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Un bosque cubeta para frenar el cambio climático

Redacción TO

Foto: EDDIE KEOGH
Reuters

En el bosque de Staffordshire se está llevando a cabo un experimento ambicioso que podría ampliar considerablemente nuestros conocimientos sobre el impacto de las emisiones de dióxido de carbono sobre la atmósfera terrestre. El proyecto ha creado un laboratorio entre los árboles para producir altos niveles de dióxido de carbono y así calcular la capacidad de un bosque para contrarrestar el efecto negativo de la emisión de este gas de efecto invernadero. La producción de dióxido de carbono que están generando es, para que nos hagamos una idea, equivalente a las previsiones actuales para mediados de siglo.

El papel de las plantas en la absorción de dióxido de carbono es todavía un misterio. Conocemos que este gas sirve de fertilizante para la vegetación y los investigadores sospechan que si sus niveles se incrementaran, los árboles serían capaces de asimilarlo. En cualquier caso, son conscientes de que este efecto quedaría limitado por las consecuencias derivadas de las altas emisiones, como son el descenso de nutrientes en la tierra, la escasez de agua y el aumento de las temperaturas.

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El dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero más agresivos. | Foto: Ted S. Warren/AP Photo

El profesor Rob Mackenzie, de la Universidad de Birmingham, es optimista y afirma que la humanidad, a día de hoy, sigue subestimando la capacidad de los árboles como contrapeso a nuestro nivel de emisiones. Hasta ahora nos hemos visto beneficiados por el efecto purificador en la atmósfera de los bosques, capaces de absorber hasta una tercera parte del dióxido de carbono generado por el ser humano. Pero seguimos quemando una cantidad excesiva de combustibles fósiles y acabando con demasiados ecosistemas como para que esta situación se revierta. “El campo nos está brindando un servicio fantástico”, afirma Mackenzie a la BBC. “Pero no hay certezas sobre cuál sería el impacto de un incremento de las emisiones”.

El experimento que lidera será uno de los cuatro que medirá este efecto, pero es el primero que tiene base en Europa. Un bosque vegetado por robles con casi dos siglos de historia y que ocupa 25 hectáreas de terreno es el epicentro de un estudio que también analizará el estado de las hojas, la tierra y los insectos que lo habitan. “El impacto del cambio de CO2 debe aparecer en la química de la hoja en cuestión de días, y en el suelo en cuestión de semanas”, explica el científico británico. “Al cabo de los primeros tres años, el sometimiento al dióxido de carbono habrá provocado modificaciones en la estructura del tallo de los árboles. Para 2026, habrá afectado a todo el ecosistema”.

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El hielo del Ártico podría desaparecer aunque se cumplan los Acuerdos de París. | Foto: Brennan Linsley/AP Photo

El surgimiento de este tipo de experimentos es esperanzador. Calcular el tiempo que podemos ganar para desarrollar el cambio integral del modelo energético global, que consiste en cambiar las energías fósiles por las energías limpias, es de una importancia vital para la lucha contra el cambio climático. Porque otro de los objetivos de Mackenzie, según sus propias palabras, consiste en averiguar si los bosques, especialmente los árboles longevos, pueden llegar a adaptarse a vivir con dosis menores de agua, enfrentando con dignidad los periodos de sequía provocados por el calentamiento global.

Uno de los co-autores de este proyecto, el profesor Ranga Mineni, de la Universidad de Boston, asume que es cierto que el dióxido de carbono tiene un efecto fertilizante sobre los árboles, que al mismo tiempo ejercen un uso más eficiente del agua del que disponen. Sin embargo, le preocupa que esta circunstancia pueda extenderse en el tiempo. Desconfía sobre si se trata de un efecto que responde a un sobreesfuerzo de la vegetación y si puede interpretarse como perdurable en el tiempo. En cualquier caso, concluye, “no conocemos hasta qué punto lo que observamos en los experimentos puede trasladarse al mundo real. Personalmente, no me conformo con el argumento del efecto fertilizador del dióxido de carbono como contrapeso de las consecuencias del calentamiento global, que implica el derretimiento de los polos, el aumento del nivel del mar, la intensificación de las tormentas y la pérdida de biodiversidad”.

Donald Trump contra el planeta

Jorge Raya Pons

El presidente Johnny Gentle dio una orden clara y sin interpretaciones a todos sus funcionarios: las calles de América deben ser limpias porque en América los gérmenes no son bienvenidos. Gentle es un personaje real pero ficcionado por David Foster Wallace en La broma infinita y guarda una larga serie de atributos comunes con el presidente de piel rojiza, Donald J. Trump, enamorado de sí mismo y rehén de sus complejos, quien confesó sin tapujos y ante las cámaras que padece una fobia incontenible hacia las bacterias: un infierno en sí mismo para quien vive estrechando manos. Con Gentle comparte una fama construida en platós y escenarios, un carisma de hombre de fortuna que besa a las damas en los mercados y crea complicidad en el americano medio: yo soy quien tú querrías ser. Y si bien los dos viven aislados del polvo y los gérmenes, la sátira está servida, no les importa que la basura y los desechos se amontonen en el campo ajeno: para la historia –literaria– queda la Gran Concavidad, aquel vertedero del que nacieron leyendas y que Gentle terminó por entregar a la siempre complaciente Canadá.

La Torre Eiffel se iluminó de verde para celebrar el éxito del Acuerdo de París. (Jackie Naegelen/Reuters)
La Torre Eiffel se iluminó de verde para celebrar el éxito del Acuerdo de París. (Jackie Naegelen/Reuters)

Pero abandonando la ficción y sumergiéndonos en la realidad, tan decepcionante, encontramos que Trump es un quiste molar para el planeta: su escepticismo y arrogancia respecto al cambio climático pone en peligro el futuro del Acuerdo de París, el pacto históricamente más ambicioso en la lucha contra el calentamiento global. Lo firmaron 195 países –incluyendo Estados Unidos, China e India, los principales emisores de gases de efecto invernadero: todo un logro– y trata de limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a 1,5 ó 2 grados centígrados de aquí a final de siglo –una locura irremediable, algo mejor que nada–.

Un acuerdo extraordinario salvo por la letra pequeña en el contrato: si el señor Trump decidiera archivar la transición hacia las energías renovables y descartar así toda posibilidad de recortar el ritmo actual de emisiones de dióxido de carbono, metano, etcétera, no tendría por qué abandonar el pacto –una actitud poco decorosa, a todas luces impopular–, le bastaría con incumplirlo: el Acuerdo no contempla sanciones.

[El incumplimiento sería posible, por ejemplo, mirando hacia otro lado mientras sus empresas sobrepasan todos los límites de emisiones establecidos en Francia. O recortando la financiación de proyectos de apoyo a las energías limpias en países tan contaminantes como India, altamente dependiente del carbón, que no cuentan con medios propios para renovar un sector energético que debe abastecer a una industria cada vez  más grande].

Así que Trump buscó un hombre dispuesto a ensuciarse las manos.

Caballo de Troya

Donald Trump es el presidente heterodoxo que defrauda a sus rivales: el magnate comete la extravagancia de cumplir cada una de sus promesas. Con la elección de Scott Pruitt, Trump no enseñó su mano sino la baraja: escoger a Pruitt para dirigir la Agencia para la Protección del Medio Ambiente es escoger al lobo feroz para cuidar de Caperucita.

Scott Pruitt, un negacionista climático, será el hombre de Trump para dirigir la oficina contra el cambio climático. (Nick Oxford/Reuters)
Scott Pruitt, un negacionista climático, será el hombre de Trump para dirigir la oficina contra el cambio climático. (Nick Oxford/Reuters)

Antes de regresar a la serenidad de una vida despreocupada, Obama dejó en herencia un programa llamado Clean Power Plan (Plan de Energías Limpias, en castellano), un rayo de luz en un país juzgado por su indiferencia. Se trata de un conjunto de medidas que persigue combatir el calentamiento global mediante la financiación de proyectos que impulsan el desarrollo de energías renovables en detrimento de las energías fósiles. Un planteamiento que lamentaron angustiosamente los sectores afectados, como el de Pruitt y sus amigos de Oklahoma, señores del petróleo, que apretaron los puños e iniciaron batallas judiciales –cuatro– que terminaron por fracasar en cada uno de sus intentos. Tuvieron que esperar meses, años, hasta encontrar un modo de hacerse valer: fue entonces cuando comenzaron a esculpir y dar forma a su caballo de Troya, que con el tiempo fue cobrando la silueta del senador Scott Pruitt.

Tuvieron que esperar meses, años, para esculpir y dar forma a su caballo de Troya, que con el tiempo fue cobrando la silueta de Scott Pruitt.

El pasado martes –7 de febrero de 2017– Donald Trump, en una reunión con empresarios del sector del automóvil, manifestó que “el ecologismo está fuera de control”–aludiendo a un ecologismo desbocado más que a un ecologismo fuera de su radio de influencia–.

Horas después del encuentro, el presidente firmó dos órdenes ejecutivas para reanudar dos proyectos controvertidos que Obama detuvo en su momento y que la justicia podría congelar nuevamente. El primero de ellos, el Dakota Access, pretende abrir un conducto que traslade petróleo desde los yacimientos de Dakota hasta la (casi) vecina Illinois –atravesando el río Misuri y varias hectáreas veneradas por los sioux, que alargaron los dientes y se rebelaron con fervor contra la medida del hombre blanco; hoy en día siguen en pie de guerra, literalmente–.

Los manifestantes de Filadelfia se solidarizaron en diciembre con la comunidad sioux de Dakota del Norte. (Matt Rourke/AP)
Los manifestantes de Filadelfia se solidarizaron en diciembre con la comunidad sioux de Dakota del Norte. (Matt Rourke/AP)

Los sioux, que con mucho esfuerzo y tras años de disputa sobre el terreno y en los tribunales consiguieron la paralización de las obras, tuvieron un éxito inesperado por la imprudencia del propietario del suelo, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, quien autorizó la construcción del Dakota Access sin atender a las leyes federales de protección histórica.

El segundo, el Keystone XL, es un mastodonte de casi 2.800 kilómetros –como de Madrid a Varsovia– que conduciría petróleo de Alberta, Canadá, al golfo de México a un ritmo de 830.000 contaminantes barriles diarios. Los ecologistas, que se llevaron las manos a la cabeza, trataron de impedir la continuación de las obras y finalmente lo lograron: el conducto está a medio hacer y solo ha cubierto el 30% del recorrido previsto.

Escribió DFW que Johnny Gentle –ficción– fue el primer presidente en dar su discurso de investidura tomando el micrófono por el cable. Donald Trump, producto –real– del show business, ha demostrado ser un riesgo: ignorando todas las conclusiones científicas sobre el calentamiento global, anulando toda transición hacia las energías limpias, apostando, “como en los viejos tiempos”, por el carbón y el petróleo. Y sin embargo hay motivos para la esperanza: las posturas ecologistas crecen con fuerza en Estados Unidos y China se ha propuesto liderar la revolución energética internacional.

Aunque seguimos hablando de Trump.

El mapa tridimensional que utiliza tus fotografías en las redes para construir ciudades

Redacción TO

Foto: Julie Jacobson
AP Photo

En ciudades como Madrid o Basilea, visualmente tan atractivas, los usuarios de redes sociales andan todo el tiempo haciendo fotos, desde cualquier ángulo, en todas partes. Casi podía pensar uno que, juntando todas ellas, podría hacerse un mapa de la ciudad, con todos sus monumentos, con todas sus plazas.

Lo que parecía una ocurrencia se ha convertido en realidad desde que un grupo de investigadores sacó adelante la idea.

El proyecto VarCity, desarrollado por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zurich (ETH), una universidad pionera en investigación a nivel mundial, ha puesto a prueba esta tesis para crear mapas urbanos tridimensionales. De momento, solo lo han experimentado con la propia ciudad suiza, pero los resultados son reveladores.

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El proceso de detección de objetos urbanos se ha realizado a partir de unos algoritmos complejos desarrollados por la universidad. | Fuente: VarCity

El equipo de investigadores del ETH, que puso en marcha VarCity en 2012 con dinero del Consejo Europeo de Financiación, ha seguido un proceso muy concreto basado en la captura e interpretación simultánea de imágenes de todos los rincones de la ciudad, obtenidas aprovechando tres fuentes distintas.

La primera es la más importante. Utilizando una técnica que recuerda a la empleada por Google para hacer su Street View, adhirieron una cámara de 360 grados a un vehículo para recoger imágenes dentro de una ruta prefijada.

Sin embargo, este plan tenía una laguna: no todas las zonas de la ciudad eran accesibles en coche. Es aquí donde entraron en juego las redes sociales. Los científicos se dieron cuenta de que los recursos que ofrecían abiertamente los usuarios en las redes son riquísimos y han podido perfeccionar sus mapas gracias a éstos.

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Imagen del mapa tridimensional creado por el proyecto. | Fuente: VarCity

El complemento a estas dos fuentes ha partido de las tomas aéreas, que ofrecen una perspectiva cenital que ayuda a ver con detalle las formas de los tejados y del suelo.

Así, tan resumido, parece una tarea sencilla. Pero no lo es. Tuvieron que desarrollar unos algoritmos de gran complejidad y emplear un ordenador específico para esta investigación para conseguir el alto nivel de precisión exigido. La tecnología que ellos mismos manipularon permitió que la computadora diferenciara entre aceras y carreteras, entre hierba y pavimento, entre bancos y farolas. Este fue uno de los grandes retos a los que se enfrentó el equipo.

“Cuantas más imágenes y vídeos puede evaluar la plataforma, más preciso es el resultado”, explica Kenneth Vanhoey, unos de los integrantes del equipo, en la página web de la universidad. “El objetivo de nuestro proyecto consistía en desarrollar los algoritmos necesarios para crear modelos tridimensionales de ciudad, asumiendo que el volumen disponible de imágenes y vídeos iría creciendo con el paso de los años”.

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Esta tecnología permite tomar con exactitud medidas como el tamaño de las fachadas de los edificios. | Fuente: VarCity

En este sentido, anticiparon que el protagonismo de las redes sociales era ascendente.

Desde entonces, han colaborado con el proyecto cinco empresas y otras cuatro han nacido en el proceso. Entre ellas, Spectando, que presta un servicio de construcción virtual y análisis de daños, y Parquery, que monitoriza espacios de aparcamiento aprovechando su conocimiento tridimensional de la ciudad.

El hito de los desarrolladores de VarCity reside en llevar un paso más allá el trabajo de compañías como Google. Con la tecnología de VarCity, es posible calcular con rigor, por ejemplo, el tamaño de la fachada de un edificio, mejorar la información de los GPS o navegar por la ciudad, a través de internet, con una visión tridimensional de los objetos. El resultado final es asombroso y se puede disfrutar en un vídeo que ha lanzado la propia universidad.

5 lugares turísticos donde ser homosexual te puede llevar a la cárcel

María Hernández

Foto: Michael C Corder
AP

Ser homosexual, bisexual o transexual sigue estando mal visto en una gran parte del mundo, y aún hay 72 países donde la identidad de género y la orientación sexual pueden acarrear serias consecuencias, incluyendo penas de cárcel o de muerte.

En Europa esta situación es ya impensable, pero en numerosos países de África, Asia y América la homosexualidad es considerada un crimen. Quienes viven en ellos son los que más sufren las consecuencias de estas leyes, pero también hay turistas que, por un simple beso o por cogerse de la mano, pueden acabar arrestados.

En algunos de estos lugares, como Egipto o Indonesia, pese a que las leyes no prohíben específicamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, las autoridades aprovechan cualquier excusa o resquicio legal para practicar detenciones. En estos países se recurre a menudo a la ley Sharia, la base del Derecho Islámico que rige la conducta y hábitos de los musulmanes, para criminalizar a los homosexuales. Entre estos, destacan algunos destinos turísticos como Maldivas o Marruecos, donde cada año acuden numerosos turistas a disfrutar de unas vacaciones, sin pensar en las consecuencias que pueden tener algunos pequeños gestos.

Los hombres y mujeres homosexuales de estos países no solo se enfrentan a los castigos impuestos por la ley, sino que también tienen que vivir con la intolerancia y los prejuicios del resto de la sociedad.

Maldivas

Uno de los destinos románticos por excelencia, las Islas Maldivas, se puede convertir en una verdadera pesadilla si la pareja que quiere disfrutar de sus playas y paisajes no es heterosexual, pues cualquier muestra de afecto hecha en pública puede ser un gran riesgo.

A pesar de las recomendaciones que varias organizaciones internacionales y ONG han hecho al país para que deje de criminalizar al colectivo LGTB, Maldivas sigue condenando la homosexualidad y cualquier muestra de cariño de una pareja de personas del mismo sexo puede costar muy cara.

Las leyes de Maldivas incluyen varias formas de relaciones entre personas del mismo sexo, desde el matrimonio hasta las relaciones sexuales. En todos los casos, acabar en la cárcel es más que probable, con penas que van desde los tres meses hasta los ocho años.

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Un simple gesto como este le puede costar caro a una pareja homosexual. | Foto: Charles Platiau/Reuters

Desde julio de 2015, cuando entró en vigor el nuevo Código Penal en el país, los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo ya no están regidos por la ley civil, que los regulaba hasta entonces, sino por las leyes penales.

Además, también están incluidas las sanciones por llevar a cabo estos actos en la ley Sharia, que establece un castigo de nueve meses a un año de destierro o hasta 30 latigazos para los hombres, mientras que la pena para las mujeres es el arresto domiciliario entre nueve meses y un año.

Egipto

En Egipto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están prohibidas expresamente. Sin embargo, se han documentado numerosos casos en los que se ha utilizado la ley para el combate de la prostitución y contra el libertinaje como pretexto para encarcelar a personas homosexuales.

Por este motivo, los cargos a los que se enfrentan los acusados se refieren normalmente a “actos inmorales” o “actos escandalosos”.

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Las redadas contra homosexuales son habituales en Egipto. | Foto: Amr Nabil/ AP

En un país tan conservador como Egipto, las redadas contra la comunidad LGTB son habituales. Entre 2013 y 2015 se llevaron a cabo más de 50 en distintos lugares del país, según estimaciones de las asociaciones de Derechos Humanos.

Destaca el caso de un ciudadano libio, deportado de Egipto por mantener relaciones homosexuales, que acaparó la atención internacional. Tras rechazar su recurso ante los tribunales, la Justicia de El Cairo aprobó la decisión del Gobierno de expulsar a todos los homosexuales extranjeros que se encontraran en el país, por considerar que “amenazan la seguridad nacional con su presencia”.

Marruecos

La homosexualidad en Marruecos está incluida en el Código Penal como un delito “contra natura”. “Quien cometiere actos indecentes o contra natura con otra persona de su mismo sexo, será penado con prisión de entre 6 meses y 3 años y una multa de 200 a 1.000 dirhams, salvo que en el caso concurran circunstancias agravantes”, dice el artículo 489 del Código Penal.
Este artículo es el motivo por el que numerosas personas son detenidas y llevadas ante los tribunales cada año.

En 2016, un español llamó la atención de muchos medios de comunicación al ser detenido en un hotel de Marrakech cuando se encontraba con su compañero marroquí en la habitación. Una mujer de la limpieza los delató ante el administrador, quien llamó a la policía que acudió al hotel donde la pareja fue detenida. El español, de 70 años, fue puesto el libertad cuatro días más tarde y se le dio la opción de volver a España cuando lo deseara.

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Las lesbianas también sufren el rechazo de la sociedad en Marruecos. | Foto: Stringer/Reuters

En el mismo mes, dos chicas menores de edad fueron arrestadas y llevadas a declarar ante el juez después de que un familiar las fotografiara besándose. Finalmente fueron puestas en libertad condicional en lo que fue un caso inédito en un país donde las relaciones entre hombres son castigadas habitualmente, pero rara vez se acusa a mujeres por ser lesbianas.

El Informe de la Homofobia de Estado 2017, de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Transexuales e Intersexuales (ILGA), destaca que “en los últimos tiempos, se han registrado numerosos reportes de detenciones e intimidación policial”. Además, explica que “el Comité de Derechos Humanos manifestó su preocupación por la tipificación como delito de la homosexualidad, sancionada con una pena de cárcel que puede alcanzar tres años y por las detenciones en ese contexto”.

Indonesia

A pesar de que su Código Penal no condena expresamente la homosexualidad, Indonesia es uno de los lugares más señalados por ser peligroso para el colectivo LGTB. Las relaciones entre personas del mismo sexo están criminalizadas en tan solo dos de sus estados, pero existen normativas, como la Regulación Gubernamental sobre Salud Reproductiva, que hacen referencia a la “desviación de la orientación sexual” como una acción sancionable por la ley.

El documento de la ILGA explica que distintos informes publicados entre 2016 y 2017 indican mayores niveles de amenazas contra defensores de derechos humanos LGTB y contra su trabajo, tanto por parte de actores estatales como no estatales.

Los arrestos y los actos de represión contra los homosexuales son habituales en este país, donde se encuentran algunos de los lugares con más turismo gay del continente asiático, como Bali.

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141 hombres fueron detenidos en mayo en una redada en una sauna gay. | Foto: Tatan Syuflana /AP

Este mismo mes de mayo tuvo lugar una gran redada en una sauna gay que se saldó con 141 detenidos. Unos días antes, dos hombres fueron condenados a recibir 80 latigazos después de que sus vecinos los grabaran manteniendo relaciones sexuales. Este suceso tuvo lugar en Aceh, un lugar donde se aplica la ley Sharia para defender el Islam.

A pesar de las reiteradas peticiones de organizaciones como Human Rights Watch para que el país respete los derechos humanos y, en concreto, abandone estas prácticas de represión contra el colectivo LGTB, Indonesia sigue protagonizando incidentes de este tipo.

India

Una ley de 1860 criminaliza la homosexualidad en un país que cada vez se vuelve más popular entre los turistas. La cadena perpetua es el máximo castigo para quien tenga relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.

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Ciudadanos de India se manifiestan por los derechos del colectivo LGTB. | Foto: Altaf Qadri /AP

El artículo 377 del Código Penal de india es el responsable de las sanciones a las personas homosexuales, pues prohíbe las relaciones entre personas del mismo sexo en privado. En 2009, se eliminó esta prohibición, pero la Corte Suprema del país devolvió la constitucionalidad a esta norma en diciembre de 2013.

Este paso atrás en la legislación conmocionó a activistas y defensores de los derechos humanos de todo el mundo. Además, cientos de personas salieron a la calle en varias ciudades del país, especialmente en Bombay, para protestar en contra de esta sentencia.

Las puertas que cruzaremos en la tercera temporada de 'El Ministerio del Tiempo'

Cecilia de la Serna

Foto: RTVE

Serie de aventuras, ciencia ficción, histórica… El Ministerio del Tiempo es muchas cosas pero, sobre todo, es ya todo un referente de la cultura popular en España. La producción de RTVE se convirtió, en su primera temporada, en una serie de culto, y en su segunda entrega afianzó el fervor de los ‘ministéricos‘ para, finalmente, empujar al ente público a renovarla para una tercera temporada. Esta nueva remesa está a punto de llegar a nuestros televisores, y también a nuestros ordenadores, móviles y tabletas. Porque si por algo ha destacado El Ministerio del Tiempo es por haberse convertido en la primera serie española con un amplio seguimiento en diferido y por streaming.

Todo está listo para el estreno de la nueva temporada de El Ministerio del Tiempo. | Foto: RTVE
Todo está listo para el estreno de la nueva temporada de El Ministerio del Tiempo. | Foto: RTVE

El estreno de esta tercera temporada llega con tanta polémica como su renovación. RTVE lleva semanas anunciando la vuelta de El Ministerio del Tiempo, e incluso celebró el pasado 5 de mayo una gran premiere del primer episodio de la temporada en el Liceu de Barcelona. No obstante, se resistió a confirmar una fecha de estreno. Hoy, por fin, lo ha hecho: la tercera entrega de El Ministerio del Tiempo se estrenará en pantalla el jueves 1 de junio. Hasta el propio Javier Olivares, creador de la serie, ha hecho bromas con esta circunstancia.

Para quien no la conozca -algo difícil dada su popularidad, que ha trascendido incluso las fronteras españolas-, esta serie se centra en una institución ficticia y secreta, un Ministerio -como los de Sanidad, Defensa o Interior- que tiene como meta preservar la Historia de España. Para ello, cuenta con diferentes agentes que se visten de distintas épocas y cumplen sus misiones atravesando unas puertas del tiempo. Se enfrentan a numerosos enemigos, algunos del pasado y otros del presente. Este es, grosso modo, el argumento que ha enamorado a millones de espectadores. Aunque hay mucho más, no es cuestión de desvelar las tramas a aquellos que aún no se han aventurado en su visionado.

La tercera temporada llegará con tantas o más aventuras, con tantos o más personajes históricos, con tantas o más emociones que en pasadas entregas. Destaca la incorporación de la actriz Macarena García al reparto, que interpretará a una luchadora de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, y la del actor Pedro Casablanc, que tendrá el honor -y la enorme responsabilidad- de interpretar a Francisco de Goya.

Las puertas que cruzaremos en la tercera temporada de 'El Ministerio del Tiempo' 1

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Macarena García y Pedro Casablanc son algunas de las nuevas incorporaciones de El Ministerio del Tiempo. | Fotos: RTVE

El rodaje de esta tercera entrega ha sido más caro, pero también más viajado, por la aportación de Netflix, que ha comprado sus derechos para ofrecer la serie en streaming a 190 países de todo el mundo una vez termine su emisión en TVE. Esta temporada contará con 13 capítulos en los que los protagonistas volverán a emprender multitud de viajes a través de la historia. Aura Garrido, Nacho Fresneda y Hugo Silva continuarán siendo los actores principales, con la ausencia en esta entrega de Rodolfo Sancho.

De lo poco que han adelantado desde la productora, en sus viajes en el tiempo, la tercera entrega incluirá nuevos personajes y hechos históricos, entre los que destacan los Borgia, Pedro I el Cruel y Enrique de Trastamara, la Inquisición y las Brujas de Zugarramurdi, la gestación del desembarco de Normandía, y la vida de Simón Bolívar en Madrid, entre otros.

La trama del primer episodio, que se emitirá el próximo jueves por La 1, se centra en el director Alfred Hitchcock que, según adelanta la sinopsis oficial, “se verá envuelto en una intriga mucho más grande que la de todas sus películas juntas durante el Festival de San Sebastián de 1958. Pacino, que todavía trabaja para el Ministerio de 1982, pedirá ayuda en secreto a Amelia y Alonso para evitar que el director inglés sea secuestrado durante el estreno mundial de su obra maestra Vértigo. Algo que a priori no atañe a la historia de España, acabaría siendo un desastre económico y social ante la próxima llegada a España de Eisenhower, presidente de los EEUU”. Esta y otras puertas serán las que abriremos con la nueva remesa de aventuras de este ya clásico de la cultura popular y televisiva en España.

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