. Las ventas a China e India representan el 60% de las exportaciones totales, cifradas actualmente en unos 2,4 millones de barriles diarios. En segundo lugar, como compradores de petróleo venezolano se hallan India y Estados Unidos, con el 20% en ambos casos, este último recibe 750.000 barriles al día, sólo por detrás de Canadá (3.2 mb/d) y Arabia Saudí (1.1 mb/d). El 20% restante va destinado a América Central, Caribe, Cuba y parte de Europa. Estos son datos publicados por el diario Deutsche Welle según cálculos propios.

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Producción de la petrolera estatal PDVSA. | Imagen: Reuters

En este sentido, el miedo de posibles represalias de la comunidad internacional es latente. Sin embargo, para el profesor de la Carlos III, Manuel Hidalgo, “en la comunidad internacional hay actores con intereses y actitudes muy diferentes”; y detalla que “algunos son más frontales, como Estados Unidos y Colombia, países que están recibiendo muchos ciudadanos venezolanos que escapan del desastre. Por otro lado, estarían regiones como Cuba, Bolivia, Ecuador y Rusia que apoyan al régimen actual, y por otro lado regiones como China que son más pragmáticos, lo que quieren es que les paguen”.

Por otra parte, estarían las acciones de las organizaciones internacionales que, por su modo de operar, “son complejas en dar respuesta y, en ocasiones, la situación de algunos países y el cabildeo son fundamentales“, apunta Hidalgo. Es el caso, por ejemplo, de la OEA, “organización en la que los votos de pequeños países del Caribe han sido ganados a la causa chavista a cambio de determinadas prebendas”, asegura el catedrático.

Sin embargo, y a pesar de todo, el politólogo Luis Salamanca se muestra reticente sobre si estas medidas pudiesen provocar algún efecto en el Gobierno, ya que apunta, “las sanciones por sí solas, sobre todo a países autoritarios, no suelen ser muy eficaces”. Ejemplos claros de ello son Cuba, Corea del Norte y Siria.

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