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Tres años sin Leopoldo López

Lidia Ramírez

Este próximo sábado 18 de febrero se cumplen tres años desde que el preso político más conocido de Venezuela y líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, ingresara en prisión acusado de varios delitos entre los que se incluyen incendio intencional, instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir. 1095 días han pasado ya desde que Leopoldo se entregara a las autoridades durante una concentración en la plaza José Martí de Chacaito, en Caracas,  tras varios días en la clandestinidad con una orden de búsqueda y captura por haber impulsado una protesta para lograr una salida democrática del poder del presidente Nicolás Maduro. “Aquí los días transcurren tan lentos que parecen semanas y estas parecen meses, meses que se convierten en años”, narra el líder de Voluntad Popular en su libro Preso pero libre desde la cárcel militar de Ramo Verde.

Desde allí, y mediante su cuenta de Twitter (@leopoldolopez), hace un llamamiento a la población para que organicen una marcha contra el Gobierno de Maduro el próximo 18 de febrero. En Madrid, el mismo sábado a las 11.00 se ha organizado una concentración en la Plaza Colón para pedir la liberación de Leopoldo.

18 de febrero, Plaza Colón de Madrid: concentración por la liberación de Leopoldo

Los días de Leopoldo en prisión

Su abogado, Roberto Marreño, asegura a The Objective que las condiciones de reclusión de Leopoldo, tras la publicación de ese texto en julio pasado, han empeorado. “Se encuentra en una celda de 2×2, sin nevera, ni televisión, sin papel…”. Aislado en una torre del anexo B de la cárcel militar de Ramo Verde, en la ciudad de Los Teques, a las siete de la tarde se le apaga la luz y hasta las siete de la mañana no puede salir de la celda. “Leopoldo se despierta a las cinco de la mañana, a oscuras -porque no dispone de ningún aparato para alumbrarse- hace la cama, se lava la cara, toma café y se sienta a rezar. Luego, hace ejercicio en el calabozo”. Además, Marreño nos cuenta que todos los presos tienen terminantemente prohibido hablar con Leopoldo. “Cuando los guardias están de buenas le abren la celda, sin embargo, no puede hablar con nadie, ni con otros compañeros, ni con guardias”, apunta el abogado, quien asegura que incluso los familiares de los otros presos tienen prohibido hablar con los familiares de Leopoldo. “Si esto ocurre los prisioneros son castigados”.

14 de febrero de 2014. Leopoldo López es detenido. (Jorge Silva | Reuters)
14 de febrero de 2014. Leopoldo López es detenido. (Jorge Silva | Reuters)

A la pregunta de si López podría estar perdiendo la cordura producto del encierro, el letrado se muestra firme y contundente: “todo lo contrario”. “Ellos quisieran que la perdiera, pero él sabe que lo que está haciendo vale la pena, ve logros, se siente correspondido y querido por su pueblo y eso hace que se mantenga fuerte en sus ideas y convicciones”. De hecho asegura que Leopoldo volvería a rebelarse mil veces más contra el régimen si esto sirve para desenmascarar a Maduro. Así lo ha manifestado también en varias ocasiones el mismo opositor en su cuenta de Twitter.

En cuanto a su aspecto físico, Marreño cuenta que está delgado y luce barbudo –una imagen desconocida hasta sus días en prisión–, sin embargo, “goza de buena salud”.  “Es el tipo que te recibe siempre con una sonrisa”, y aunque la cárcel tiene como principal objetivo quebrar su voluntad “no lo van a lograr, se mantiene incólume”, sentencia.

Situación penal actual

Condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de prisión, fue acusado de incitar a la violencia por azuzar en 2014 a sus seguidores en un estallido de violencia contra el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro que comenzaron en febrero y se alargaron hasta junio, y en las que fueron asesinadas 43 personas. Aunque en un principio se le atribuyeron también los delitos de homicidio y terrorismo, estos fueron posteriormente desestimados ya que sus abogados evidenciaron que estos asesinatos fueron cometidos por “los propios funcionarios del Estado”. En este momento, Marreño, que jura que Leopoldo no cumplirá esta condena, cuenta a The Objective que han presentado un recurso de casación penal en el Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, el diario venezolano El Estímulo ha anunciado que el Tribunal Superior de Justicia ha desestimado dicho recurso, de modo que el coordinador nacional del partido Voluntad Popular debe cumplir los 13 años nueve meses y siete días de prisión, a los que fue sentenciado. Llevar el caso ante la Sala de Casación Penal es el último recurso que contempla la legislación venezolana para hacer un análisis de la sentencia.

“Leopoldo López es el premio gordo del Gobierno. No saldrá de prisión”

– Luis Salamanca, politólogo

Por el contrario, el politólogo venezolano Luis Salamanca, se muestra contundente: “Mientras haya Gobierno madurista o chavista, Leopoldo López no saldrá de prisión”. Y argumenta: “Es el premio gordo del Gobierno. López en la calle es un dolor de cabeza muy grande para Maduro y es un candidato potente para las próximas presidenciales de diciembre de 2018”.  Y es que según el experto, el preso político supera ya en 10 puntos a Henrique Capriles, dirigente del partido Primero Justicia y actual gobernador del Estado Miranda. “Leopoldo ha logrado lo que él quería, ser un líder político, pero está preso”.

En este sentido, el opositor Leopoldo López ha asegurado desde la cárcel en una entrevista exclusiva con Efe que el considerado número dos del chavismo, Diosdado Cabello, reconoció poco antes de su detención ante su esposa, Lilian Tintori, y sus padres que él era “inocente” y que su situación obedecía a una “medida política”.

Líderes mundiales unidos para pedir la liberación de Leopoldo

La oposición asegura que en las cárceles de Venezuela hay más de 100 presos políticos. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se ha manifestado a favor de los presos políticos a través de un tuit en el que pide “justicia, Derechos Humanos y libertad para los presos políticos venezolanos”. El texto va acompañado con una fotografía con la mujer del líder venezolano, Lilian Tintori, paseando por los jardines de su residencia del Palacio de la Moncloa, a las afueras de Madrid.

Por su parte, los ex presidentes Felipe González y José María Aznar se han unido en un acto inédito, titulado ‘Europa por la libertad de Venezuela’, para condenar esta situación en el país latinoamericano. “Con presos políticos no hay democracia”, ha dicho González. “No puede haber presos de conciencia en Venezuela y sentarse a hablar sin sonrojarse con el Gobierno”, ha añadido. Ideas que han sido secundadas por su opositor en otros tiempos políticos: “El diálogo es una farsa para garantizar la continuidad de régimen de Maduro”, ha asegurado Aznar. Fuera de España, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se ha mostrado solidario con los presos venezolanos. Mediante un mensaje en su cuenta de Twitter, como ya nos tiene acostumbrados, Trump ha pedido la liberación del opositor. “Venezuela debería sacar de prisión inmediatamente a Leopoldo López, prisionero político y esposo de @liliantintori (la acabo de conocer con @marcorubio)”.

El tuit de Trump, en el que también ha publicado una foto junto a Lilian, que ha viajado a Washington para plantear en el Senado de EEUU su visión sobre la crisis que atraviesa Venezuela, es el primer gesto político del presidente estadounidense hacia el país latinoamericano y supone una toma de posición firme con la causa de la oposición de Venezuela.

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La “literatura comprometida” que navega en la lucha por los derechos humanos

Romhy Cubas

Foto: Wikimedia Commons
Wikipedia Commons

La literatura como elemento de denuncia social, especialmente como detonante  en la querella de los derechos humanos se introduce en la civilización desde que existen las xenofobias y exclusiones individuales. No es solo una aproximación de injusticias y éticas torcidas, es más bien una manera natural de drenar eso que descartamos en diferentes épocas y continentes por ser “diferente” y enfrentarse al automatismo general de un Estado.

Ya en siglo XIX el británico Charles Dickens y el francés Víctor Hugo se estrenaban sin saberlo en esta literatura que exponía crudamente las injusticias y sufrimientos más latentes pero a la vez más ignorados de una sociedad.  Dickens se explaya en los albores de la Revolución Francesa como contexto para narrar una época de profundos cambios estructurales, pero también para establecer ese conflicto de clases entre ricos y pobres que supo plasmar con tanto tino en uno de sus cuentos más famosos, Historia de dos ciudades.

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Portada de Historia de dos ciudades de Charles Dickens | Imagen: Alianza Editorial

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.».

Víctor Hugo por su parte plantea un argumento a favor de los oprimidos y especialmente en contra de la pena de muerte, Les Misérables (1862)  una obra esencialmente política pero que penetra en los estereotipos sociales y expone un submundo entre clases que muchos prefirieron ignorar para entonces; esta permanece como una de las acciones contra la corrupción y depravación más importantes de la literatura. Émile Zola también publicó novelas sociales y de protesta como Germinal (1885) contra la desigualdad social. Gustave Flaubert con Madame Bovary (1857) o Mark Twain con Huckleberry Finn (1885) son otros de los escritores que se afincaron en el concepto de Sartre de “literatura comprometida” para denunciar aquellos lugares incómodos de los que no se hablaba en público.

La “literatura comprometida” que navega en la lucha por los derechos humanos 1
Portada de Los miserables de Víctor Hugo | Imagen: Austral / Grupo Planeta

Ejemplos tempranos pero básicos en una literatura que ha evolucionado no precisamente a la par de la tecnología o el movimiento de las ciudades, sino que se mantiene y se alimenta de esas mismas desigualdades que siglos después continúan creando pequeños núcleos de exclusión.  Contiendas milenarias vigentes todavía en acciones sutiles. En 1955 los autobuses en Estados Unidos todavía señalizaban con una línea el lugar donde se debían sentar las personas de color. No fue hasta 1931 que España reconoció el derecho al voto de las mujeres y en el siglo  XXI todavía hay países que no reconocen la unión legal de personas del mismo sexo.  

El mundo progresa, pero las desigualdades también, no son solo los movimientos cívicos más reconocidos como la abolición de la esclavitud, el reconocimiento de la comunidad LGBT, o el movimiento sufragista femenino. En materia de derechos humanos los crímenes de guerra se siguen sumando a la lista de destrucciones masivas entre comunidades: el exilio de los Rohinyá, el desplazamiento de miles de inmigrantes en el Medio Oriente, África y el Mediterráneo, el rastro de la guerra civil sudanesa o la libanesa.

Aquí entra la estimulación de la literatura de denuncia que motiva específicamente a la acción, una escuela que cree en el enorme poder de la “disciplina” para el cambio social y artístico.  El intelectual francés Jean Paul Sartre la denominó “Literatura Comprometida”, una invitación a los escritores a reflexionar sobre su contemporaneidad y a establecer narrativas que planteen alternativas a la realidad dentro de un terreno ficticio.  

Escritoras y filósofas como Simone de Beauvoir, Elfriede Jelinek y Naomi Wolf, alzaron la voz mediante textos irreverentes que rompían con las “moralidades” de la época. Simone de Beauvoir por ejemplo llama a la acción colectiva, la acción que responde a su tiempo y a su contexto histórico en la búsqueda del progreso humano.

Como teórico de la literatura comprometida, Sartre se pregunta para quién y por quien se escribe, el compromiso como arte o como colectivo:

“Un joven imbécil escribe: «Si usted quiere comprometerse, ¿a qué espera para inscribirse en el Partido Comunista?» Un gran escritor, que se comprometió muchas veces y rompió sus compromisos todavía con más frecuencia, pero que lo ha olvidado, me dice: «Los peores artistas son los más comprometidos: ahí tiene a los pintores soviéticos». Un viejo crítico se lamenta dulcemente: «Quiere usted asesinar a la literatura; el desprecio de las Bellas Letras se exhibe con insolencia en su revista». Un pobre de espíritu me llama intelectualoide, lo que es sin duda para él el peor de los insultos; un autor que se arrastró penosamente de una guerra a otra y cuyo nombre despierta a veces lánguidos recuerdos entre los viejos, me reprocha que no me preocupe de la inmortalidad: sabe, a Dios gracias, de mucha gente bien que pone en ella su mayor esperanza. A los ojos de un buen foliculario norteamericano, mi laguna está en que no he leído nunca a Bergson ni a Freud; en cuanto a Flaubert, que no se comprometió, parece que me obsede como un remordimiento. Los maliciosos guiñan el ojo: «¿Y la poesía? ¿Y la pintura? ¿Y la música? ¿También quiere usted comprometerlas?» Y los espíritus marciales preguntan: «¿De qué se trata? ¿De literatura comprometida? Pues bien, es el antiguo realismo socialista, a no ser que estemos ante una renovación del populismo, mucho más agresivo”.

Entre las grandes obras de literatura y novela de denuncia social se encuentran no solo los clásicos de Dickens como Casa desolada o Historia de dos ciudades, sino esa confesión necesaria de James Baldwin con  El cuarto de Giovanni, así como Los demonios o el Crimen y Castigo de Dostoievski, Las uvas de la ira de John Steinbeck, La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe  e inclusive las utopías de Orwell se aferran a una par.

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Protesta de mujeres en New Jersey 1968 | Imagen: Pinterest

Al final, como explica la autora del Prisionero de Teherán, Marina Nemat: “La literatura le permite a la víctima convertirse en sobreviviente y hacer frente al pasado para garantizar un futuro mejor. Es la literatura la que transmite la experiencia humana, llega a nuestros corazones y nos hace sentir el dolor de aquellos que han sido tratados injustamente. Sin literatura y narrativa, perderíamos nuestra identidad como seres humanos y nos disolveríamos en la oscuridad del tiempo y nuestros errores repetidos nos llevarían de una devastación prevenible a la siguiente“.

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Por qué Islandia es la supercampeona en igualdad de género

Magnea Marinósdóttir y Rósa Erlingsdóttir

Foto: Ross Hughes
Unsplash

El Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial no tiene dudas: Islandia es, por noveno año consecutivo, el mejor país para la igualdad de género. Varios factores son determinantes, como la acción colectiva y la solidaridad de los activistas pro los derechos humanos de las mujeres, la voluntad política y las herramientas como la legislación, el presupuesto y los cupos femeninos.

Nos proponemos comprender mejor por qué un país tan pequeño Islandia ocupa el primer lugar en igualdad de género en el mundo.

Una isla abierta al progreso

Islandia, a pesar de ser una isla, no está aislada del progreso hacia la igualdad de género. Al igual que en el resto del mundo, este progreso gradual puede atribuirse en primer lugar a la solidaridad de los defensores de los derechos humanos de las mujeres que desafían y protestan contra el monopolio del poder en manos de los hombres y el poder de los hombres sobre las mujeres.

En segundo lugar, su éxito se puede atribuir a que las mujeres asumen el poder y crean alternativas a las “verdades” dominantes masculinas y hacen visibles las realidades invisibles de las mujeres, sobre todo las prácticas discriminatorias, incluidos el acoso y el abuso sexuales. Por último, el progreso de Islandia se puede atribuir a que las mujeres y los hombres comparten el poder como responsables de la toma de decisiones, y cada vez hay más hombres que apoyan las concesiones mutuas que requiere la igualdad de género.

En la cultura islandesa existe el concepto de “mujeres fuertes”

Como tal, el caso islandés no es nada excepcional. Ha recibido la influencia de las corrientes culturales, políticas, religiosas, sociales, académicas y económicas que han llegado a sus costas, y de las que se han desarrollado y creado dentro del país. En su cultura existe el concepto de “mujeres fuertes”. A pesar de ser mítico, tiene sus raíces en la realidad, ya que las mujeres han disfrutado de ciertas libertades, y tenían autoridad cultural y religiosa durante el período de la Comunidad Islandesa, la que persistió a lo largo del tiempo. Desde un punto de vista religioso, la diversidad fue adoptada en la sociedad pagana “premoderna”. Había dioses y diosas, así como mujeres y hombres que servían como autoridades culturales y religiosas. Las mujeres eran sacerdotisas y oráculos, poetas y maestras de runas, comerciantes y médicas, que disfrutaban de respeto en la sociedad.

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“Mujeres fuertes”, un concepto muy islandés. | Foto: Bob Strong / Reuters

Una lucha histórica

Esta diversidad religiosa terminó con el advenimiento del cristianismo en el año 1000 cuando los diferentes Dioses y Diosas fueron reemplazados por un Dios monolítico. Al mismo tiempo, las mujeres ya no eran lo suficientemente buenas para representar públicamente a Dios y, a pesar de tener un estatus relativamente igualitario, las mujeres no tenían derecho a votar ni a estar representadas en el parlamento islandés, el más antiguo del mundo, establecido en el año 930.

Posteriormente, las mujeres comenzaron a luchar por el derecho a ser “suficientemente buenas”. En parte tuvieron éxito en 1914 y 1915 cuando a las mujeres se les otorgó el derecho legal de ser sacerdotisas protestantes, y el derecho de votar y de presentarse como candidatas políticas, respectivamente. Sin embargo, había una gran brecha entre el progresivo desarrollo de leyes basado en los derechos y las normas culturales predominantes y la realidad social, que mantenía a los hombres en un lugar de poder disfrutando de su “ventaja competitiva” y continuaba conteniendo a las mujeres.

Esta situación permaneció hasta que un grupo importante de mujeres instruidas penetró en las fortalezas que rodeaban los palacios del conocimiento y las universidades, y el feminismo se convirtió en un movimiento de masas en las décadas de 1960 y 1970 uniendo a las mujeres en su lucha por la igualdad de derechos e influencia política. Durante estas décadas, las mujeres comenzaron a tomar el poder para definir y redefinir el mundo en el que vivimos e incluso inventar nuevas “verdades” sobre dónde estaban paradas. El feminismo incluso comenzó a infiltrarse en la teología, ya que la primera mujer que se convirtió en sacerdotisa en Islandia en 1974, o 974 años después de que Islandia se convirtiera al cristianismo y 60 años después de que se legalizara que las mujeres sirvieran como sacerdotisas, se refirió a Dios como Ella. 38 años después, en 2012, se invistió a la primera mujer obispo de Islandia. Había llevado un siglo.

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Agnes M. Sigurðardóttir (centro) se convirtió en 2012 en la primera mujer obispo en la historia de Islandia. | Foto: Iglesia de Islandia

En el frente político, la solidaridad de las mujeres mediante la organización política ha sido fundamental para promover la igualdad de género en Islandia. Durante el período de 1915 a 1983, solo entre el 2% y el 5% de los miembros del Parlamento eran mujeres.

También es importante señalar que las primeras mujeres islandesas elegidas para un gobierno municipal en 1908 y para el parlamento en 1922 estaban representadas por listas de mujeres, no por los partidos políticos tradicionales. Cuando este experimento político se repitió varias décadas más tarde con el establecimiento de la Alianza de Mujeres en 1982, produjo importantes cambios y un gran avance en la participación de las mujeres en la política. La plataforma política de la Alianza de Mujeres, que contaba con el apoyo de mujeres constituyentes, consistía en “demandas de las mujeres”, como guarderías para niños, que les permitiera a las mujeres participar en el mercado laboral en pie de igualdad con los hombres.

Posteriormente, en 1983, por primera vez en la historia de Islandia, hubo un fuerte aumento en la cantidad de mujeres en el parlamento que pasó de cinco a 15 miembros de un total de 60 en una sola elección. Un científico político islandés, el Dr. Auður Styrkársdóttir, ha comparado las oleadas de concesiones democráticas a las mujeres con desastres naturales, como terremotos o erupciones volcánicas. A diferencia del aumento constante de la representación de las mujeres en los otros países nórdicos, el dominio masculino en Islandia solo se vio interrumpido por la acción colectiva y la solidaridad de las mujeres.

La Alianza de Mujeres dejó de existir en 1999 después de trabajar incesantemente desde dentro del parlamento, influyendo en el debate político y en las agendas políticas de los partidos políticos tradicionales. Poco a poco, los “asuntos de la mujer” fueron incorporados en las agendas políticas de otros partidos y las mujeres en esos partidos comenzaron a desempeñar un papel más importante que antes, cuando se consideraban solo la guinda del pastel, una flor decorativa dentro de los partidos políticos y las listas de candidatos dominados por hombres.

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Jóhanna Sigurðardóttir, primera ministra de Islandia entre 2009 y 2013, se convirtió en la primera jefa de gobierno reconocida como LGTB del mundo. | Foto: Ints Kalnins / Reuters

Durante el siglo transcurrido desde que las mujeres obtuvieron el derecho a voto en las elecciones nacionales ha habido un aumento en la cantidad de mujeres que se postulan como candidatas. La misma proporción de ambos sexos todavía no es suficiente si el objetivo es alcanzar la igualdad de género en la representación política. Para alcanzar ese objetivo, las mujeres deben estar en una posición alta o más alta en la lista de candidatos para tener las mismas oportunidades de ser elegidas. Una de las historias de éxito en Islandia es que, entre los partidos políticos establecidos desde hace mucho tiempo, solo uno no aplica algún tipo de normas de cupos de género, como un “sistema de cremallera” cuando seleccionan hombres y mujeres en sus listas de candidatos.

Desde 2016, las mujeres conforman el 48% de los representantes electos en el parlamento. También es un gran logro en esta larga lucha que la cantidad de mujeres en el gabinete, en los últimos años, haya comenzado a reflejar la participación de las mujeres en el parlamento. El poder ejecutivo se considera el nivel más alto en la política. Y después de más de 100 años, casi se ha llegado a la igualdad política de ambos géneros.

Empoderamiento político y económico para no estar a merced de nadie

En conclusión, la situación de la mujer en Islandia fue, históricamente, relativamente igual a la de los hombres, aunque la igualdad jurídica no estuvo asegurada hasta 1976. Pero las mujeres se vuelven vulnerables si no tienen o están excluidas del poder verdadero por un sistema que no protege por ley ni de facto los derechos de las mujeres frente a los hombres en los casos de conflicto. Esto se aplica en particular a situaciones de violencia contra mujeres y niñas perpetradas por miembros de la familia o desconocidos dentro o fuera de sus hogares.

La vida de una mujer en un sistema que no protege sus derechos humanos y su seguridad es como la ruleta rusa: las mujeres están a merced de “sus amos”, hombres buenos o malos, porque el sistema protege los intereses de los perpetradores (potenciales) de violencia. En un sistema así, algunas mujeres tienen suerte, mientras que otras sacan o les entregan el palito más corto.

En consecuencia, históricamente y aún hoy, la lucha de los defensores de los derechos humanos de las mujeres no se trata de hombres buenos o malos en sí misma. En cambio, se trata del uso y abuso del poder y la autoridad, a saber, la conversión de un sistema donde prevalece una cultura de impunidad sobre una cultura de responsabilidad por la violencia contra las mujeres (y los hombres). La lucha tiene como objetivo cambiar el sistema, las normativas y regulaciones legales que gobiernan nuestras vidas, que ha sido moldeado por personas con y en el poder. Esta es también la razón por la que las mujeres necesitan tener el mismo poder y ser parte del poder. Tan simple como eso.

El empoderamiento político y económico sistémico de las mujeres fue de la mano con la “invasión” de mujeres feministas en la esfera académica

El empoderamiento político y económico sistémico de las mujeres fue de la mano con la “invasión” de mujeres feministas en la esfera académica en la cuna del conocimiento en los años sesenta y setenta, lo que resultó en el surgimiento de una nueva realidad de la que antes no se hablaba o no podía verse. El término “acoso sexual” es un ejemplo. Este se acuñó en la década de 1960, y su significado deriva de la experiencia de las víctimas hasta el momento impotentes y sin voz, las supervivientes, que pudieron hacerse oír usando esta nueva terminología feminista. La legislación que prohíbe el acoso sexual se introdujo en Islandia y en otros países predominantemente occidentales en ese momento. Pero la cultura generalizada del poder y el privilegio masculino resultó en que los depredadores sexuales siguieran protegidos a pesar de la prohibición legal, tanto por los hombres como las mujeres que estaban implicados en sus crímenes, ya que silenciaban a las víctimas, o las nombraban, culpaban y avergonzaban.

Justo antes de que salieran a la luz los alegatos contra Harvey Weinstein en los Estados Unidos, el gobierno de Islandia había colapsado después de que a seis agresores sexuales se les restableció su ‘posición social elevada’ bajo la legislación del siglo XIX utilizando la terminología “restauración del honor”. La información sobre los casos, originalmente retenidos y luego liberados, constituyó un abuso de confianza en la mente de uno de los socios más pequeños de la coalición, lo que resultó en la disolución del gobierno. En septiembre, la cláusula respectiva en la ley fue derogada.

En general, es impresionante ver cómo las redes sociales están creando una ola de protestas en la que las mujeres hablan, dicen “yo también”, y le hacen saber al mundo que ya han tenido suficiente. Esto sucede tanto en Islandia como en otros lugares. El elemento “es normal que esto suceda” de los “casos de restauración del honor” movilizó a las víctimas, sus padres, las feministas y el público en general en una fuerte protesta representada por el hashtag #höfumhátt, que significa “¡hagámonos escuchar!”

Desafíos por cumplir

¿Qué otros desafíos quedan? En Islandia, como en los otros países nórdicos, el estado de bienestar apoya la igualdad de género al otorgar licencia por paternidad tanto al padre como a la madre, lo que resulta en que ambos comparten no solo más poder sino también la responsabilidad de llevar adelante el hogar y la familia.

Las ideas sobre la masculinidad están cambiando entre los jóvenes, lo que probablemente contribuirá a la eliminación de la segregación de género en el mercado laboral en el futuro cercano. Aún así, hay desafíos que quedan por resolver, en particular la realidad con roles masculinos y femeninos en la que vivimos, donde se asumen ciertas cosas sobre los individuos o los grupos en función de su sexo. Tales suposiciones y nociones basadas en el género continúan causando problemas; por ejemplo, la forma en que las ocupaciones predominantemente femeninas, como la enfermería, se valoran menos que las ocupaciones de los hombres, como la construcción. Existe una brecha salarial de género para un trabajo de igual valor a pesar de la existencia de la ley sobre la igualdad salarial de 1961. Las mujeres islandesas han protestado haciendo huelgas generales desde 1975.

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Islandia será el primer país del mundo en hacer que los empleadores demuestren que ofrecen un salario igualitario independientemente de su sexo, etnia, sexualidad o nacionalidad. | Foto: Frank Augstein / AP

Ahora, más de 40 años después, las mujeres cuentan con el apoyo de la voluntad política, como se evidencia en la implementación de la ley sobre la certificación de igualdad salarial. Esta legislación se basa en una herramienta llamada Equal Pay Standard que tiene como objetivo eliminar la brecha salarial entre los géneros. La norma se aplicará a todas las empresas e instituciones con 25 puestos de trabajo de tiempo completo. La implementación de la norma facultará y permitirá a los empleadores incorporar un sistema de gestión de igualdad salarial de acuerdo con el principio de igual remuneración por igual tarea y trabajo de igual valor. De este modo, cumplirán con la ley de igualdad de los hombres y las mujeres, y con las exigencias de los tratados internacionales, como los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, la Plataforma de Acción de Pekín y la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer o CETFDCM (también conocida por sus siglas en inglés, CEDAW).

La intención del gobierno de implementar el Estándar de Igualdad Salarial a través de una legislación que fue ampliamente debatida en Islandia, al igual que todas las demás medidas legislativas sobre el tema. A su vez, ha llevado al debate sobre la igualdad de género a la política en general y a la formulación de políticas, lejos de los márgenes donde a menudo reside.

Se cree que el Estándar de Igualdad Salarial será el instrumento que elimine la brecha salarial entre géneros. ¿Cuál es el secreto? Predicar con el ejemplo.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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Karin Valecillos: “Nadie está libre de ser víctima del poder”

Ariana Basciani

Foto: Mauricio Villahermosa
Esfera Cultural

Aunque la palabra amparo signifique refugio o protección, la película venezolana con el mismo nombre, narra todo lo contrario. El Amparo relata la masacre de 14 pescadores ocurrida en los llanos venezolanos en 1988, siendo la voz de dos de sus sobrevivientes el hilo conductor para restablecer y defender la verdad de lo que realmente aconteció en el lugar.

El Amparo, dirigida por Rober Calzadilla y escrita por Karin Valecillos, ha sido ganadora de varios premios internacionales –entre ellos el Festival de Biarritz- y en la actualidad se encuentra en la carrera para optar por los premios Goya en España. Este viernes 24 de noviembre El Amparo se estrena en los cines Girona de la ciudad de Barcelona y para hablar de la película conversamos con su guionista, la venezolana Karin Valecillos.

¿Cómo llegaste a la idea del guión de El Amparo? ¿Por qué decidiste junto a Rober Calzadilla contar esta historia y llevarla al cine?

La idea ha vivido con nosotros desde siempre, para mí los hechos del Amparo cambiaron mi manera de ver el país, aunque tenía once años guardaba intacto el recuerdo de la declaración de Wolmer y José Augusto ante las cámaras de Radio Caracas Televisión, también conservaba intacta la sensación que me produjo, el desasosiego. Veinte años después, Rober hizo un trabajo para PROVEA, ese recuerdo volvió y decidimos hacer una obra de teatro, se llama 29/10/88, pero creo que siempre pensamos que era una gran historia que necesitaba ser contada, no por revivir un hecho del pasado, sino para indagar en nuestro presente, y en la dignidad que nos habita y que a veces olvidamos.

Te basas en un hecho ocurrido durante el gobierno del presidente venezolano Jaime Lusinchi. ¿No sentías desconfianza de que el gobierno de Nicolás Maduro pudiese usar la película para hacer proselitismo político, teniendo en cuenta que es una película respaldada por el Centro Nacional de Cinematografía (CNAC)?

Para hacer cine que tenga sentido, que valga la pena, no podemos hacerlo con miedo. Esa posibilidad estuvo presente, pero no sucedió porque el resultado ha sido una película incómoda, de la que no se han podido apropiar porque no son tan distintos a lo que en teoría criticaban, y que a la vez nos recuerda que todo lo que está sucediendo en el país no viene de la nada. Me gusta la cornisa en donde transita esta historia, fue un gran riesgo, porque no es fácil llevar a los espectadores a la sala, pero cuando la ven comprenden, se conmueven y la agradecen.

¿Crees que El Amparo nos puede hermanar con la situación política actual?

El Amparo dialoga con nuestro presente, por eso la hicimos. Hemos recorrido las salas, y cuando conversamos con los espectadores, no hablan de 1988, hablan del país, de nuestro devenir político. Algunos pueden criticar cierta visión romántica, porque la película habla de la determinación de la gente por defender la verdad y la dignidad, pero sucedió, no lo inventamos, un pueblo fue capaz de defender a los suyos y enfrentarse al poder del Estado. Lo que sucedió en El Amparo es un gran referente para nuestra contemporaneidad.

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Póster promocional de El Amparo | imagen vía Tumbarancho Films

La película ha ganado el reconocimiento en varios festivales internacionales, ¿con qué crees que ha conectado la crítica y el espectador?

En principio es una película bien realizada, se cuidó cada uno de los detalles. Nuestros productores, Marianela Illas y Rubén Sierra, involucraron a todo el equipo con la historia. Fue un gran trabajo de pre producción que se traduce en una película de gran factura. En cuanto a la historia, toda persona que haya vivido o haya sido testigo de una injusticia se identifica con El Amparo. Lamentablemente, todos los países, sin excepción, hemos pasado por momentos donde el poder nos muestra su peor cara, donde nos hemos sentido vulnerables, desprotegidos. El Amparo ha tenido cinco premios de audiencia en lugares muy distantes, con herencias políticas diferentes, pero el poder siempre es el mismo, y la sensación de que lo único que tenemos en nuestra defensa es la verdad nos une.

¿Venezuela está un boom cinematográfico porque tiene buenas historias que contar o porque el país está de moda a nivel internacional por el tema político?

No hay que negar que Venezuela está siendo observada por el mundo, eso es un elemento que juega a nuestro favor, sin duda, pero si voltearan la mirada y no encontraran algo interesante que ver, hasta ahí llegaría el interés. El hecho concreto es que nuestro cine ha encontrado un lugar de enunciación estético y político que ha dado películas como Pelo Malo, Azul y no Tan Rosa, Desde Allá, sin embargo, su camino fue mucho más solitario. Para nosotros ha sido un honor compartir festivales con La Familia, La Soledad, El Inca. Lo que está sucediendo con los cortometrajes de Michael Labarca, Marianne Amelinckx es muy alentador. Lo que sí puede ser lamentable que este proceso se frene, la situación económica del país hace cuesta arriba la producción, esperemos que podamos encontrar nuevas formas para seguir, porque solo hay una manera de hacer mejor cine y es haciendo cada vez más películas.

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Fotograma de El Amparo | Imagen vía IMDB

El Amparo se estrena puntualmente en salas españolas este mes. ¿qué le puede decir la película a los españoles sobre Venezuela?

Quizás les pueda dar una clave para entender por qué nuestro país ha llegado a este momento histórico tan complejo, a veces tan difícil de explicar, sin embargo, más que lo que les pueda decir de Venezuela, quizás me interesa lo que le pueda decir de ellos mismos. Nadie está libre de ser víctima del poder. No es una historia lejana de un país caribeño, sucede también en sus ciudades, en sus pueblos.

¿Cómo ves el futuro del cine en Venezuela y su proyección internacional?

Quisiera ser optimista y pensar que todo este impulso pueda mantenerse en el tiempo, pero la realidad es otra. Si no se encuentran mecanismos que puedan sostener la producción cinematográfica, se irán haciendo cada vez menos películas. Lamentablemente la ayuda que aporta el CNAC ya no es suficiente, la inflación devora los presupuestos. Algunos han encontrado financiamiento privado pero eso determina el tipo de película que debes hacer, películas más “taquilleras”. Hay una posibilidad que se abre con las coproducciones con otros países, pero es un camino que debemos construir. El futuro es incierto y cada vez está más en nuestras manos no dejar que nuestro cine deje de conectarse con el mundo, y hablarles de quiénes somos.

El Amparo intenta narrar la verdad de un país que nunca ha sabido muy bien qué es esa palabra. Karin Valecillos convence y nos da luces de cómo fue la Venezuela pre y post chavista, entendiendo la verdad desde los hechos ocurridos en un gobierno antes de la era Chávez e inspeccionándolo en la actualidad durante un gobierno extremadamente chavista. Un contraste que más que una historia, es una crítica de la gestión de los gobiernos en Venezuela.

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¿Cómo logró escapar Antonio Ledezma de Venezuela?

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier
The Objective

Entre Caracas y Cúcuta hay 679,09 km en línea recta, según Google Maps. Para el dirigente político de la oposición venezolana, Antonio Ledezma, fueron “1.200 kilómetros de día y de noche en los que no solamente pensaba en mi pellejo” sino también en su país, el que dejaba atrás. Comenta que pensaba a menudo en que si el Gobierno de Nicolás Maduro lo agarraba en el trayecto de la fuga, lo exhibiría “como un trofeo para desmoralizar a la oposición”. Pero esta vez Maduro no lo logró. Ledezma aporta su relato.

El 19 de febrero de 2015, el alcalde de Caracas, Ledezma, fue detenido por una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN). Más de 100 agentes de la polícia política encapuchados, con las armas enfundadas y sin orden de detención, entraron en las oficinas privadas del dirigente y se lo llevaron. El pasado 17 de noviembre, 1.002 días más tarde, se dio a conocer a los medios que el dirigente opositor al Gobierno de Maduro estaba en Colombia tras haberse dado a la fuga.

Antonio Ledezma logró burlar los férreos controles a los que estuvo sometido durante su arresto domiciliario desde febrero de 2016, cuando le dictaron la medida de casa por cárcel, haciendo creer a sus vigilantes que se encontraba enfermo. Así consiguió que un día le dejaran de sacar la foto que diariamente le hacían como ‘fe de vida’ para los que él llama sus “secuestradores”: el Gobierno de Nicolás Maduro. Ese día, como él dice, “me la jugué”.

“Estudiamos los hábitos de los funcionarios y cuál era el momento más adecuado”. Confiesa que todo el tiempo que estuvo en su piso recluido, aplicó el “principio mandeliano” de: “No te líes con tus custodios”, lo que lo ayudó a establecer relaciones cordiales que luego facilitarían el análisis de las actitudes de los guardias. “A mi me hacían una fotografía todos los días en la que tenía que mostrar el periódico del día. Logramos, en estos últimos 15 días, que se bajara un poco la guardia diciéndoles que me sentía mal, que no podía dormir (…)”.

Relata que llevó adelante una estrategia evaluando cómo vestirse y lucir para hacer creer a la policía política que se encontraba muy enfermo. Dejó de arreglarse y de peinarse, hasta que logró evitar que le tomaran la fotografía correspondiente. El jueves a las 8:00am escapó. “Me la jugué para que no se repitiera la fotografía y fue cuando salimos a las primeras horas de la mañana”.

Añade que calcularon el tiempo que tardaba la unidad del SEBIN en hacer su cambio de guardia. A partir de allí, “lo que vivimos fueron 29 alcabalas (controles de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional), además de otros puestos de vigilancia”.

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El dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera y el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana acompañaron a Ledezma en la rueda de prensa de este lunes en Madrid. | Foto: Paul Hannah | Reuters

Reconoce que hubo colaboración de un equipo militar que se arriesgó a ayudarlo en su huida, “que no tiene nada que ver con colaboradores cercanos de Caracas”.

“Nicolás Maduro sabe que para poder pasar 29 alcabalas tuvo que haber colaboración de efectivos militares que hoy en día sienten vergüenza de lo que ocurre con la Fuerza Armada Nacional”, explica.

Los últimos 14 metros para llegar a la frontera con Cúcuta (Colombia) fueron los más tensos. Una señora que estaba en la cola de inmigración lo reconoció a pesar de que él llevaba un suéter y una gorra para disimular su apariencia. Ella le gritó emocionada: “Ledezma”, justo frente al guardia del último control en la frontera donde revisan las maletas.

“El guardia me reconoció, me hizo un guiño con el ojo y me dijo: ‘Siga adelante’”. “Quedan 14 metros”, fue la última frase que escuchó Ledezma antes de cruzar. Para el político, esos 14 metros parecieron 14 kilómetros.

Como documentación, Ledezma llevaba un carnet falso de inmigración colombiano con la foto de un hombre con rasgos similares. Al presentarlo al funcionario de la aduana del país vecino, este le respondió: “No hace falta”. Le dio una bandera de Venezuela y le dijo: “Usted es hombre libre; está en territorio colombiano”.

La escapada de Ledezma ha traído algunas consecuencias. Entre ellas, el allanamiento de algunos pisos del edificio donde vivía, así como la detención de varias personas com Ignacio Benítez, presidente de la junta de la comunidad de su edificio, quien está retenido en el Helicoide (sede del SEBIN en Caracas) y permanece incomunicado. También están detenidos el vigilante externo de la residencia, Jairo Atencia; Nelson Teixera, dueño de la empresa que presta el servicio de cámaras de seguridad de las residencias; Elizabeth Cardenas, exjefa de protocolo de la Alcaldía Metropolitana de Caracas (AMC); Carlos Luna, exjefe de protocolo de la AMC; y Carmen Catalina Andarcia, directora de administración de la AMC.

El dirigente venezolano ha aprovechado la rueda de prensa que ha dado en Madrid este lunes para denunciar estos casos. También ha prometido que trabajará desde el exilio para sacar a Venezuela de la crisis en la que está inmersa.

Sobre su situación legal ha dicho a los medios que no ha pedido asilo y que está estudiando con el Gobierno español la figura que le permitirá “actuar desde España y moverse por todo el mundo para denunciar la narcodictadura” y la situación de los 380 presos políticos que hay según el Foro Penal venezolano.

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