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Vandana Shiva: “Corporaciones como Monsanto corrompen a los Gobiernos"

Beatriz García

Foto: Cortesía Capitán Swing

¿Qué sabemos de los alimentos que comemos? Una pregunta cuya respuesta puede provocar mucho más que un dolor de tripas. Cada año mueren 222.000 personas en todo el mundo envenenados por los pesticidas, según la OMS. Las mismas sustancias químicas que se emplearon en guerras, como el Agente Naranja en Vietnam, se utilizan hoy para acabar con las plagas, y de paso con todo el planeta.

Así lo asegura la doctora en Física y activista medioambiental Vandana Shiva en el libro ‘¿Quién alimenta realmente al mundo?’ (Capitán Swing), donde urge a un nuevo modelo de agricultura más sostenible y local, en el que la mujer vuelva a tener un papel central. Asimismo, la activista india, que se ha convertido en el azote de las multinacionales, responsabiliza a la multinacional Monsanto de los suicidios de 300.000 agricultores en la India por el pago de patentes de semillas modificadas genéticamente.

¿Puede algo tan pequeño como una semilla haberse convertido en un arma de destrucción, enfermedad y hambruna? ¿Qué estamos sembrando en realidad?

Vandana Shiva: “Corporaciones como Monsanto corrompen a los Gobiernos"

Ha asesorado a muchos Gobiernos, entre ellos al del expresidente  Zapatero. ¿Cuál es el error más común que cometen?

La falta de respeto para las constituciones y leyes que se han escrito desde una sociedad democrática, porque se convierten en los esclavos del 1% de la sociedad y utilizan su dinero para financiar las campañas electorales. ¡Qué digo 1%! Quienes están robando nuestra economía y lo controlan absolutamente todo son muchísimos menos, el 000,1% de la sociedad. Quieren destruir la naturaleza quedándose todos los recursos, además de poseer las nuevas tecnologías. Si no fíjese en Trump, que es el primer presidente de la Inteligencia Artificial. Sus interacciones en Facebook se vendieron a compañías de algoritmos como Cambridge Analytics, que compilaron toda esta información y detectaron cuatro tipos de lenguaje de odio: el odio hacia las mujeres, hacia los negros, los musulmanes y los inmigrantes en general. ¡La IA y las redes sociales son el capital de un hombre que no tiene ningún tipo de experiencia política y gobierna el que dicen que es el país más poderoso del mundo! La piratería de los procesos democráticos es la nueva amenaza que tenemos en el futuro y han conseguido que una sociedad tan diversa como la nuestra se base únicamente en el miedo y el odio. Y los políticos siguen impulsando este sistema… Primero fue Estados Unidos y ahora está llegando a Europa, donde en Austria ya hay un presidente del odio y veremos cómo van a aparecer otras personas desconocidas que llegarán a la política con este tipo de mensajes. Debemos salir de este círculo vicioso y apostar por la humanidad y la diversidad para crear un futuro.

¿Ha recibido amenazas por su activismo?

Sí, recibí amenazas directas de Monsanto cuando los denuncié. Monsanto es la compañía más importante del mundo de semillas, pero no tenía nada que ver con ellas hace 20 años. No han creado ninguna semilla, lo que han hecho es modificarlas genéticamente y por eso dicen que las han inventado y compran todas las patentes. Ellos mismos son los que escribieron el acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC) para tener su monopolio, pero en 1991 hubo una revisión y empecé a trabajar en el Parlamento para que no se permitieran estas patentes. Una semilla no es una invención ni una máquina, sino una expresión regulada de un sistema vivo que se reproduce, se multiplica y se adapta. Cada vez que me interpongo en el camino de Monsanto recibo amenazas, pero lo relevante para todos es que esta nueva economía que dirige un 1% quiere poseer nuestros recursos y nuestras mentes, y lo siguiente será que nos digan qué tenemos que pensar. Pero tienen miedo, porque no puedes enfrentarte al 99% del mundo y no tener miedo, y ese miedo es el que genera los sistemas de vigilancia.
Lo que he aprendido en esta vida es que las plantas se autorregulan solas, si las sometes a químicos ocurre lo que en Estados Unidos, que la mitad de sus campos están cubiertos de superhierbas. Lo que busca ese 1% es el control de la política y de la democracia representativa a través de mensajes falsos como los de Trump. Tenemos que recuperar la capacidad de pensar por nosotros mismos y nuestra libertad.

Quizás quien mejor lo comprende es quien lo ha padecido ya. Me refiero a la revolución verde del Punjab, que usted investigó en los años 80, y esa segunda revolución verde de los transgénicos. ¿Con la violencia se siembra?

Se dice que la revolución verde empezó en Punjab, pero no fue una revolución, lo que se hizo fue introducir productos químicos en la agricultura por una imposición de los Estados Unidos y el Banco Mundial. Sí, el presidente Johnson, la Fundación Rockefeller y la Fundación Ford forzaron a la India para que aceptase la introducción de químicos cuando el país era próspero. Yo me licencié en Ciencias Físicas en Punjab en 1973 y hacia el final de la década había mucha violencia. Entonces la revolución verde recibió un Premio Nobel con el argumento de que era lo que traería la prosperidad pero, ¿sabe lo que querían? Lo que no querían, en realidad, es que India fuese hacia el ‘rojo’ de China, ese era su gran temor, y el color verde no tiene nada que ver con la ecología. No había ningún movimiento ecológico detrás, simplemente un color distinto. Y recibieron un Nobel de la Paz cuando en Punjab había una guerra, en una tierra en la que murieron 30.000 personas por culpa de esos movimientos. Entonces me empecé a preguntar qué era lo que había pasado, por qué la gente estaba en contra. Los agricultores me dijeron en una reunión: “Si no podemos decidir qué cultivamos –porque les forzaban a cultivar arroz y trigo-, ni tampoco cómo lo hacemos y nos obligan a utilizar químicos, si ni siquiera podemos decidir el precio de venta, estamos en un modelo de esclavos”.

Pero la violencia de los transgénicos la encontramos a muchos más niveles: Todos los sistemas vivos se autorregulan y las semillas también, y una de las primeras violencias es reducirlo todo a un gen; no puedes decir que has creado una planta por haber modificado un gen. En India las leyes no permiten crear patentes para las semillas, pero Monsanto continua pidiendo regalías a los agricultores y ellos no tienen dinero. Les dicen que si firman un papel serán multimillonarios, pero el documento lo que dice en realidad es que la tierra será de la corporación si no pagan, y cuando pasan un par de años se acaban quedando con su tierra y el agricultor se suicida porque no puede pagar. Ya se han suicidado 300.000 agricultores en India por culpa de Monsanto.

Cuando asesoré a Zapatero hubo una época en que el Ministerio de Medioambiente no podía tomar sus propias decisiones porque estaban manipulados por la industria de los transgénicos.

Otra forma de violencia es la que se ejerce contra la naturaleza. Las corporaciones decían que iban a hacer milagros, como cultivar alimentos en el Sáhara, pero lo que tenemos son cultivos BT, que contienen pesticidas que matan a los insectos polinizadores de las plantas. Ya han matado al 66% de los organismos que vivían en las tierras algodoneras; también han matado abejas y han surgido patógenos en la comida de los animales, también los pájaros empiezan a morir. En Argentina hay bebés que tienen diez veces más cáncer que antes, y en Honduras y Sri Lanka ocurre lo mismo con los trastornos de hígado. No solo se destruye el planeta, sino también la salud.

¿Por qué si la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que los transgénicos son perjudiciales sigue produciéndolos Monsanto? Han destruido a todos mis amigos científicos que trabajaban para el Gobierno, les han robado las tierras. Se han cargado todas las instituciones científicas y esa es la mayor de las violencias, la que atenta contra la ciencia y la democracia.

Nuestras estructuras están diseñadas para proteger la salud y el medioambiente, pero Monsanto corrompe a los Gobiernos. Cuando asesoré a Zapatero hubo una época en que el Ministerio de Medioambiente no podía tomar sus propias decisiones porque estaban manipulados por la industria de los transgénicos.

Dice en el libro que las agroquímicas trajeron la guerra a los campos, que los productos que se utilizaron primero para matar personas, como el Agente Naranja en Vietnam, se usaron luego como pesticidas. ¿Acaban con las plagas o ellos mismos son ‘la plaga’?

La industria de los pesticidas dice que todos los insectos deben ser exterminados, pero la naturaleza es capaz de controlar las plagas a través de la diversidad sin necesidad de químicos. Si planto nueve cultivos distintos, esas diferentes plantas alimentarán a los diversos insectos y mantendrán el equilibrio ante los depredadores. Lo que significa que un insecto no se convertía en plaga porque se controlaban entre ellos. Cuando devolvemos materia orgánica al suelo y reciclamos semillas, las plantas tienen más resistencia a una plaga.

Hemos realizado muchos estudios y prueban que si empleas fertilizantes químicos la planta tienen más agua y las plagas pueden atacar, se generan mayores plagas en tanto la materia orgánica las reduce. En segundo lugar, las plantas tienen un mecanismo de control de plagas que consiste en que cuando un insecto ataca a una de ellas, suelta una sustancia que afecta a las demás plantas, es decir, construye su inmunidad. Porque son inteligentes, tienen sobrada resistencia a las plagas. Y ocurre al contrario con los pesticidas y el veneno que tienen los transgénicos, las plantas se vuelven vulnerables y las plagas se hacen más resistentes y se incrementan.

Sostiene que, al contrario de lo que nos hacen creer, no son la agricultura industrial ni las grandes corporaciones con sus monocultivos las que alimentan el mundo, sino las mujeres. ¿Por qué es tan importante su papel como agricultoras?

Las mujeres fuimos las primeras científicas agrícolas antes de que la división del trabajo acabase dando lugar a la agricultura del colonialismo, de los bienes de consumo y las grandes producciones, que quedaron en manos de los hombres y hoy se considera la única agricultura. Y de esa forma la agricultura de las mujeres quedó en el ámbito de lo invisible; de hecho, ellas mismas fueron invisibilizadas. Pero es en estas pequeñas granjas gestionadas por mujeres con conocimientos reales de lo que es la biodiversidad, de las semillas y de la tierra que trabajan, donde se producen alimentos reales y con valor nutritivo. Y le pondré un ejemplo: He visto como solo en un 5% de la tierra labrada por mujeres nigerianas se producía el 50% del alimento de la región y el resto se dedicaba a la comercialización. Algún día debería ser el modelo agrícola principal en todo el mundo.

¿Existe un vínculo entre la violencia contra la mujer y la violencia ‘sembrada’? Se lo pregunto porque en su libro menciona la proliferación de abortos selectivos en regiones de la India donde abundaban cultivos transgénicos.

En los años 80, cuando estaba realizando un estudio sobre la revolución verde en el Punjab había muchos anuncios sobre la selección del sexo de los niños. Mi hermana, que es médico, fue nombrada por el Gobierno para que formase parte de un comité que iba a redactar leyes para prohibir los abortos selectivos. Llegaba a casa con mapas donde habían asesinado a las mujeres antes de nacer y comprobamos que ocurría en las mismas zonas donde tenía influencia la industria agroquímica. ¿Por qué? Porque en los sistemas agrícolas pequeños la mujer tiene un papel relevante en el trabajo, pero la industria agrícola la sustituye por máquinas y la devalúa como mano de obra. Ya no la necesitan. Pero es incluso peor, porque cuando cultivas para la propia nutrición tienes en cuenta que todos los seres tienen derecho a la vida, lo que no ocurre con la agroeconomía donde solo el comercio tiene valor y el alimento pasa a ser un bien de consumo.

Y al final esta perspectiva de comercialización entra en tu pensamiento y la mujer pasa a ser un sexo que podemos desechar. Una vez una mujer me dijo: “Si puedo elegir el color de mi sari, ¿por qué no puedo hacer lo mismo con el sexo de mi hijo?” Pues bien, hay unos 35 millones de niñas indias que no han podido nacer y en las aldeas que padecieron la revolución verde no hay niñas, tienen que comprarlas del Nepal, de Bangladesh. ¡Ahora se comercializan las niñas! Son círculos viciosos que no paran de reproducirse.

Usted fue una de las principales promotoras de la creación de bancos de semillas en la India y la preservación de la biodiversidad y la agroecología. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para crear comunidades alimentarias?

En cualquier lugar donde se puedan cultivar alimentos debería hacerse. Fíjate en la cantidad de alimentos que importamos de otros países cuando podríamos cultivar en lugares comunes, en las ciudades, incluso en balcones. Todas las ciudades deberían tener su propia adaptación. Puedes escoger entre alimentarte con tóxicos e importar o cultivar alimentos de forma localizada, en tu ciudad.

Creo que el urbanismo debería integrar la planificación de alimentación, incluyendo los mercados, el cultivo de cercanía… Empezar por lo pequeño sin destruir la agricultura y nuestra salud.

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Apps para los que quieren cambiar el mundo

Clara Paolini

En unos segundos podemos tenerlas instaladas en el móvil, para utilizarlas basta con mover un dedo y la mayoría no cuestan un céntimo. Son apps capaces de hacer del mundo un lugar mejor, aunque sea un poquito. 

No es que gracias a una aplicación vayamos a conseguir parar la guerra en Siria, frenar el cambio climático o hacer que los millones de personas en riesgo de hambruna del planeta reciban remedio inmediato a su desesperación, pero lo cierto es que con un esfuerzo casi nulo, gracias a estas apps podemos crear un impacto positivo sumando granitos de arena.

Puede que sea buen momento para hacer un hueco en la memoria de tu iPhone o Android e incluir aplicaciones un poco más útiles que el Candy Crush o el Pokémon Go. Si eres parte del inmenso colectivo de gente indignada con el mundo que nos rodea, pero aún conservas un ápice de esperanza en el poder del ser humano para cambiar las injusticias, echa un vistazo a esta selección de apps. Puede que incluso consigas  sacar partido a ese pequeño pedacito de poder al alcance de tus manos, ¿por qué no hacerlo?

1. Acabar con el desperdicio de comida

Cada día se tiran a la basura toneladas de comida, un escandaloso desperdicio que en la mayoría de los casos no sabemos cómo evitar. La buena noticia es que existen apps para intentar  solucionarlo:  el objetivo de estas dos aplicaciones es contribuir a la sostenibilidad del planeta mediante la reducción del malgasto de alimentos.

La primera es Too Good to Go, que sirve para aprovechar la comida que los restaurantes piensan tirar al final del día. Los usuarios pueden ver qué hay disponible y reservar sus platos a precios de risa, para luego recogerlos una hora antes de que cierre el establecimiento. La idea original fue de un grupo de amigos daneses que la exportaron a tierras británicas a principios de 2016. De momento está disponible en Brighton, Leeds, Birmingham (escorts), Manchester y Londres, donde ya se han unido a la iniciativa más de un centenar de restaurantes y se espera que, poco a poco, todos podamos aprovechar sus ventajas mediante la progresiva incorporación de restaurantes de todo el mundo a la iniciativa.

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Imagen de la app LeftoverSwap

Pero no hace falta encontrar un restaurante participante para poder aprovechar la comida que sobra; la aplicación LeftoverSwap permite compartir las sobras de comida entre desconocidos. Como lo oyes. Lo que empezó como una broma entre sus fundadores Dan Newman y Bryan Summersett en 2010, ha empezado a resultar una app con miles de descargas. Está claro que no todo el mundo es capaz de comer los restos desconocido, pero según Newman se trata de una idea que está haciendo furor sobre todo entre estudiantes y personas sin recursos.  Su funcionamiento no puede ser más sencillo: desde trozos de pizzas hasta los restos de la cena de Navidad; puedes compartir cualquier plato que no pienses acabarte. Sólo necesitas hacer una foto, escribir una breve descripción, subirla a la aplicación y esperar a que cualquier persona de los alrededores se ponga en contacto contigo para recoger la comida que de otra manera tirarías a la basura.

2. Aprovechar la energía que tu Smartphone no utiliza

Aunque no lo creas, tu teléfono tiene una impresionante capacidad de cálculo, miles de veces mayor que, por ejemplo, la de las computadoras que llevaron al hombre a la Luna. Pero en muchas ocasiones, cuando no estás ejecutando ninguna aplicación, todo ese potencial queda desaprovechado. La aplicación HTC Power To Give destina esa fuerza no utilizada para analizar información de diversos proyectos científicos: desde el análisis de fármacos que podrían curar graves enfermedades, hasta la búsqueda de inteligencia extraterrestre. En su web explican: “Los mil millones de smartphones que hay en la actualidad suponen una enorme potencia de procesamiento combinada. Dona la potencia de tu smartphone durante el tiempo que no lo utilices a una enorme red para proyectos de investigación en todo el mundo. Ayuda al mundo cada noche (probablemente podrás dormir un poco mejor)”. Resulta algo increíble la promesa de contribuir sin hacer prácticamente nada, pero según sus desarrolladores basta con dejar el móvil conectado a una red Wifi y abrir la app durante el tiempo que no vayas a utilizarlo para otra cosa. Tan sencillo como eso.

3. Por un consumo responsable

Aunque pocas veces seamos conscientes de ello, cada vez que compramos algo estamos invirtiendo, contribuyendo con nuestro dinero a legitimar ciertas prácticas, influir en la economía y engrosar los bolsillos de compañías que puede que vayan en contra de nuestra filosofía de vida. Para fabricar este producto que encontramos en  el supermercado, ¿los empleados de la compañía han recibido un trato y salario digno?, ¿se han hecho experimentos con animales?, ¿contiene organismos genéticamente modificados? No siempre resulta fácil conocer de dónde provienen las cosas que compramos, quién está detrás de cada empresa, y la mayoría de las veces no sabemos a ciencia cierta si lo que adquirimos cumple con criterios que consideramos indispensables.

apps-para-cambiar-el-mundo-buycottPara acabar con esta problemática del día a día, aplicaciones como Buycott ofrecen pistas para el consumo consciente. Bajo el lema “vote with your wallet” (vota con tu cartera), la app permite que los consumidores gasten de forma consecuente con su filosofía, identificando a la empresa matriz en el código de barras del producto que uno va a comprar a través de su teléfono móvil. Así, los consumidores estarán informados de la empresas a la que realmente están dando su dinero, pudiendo evitar un financiamiento involuntario a empresas que no cumplen con nuestros mismos criterios éticos.

Gracias a esta aplicación podemos, por ejemplo, evitar productos de las empresas de Donald Trump, boicotear a Monsanto o apoyar compañías que contribuyen a eliminar la discriminación racial. Su desarrollador, el jovencísimo Iván Pardo, aclaraba en un entrevista para Forbes que el objetivo no es moralizar al resto, sino facilitar la información necesario para una toma de decisiones que vaya más allá del precio y características aparentes del producto: “Para mí, era muy importante permitir a los usuarios crear campañas porque no creo que sea el papel de Buycott decirle a la gente qué comprar. Simplemente queremos proporcionar una plataforma que permita a los consumidores tomar decisiones de compra con conocimiento de causa”.

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Escaneando un producto con al app Good Guide. Imagen vía Fast Company.

En la misma línea, la app Good Guide, creada por Dara O’Rourke, científico ambiental y profesor de la Universidad de Berkeley, ofrece también una herramienta para suplir la falta de conocimiento por parte de las personas sobre lo que consumen, dejando expuesta la verdad detrás de diversos productos y abriendo las puertas hacia un proceso de decisión de compra más consciente. Good Guide cuenta con un registro de más de 250.000 productos de diversas categorías con datos de los componentes, procedencia, la marca, empresa, certificaciones, precio e  información adicional relevante que varía según el tipo de producto. Su característica principal son los ratings mostrados junto con cada producto para que el usuario pueda evidenciar el impacto social, medioambiental o en la salud que se desprende de cada uno. Se determinan basados en estudios, investigaciones y procedimientos hechos por expertos, resultado de metodologías fundadas en las ciencias de la información, salud, evaluación medioambiental, de ciclos de vida y de impacto social.

4. Convertir tus fotos, tus apuestas o tu pereza antes de levantarte en una donación

Feedie, para que los 'foodies' donen sus instántaneas
Feedie, para que los ‘foodies’ donen sus instantáneas.

¿Imaginas que cada vez que sacas una foto de lo que vas a comer pudieras compartir un bocado con alguien que lo necesita? Feedie está justo pensada para eso. Por cada foto de comida tomada en uno de los restaurantes participantes que se comparta a través de las redes sociales se donarán 20 céntimos a Lunchbox Fund, la plataforma que provee comidas a los estudiantes de las zonas rurales en Sudáfrica. Con este sencillo mecanismo todos parecen salir ganando: los restaurantes consiguen promocionar sus platos de forma barata, los foodies de Instagram tienen una excusa de más para sacar la fotito de rigor y sobre todo, se recaudan fondos para alimentar a los que están lejos de poder permitirse el precioso plato de restaurante que estás a punto de zamparte. Por ejemplo, en Madrid, el restaurante Du Liban ya forma parte de la red de Feedie, aunque tendremos que esperar un poco para más establecimientos de Europa se unan a la red, ya que por ahora la mayoría están en Estados Unidos.

Y si no encuentras restaurantes, cualquier foto vale para ayudar. Cada vez que compartes una foto en la app Donate a Photo, Johnson & Johnson paga 1 dólar para llevar a cabo los proyectos de la ONG Save the Children. Tan fácil como eso. En lugar de dinero, se puede donar hasta una foto al día, con la garantía de que éstas nunca se utilizarán con fines comerciales.

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iCukoo, el despertador solidario.

Pero compartir fotos no es, por supuesto, la única manera de donar. Por ejemplo, si instalas la app iCucko cada vez que suene la alarma de tu despertador y la pospongas para disfrutar de esos 5 minutitos más en la cama, la aplicación añade la cantidad de dinero que hayas especificado previamente. Una vez hayas acumulado días de remoloneos y llegues a una cifra redonda, la app te pregunta si deseas entregársela a alguna organización. Nada mejor para no sentirse culpable los días de pereza matutina, ya que a fin de cuentas, con este despertador solidario estarás acumulando granitos de arena para una buena causa cada vez que no quieras despegarte de las sábanas.

Y para que las apuestas entre amigos no caigan en saco roto, una solución: la app Budge Challenge hace que la pregunta “¿qué te apuestas?” sea más fácil de responder y de cumplir. Gracias a esta aplicación, el perdedor de cualquier reto que quieras establecer tendrá que hacer una donación, destinándola donde guste a través de su plataforma. Si el Ice Bucket Challenge sirvió para descubrir el gen que provoca el ELA, imagina todo lo que sería posible hacer sumando todas y cada una de las apuestas con las que bromeamos cada día.

5. Ayuda a refugiados

Lamentablemente forma parte de los titulares cada día: millones de personas se ven obligadas a dejar sus hogares huyendo de la guerra, el hambre o las insostenibles condiciones de vida en sus países de origen. Desde el primer mundo, observamos con impotencia cómo los gobiernos gestionan solicitudes de asilo, los esfuerzos de las instituciones y ONGs para aliviar las durísimas condiciones de vida de los centros de refugiados, y la llegada, día tras día, de familias enteras rogando por un futuro. ¿Qué puede hacer una persona normal y corriente contra una crisis de tales magnitudes? Puede que no mucho, pero no está de más intentarlo, o al menos saber que existen pequeños gestos para hacerles la vida más fácil.

Durante los últimos meses han aparecido diferentes iniciativas en forma de aplicaciones móviles que intentan ayudar, de una y otra manera, a los refugiados. Por ejemplo, en Alemania la app Ankommen, creada por varias instituciones como el Goethe Intitut o la Oficina Federal de Refugiados, permite a los recién llegados conocer las normas sociales y jurídicas del país, aprender un nivel básico de alemán, informarse sobre cómo realizar la petición de asilo o buscar  trabajo, y  con características muy similares, en Australia se lanzó la aplicación New Roots, desarrollada por las ONG Settlement Services International (SSI).

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A pesar de lo reducido del equipaje de los refugiados, casi todos tienen teléfonos móviles, pudiendo utilizar este tipo de apps.

También  teniendo como meta la integración de refugiados, en España se está llevando a cabo el proyecto de web y app OpenSpain. Está siendo desarrollada por jóvenes profesionales y estudiantes de países como Siria, Iraq, Irán, Sahara, Venezuela y España con la colaboración de Telefónica Red.es, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, ACCEM y Madrid International LAB, poniendo énfasis en la integración desde la integración.

apps-para-cambiar-el-mundo-acnurPor otro lado, a parte de las app destinadas a facilitar la integración de los refugiados,  la Agencia de Ayuda al Refugiado de Naciones Unidas (ACNUR) ha creado una aplicación cuyo objetivo es la concienciación de la población de los países de acogida.  Mi vida como refugiado es un juego interactivo que nos reta a tomar las mismas decisiones que aquellas personas que viven en situaciones extremas, ayudándonos a ponernos en la piel del otro y concienciando a la sociedad sobre los motivos que provocan que  los emigrantes que llaman ahora a las puertas de Europa.

6. Por la sostenibilidad medioambiental

A (casi) todos nos gustaría que se plantaran más árboles, que reciclar fuera sencillo y poder reducir las emisiones de CO2 con las que estamos deteriorando la capa de ozono. En definitiva, la mayoría querríamos contribuir a un medio ambiente sostenible, y por mucho que en el fondo nos parezca que el destino de la Tierra depende de las grandes empresas, lo cierto es que sí podemos ayudar a su conservación.

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La app Recyclart, con infinitas creaciones a partir de materiales reciclados

Por ejemplo, en España la app GuiaReciclaje (creada por Ecoembes), hace más fácil saber dónde tirar todas esas cosas que no tenemos muy claro dónde dejar. Lo de los bricks, las pilas o los restos orgánicos lo tenemos más o menos incorporado, pero ¿qué hacemos con todo lo que no son ni restos orgánicos ni envases?  Filtrando sobre las características del residuo que tenemos que desechar, nos lleva al final a una pantalla donde nos indica en qué contenedor tenemos que depositarlo. Si en lugar de tirar a la basura lo que ya no usas prefieres darle una nueva vida, prueba la app Recyclart, donde se ofrecen miles de ideas DIY para crear sorprendentes objetos utilizando materiales reciclados. Desde juguetes de aluminio a partir de latas de refresco, pasando por mesitas de café hechas de cajas de zapatos, hasta lámparas que utilizan el plástico de bolsas. Cualquier cosa sirve para intentar hacer de los desperdicios algo útil, creativo e incluso bonito.

Por otro lado, si lo que buscar es llevar a cabo una actitud un poco más ecológica y reducir tus emisiones de CO2, aplicaciones como EcoSpeed o GreenMeter sirven para ahorrar gasolina, y de paso contaminar menos detectando la eficiencia del uso de combustible.

Y para terminar con esta sección de apps “verdes”, ¿qué mejor que plantar árboles jugando? La aplicación Tree Planet, creada en 2010 en Corea del Sur, es un entretenido juego en el que el objetivo es sembrar árboles, pero lo bueno es que cada vez que uno crece en el mundo digital, las organizaciones colaboradoras siembran un árbol en la vida real. Gracias  a este sencillo mecanismo, sus organizadores dicen haber plantado más de 460.000 árboles en ocho países, contribuyendo así a la reforestación de 38 bosques en diferentes partes del mundo.

7. Para hacerte oír, apps de denuncia ciudadana

¿Qué hacer si presenciamos a un energúmeno maltratando a un animal? En España, la app Alerta Animal, creada por el  Observatorio Justicia y Defensa Animal ya ha gestionado más de 400 denuncias. Con esta aplicación, cualquier persona que sea testigo de un caso de maltrato o abandono animal puede hacerlo llegar al equipo jurídico del observatorio de forma gratuita y anónima, para que éstos puedan llevar a cabo las medidas oportunas. Sin embargo, ésta no es la única app de denuncia ciudadana, ya que durante los últimos años, varias decenas de desarrolladores han lanzado diferentes servicios destinados a hacer más sencillo y seguro alertar sobre injusticias.

Los enfrentamientos entre manifestantes negros y la policía en Estados Unidos se han saldado con varias muertes, poniendo de manifiesto la permanencia de un latente conflicto racial englobado bajo el Black Lives Matter.  Estos lamentables incidentes también sacaron a la palestra otra batalla, una lucha que reivindica el derecho a grabar y difundir vídeos que denunciaran la brutalidad policial. Con el fin de proporcionar a los ciudadanos estadounidenses el respaldo institucional y legal necesario para ejercer sus denuncias, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) lanzó la aplicación Justicia Móvil, diseñada específicamente para filmar interacciones con la policía y frenar los abusos.

Ésta no es la única app que ha promocionado la libertad de expresión promoviendo la denuncia ciudadana a través de dispositivos móviles. Por ejemplo, en Venezuela, la organización Transparencia Venezuela ha desarrollado la aplicación Dilo aquí, que permite a las víctimas o testigos de un caso de corrupción, denunciar el hecho o dar el aviso de forma anónima. Otros países como Honduras, también disponen de su propia plataforma “dilo aquí”, y en lugares como México, donde el pago de “mordidas” es una práctica lamentablemente bastante habitual, aplicaciones como Denuncia Ciudadana, sirven para presentar quejas formales en contra de servidores públicos que presenten conductas indebidas o actividades de corrupción.

8. Y las que quedan por llegar…

Esta pequeña lista es tan sólo un repaso a algunas de las mejores aplicaciones útiles para todo aquel que quiera cambiar el mundo, pero lo más probable es que lo mejor esté aún por llegar.  ¿Conoces alguna que merezca la pena mencionar y no esté incluida en la lista?, ¿qué app te gustaría que desarrollaran en un futuro? Buenas ideas de futuro, innovación y cambio, sean bienvenidas.

Continúa leyendo: Cómo repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos

Cómo repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos

Redacción TO

Foto: Chris Gillette
AP

En lugares como la costa del Atlántico Norte se decía que había tantos peces que se podía cruzar el océano sobre sus espaldas. Así, solo en Reino Unido, por ejemplo, se capturaban 1,2 millones de toneladas de pescado en 1913. Hemos explotado los océanos por encima de nuestras posibilidades a lo largo de los siglos y, necesariamente, este nivel ha tenido que descender. Ahora, en el propio Reino Unido, se capturan cerca de 0,4 millones de toneladas anuales.

Hace un siglo la biodiversidad era inmensa, había espacios de praderas marinas y bosques de algas mucho más extensos, pero esa realidad se ha difuminado: los hábitats se han destruido y las aguas están muchos más contaminadas. Todo por la pesca furtiva y el desarrollo de las zonas costeras. Al menos así lo ponen de manifiesto, apoyándose en numerosos estudios científicos, Richard KF Unsworth y Ruth Callaway, investigadores de la Universidad de Swansea, en la revista especializada The Conversation. Estos científicos, del mismo modo que hacen un certero diagnóstico, proponen una medida para revertir la situación: reforestar los océanos.

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Una tortuga, en la Gran Barrera de Coral australiana. | Foto: Daniel Muñoz/Reuters

Esta restauración de los océanos a gran escala sería la gran baza para contrarrestar el impacto del hombre. Aunque la propuesta parece una quimera, los precedentes en otros ámbitos son numerosos. Las campañas de repoblación de especies amenazadas, como los castores o los lobos, invitan a pensar que se puede hacer lo propio con especies como las ostras, por ejemplo. También las experiencias de repoblación de bosques y montañas hacen pensar que se puede recuperar la vegetación.

Y, para colmo, existen unos pocos y esperanzadores precedentes que vienen a demostrar que estas prácticas, aplicadas al fondo marino, pueden resultar efectivas en algunos de los lugares más castigados del planeta.

Un ejemplo de éxito sería el caso de Chesapeake Bay, ubicado en la costa de Virgina (Estados Unidos), donde se ha conseguido recuperar parte del entorno marino mediante la dispersión de semillas. El objetivo no ha sido otro que el de crear un pasto marino que configure un hábitat óptimo para la pesca y el desarrollo de vida submarina, y a su vez una vegetación que puede capturar grandes cantidades de dióxido de carbono, uno de los gases causantes del efecto invernadero.

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Montones de plástico acumulados en la costa de Panamá. | Foto: Carlos Jasso/Reuters

Teniendo en cuenta que ya se han dado pasos hacia la pesca sostenible y el cuidado del agua costera, los autores del artículo proponen dar otro más para la repoblación de la fauna marina. Para ello se apoyan –también– en su propia experiencia. Desde 2014 han llevado a cabo ensayos de reforestación subacuática, y ahora han comenzado a aplicarlo en superficies marinas. Además, pretenden implantarlo manteniendo unos estándares de respeto medioambiental muy elevados. Porque la idea, en muchos casos, es desarrollar las plantas vegetales en laboratorios para luego llevarlas hasta las zonas necesitadas.

En Países Bajos, además, están haciendo ensayos con superficies de plástico biodegradable para el mantenimiento de estos pastos, pues uno de los principales retos medioambientales para esta generación y la que están por venir es el uso de plásticos, tan contaminantes. De hecho, en España ya existe un compromiso para 2020 de prohibir la venta de bolsas de plástico. Los científicos quieren asegurarse de que sus experimentos no colaboran directamente con la destrucción de otros ecosistemas.

Continúa leyendo: ¿Por qué el metro de Madrid circula por la izquierda?

¿Por qué el metro de Madrid circula por la izquierda?

Redacción TO

Foto: Victor R. Caivano
AP

La sorpresa es común en el turista o en el recién llegado a Madrid. ¿Por qué el metro circula por la izquierda? Existen dos teorías principales.

La primera apunta a los látigos como causa fundamental de esta característica del suburbano de la capital. En el momento de la inauguración de la primera línea del metro, el 17 de octubre de 1919, los coches en Madrid circulaban por la izquierda, ya que los conductores de los carruajes llevaban las riendas de los caballos con la mano izquierda y los látigos para fustigarlos con la derecha. Por eso, para no darle un latigazo accidental a un peatón en la cara, se estableció que estos vehículos viajaran por el carril izquierdo. En consecuencia, el metro imitó esta característica y se decidió que el suburbano circulara por la izquierda. Posteriormente, cuando se estableció legalmente que el sentido de la circulación de los coches en la superficie sería el derecho, resultaba demasiado caro volver a señalizar toda la red del metro, así que la cosa se quedó como estaba.

Otra teoría tiene su epicentro en el Reino Unido. Según esta hipótesis, las infraestructuras del suburbano de la capital se compraron y se diseñaron imitando las inglesas, donde ya estaba establecido el carril izquierdo como norma de circulación, así que este sistema se importó a Madrid.

En la superficie, Madrid también circuló inicialmente por la izquierda. Pero no era así en otras ciudades españolas, como Barcelona, que siempre ha circulado por la derecha. En 1924, Madrid cambió su normativa y la circulación pasó a tener lugar por el carril derecho. No obstante, no fue hasta los años 30 del siglo pasado cuando se adoptaron normas nacionales que equipararan la circulación del tráfico en todo el territorio español.

Y el caso de los trenes no es el único en el metro de Madrid. Muchas de las escaleras mecánicas del suburbano de la capital circulan por la izquierda, pero en este punto el caos es mayor, ya que no todas lo hacen. Es decir, si uno ve un par de escaleras mecánicas en el metro, ha de prestar atención al sentido en el que circulan antes de subirse a ellas. E incluso una vez dentro de la escaleras, la dicotomía entre la izquierda y la derecha continúa: un viajero que desee quedarse parado y bajar o subir sin moverse, al ritmo de las propias escaleras mecánicas, debe arrimarse al lado derecho de las escaleras. Por contra, un viajero que tenga prisa y prefiera caminar por las escaleras mecánicas, debe hacerlo por el lado izquierdo.

Y la curiosidad del sentido de la circulación no es la única. La famosa estación fantasma de Chamberí también alimenta conversaciones entre los usuarios del metro, que diariamente cruzan una estación en la que nunca para el metro entre Iglesia y Bilbao. El motivo de que ya no esté operativa es la cantidad de usuarios que tiene el metro. Ante el aumento del uso del suburbano en los años 70, se decidió aumentar la capacidad de los trenes añadiéndoles más vagones. En consecuencia, hubo que ampliar todas las estaciones para que cupieran los nuevos trenes. La ampliación de la estación de Chamberí resultó imposible y Metro de Madrid decidió clausurarla. Eso sí, hoy sigue operativa como museo y como curiosidad histórica de la ciudad.

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Estas son los lugares que más turistas reciben del mundo

Whitney Leach

Foto: Kin Cheung
AP

Asia lidera de nuevo la recepción de turistas a lo largo del año con ciudades como Hong Kong, Bangkok o Singapur entre las más visitadas del mundo. Hong Kong mantiene por noveno año consecutivo el título de ciudad más visitada del mundo según el Top 100 City Destinations Ranking, seguido de Bangkok, que en 2017 superó a Londres.

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Estas son las ciudades más visitadas del mundo. | Foto: Euromonitor International

Asia lidera la lista 

Las ciudades asiáticas dominan el ranking: hay 41 ciudades de la región de Asia y el Pacífico en la lista de 2017, en comparación con las 34 que había en 2010. Y se espera que esta cifra aumente a 47 en el año 2025.

Un factor importante del boom de turistas en esta región es el “aumento inexorable” del mercado de turismo emisor de China, que es el más grande del mundo, dice el informe.

Se predice que el número de visitantes internacionales de Hong Kong caerá a 25,7 millones durante 2018, debido al aumento de las tensiones con China continental. Pero se espera que la ciudad se recupere, y las visitas llegarán a los 45 millones en 2025.

“Esperamos que la región continúe creciendo en la próxima década, con Singapur superando a Londres como la tercera ciudad más visitada del mundo para 2025, otorgando el podio por completo a Asia”, dijo en un comunicado de prensa un analista senior de viajes de Euromonitor International.

El futuro de Europa 

Euromonitor dice que las recepción de turistas de las ciudades europeas se ha visto afectada por acontecimientos recientes como la crisis de la zona euro, la afluencia de refugiados, el brexit y los ataques terroristas.

Sin embargo, los imanes turísticos como Londres y París siguen siendo resistentes. Y algunos destinos en Grecia, Italia y España experimentaron un crecimiento durante 2016 como resultado de los disturbios en Medio Oriente y norte de África.

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Ciudades como París siguen atrayendo a un gran número de turistas. | Foto: Kamil Zihnioglu/ AP

A pesar de sufrir ataques terroristas y la turbulencia política provocada por el Brexit, Londres fue la ciudad más visitada de Europa en 2016 con 19,2 millones de visitantes. De hecho, una libra más débil como resultado del Brexit ha ayudado a atraer más visitantes al Reino Unido.

A largo plazo, sin embargo, las perspectivas para Londres son más sombrías, con Euromonitor prediciendo una caída hasta el sexto lugar para el año 2025 a medida que el turismo se eleve más rápido en las ciudades asiáticas.

La ciudad mejor posicionada de Estados Unidos en el ranking es Nueva York, que se mantiene en la octava posición con 12.7 millones de visitantes, justo por delante de Shenzhen con 12.6 millones.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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