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Urvanity, la feria que lleva el arte urbano de las calles a las galerías

Álvaro R. de la Rubia

Foto: Álvaro R. de la Rubia

Han cambiado mucho las cosas en el arte urbano durante los últimos años: los artistas ya no son buscados por la policía sino por los coleccionistas, ya no son considerados parte de un movimiento underground sino creadores de primer orden y en la conciencia colectiva ya no se asocia arte urbano a tags y pintadas sino a murales alucinantes y a arte comprometido socialmente.

Coleccionistas, instituciones y público han reconocido la cantidad de talentos que han decidido adoptar como vía de expresión esta nueva vertiente creativa  y prueba de ello es que algunas ciudades ya no se esfuerzan en borrar lo más rápido posible las obras sino que luchan por conservarlas, como es el caso de las intervenciones de Banksy en Londres, consideradas casi un reclamo turístico.

Piezas de Banksy exhibidas en Urbanity.
Piezas de Banksy exhibidas en Urvanity.

España no es una excepción respecto al aumento de artistas urbanos y a la consideración que se tiene de ellos .Aryz, Okuda San Miguel, Boa Mistura o Liqen son solo algunos ejemplos de artistas españoles que triunfan dentro y fuera de nuestro país. Este año, a la ya rica oferta artística que rodea la semana del arte madrileña se suma Urvanity, una feria dedicada exclusivamente al arte urbano y a todas las vertientes del denominado nuevo arte contemporáneo. La feria, con 17 galerías (12 de ellas extranjeras) y más de 65 artistas representados, puede visitarse durante este fin de semana en el Palacio Neptuno de Madrid. Para conocer más detalles sobre Urvanity charlamos con Sergio Sancho, director de la feria y coleccionista.

Sergio Sancho, organizador de Urvanity.
Sergio Sancho, organizador de Urvanity.

¿Cómo surge Urvanity y qué la diferencia del resto de ferias paralelas a ARCO?

Visitando ferias de fuera de España y con la llegada de Instagram descubrí  un entramado de galerías, artistas… que conectaban conmigo y mis gustos y que, sin embargo, aquí no tenían tanta visibilidad. En las ferias paralelas a ARCO se programaban contenidos similares a los que ofrecía ARCO pero nadie se estaba dedicando exclusivamente a este nuevo arte contemporáneo. Creamos la feria con la idea de reivindicar a todos estos artistas a los que se les conoce mucho a través de las redes sociales, los murales en exteriores… pero cuyo trabajo de estudio o galería es menos conocido aquí en España.

 

Sin embargo, en los últimos años varias de las ferias de la semana del arte madrileña estaban programando arte urbano y empezando a prestar más atención a estos artistas.

Es cierto que algunas galerías nacionales de este tipo de arte estaban presentes en varias de las ferias. Pero creo que la especialización hace la fuerza y que las galerías internacionales de arte urbano no acababan de venir porque no se estaban viendo representadas en lo que las ferias estaban programando. Con Urvanity queremos aunar estas galerías, tanto nacionales como internacionales, para que cada una sume y el trabajo de todas luzca más.

Banksy, probablemente el artista urbano sobre el que más se ha escrito, es un gran reclamo. ¿Pero qué más encontraremos en Urvanity?

Hay muchas otras propuestas de otros artistas que están a la misma altura. Es cierto que Banksy mueve mucho, es muy mediático y no todos los días tenemos la oportunidad de ver obras suyas en directo. Pero también hay obras de D*Face, Jef Aerosol, JonOne, Moses & Taps y un montón más de artistas de primer nivel. Además hemos incluido un programa de muros en Madrid con artistas internacionales porque nos parecía coherente hacer ese guiño a los orígenes del arte urbano.

Piezas exhibidas en Urvanity.
Piezas de Jaune en el stand de la galería Vroom & Varossieau.

¿A qué crees que se debe el éxito del arte urbano en los últimos años?

Creo que el arte contemporáneo tradicional no conecta con gran parte del público y que el nuevo arte contemporáneo es más cercano, visual, quizás menos conceptual… Es una vuelta al arte pop en cierto sentido: regresar a ese arte popular pero en esta ocasión bebiendo del comic, el skate, las culturas urbanas… Conecta con elementos con los que hemos convivido y posee referencias visuales que todos conocemos.

¿Cómo se ha producido la introducción del arte urbano en el mercado y las galerías?

Los inicios del arte urbano tienen que ver con el grafiti, con hacerse un nombre, marcar un territorio… no es tan diferente de la dinámica de las redes sociales ahora (querer darse a conocer, dejar una impronta…).  Pero la realidad es que actualmente hay artistas urbanos que tienen una técnica tan buena que luego su trabajo de estudio funciona. No significa que todos los que pintan en la calle lo hagan y tampoco vale todo.

Urvanity en el Palacio Neptuno.
Urvanity en el Palacio Neptuno. ¡Imperdible!

Sin embargo el arte urbano nace como algo público y gratuito. ¿Ha perdido algo de su esencia saltando al mercado del arte?

No creo que haya perdido su esencia. Es cierto que nace como un arte muy reivindicativo pero me parece lógico que los artistas vivan de su trabajo. Y para eso hay que vender obras. Lo que me parece apasionante es cuando alguien se dedica enteramente a lo que le gusta. Simplemente en la calle puedes expresarte con un lenguaje y quizás en las galerías te expresas con otro. Además a los artistas urbanos les encanta pintar en la calle y siempre que tengan la oportunidad seguirán haciéndolo. El trabajo de estudio y las intervenciones en la calle no son excluyentes.

¿En qué punto está España respecto a mercados más sólidos como el estadounidense o el británico?

Creo que en el arte urbano (y también en el tradicional) poco a poco nos estamos poniendo las pilas y hay posibilidades de crear un buen mercado. Pero todavía quedan cosas por hacer. Por ejemplo en Francia comprar arte desgrava, en Reino Unido se potencia la compra de arte con iniciativas como el programa Own Art… Aquí, sin embargo, tenemos un 21% de IVA. Desde las instituciones y ciertos ámbitos se podría potenciar más la compra, fomentar la cultura artística en los colegios… Por nuestra parte, en el futuro queremos dar más peso en la feria a los niños para que puedan interactuar más con el mundo del arte.

Continúa leyendo: El cambio digital y la necesidad de crear un nuevo diálogo social, retos del Congreso CEAPI

El cambio digital y la necesidad de crear un nuevo diálogo social, retos del Congreso CEAPI

Anna Carolina Maier

Foto: CEAPI
CEAPI

El I Congreso Iberoamericano para Presidentes de Compañías y Familias Empresarias, organizado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), ha comenzado este martes en la sede de Repsol en Madrid, con las próximas generaciones de empresarios iberoamericanos (Next Generation) como protagonistas, sobre todo, en el desarrollo de empresas familiares y en el fortalecimiento de la creación de marcas.

Se han tratado los retos que asumen los jóvenes empresarios en la transformación de las compañías familiares al afrontar nuevos modelos de negocio.

“La transformación digital y la necesidad de crear un nuevo diálogo social que conecte a las empresas, son algunos de los retos que tenemos por delante y los más jóvenes de las empresas son los miembros más idóneos para afrontarlos”, ha destacado la presidenta de CEAPI, Núria Vilanova, en el acto inaugural de la jornada.

Por su parte, Antonio Brufau, presidente de Repsol, ha aconsejado: “El mundo digital no permite comportamientos empresariales que no sean correctos”, y ha asegurado que “el concepto de gran empresa” hoy en día se refiere a que la compañía debe ser “global y con alianzas”.

“Solos no nos comeremos el mundo”, ha afirmado para animar a los jóvenes empresarios asistentes a crear asociaciones.

El secretario general de la Organización Internacional de la Juventud (OIJ), Max Trejo; el presidente de Global Exchange y miembro del Consejo Directivo de CEAPI, Isidoro J. Alanís, y el presidente de Marqués de Riscal y miembro del Consejo Directivo de CEAPI, Alejandro Aznar, también han participado en la inauguración de este encuentro.

Una ecuación disruptiva

Trejo ha mencionado la existencia de una “ecuación disruptiva” en estos tiempos que para él es la suma de juventud y experiencia.

Ha recordado que la expectativa de vida en el mundo ha subido a entre 70 y 80 años y que la natalidad también aumenta, lo que ha hecho que “por primera vez en la historia de la humanidad, cinco generaciones convivan a la par”. Ha mencionado la Generación Silenciosa, los Baby Boomers, la Generación X, la Millenial y la Z. “Todas estas tienen distintas maneras de comunicarse”. De modo que recomienda que hay que vincular a la innovación con la experiencia para lograr llegar a todos estos públicos.

Por su parte, Alejandro Aznar, cuenta que la empresa de vinos Marqués de Riscal, de la que es presidente, ha hecho una importante apuesta en reforzar la marca y lograr que, a pesar de que se se trata de una compañía familiar, su etiqueta sea reconocida en los 120 países del mundo donde está presente.

Para ello ha acudido al llamado “marketing alternativo”. Ese proceso de reforzamiento incluyó la creación de la Ciudad del vino, un complejo que está compuesto por la bodega de Marqués de Riscal, la más antigua de La Rioja, así como un nuevo edificio diseñado por el arquitecto canadiense y también diseñador del Guggenheim de Bilbao, Frank Gehry.

“El marketing alternativo es llevar el público a la bodega, generales una experiencia y que conozcan lo que hay detrás de nuestros vinos”. Señala que ya hay más de 100 mil visitantes a las bodegas al año.

El arte de comunicar

A lo largo de la jornada, se ha puesto de manifiesto la importancia de la comunicación en la empresa familiar, la innovación y el emprendimiento como obligación empresarial para permanecer en el medio y largo plazo.

Los participantes en la jornada han  coincido en destacar que “vivimos en una sociedad de paredes de cristal donde todo se conoce a tiempo real y en tan sólo unos segundos, un mensaje llega a cualquier rincón del planeta”. Por eso, las compañías están dispuestas a aprovechar todos los canales digitales, crear un buen plan de comunicación que no sólo tenga en cuenta la comunicación externa, sino que da prioridad a la interna para que los mensajes nazcan desde la propia familia.

La jornada Next Generation ha contado con la participación de personalidades empresariales y políticas de toda Iberoamérica, como el vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, Pablo Casado; la responsable de la OLCSAL, Adriana Sarmiento (Colombia); el director general de Totto, Yonatan Bursztyn (Colombia); el director general de Ten con Ten y Amazónico, Manuel Galatas (España); la consejera de Finsa, Tona Martínez; el board member de Quiñeco, Dax Luksic (Chile); el propietario de Haereditas, Samuel de Moya (República Dominicana); el presidente de Grupo Antonio Álvarez y de Adefam, Alberto Zoilo Álvarez; la directora de las cadenas musicales del Grupo Prisa, Eva Cebrián, y el gerente general de Inmobiliaria e Inversiones El Coigüe, Manuel José Casanueva de Landa (Chile), entre otros.

El cambio digital y la necesidad de crear un nuevo diálogo social han sido los retos tratados en el Congreso CEAPI 1
Foto: The Objective

El board member del consorcio empresarial chileno Quiñeco, Dax Luksic, ha dicho sobre la comunicación externa que su padre se abrió una cuenta en Twitter y que le “fue buenísimo” ya que ayudó a mejorar la imagen que por años habían tenido los empresarios en el país sudamericano de ser muy lejanos a la gente.

“Parece un bloggero. La imagen del empresario cambió por eso. Durante mucho tiempo el empresario creía que expresar no era parte de su rol. En Chile esa tendencia se vio mucho. Mi abuelo siempre mantuvo un perfil muy bajo, en los tiempos en los que él vivía esto le dio resultados pero las tecnologías están avanzando. Es muy importante saber que la ausencia de la comunicación no es una opción ya que si dejas ese vacío alguien lo llena”, ha recomendado.

Los nuevos hábitos de consumo y cómo las marcas deben adaptarse a las necesidades que demanda el público, también han sido temas de debate principales. Las marcas buscan inspirar, entender, crear experiencias únicas y contar con las herramientas necesarias para tener contacto directo con el consumidor. Las nuevas inquietudes de los jóvenes y su visión del mundo, además de las oportunidades que nos brinda la tecnología, han dibujado un panorama completamente distinto y sólo podrán mantenerse aquellas compañías que cuenten con un equipo visionario, dispuesto a innovar tecnológicamente y en su modelo de negocio.

Darle prioridad a las emociones 

Sobre este asunto, Eva Cebrián, directora de cadenas musicales de Grupo Prisa ha afirmado: “Hemos podido liderar una gran transformación para los nuevos hábitos de consumo de música”.

Ha añadido que su empresa ha profundizado “en el lenguaje audiovisual que es el que más están entendiendo los jóvenes. Es la manera en que puedes llamar más la atención”.

Asimismo, ha recomendado a los empresarios a prestarle atención a las emociones para lograr un buen mercadeo.

“Hemos creado un slogan muy potente que tiene que ver con las emociones: ‘Music inspires life’. Tiene que ver con la capacidad (inspiradora) que tiene la música para hacer que la gente haga las cosas mejor”.

Por su parte, Yonatan Bursztyn, director general de Totto, ha comentado que a pesar de ser una marca que nació en Colombia, se ha vuelto global.

“Hoy cada persona quiere identificarse y ser único a través de su vestimenta y accesorios que usa. Hemos avanzado en proyectos de innovación. Creamos un modelo que se llama el Totto Lab para personalizar la mochila. Esto se está volviendo una gran tendencia en lo que la marca quiere hacer. Ofrecerle al consumidor lo que quiere”, ha recomendado a los nuevos emprendedores.

Todos los ponentes han coincidido en que el  cambio digital y la necesidad de crear un nuevo diálogo social que conecte a las empresas, son algunos de los retos que los nuevos empresarios tienen por delante.

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Este otoño, de museo en museo: 8 exposiciones imprescindibles en Madrid

Saioa Camarzana

Foto: Henri de Toulouse-lautrec | La pelirroja con blusa blanca, 1889
Museo Thyssen-Bornemisza

Los meses de septiembre y octubre, además de ser una de las mejores épocas para los afortunados que salen de vacaciones, es el momento en el que se reactiva toda la agenda cultural. Los escritores vuelven a publicar, a los teatros vuelven las obras y los museos, que durante el verano siguen abiertos, renuevan su agenda para empezar el curso con sus mejores apuestas. Después de Apertura Madrid Gallery Weekend, iniciativa que lleva en marcha desde hace ya ocho años, el próximo jueves es el turno de Barcelona Gallery Weekend, que con el mismo espíritu madrileño, lleva a sus artistas a inaugurar simultáneamente. Entre unas cosas y otras recomendamos ocho exposiciones que se van a inaugurar en madrileños en los próximos días.

William Kentridge en el Museo Reina Sofía

Sin duda va a ser la exposición del año. Aunque aún queda algo más de un mes de espera, se inaugura el 31 de octubre, es una de las citas que no pueden faltar en las agendas. William Kentridge. Basta y sobra es una muestra hilada a través del trabajo escénico, en el que se incluye ópera, teatro y performance, que cuenta la historia de un solo protagonista. El proceso creativo en el caso de Kentridge es vital y en la muestra se intercalan bocetos, dibujos y grabados que sirven de punto de partida. La obra del último Premio Princesa Asturias de las Artes cuenta con algunas constantes como el dibujo, el collage, el retrato y el cine que, por supuesto, forman parte de la cita del año.

Cai Guo-Qiang en el Museo del Prado

Es uno de los artistas chinos con más proyección internacional hasta la fecha. La chispa de Cai Guo Qiang está en el uso de pólvora para dinamitar su trabajo. Probablemente su obra más célebre sea Escalera al cielo, una obra efímera que le llevó varios intentos y ha tenido la entidad suficiente para el rodaje de un documental sobre su gestación. En el Museo del Prado, que en ocasiones se abre al arte contemporáneo, recibe a este artista en una especie de residencia destinada al diálogo con nuestros maestros más indiscutibles que inspiren nuevas piezas que se expondrán en el Salón de Reinos bajo el nombre de El espíritu de la pintura. Pero el momento clave de su paso por Madrid tiene una fecha concreta: 25 de octubre. Ese día Cai Guo Qiang dinamitará una obra de gran tamaño dentro de las paredes del edificio. Además, Isabel Coixet está preparando un documental sobre su proceso creativo.

Picasso / Lautrec en el Museo Thyssen-Bornemisza

Picasso y Toulouse-Lautrec nunca se llegaron a conocer pero la influencia que el último ejerció sobre el maestro malagueño es palpable en sus obras. Cuando Picasso visitó París a finales de 1900 conoció su obra y su manera de entender el arte y la modernidad. Lautrec aunó alta y baja cultura, arte y publicidad y esta manera de trabajar impactó de manera radical en Picasso y condicionó su futuro estilo artístico. Hasta la fecha no se ha puesto en relación (no al menos en forma de exposición) las afinidades de ambos que pasan por el gusto por temáticas como los burdeles, los retratos caricaturescos, la noche, los cabarets y el circo.

Este otoño, de museo en museo: 8 exposiciones imprescindibles en Madrid 4
Detalle de “Historia do Brasil. Little Girls and Boys”, 1975. | Imagen vía La Casa Endcendida.

Anna Bella Geiger en La Casa Encendida

La experta en arte Estrella de Diego es la comisaria de la muestra Geografía Física y Humana de la artista brasileña Anna Bella Geiger. Se ha alzado como uno de los nombres imprescindibles del arte conceptual brasileño y La Casa Encendida le dedica un recorrido que reúne cerca de 100 obras para que el visitante se adentre en el universo de esta artista radical. Vídeos, fotografías, collage y obras en tres dimensiones reflexionan a cerca de las políticas coloniales, los estereotipos culturales, las exclusiones y los discursos impuestos por la hegemonía. Y si hay algo que le interese en particular ese es el mapa, elemento protagonista de una obra frágil y delicada que convierte los asuntos políticos y sociales en objetos poéticos.

Cristina Lucas en Alcalá 31

La artista de Jaén aterriza en la Sala Alcalá 31 con Manchas en el silencio, un proyecto político y social que aún es sensible de ampliar. El asunto que retrata Cristina Lucas es el de los bombardeos aéreos contra la población civil que se han llevado a cabo desde que en 1912 se inventó la aviación. La pieza central está formada por tres grandes pantallas en las que se muestran los lugares de los bombardeos acompañadas de imágenes documentales de las víctimas. Esta pieza central se complementa con unos tapices en los que ha bordado mapas con esos mismos nombres de los lugares atacados llegando, en ocasiones, a convertirlos en un borrón debido a la cantidad de bombas caídas. En la planta de arriba 360 relojes marcan la hora de todo el globo con un tic tac tan sutil como ensordecer que hace que el tiempo quede suspendido.

Este otoño, de museo en museo: 8 exposiciones imprescindibles en Madrid
Zuloaga Retrato de la condesa Mathieu de Noailles, 1913.

Zuloaga en la Fundación Mapfre

El pintor vasco inaugura una muestra monográfica en la Fundación Mapfre este jueves 28 de septiembre. La fundación se ha centrado en la época en la que Zuloaga se trasladó a la capital francesa cuando tan solo tenía 19 años. Zuloaga en el París de la Belle Époque. 1889-1914 incide en esos años en los que el pintor desarrolla su lenguaje en esta ciudad que se convierte en el centro del mundo moderno. Allí, el pintor encuentra un estilo que va acorde a la ebullición que se encuentra. A través de 90 piezas el espectador puede formarse una idea detallada de cómo Zuloaga gestó un lenguaje que está a medio camino entre la cultura francesa y la española. Además, aparece retratado junto a otros artistas como Picasso, Toulouse-Lautrec, Rodin y Bernard que funcionan como diálogo entre el pintor de Eibar y el París de la época. Además, piezas del Greco, Zurbarán y Goya, que el pintor coleccionó, complementan una exposición que quiere ofrecer un nuevo acercamiento a este genio de la pintura.

Itziar Okariz en el CA2M

A partir del 27 de octubre el CA2M dedica una de las antológicas más completas a la artista vasca Itziar Okariz. Bajo el título …una contrucción, es decir, una jerarquía de momentos, expresiva de cierto concepto grande o pequeño, abstracto esotérico, extracto de Oficio de poeta de Cesare Pavese, la conexión del lenguaje y del cuerpo que erigen todas sus piezas serán los protagonistas en el CA2M. Siendo, como es, una de las artistas del performance que amplía y eleva a un nuevo nivel esta disciplina en la que se inscriben hoy infinidad de artistas, Okariz utiliza la voz y el silencio para crear nuevos contextos.

Este otoño, de museo en museo: 8 exposiciones imprescindibles en Madrid 2
GATO Y GRANADAS
Serie: Bodegones Almodóvar | Imagen vía La Fresh Gallery.

Pedro Almodóvar en La Fresh Gallery

El cineasta se ha pasado a la fotografía y lo hace con unos bodegones tan personales que utiliza la encimera de su casa y los objetos que ha ido comprando. Algunos recuerdan al artista italiano Morandi, otros crean figuras femeninas y estilizadas y en casi todos aparecen detalles de la realidad más cercana. Enchufes, paredes manchadas, clavos que en algún momento han sostenido un cuadro… Almodóvar presenta en La Fresh Gallery 70 fotografías a modo de bodegones posmodernistas que forman una especie de autobiografía íntima. El dinero recaudado con la venta de estas piezas irá destinado a Mensajeros por la paz.

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Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid

Anna Carolina Maier

Foto: Ana Laya
The Objective

Una mujer está guindada entre telas rojas en la Plaza Callao de Madrid. A sus pies, unos maniquíes tirados en el suelo. Se trata de una escultura humana que representa la precariedad de las condiciones laborales de la industria textil.

A la vez, a 40 minutos en metro y a 20 en coche, en la Feria de Madrid (IFEMA) se lleva a cabo la ‘Mercedes-Benz Fashion Week Madrid’ (MBFWM). Inició este jueves y es su 66ª edición. Allí, las principales marcas de moda, en 47 desfiles, presentarán hasta el martes sus nuevas colecciones para la temporada Otoño-Invierno 2017.

“Se está llevando a cabo la Semana de la Moda de Madrid y queremos mostrar la otra cara de esta moda. Hay muchos casos de explotación, de esclavitud e incluso, empleo de niños confeccionado la ropa”, señala desde Callao Juan Sabin, quien pertenece a la agrupación Dignitex, movimiento que pretende luchar “por la dignidad de los puestos de trabajo en la industria textil”.

Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid 1
En algunos países unirse a un sindicato es motivo de despido. | Foto: Ana Laya / The Objective

Además de presentar el performance, activistas reparten volantes de concientización a los transeúntes. Insiste en mostrar “la cara oculta de la moda”.

Dignitex está compuesto por organizaciones defensoras de Derechos Humanos y también políticas. Además de Sabin, que forma parte del partido Sain, está Lola Sánchez Caldentey, eurodiputada de Podemos.

La parlamentaria señala que en abril fue aprobado en la Eurocámara un informe –resolución 2016/2140(INI)– que insta a la Comisión Europea a “iniciar un proceso legislativo para acabar con la situaciones de esclavitud de casi 75 millones de personas en el mundo de las cuales, la gran mayoría, son de mujeres y de niños”.

“Le toca el turno a la Comisión Europea. Son ellos los que tienen que dar el paso para agilizar este proceso legislativo para que algún día veamos una ley que sea vinculante” y establezca condiciones laborales para evitar la esclavitud en la industria textil.

A pesar de mostrarse contenta ante el paso dado en abril, considera que “la Unión Europea no trabaja demasiado para las personas y sí para las grandes empresas”. De modo, que “siguen defendiendo las iniciativas voluntarias que se pusieron en marcha después del derrumbe del Rana Plaza (Bangladesh) con casi 1.200 muertos”.

Caldentey sostiene que “las iniciativas voluntarias” no van a solucionar este problema.

Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid 4
Manifiesto de Dignitex. | Foto: Ana Laya / The Objective.

The Objective consultó a Inditex, una de las principal compañías de la industria textil en el mundo, sobre su postura ante la resolución 2016/2140(INI) y las acusaciones de violación a los Derechos Humanos de los trabajadores que confeccionan la ropa.

A pesar de haber contestado a un correo electrónico, la respuesta se basa en la protección medioambiental pero no toca la protección de derechos de los trabajadores o sus condiciones.

Señala que Inditex es una industria “libre de tóxicos” que busca constantemente la “mejora de su cadena de suministro”.

“Nuestros proveedores y sus fábricas asociadas deben cumplir con unos requisitos mínimos en la gestión de productos químicos si desean trabajar con nosotros”, acota.

También dice que aplica “mejoras en todas las fases” de su cadena de valor para reducir su “consumo energético” ya que se preocupa por el Cambio Climático.

“Otro de nuestros objetivos es que en 2020 ninguno de los residuos que proceden de nuestras oficinas, centros logísticos y tiendas acabe en un vertedero”.

Asimismo, añade “que ha iniciado un programa con el Massachusets Institute of Technology (MIT-MISTI) para financiar la investigación y desarrollo de nuevas técnicas de reciclaje”. Pero el mail no toca el asunto laboral.

Dignitex protesta por el rostro oculto de la moda de cara a la Fashion Week Madrid 2
Hasta SuperMujer se une a la causa de Dignitex. | Foto: Ana Laya / The Objective

Daniel Sabin, por su parte, hace una crítica directa a esta empresa. “En el caso de Inditex, hay muchas denuncias e investigaciones abiertas en todo el mundo. En Brasil, ha habido condenas en tribunales por tener a trabajadores en condición de esclavitud. Es una cosa generalizada en el mundo de la industria de la moda porque son de los que marcan la senda. Desde H&M, Mango, El Corte Inglés hasta Benetton, han deslocalizado su producción a países donde la legislación es muy flexible y quien paga eso son niños esclavos y mujeres y hombres explotadas”.

“¿Seguro que esta temporada otoño/invierno necesitas vestir explotación? No dejes que tus prendas y sus derechos acaben en la basura”.

“El algodón con el que se hace mucha de la ropa que se vende en tiendas españolas viene en buena parte de Uzbekistán. Uno de los países con mayor trabajo infantil y forzado”.

“Y así llegamos a una fábrica en Sri Lanka, Pakistán o Bangladesh; como la de Rana Plaza, que se derrumbó en 2013 matando a más de 1200 personas”.

Estas son algunas de las frases que se llevan los panfletos informativos que dejan a quien pase por Callao.

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Ignatius Farray: "Sigo siendo un p*** loser"

Jorge Raya Pons

Foto: EL FIN DE LA COMEDIA
COMEDY CENTRAL

Es importante que sepan esto: he visto dos veces a Ignatius Farray y la primera fue en una sala de espera. Era junio y hacía tanto calor que sus gafas estaban empañadas. La segunda fue en el bar Picnic, en Malasaña, y a falta de media hora tenía el recinto lleno. Era septiembre y volvía a los monólogos. Hizo esperar al público una hora. Salió con energía, nos miró a todos y, en un paréntesis de intimidad, dijo: “Sabíais que esto iba a empezar tarde”. Y todo el mundo respondió con risas.

* * *

Es mediodía en la segunda planta de la sede de Comedy Central en Madrid. Entra Ignatius Farray vestido de corto: una camiseta negra, los pantalones de chándal de un azul eléctrico, los calcetines por los tobillos, las deportivas blancas. Fuera hace calor, y le caen unas gotas de sudor alrededor de las cejas. No levanta mucho la mirada. “Soy Nacho”, dice, presentándose. “Encantado”.

Ignatius Farray está en todas partes: con Andreu Buenafuente en Late Motiv (Movistar+), con David Broncano y Quequé en La vida moderna (Cadena Ser), tiene su propia serie de televisión (El fin de la comedia), tiene sus monólogos casi semanales en distintos bares de Malasaña. Está en todas partes, le digo, y arrastra dos o tres años de éxito. Él se apresura a desmentirlo, con una risa muy sincera: “En realidad solo este último año. Sigo siendo un puto loser.

Ignatius Farray: "Sigo siendo un puto loser" 1
Ignatius Farray, posando en el ático del edificio de Comedy Central. | Foto: Ana Laya/The Objective

Ignatius Farray es el rey de la comedia. Un canario de metro ochenta, que ha pasado los cuarenta, calvo salvo por una pelusa que cubre la parte alta de su cabeza –la llama la Selva-. Tiene una barba poblada, de varios meses y sin recortar, y unas gafas negras de pasta como Woody Allen. Ignatius lleva un año creciendo sin parar en la comedia. “Este año la cosa no ha parado”, dice. “La rueda de la comedia me ha pasado por encima. Lo noto porque la gente me saluda por la calle”.

Uno se pregunta qué ha sido de él todo este tiempo. Nació en un pueblo llamado Granadilla del Sur, al sur de la isla de Tenerife, y el absurdo comienza en el momento en que no hay una Granadilla del Norte. Dice que allí fue muy feliz, que tuvo una infancia tranquila, que aquello es muy distinto a Madrid. Dice que fue un chico más bien tímido, pero que en determinado momento algo se desató por dentro: “Recuerdo que hubo un año, no sé si fue en 5º o 6º de EGB –con 10 ó 12 años–, que de repente me vine arriba y me convertí en el payaso de la clase. ¡Me llamaban Woody!”.

–¿Por qué? –le pregunto.

–Por Woody Allen. Me decían: “Eh, Woody, ¡háztelo ahí!”.

Tiene anécdotas de infancia que son memorables, algunas aficiones inimaginables cuando uno solo conoce el personaje, y todas ellas permiten comprender mejor que Ignatius no solo es divertido, sino también retorcido. “Me acuerdo de que en una época me dio por el tenis”, cuenta Ignatius, conteniendo la risa. “Había una cancha en el pueblo y me pasaba la tarde allí solo, peloteando contra la pared. Era por el 88 y ya se sabía que los Juegos Olímpicos iban a ser en Barcelona. Yo llegué a falsificar cartas que me enviaba a mí mismo poniendo que era Samaranch, el presidente del Comité Olímpico, que se dirigía a mí diciendo que habían estado observándome y que querían que yo representara a España en tenis. Yo luego esas cartas se las enseñaba a mi hermano para impresionarle. Y él se lo creía”.

Pasó poco tiempo hasta que comprendió que no solo se divertía haciendo chistes, sino que quería hacerlos todo el tiempo. Ignatius supo que le ilusionaba cada vez más hacer reír a la gente, y comenzó a alimentar esa ilusión, aun creyendo que nunca sería capaz de ganarse la vida con ello. “Me impresionaban Faemino y Cansado”, dice. “La primera vez que me subí a un escenario fue para imitarlos en el casino del pueblo”. ¿A los dos?, le pregunto. Y él se ríe, afirmando con la cabeza.

* * *

Es septiembre y el calor no remite. El bar Picnic cumple nueve años, casi una década de monólogos y cervezas, y desde hace unos meses cuenta con un embajador de oro. Este local tiene dos plantas, una a nivel de calle y otra subterránea, y es en la segunda –con poca luz, tonos rojizos y un paisaje hawaiano de fondo– donde está el pequeño escenario.

Es miércoles y son las diez de la noche. Ignatius toma el micrófono y todo el mundo se encorva hacia delante, como esperando el momento de reír. El público está expectante. En la planta de arriba hay tanto ruido que se hace difícil escuchar a Ignatius. Él dice: “Habrá un momento en que os daréis cuenta de que arriba se lo están pasando mejor”. Luego pregunta si hay alguien que se ofenda con facilidad y descubre que hay un negro. Le apunta con el dedo, con una risa incontenible. “¿Eres negro?”, le pregunta. El chico le responde que aunque lo parezca no lo es. Ignatius exclama: “Eso es todavía más insultante que cualquier cosa que pudiéramos decirte”. Entonces Ignatius comienza a imitarle con una voz extraña: “No, no. Aunque lo parezca. Me ha pasado mil veces. ¡Soy como vosotros!”. Pide un aplauso y todos aplauden. El chico, que no es negro y quizá solo un poco moreno, también aplaude.

* * *

Ignatius siempre quiso hacer reír, pero comenzó en el humor bastante tarde. Tenía 29 años y volvía a Madrid desde Londres. Allí vivió dos años. “Recuerdo que fui a la aventura”, dice, rememorando una historia que cuenta a menudo. “Solía ir a un comedy club. La propietaria se dio cuenta de que no entendía demasiado bien a los cómicos y me dejaba entrar por la mitad de precio. A mí me gustaba solo por estar allí. En Londres comencé a tomármelo más en serio. Luego llegó la casualidad de que en España estaba empezando a llegar la moda de los monólogos con El club de la comedia, Paramount Comedy… Aquella confluencia me lo hizo imaginar de una manera más concreta… A lo mejor sí me atrevía a subirme al escenario para actuar”.

El líder de los Canarios arios habla con mucha dulzura y tiene la voz grave. A veces pierde la compostura y se pone a gritar, sin que nadie pueda verlo venir. Y es gracioso porque es su factor sorpresa. Tiene un humor muy salvaje y sin prejuicios: no le importa bromear sobre los negros, los judíos o el nazismo. Y, como él dice, puede hacerlo porque no es racista, ni antisemita, ni fascista. Es más bien izquierdista y sin horizontes. Es ese humor negro el que causa muchas veces las críticas. “Igual que mucha gente admite hablar de muchas cosas de cualquier manera, hay gente que enseguida cae en el malentendido, que cree que hay un propósito de hacer daño o para que ellos se sientan ofendidos”, dice, dando una justificación. “Llega a ser un poco ridículo. Con eso no digo que un cómico no pueda meter la pata. Creo que se puede hablar de todos los temas, pero no se puede hablar de todos los temas de cualquier manera. Se puede ser desagradable o impertinente, y eso ya no es comedia”.

Y tras una breve pausa, continúa: “Pienso que la comedia debe crear conciliación. Desde el momento en que tenemos ese punto de complicidad y nos estamos riendo juntos de algo, nos acerca más que enfrenta. Creo que la gente que se ofende no está entendiendo de qué va el asunto”.

Ignatius comienza a sentirse más suelto en la entrevista y le pregunto a qué le teme más, si al silencio o a la ofensa. Su respuesta es clara, aunque fragmentada: “Los silencios no me molestan especialmente, forman parte de esa tensión. Un cómico tiene que estar acostumbrado a ese tipo de situaciones. Si te dedicas a esto, ese tipo de situaciones tensas en las que algo no está yendo bien te ocurren continuamente. De alguna manera tienes que aprender a disfrutar de esos momentitos. Si no, lo vas a pasar bastante mal. Hay que encontrarle la gracia”.

¿Y en cuanto a la ofensa? “Yo… Yo lo paso muy mal. Cuando noto que he metido la pata… Cuando veo que la gente se ofende y no hay ningún motivo, me quedo bastante tranquilo. Pero cuando noto que he metido la pata y he podido ofender a alguien… que he hecho algo a alguien que realmente le molestaba… siento una sensación horrible. Te lo juro: no paro de pedir perdón. A veces lo paso mal si pienso que tengo que disculparme con alguien y al final de la actuación no lo encuentro. En los 15 años que llevo en la comedia, la sensación que más se ha repetido es la de arrepentimiento y remordimiento”.

Y entonces ríe, pero se siente como una risa nerviosa: “La sensación de remordimiento es permanente”.

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La función de Ignatius esta noche es servir de gancho comercial: se limita a presentar a otros cómicos más jóvenes antes de que ellos se lancen al vacío y luego se pone a un lado. Es un gesto generoso. Pero eso el público no lo sabe porque han venido a ver a Ignatius. La sala se vacía paulatinamente. Ignatius se sienta muy cerca del escenario y se esfuerza por reír. Da una palmada a cada cómico cada vez que su espectáculo termina. Les dice unas palabras. No solo les presenta, sino que les apoya. Algunos de ellos tienen verdadero talento. Ignatius se gira a menudo para comprobar que los otros espectadores también disfrutan, y unos pocos lo hacen. A veces se gira y levanta el dedo índice y sonríe y pide silencio cuando algunas hablan.

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En El fin de la comedia, Ignatius se expone a conciencia y sin reservas: es tímido, discreto y profundamente nostálgico. Casi una molécula de agua. Ignatius confiesa que su personaje es bastante genuino, pero reconoce que uno no puede renunciar siempre a ciertas construcciones que gustan al espectador: “Un cómico está para que la gente se ría y se lo pase bien”, dice, agregando: “Pero no puedes caer en hacer cosas que no te apetecen hacer. Cuando te das cuenta de que estás hablando de ciertas cosas, no porque te salgan del corazón sino porque es lo que quiere la gente, acabas cayendo en esa trampa. Es una tentación de la que hay que huir”.

Se puede advertir de sus palabras que a Ignatius no le importa ser una estrella. Él persigue otras metas no tan efímeras, quizá la más evidente sea la autenticidad. Ignatius tiene un pensamiento muy colectivo, tiene ese sentimiento de comunidad, y eso está presente en la proximidad que plantea constantemente al público. Ignatius es la antítesis del ególatra y parece evitar distracciones: si bien asegura que no ha tenido tentaciones de la industria del cine, afirma que tampoco le atraen en absoluto. Incluso estando en la cresta de la ola, lo que quiere es conservar su teleserie, su programa en la radio, los monólogos nocturnos. Disfrutar el momento.

“Es verdad que tradicionalmente en el mundo del stand-up comedy muchos cómicos –la generación de los 70 en Estados Unidos, la época dorada– terminaron siendo muy mediáticos, estrellas de cine. Como Robin Williams o Steve Martin”, dice, poniendo un contexto necesario a la pregunta. “Comenzaron de una manera muy arrastrada y terminaron así. En cuanto pudieron lo dejaron para dedicarse al cine o a otras cosas. Luego les quedó la sensación, y esto lo han dicho ellos, de que fue una especie de traición a sí mismos. Muchos de ellos, en la medida que pudieron al final de sus carreras, trataron de retomar esos inicios que ellos sentían como más auténticos. Hay que intentar mantener la llama viva”.

En cualquier caso, le pregunto nuevamente si le ha surgido la posibilidad de tomar ese tren que han aprovechado Dani Rovira o Berto Romero, por ejemplo. Ignatius dice que no con la cabeza y ríe: “La verdad es que a mí eso me ha pasado. He tenido esa suerte. Intento disfrutar de mi trabajo, de mi oficio, sin caer en esa locura”. Luego hace una pausa y concluye: “No doy la talla”.

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Cuando termina son las doce y media y espero a Ignatius casi en la puerta. Le digo: “Hola, Nacho”. Y él me saluda, recordándome vagamente. Hace unos minutos le ha lamido el pezón a un joven. Lo ha levantado muy alto y sin esfuerzo, como si tuviera el peso de una pluma, y le ha lamido el pezón izquierdo. Ignatius y yo comentamos la noche, la actuación de Pedro Silva y recordamos la entrevista de junio. Viste una camiseta negra, los pantalones de chándal de un azul eléctrico, los calcetines por los tobillos, las deportivas blancas. Nos despedimos y le digo que la vamos a publicar esta semana.

Entonces me da las gracias y un abrazo, y luego se marcha.

Ignatius Farray: "Sigo siendo un puto loser" 2
Ignatius Farray, sobre el escenario del Picnic. | Foto: Jorge Raya/The Objective

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