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Versos a pie de calle

Clara Paolini

Foto: Batania aka Neorrabioso

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Una afirmación que resulta una gran mentira si nos referimos, por ejemplo, a las vacaciones, la sobremesa o al sexo, pero que es un refrán acertado si se aplica a ámbitos donde la capacidad de síntesis resulta ventajosa o incluso indispensable. Uno de esos campos es la palabra escrita del siglo XXI donde lo corto, conciso y directo es si no mejor, doblemente efectivo. El otro es la poesía en forma de aforismo.

“La brevedad es lisongera, y más negociante; gana por lo cortés lo que pierde por lo corto. Lo bueno, si breve, dos vezes bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo”. Baltasar Gracián

En la era de la brevedad, donde tweets, memes, mensajes de WhatsApp y slogans publicitarios marcan la preferencia por una comunicación sin rodeos, los aforismos viven un renacimiento acorde a nuestros tiempos. Todo lo inunda la prisa, la necesidad de estímulos en dosis concentradas, la relevancia de lo urgente en lugar de lo importante y se percibe una cada vez más desmejorada capacidad de atención que afecta a la lectura sosegada. En este contexto, la micropoesía se convierte en una buena forma de dar salida a la necesidad sensibilidad, belleza y pensamiento.

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Acción Poética en Playa del Carmen, Quintana Roo. (Foto: Adrián Cerón / Bajo Licencia Creative Commons)

De forma precisa y coherente, los micropoetas encapsulan significados de los que es posible disfrutar en apenas un vistazo, y si además se opta por el canal adecuado, lo bueno ya no es dos veces bueno, si no que puede llegar a ser triplemente mejor. ¿Dónde y cómo revivir la poesía? La respuesta parece encontrarse en las calles, incrustada en la vida diaria como acompañante.

“Que la gente no lea poesía no significa que no la necesite”. Armando Alanís

Armando Alanís, uno de los fundadores del Acción Poética tenía razón cuando señalaba “que la gente no lea poesía no significa que no la necesite” y  los versos callejeros hacen mucho más sencillo recibir esa dosis vital que nos aleja de la rutina animal. Los versos a pie de calle no piden nada; ni de tiempo, ni libros, ni tan si quiera que sintamos el deseo de leerlos.

En las calles la casualidad democratiza la necesaria medicina poética que nos recuerde que somos seres sensibles y pensantes. Algunos los consideran grafitis porque su medio es el muro callejero, con su carácter efímero, libre y subversivo, pero a diferencia de éstos, su valor radica en la palabra recuperando el valor de una poesía casi olvidada.  Son, al fin y al cabo, otra forma de literatura.

En cemento, en muros de ladrillo, en cubos de basura, en mobiliario urbano… Cualquier rincón es bueno para los versos, y aquí hemos recopilado algunos de los mejores ejemplos de ello. Poesía a pie de calle en estado puro para alegrar la vista y el espíritu.

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Foto: Acción Poética Trenque Lauquen bajo licencia Creative Commons

1.  Acción Poéticaun movimiento contagioso que cruza fronteras

Se trata del más conocido ejemplo y ha dado nombre a todo un movimiento. Bajo el nombre de Acción Poética se dio inicio a un fenómeno que sigue llenando de palabras los muros a ambos lados del charco, englobando a un casi infinito número de artistas, colectivos y poetas esporádicos.

Sus orígenes se remontan al año 1996, cuando el poeta mexicano Armando Alanís Pulido empezó a bañar de poesía las calles de de Monterrey, México. A partir de entonces, el movimiento fue propagándose como una bella plaga, dando lugar a la emergencia de otras acciones basadas en la misma técnica y filosofía.

Argentina, Uruguay, Perú, Bolivia, Paraguay, Puerto Rico, Nicaragua, Guatemala y Venezuela…Sin poesía no hay ciudad es un lema que ha llegado a impregnar cada rincón calando de romanticismo, denuncia y reflexión las urbes; una realidad que ha quedado retratada por varios documentales como Llueve Poesía, donde se narran los inicios y motivaciones que empujaron a Acción Poética a convertirse en lo que es.

Pero este movimiento artístico-literario no sólo ha llenado de poesía las grandes ciudades de Latinoamérica, sino que ha conseguido cambiar los paisajes de pequeñas poblaciones de todo el mundo. Un buen ejemplo de ello es Colmenar de Arroyo, un pequeño pueblo de España donde Luis Santos sigue los pasos de Alanís Pulido convirtiendo las paredes del pueblo en un auténtico escaparate de creatividad literaria con el apoyo del Ayuntamiento.

2. Cubos de basura neorrabiosos

Batania, el vizcaíno detrás de la firma Neorrabioso, no se limita a reproducir versos empalagosos de otros autores en las paredes. Apasionado de la (buena) literatura y lector empedernido como bien demuestra su blog, como escritor bebe de los grandes creando un lenguaje propio, tan rico como sencillo. Además de su demostrada habilidad para juntar palabras con acierto, lo que caracteriza a este poeta es el inusual soporte alejado de la página de papel donde vierte sus versos.

En cubos de basura, Neorrabioso ofrece sabiduría, sentimiento y fuerza a todo madrileño que se digne a mirar los omnipresentes contenedores de desperdicios de Madrid.

Desde merecidos (por escasos) homenajes a los inmigrantes, pasando por la introspección de los versos más personales hasta frases de denuncia que inviten a la reflexión de nuestro contexto social y político: “Liberqué, fraterniquién, igualicuándo”, “me niego a vivir en serio y en serie”, “la costumbre es la ideología de los cobardes”, “más que necesaria, la poesía es inevitable”. Píldoras para la mente conteniendo pensamientos no desperdiciados.

Neorrabioso, soldado en la guerra del verso. (Foto: R2hox vía Flicker bajo licencia Creative Commons)
Neorrabioso, soldado en la guerra del verso. (Foto: R2hox vía Flicker bajo licencia Creative Commons)

3. El colectivo Boa Mistura te comería a versos

Hace un par de años, el colectivo Boa Mistura aderezó los pasos de cebra de Madrid y Barcelona de poesía. Versos extraídos de las canciones de Rayden, Leiva, y de la micropoetisa Ajo en Madrid. De Montse Aroca, Amaia Crespo y María Leach en Barcelona, el proyecto Te comería a versos es uno de los mejores ejemplos de una colaboración productiva en pro de la sustancia.

Cosas que le pasan a Ajo. (Foto: Boamistura)
Cosas que le pasan a Ajo. (Foto: Boamistura)

Descrita por sus autores como “un acto de amor de artistas y poetas hacia la ciudad de Madrid”, pero también un sustento por parte del propio colectivo hacia el trabajo de los artistas que colaboraron en el proyecto. Con el altavoz de lo visual, los mensajes efímeros alegraron el paso de viandantes hasta su desgaste.

Versos de la micropoetisa Ajo en las calles madrleñas. (Foto: Boa Mistura)
Versos de la micropoetisa Ajo en las calles madrileñas. (Foto: Boa Mistura)

4. Al mal tiempo, buenos versos

También de algo efímero que transforma el paisaje urbano hablamos, puede que no exista mejor ejemplo que la lluvia mojando el asfalto. El Ayuntamiento de Boston y el colectivo Mass Poetry, que apoya la comunidad de poetas de Massachussets aprovecharon para sacar la mejor cara al mal tiempo creando una curiosa propuesta de acción poética: poemas callejeros que sólo aparecen en contacto con el agua. Una original manera de crear instantes temporales cargados de sorpresa.

5. Robert Montgomery, el artista que convierte la publicidad en poesía

El artista escocés Robert Montgomery crea sus obras de noche, vandalizando carteles que originalmente mostraban anuncios publicitarios para cubrirlos con su poesía. Tipografía blanca sobre un fondo negro, gritando ideas sobre la belleza, el consumismo y la hipocresía en una elegante combinación verbal.

Heredero (como dicen tantos otros artistas) de los inimitables situacionistas, y en una línea similar a la de la artista Jenny Holzer en sus proyecciones o carteles de sala de cine, Montgomery ofrece instalaciones cargadas de ideas incómodas en lugares inesperados, acertados y públicos.

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Situacionismo moderno. (Foto: Robert Montgomery)

Una pequeña pincelada que demuestra que la libertad de expresión poética está en buena forma, y para ejercerla basta con atreverse. Héroes anónimos, palabras sin bozal e ideas regaladas; ejemplos hay muchos, muy buenos y afortunadamente, surgen cada día en todas partes. Sin poesía, hay ciudad, pero con poesía, hay ciudad despierta, alegre, pensante y sonante.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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Lorca en presente

Carlos Mayoral

Foto: Fundación García Lorca
Fundación García Lorca

Federico es un poeta que todavía no ha conocido su verso. Apenas se ha dejado llevar por la marea académica en la que le ha sumergido su madre, y nadie excepto los chopos del patio de su casa, que le susurran con cariño su nombre (…Fe-de-ri-co…), sospecha que estamos delante del bardo más universal del siglo XX hispánico. Todo cambia durante un viaje a Castilla, la misma Castilla a la que le cantaba entonces Machado, cuando se fija en las cigüeñas que coronan los campanarios de la meseta. Ese día le escribe a un amigo residente en Suiza los primeros versos conscientes de Federico García Lorca: Cigüeñas musicales/ amantes de campanas/ oh, qué pena tan grande/ que no podéis cantar. Ha visto la luz el poeta.

Hace unos días cayó en mis manos “Palabra de Lorca”, extraordinario libro, que guarda en su interior anécdotas como ésta que acabo de redactar. El título centra su sinopsis precisamente en eso, en una recopilación de entrevistas y artículos sobre la figura del granaíno engarzada por Rafael Inglada, Víctor Fernández y la editorial Malpaso. Más allá de la edición, tan hermosa como todas las de este sello, se abría ante mí una duda: ¿Sería tan seductora esta cara del poliedro lorquiano como lo fueron las otras? Sólo me bastaron dos giros de página para darme cuenta de que, efectivamente, estábamos antes un nuevo prodigio que mantiene viva su llama: Federico lo había vuelto a hacer.

Poliedro lorquiano, sí. Porque Federico muestra a menudo tantas caras y tan ricas en matices cada una de ellas que sería absurdo volverle la vista a alguna. “Palabra de Lorca” se recrea en estas caras, pero lo hace en presente, tiempo verbal que parecía esfumarse sepultado en algún lugar entre Víznar y Alfacar. Podemos fijar la atención en el Federico dramático, capaz de convertir en discurso la sangre del teatro; en el Federico más surrealista, el que hace de Nueva York verso y espina; en el Federico más popular, el que a golpe de romance cincela la tradición moderna andaluza. Todos ellos pasan en este libro por la túrmix de la opinión del propio poeta, que le da vida a su obra.

“Palabra de Lorca” nos telegrafía su cara más íntima, la que bebe de sus confesiones. Secretos, interioridades, esquinas de alcoba. El libro se regodea en la impresión que a Federico le produce tal o cual estreno dramático, en el discurso que el de Fuentevaqueros le da a los obreros catalanes sobre la URSS, en la grieta en la mejilla que Nueva York le dejó para siempre, en la infancia que guardó en su memoria el recuerdo del campesino que escuchaba a Chopin mientras hojeaba a Bakunin. Nótese cómo esparzo las anécdotas del libro sin control temático ni cronológico, porque así era el Lorca que se aleja del mito, un individuo que siente y vive sin control, un ser íntimo que supo hacer de su intimidad figura retórica, verso y obra maestra. “Palabra de Lorca” habla del Federico infinito, lo desnuda y lo coloca frente a nosotros. Y, recuerden, lo hace en presente. La poesía y sus lectores estamos de enhorabuena.

Continúa leyendo: Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

Continúa leyendo: Conoce el listado completo de los nominados a los Goya 2018

Conoce el listado completo de los nominados a los Goya 2018

Redacción TO

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

La Academia de Cine ha dado a conocer hoy la lista de nominados a la 32 edición de los Premios Goya, a los que se han presentado un total de 130 películas.  Un año más, la Academia ya está preparando los cabezones que serán entregados el próximo 3 de febrero en el Hotel Marriott Auditorium de Madrid en una gala presentada por los humoristas Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes.

En un año en el que el cine español lleva acumulados —de momento— más de 87 millones de euros en la taquilla nacional y casi 15 millones de espectadores, los actores Bárbara Lennie y David Verdaguer han sido los encargados de leer la lista de los nombres que competirán en las 28 categorías.

El único que ya tiene dueño es el Goya de Honor,  que este año reconocerá la trayectoria de Marisa Paredes.

Pero, ¿cuál es la lista completa de los nominados? Es hora de descubrirla.  Con todos vosotros, los protagonistas de los Goya 2018:

Mejor Cortometraje de Animación

-Colores

-El ermitaño

-Un día en el parque

-Woody and Woody

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Mejor Cortometraje Documental

Los desheredados

-Primavera rosa en México

-The Fourth Kingdom

-Tribus de la inquisición

Mejor Cortometraje de Ficción

-Australia

-Baraka

-Como yo te amo

-Extraños en la carretera

-Madre

Mejor Maquillaje y Peluquería

Abracadabra

-Handia

-Oro

-Pieles

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Mejor Diseño de Vestuario

-Abracadabra

-Handia

-La librería

-Oro

Mejor Sonido

-El autor

-El bar

-Handia

-Verónica

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Afiche promocional de Handía, una de las favoritas para esta edición de los Goya.

Mejor Montaje

Abracadabra

-Verano 1993

-Handia

-La librería

Mejor Canción Original

El autor

-La librería

-La llamada

-Zona hostil

Mejor Música Original

-Handia

-La cordillera

-La librería

-Verónica

Mejor Dirección de Producción

-Verano 1993

-Handia

-La librería

Oro

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Escena de Verano de 1993 de Carla Simón.

Mejor Dirección de Fotografía

-Verano 1993

-Handia

-La librería

-Oro

Mejor Película Iberoamericana

-Amazona

-Tempestad

-Una mujer fantástica

-Zama

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Escena de C’est la vie.

Mejor Película Europea

-C´est la vie

-Lady Macbeth

-The square

-Toni Erdmann

Mejor Documental

Cantábrico

-Dancing Beethoven

-Muchos hijos…

-Saura(s)

Mejor Película de Animación

-Nur eta Herensugearen tenplua

-Tadeo Jones 2

-Deep

Mejor Guión Adaptado

-El autor

-Incierta gloria

-La librería

-La llamada

Mejor Guión Original

-Abracadabra

-Verano 1993

-Handia

-Verónica

Mejores Efectos Especiales

-Handia

-Oro

-Verónica

-Zona hostil

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Emily Mortimer en la librería de Coixet.

Mejor Dirección Artística

-Abracadabra

-Handia

-La librería

-Oro

Mejor Actor Revelación

-Pol Monen, por Amar

-Eneko Sagardoy, por Handia

-Eloi Costa, por Pieles

Santiago Alverú, por Selfie

Mejor Actriz Revelación

Ariana Paz, por El autor

Bruna Cusi, por Verano 1993

Itziar Castro, por Pieles

Sandra Escacena, por Verónica

Mejor Actriz de Reparto

-Adelfa Calvo, por El autor

-Anna Castillo, La Llamada

-Belén Cuesta, La llamada

-Lola Dueñas, No sé decir adiós

Mejor Actor de Reparto

-José Mota, por Abracadabra

-Antonio de la Torre, por El autor

-David Verdaguer, por Verano 1993

-Bill Nighy, por La librería

Mejor Dirección Novel

-Sergio G. Sánchez, por El secreto de Marrowbone

Carla Simón, por Verano 1993

-Javier Calvo y Javier Ambrossi, por La Llamada

-Lino Escalera, por No sé decir adiós

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Mejor Actor Protagonista

-Antonio De la Torre, por Abracadabra

-Javier Gutiérrez, por El Autor

-Javier Bardem, por Loving Pablo

-Andrés Gertrúdix, por Oro

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Mejor Actriz Protagonista

-Maribel Verdú, por Abracadabra

-Emily Mortimer, por La librería

-Penélope Cruz, por Loving Pablo

-Nathalie Poza, por No sé decir adiós

Conoce el listado completo de los nominados a los Goya 2018 2

Mejor Dirección

Manuel Martín Cuenca, por El autor

Aitor Arregi y Jon Garaño, por Handia

Paco Plaza, por Verónica

-Isabel Coixet, por La librería

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Mejor Película

-El autor

-Verano 1993

-Handia

-La librería

-Verónica

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