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Turismo espacial: el cielo no es el límite

Ana Laya

Si algo tienen en común los emprendedores de la industria del turismo espacial es ambición. En las misiones de sus compañías expresan sin rodeos que el fin último de sus proyectos no es solamente lograr que el 1% pueda poner de moda el hashtag #SpaceSelfie, es impulsar la conquista del espacio y darle alternativas a la raza humana para colonizar otros planetas. Tal vez ellos saben o predicen algo que nosotros no sabemos, tal vez simplemente saben lo mismo, pero se lo toman más en serio.

Antes se solía utilizar la expresión el cielo es límite cuando nos referíamos a algo que de hecho no tenía limitaciones. Sin embargo, para los emprendedores en el turismo espacial el cielo fue siempre una barrera a superar y ya lo han logrado. Conquistar el cielo, de hecho, es tan solo el primer paso. Estos cuatro proyectos están listos para llevarnos, al infinito y más allá.

Space X

“Space X diseña, produce y lanza cohetes avanzados y super naves. La compañía fue fundada en 2002 para revolucionar la tecnología espacial con la meta última de permitir que la raza humana pueda vivir en otros planetas.”

Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr
Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr

Este año la meta de esta compañía californiana es comenzar a enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) a manera de prueba antes de lanzar su primer vuelo comercial. La cápsula robótica Dragon, que se encuentra a bordo del cohete de Space X, Falcon 9 despegará desde el Complejo de lanzamientos 39A (Launch Complex 39, o LC-39) en el Kennedy Space Centre en Florida. Todas las misiones Apollo han despegado desde el LC-39, y Space X firmó una licencia de alquiler de 20 años de este complejo en 2014. Luego de la separación, Falcon 9 intentará en el área de aterrizaje LZ-1 de Space X en Cabo Cañaveral, Florida.veral Air Force Station, Florida.

Space X, como comparte Elon Musk,  fundador, CEO y CTO de la compañía, en su cuenta de Instagram, está lista para este histórico lanzamiento que se llevará a cabo el 18 de febrero.

Puedes ver el lanzamiento vivo aquí:

Blue Origin

“Luego de un emocionante lanzamiento, te elevarás 100Km sobre la faz de la Tierra, más allá de los límites del espacio, reconocidos internacionalmente. Tu viaje extenderá el legado de los exploradores que te precedieron y al mismo tiempo te convertirá en uno de los pioneros en abrir las fronteras del espacio a todos.”

La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins
La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins

La compañía de Jeff Bezos, fundador de Amazon, está preparándose para lanzar vuelos comerciales al espacio en 2017. Su meta es alcanzar 100 vuelos sub-orbitales al año. La nave llamada New Shepard (Nuevo pastor) traspasará la línea Kármán, 100 kilómetros sobre el nivel del mar y permitirá que los seis pasajeros de la nave experimenten la gravedad cero antes de descender asistida por paracaídas.

Aquí la prueba más reciente de vuelo de New Shepard:

Moon Express

“La aprobación de la misión Moon Express 2017 es un hitopara el Gobierno estadounidense y un camino para futuras misiones del sector privado para explorar más allá de la órbita de la Tierra. Ahora somos libres para zarpar como exploradores del octavo contienten de la Tierra: la Luna, buscando conocimiento y recursos para expandir la económica esfera de la Tierra por el beneficio de la humanidad.” -Bob Richards.

Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.
Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.

El gobierno estadounidense ha autorizado a Moon Express, un start-up de Mountain View, fundada por Bob Richards, Naveen Jain y Barney Pell, para desarrollar su proyecto de vuelos comerciales a la luna. El primer paso para Moon Express es probar el MX-1 Lunar Lander (el mecanismo para aterrizar en la Luna) antes de embarcarse en su primera misión tripulada. El proyecto ya ha recaudado 20 millones y enviará la nave robótica en el transcurso de este año.

El turismo espacial, sin embargo, no es la única misión de Moon Express, en palabras de uno de sus fundadores, Naveen Jain, la meta más inmediata de la compañía es extraer recursos (minerales y rocas) y traerlos a la Tierra, y eventualmente ayudar a construir el camino para la colonización de la Tierra y Marte. En apenas quince años Jain cree que la Luna será una parte relevante de la economía terrestre y “potencialmente nuestro segundo hogar”, agrega.

Virgin Galactic

“Las cosas que nos inspirarán dentro de 50 años son ideas que aún nadie ha pensado hoy. Sabemos de primera mano que la exploración espacial tiene una habilidad especial para despertar la imaginación y motivar a la próxima generación de líderes.”

Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic
Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic

Con una visión del futuro bastante más romántica que las de los creadores de Moon Express, Virgin Galactic, la compañía de Sir Richard Branson, asegura que más allá de los beneficios concretos a corto plazo que implican la exploración espacial y el lanzamiento de satélites, lo que más los emociona es el poder y la libertad de la imaginación que confían serán impulsados y potenciados por los viajes espaciales.

Hasta ahora tan solo unas 550 personas han viajado al espacio y la mayoría de ellos regresan transformados por la experiencia, sobre todo la de ver a la Tierra desde la distancia, sin las líneas imaginarias que nos separan y protegida por esa  imposiblemente delgada capa que es nuestra atmósfera. A esta experiencia se le ha llamado “Overview Effect”, algo que se puede traducir como “efecto de visión de conjunto”.

Virgin Galactic quiere que más personas puedan vivirlo porque cree en el poder educativo y transformador de los viajes espaciales. Claro que el sueño no es precisamente económico, un asiento para viajar con Virgin Galactic y la membresía a la comunidad de Futuros Astronautas cuesta US$250.000.

Aquí un abrebocas del Overview Effect que tal vez sirva como incentivo para empezar a ahorrar ese cuarto de millón. El vídeo fue creado por Planetary Collective, una organización creativa que se dedica a contar la historia de nuestra interdependencia a través del arte, la fotografía y la tecnología. Ellos “creen apasionadamente en el poder del trabajo creativo de cambiar perspectivas, vidas y finalmente, el planeta.”

¡Disfruten!

OVERVIEW from Planetary Collective on Vimeo.

Continua leyendo: Arrival: contactos del tercer tipo

Arrival: contactos del tercer tipo

Rohmy Cubas

“El tiempo pasado y el futuro

Lo que podría haber sido y lo que ha sido

Señalan a un mismo fin, que es siempre el presente”

-T. S. ELIOT, Four Quartets

Si nos guiásemos por los posters y traillers todo indica que Arrival es una historia sobre extraterrestres y naves espaciales, sobre ese futuro que cineastas, historiadores, escritores y entusiastas han profetizado desde que los humanos dejaron de ser el misterio del siglo: el encuentro entre especies, la prueba de que la Tierra y sus habitantes son solo una pieza más del rompecabezas del universo. Sin embargo, el director canadiense Dennis Villeneuve ha caminado con Arrival hacia el lugar que faltaba en las películas de sci-fi en donde las luces y los ovnis amenazan la mentalidad de una generación; un encuentro del tercer tipo que ya no está condicionado por el improbable físico de los “aliens” o por la tecnología tangible que estos traen con su visita, sino por la comunicación reflexiva entre dos formas de vida que irónicamente plantea los mismos retos que las naciones del mundo cuando se proponen encontrar un punto en común entre sus egos.

Una docena de naves extraterrestres aparecen una mañana en doce puntos del planeta sin relación o vínculo aparente: Rusia, Estados Unidos, Venezuela, China, Australia, todos despiertan con la presencia de una inmensa “pieza” oval desconocida que se sostiene como por inercia a metros del suelo. Los países recurren a la proverbial paranoia que despierta lo desconocido, y en América, una especialista en Lingüística –Louise Banks, interpretada sublimemente por Amy Adams- es la responsable de descifrar el lenguaje de estos seres para responder a la única pregunta que interesa a los gobiernos: ¿Cuál es su propósito en la tierra?

Afiche oficial de la película.
Afiche oficial de la película.

El equipo de élite (Jeremy Renner y Forest Whitaker) liderado por la lingüista se embarca en una carrera que apremia entender a estas formas anómalas apodadas como Abbot y Costello por los especialistas; para los bípedos ellas representan una amenaza evidente de guerra y destrucción.  Hasta aquí la premisa de Arrival persigue la de films que no suelen perderse los Óscar en donde la aproximación a la temática espacial, a los extraterrestres, lo desconocido y la inminencia del fin del mundo son los plot points que  prueban como la humanidad es capaz de sobrevivir hasta a su ensayo de extinción. Gravity -2013-, Interstellar -2014-, The Martian -2015- son algunos de los ejemplos recientes que encajan en esta categoría, antes clásicos como Contact -1997- o los ecos de Kubrick con 2001: A Space Odyssey -1968- incursionaron en una línea prematura que casi siempre tuvo un enfoque de supervivencia científica muy poco humanista. Arrival , que une características de la estética de Kubrick, la fantasía de Spielberg y el mesianismo de Terrence Malick muestra una cara distinta de los apocalípticos y alarmantes primeros contactos que inquietaban a Mel Gibson en películas como Signs –2002- o que en War of the Worlds asiste a una guerra de mecánicas difícil de aventajar.

Arrival recurre a la comunicación como sostén político, moral y existencial de la naturaleza humana.

En vez de enfocarse en la ciencia y las teorías exactas que pudieran o no explicar el universo Arrival recurre a la comunicación como sostén político, moral y existencial de la naturaleza humana contrarrestando con una empatía poco frecuente en el género para enlazar el tiempo, la muerte y las relaciones vinculantes que se generan en toda “sociedad”, sea esta humana o no.

Basada en el relato “Story of Your Life” de Ted Chiang -1998- en esta producción el valor del lenguaje como arma pacifista se aferra a un leitmotiv narrativo en el cual la comunicación prevalece para el utópico entendimiento entre los Estados, y no solo para comunicarse con los “visitantes”.  Con un presupuesto de 50 millones de dólares, en Arrival –filmada en Canadá- las gigantescas naves alienígenas de forma ovoide se inspiraron en un asteroide de poco más de 255 kilómetros de diámetro descubierto en el siglo XIX llamado “Eunomia”.

Amy Adams como Louise Banks | Foto: Paramount.
Amy Adams como Louise Banks | Foto: Paramount.

“El lenguaje es la base de la civilización. Es la pega que une a las personas, la primera arma utilizada en un conflicto”, afirma el personaje de Amy Adams en la película en un papel que tiene suficientes similitudes con otra de las grandes figuras de este género, Jessica Chastain. Adams logra una impecable actuación que mezcla la nostalgia por la pérdida de un ser querido y el cuestionamiento de los principios y los finales como elementos lineales para narrar cómo podría ser el primer contacto con una especie alienígena. La pregunta inaplazable para los científicos y los gobiernos sobre el propósito de otros en la Tierra es sustituida por una sin limitaciones lineales: ¿Qué pasaría si supieras cómo y cuándo vas a morir? ¿Cómo sería tu relación con la vida, el amor, tu familia, amigos, tu sociedad? ¿Cambiarías algo de saber lo que está por venir?

En la película en vez de enfocarse en la destrucción de una especie o en la batalla entre dos el giro viene con una ofrenda poco común, la del lenguaje como facultad redentora. Lo que en principio se aferraba a la metafísica, la física cuántica o las teorías del lenguaje y sus recovecos más oscuros, se desliza por la pendiente del humanismo más radical: si la humanidad fuera capaz de ver el sur y norte, este y oeste, todo en el mismo plano y momento, ¿sería capaz de prevenir lo que está por llegar?

La comunicación y el tiempo: una conversación circular

“He soñado con hacer ciencia ficción desde que tenía diez años”, explica el director Denis Villeneuve quien reconoce que “no sabía muy bien cómo adaptar adecuadamente esa historia, porque es muy intelectual, de una forma muy sólida y hermosa, pero, desde un punto de vista dramático, es un poco difícil de articular”. Villeneuve se apoyó en los productores, entre ellos el guionista Eric Heisserer, quien necesitó más de diez años para concebir un relato que le reiteraban era “imposible adaptar”.

Heisserer reconoce que uno de los aspectos del relato original más complicados de plasmar en la película fue la representación del lenguaje de los extraterrestres. En Arrival la comunicación y el tiempo, unidos como un lazo, se dibujan en tinta como una conversación circular completa en donde no debemos esperar a que las palabras salgan de la boca para completar una frase o un pensamiento. Heisserer trabajó junto al diseñador Patrice Vermette y a los asesores científicos Stephen y Christopher Wolfram para crear el alfabeto de los heptodos. El proceso utilizó en gran parte programación y codificación para crear cerca de 100 “logogramas (una “letra” que representa una palabra) únicos, con palabras y frases incorporadas que cuentan con componentes capaces de mutar.  El objetivo era crear un “código analítico del logograma” que traducía el idioma mientras se filmaba, es decir que esta traducción simultánea de lenguajes celestes no eran efectos especiales, todo ocurría en tiempo real.

Lenguaje no lineal de los Heptodos | Foto: Twitter Eric Heisserer.
Lenguaje no lineal de los heptopodos | Foto: Twitter Eric Heisserer.

 

Al imponente proceso de codificación se suma una banda sonora que se mezcla con los conceptos de tiempo y espacio de la película para hacer que las escenas y los flashforwards se queden tarareando en la audiencia al terminar el film. Especialmente concebido por el compositor islandés Jóhann Jóhannsson,  en el score se trabajó con diferentes voces como si fuesen instrumentos a la hora de grabar las canciones. “Parece que fue adecuado el emplear la voz como el instrumento principal en una película centrada en el lenguaje y la comunicación” – aclara el músico. “Empleamos básicamente vocales en el canto, sin un significado inherente, generando la sensación de que se va creando lentamente un lenguaje en sí mismo”.

Jóhannsson es el responsable de soundtracks como los de “La Teoría del Todo” y de otras dos películas dirigidas por Denis Villeneuve como “Prisioneros”y “Sicario”.

Relativismo lingüístico o la ciencia de la comunicación

En una arista más densa, en la película el tema de la comunicación se resuelve con una hipótesis real que le hace frente al paradigma hegemónico lingüístico: la hipótesis de Sapir-Whorf. Esta sostiene que la relatividad lingüística es una simbiosis de hipótesis sobre las diferentes interpretaciones que los receptores pueden tener del mundo en función de su lengua materna. Dos personas con lenguas primarias muy diferentes entre sí conceptualizarían el mismo fenómeno con visiones distintas, es decir, la lengua de un hablante determina cómo comunica este, mientras que a su vez, el receptor puede entender de otra forma el mismo evento.

En función del lugar al que pertenezcamos, hablaremos unas lenguas u otras y esto determinará la percepción que tengamos de la realidad. La percepción del mundo varía según la cultura en la que se cría la persona y de la visión del mundo que le otorga su idioma.

Foto: Paramount.
Foto: Paramount.

La soledad del universo

Hay dos posibilidades en este contexto, que estemos solos en el universo o que no lo estamos, ambas plantean interrogantes inquietantes. Desde que Georges Méliès se lanzó a la Luna en 1902–metafóricamente- los humanos han estado rastreando extraterrestres  y culturas paralelas. El físico Stephen Hawking ha dicho que “si los extraterrestres nos visitaran, ocurriría lo mismo que cuando Cristóbal Colón desembarcó en América y nada salió bien para los nativos americanos”, pero Arrival recuerda que la naturaleza del tiempo se asemeja a esa teoría en la cual el principio y el final son tan confusos como aquello de que “si hay un principio fue cuando la nada era nada y se volvió algo, y si hay un final será cuando ese algo se vuelva nada”.

En la misma Tierra algunas culturas conciben el tiempo de forma diferente a otras.  La metáfora sobre el ser humano y sus conflictos se expone en esta ciencia ficción que resuena en una realidad polarizada -tanto política como social-. Los lugares comunes y la capacidad de ponerse en los zapatos del otro recuerdan que la empatía entre las sociedades reduce a grandes pasos la apatía de los egos.

Villeneuve  ya ha sido nominado a los premios de la Academia en el 2010 por su película “Incendies” en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa. Posteriormente ha estrenado thrillers como “Prisoners” (2013) “El hombre duplicado” (2013) y “Sicario” (2015). Con Arrival ha logrado ocho nominaciones a los Óscar incluyendo la de Mejor Película y Mejor Director. Bradford Young, nominado a mejor cinematografía por esta cinta, sería el primer afroamericano en la historia de este premio que compite en la categoría. Asimismo, Arrival se une al selecto grupo de films de ciencia ficción nominadas a Mejor Película, una lista en donde se encuentra: E.T, Star Wars, La naranja mecánica, District 9, Avatar, Inception y Her, entre otras.

“Recordar es la única manera de detener el tiempo.”

-Jaroslav Seifert

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Clima Ficción: La literatura del Antropoceno

Beatriz García

Rascacielos sumergidos, huracanes azotando ciudades, plagas y extinciones masivas, mutaciones genéticas y bandadas de aves que queriendo llegar a África aterrizan en nuestros balcones. Niebla tóxica. Marte como el próximo planeta que convertir en vertedero…  Desde los años setenta, la ciencia ficción ha sido el agorero oráculo de los desastres ecológicos del planeta. Así surgió la novela de clima ficción o ‘cli-fi’, un género centrado en el cambio climático y sus efectos futuros que se ha popularizado en los últimos años y apunta a ser la literatura del Antropoceno. A saber: la era en la que el hombre ha pasado de inquilino del planeta a su verdugo.

No todo es esperar al Apocalipsis. Incluso en la más oscura de las distopías ambientales hay una oportunidad para el cambio a una nueva y urgente conciencia ecológica. Así lo creen escritores del género como Kim Stanley Robinson, quien en numerosas entrevistas ha defendido el poder de la ciencia ficción no sólo para desarrollar futuros posibles, sino como crítica metáfora de un presente que nos negamos a ver llevando la mirada a las estrellas. En una de sus obras más premiadas,  la Trilogía marciana (1992-1996), de la que este año se estrena adaptación televisiva, narra la colonización durante 35 años del planeta rojo por parte de un grupo de humanos, los Primeros Cien, y las disputas entre quienes quieren modificar las condiciones de vida en Marte para que se parezca a la Tierra –calentamiento global incluido- y quienes luchan para protegerlo. La ilusión de pretender reparar los problemas del mundo explorando el espacio es un tema que orbita en esta trilogía y en otras novelas, como ‘2312’ (2013) y ‘Aurora’ (2015), donde pasajeros de una nave que viaja a otro sistema solar llevan la devastación con ellos.

Trilogia-Marciana-Robinson

Las novelas de clima ficción crean puentes entre la ciencia y la cultura, exploran nuevas soluciones e inspiran a la acción

Considerado un novelista político, Robinson, que visitará Barcelona a finales de marzo para participar en Kosmopolis’17, aborda también cuestiones relativas al poder de las corporaciones, la necesidad de una ética social y la amenaza del capitalismo neoliberal. Coincidencia o no, su último libro, ‘New York 2040’, llega a las librerías norteamericanas este marzo, tres meses después de que el ahora presidente Trump convirtiera el cambio climático en leyenda urbana y a Estados Unidos en la protagonista de otra terrorífica anti-utopía.

En 'cuchillo de agua' el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.
En ‘cuchillo de agua’ el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

La fuerza de la narrativa de clima ficción no reside sólo en sus aspectos críticos, sino que además crea puentes entre la ciencia y la cultura, acercándonos a complejas teorías científicas a la vez que explora posibles soluciones e inspira a la acción comunitaria, como asegura la bióloga y escritora Barbara Kingsolve, autora de la novela ‘Conducta Migratoria’ (2014). Prueba de ello es que en años recientes se ha empezado a introducir este tipo de literatura en las escuelas; aunque haya voces críticas que acusen al género de despojar de realismo y gravedad el problema del calentamiento global.

La autores de cli-fi emplean datos científicos para recrear un futuro que es suma de presentes y acciones humanas

“Las personas necesitan estas historias porque la oscuridad con voces en su interior es mejor que un vacío silencioso”, escribía Margaret Atwood en ‘MaddAddam’ (2013), novela que forma parte de una trilogía junto a ‘El año del diluvio’ (2009) y ‘Oryx y Crake’ (2003),  y en la que describe un futuro post-apocalíptico gobernado por grandes corporaciones donde la modificación genética es algo común. Fue la escritora y activista canadiense quien en 2012 popularizó en Twitter el término ‘clima ficción’, que había inventado unos años antes el activista Dan Bloom.

Los autores de cli-fi no profetizan, o al menos no al estilo de Nostradamus; emplean datos científicos para dibujar un futuro que es suma de presentes, acciones humanas y avances que hoy en día parecen tan de ciencia ficción como las novelas donde figuran. En sus libros encontraremos niños que nacen sin necesidad de vientre materno, máquinas que controlan el clima, ascensores que levitan, ciudades sumergidas y barrios de ricos en Marte, pero, sobre todo, una advertencia para quien esté dispuesto a leerlos. Nosotros te recomendamos tres:

Libros-Climate-Fiction-Cli-Fi

1. La sequía (1965)

Una de las novelas más extrañas e inspiradas de J.G Ballard que presenta un mundo donde ya no llueve a causa de la contaminación y se producen grandes migraciones de gente en busca de agua. ‘La sequía’ conforma junto a ‘El viento de la nada’, ‘El mundo sumergido’ y ‘El mundo de cristal’ una casi tetralogía que aborda catástrofes relacionadas con los cuatro elementos.

2. Solar (2010)

Si escribir comedia es difícil, lograr un carcajada con un tema tan crudo como el cambio climático es una proeza literaria. Y el novelista británico Ian McEwan lo consigue narrando las vicisitudes de un Nobel de la Física cínico, mujeriego y bebedor, que cree haber descubierto la solución al calentamiento global.

 3. Cuchillo de agua (2016)

¿Qué ocurriría si el río Colorado se secase? El escritor Paolo Bacigalupi, que ya había despuntado con la publicación de otra novela de clima ficción, La chica mecánica, dibuja un futuro no muy lejano donde los cárteles buscan acuíferos y el sur de los Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

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Cabinas de ‘última generación’, con problemas inesperados

Verónica F. Reguillo

Mapas interactivos, pantallas táctiles, WiFi gratis… Todo la tecnología punta recogida en una cabina telefónica de ‘última generación’. Solo hay un problema: nada funciona.

Ha ocurrido en Londres, la ciudad de las cabinas y de los autobuses rojos. Una empresa de publicidad, Clear Channel, ha instalado cien cabinas ‘tecnológicas’, y de momento solo son paneles publicitarios con un diseño elaborado.

El objetivo era ser tan útiles como lo fueron en su día las tradicionales cabinas, pero adaptándolas a las nuevas exigencias de nuestro tiempo. La publicación The Memo (sobre futuro, innovación y tecnología) describe varios problemas:

– La pantalla táctil es lenta y si consigues escribir todas las letras del lugar que buscas en el mapa, el mensaje que aparecerá, (o aparecía, al menos, hasta hace unos días) será este: “¡Lo sentimos! El servicio de mapa no está disponible esta vez”.

No ofrece conexión WiFi gratis, y nadie se atreve a usar su tarjeta de crédito para llamar por teléfono por si, simplemente, no consigues la tarjeta de vuelta.

Mientras, las cabinas tradicionales de Londres son siempre un atractivo (Foto: Matt Dunham / AP)
Mientras, las cabinas tradicionales de Londres son siempre un atractivo (Foto: Matt Dunham / AP)

Según The Memo, la empresa que las ha puesto en marcha ha dado una respuesta a los problemas que se han generado: “Como con toda la nueva tecnología, habrá un período corto de tiempo para que los quioscos sean completamente operacionales”. Y piensan seguir adelante, porque el plan es instalar otras 500 cabinas negras y ‘modernas’ a lo largo y ancho de la ciudad londinense.

Éxito en Nueva York

Pero esta idea no nace en Londres: la han imitado de Nueva York, donde, al parecer, sí que funcionan. Tanto es así, que en tan solo un año (desde enero de 2016), una media de 40.000 personas a la semana se registraron por primera vez en esta red gratuita neoyorquina. También semanalmente, se iniciaron 4 millones de sesiones WiFi en los llamados quiscos LinkNYC, que han sustituido a las antiguas cabinas telefónicas.

Desde luego, en cifras está siendo todo un éxito, sin embargo, también ha habido algunas cuestiones polémicas. En septiembre de 2016, la empresa retiró el servicio de navegación web de las tabletas incluidas en el propio quiosco, por la gran cantidad de quejas que hubo al respecto. Al parecer, demasiada gente monopolizaba esta conexión usando el Internet gratuito de la máquina para ver películas, pornografía, e incluso masturbarse a plena luz del día.

Ahora no se puede navegar por la web pero los quiscos siguen ofreciendo WiFi gratis, llamadas ‘domésticas’ gratuitas, mapas interactivos, puertos de carga para USB, y un botón rojo del 911.

Aunque la iniciativa está enfocada a ser un moderno escaparate publicitario, ofrece servicios que nos pueden ser útiles si visitamos la ciudad (más en Nueva York que en Londres, al menos de momento). Sin embargo, nunca está de más llevar una guía por si ese día los mapas interactivos, simplemente, no funcionan.

Continua leyendo: La cara oculta de Silicon Valley

La cara oculta de Silicon Valley

Jorge Raya Pons

Las condiciones laborales de las grandes compañías de Silicon Valley no son tan idílicas como sus proyectos. Un reportaje de la BBC en 2014 reveló que Apple comenzó la fabricación del iPhone 6 en China estableciendo unos plazos de entrega demenciales. Tanto es así que dos periodistas de la televisión pública británica lograron introducirse en la línea de producción para experimentar y documentar unas jornadas salvajes –entre 12 y 16 horas diarias– sin siquiera tiempo para el descanso: incluso una de las reporteras solicitó un día libre después de tres semanas intensivas y se lo negaron.

Desde la publicación de esta información, Apple se ha esforzado por hacer más transparente su trabajo y garantizar unas condiciones laborales dignas, más si cabe tras demostrarse que no era una práctica excepcional sino habitual: en 2010 se supo que catorce trabajadores de sus plantas en China se suicidaron después de enfermar por estrés y ansiedad.

Steve Jobs, que murió en octubre de 2011, era conocido por su creatividad y carisma pero también por un carácter despótico, autoritario. Es difícil establecer hasta qué punto un atributo es consecuencia del siguiente, de si habría alcanzado esa combinación de genialidad y liderazgo sin una personalidad neurótica y obsesiva y a veces poco dada a la delicadeza en las formas, a ser verdaderamente humano, a sentir empatía.

Travis Kalanick, director ejecutivo de Uber, en la gala de 2014 de la revista Time. (Foto: Evan Agostini/AP)
Travis Kalanick, director ejecutivo de Uber, en la gala de 2014 de la revista Time. (Foto: Evan Agostini/AP)

En cualquier caso, nada parece capaz de empañar la imagen de los empresarios de las grandes tecnológicas, a los que se presupone una ética intachable, a los que se proclama como líderes espirituales, más allá de cualquier escándalo, sin importar la nobleza de los métodos utilizados.

El pasado lunes, una extrabajadora de Uber, Susan Fowler, escribió una larga carta en su blog explicando una experiencia desagradable que terminó con su salida de la compañía. En su primer día de trabajo, su nuevo jefe le envió una serie de mensajes a través del chat interno en los que le insinuaba que tenía una relación abierta, que su novia ya había tenido citas, pero que él pasaba por una mala época. “Era evidente que estaba tratando de llevarme a la cama”, relató Susan. “Me pareció una conversación tan fuera de lugar que hice capturas de pantalla y las llevé al departamento de recursos humanos”.

Susan esperaba que así se resolviera el problema, pensó que la compañía tomaría cartas en el asunto. Pero Uber no actuó según lo previsto y le dio a escoger entre dos opciones: buscar otro equipo de trabajo y no tener que lidiar con estas situaciones, o seguir como antes y convivir con su acosador sexual. Susan, sorprendida, decidió cambiar de equipo y, conforme pasaron las semanas, descubrió que ella no era un caso aislado, que muchas mujeres habían pasado por lo mismo y que otras siguen sufriéndolo en silencio, que la directiva estaba al tanto de estas prácticas pero que había decidido no hacer nada. Porque los mensajes se sucedieron, ella siguió denunciándolos, y la única respuesta que le dieron fue reveladora: quizá tú seas el problema. Susan entró en Uber en diciembre de 2016 y se marchó en enero de 2017.

Elon Musk (dcha.) junto a Steve Bannon (izq.) en una reunión con el presidente Donald Trump. (Foto: Kevin Lamarque/Reuters)
Elon Musk (dcha.) junto a Steve Bannon (izq.) en una reunión con el presidente Donald Trump. (Foto:
Kevin Lamarque/Reuters)

Tesla también ha quedado recientemente en entredicho después de que José Morán, trabajador de la empresa, escribiera en su blog por qué considera que Tesla es una compañía del futuro con unas condiciones del pasado. Entre sus quejas se encontraban las horas extra que se ven obligados a cumplir los empleados, el desgaste físico que provoca el diseño de la maquinaria –en ningún caso planteado para la comodidad del trabajador– y unos salarios por debajo de la media del sector.

“Hace pocos meses”, describe, “seis de mis ocho compañeros de equipo estuvieron de baja médica por lesiones relacionadas con el trabajo. He oído que en otros departamentos la situación es incluso más severa. Y, lo peor de todo, tengo entendido que algunos compañeros aquejados de lesiones no lo dicen por miedo a ser señalados por sus superiores como protestones o como malos trabajadores”.

En cuanto a los salarios que perciben, Morán es bastante específico: “La mayor parte de los trabajadores de Tesla cobra entre 17 y 21 dólares por hora. La media del trabajador del automóvil en el país es de 25,58 dólares, y eso que viven en regiones mucho más baratas. El salario que una familia de tres miembros necesita para vivir dignamente en el condado de Alameda, donde trabajamos, es de más de 28 dólares la hora. Muchos compañeros suman una o dos horas en desplazamientos porque no pueden permitirse vivir cerca de la planta de producción”.

Elon Musk, fundador y director ejecutivo de Tesla, reaccionó a las palabras de Morán acusándole de sindicalista en unas declaraciones que recogió la revista Gizmodo: “Nosotros entendemos que este tipo está a sueldo por el Sindicato de Trabajadores del Automóvil para infiltrarse en Tesla y manifestarse a favor de la sindicación [Tesla no tiene sindicato]“.

“Francamente”, sentenció, “creo que es un ataque moralmente indignante. Tesla es la última compañía que queda en California porque los costes son demasiado elevados. El sindicato ya mató a Nummi [una planta de trabajo de General Motors y Toyota] en 2010 y luego dejó tirados a sus trabajadores”.

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