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Un videoclub de barrio planta cara a quienes quieren gentrificar Barcelona

Beatriz García

Foto: Andrea Huls
The Objective

Pese a las amenazas y los intentos de desahucio, el mítico videoclub Cíclic del distrito de Ciutat Vella se ha convertido en un emblema de lucha vecinal y cine de culto a precios populares.

En el corazón gentrificado de Barcelona, en el barrio de La Ribera (Ciutat Vella), una pequeña “gran” Galia de amantes del cine de autor y sus vecinos lucha desde hace tiempo por convertir el mítico videoclub Cíclic en un cine de barrio y un espacio comunitario, pese a las amenazas constantes e intentos de desahucio de los propietarios del inmueble. Bienvenidos a la Sala Cíclica, donde las pipas con las que el artista chino Ai Weiwei inundó el Tate Modern de Londres se han transformado en símbolo de cultura popular y unión vecinal.

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Las pipas de porcelana de Ai Weiwei son la imagen del proyecto. Imagen por: Andrea Huls.

David Cabrera, el propietario de Cíclic, le da un aire al protagonista de El Gran Lebowski, aunque de The Dude no tenga más que las barbas y algunas muletillas y palabras de su invención –“especuleitors”- que lo convierten en uno de los personajes más peculiares y encantadores de la calle del Rec Comtal. Cuando lo conocí, en 2014, me explicó su idea de donar al barrio el fondo de 15.000 deuvedés del videoclub. Hoy el sueño de este antiguo publicista de éxito, que un buen día se cansó de vender zapatillas y lavadoras y acabó abriendo un videoclub, va camino de hacerse realidad.

El goteo de socios que entran en el Cíclic es constante. Al videoclub acuden familias, grupos de chavales y ancianos solos que pasean entre los estantes buscando películas que jamás encontrarás en un blockbuster: cine de culto, documentales, videoactivismo y videoarte, historia del cine, material de festivales publicitarios… Un tesoro que empezó con 300 películas de su colección privada y que lo ha convertido en todo un ‘dealer audiovisual’ de muchísimas productoras durante sus 14 años de romántica resistencia.

De los 12.000 socios del videoclub, al menos un 30% ha tenido que marcharse del barrio a causa del aumento del precio del alquiler.

“El romanticismo es lo que vincula el amor con la muerte. En el siglo XXI es imposible hacer sostenible un videoclub, pero nuestra intención fue montar una videogalería con pelis que teníamos en casa y nos fue bien, al menos ganamos lo justo para reinvertirlo en el fondo”, admite; aunque hubo momentos duros en que tuvo que pluriemplearse para sacar adelante el videoclub.

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El goteo de clientes es constante en este videoclub, que aspira a convertirse en un espacio comunitario para el barrio. Imagen: Andrea Huls

Hace dos años, Cíclic decidió que tomaría un nuevo rumbo: “Estudiamos modelos sostenibles en otras ciudades de Europa y Estados Unidos y decidimos transformarnos en una cooperativa con una programación de ciclos de cine y actividades, que enriqueciera el diálogo sobre grandes temas. Partimos del catastro del barrio para saber cuánta gente a nuestro alrededor estaba en una situación de riesgo de exclusión por una cuestión socioeconómica y nos dirigimos a ellos; a esos colectivos que nada tienen que ver con el objetivo de las súper empresas gentrificadoras que han barrido esta calle”.

De los 12.000 socios del videoclub, al menos un 30%, la mayoría inmigrantes, dice David, ha tenido que marcharse del barrio a causa del aumento indiscriminado del precio de los alquileres y la compra de inmuebles por grandes empresas que operan con un “capitalismo salvaje”. “El tema de la gentrificación es curioso, porque se ha popularizado cuando ha empezado a afectar a la clase media, que es el objetivo preferente de los que quieren enriquecerse a causa de la fractura social”, cuenta. Ahora, en la calle de Rec Comtal, y por extensión en el distrito de Ciutat Vella, se vive un clima de violencia contenida por culpa de los ultra lujos y el clasismo que, poco a poco, están devastando el barrio. Un lugar exclusivo y excluyente.

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Más de 15.000 deuvedés en sus estantes. Imagen: Andrea Huls.

Resistir pese a las amenazas

De los intentos de desalojo que ha vivido este pequeño negocio, el último de todos, ocurrido el pasado 12 de julio, fue el más violento. Unas ochenta personas, entre vecinos y socios, se congregaron a las puertas de Cíclic para impedir que entrase la Policía, junto a la comitiva judicial y los representantes de la propiedad. “Me dijeron: ‘¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?’ ‘Hasta la última de mis fuerzas’, les contesté. No agrediré a nadie, pero dudo que estás personas se queden de brazos cruzados si alguien me golpea por querer montar un cine de barrio. Querían traer furgonetas cargadas de mossos de esquadra para desalojar un local donde sólo había familias y vecinos intentando detenerlos”, cuenta.

Me dijeron: ‘¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?’ ‘Hasta la última de mis fuerzas’, les contesté.

Teme que el próximo desahucio pueda ser el definitivo, por eso ha lanzado una campaña de crowdfunding en Goteo para recaudar la ayuda que necesita e instalarse en el mismo barrio, eso sí, a unos 50 metros de donde se encuentra ahora. “El primer propietario del local nos quería echar a toda costa y enviaba cada dos por tres a sus subasteros; el dueño actual nos dijo que ya le iba bien el videoclub y al cabo de una semana supimos que quería montar un restaurante. ¡No les importa nada lo que pase en los barrios!”.

“Estos mafiosos llegaron a decirme una vez que si estuviera en Brasil ya me habrían roto la cabeza” – David Cabrera.

Aunque lo peor son las amenazas. Un día antes de que esta entrevista tuviera lugar, unos desconocidos incendiaron el buzón de devolución de películas. ¿Casualidad? “No creo en las posibilidades, sino en las probabilidades, y es raro que dos días después de reabrir para informar a nuestros socios de nuestra campaña se haya producido algo semejante. Las vecinas salieron con sus sillas a la calle para apoyarnos. No nos rendimos. Una vez me llegaron a decir que si viviera en Brasil ya me habrían roto la cabeza”.

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La cooperativa estudió las necesidades de los vecinos del barrio para crear programar ciclos de cine y actividades. Foto: Andrea Huls

Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona apuesta por el proyecto y ha brindado a Sala Cíclica su ayuda para crear un plan de empresa sostenible. “Por suerte, tenemos un ayuntamiento sensible con la realidad de la calle”.

Talleres de empoderamiento tecnológico, ‘clubs’ de lucha de clases, ciclos de cine programados por los propios socios de la Sala Cíclica y un espacio semanal que se cederá a otras entidades del distrito, desde las dedicadas al arte, el diseño y la innovación, la nueva economía o las ONGs. Esto es lo que pretenden conseguir los cuatro socios principales y alrededor de un centenar de futuros colaboradores que forman la cooperativa, que ya cuenta con el apoyo de instituciones como el Hospital Vall d’Hebron, el Observatorio Fabra o el Parque Biomédico de Barcelona.

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Cíclic ha lanzado una campaña de ‘crowdfunding’ y necesita el apoyo de todos. Imagen: Andrea Huls.

Un proyecto social inspirado en salas como el Numax de Santiago de Compostela, que David Cabrera y el resto de socios espera que cubra algunas de las necesidades más acuciantes del barrio: integración, inclusión, una oferta sociocultural de calidad y un lugar donde los vecinos puedan socializar “y no tengamos que pagar cuatro euros por una caña”.

Continúa leyendo: Polaroid, elepés y libros: las drogas analógicas del boom digital

Polaroid, elepés y libros: las drogas analógicas del boom digital

Ariana Basciani

No es casual que series ambientadas en décadas anteriores como Mad Men o Stranger Things hayan tenido éxito en pleno auge de la era digital. En 2005, Stephen King escribía: “tarde o temprano todo lo viejo es nuevo otra vez”. Hoy esta frase se convierte en premisa para entender fenómenos y dispositivos analógicos dentro del mundo digital.

En el libro The Revenge of Analog (2016), el periodista David Sax afirma que los productos analógicos no se van a ningún lado, ya que este nuevo fenómeno de revival no es solo un simple caso de nostalgia o algo inventado en las calles por el esnobismo hipster; es algo más complejo. Según Sax, lo analógico aporta experiencias placenteras que difícilmente la era digital, como actualmente la conocemos, puede llegar a crear.

La experiencia física de lo analógico

La premisa de Sax nos recuerda que el ser humano actúa por sensaciones y pulsiones, cosa que el mundo digital nos da a cada rato en cápsulas de información que, sin embargo, no podemos sentir ni poseer físicamente.

Un ejemplo básico es que con la era digital hemos podido sacar miles de fotografías o guardar cientos de mp3 sin necesidad de tocar lo que producimos y poseemos almacenado, está simplemente encerrado en una caja o en un chip dentro del móvil o el ordenador. Joan Fontcuberta afirma en La Caja de Pandora que las fotografías analógicas de papel, las de toda la vida, “tienden a significar fenómenos”; no es de extrañar que el nuevo deseo de realizar fotografías con una cámara, Polaroid, por ejemplo, se le una el aumento de ventas de elepés y libros en España y, a esto se le llame “fenómeno de ventas”.

“La elección que enfrentamos no es entre digital y analógico”

Podríamos pensar que es el mercado quien nos ha convertido en unos seres que lo único que anhelamos es poseer; sin embargo, estas voracidades van más allá del sistema económico. “La elección que enfrentamos no es entre digital y analógico,” afirma Sax. “Esa dualidad simplista es en realidad el lenguaje a lo que la era digital nos ha condicionado: una elección binaria falsa entre 1 y 0, blanco y negro, Samsung y Apple. El mundo real no es blanco o negro. Ni siquiera es gris. La realidad es multicolor, con textura infinita y con capas emocionales.”

Posiblemente es lo análogo la representación de nuestra naturaleza como seres humanos: esa menos eficiente, imperfecta y más lenta que la digital, esa conexión con el mundo, esa naturaleza que crea y que posee, esa satisfacción. Las tradiciones no se acaban de un día para otro, es el caso de los que leen en papel o los que ven cómo se revela una foto en sus manos.

Foto: Dave Bleasdale via Flickr bajo Creative Commons.
Foto: Dave Bleasdale via Flickr bajo Creative Commons.

Polaroid, elepés y libros, tres casos

Polaroid dejó de fabricar cámaras en 2008 y fue gracias a Impossible Project, una compañía con financiamiento de Kickstarter, que se pudo comprar la última Polaroid. Sin embargo, la fábrica de Impossible Project se convirtió en un centro de innovación y lanzó en 2016 la Polaroid que irrumpía en el siglo XXI. Oskar Smolokowski, CEO de Impossible Project, con sus tan solo 26 años aseguraba al Financial Times: “Empezamos con salvar de la extinción la película instantánea. Pero realmente creemos que el formato análogo tiene sentido en 2016. Queríamos una nueva cámara para darle empuje al formato y también un futuro”.

Ya el futuro se adueñaba de jóvenes empresarios que creían en darle continuidad a formatos exitosos del pasado. En el caso de la música y los libros de papel el caso se ratifica con los usos y ventas.

“Tarde o temprano todo lo viejo es nuevo otra vez”

Según Global Music Report  que provee PROMUSICAE en español, en la península ibérica se lanzaron 1,1 millones de elepés en 2015, lo que implica un crecimiento del 54% con respecto al 2014. Aunque es una cifra que sigue siendo modesta si pensamos en los 67,6 millones de euros generados por las ventas digitales, nos recuerda que los melómanos exigentes siguen vivos apoyando lo analógico por cuestiones de calidad, más que de comodidad e inmediatez, claras características de la música en streaming.

Respecto a la lectura en dispositivos digitales, el Global Web Index en Readmagine 2016 diagnostica a España como líder mundial en consumo de e-readers y tabletas; sin embargo, el informe de lectura en España 2017 creado por la Federación de Gremios de Editores de España ve al soporte libro imbatible, el papel se resiste al ebook. En 2015, según el informe anual de la distribuidora barcelonesa Libranda, la venta de textos para pantallas generó en España alrededor de 30 millones de euros, pero, el negocio del libro en papel se elevó a 900 millones de euros, pese a que el coste medio del libro electrónico se redujo de los 9,6 euros en 2010 a los 6,2 euros en 2015.

El 2016 fue el año del Pokemón Go. La sutileza que encontramos en esta app es que reivindica la nostalgia de la interacción de los juegos de mesa al tener que salir a la calle para poder ganar puntos y “cazar pokemones”. A eso se le suma que su personaje principal es un animé de 1997 que solo conocen los treintañeros de hoy en día.

Quizás este deseo de interacción humana y lograr un sentido de comunidad es uno de los anzuelos que atraen a la gente a las librerías de barrio o a las pocas tiendas de venta de discos, donde los usuarios pueden obtener recomendaciones de expertos de carne y hueso, más allá de un algoritmo. Apegándonos al pensamiento de David Sax, no es de extrañar que cuanto más tiempo pasamos en un mundo digital, lleno de clics, bots y fake news, más personas han comenzado a reconocer el valor de las interacciones cara a cara. ¿Será así por siempre o debemos esperar al encuentro de la realidad virtual? El tiempo decidirá. Por los momentos, disfrutemos de ese reencuentro con el pasado, de lo que conocemos.

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La historia que no conocías detrás de El Rastro

Redacción TO

Foto: Ana Laya
The Objective

El Rastro forma parte de los llamados “barrios bajos” de Madrid en el sentido geográfico, ya que está situado en un terreno que desciende hacia el río Manzanares. El origen de su nombre ha sido ampliamente estudiado por historiadores y cronistas.

Está documentado, desde 1740, como un lugar de encuentro para la venta, cambio y trapicheo de objetos de segunda mano que se formaba alrededor de los mataderos que se ubicaban en la actual plaza General Vara de Rey y los curtidores que se instalaron en Ribera de Curtidores durante sus orígenes.

“Rastro” era en el siglo XVI sinónimo de carnicería o desolladero y cuenta la tradición popular que los restos de los animales degollados eran arrastrados desde el matadero, dejando a su paso un “rastro” de sangre. De allí el nombre del famoso mercado dominical.

¿Por qué El Rastro se llama El Rastro? 1
Una venta de libros en El Rastro. | Foto: Ana Laya / The Objective

Esta teoría también la sostiene el libro El origen del Rastro y los mataderos de Madrid por Antonio López Gómez (1976) que señala que en la plaza del General Vara del Rey estaba “el matadero y carnicería real” en el siglo XVIII. También habla de la coexistencia del rastro con otros mataderos, uno “viejo”, en el siglo XVI, y otro “nuevo”, a partir del siglo XVII en la Puerta de Toledo.

Según el diccionario de Covarrubias, el “rastro”, en una de sus acepciones, se refiere al “lugar donde se matan los carneros (…) porque los llevan arrastrando, desde el corral hasta el sitio donde los desuellan, y por el rastro que deja se le dio este nombre al lugar (mercado)”. Por su parte, el Diccionario de la Academia mantiene -en cuanto a “rastro”- la acepción de “matadero o sitio de venta de carnes al por mayor en determinados días y aún se utiliza en algún lugar”.

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Este año, cumple 267 de como mercado dominical. | Foto: Ana Laya / The Objective

Aunque esta es la teoría más famosa, hay autores que la califican de “tópico y equívoco”, Tal es el caso de José A. Nieto Sánchez quien en Historia del Rastro: Los orígenes del mercado popular de Madrid, afirma que, aunque había venta de carne, esta es solo una arista más de su historia pero no la única razón del nombre. Este año, se cumplen 267 años de El Rastro como mercado dominical y ya en 1914 Ramón Gómez de la Serna escribió sobre el mercadillo: “Solo en medio del libertinaje y la soltura del Rastro las cosas se enseñan a sí mismas, y personalmente se encaran y expresan”.

Continúa leyendo: Los vídeos caseros que han convertido a Will Smith en el nuevo rey de Instagram

Los vídeos caseros que han convertido a Will Smith en el nuevo rey de Instagram

Redacción TO

Foto: Jordan Strauss
AP

Will Smith se ha hecho youtuber e instagramer. Así, todo junto. El actor se creó la cuenta en Instagram el 14 de diciembre. En ese tiempo ha conseguido más de 10 millones de seguidores. Es decir, cada día 147.000 personas nuevas empiezan a seguir a Smith. Además, se ha abierto un canal de Youtube que publicita en casi todas sus publicaciones. La clave de su éxito es —además de ser uno de los actores más famosos del mundo, claro— la increíble cantidad de vídeos que sube. No son vídeos profesionales, ni de photocalls o entrevistas. Son vídeos caseros. Grabados, locutados y editados por Smith. En ellos se ve al actor de Soy leyenda haciendo todo tipo de cosas: cantando, dando vueltas en el salón de su casa, hablando con animales, abrazando a animales, dando sustos a sus amigos, animando a los Eagles en la SuperBowl, resolviendo cubos de rubik, cantando, cantando y sí, otra vez cantando.

10 Million – THANK YOUS to my New Instagram Fam! . Obrigado | Gracias | धन्यवाद् | Grazie | شكرا | Merci | Danke Sehr | 谢谢 | Спасибо | ありがとうございました | ‎תודה | Ευχαριστώ | Mahalo | Gràcies | 감사합니다 | ขอบคุณครับ | Tak | Hvala | Děkuji | շնորհակալություն | Dankie | Faleminderit | Takk | Dank je | Tänan | Kiitos | Köszönöm | Ngiyabonga | Terima Kasih | Paldies | Ačiū | Благодарам | Grazzi | Баярлалаа | Dziękuję | Mulţumesc | Ďakujem | Tack | நன்றி | teşekkür ederim | Дякую | Diolch | Murakoze | ممنون | გმადლობ | Asante | Sag boluň . (Extra special thanx to you @roger.avary)

Una publicación compartida de Will Smith (@willsmith) el

Las primeras publicaciones del actor en Instagram fueron cuatro imágenes sin título. Pero rápidamente empezó a colgar los vídeos que le han convertido en el nuevo rey de instagram y por el que ya ha recibido las felicitaciones de varios compañeros de profesión. Uno de ellos es el actor de Altered Carbon, una de las últimas series de Netflix, Joel Kinnaman: “¿Qué cojones era Instagram antes de que llegara el gran Will Smith? Me hace muy feliz que hayas encontrado la manera de compartir tu alegría y sabiduría sobre la vida con las masas. Él es LA persona, además de mi mujer, que más ha cambiado mi forma de ver la vida. Ver a alguien de su influencia gastando tanto tiempo y esfuerzo en hacer que la gente que tiene alrededor se sienta bien me inspira de verdad para alimentar mis mejores instintos. Su energía desbordante y su generosidad, su humor y amabilidad, es lo que el mundo necesita más ahora que nunca. También es un hombre viejo y tonto. Te quiero, hermano mayor”.

Su amigo y cantante Justin Timberlake también le dio la bienvenida a esta red social con una masterclass irónica sobre cuándo debía publicar fotos y vídeos pasados.

Smith no ha defraudado ni a sus compañeros ni a sus fans que celebran cada día el contenido tan propio que sube el actor. Mientras otros artistas utilizan las redes sociales como una plataforma donde mostrar nuevos proyectos o imágenes de premiers. Smith sale en chandal, pijama, con barba y sin afeitar para mostrarnos muestra la otra cara de las grabaciones, el día a día de su familia o lo increíblemente mal que canta.

A pesar de que desafines, gracias por alegrarnos el timeline, Will Smith.

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Veinte años sin Jünger

José Antonio Montano

Foto: Isolde Ohlbaum
Iaif

Se han cumplido veinte años de la muerte de Ernst Jünger. Murió el 17 de febrero de 1998, cuando le faltaban cuarenta días para alcanzar la edad de ciento tres. Los jüngerianos aún queríamos que hubiese vivido al menos hasta el 2000 y pisase así los tres siglos. Creo que fue W. H. Auden quien dijo que año tras año vamos pasando por el aniversario de nuestra muerte. He repasado los tomos que tengo de ‘Radiaciones’ a ver qué anotaciones hay de Jünger en ese ‘aniversario’ suyo.

Son escasas, pero significativas. Justo por esa fecha inicia o concluye sus apartados: el 18 de febrero de 1941 empieza el ‘Primer diario de París’; el 17 de febrero de 1943 termina sus ‘Anotaciones del Cáucaso’, y dos días después inicia el ‘Segundo diario de París’. Las tres únicas anotaciones del 17 de febrero son las de los años 1942, 1943 y 1968.

En la de 1942 es donde se hace esta conocida e importante afirmación: “En lo más hondo el estilo se basa precisamente en la justicia. Solo el hombre justo es capaz también de saber cómo hay que sopesar la palabra, cómo hay que sopesar la frase. Por esta razón a las mejores plumas no se las verá nunca al servicio de una mala causa”.

La de 1943 empieza: “Tras varias semanas de tiempo borrascoso y lluvioso hoy brilla esplendorosamente el sol”. Y termina con aquella emocionante reflexión sobre la conservación de los manuscritos: “Cuando se piensa en lo muy difícil que resulta encontrar un escondite adecuado, causan asombro las cantidades de documentos antiguos que han llegado hasta nosotros a través de las mudanzas de los tiempos”.

Por último, en la anotación de 1968 Jünger refiere un sueño en que es quemado por la Inquisición y anhela que, para presenciar el acontecimiento, se reúna mucha gente, “también fotógrafos y periodistas de revistas sensacionalistas”. Una vez despierto, asiste durante esa jornada a una exposición sobre la ‘Danza de la muerte’, y para terminar recuerda un canto de Johann Timotheus Hermes que dice así: “Desde lejos, Señor, / he divisado tu trono…”. En una nota a pie de página, el traductor nos remite a otra anotación anterior, donde Jünger reflexiona sobre este mismo canto y cita algunos más de sus versos: “Desde lejos, Señor, / he divisado tu trono, / y me hubiera gustado / enviar por delante mi corazón, / y me hubiera gustado entregarte a ti, / creador de los espíritus, mi cansada vida”.

Mientras buscaba estos pasajes, me ha estremecido pensar que al autor de diarios le está vedado espigar su obra de ese modo.

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