Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Un bosque cubeta para frenar el cambio climático

Redacción TO

Foto: EDDIE KEOGH
Reuters

En el bosque de Staffordshire se está llevando a cabo un experimento ambicioso que podría ampliar considerablemente nuestros conocimientos sobre el impacto de las emisiones de dióxido de carbono sobre la atmósfera terrestre. El proyecto ha creado un laboratorio entre los árboles para producir altos niveles de dióxido de carbono y así calcular la capacidad de un bosque para contrarrestar el efecto negativo de la emisión de este gas de efecto invernadero. La producción de dióxido de carbono que están generando es, para que nos hagamos una idea, equivalente a las previsiones actuales para mediados de siglo.

El papel de las plantas en la absorción de dióxido de carbono es todavía un misterio. Conocemos que este gas sirve de fertilizante para la vegetación y los investigadores sospechan que si sus niveles se incrementaran, los árboles serían capaces de asimilarlo. En cualquier caso, son conscientes de que este efecto quedaría limitado por las consecuencias derivadas de las altas emisiones, como son el descenso de nutrientes en la tierra, la escasez de agua y el aumento de las temperaturas.

Un bosque cubeta para frenar el cambio climático 1
El dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero más agresivos. | Foto: Ted S. Warren/AP Photo

El profesor Rob Mackenzie, de la Universidad de Birmingham, es optimista y afirma que la humanidad, a día de hoy, sigue subestimando la capacidad de los árboles como contrapeso a nuestro nivel de emisiones. Hasta ahora nos hemos visto beneficiados por el efecto purificador en la atmósfera de los bosques, capaces de absorber hasta una tercera parte del dióxido de carbono generado por el ser humano. Pero seguimos quemando una cantidad excesiva de combustibles fósiles y acabando con demasiados ecosistemas como para que esta situación se revierta. “El campo nos está brindando un servicio fantástico”, afirma Mackenzie a la BBC. “Pero no hay certezas sobre cuál sería el impacto de un incremento de las emisiones”.

El experimento que lidera será uno de los cuatro que medirá este efecto, pero es el primero que tiene base en Europa. Un bosque vegetado por robles con casi dos siglos de historia y que ocupa 25 hectáreas de terreno es el epicentro de un estudio que también analizará el estado de las hojas, la tierra y los insectos que lo habitan. “El impacto del cambio de CO2 debe aparecer en la química de la hoja en cuestión de días, y en el suelo en cuestión de semanas”, explica el científico británico. “Al cabo de los primeros tres años, el sometimiento al dióxido de carbono habrá provocado modificaciones en la estructura del tallo de los árboles. Para 2026, habrá afectado a todo el ecosistema”.

Un bosque cubeta para frenar el cambio climático 2
El hielo del Ártico podría desaparecer aunque se cumplan los Acuerdos de París. | Foto: Brennan Linsley/AP Photo

El surgimiento de este tipo de experimentos es esperanzador. Calcular el tiempo que podemos ganar para desarrollar el cambio integral del modelo energético global, que consiste en cambiar las energías fósiles por las energías limpias, es de una importancia vital para la lucha contra el cambio climático. Porque otro de los objetivos de Mackenzie, según sus propias palabras, consiste en averiguar si los bosques, especialmente los árboles longevos, pueden llegar a adaptarse a vivir con dosis menores de agua, enfrentando con dignidad los periodos de sequía provocados por el calentamiento global.

Uno de los co-autores de este proyecto, el profesor Ranga Mineni, de la Universidad de Boston, asume que es cierto que el dióxido de carbono tiene un efecto fertilizante sobre los árboles, que al mismo tiempo ejercen un uso más eficiente del agua del que disponen. Sin embargo, le preocupa que esta circunstancia pueda extenderse en el tiempo. Desconfía sobre si se trata de un efecto que responde a un sobreesfuerzo de la vegetación y si puede interpretarse como perdurable en el tiempo. En cualquier caso, concluye, “no conocemos hasta qué punto lo que observamos en los experimentos puede trasladarse al mundo real. Personalmente, no me conformo con el argumento del efecto fertilizador del dióxido de carbono como contrapeso de las consecuencias del calentamiento global, que implica el derretimiento de los polos, el aumento del nivel del mar, la intensificación de las tormentas y la pérdida de biodiversidad”.

Donald Trump contra el planeta

Jorge Raya Pons

El presidente Johnny Gentle dio una orden clara y sin interpretaciones a todos sus funcionarios: las calles de América deben ser limpias porque en América los gérmenes no son bienvenidos. Gentle es un personaje real pero ficcionado por David Foster Wallace en La broma infinita y guarda una larga serie de atributos comunes con el presidente de piel rojiza, Donald J. Trump, enamorado de sí mismo y rehén de sus complejos, quien confesó sin tapujos y ante las cámaras que padece una fobia incontenible hacia las bacterias: un infierno en sí mismo para quien vive estrechando manos. Con Gentle comparte una fama construida en platós y escenarios, un carisma de hombre de fortuna que besa a las damas en los mercados y crea complicidad en el americano medio: yo soy quien tú querrías ser. Y si bien los dos viven aislados del polvo y los gérmenes, la sátira está servida, no les importa que la basura y los desechos se amontonen en el campo ajeno: para la historia –literaria– queda la Gran Concavidad, aquel vertedero del que nacieron leyendas y que Gentle terminó por entregar a la siempre complaciente Canadá.

La Torre Eiffel se iluminó de verde para celebrar el éxito del Acuerdo de París. (Jackie Naegelen/Reuters)
La Torre Eiffel se iluminó de verde para celebrar el éxito del Acuerdo de París. (Jackie Naegelen/Reuters)

Pero abandonando la ficción y sumergiéndonos en la realidad, tan decepcionante, encontramos que Trump es un quiste molar para el planeta: su escepticismo y arrogancia respecto al cambio climático pone en peligro el futuro del Acuerdo de París, el pacto históricamente más ambicioso en la lucha contra el calentamiento global. Lo firmaron 195 países –incluyendo Estados Unidos, China e India, los principales emisores de gases de efecto invernadero: todo un logro– y trata de limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a 1,5 ó 2 grados centígrados de aquí a final de siglo –una locura irremediable, algo mejor que nada–.

Un acuerdo extraordinario salvo por la letra pequeña en el contrato: si el señor Trump decidiera archivar la transición hacia las energías renovables y descartar así toda posibilidad de recortar el ritmo actual de emisiones de dióxido de carbono, metano, etcétera, no tendría por qué abandonar el pacto –una actitud poco decorosa, a todas luces impopular–, le bastaría con incumplirlo: el Acuerdo no contempla sanciones.

[El incumplimiento sería posible, por ejemplo, mirando hacia otro lado mientras sus empresas sobrepasan todos los límites de emisiones establecidos en Francia. O recortando la financiación de proyectos de apoyo a las energías limpias en países tan contaminantes como India, altamente dependiente del carbón, que no cuentan con medios propios para renovar un sector energético que debe abastecer a una industria cada vez  más grande].

Así que Trump buscó un hombre dispuesto a ensuciarse las manos.

Caballo de Troya

Donald Trump es el presidente heterodoxo que defrauda a sus rivales: el magnate comete la extravagancia de cumplir cada una de sus promesas. Con la elección de Scott Pruitt, Trump no enseñó su mano sino la baraja: escoger a Pruitt para dirigir la Agencia para la Protección del Medio Ambiente es escoger al lobo feroz para cuidar de Caperucita.

Scott Pruitt, un negacionista climático, será el hombre de Trump para dirigir la oficina contra el cambio climático. (Nick Oxford/Reuters)
Scott Pruitt, un negacionista climático, será el hombre de Trump para dirigir la oficina contra el cambio climático. (Nick Oxford/Reuters)

Antes de regresar a la serenidad de una vida despreocupada, Obama dejó en herencia un programa llamado Clean Power Plan (Plan de Energías Limpias, en castellano), un rayo de luz en un país juzgado por su indiferencia. Se trata de un conjunto de medidas que persigue combatir el calentamiento global mediante la financiación de proyectos que impulsan el desarrollo de energías renovables en detrimento de las energías fósiles. Un planteamiento que lamentaron angustiosamente los sectores afectados, como el de Pruitt y sus amigos de Oklahoma, señores del petróleo, que apretaron los puños e iniciaron batallas judiciales –cuatro– que terminaron por fracasar en cada uno de sus intentos. Tuvieron que esperar meses, años, hasta encontrar un modo de hacerse valer: fue entonces cuando comenzaron a esculpir y dar forma a su caballo de Troya, que con el tiempo fue cobrando la silueta del senador Scott Pruitt.

Tuvieron que esperar meses, años, para esculpir y dar forma a su caballo de Troya, que con el tiempo fue cobrando la silueta de Scott Pruitt.

El pasado martes –7 de febrero de 2017– Donald Trump, en una reunión con empresarios del sector del automóvil, manifestó que “el ecologismo está fuera de control”–aludiendo a un ecologismo desbocado más que a un ecologismo fuera de su radio de influencia–.

Horas después del encuentro, el presidente firmó dos órdenes ejecutivas para reanudar dos proyectos controvertidos que Obama detuvo en su momento y que la justicia podría congelar nuevamente. El primero de ellos, el Dakota Access, pretende abrir un conducto que traslade petróleo desde los yacimientos de Dakota hasta la (casi) vecina Illinois –atravesando el río Misuri y varias hectáreas veneradas por los sioux, que alargaron los dientes y se rebelaron con fervor contra la medida del hombre blanco; hoy en día siguen en pie de guerra, literalmente–.

Los manifestantes de Filadelfia se solidarizaron en diciembre con la comunidad sioux de Dakota del Norte. (Matt Rourke/AP)
Los manifestantes de Filadelfia se solidarizaron en diciembre con la comunidad sioux de Dakota del Norte. (Matt Rourke/AP)

Los sioux, que con mucho esfuerzo y tras años de disputa sobre el terreno y en los tribunales consiguieron la paralización de las obras, tuvieron un éxito inesperado por la imprudencia del propietario del suelo, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, quien autorizó la construcción del Dakota Access sin atender a las leyes federales de protección histórica.

El segundo, el Keystone XL, es un mastodonte de casi 2.800 kilómetros –como de Madrid a Varsovia– que conduciría petróleo de Alberta, Canadá, al golfo de México a un ritmo de 830.000 contaminantes barriles diarios. Los ecologistas, que se llevaron las manos a la cabeza, trataron de impedir la continuación de las obras y finalmente lo lograron: el conducto está a medio hacer y solo ha cubierto el 30% del recorrido previsto.

Escribió DFW que Johnny Gentle –ficción– fue el primer presidente en dar su discurso de investidura tomando el micrófono por el cable. Donald Trump, producto –real– del show business, ha demostrado ser un riesgo: ignorando todas las conclusiones científicas sobre el calentamiento global, anulando toda transición hacia las energías limpias, apostando, “como en los viejos tiempos”, por el carbón y el petróleo. Y sin embargo hay motivos para la esperanza: las posturas ecologistas crecen con fuerza en Estados Unidos y China se ha propuesto liderar la revolución energética internacional.

Aunque seguimos hablando de Trump.

La polémica tendencia de convertir a los hombres indios en blancos

Redacción TO

Foto: Navesh Chitrakar
Reuters

Durante décadas, las compañías cosméticas han encontrado en las mujeres jóvenes indias su principal mercado. Como en otros países de Asia, en India las pieles pálidas resultan más atractivas y existe un componente racial decisivo a la hora de optar a trabajos de un rango superior y mejor retribuidos. No puede equipararse únicamente al deseo de las europeos blancos a aumentar su bronceado; en India tiene implicaciones sociales.

Esta costumbre parecía exclusiva de las mujeres. Sin embargo, desde la entrada del nuevo siglo son cada vez más los hombres que se han sumado a esta tendencia. El éxito es tan rotundo que en los últimos cinco años la venta de cosméticos que crean una apariencia de blanqueamiento de la piel ha crecido más de un 40%, según los datos de los analistas de Nielsen. No es extraño encontrar en los supermercados del país esta clase de productos dirigidos a un público masculino que, hasta el momento, limitaba su consumo de productos para el cuidado del aspecto físico a desodorantes y cremas para el afeitado.

La moda creciente de convertir a los hombres indios en blancos 1
El actor de Bollywood Shah Rukh Khan durante una rueda de prensa. | Foto: Danish Siddiqui/Reuters

Las principales marcas nacionales e internacionales han aprovechado este boom para abrirse a un nuevo target. De hecho, Nivea, L’Oréal y Emami, entre otros, han creado multitud de cremas, exfoliantes y productos de lavado facial que prometen “efectos blanqueadores”. Resulta llamativo que uno de los productos más destacados de la empresa francesa Garnier, que bautizó a uno de sus exfoliantes como White Power (Poder blanco), tenga el mismo nombre que un lema históricamente vinculado a las teorías supremacistas. Y para aumentar la efectividad de sus mensajes utilizan la imagen de actores como Shah Rukh Khan o Hrithik Roshan, que son afamadas estrellas de Bollywood, los equivalentes indios a Brad Pitt o Leonardo DiCaprio.

Los anuncios que se emiten en televisión son reveladores. En ellos puede verse a un hombre atractivo fotografiado a cada paso, con un aspecto impoluto, aplicándose en el rostro una loción que, casi de inmediato, convierte tu aspecto en el de un hombre perfectamente occidental, con la piel tan blanca como la de un finlandés.

Este fenómeno, como no podía ser de otra manera, está causando indignación en los círculos más progresistas. La estrella de cine Abhay Deol inició una campaña para persuadir a sus compatriotas indios a no comprar estos productos. Al mismo tiempo, envió un mensaje a sus compañeros de profesión invitándoles a rechazar aquellas ofertas que sirvan para inventar un canon de belleza imposible.

Un mensaje similar fue difundido años atrás por la actriz Nandita Das en una iniciativa llamada Dark is Beautiful, en la que se denuncia la presión mediática de estas compañías estéticas que tratan de implantar un modelo de belleza puramente occidental. En este sentido, el auge de los cosméticos blanqueadores coincide con la irrupción de una corriente crítica que representa la evolución cultural de India, donde conviven los complejos de la era colonial con el desarrollo de una sociedad que se moderniza.

En unas declaraciones para la revista Quartz, Rajesh Krishnamurthy, jefe de negocios de Himalaya Drug Company, cree que esta reacción se traducirá en una mayor conciencia social y, como consecuencia, un cambio radical en la política comercial de la industria cosmética. El tiempo dispondrá cuál de las dos tendencias se impone, si la del crecimiento imparable de cosméticos blanqueadores, engañosos, inmorales, o la capacidad regenerativa de un país para dejar a un lado los complejos de un pasado colonial.

La joven que soñaba con ser diseñadora y terminó siendo la viuda de yihadistas

Redacción TO

Foto: Delil Souleiman
AFP

Islam Maytat quería ser diseñadora de moda en Londres, sin embargo su sueño se rompió cuando su esposo, un británico de origen afgano, la llevó a Siria y aprendió a manejar las armas con los yihadistas. Después de tres años en el ‘califato’ bajo las órdenes del Estado Islámico, tres maridos y dos hijos, esta marroquí de 23 años ha logrado huir y vive refugiada desde marzo en el nordeste de Siria, en manos de las fuerzas kurdas. “Pensaba que al casarme con Jalil Ahmad, que tenía nacionalidad británica, iría a estudiar a Londres, pero todo salió al revés”, cuenta la joven. En lugar de la capital británica, su primer destino fue Dubái, donde su marido trabaja como bróker.

sdfd
Ahora, vive refugiada desde marzo en el nordeste de Siria. | Foto: Delil Souleman / AFP

Islam conoció a su esposo por internet a principios de 2014 y, dos meses después, se casó con él en Marruecos. “Mi padre se oponía porque sospechaba que era un talibán. Terminé por convencerle”. Sin embargo, sus sueños de glamour y estudiar diseño pronto comenzaron a desvanecerse, cuando su esposo comenzó a prohibirle maquillarse y llevar ropa de colores vistosos.

Vida rota

Durante dos meses estuvo en Afganistán con su familia política, sin embargo, para su sorpresa, su marido le ofreció ir a estudiar a Londres, pero haciendo escala en Estambul. Fue entonces, cuando al salir del aeropuerto, un hombre les condujo a Gaziantep, una ciudad cercana a la frontera siria. “Nos alojamos en una casa donde mujeres y hombres estaban separados. Allí estuve conviviendo con francesas, saudíes, argelinas”. “Me contaron su alegría de ir a la tierra del ‘califato’ en Siria. Estaba desamparada y rompí a llorar”. Dos semanas antes, el 29 de junio de 2014, el Estado Islámico había proclamado su ‘califato’ en Siria e Irak.

La joven que soñaba con ser diseñadora y terminó siendo la viuda de yihadistas 1
Su objetivo es volver con sus dos hijos a Marruecos. | Foto: Delil Souleiman / AFP

En agosto de 2014, su marido decide internarse en Siria. “No me quedo otra opción que seguirlo”, cuenta la joven a AFP. “Vivía en Manbij, en una casa para esposas de yihadistas”. “Allí había mujeres de Reino Unido, Canadá, Suecia, Finlandia y Rusia. Todas debíamos entrenarnos en el manejo de las armas“.

“¡Habrías tenido que decirme desde el principio que querías venir a Siria! ¿Por qué me has roto la vida?”, recuerda haberle dicho a su marido. “Me respondió que era su mujer y tenía que obedecerle”, agrega.

Tres maridos y dos hijos

En septiembre de 2014, embarazada de su primer hijo, Abdala, su marido es enviado al frente de Kobané. El 8 de octubre, su cuñado le anuncia la muerte de Jalil. “Me sentía sola, deprimida”, explica, por lo que poco después contrae matrimonio con otro afgano en Raqa, donde la pareja se instaló después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -una alianza antiyihadista de milicias kurdas y árabes- ocuparan Manbij. Este matrimonio sólo duró dos meses. “Obtuve el divorcio dos meses después porque no conseguía entenderme con él”, confía. Sola y con un hijo de apenas unos meses, Islam conoce al que sería su tercer marido, Abu Talha, un yihadista con quien tendría su segundo bebé, María, y con quien permanecería 18 meses. “Era el mejor de mis tres maridos, se ocupaba bien de mí. El día que supe que lo habían matado, huí con la esposa de un jefe, una yazidí”, explica.

Islam afirma hoy que quiere reunirse con su familia y regresar a su país. “Ignoro cómo será mi vida y el futuro de mis hijos. ¿Qué les voy a decir cuando me pregunten por sus padres”, se pregunta.

Madrid se viste de Sevilla

Lidia Ramírez

Foto: Marcelo del Pozo
Reuters

Sólo quedan unos días para que arranque la Feria de Abril o Feria de Sevilla. Cantar, bailar y disfrutar del ‘pescaíto’ frito, los adobos y el jamón acompañados de un fino o un rebujito es premisa estos días en la capital andaluza. Sin embargo, no sólo en Sevilla se podrá disfrutar de la auténtica fiesta de la primavera, ‘la madre de todas las ferias’, que este año cumple 170 años, también estará presente en Madrid. Símbolo del arte de vivir la vida y máxima expresión de alegría y diversión, los faralaes y farolillos vestirán Madrid durante toda esta semana hasta el 7 de mayo para que los sevillanos y andaluces de pura cepa residentes en la capital de España se sientan como en casa. Por ello, The Objective recopila algunos lugares de la capital madrileña para disfrutar de la pasión, la alegría y la tradición andaluza.

Mercado de San Ildefonso

El próximo 30 de abril, con el tradicional encendido de las luces, comenzará la Feria de Abril de Sevilla que tendrá su réplica, del 30 de abril al 7 de mayo, en el Mercado de San Idelfonso, que durante una semana vestirá de Sevilla cada uno de sus puestos. Andalucía y la Feria de Sevilla estará presente en sus paredes, en su decoración, en su música e incluso en sus bartenders. Para celebrar ‘la semana grande de la capital de Andalucía’, los distintos puestos del mercado han preparado platos muy especiales, con un toque muy andaluz. Así, Granja Malasaña ofrecerá unos exclusivos huevos camperos fritos con atún rojo de Barbate y DP Tapas propone salmorejo y ensaladilla con picos de Jerez. Por su parte, La Arepera ha preparado un delicioso pescaíto frito. La oferta se completa con otros platos estrella como las croquetitas de jamón de Tassi Gourmet, las brochetas andaluzas de La Brochette y las manzanillas, los finos, los blancos, los tintos, los dulces. . . de TaninosAdemás, durante esta semana, las barras del Mercado tendrán un protagonista muy especial, el rebujito.

La Encarna Bistró Andaluz 

Restaurante ideal en El Viso (Recaredo, 2) con patio perfecto para disfrutar del solecito y de sus tapas, raciones y medias raciones y su magnífica carta de vinos andaluces y de Jerez.  La nueva propuesta de La Encarna incluye: ‘Noches de flamenco’, ‘Sherry nights’, ‘Brunch en el patio’… donde la música, el buen ambiente y los sabores del Sur inundan cada rincón de este espacio.
Madrid se viste de Sevilla
Mejillones en cocotte y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. | Foto: La Encarna Bistró Andaluz

Tradición y presente conviven en este restaurante referencia del estilo del Sur, una combinación que se manifiesta tanto en su carta, en la que están reflejadas recetas de toda la vida con presentaciones actualizadas y algunos guiños a la gastronomía francesa, como en su interiorismo. Como reflejo del espíritu andaluz, en La Encarna Bistró Andaluz no pueden faltar los fritos, elaborados con aceite de oliva y una mezcla de harinas ecológicas de cereales como trigo, garbanzo y maíz, entre los que destacan los salmonetes con chutney de tomate, los boquerones con emulsión de limón, las puntillitas con mayonesa de wasabi o la croqueta del choco. Las denominaciones de Jabugo, Medina Sidonia y Cumbres avalan los platos de la tierra, como las carrilleras ibéricas, guisadas en oloroso y crema de coliflor; los tacos de solomillo de ternera de pasto al whisky y papas; el corte de lomo de vaca retinta de Medina Sidonia o el magret de pato braseado.

Dirección: C/Recadero, 2

Precio medio: 25 euros

El Espigón

Es referente de la mejor mesa andaluza en la capital. Su decoración a base de excelentes maderas y efectos navales, nos aportan el escenario perfecto donde saborear los mejores pescados, mariscos, frituras, arroces, etc. Sus recetas andaluzas traen toda la frescura de la cocina mediterránea a través de sus productos frescos y de temporada en donde toman especial protagonismo sus pescados a la sal y los platos de carne como el solomillo Strogonoff. Un mundo lleno de distinción y elegancia en pleno centro financiero de Madrid.

Dirección: C/ Orense, 68
Precio medio: 50 euros

Bocaíto

La tradición de Bocaíto, la primera barra de tapas de Madrid, con más de 50 años de historia, se une a la tradición de una de las fiestas españolas con más solera. Por esa razón, Bocaíto ha diseñado una carta que transportará sensorialmente a sus clientes al recinto ferial sevillano. Los sabores de la Feria de Abril se trasladan a este pintoresco lugar que celebra esta fiesta con platos típicos, como el salmorejo, el gazpacho, las chacinas ibéricas, el rabo de toro, el potaje, la tortilla de patatas, la tortillita de camarones, las coquinas, los boquerones, los bienmesabes, las pijotas, los calamares y los salmonetes.
Madrid se viste de Sevilla 1
Fritura de pescaíto. | Foto: Bocaíto

Todo ello acompañado de cañas, vinos, manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, fino de Jerez y rebujito.  Al frente de Bocaíto se encuentran Chris y Paco Bravo, la tercera generación de una saga familiar que ha estado al frente de este espacio durante más de 50 años, pero que en todo este tiempo ha mantenido la misma filosofía. Este leitmotiv es la perseverancia en buscar la mejor calidad en la materia prima, en la destreza de las mejores técnicas de corte de cuchillo, en la elaboración de los productos al momento y, por último, en no abandonar la esencia de la cocina tradicional castellana y andaluza.

Dirección: C/ Libertad, 6
Precio medio: 30 euros

La Gaditana

Según recoge en su web, alguien lo definió simplemente como ‘un rincón de Cádiz en Madrid’. Desde hace tiempo esta familia con raíces gaditanas tenían una ilusión que era montar una taberna como las que había en la antigua Cádiz. Sobre todo en lo concierne a la cocina y a la manera de preparar los antiguos platos gaditanos. Considerado como uno de los restaurantes referencia de la comida andaluza de la capital, situado en pleno centro de Madrid, en el barrio de Salamanca, la cocina tradicional del sur nunca había estado tan cerca y a unos precios tan competitivos. Las ortiguillas o las típicas tortillitas de camarón, además del cazón o el atún rojo son sus platos cumbre.

Dirección: C/ Lombia, 6
Precio medio: 25 euros

TOP