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Trump de espalda al mundo

Tal Levy

Foto: KEVIN LAMARQUE
Reuters

No cree en el cambio climático. Para Donald Trump, es simplemente “un engaño chino” para hacer menos competitiva la industria manufacturera estadounidense. Poco interesa que haya sido un exvicepresidente de la nación que hoy él lidera, Al Gore, quien haya tomado casi que a título personal el alertar sobre los efectos del calentamiento global, dramáticamente reflejados en su documental Una verdad incómoda. Tampoco ha importado que su predecesor, Barack Obama, respaldara firmemente las negociaciones que dieron vida al Acuerdo de París y lo considerara un marco duradero y de largo plazo. Menos todavía, desmarcarse de sus aliados del G7 y unirse al “selecto” club de Nicaragua y Siria; peor aún, rechazar el consenso de la comunidad científica internacional.

El Presidente de Estados Unidos ha decidido cumplir con una de sus promesas de la campaña electoral y abandonar el Acuerdo de París, adoptado el 12 de diciembre de 2015 dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y suscrito por 195 países y ratificado por 147 como primer paso hacia un mundo mejor gracias al compromiso de las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo por encaminar una economía baja en carbono.

Por un lado, Steve Bannon, jefe de estrategia de Trump, presionaba para la retirada; y, por el otro, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Energía, Rick Perry, promovían el continuar con la adhesión, mientras que la hija del Presidente y principal asesora, Ivanka Trump, insistía en la necesidad de evaluar todas las consecuencias de la salida, según reseña CNN.

No sólo se debatía en la Casa Blanca. Desde la red social Twitter, Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, aseguró haber hecho todo lo que estaba a su alcance por aconsejar directamente al Jefe de Estado y apuntó que si este optaba por abandonar el pacto, “no me quedará otra opción más que retirarme de su consejo asesor”. También gigantes energéticos como Exxon, General Electric y Chevron mostraron su desacuerdo.

Con Obama en la mira

Pero era un secreto a voces. Ya en marzo, “para acabar con la guerra contra el carbón”, el mandatario estadounidense había dado marcha atrás al Plan de Energía Limpia, adelantado por su antecesor. Si no ha podido aún con el Obamacare, pues ha propinado un zarpazo a la política ambiental del expresidente.

Este jueves 1 de junio Trump anunció oficialmente el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París y, así, se unió a Nicaragua y Siria como únicos países que no lo apoyan, “un puñado de naciones que rechazan el futuro”, como expresó en un comunicado Obama, poco dado hasta ahora a comentar las líneas seguidas por quien le sucedió en el máximo cargo.

Esgrimiendo su deber de proteger a su nación y para apoyar las industrias de petróleo y carbón, así como estimular la generación de empleo, el Presidente norteamericano dio al traste con el histórico convenio ambiental por considerarlo injusto y desfavorable. “Esto tiene menos que ver con el clima y más con otros países obteniendo ventajas financieras por sobre Estados Unidos”, dijo aludiendo a las pesadas cargas económicas que recaen sobre EEUU y a las restricciones en cuanto al uso de carbón, mientras que China y la Unión Europea pueden continuar construyendo plantas para su procesamiento.

El segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, responsable junto con China del 40% del dióxido de carbono de todo el mundo, se liberó así de su compromiso de disminuir para 2025 las emisiones contaminantes entre un 26 % y un 28 % en relación con los niveles de 2005, meta propuesta por Obama.

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La fachada del céntrico Hotel De Ville de París se iluminó de verde al producirse las declaraciones de Trump. | Foto: PHILIPPE WOJAZER / Reuters.

Pero ¿hasta qué punto el Acuerdo París es efectivo para combatir el calentamiento global? Como moderadamente efectivo lo califica Oriol Costa Fernández, profesor e investigador de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona, pues en caso de cumplirse lo prometido el cambio climático alcanzaría según las previsiones un aumento medio global de entre 2,7 y 3ºC.

“Claramente, esto es insuficiente. El propio acuerdo fija como límite un cambio climático de 1,5 – 2 ºC. Pero es mejor que lo que había antes porque las promesas posteriores a Copenhagen 2009 nos habrían llevado un poco por arriba de los 4 ºC. Además, incluye un mecanismo de revisión hacia arriba de las promesas para cerrar el llamado ‘ambition gap’ entre el objetivo declarado y el resultado de las acciones reales. Sin ser perfecto, de hecho, está muy lejos de serlo, el Acuerdo de París es el mejor producido hasta ahora en materia de clima, y llevamos desde 1990 negociando convenios del clima”, destaca a The Objective el especialista en política ambiental internacional.

Era previsible que se abriera paso la decepción en el mundo. La ONU, a través de su secretario general, Antonio Guterres, catalogó el anuncio de Trump como una “gran desilusión”; y la Unión Europea, en voz del comisario de Energía y Clima, Miguel Arias Cañete, como “un día triste para la comunidad internacional”.

Por otra parte, si EEUU se hubiera quedado en París pero reduciendo la ambición de sus compromisos tampoco el escenario habría sido favorable, según explica Oriol Costa Fernández. “Habrían vulnerado una cláusula clave: la no-backsliding clause, fundamental para asegurar la progresión hacia arriba de los compromisos de los estados. La decisión habría debilitado enormemente la arquitectura del acuerdo y probablemente no habría suscitado la reacción de rechazo que se ha originado ahora. Habría sido quizá más peligroso aún”.

El efecto rebote

Sin duda, la retirada implica un desafío, como lo previó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien afirmó vía Twitter que tomaría cartas en el asunto pues planea firmar una orden ejecutiva que mantenga el compromiso de la ciudad con el Acuerdo de París.

Las consecuencias no son pocas. Michael Oppenheimer, profesor de Geociencias y de Relaciones Internacionales en la Universidad de Princeton e integrante del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, ha hecho referencia a un posible efecto dominó en economías emergentes como India, Filipinas, Malasia o Indonesia, lo que ocasionaría un incremento de la temperatura atmosférica que excedería el peligroso umbral de los 2 grados centígrados.

“Veremos un calor más extremo, tormentas más dañinas, inundaciones costeras y riesgos mayores a la seguridad alimentaria, y ese no es el tipo de mundo en el que queremos vivir”, ha dicho Oppenheimer a The New York Times.

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Activistas alemanes protestan por la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París | Foto: FABRIZIO BENSCH / Reuters.

Por lo pronto, en una declaración pública conjunta, China y Alemania han mostrado firme respaldo al pacto. En caso de frenarse la lucha en contra del calentamiento global, los mismos estadounidenses pagarán un alto precio, según afirma Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional.

“El cambio climático es una amenaza muy importante para Estados Unidos, desde el aumento del nivel del mar hasta las olas de calor extremos y otros riesgos climáticos en todo el país o mayores riesgos para su seguridad. A corto plazo, la mayor consecuencia para EEUU es política. Los principales países están invirtiendo en un exitoso Acuerdo de París y la retirada de EEUU menoscaba su capacidad para avanzar en sus prioridades de política exterior con esos mismos países”, escribe en el blog de Greenpeace España.

Una mirada hacia el futuro

Morgan es rotunda al asegurar que la retirada de la superpotencia del convenio global en materia climática no presupone de manera alguna que este muera. “Está vivo y en buen estado de salud. En la Cumbre del G7, Europa, Canadá y Japón han reafirmado su firme compromiso para aplicar rápidamente el Acuerdo. Greenpeace pide a los líderes mundiales que aseguren que en la próxima Cumbre del G20 salga un compromiso aún mayor. Trump puede echar hacia atrás parte de las políticas norteamericanas, pero el resto del mundo está mirando hacia delante. Desde noviembre de 2016, cuando Trump fue elegido, al Acuerdo de París se han unido formalmente 76 países más”, agrega.

No es la primera vez que Estados Unidos voltea la mirada. Ya en 2001, después de largas negociaciones, el entonces presidente George W. Bush no ratificó el Protocolo de Kioto, que comprometía a los países industrializados a controlar las emisiones contaminantes por ser los principales responsables de los elevados niveles de gases de efecto invernadero. Esto obligó a la Unión Europea a encabezar el combate contra el cambio climático hasta lograr que se alcanzara década y media después el convenio de París.

Con la retirada de Estados Unidos, ¿el acuerdo luce tan frágil como el mundo frente al cambio climático? Consultado por The Objective, Oriol Costa Fernández asegura que constituye un golpe muy duro, sin duda, por tratarse del segundo emisor de gases de efecto invernadero y el estado más poderoso del mundo. “Ahora la Unión Europea y China -y a poder ser muchos más estados clave, pero como mínimo estos dos- deben asegurar que no se dé una escalada de retiradas y esperar que para cuando la decisión ya sea efectiva, que será dentro de 4 años, EEUU haya elegido a un presidente que pueda entender la ciencia del clima y sus implicaciones políticas”.

El plan del alcalde de Londres para tener cero emisiones en 2050

Cecilia de la Serna

Foto: STEFAN WERMUTH
Reuters

Londres es la ciudad europea más contaminada, según datos recientes de la Agencia Europea del Medio Ambiente. El pasado 6 de enero, la capital británica ya había superado los límites de contaminación para todo el 2017. Sus habitantes, literalmente, se ahogan.

La contaminación se cobra allí unas 9.500 muertes prematuras al año de las 40.000 en todo el país en ciudades como Glasgow, Leeds, Nottingham o Port Talbot. La mala calidad del aire de las grandes ciudades británicas las ha colocado en la mirilla de la Organización Mundial de la Salud.

Esta problemática es una prioridad a atajar para el alcalde Sadiq Khan, que sufre de asma desde que era niño a causa de la contaminación de su ciudad. Por este motivo, ha decidido presentar un plan muy ambicioso cuyo objetivo es claro: cero emisiones en 2050. Son más de 30 los años por delante para lograr dicha meta, que se adivina complicada, pero no imposible.

El plan del alcalde de Londres para tener cero emisiones en 2050
Sadiq Khan quiere abanderar la lucha contra la contaminación en Londres. | Foto: Toby Melville / Reuters

El plan del alcalde Khan consiste, sobre todo, en una estrategia de transporte, que incluye la sustitución de todos los taxis y coches de transporte privado con conductor, como Uber, por vehículos de cero emisiones en 2033, además de la sustitución de los autobuses por otros de cero emisiones en 2037, y del resto de vehículos en 2040. Además, Khan pretende eliminar casi por completo los vehículos privados para promover el uso de la bicicleta, el caminar y el transporte público. Concretamente, su plan pretende que el 80% de los desplazamientos por la ciudad se realicen a través de estos medios. Para el alcalde Khan es imprescindible que “no usar el coche sea la opción más asequible, segura y conveniente para los londinenses en sus desplazamientos diarios”.

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Londres es la ciudad más contaminada de toda Europa. | Foto: Toby Melville / Reuters

Otras medidas incluyen “barrios habitables” y “rutas saludables”, que proporcionarían espacios seguros y transitables para los londinenses. La estrategia de transporte también menciona las restricciones de aparcamiento, entre otras. Todas estas medidas, que cambiarían sustancialmente y para mejor la vida de los ciudadanos, forman parte de un gran sueño pero, sobre todo, de un gran reto. Es bastante improbable que Sadiq Khan sea el alcalde de Londres en 2050, y cuando alguien ocupe su lugar deberá elegir entre seguir la guía marcada por él o elegir otro camino. La propuesta del alcalde será sometida a consulta pública el próximo 2 de octubre.

La contaminación es una problemática que afecta a millones de personas en el mundo. La sociedad se enfrenta ahora a todos los retos del cambio climático, ante los que las grandes iniciativas globales como el Acuerdo del Clima de París no parecen ser suficientes. Las iniciativas locales, de las pequeñas comunidades, son esenciales para paliar los efectos del cambio climático y mejorar la vida de los ciudadanos.

El museo del fracaso de Suecia que expone a Donald Trump

Redacción TO

Foto: Eric Thayer
Reuters

Hay detalles que pasan desapercibidos por un tiempo, pero no eternamente. Cuando Donald Trump lanzó al mercado en 1989 su propia versión del Monopoly, con su rostro presidiendo la caja sobre la ciudad de Nueva York, pensó que se convertiría en un éxito de ventas. Sin embargo, sus pronósticos fallaron. Ahora, este juego, que se llamaba Yo estoy de vuelta y tú despedido — Trump, el juego, forma parte de un museo que sirve como alegoría del fracaso.

Suecia tiene un museo del fracaso que expone a Donald Trump
La versión de Monopoly con la imagen de Donald Trump. | Fuente: Ebay

Situado en la ciudad sueca de Helsingborg, esta casa de los horrores se ha convertido en todo un reclamo turístico. En sus pasillos se pueden observar artilugios a los que nunca se encontró utilidad y que, en muchos casos, despiertan la risa de los visitantes. Entre ellos está el Teleguide, un precursor de internet con una aplicabilidad limitada que amenazó con arruinar por costoso a las telecomunicadoras de Suecia; la bicicleta Itera, sacada a la venta en 1982 y hecha completamente de plástico -era terriblemente inestable y frágil y nunca funcionó en el mercado-; y el Ford Edsel, de 1958, un coche con un diseño extraño, ruidoso y con una facilidad alarmante para averiarse.

Se puede encontrar fracasos estrepitosos y recientes como el Amazon Fire, un teléfono inteligente con muchas deficiencias, o la máscara tonificadora Rejuvenique, una careta eléctrica y estéticamente inquietante que aplicaba pequeñas descargar sobre el cutis facial con la supuesta capacidad de rejuvenecer las facciones del rostro.

Aunque muchos de estos inventos o innovaciones fallidas sean motivo de sorna en nuestros días, el comisario de la exposición, Samuel West, se esfuerza por explicar a los visitantes del museo, en muchas ocasiones llegados desde países tan lejanos como Canadá o China, que el fracaso no debe ser una causa de sonrojo; más bien un paso adelante hacia la obtención de nuevos objetivos.

“Creo profundamente que como sociedad infravaloramos el fracaso. El fracaso es lo que nos permite aprender a caminar, lo que nos permite aprender a hablar”, argumenta West en una entrevista concedida a la cadena norteamericana NBC. “Cualquiera de tus habilidades se debe a que te has equivocado antes”.

En este sentido, defiende con fervor que el museo es una reivindicación de esta idea y que su finalidad es la de lanzar, finalmente, un mensaje positivo. “Entiendo que a los medios les gusta hacer reportajes sobre la muestra porque así tienen cosas divertidas sobre las que escribir un titular que venda”, asume. “Sin embargo, el mensaje de fondo no puede tomarse a broma“.

Porque en los pasillos del museo no solo se encuentran extravagancias y rarezas que pueden erizar la piel y de las que nunca oímos hablar. En esta exposición de Helsingborg hay, por ejemplo, una réplica del DeLorean DMC-12, un coche deportivo fallido que saltó a la fama por la saga de películas de Regreso al futuro.

Con todo, no puede evitarse la idea de que el juego de mesa de Trump pueda ser considerado como un error que ha conllevado necesariamente al actual presidente de los Estados Unidos a cosechar nuevos éxitos. West, de hecho, reconoce que sus teorías no encuentran justificación en el juego lanzado por la marca del magnate.

“Es una versión muy mala del Monopoly”, sentencia West, reconociendo que el producto de Trump es, en cualquier caso, una de las piezas que más curiosidad despierta en el emblemático museo.

Yoga con cabras, meditación y muchas risas para luchar contra el estrés

María Hernández

Foto: Bryan Snyder
Reuters

Yoga para embarazadas, aeroyoga, yoga Bikram, yoga con perros… Existen numerosas formas de hacer yoga y cada poco aparece una nueva fórmula que se pone de moda entre los adeptos a esta disciplina. La última de ellas tiene un elemento muy original, y es que no busca solo ejercitar el cuerpo y la mente, sino que además quiere provocar las risas de todos los participantes de la clase. Unas yoguis muy especiales son las encargadas de lograr este objetivo. Se trata de cabras nigerianas enanas que circulan por la clase interactuando con los yoguis, buscando su cariño y su atención, subiéndose a sus espaldas e incluso tratando de mordisquearles el pelo mientras estos tratan de controlar la respiración y los movimientos de su cuerpo.

Esta sorprendente práctica nació en una granja de Oregón, Estados Unidos, de la mano de Lainey Morse, granjera y yogui. Tras sufrir una crisis personal, durante la que se refugió en sus cabras, Lainey decidió que debía compartir con el resto del mundo la felicidad que estos animales le transmitían. “Amo a mis cabras. Siempre me hacen sonreír, y lo mismo pasa con todo aquel que visita mi granja”, explica en su página web. Por este motivo, Lainey califica el yoga con cabras, en el que los participantes interactúan y acarician al animal para sentirse mejor, de terapia.

Yoga y cabras, la nueva combinación de moda para combatir el estrés 5
Las cabras interactúan con los yoguis a lo largo de la clase. | Foto: Goat Yoga

Una terapia con animales

“El yoga con cabras es la nueva forma de terapia asistida por animales. El nombre puede sonar estúpido pero no es diferente a salir a pasear con tu perro. Estás en la naturaleza, creando vínculos con un animal y haciendo ejercicio”, nos explica Lainey. Su creadora asegura que, aunque no cura enfermedades, ofrece una distracción más que necesaria del estrés del día a día e incluso puede ayudar a superar una depresión.

“Si estás cansado de ver toda la negatividad del mundo, el yoga con cabras ofrece adorables, amigables y amorosas cabras que se pasean por la clase esperando a ser abrazadas por los humanos”. Así anima Lainey a todos aquellos que quieran probar sus clases, dirigidas tanto a yoguis expertos como a aquellos que nunca hayan practicado yoga.

Porque para hacer yoga con cabras no hace falta haber practicado antes esta disciplina, basta con tener ganas de alejarse de estrés, hacer un poco de ejercicio y, sobre todo, acurrucarse con estos pequeños y cariñosos animales.

¿Por qué cabras?

Entre todos los animales del mundo, Lainey eligió las cabras para comenzar esta disciplina que, poco a poco, se está extendiendo al resto del mundo y que cada vez practica más gente. El porqué de esta elección es una de las primeras preguntas que se nos vienen a la cabeza cuando escuchamos hablar del yoga con cabras, pero la respuesta es mucho más sencilla de lo que imaginamos. “La razón por la que son cabras es porque son los animales que tenía”, así de simple es el motivo por la que Lainey decidió utilizar este animal y no cualquier otro.

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Las cabras buscan la atención y el cariño de los yoguis. | Foto: Brian Snyder/Reuters

“Después de pasar por un divorcio y de ser diagnosticada de una enfermedad autoinmune el pasado verano, pasé mucho tiempo con mis cabras en mi jardín trasero. Me hicieron olvidar que tenía dolores o estaba deprimida y hacían imposible estar triste. Me dieron una distracción feliz y eso es lo que están haciendo en todo el mundo ahora que hay otras clases de yoga con cabras abriendo en todos sitios”, dice Lainey, que se alegra de haber compartido su feliz remedio con el resto del mundo.

Sin embargo, aunque el principal, este no es el único motivo por el que las cabras son el animal ideal para realizar yoga con animales. Hay algo en ellas que transmite calma, “incluso cuando están rumiando están en un estado de meditación que es extrañamente relajante de mirar”, asegura Lainey. Además, son verdaderamente divertidas, por lo que en las clases de yoga con cabras no solo hay concentración, meditación y ejercicio físico, también hay muchas risas.

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Las risas son las protagonistas de las clases de yoga con cabras. | Foto: Goat Yoga

“Al contrario que otros animales que necesitan un vínculo con un humano, las cabras solo quieren estar cerca de ellos porque quieren atención. La idea del yoga con cabras es transmitir una sensación de calma y alegría en un mundo que lo necesita urgentemente, y las cabras son el animal perfecto para ello. No puedo pensar en otro animal que encaje tan bien”, explica la granjera, que asegura que estos pequeños animales se acurrucan junto a los yoguis en sus esterillas y se suben encima de ellos de manera espontánea.

Dónde se practica el yoga con cabras

El origen de esta práctica de meditación y felicidad es la granja de Lainey Morse, pero numerosos lugares conocen ya sus beneficios y han decidido incluir las clases de yoga con cabras en su oferta de cursos habitual.

Estos simpáticos animales ya ayudan de una manera muy original a personas en varios lugares de Estados Unidos a hacer algo de ejercicio a la vez que liberan el estrés de la rutina diaria.

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Las clases han llegado a numerosos rincones de Estados Unidos. | Foto: Ross D. Franklin/AP

Las clases de yoga con cabras han cruzado ya el charco y han llegado a Europa. Una granja holandesa ha comenzado este año a ofrecer a sus clientes la posibilidad de participar en esta novedosa terapia. La yogui Brenda Bood llevaba tres años dando clases de yoga en la granja de cabras de Ridammerhoeve, pero no fue hasta que sus amigos le enviaron un vídeo de la granja de Liney Morse cuando decidió dar un paso más en su negocio e incluir las cabras en sus clases.

El Reino Unido no se ha querido quedar atrás y también se ha sumado a esta moda. La granja Pennywell de Devon, al sur de Inglaterra, ha comenzado a impartir clases de yoga con cabras, y parece tener mucho éxito, pues tiene lista de espera hasta septiembre.

Todavía no han llegado a España estas originales clases de yoga, pero ya son muchas las personas que manifiestan su curiosidad a través de las redes sociales por probar este ejercicio y, sobre todo, por abrazar y mimar a estas pequeñas cabras.

Tormenta ígnea, cuando una tormenta de fuego hace que todo arda en segundos

Lidia Ramírez

Foto: Patricia de Melo Moreira
AFP

La tarde del 17 de junio ha sido, con toda probabilidad, una de las peores de la historia de Portugal. En apenas unas horas, las colinas boscosas de Pedrógão Grande, a 150 kilómetros al norte de Lisboa, fueron destripados por las llamas. Más de 1.500 bomberos, entre ellos varias unidades españolas, están luchando todavía por controlar los incendios que ya han matado a más de 60 personas y herido a decenas que se vieron sorprendidas por el fuego y quedaron atrapadas en sus coches y viviendas sin que nada se pudiera hacer por sus vidas. Al parecer, según informan medios locales, el incendio fue causado por un rayo, pero ¿por qué se extendió tan rápidamente en varias direcciones sin dar tiempo a las víctimas a huir resultando tan devastador y letal?

Según medios locales todo apunta a que lo que se produjo fue una tormenta de fuego o tormenta ígnea, sin embargo, según Pablo Cristobal Mayoral, Jefe de Servicios de Incendios Forestales de Bomberos Comunidad de Madrid, con quien este periódico ha contactado, “es precipitado decir que se trata de una tormenta de este tipo”. Este fenómeno sucede cuando un incendio es tan vasto y potente que deja de ser un hecho físico para convertirse en un fenómeno meteorológico. El proceso es tan sencillo como devastador: “Se produce cuando un fuego origina una tormenta”, explica Mayoral, y detalla, “Lo que sucede es una acumulación de aire extremadamente caliente en la atmósfera que sube rápidamente y el aire frío que se encuentra al nivel del suelo crea fuerte vientos que avivan las llamas”.

Tan inusual como catastrófico, hay que remontarse al 8 de octubre de 1871 para hablar de las tormentas de fuego más letales que se recuerdan. El pueblo de Peshtigo, Winsconsin, estalló en llamas simultáneamente por los cuatro costados en apenas unos segundos. Entre 800 y 1.200 personas, de los 1.700 habitantes, fallecieron. Y ese mismo día, a tan sólo unos 300 kilómetros, la ciudad de Chicago ardía en llamas. Este desastroso incendio duró tres días, arrasó con seis kilómetros cuadrados de la ciudad, y cientos de personas perdieron la vida. La reconstrucción sucedida inmediatamente después de la extinción del fuego, comenzó un proceso que llevó a Chicago a ser una de las ciudades estadounidenses más importantes.

Sin embargo, en los últimos meses el mundo ha tenido que hacer frente a varios fenómenos de este tipo. El último, el pasado enero en Chile, cuando varios incendios forestales arrasaron más de 300.000 hectáreas dejando a su paso una decena de fallecidos. “Aunque son muy difíciles de pronosticar, la columnas de humo, el perfil atmosférico o la altura del fuego nos pueden ayudar a predecir que se puede producir un incendio de tal intensidad”, indica Mayoral. “La única solución es extinguirlo cuanto antes”, asegura.

A la pregunta de si España está preparada para afrontar algo así, el Jefe de Servicios de Incendios Forestales de Bomberos Comunidad de Madrid, se muestra contundente: “España a nivel mundial es el país más preparado para hacer frente a un incendio forestal, sin embargo, tenemos que seguir preparándonos ya que el efecto invernadero y todos los fenómenos naturales que estamos viviendo en los últimos meses como consecuencia del cambio climático no juegan a nuestro favor”, y sentencia: “no podemos ser autocomplacientes”.

La Península Ibérica está experimentando un clima inusualmente caliente, con temperaturas en aumento por encima de 40 °C  en algunas regiones. El año pasado, Portugal se vio afectada por una serie de incendios que devastaron más de 100.000 hectáreas de tierra firme. En agosto de 2016, el fuego en la isla de Madeira mató a tres personas, arrasó 40 casas y calcinó 5.400 hectáreas de tierra. Y en 1966, el bosque de Sintra, al oeste de Lisboa, era consumido por las llamas. En él murieron 25 soldados que trataban luchar contra el fuego.

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