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Unidad Militar de Emergencias (UME), una vida entre llamas

Rodrigo Isasi Arce

Foto: UME

No tienen capa ni superpoderes, pero sí pueden volar. Volar donde se les necesita y dar respuesta a una emergencia en cualquier parte de España en menos de cuatro horas, con excepción de las islas Baleares y de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. También son capaces de prestar sus servicios fuera de España. Cuando hay un incendio grave, una catástrofe, allí están ellos, los alrededor de 3.500 militares que componen la Unidad Militar de Emergencias (UME). Donde los dispositivos de Protección Civil y de las Comunidades Autónomas no llegan o no son suficientes, estos soldados profesionales aportan su experiencia, su fuerza y su valentía, para actuar en terremotos, incendios, inundaciones y un largo etcétera. 12 años de servicio les avalan, así como su certificación como equipo de búsqueda y rescate urbano (USAR, en inglés) ante los evaluadores internacionales de Naciones Unidas.

La UME, que presentó su campaña contra incendios el 9 de junio, ya ha tenido que hacer tres grandes intervenciones en las últimas semanas. La primera de ellas en el incendio que arrasó miles de hectáreas en Portugal y dejó un saldo de 64 víctimas mortales y más de 250 heridos. Apenas unos días después, parte de los efectivos de este cuerpo militar tuvieron que desplazarse hasta Huelva, para sofocar las llamas que amenazaban el entorno del Parque Natura de Doñana. La tercera intervención, ha sido en Sierra Calderona, entre Valencia y Castellón. Horas y horas duro trabajo, de esfuerzo y valor, con un solo fin, en este caso, acabar con el fuego. ¡Para servir!, como reza su lema.

La UME fue creada en 2005 por acuerdo del Consejo de Ministros de 7 de octubre de 2005, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Posteriormente, mediante el Real Decreto 416/2006, de 11 de abril, se establece su organización y despliegue y se implanta como una fuerza militar conjunta de carácter permanente dentro de las Fuerzas Armadas. Si bien al principio tuvo ciertas reticencias por otros cuerpos de la milicia profesional, con el paso de los años, se ha convertido en una de las unidades más queridas y valoradas dentro de las Fuerzas Armadas.

Unidad Militar de Emergencias
Un soldado de la UME combate las llamas de un incendio forestal | Foto: UME

En noviembre de 2011 superó el proceso de certificación de un equipo de búsqueda y rescate urbano (USAR, en inglés) ante los evaluadores internacionales de Naciones Unidas, lo que le capacita para poder integrarse en la estructura y normas del Grupo Internacional de Asesoramiento de Búsqueda y Rescate (INSARAG) de Naciones Unidas y actuar en el menor tiempo posible allá donde sea requerida.

La UME se prepara durante todo el año para hacer frente a las urgencias que puedan surgir, bajo el siguiente protocolo de intervención:

Según la gravedad, el nivel 1 es competencia del Ayuntamiento o de la Comunidad Autónoma y la emergencia es atendida con medios de ámbito local.

El nivel 2 es competencia de las Comunidades Autónomas e intervienen con sus propios medios. En estos casos, se puede solicitar ayuda de medios del Estado y/o de otras Comunidades Autónomas, así como internacionales, a través de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior. En este nivel se puede pedir también el apoyo de la UME.

El nivel 3 es el de mayor gravedad, el de emergencia de “interés nacional”, y en él actúa de manera directa la propia UME al completo. El Jefe de la UME dirige y controla operativamente, dependiendo directamente del ministro del Interior.

Unidad Militar de Emergencias, ¡Para servir!
Efectivos de la UME combaten las llamas en el incendio de Portugal de junio de 2017 | Foto: UME

Los militares que forman la UME disponen de preparación específica propia, incluida la sanitaria, y se estructuran en cinco batallones de Intervención situados en Madrid, Sevilla, Valencia, Zaragoza y León.

Pero estos “boinas amarillas” no solo luchan contra el fuego, actúan también ante riesgos derivados por motivos tecnológicos, entre ellos el químico, el nuclear, el radiológico y el biológico, y ante un caso de riesgo terrorista o de contaminación del medio ambiente, aunque por suerte, todavía no ha hecho falta su despliegue ante alguna de estas catástrofes.

Campaña contra incendios 2017

Con la finalidad de apoyar a las autoridades competentes en la resolución de una situación de emergencia producida por incendios forestales, la UME cuenta para esta campaña con un total de 1.400 militares en lucha directa contra incendios forestales, encuadrados en los cinco batallones y articulados en 28 secciones de intervención. Estos militares no dudan en cambiar el G-36E, el fusil reglamentario de las Fuerzas Armadas españolas, por las herramientas necesarias para combatir las llamas.

Para su ardua labor, estos 1.400 militares contarán con los apoyos logísticos y operativos necesarios para las intervenciones, encuadrados tanto en los diferentes Batallones de intervención como en el Regimiento de Apoyo e Intervención en Emergencias, lo que elevará a 3.000 el número de efectivos involucrados, tanto en ataque directo al fuego como en las labores de apoyo.

Como en campañas anteriores, la UME se desplegará temporalmente en aquellos destacamentos que sean precisos en función del riesgo de incendios forestales. Así, la UME, tiene previsto desplegar parte de sus efectivos en Pontevedra, Mallorca, Ibiza, Menorca, Cáceres y Granada.

“La UME se afianza en su compromiso de poder intervenir en todo el territorio nacional en menos de cuatro horas desde que se haya autorizado su presencia”, asegura la unidad, eso sí, con excepción de las islas Baleares y de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde el Ejército de Tierra mantendrá, en el plazo de cuatro horas y, si la situación lo requiere, la capacidad para prestar exclusivamente labores de apoyo, hasta que las unidades de la UME efectúen su despliegue.

Además, de acuerdo con los protocolos vigentes, el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas continuará operando durante esta campaña los aviones apagafuegos Canadair CL 215-T y CL 415-T, y se desplegarán de manera escalonada hasta un total de 13 aviones en los destacamentos de Zaragoza, Pollensa, Albacete, Santiago, Salamanca, Málaga, Badajoz y en su base principal de Torrejón de Ardoz.

Por su parte, el Batallón de Helicópteros de Emergencias II (BHELEME), perteneciente a las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet), aporta dos helicópteros EC-135 para tareas de mando y control y dos helicópteros modelo Cougar en configuración lucha contra incendios forestales, rescate y evacuación.

Misiones internacionales

Esta fuerza militar conjunta de despliegue rápido se ha convertido en un cuerpo admirado y deseado por parte de otros países del mundo. Son ya 55 los países que han visitado las instalaciones del cuartel general para estudiar su modus operandi.

La UME ha participado en cinco misiones internacionales: los terremotos de Haití, Nepal y Ecuador y los incendios de Chile y Portugal. Desde su inicio de operaciones en 2007, la UME ha llevado a cabo un total de 382 intervenciones.

Unidad Militar de Emergencias, ¡Para servir! 1
La UME actúa en el terremoto de Nepal de 2015 | Foto: UME

Una de las imágenes más mediáticas de estas intervenciones internacionales fue su regreso a España desde el aeropuerto de Chile, donde recibió aplausos y ovaciones por su participación en el terrible incendio que sufrió el país sudamericano. Los militares de la UME se volcaron en la lucha contra las llamas y en la ayuda al pueblo, y los chilenos, no dudaron ni un momento en agradecérselo.

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Errejón y cierra España

Gonzalo Gragera

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU
AFP PHOTO

Aunque la RAE, ejercicio de mérito notable, haya provocado un debate –mediático, ¡mediático!- entre filólogos, y en pleno verano, la noticia política de esta semana es el acuerdo que firmaron en el Congreso las cúpulas del PSOE y de Podemos. Un acuerdo que busca afinidad ideológica, puntos en común, entre dos partidos no tan semejantes como pudiera parecer, vista primera, al ciudadano medio. Las medidas con las que ambos partidos mostraron su colaboración son, como se puede imaginar, de carácter social; es decir, mayor prestación de becas, aumento del gasto público para contribuir al empleo entre los jóvenes, medidas de emancipación, etc. Lo que cualquier dirigente de aspiración socialdemócrata desea. Pero no todo fue concordia. La distancia llegó en cuanto se habló de Cataluña. Mejor: del referéndum que los nacionalistas e independentistas catalanes plantean para el 1 de octubre. Las discrepancias, siempre presentes entre ambos partidos en cuanto el derecho a decidir decide aparecer, son, por ahora, insalvables. Ante estas diferencias respecto del nacionalismo catalán, optan por el silencio: lenguaje que en la política, al igual que en la literatura, es clave para entender una parte del todo.

El coqueteo de Podemos con las formaciones nacionalistas, y sus intereses, es de sobra conocido. Jamás se han pronunciado sobre las dos preferencias que permite el asunto, aunque seamos fan de la casuística y de la alternativa: o se está por el cumplimiento de los preceptos constitucionales o se está por el referéndum, que es la vulneración de la legalidad vigente y la apuesta por el juego del arbitrio de un partido, de hago esto porque me da la gana, sin respeto ni consideración a los límites de la norma. De esa tímida postura, ellos, tan vehementes y convencidos en otras, estos lodos. O estos desacuerdos. La oposición conjunta con el PSOE, un camino que bien podría traer votos y escaños, y lo más importante, progreso, se torna un imposible.

Sobre nacionalismo, patriotismo y sus formas ha hablado Errejón, quien sigue a la sombra del pensamiento de su partido, acaso el papel más interesante en el poder. ¿Alguien dudaba de que su figura iba a ser sustituida o desplazada? Errejón ha propuesto un patriotismo fuerte y desacomplejado desde ideas progresistas y democráticas. Lo que se percibe de estas inclinaciones, dada la trayectoria, es una llamada al patriotismo como un elemento de cohesión populista. Como lo fue en el peronismo. Como en aquellas marchas de la dignidad, perfectamente orquestadas en tiempo y forma. Un valor, dignidad, al que le atribuimos un referente, nuestras siglas. Por tanto, quien no apoye esa manifestación no estará a favor de un valor como la dignidad, valor que representa, en el ideario de Podemos, su partido. Aunque sea, evidente, universal y ajeno a una determinada política. Con la idea de patriotismo de Errejón sucedería algo similar: ellos representarían el valor de España, del pueblo –el apelativo cursi e idealista de sociedad-, enfrentado con otros que han ensuciado, corrupción y paro mediante, su nombre.

Raro es el populismo que convence sin un elemento nacionalista o de patriotismo emocional. La patria como propiedad de un pueblo que se encuentra en un eje opuesto al de una casta de dirigentes que han llevado a su nación al abismo. Errejón lo sabe. Y va a empezar, se masca la estrategia, por ahí. Más aún cuando necesitan despojar su prejuicio patriótico en relación con un PSOE que le pide una vuelta de tuerka, con K. Errejón es un inamovible, una santidad de su cúpula. Ahora que se acercan las fiestas de Santiago, habrá que cambiar la popular consigna medieval: Errejón y cierra España. O cierta España.

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Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo y España no es uno de ellos

Redacción TO

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

En la esfera internacional, los españoles tenemos fama de perezosos, de pasar todo el día de fiesta o de dormir la siesta. Estos prejuicios están muy equivocados como pone de manifiesto un nuevo estudio en el que se asegura que España es uno de los países más activos del mundo.

Un grupo de científicos estadounidenses ha estudiado durante meses la actividad física de más de 700.000 personas en todo el mundo a través de la aplicación Argus, y ha usado los datos anónimos de estas personas para elaborar un mapa con los países más activos y más sedentarios del mundo.

Los científicos de la Universidad de Stanford han analizado la actividad física de personas de 111 países, recopilada durante unos 95 días de media, sumando en total 68 millones de días de actividad física registrados.

¿Quiénes son los más activos?

España es el quinto país más activo del mundo. Los españoles dan 5.936 pasos de media al día, solo superados por China, Japón, Rusia y Ucrania.

La aplicación, instalada en los smartphones de 717.000 personas, cuenta los pasos diarios que da cada uno de los individuos, así como las calorías quemadas durante el ejercicio físico, además de controlar los periodos de reposo y la dieta de cada persona.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 2
Los investigadores han creado un mapa de actividad en el mundo. | Foto: Tim Althoff/ Universidad de Stanford

Hong Kong es el lugar más activo del mundo, con una media de 6.880 pasos al día.

¿Quiénes son los menos activos?

Los países más inactivos se encuentran sobre todo en el Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Qatar, y en el sudeste asiático, como Filipinas y Malasia. Los ciudadanos con menos actividad física diaria son los indonesios, con casi la mitad de pasos que los chinos.

Los países de América Latina se encuentran hacia la mitad de la tabla, con Brasil en el puesto 40, por ejemplo. Los venezolanos, argentinos o colombianos tampoco son muy activos.

Pero quizás los que más destacan en este mapa son países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos, que se encuentran entre los diez lugares menos activos y los más obesos del mundo.

Desigualdad entre géneros

Además de medir el nivel de actividad física que existe en cada país, con este estudio los investigadores han descubierto una gran diferencia entre hombres y mujeres en ciertos países.

Algunos estudios hechos anteriormente, principalmente en Estados Unidos, habían mostrado que los hombres andan más que las mujeres, y las investigaciones de la Universidad de Stanford demuestran que este hecho es cierto también a nivel global.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 3
Las mujeres suelen tener menos actividad física en los países con desigualdad entre géneros. | Foto: Bob Edme/AP

Sin embargo, la desigualdad varía según el país. “Por ejemplo, Suecia tiene una de de las menores grietas entre los ‘ricos’ y los ‘pobres’ en lo que se refiere a actividad, y tiene la menor disparidad entre los pasos de los hombres y las mujeres”, explica uno de los autores del informe, Tim Althoff.

Además, explica que la desigualdad afecta mucho más a las mujeres que a los hombres. “Cuando la desigualdad en la actividad es mayor, la actividad de las mujeres se reduce mucho más dramáticamente que la de los hombres”, explica otro de los autores principales del informe, Jure Leskovec.

La desigualdad y la obesidad

Los lugares donde los índices de obesidad son más bajos tienen una mayor igualdad en cuanto a actividad física y sus ciudadanos andan una cantidad de pasos similar.

“En países con poca obesidad, la gente mayoritariamente da una cantidad de pasos similar al día. Pero las grandes diferencias entre la gente que anda mucho y la que anda muy poco coinciden con altos niveles de obesidad”, explica el informe.

Este es el mapa de los países más ‘vagos’ del mundo, y España no es uno de ellos 4
La obesidad es mayor en países donde hay una gran desigualdad entre la cantidad de pasos que anda cada ciudadano. | Foto: Mark Lennihan/AP

Un ejemplo de esto es Estados Unidos, que se sitúa en el cuarto puesto por la cola respecto a desigualdad en actividad, también es el quinto por abajo en diferencias entre géneros y tiene unos elevados índices de obesidad.

Los investigadores querían ayudar con este estudio a determinar por qué la obesidad es un problema mayor en algunos países, ya que alrededor de 5,3 millones de personas mueren por causas asociadas a la falta de actividad física cada año.

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Otro 18 de julio, qué hastío

Víctor de la Serna

Foto: SARIS
AP Photo/Archivo

Hemos pasado otro 18 de julio y de nuevo, como sucede sobre todo desde la Ley de Memoria Histórica, la explotación política del aniversario del alzamiento franquista ha vuelto a reinar, con toques siempre novedosos, como esos carteles separatistas con la cara del dictador que han poblado de repente Barcelona. La búsqueda de criminales y genocidas -ahora tienen a Rodolfo Martín Villa de inexplicable pim-pam-pum- prosigue 81 años después de aquel día y 42 desde la muerte de Franco. Cuando todos los demás protagonistas han muerto o están en la cuarta edad.

Sólo en un país desquiciado, en el que las fuerzas moderadas que hicieron la Transición prefirieron que se perdieran en el olvido los valores de aquella etapa que rescató a España de los horrores de su siglo XX, es comprensible la deriva penosa del último decenio. Penosa y sin sentido.

Yo ya estoy muy cascado y cansado de todo esto, pero al menos seguiré repitiendo a los -incrédulos- jóvenes que me quieran oír que todo eso es manipulación, que el primer régimen legítimo y democráticamente refrendado que hemos conocido en este país desde el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923 es el actual, construido por hombres y mujeres de buena voluntad a partir de las Cortes Constituyentes, y que lo que se necesita frente a lo anterior son enseñanza, análisis, historiadores y reflexión nacional para evitar recaídas. Como la que se está ya confirmando en el nordeste.

Que quede bien claro: por fraude electoral generalizado en 1931 y 1936 y por golpes de Estado exitosos o fallidos en 1923, 1934, 1936 y 1981, los demás episodios de cambio no democrático y legal en el poder deben ser condenados por igual y, sobre todo, deben ser conocidos por el conjunto de la ciudadanía en toda su dimensión. Y deben ser estudiados, de verdad, en los institutos y las universidades. El resto sobra.

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Idos/iros

Óscar Monsalvo

Foto: RAE

Seguramente el debate en torno al idos/iros es una pérdida de tiempo.

Pero qué no lo es, si al final siempre está la muerte.

Y ahora que ya he levantado el ánimo del lector, sigo con el asunto.

El fondo del debate no es si hay que aceptar “iros” o seguir usando “idos”, si es que realmente se usaba. Tampoco la utilidad de la Academia.

El fondo, creo, es si una institución puede ser al mismo tiempo prescriptiva y descriptiva.

Se decía estos días que la RAE lo que hace es reflejar cómo cambia el uso de la lengua y adaptarse a esos cambios. Me parece bien.

Pero también había quienes decían que lo que debe hacer la RAE es prescribir cuáles son los usos correctos de la lengua. También me parece bien.

Lo que no se puede decir, creo, es que la RAE debe ser las dos cosas a la vez. Porque no puede serlo.

O bien cumple una función meramente descriptiva y se limita a ir considerando válidos los cambios que se producen en los hablantes, o bien cumple una función vigilante y debe señalar las incorrecciones, sean o no mayoritarias.

La segunda postura es intransigente, y es verdad que la norma es posterior al uso. Pero la primera postura corre el riesgo de ser incoherente. Si la corrección depende de la extensión de su uso, ¿podemos hablar realmente de usos correctos o incorrectos? Se podrá decir que habría usos correctos o incorrectos dentro de contextos determinados. Pero eso es tanto como decir que no existen los usos correctos como tal. El contexto -el hombre- sería de nuevo medida de todos los usos, y no habría un referente común para todos los contextos. No habría, por tanto, corrección como tal. Y sería imposible la prescripción.

Vayamos a los casos concretos. Si la corrección viene determinada por la extensión del uso, la RAE debería reflejar que el imperativo terminado en r es correcto. Especialmente en el contexto de las enseñanzas medias, en las aulas. No hay muchos contextos en los que sea frecuente el uso del imperativo en plural. Normalmente nos dirigimos a una persona. Lee este libro, cierra la puerta.
El profesor, en el aula, sí suele dirigirse a un grupo. Y dice, o debería decir, “leed este libro” y “cerrad la puerta”. Pero no es así. Al menos, no es mayoritario. Por comodidad, porque se ha extendido o por no parecer pedante, es muy frecuente que el profesor diga “abrir el libro” y “cerrar la puerta”. ¿Y por qué no debería decirlo, si al fin y al cabo el uso correcto es el que emplea la mayoría?

La cuestión, precisamente, es que la RAE no puede hablar de corrección si por encima de la prescripción se sitúa el uso. Si es la mayoría la que determina que un uso es correcto, entonces no se puede hablar de corrección. Si alguien dice “opino de que”, o emplea “incierto” con el significado de “falso”, no se podrá decir que es incorrecto. Sólo se podrá decir que coincide con el uso mayoritario, o que no coincide.

No hay más. Y es posible que no haya nada más no sólo en la lengua, sino en ámbitos fundamentales. Es posible que en nuestro mundo no haya lugar para el criterio de corrección, y que toda norma no sea sino el reflejo de costumbres extendidas, y que cualquier prescripción que pretenda alzarse por encima de la costumbre sea una ficción.

El anhelo de lo totalmente Otro, que decía Horkheimer. Y Sócrates, y Platón.

Y el verano, el tiempo libre.

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