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Una biblioteca a la vez

Romhy Cubas

Foto: Jorge Royan
Wikimedia Commons

“Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto”

 Jorge Luis Borges

Entre una biblioteca y una librería existe un abismo velado por libros. En la primera Borges intenta hallarse en medio de anaqueles y espirales infinitos de galerías hexagonales. En la segunda hay un intercambio comercial que aunque pierde la arquitectura de las bibliotecas conserva la magia de los libros y sus guardianes.

Hoy se celebra el Día Internacional de la Biblioteca, un universo paralelo que echa raíces desde hace miles de años antes de Cristo con la finalidad de organizar documentos y colecciones en su forma más arcaica y antigua de expresión: escritura cuneiforme en tabletas de arcilla que datan por lo menos del año 2600 A.C.

Entre las bibliotecas más antiguas se encuentran la Biblioteca de Alejandría en Egipto y la Biblioteca de Asurbanipal en la ciudad asiria de Nineveh, que llegó a coleccionar hasta 22 mil tablillas de arcilla con escrituras religiosas y épicas de la creación en lenguas pretéritas, reuniendo un legado cultural difícil de igualar inclusive por los esfuerzos  de la retentiva tecnológica actual.  La Biblioteca de Celso en Éfeso, al presente parte de Turquía, fue otra de las grandes bibliotecas históricas cuyos restos permanecen a pesar de los años y la miseria; esta fue construida para utilizarse como tumba del romano Tiberio Julio Celso y para almacenar 12 mil rollos de pergamino, entre otras ambiciones.

La Biblioteca de Pérgamo con una colección de entre 200 mil y 300 mil volúmenes fundada por el rey de Pérgamo Átalo I Sóter, o La Villa de los Papiros en la antigua ciudad romana de Herculano  -propiedad del suegro de Julio César en donde se descubrió una biblioteca con 1.785 rollos de papiro carbonizados, son solo algunas de los tantos espacios “retenedores” de libros que se construyeron en la antigüedad y de los cuales hoy solo quedan cenizas, o en pocas ocasiones la sombra de sus opulentas estructuras.

En aquellos tiempos de monarcas y exuberancia los reinos tenían sus bibliotecas personales, arquitecturas hechas a medidas con colecciones de filosofía, literatura, historia, matemática, religión, magia, etc… Entonces no se trataba solo de archivos y constancias, sino de cantidad e importe. Testimonios de una cultura y de sus “administradores”.

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Biblioteca de Celso, en Éfeso, erigida en 101 d.C. | Imagen vía: Brian Jannsen / National Geographic

Con la desaparición de tantas bibliotecas, y no obstante la reconstrucción de muchas otras bajo estándares de archivadores modernos,  la obsolescencia de esta institución se pudo haber previsto sin demasiado apuro. La tecnología y los motores de búsqueda digitales se pararon por un instante al lado de los bibliotecarios y sus ficheros sin entender hacia dónde iba la mano de obra propia, y sin embargo, la biblioteca como símbolo concreto de respuestas aventaja a la fantasía de Google de institucionalizar su utopía digital.

El exceso de información que existe en el navegador, de hecho, beneficia al bibliotecario o al librero capaz de separar – con herramientas mucho más individuales- factores y algoritmos que la computadora en su afán por dar cien respuestas correctas, pasa por alto. El escritor británico Neil Gaiman lo expresó mejor que nadie cuando al hablar del valor de las bibliotecas afirma “Google puede darte cientos de miles de respuestas. Un bibliotecario puede darte la respuesta correcta”.   

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Las primeras bibliotecarias de la Biblioteca Nevins Memorial en Broadway USA. Miss Alice Chase, Miss Crosby y Miss Tooday Dorsey. | Imagen vía: Nevins Memorial Historic Collection

La ciencia de la información de las bibliotecas como educación superior es un hecho, de hecho es un máster que se puede estudiar, un programa en donde literalmente te enseñan a encontrar la respuesta correcta, el resultado adecuado, a construir catálogos y explicar algoritmos detrás de ciertos patrones, a superar a la máquina permaneciendo humano.

Volviendo a Borges

Borges habla de un vortex que es difícil localizar en esta dimensión, una biblioteca que lo abarca todo porque todos los libros provienen de ella. No obstante, el canje de universos no es necesario para seguir apostando por estas instituciones que nacieron de la necesidad de organizar y resguardar las palabras de una civilización.

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Jorge Luis Borges en la Biblioteca Nacional | Imagen vía: Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina

Desde el archivo personal del colegio hasta la gran biblioteca de una universidad o ciudad el mito de la digitalización, que también valió para los libros de papel, sigue siendo solo eso, un mito. A la hora de experiencias personales, de olores y tactos individuales, al momento de la respuesta correcta y no de las “cientos de miles” que procesa Google, la biblioteca se prolonga ante los jeroglíficos y cenizas con los que un día experimentó y mantiene esa aseveración “interminable” de Borges en donde todos los universos pueden descifrarse e instruirse entre sus repisas.

“Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací. (…) Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal (…) Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.” J.L.B

Continúa leyendo: La tasa que quiere aplicar Reino Unido a las tecnológicas que tributan en paraísos fiscales

La tasa que quiere aplicar Reino Unido a las tecnológicas que tributan en paraísos fiscales

Redacción TO

Foto: ROBERT GALBRAITH
Reuters

Las últimas semanas han venido cargadas de polémica. Si hace un año las revelaciones de los Papeles de Panamá alertaron del dinero que estaba volando de las arcas de países como el nuestro para esquivar la fiscalidad local y trasladarse a paraísos fiscales, este año la bomba ha estallado con los Paradise Papers. Un ejemplo más de cómo miembros de las élites económicas mundiales mueven su dinero hacia lugares de fiscalidad nula o minúscula para no pagar los impuestos que les corresponde.

Por este motivo, algunos países están trabajando para castigar a las empresas que se ha demostrado que protagonizan estos entramados. Así, el parlamentario británico Philip Hammond ha desvelado que están desarrollando un plan para cobrar una nueva tasa a las compañías que eluden impuestos en su país. En este caso, la tasa va dirigida hacia las tecnológicas, con gigantes como Apple, Amazon o Google como objetivo.

Las compañías tecnológicas, que últimamente están en el ojo del huracán, tendrían que enfrentarse a nuevos impuestos por el dinero que generan y que luego declaran, principalmente, en países como Irlanda. El nuevo impuesto entraría en vigor en abril de 2019 y reportaría, de acuerdo con sus cálculos, cerca de 200 millones de libras esterlinas anuales –225 millones de euros–.

La tasa que quiere aplicar Reino Unido a las tecnológicas que tributan en paraísos fiscales
Hammond, a la espalda de Theresa May. | Foto: Andrew Yates/Reuters

La medida, aunque llamativa, apenas recaudaría una pequeña cantidad de la que ahora se les escapa, según algunos expertos. Por ejemplo, el economista Gabriel Zucman escribió en The Guardian que Reino Unido pierde el equivalente a 15.000 millones de dólares anuales simplemente por con lo que evaden las sociedades. Asimismo, la cantidad que estaría perdiendo la Unión Europea sería equivalente a una quinta parte del total de lo que recauda en impuestos corporativos.

En Reino Unido, en el año 2015, Apple pagó 12,9 millones de libras –14,5 millones de euros– en impuestos. En España, pagó 6,5 millones de euros. Hammond no niega, en cualquier caso, esta realidad y asume que la nueva medida “no resuelve el problema”. Con todo, sostiene que es una “señal” de su “determinación” para acabar con una situación que afecta notablemente a la riqueza del país.

La iniciativa no termina de convencer, por su laxitud, a los defensores de la equidad tributaria, tal y como ilustra la revista Quartz. “Se trata de una gota en el océano y no creo que a los gigantes tecnológicos les afecte mucho”, declara al medio Alex Cobham, director ejecutivo Tax Justice Network. “La cantidad potencialmente recaudable es tan pequeña en comparación a las ganancias de las compañías tecnológicas que no creo que nadie vaya a ver esto como una solución“.

De este modo, Cobham sugiere que si Hammond tuviera un interés genuino en combatir la evasión fiscal, se esforzaría –a través del Tesoro– en obligar a las grandes compañías a publicar los ingresos que tienen anualmente en cada país. Actualmente, matiza, es opcional.

Continúa leyendo: Benedict Wells: "Nada puede protegernos del fracaso"

Benedict Wells: "Nada puede protegernos del fracaso"

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Benedict está acostumbrado a firmar sus libros con el apellido Wells, pero lo que la verdad oculta es que se apellida von Schirach y que Wells, más que un alias artístico, es un homenaje al personaje de John Irving en Las normas de la casa de la sidra. Lo escogió con un motivo poderoso: “Él es la razón por la que escribo”.

Benedict Wells (Múnich, 1984) –uno de los autores más reconocidos en Alemania– ha estado en España por la publicación en castellano de su última novela, El fin de la soledad, a cargo de la editorial Malpaso, y es un hombre de rostro tranquilo, alto y delgado, con el pelo frondoso y castaño, que esconde tras de sí una historia fascinante. En el libro queda mucho de esa esencia y desde bien pronto, apenas en el segundo capítulo, viene a decirnos cómo se rompe una familia en mil pedazos después de que tres hermanos preadolescentes –Marty, Liz y Jules– pierdan a sus padres en un accidente de tráfico, sin otra salida que continuar con sus vidas en un internado público.

Cuando Benedict escribe sobre la soledad, lo hace desde el corazón y desde el estómago. Benedict supo desde joven que quería ser escritor y con 19 años se fue de Múnich a Berlín, que en 2003 era “una ciudad barata”, “perfecta para la gente que, como yo, no tenía dinero”, tomando un camino que nadie le aconsejó. “Mi vida era miserable”, recuerda. “No fui a la universidad. Los primeros años tras el instituto los viví muy solo, en un apartamento horrible, con la ducha en la cocina. Trabajé en varios empleos temporales, y escribía por las noches. Trabajé de camarero, en la taquilla de un cine, de recepcionista en un hotel, más tarde en un show televisivo que estaba bien, pero al que tuve que renunciar porque no me dejaba tiempo para escribir. No tenía otra vida. Sentía que debía invertir todo mi tiempo en escribir”.

Y continúa: “Hay mucha gente con talento. Pero, para mí, el talento no era el campo en el que podía marcar la diferencia. Lo único que estaba dentro de mi área de control era mi voluntad y mi esfuerzo. Pensaba que nadie estaba tan loco con 19 años como para tener esa vida solitaria y extraña de escribir todo el tiempo. Pensaba que muy pocas personas podían mantener ese ritmo después de dos años. Dediqué todo lo que tenía a la escritura y, después de un par de años, vi que era mejor que cuando comencé. Aun así, seguía pensando que necesitaba dos o tres años más, quizá cuatro. Mi vida era muy solitaria. Tan solitaria que podía pasar cinco semanas sin hablar absolutamente con nadie. Allí estaba yo, solo y escribiendo”.

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Portada de ‘El fin de la soledad’, de Benedict Wells. | Imagen: Malpaso

Lo más difícil de todo aquello, cuenta, más incluso que la reclusión y el olvido, era el modo amargo en que sus amigos y familiares renegaban de su esfuerzo. “Nadie me entendía”, dice, con gesto serio. “No podía demostrar que tenía el talento necesario. Habían pasado cuatro o cinco años y seguía sin publicar. Tenía 23 y algunos amigos veían mi apartamento, veían que no estudiaba, que no tenía una red de seguridad, y me decían: ‘Vamos, tienes que buscarte algo más estable’. La presión estaba ahí y era tal que estuve pensando en salir de Alemania. En cada conversación había un recordatorio de mi fracaso. Mi gran ventaja, de algún modo, era que mis padres no tenían dinero, así que podían apoyarme emocionalmente, pero no económicamente. Era totalmente libre. Aunque me pesaba la presión de que no pudieran entenderlo. Yo mismo… estaba esperando a que alguien me animara a intentarlo”.

Dice, con la memoria puesta en sus años en Berlín, que tuvo que luchar contra la soledad y el rechazo, pero también contra sus momentos de ansiedad y vacilación. “Me pasaba el día entero pensando que era un fracasado, que no valía lo suficiente”, dice. “Pero me sentaba frente al escritorio y pensaba que no había nada mejor que pudiera hacer. Vivía todo el tiempo entre dos extremos: excitado por escribir y contar una historia o deprimido porque pensaba que no tenía talento. Lo que me hizo seguir es la voluntad de contar historias. Pensaba que quizá no fuera tan bueno, pero quería terminar lo que había comenzado”.

Conforme Benedict se expresa, los recuerdos se van haciendo sólidos. Casi dibuja imágenes. Dice: “Recuerdo el día que descubrí a Michael Chabon. Simplemente leyendo Chicos prodigiosos y Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, viendo cómo escribía, cómo jugaba con el lenguaje, sentía que tenía que volver a escribir. Sabía que la literatura era mi vida y estaba dispuesto a fracasar. Prefería fracasar que arrepentirme por no haberlo intentado. Temía más al arrepentimiento que al fracaso”.

Dice que fue en el último instante que apareció un agente, justo cuando tenía planeado su viaje a Escocia. Después de tantos años, la editorial en alemán Diogenes –muy prestigiosa y conocida por publicar un único libro al año– se interesó por él y terminó por publicarle su primera novela, El último verano de Beck. Su nombre fue, definitivamente, cobrando más y más fuerza. Publicó tres novelas más con este sello.

“Uno tiene que encontrar el equilibrio. Cada segundo que estás en la historia, dejas de estarlo en la vida real”

Probablemente su entereza y vocación exclusiva, su capacidad para no torcer el brazo, habrían sido imposibles de no haber soportado un duro entrenamiento previo –vivió de los 6 a los 19 años en un internado público por una grave situación familiar, como Marty, Liz y Jules–. Le pregunto por esta circunstancia, y habla de ello con naturalidad y sin resignación. “Creo que la independencia fue lo primero que aprendí en el internado”, dice, con la mirada puesta en una taza de café que apenas ha probado. “Pero entre los niños que estábamos allí, yo era un afortunado. Allí había niños que habían sufrido abusos, había refugiados… Al menos yo tenía unos padres que me querían. Los otros niños de mi clase iban con padres adoptivos, y yo me iba con los míos. Era extraño. Quizá para mis amigos, que han sido amados y han tenido una infancia protegida, habría sido más difícil”.

La vida de Benedict Wells es fascinante, decía, y en parte lo es por todo a lo que tuvo que renunciar. Le pregunto por las cosas que quedaron en el camino, si las echa de menos. Benedict responde que sí, sin reservas, y explica que es la razón por la que se mudó a Barcelona. “Tenía 26 años, había publicado mi primer libro y sentía que me había perdido muchas cosas”, dice. “Me di cuenta de que uno tiene que encontrar el equilibrio. Cada segundo que estás en la historia, dejas de estarlo en la vida real. Echo cosas de menos, sí. Pero todo tenía un propósito. Me habría gustado disfrutar de lo que llaman la vida del estudiante, pero luego estuve tres años y medio en Barcelona, y más tarde traté de imitar la vida del Erasmus en Montpellier. Me esforcé por hacer lo que no había hecho, y claro que no era lo mismo. Pero nunca dudé del camino que había tomado: amo la escritura y volvería a hacer lo mismo”.

Ahora Benedict es un autor respetado en Europa, sus libros se venden por cientos de miles, y en su país concede raramente entrevistas: es, la mayor parte del tiempo, un hombre solitario. Con todo, más allá de las ventas y de los premios y de ese reconocimiento intangible que es la admiración de sus lectores, todavía experimenta, de vez en cuando, la amargura del rechazo. “Recientemente escribí un artículo sobre el tren transiberiano y traté de venderlo a los periódicos”, cuenta, divertido. “Una vez más: rechazado-rechazado-rechazado. Me di cuenta de que todavía era posible. No hay garantías. Todavía puede ocurrirme”.

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Benedict Wells, fotografiado en Madrid. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

“Después de todos estos años”, le pregunto, “¿qué significa para ti el fracaso?”.

Benedict se toma ocho, nueve segundos, busca una respuesta: “A veces es difícil asimilar que es inherente al ser humano, simplemente inevitable”. Hace una nueva pausa: “Vamos a fracasar y vamos a tener que lidiar con ello. Nada puede protegernos del fracaso. Lo único que puede cambiar es tu actitud. Por supuesto que existe aquella teoría de que el fracaso te hace más fuerte, y de que puedes aprender de ello. Pero hay fracasos de los que no puedes extraer nada. Probablemente ni siquiera puedas cambiar de actitud, pero tienes que esforzarte por hacerlo. Intentar aprender de tus fracasos, intentar hacer las paces con ellos. Es la única manera: intentarlo”.

Benedict, en su camino hacia el fin de la soledad, siempre encontró la literatura. “Es, definitivamente, una parte muy importante en mi vida. En ambas direcciones. Hacia fuera, mi pasión y mi profesión. Hacia dentro, el sentimiento de que no estás solo, de que puedes encontrarte a ti mismo en muchos libros, de que puedes sentirte a salvo”. Entonces habla de Harry Mulisch y de Kazuo Ishiguro, al que admira profundamente y llama profesor, y menciona Los restos del día y Nunca me abandones. Dice: “Hay pocos libros que me hayan cambiado de verdad, y estos son dos de ellos. Los leo y me pregunto: ‘¿Por quéee? ¿Cómo logró manipularme así? ¿Por qué me siento así?’. No es algo que esté entre las páginas. Trato de estudiar estos libros. Los libros que amo son mis profesores“.

Luego Benedict regresa a la idea de que la literatura, en el mejor de los casos, nos ayuda a sentirnos menos solos. “Es la primera experiencia cuando lees”, continúa. “No estás tan solo. Lo que realmente amo de la literatura es que es completamente distinta al resto de artes. En un cuadro, en una fotografía o en una película, todo está acabado. Puedes consumirlo. Pero un libro es simplemente blanco y negro. Todo viene de dentro. Tienes una página y todo depende de ti”.

Y concluye: “Hay algo que me fascina de la literatura: te deja a solas con la historia que tú has construido dentro de ti“.

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Black Friday 2017: cómo aprovecharlo y conseguir las mejores gangas

Redacción TO

Foto: NACHO DOCE
Reuters

Un año más, un día después de la festividad de Acción de Gracias en Estados Unidos, llega desde tierras americanas el Black Friday, un evento que ha adquirido ya un cariz global y que promete ofrecernos todo tipo de gangas. Desde la moda a los viajes, un infinito mundo de posibilidades se abre para los amantes de las ofertas.

Dos son las fechas clave de estas mega ofertas: el Black Friday (que se celebrará el próximo viernes 24 de noviembre), y el Cyber Monday (que se celebrará el próximo lunes 27 de noviembre y es exclusivo del comercio electrónico). No obstante, el Black Friday se extiende ya a más de una semana de ofertas, ya que muchos son los que aprovechan toda la semana anterior para lanzar ofertas bajo la premisa de la Black Week.

España es uno de los países que con mayor intensidad se lanza al mundo de las gangas, aprovechando el tirón de esta ocasión para las compras navideñas. Y el impacto es cada vez mayor: según un estudio de la firma Deloitte, una de cada tres compras de Navidad en España se realiza ya en el mes de noviembre. ¿Quieres buscar grandes gangas? Aquí una guía para no perderte en este mar de ofertas:

Amazon, protagonista indiscutible de las gangas

El gigante electrónico norteamericano es sin duda uno de los grandes clásicos en esta cada vez más extendida costumbre comercial. Para Amazon el Black Friday es una estupenda oportunidad de hacer negocio, sí, pero también una cuestión de récords. La empresa prevé superar las ventas del año pasado, cuando batió su propia marca al registrar en España solo ese día más de 940.000 pedidos en 24 horas. Para ello, alarga las ofertas durante dos semanas en esta edición.

Ya está disponible en su web un apartado especial Black Friday en la que se pueden encontrar ofertas flash que duran tan sólo unas horas y que oscilan entre, aproximadamente, el 20 y el 50% de descuento. Cuando se acaban unas ofertas, llegan otras nuevas que también desaparecen al poco tiempo. Electrónica, electrodomésticos, música, cine, accesorios, hogar… todo tipo de productos son los que cuentan con asombrosos precios. La clave está en visitar este apartado de la página cada cierto tiempo para ver si lo que estamos buscando cuenta con su propia oferta flash.

El Corte Inglés: ampliación del periodo de ofertas

A pesar de ser una empresa genuinamente española, la compañía fundada por Ramón Areces fue una de las primeras en adoptar la costumbre del Black Friday norteamericano en España. Desde que se liberaran los periodos de rebajas en el año 2012, El Corte Inglés viene ampliando su periodo de ofertas por el Black Friday.

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Hay que estar al loro ante posibles fraudes, siempre en rebajas, también durante este Black Friday. | Foto: Andrew Kelly / Reuters

En El Corte Inglés, como buenos grandes almacenes, todos los departamentos se suman al Black Friday: moda, electrónica, electrodomésticos, móviles, portátiles, videojuegos, cine, hogar, deportes, música… Además, para los poco amigos de las compras online, desde la compañía aseguran que las ofertas serán iguales en la tienda online y en los centros comerciales, así que aquí no hay discriminación. Aún no han confirmado las fechas del periodo de rebajas, pero el año pasado los descuentos se alargaron durante cuatro jornadas, y todo parece indicar que este año se ampliará aún más.

Viajar también tiene descuento

Si más que un producto físico buscas una experiencia vital, estás de enhorabuena: los viajes también tienen descuento.

El buscador Destinia ofrecerá un cupón Black Friday que incluirá viajes con hasta un 10% de descuento. Su campaña especial comienza el próximo viernes 24 de noviembre y se alargará hasta el lunes 27.

EasyJet oferta, hasta el próximo jueves 23 de noviembre, 70.000 plazas a varios destinos con precios que oscilan entre los 15 y los 25 euros. Los billetes, a la venta en su página web, son aptos para viajar entre el 28 de noviembre de este año y el 2 de septiembre de 2018.

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¿Pensando en surcar los mares? Igual ahora te sale más barato. | Foto: Alastair Miller / Viking Cruises via AP

La agencia digital Logitravel también ofrece suculentos descuentos: hasta un 65% reservando el vuelo y el hotel de manera conjunta, hasta un 20% en todos los circuitos y grandes viajes o un 5% de descuento en cruceros con salida hasta febrero, entre otras.

Para los que busquen hoteles a buen precio, Meliá Hotels International será la primera cadena hotelera del mundo en vender habitaciones en Amazon durante el Black Friday. El programa de fidelización de la hotelera obsequiará a los clientes de Amazon Prime Now, que podrán hacerse hasta con un 10% de descuento en futuras reservas realizadas en la web de Meliá.

Otras compañías como Iberia, KLM o AirFrance suelen ofertar viajes a precios más baratos que de costumbre durante esta época, aunque aún no han confirmado descuentos.

Comercio cercano a través del móvil

La aplicación para smartphones Tiendeo dispone de los catálogos de las tiendas de tu ciudad o de tu barrio, una opción muy cómoda para filtrar los mejores descuentos cerca de ti. También permite seleccionar comercios como favoritos y te avisa con las actualizaciones de las ofertas de tus comercios favoritos, algo muy útil en esta Black Week.

Saber y cultura por un módico precio

Una periodo de rebajas como el Black Friday puede servir también para enriquecer el espíritu, por lo que invertir en cultura buena y barata se adivina muy apetecible.

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Leer te ofrece un mundo de posibilidades, y ahora también está en oferta. | Foto: Dmitry Ratushny / Unsplash

Aprendum ofrece cursos online con hasta un 80% de descuento, la Casa del Libro tiene rebajas de hasta el 70% en libros, y el departamento de entradas para espectáculos de El Corte Inglés tiene tickets para todo tipo de eventos con hasta un 50% de descuento.

Mediamarkt: tecnología a precios asequibles

La tecnología ocupa un importante hueco en nuestras vidas, y no suele ser especialmente barata. Gran parte de los gastos extraordinarios los dedicamos a un móvil nuevo o a un ordenador que sustituya al anterior. Además, la tecnología es muy recurrente a la hora de hacer regalos.

La empresa Mediamarkt, especializada en este tipo de productos, ha lanzado sus ofertas para este Black Friday. Del 22 al 26 de noviembre, toda clase de dispositivos electrónicos, informáticos o electrodomésticos tendrán precios más asequibles que de costumbre. Puedes ver el folleto aquí.

Continúa leyendo: Los 5 mejores planes para celebrar el Día de las Librerías en Madrid

Los 5 mejores planes para celebrar el Día de las Librerías en Madrid

Redacción TO

Foto: Tyrone Siu
Reuters

Este viernes 10 de noviembre se celebra por séptimo año consecutivo el Día de las Librerías, en el que librerías de toda España abrirán hasta las 22:00 horas y aplicarán un descuento del 5% en todos sus libros.

La jornada, organizada por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), cuenta además con numerosas actividades culturales para todos los públicos, que van desde cuentacuentos infantiles hasta firmas de libros o tertulias literarias.

Bajo el lema ‘Deja que te cuenten’, Cegal y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han organizado una jornada festiva para los amantes de la lectura que reivindica la posición de las librerías como “espacios de fomento de la lectura cargados de actividad durante todo el año y con gran implicación cultural en los barrios”, explica el presidente de Cegal, Juancho Pons.

Muchas librerías de Madrid han decidido sumarse a esta iniciativa y ofrecen diferentes actividades para celebrar el Día de las Librerías.

Emilio Lledó protagoniza uno de los actos

La librería Rafael Alberti, situada en el barrio de Argüelles, celebra el Día de las Librerías con el encuentro del filósofo Emilio Lledó, Premio Leyenda del Gremio de Libreros de Madrid, y el escritor y periodista Jesús Marchamalo.

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Emilio Lledó participará en la actividad de la Librería Alberti. | Foto: Eloy Alonso/ Reuters

La librería aprovecha también para celebrar el 90 cumpleaños de Lledó en un evento en que Marchamalo ejercerá de maestro de ceremonias.

La ciencia llega a las librerías madrileñas

La librería Lé, situada en el Paseo de la Castellana, acoge la presentación del ciclo Ciencia de Tomo y Lomo el viernes a las 19:00 horas con una charla del director del Centro de Astrobiología, José Miguel Mass Hesse.

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Esta es la primera del ciclo de conferencias que comienza este viernes. | Foto: Cegal

Mas Hesse hablará sobre el origen del universo y la vida en el comienzo del ciclo de charlas científicas que tendrán lugar en una veintena de librerías de la Comunidad de Madrid para “divulgar y fomentar la creación literaria en el ámbito de la ciencia”.

El recuerdo de Felisberto Hernández

La librería Juan Rulfo ha decidido homenajear al escritor uruguayo Felisberto Hernández en el Día de las Librerías en un evento con música y lectura dramatizada de algunas de sus obras menos conocidas.

El evento, que comenzará a las 19:30 horas estará inspirado en dos títulos del autor publicados recientemente por la editorial Sítara.

Debates sociales y literatura

La librería Traficantes de Sueños, situada en La Latina, celebra este día con un debate en el que participarán representantes de La Tribu ‘escuelita libertaria’ y del colectivo Y Retiemble, también organizador del evento.

En este debate, que comenzará a las 19:00 horas, los participantes tratarán temas como la autogestión de la educación y la vivienda. “Queremos ver cómo se viven algunos ejemplos en tierras zapatistas y en esta orilla”, explican los organizadores del evento, que consideran que estos temas “tienen mucho que ver con las necesidades concretas de cada lugar”.

Traficantes de Sueños es una librería asociativa con un proyecto de comunicación política que habitualmente promueve debates y talleres.

Un plan para los más pequeños

Esta librería centrada en la literatura infantil y juvenil ofrece un plan para que los más pequeños también disfruten del Día de las Librerías. A las 18:00 horas, el autor Rafael Ordóñez contará su cuento ‘El pedo más grande del mundo’ a todos los pequeños que quieran pasar una tarde diferente.

En Lita Hormiguita hay también un pequeño rincón con lecturas para los adultos que acompañan a los niños.

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