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Una startup construye casas imprimiéndolas en 3D en un solo día

Redacción TO

Foto: Apis Cor
Youtube

El problema del acceso a la vivienda puede tener una solución real y aplicable en un futuro muy cercano. Apis Cor es una stratup de San Francisco, California, que ha desarrollado una solución muy asequible para la construcción de nuevas casas. Puede imprimir en tres dimensiones paredes de hormigón para una casa en menos de 24 horas.

La prueba de fuego la ha realizado en Rusia, donde demostraron su propósito. Gracias una gran impresora 3D, que se parece más a una grúa que a una impresora 3D convencional, se van colocando capas de hormigón y otros materiales para construir la estructura del edificio. Según la compañía, la mezcla que utilizan puede durar más de 175 años. Después de imprimir las paredes, el procedimiento a seguir es retirar la impresora e instalar el aislamiento, las ventanas, electrodomésticos y un techo, un proceso que dura menos de 24 horas.

Una startup construye casas imprimiéndolas en 3D en un solo día
La impresora 3D de Apis Cor en acción. | Foto: Apis Cor / YouTube

Apis Cor asegura poder construir y amueblar estas casas, de unos 38 metros cuadrados, por un coste aproximado de 10.000 dólares. Según la página web de la compañía en el proyecto, las ventanas y las puertas son de lejos el componente más caro de todo el proceso.

Casas urgentes para situaciones urgentes

Estas casas podrían tener diferentes usos, aunque como destaca la propia compañía en su página web, podrían servir para reparar o sustituir rápidamente los hogares destruidos por desastres naturales. También podrían ser una solución viable en casos de conflicto, o para poblaciones más marginales que no tienen acceso a una vivienda digna. La tecnología sigue al servicio del progreso, y progreso significa hacer el mundo un poco mejor.

¿Es necesario un reboot de Matrix?

Nerea Dolara

El exitoso universo de 1999 volverá, sin sus creadoras, a las pantallas. ¿Funcionará revivir a Matrix?

Hace unos días la noticia de que Matrix volvería a los cines alborotó Internet. Según Warner Bros., la nueva película constituiría un reboot (reinicio de la franquicia) pero el guionista Zak Penn, que ha sido contratado para escribir un tratamiento de la nueva historia, desmintió esa afirmación. Según él, en su Twitter, la nueva entrega no será ni un reboot ni un remake. Hace referencia al universo tangencial de la saga que se desarrolló en cómics y en la película animada japonesa Animatrix. Penn insinúa que la nueva Matrix será un relato que se desarrolla paralelamente al de las tres películas originales, vamos, una especie de Rogue One de Matrix.

No es noticia que Hollywood lleva años consumiendo de sus propias creaciones y dando muestras de una falta de creatividad y de osadía incomparables en todo su tiempo de funcionamiento. La industria del cine ha optado por lo seguro; es tan seguro que ningún ápice de originalidad se encuentra en sus estrenos a gran escala. El panorama se actual reduce a: superhéroes, más superhéroes y remakes y reboots de películas que fueron exitosas en su momento.

En el caso del reciclaje, Hollywood comenzó cuidándose de revivir productos que sabía tenían una legión fiel de seguidores (y posibilidades de muchas películas)… lo que ha seguido pasando es tema para otro post (¿Baywatch? ¿Splash? ¿Jumanji? O podríamos decir manipulación de la nostalgia 1.1). Algunos ejemplos positivos han sido las sagas reiniciadas de Star Trek y El planeta de los simios (obviando, claramente, la que dirigiera Tim Burton).

Tanto Star Trek como El planeta de los simios han tomado una propiedad original, y antigua, y le han dado la vuelta. En el caso de Star Trek con el uso de un universo paralelo que permite contar con los mismos míticos personajes pero cambiar sus historias, en el de El planeta de los simios con una historia de origen que centra su atención en los simios y que llega a tener tintes shakespeareanos en sus luchas por el poder o en los crudos y humanos comportamientos de sus protagonistas.

Otro caso exitoso de un reboot es el de Batman (de nuevo aclaratoria: el de Christopher Nolan, no la última entrega con Ben Affleck como protagonista) que revivió al héroe de Gotham otorgándole un toque de realidad y oscuridad que contrastaban con las últimas películas sobre el hombre murciélago dirigidas por Joel Schumacher (¿recuerdan los grafittis de colores fosforito o a Sr. Frío?).

¿Es necesario un reboot de Matrix? 1
El elegido | Foto via matrix.wikia.com

La diferencia entre todos estos casos y el de Matrix es que todos los mundos a los que se refieren esos reboots son o antiguos (en tiempos de cine los setenta es antes de Cristo) o han sido propiedades que se han removido una y otra vez (un ejemplo de cómo se ha hecho mal es la eterna resurrección de la historia de origen de Spiderman… que tendrá un nuevo protagonista y entrega pronto, como parte del universo Marvel) y, además, son todos productos audiovisuales que tienen su origen en otros productos culturales (novelas, cómics, televisión). Matrix es una creación original de las hermanas Wachowski, un universo cinematográfico construido por esta dupla que conquistó las salas de cine (y las de efectos especiales) con la historia de un futuro distópico en que las máquinas han ganado y los humanos viven en un mundo de realidad virtual mientras son utilizados como baterías. Pero hay una salvación: El elegido. Pero según las pocas informaciones que se manejan hay un hecho preocupante a tomar en cuenta. Las hermanas Wachoswki no están involucradas en el proyecto.

El caso más parecido podría ser el de Star Wars, que acaba de comenzar a estrenar películas – bajo el mando de Disney, luego de que George Lucas vendiese LucasFilm y la franquicia – que expanden el mundo en que se desarrollan las historias originales de Luke Skywalker, Leia y Han Solo y Penn nombra, en sus comentarios en Twitter, lo que se ha estado haciendo con X-Men y sus precuelas y expansiones del universo (Legion, por ejemplo). ¿La diferencia? El mundo de Matrix, y la pasión que generó tras su estreno, tenían mucho que ver con su construcción y su desvelamiento a los espectadores, así como también mucho centrado en la historia con tintes religiosos del elegido que se sacrifica. ¿Interesaría a los espectadores potenciales la historia de algún otro humano que ande suelto en Matrix? ¿O tomarán ejemplo de Rogue One o la próxima entrega sobre Han Solo y optarán por recrear una historia de origen para Morpheo o Trinity?

Y otro punto a tomar en cuenta: Matrix es reciente. 1999 no pasó hace tanto tiempo y la película (y sus mediocres secuelas) aún puede verse sin que haya un abismo entre ese presente y el de hoy. Como deja claro un artículo de Wire.com: “La gente siente nostalgia por las películas porque les recuerdan a un tiempo más simple y, francamente, la gente no está tan distante de 1999 como para extrañarlo. Keanu Reeves aún hace películas de acción y las Wachowski aún hacen películas de ciencia ficción. Un reboot de Matrix no funcionaría hasta 2019, como muy temprano, y eso es sólo 16 años después de las poco satisfactorias secuelas (olvidemos la orgía-rave bajo tierra ¿ok?). Las modas regresan cada 20 años inevitablemente, pero las películas no pueden hacer lo mismo”.

En este tiempo de nostalgia puede que escuchar las notas de la canción de Darth Vader despierte recuerdos de infancia o de juventud, por ejemplo, pero la experiencia de ver Matrix es algo irrepetible, y aún fresco, para quienes la vieron en su momento: original, osada, avanzada para su tiempo (¿quién no se quedó mudo cuando vio a Trinity flotar en el aire en la primera escena?) y filosófica, Matrix es justo lo contrario a las grandes producciones del Hollywood de hoy y revivirla es quitarle eso.

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Una "policrisis" europea marca el 60 aniversario de los Tratados de Roma

Néstor Villamor

Foto: TOBY MELVILLE
Reuters

Era 25 de marzo de 1957 y Europa todavía se lamía las heridas de dos guerras mundiales que, entre ambas, habían restado en hasta 100 millones la población del continente. Representantes de Italia, Alemania Occidental, Francia, Paíes Bajos, Luxembrugo y Bélgica firmaron los Tratados de Roma, que dieron lugar a la Comunidad Económica Europea (CEE) y a la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Es decir, lo que actualmente es la Unión Europea.

Los documentos, firmados en la capital italiana por Christian Pineau, Paul-Henri Spaak y Konrad Adenauer, entre otros, han contribuido a que un continente en guerras casi consecutivas durante toda su historia haya conseguido mantener la paz. Si a principios de siglo Francia y Alemania eran dos potencias enfrentadas y el Tercer Reich invadía Polonia, estas enemistades se antojan hoy tan remotas como que California declare la guerra a Arizona o que Nueva York invada Pensilvania.

Sesenta años después de la cita en Roma, el grupo celebra su aniversario en medio de una “policrisis”, como la definió el embajador italiano en España, Stefano Sannino, durante un acto en la sede de las Instituciones Europeas en Madrid, en el marco de las celebraciones de la efeméride. También participaron Aránzazu Beristain, directora de la Representación de la Comisión Europea en España, y María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España.

La Unión vive, según el diplomático, “una crisis económica y financiera muy dura y complicada que ha tenido un impacto muy fuerte para muchos de los Estados miembros, una crisis de seguridad con los atentados terroristas, pero también una crisis de seguridad exterior, con lo que ha pasado con Crimea entre Rusia y Ucrania”. Y además, “una crisis migratoria muy dura que nos divide mucho y donde por mucho tiempo no hemos entendido que se trata de un fenómeno estructural, no coyuntural”.

El Brexit, “un fracaso”

El mayor reto al que se enfrentan los 28 países que, de momento, forman parte de la Unión es el divorcio de Reino Unido, el Brexit. “Lo digo muy sinceramente”, sentenció Sannino: “Es un fracaso para todos, para el Reino Unido y para la UE porque si un país se va es que no hemos conseguido dar las respuestas necesarias a sus inquietudes”. Es un momento “muy complicado”, reconoció el embajador. Con todo, Sannino apuesta por más Europa: “Muchas cosas se consideran como dadas y no lo son, son resultado de una lucha y de un esfuerzo, de políticas que se han desarrollado. El esfuerzo que todos los europeos tendrían que hacer es defender lo que hemos logrado. Yo soy de los que piensan que Europa tiene que hacer más, no menos”. En una línea similar se mostró María Andrés: “Si el Reino Unido era uno de los que más arrastraba los pies en el tema de seguridad y defensa, quizás su salida pueda proporcionarnos ese acicate para unirnos nosotros por nuestra cuenta y conseguir avanzar más”.

Efectivamente, Gran Bretaña ha sido uno de los países históricamente más reacios a la integración ya desde el famoso “No, no, no” de Margaret Thatcher. El Reino Unido no quiso adaptarse al espacio Schengen y rehusó adoptar el euro como moneda, entre otras medidas. Esta diferencia del nivel de integración entre países, conocida como la Europa a varias velocidades, planeó sobre la mesa a lo largo de todo el encuentro de Madrid. “El problema de la Unión Europea es que tenemos diferentes ritmos para diferentes políticas y muchas sensibilidades nacionales que a veces nos han impedido avanzar”, sintetizó Andrés.

Una "policrisis" europea marca el 60 aniversario de los Tratados de Roma
Nigel Farage y Marine Le Pen. | Fotos: Toby Melville y Pascal Rossignol / Reuters

Sin embargo, hay una crisis que recuerda a la que vivía el continente hace 100 años. “Los movimientos populistas” han sabido rentabilizar “los miedos de la sociedad”, alertó la directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España. Sobre este punto ha incidido también Andrés, a quien le preocupa la diferencia entre el voto de los ciudadanos de los Estados miembros en las elecciones nacionales y las europeas. “Como realmente no entienden o sienten la conexión con la Unión Europea como proyecto, tampoco entienden realmente la importancia de las elecciones europeas”, considera. “Cuando van a votar, usan las elecciones europeas como forma de castigo a sus Gobiernos nacionales”, opina, a la vez que critica que, en ocasiones, se utilizan estos comicios para “probar algo nuevo”. Y pone dos ejemplos concretos para apoyar su tesis: “Yo llevo escuchando muchos discursos antieuropeos en el Parlamento Europeo desde hace 10 años que no estaban presentes en los países. El UKIP [partido antieuropeísta de Nigel Farage que logró la salida de Gran Bretaña del club] no era fuerte en Reino Unido y Le Pen [cuyo eurófobo Frente Nacional, pronostican las encuestas, estará en la segunda vuelta de las presidenciales francesas] no era fuerte en Francia al principio, pero entraron con mucha fuerza en el Parlamento Europeo y es desde dentro donde ganan fuerza”.

Con todo, la directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España se muestra optimista: “La Unión Europea se ha construido a base de crisis“.

Antonio Valero: "Ojalá hubiera más Sénecas en la política española"

Clara Paolini

Foto: Paco Navarro

El actor Antonio Valero (Burjasot, Valencia, 1955) lleva 40 años encima de los escenarios, detrás de las cámaras de cine y en platós de televisión, demostrando a cada paso una férrea pasión por la profesión.

Desde sus inicios en el Teatre Lliure y Els Joglars en los años 70, han llovido infinitas obras de teatro, éxitos televisivos (La forja de un Rebelde, Médico de familia, Cuéntame cómo pasó o Amar en tiempos revueltos) y un buen puñado de películas: Fue uno de los quinquis subidos en motocicleta en El Lute (Vicente Aranda, 1987), estuvo nominado a los Goya con El Color de las Nubes (Mario Camus, 1997) y ganó un juicio contra José Luis Garci por doblarle en El Abuelo (1998).

Ahora, se sube al escenario del Teatro Valle-Inclán de la mano del Centro Dramático Nacional para encarnar a Séneca bajo la dirección de Emilio Hernández. Al texto de Antonio Gala le acompañan poemas del mismo autor convertidos en canción, una dramaturgia descarada y un elenco capaz de revivir los males perennes de la política. Como resultado, un explosivo cocktail que en su complejo tejido envuelve de entretenimiento profundas reflexiones.

Un día antes del estreno, entrevistamos en exclusiva al actor minutos después del ensayo general.

Tras interpretar a Séneca durante hora y media encima de las tablas, ¿qué queda del personaje al bajar del escenario?

Una de las ventajas que hemos tenido siempre los actores es que aprendemos de los personajes y si éstos son interesantes, nos invitan a profundizar. En este caso es en la filosofía, en el teatro, en la poética y sobre todo en la acción política, que es el tema central de la obra. Se podría decir que con Séneca, cada día me hago un poco más estoico.

Séneca es un estoico, aunque también se le acusa de hipocresía por predicar moralismo rodeado de riquezas,  ¿es extrapolable esta situación a personajes de carne y hueso de la política actual?

Ojalá en hubiera más Sénecas en la política española. En general, el contexto político de España está impregnado de mediocridad. Séneca es un ser superior porque en sus circunstancias se jugaba la vida; la dignitas romana obligaba al suicidio cuando se perdía la dignidad. Ahora no se juegan nada y lo único que hacen es robar a manos llenas.

“Hay un desprecio real por parte del Gobierno hacia el mundo de la cultura y viceversa, porque viendo cómo nos tratan, también ellos nos producen asco y desprecio”

Séneca le enseña a Nerón la importancia de las artes y la cultura pero parece que todo queda un querer y no poder.

El problema de los políticos de ahora es más bien el no querer y el no poder. No tienen ningún interés por la cultura ni por las artes. El otro día Cristóbal Halffter, uno los grandes compositores de música contemporánea del país, hizo un demoledor discurso pidiendo protección para la cultura porque realmente no hay cultura en España. En estos momentos es como si no tuviéramos Ministro de Cultura, porque además es de deportes, que supongo que le interesa más, y de Educación, que mejor no aparecer por allí para que no le metan ningún puro. Podríamos prescindir de él.

Es un problema gravísimo de desamparo con respecto de las instituciones. El 82% de los actores está en paro; es muy bestia. Hay un desprecio real por parte del Gobierno hacia el mundo de la cultura y viceversa, porque viendo cómo nos tratan, también ellos nos producen asco y desprecio.

¿Cuál sería la posible luz al final del túnel?, ¿cómo se podría revocar esta situación?

“La solución es un consenso universal. No es cosa de uno. En la sociedad soñada por mí se realizará cuando se use la propiedad correctamente, la parte de lucro se extinga y el dinero desaparezca…”.

“Tenemos que volver a replantear la función pública, la democracia, el qué queremos. Ya está bien del mundo del dinero y el beneficio”

Citando a Séneca.

Séneca dice que “ahora esa libertad de elegir corrompida se ha transformado en esclavitud bajo el que manda”. La democracia no era antes elegir una vez y someterse luego al elegido, como ahora, que parece que votas y ya se te pueden llevar la casa. Tenemos que volver a replantear la función pública, la democracia, el qué queremos. Ya está bien del mundo del dinero y el beneficio; la vida y la sociedad tienen que ir por otro camino.

La obra se basa en un personaje de hace más de dos siglos y el texto de Antonio Gala ha cumplido los 30 años, pero refleja una rabiosa actualidad.  ¿Es esa una de las principales cualidades del buen teatro?

Gala escribe la función hace 30 años basándose en los textos de Séneca, en sus cartas, en sus discursos… Y parece escrito para hoy. Uno de los personajes es una refugiada siria que habla de “las gentes que se quedan en el mar”, y estaba ahí, en los textos se Séneca, al igual que la corrupción. Es absolutamente increíble lo poco que han cambiado los males. Lo que no se entiende es cómo la sociedad civil aguanta a los políticos haciendo lo que están haciendo. En España, cuando ves a los Pujols, los Bárcenas, y yo que soy valenciano ya no te quiero ni contar…Las cantidades de dinero de las que hablan, son una barbaridad, y lo cobramos tú y yo es una puta mierda.

“Tenemos que empezar a buscar una sociedad lo más parecida al Renacimiento posible”

La historia se repite.

Por desgracia es una especie de bucle infinito para lo negativo. No es que digamos “igual nos toca otra vez el Renacimiento o el Siglo de Oro”, lo que sí que nos tocará es la Guerra de los Cien Años, la peste, el cólera…

 ¿Ninguna esperanza hacia un nuevo Siglo de Oro español?

Ya me gustaría. Son épocas muy creativas donde curiosamente el poder sí apoyaba la cultura. En el Renacimiento los poderosos tenían mucho dinero pero también lo invertían en crear belleza y apoyaban la cultura, elementos indispensables para la Humanidad. Este tipo de épocas ocurren muy de tarde en tarde. Tenemos que empezar a buscar una sociedad lo más parecida al Renacimiento posible; recuperar el espíritu del conocimiento, del saber, de la Ilustración…

“Los de la casta ahora ya son un poco castilla”

Nos queda un trecho.

Además nos escandalizamos por Trump, pero mira a Rajoy. Mira la la valla de Ceuta, estaba ahí antes de la idea de los americanos. Por desgracia, las dos últimas elecciones produjeron cierta ilusión de posible cambio para eliminar mayorías pero los de la casta ahora ya son un poco “castilla”. En el Ayuntamiento de Madrid ya vamos por el tercer Concejal de Cultura, ¿dónde está el puto proyecto para la cultura?

Si pudieras elegir, ¿a quién nombrarías Ministro de Cultura?

Al Presidente de Gobierno, fíjate lo que te digo. Yo lo que querría es un filósofo-rey, alguien que no pensara que la vida de la gente es economía. La vida de la gente es Humanismo y son los valores que tiene que ofrecer un Gobierno. Séneca dice en un momento: “¿De qué sirve elegir entre una forma u otra de gobierno?, ¿mejora acaso al hombre?” Cuando lo leí me hizo reflexionar. Elegir entre la izquierda o la derecha vale, ¿pero vamos a elegir porque va a mejorar al hombre? Educación, urbanismo, sanidad, leyes de dependencia, cultura… eso a es lo necesario.

Así es la carne de laboratorio que puede acabar con el hambre en el mundo

Jorge Raya Pons

Foto: Beck Diefenbach
Reuters

En cierto modo una de las preocupaciones del hombre (y de la mujer) de hoy deriva de las implicaciones éticas de comer animales en una sociedad que ofrece tantas posibilidades para no hacerlo. Los veganos son persuasivos y se esfuerzan por demostrar que una dieta sin carne es posible, que detrás de la producción de muslos, contramuslos y costillas hay horror y sufrimiento y una cadena de circunstancias poco estimulantes y suficientemente macabras como para convertir el acto de comer un chuletón de buey en un crimen contra nuestra propia integridad espiritual. Es un mensaje tramposo que persigue alcanzar el corazón de los no conversos y que apela únicamente a nuestra capacidad para emocionarnos y decir ‘No’ a pesar de ese instinto que nos empuja.

Con todo, existe un factor científico e incuestionable que justifica que dejemos de comer animales. De acuerdo con los cálculos de las Naciones Unidas, la ganadería es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo las vacas las más señaladas. Este dato, tan sorprendente, se vuelve pequeño si atendemos a un informe de la organización ecologista Worldwatch Institute, que en 2009 fijó el porcentaje de emisiones en el 51%, haciendo énfasis en que la mayor parte de estos gases son partículas de metano y que cada una de ellas es 33 veces más dañina para la atmósfera que las partículas de dióxido de carbono, de las que andamos tan preocupados. Si a estas cifras añadimos que una tercera parte de las tierras fértiles del planeta se destinan a la cría de ganado y que la mitad de nuestros cultivos están dirigidos a su alimentación, podemos entender la necesidad de encontrar una alternativa a la carne que sea atractiva para el consumidor medio.

Así es la carne de laboratorio que puede acabar con el hambre en el mundo
El profesor Mark Post, en 2013, posando junto a la primera muestra de vaca cultivada. | Fuente: Reuters

En 2004, el profesor Mark Post, de la Universidad de Maastricht, en Holanda, comenzó sus primeros intentos de producir carne a partir de células musculares de vaca en su laboratorio. Este proyecto parecía un delirio y una locura, pero pasó poco tiempo hasta que pudo demostrar que partiendo de unas pocas células madre –extraídas de una vaca viva- se puede obtener más de diez toneladas de carne, que todo lo que se necesita es controlar el crecimiento y la reproducción de unas células que nutridas adecuadamente con agua y vitaminas se multiplican con rapidez y sin fin.

“Necesitamos menos recursos que la industria para producir carne, por lo que podemos aumentar la producción y alimentar a todo el planeta”, dijo el profesor en una entrevista de 2016 para la televisión alemana DW, dejando a las claras que está construyendo una nueva oportunidad para erradicar el hambre en el mundo. Los presagios son esperanzadores, pero la meta, por costosa, parece lejana: la primera hamburguesa de carne cultivada en su laboratorio se vendió en 2013 y la compró el dueño de Google, Sergei Brin, por 250.000 dólares.

Así es la carne de laboratorio que puede acabar con el hambre en el mundo 1
Una receta con pollo cultivado de Memphis Meats, ahora en 2017. | Fuente: Memphis Meats

Sin embargo, los pasos siguen sucediéndose y más allá de universidades hay empresas que marcan el futuro. “Es emocionante presentar las primeras carnes de pollo y pato procedentes de animales que no han sido criados”, dijo Uma Valeti, directora de la compañía norteamericana Memphis Meats, en un comunicado de prensa a principios de marzo. “Aspiramos a producir en masa esta carne que será deliciosa y sostenible”. Memphis Meats, que presenta con orgullo su trabajo, ha reconocido que cada kilo de pollo producido les ha costado 18.000 dólares, pero que esperan rebajar el coste hasta los 5 dólares en 2021, cuando su producto estará listo para ser comercializado. En su caso, agregan, las emisiones de gases invernadero son un 90% inferiores al de la industria tradicional.

El principal logro de la compañía no es tanto que hayan conseguido crear un producto con los nutrientes propios de un pollo de corral, como que éste tenga el mismo sabor que ese pollo de corral. Y aquí está la clave: el placer gustativo es, a fin de cuentas, aquello que nos retiene.

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