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Versos a pie de calle

Clara Paolini

Foto: Batania aka Neorrabioso

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Una afirmación que resulta una gran mentira si nos referimos, por ejemplo, a las vacaciones, la sobremesa o al sexo, pero que es un refrán acertado si se aplica a ámbitos donde la capacidad de síntesis resulta ventajosa o incluso indispensable. Uno de esos campos es la palabra escrita del siglo XXI donde lo corto, conciso y directo es si no mejor, doblemente efectivo. El otro es la poesía en forma de aforismo.

“La brevedad es lisongera, y más negociante; gana por lo cortés lo que pierde por lo corto. Lo bueno, si breve, dos vezes bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo”. Baltasar Gracián

En la era de la brevedad, donde tweets, memes, mensajes de WhatsApp y slogans publicitarios marcan la preferencia por una comunicación sin rodeos, los aforismos viven un renacimiento acorde a nuestros tiempos. Todo lo inunda la prisa, la necesidad de estímulos en dosis concentradas, la relevancia de lo urgente en lugar de lo importante y se percibe una cada vez más desmejorada capacidad de atención que afecta a la lectura sosegada. En este contexto, la micropoesía se convierte en una buena forma de dar salida a la necesidad sensibilidad, belleza y pensamiento.

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Acción Poética en Playa del Carmen, Quintana Roo. (Foto: Adrián Cerón / Bajo Licencia Creative Commons)

De forma precisa y coherente, los micropoetas encapsulan significados de los que es posible disfrutar en apenas un vistazo, y si además se opta por el canal adecuado, lo bueno ya no es dos veces bueno, si no que puede llegar a ser triplemente mejor. ¿Dónde y cómo revivir la poesía? La respuesta parece encontrarse en las calles, incrustada en la vida diaria como acompañante.

“Que la gente no lea poesía no significa que no la necesite”. Armando Alanís

Armando Alanís, uno de los fundadores del Acción Poética tenía razón cuando señalaba “que la gente no lea poesía no significa que no la necesite” y  los versos callejeros hacen mucho más sencillo recibir esa dosis vital que nos aleja de la rutina animal. Los versos a pie de calle no piden nada; ni de tiempo, ni libros, ni tan si quiera que sintamos el deseo de leerlos.

En las calles la casualidad democratiza la necesaria medicina poética que nos recuerde que somos seres sensibles y pensantes. Algunos los consideran grafitis porque su medio es el muro callejero, con su carácter efímero, libre y subversivo, pero a diferencia de éstos, su valor radica en la palabra recuperando el valor de una poesía casi olvidada.  Son, al fin y al cabo, otra forma de literatura.

En cemento, en muros de ladrillo, en cubos de basura, en mobiliario urbano… Cualquier rincón es bueno para los versos, y aquí hemos recopilado algunos de los mejores ejemplos de ello. Poesía a pie de calle en estado puro para alegrar la vista y el espíritu.

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Foto: Acción Poética Trenque Lauquen bajo licencia Creative Commons

1.  Acción Poéticaun movimiento contagioso que cruza fronteras

Se trata del más conocido ejemplo y ha dado nombre a todo un movimiento. Bajo el nombre de Acción Poética se dio inicio a un fenómeno que sigue llenando de palabras los muros a ambos lados del charco, englobando a un casi infinito número de artistas, colectivos y poetas esporádicos.

Sus orígenes se remontan al año 1996, cuando el poeta mexicano Armando Alanís Pulido empezó a bañar de poesía las calles de de Monterrey, México. A partir de entonces, el movimiento fue propagándose como una bella plaga, dando lugar a la emergencia de otras acciones basadas en la misma técnica y filosofía.

Argentina, Uruguay, Perú, Bolivia, Paraguay, Puerto Rico, Nicaragua, Guatemala y Venezuela…Sin poesía no hay ciudad es un lema que ha llegado a impregnar cada rincón calando de romanticismo, denuncia y reflexión las urbes; una realidad que ha quedado retratada por varios documentales como Llueve Poesía, donde se narran los inicios y motivaciones que empujaron a Acción Poética a convertirse en lo que es.

Pero este movimiento artístico-literario no sólo ha llenado de poesía las grandes ciudades de Latinoamérica, sino que ha conseguido cambiar los paisajes de pequeñas poblaciones de todo el mundo. Un buen ejemplo de ello es Colmenar de Arroyo, un pequeño pueblo de España donde Luis Santos sigue los pasos de Alanís Pulido convirtiendo las paredes del pueblo en un auténtico escaparate de creatividad literaria con el apoyo del Ayuntamiento.

2. Cubos de basura neorrabiosos

Batania, el vizcaíno detrás de la firma Neorrabioso, no se limita a reproducir versos empalagosos de otros autores en las paredes. Apasionado de la (buena) literatura y lector empedernido como bien demuestra su blog, como escritor bebe de los grandes creando un lenguaje propio, tan rico como sencillo. Además de su demostrada habilidad para juntar palabras con acierto, lo que caracteriza a este poeta es el inusual soporte alejado de la página de papel donde vierte sus versos.

En cubos de basura, Neorrabioso ofrece sabiduría, sentimiento y fuerza a todo madrileño que se digne a mirar los omnipresentes contenedores de desperdicios de Madrid.

Desde merecidos (por escasos) homenajes a los inmigrantes, pasando por la introspección de los versos más personales hasta frases de denuncia que inviten a la reflexión de nuestro contexto social y político: “Liberqué, fraterniquién, igualicuándo”, “me niego a vivir en serio y en serie”, “la costumbre es la ideología de los cobardes”, “más que necesaria, la poesía es inevitable”. Píldoras para la mente conteniendo pensamientos no desperdiciados.

Neorrabioso, soldado en la guerra del verso. (Foto: R2hox vía Flicker bajo licencia Creative Commons)
Neorrabioso, soldado en la guerra del verso. (Foto: R2hox vía Flicker bajo licencia Creative Commons)

3. El colectivo Boa Mistura te comería a versos

Hace un par de años, el colectivo Boa Mistura aderezó los pasos de cebra de Madrid y Barcelona de poesía. Versos extraídos de las canciones de Rayden, Leiva, y de la micropoetisa Ajo en Madrid. De Montse Aroca, Amaia Crespo y María Leach en Barcelona, el proyecto Te comería a versos es uno de los mejores ejemplos de una colaboración productiva en pro de la sustancia.

Cosas que le pasan a Ajo. (Foto: Boamistura)
Cosas que le pasan a Ajo. (Foto: Boamistura)

Descrita por sus autores como “un acto de amor de artistas y poetas hacia la ciudad de Madrid”, pero también un sustento por parte del propio colectivo hacia el trabajo de los artistas que colaboraron en el proyecto. Con el altavoz de lo visual, los mensajes efímeros alegraron el paso de viandantes hasta su desgaste.

Versos de la micropoetisa Ajo en las calles madrleñas. (Foto: Boa Mistura)
Versos de la micropoetisa Ajo en las calles madrileñas. (Foto: Boa Mistura)

4. Al mal tiempo, buenos versos

También de algo efímero que transforma el paisaje urbano hablamos, puede que no exista mejor ejemplo que la lluvia mojando el asfalto. El Ayuntamiento de Boston y el colectivo Mass Poetry, que apoya la comunidad de poetas de Massachussets aprovecharon para sacar la mejor cara al mal tiempo creando una curiosa propuesta de acción poética: poemas callejeros que sólo aparecen en contacto con el agua. Una original manera de crear instantes temporales cargados de sorpresa.

5. Robert Montgomery, el artista que convierte la publicidad en poesía

El artista escocés Robert Montgomery crea sus obras de noche, vandalizando carteles que originalmente mostraban anuncios publicitarios para cubrirlos con su poesía. Tipografía blanca sobre un fondo negro, gritando ideas sobre la belleza, el consumismo y la hipocresía en una elegante combinación verbal.

Heredero (como dicen tantos otros artistas) de los inimitables situacionistas, y en una línea similar a la de la artista Jenny Holzer en sus proyecciones o carteles de sala de cine, Montgomery ofrece instalaciones cargadas de ideas incómodas en lugares inesperados, acertados y públicos.

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Situacionismo moderno. (Foto: Robert Montgomery)

Una pequeña pincelada que demuestra que la libertad de expresión poética está en buena forma, y para ejercerla basta con atreverse. Héroes anónimos, palabras sin bozal e ideas regaladas; ejemplos hay muchos, muy buenos y afortunadamente, surgen cada día en todas partes. Sin poesía, hay ciudad, pero con poesía, hay ciudad despierta, alegre, pensante y sonante.

La polémica tendencia de convertir a los hombres indios en blancos

Redacción TO

Foto: Navesh Chitrakar
Reuters

Durante décadas, las compañías cosméticas han encontrado en las mujeres jóvenes indias su principal mercado. Como en otros países de Asia, en India las pieles pálidas resultan más atractivas y existe un componente racial decisivo a la hora de optar a trabajos de un rango superior y mejor retribuidos. No puede equipararse únicamente al deseo de las europeos blancos a aumentar su bronceado; en India tiene implicaciones sociales.

Esta costumbre parecía exclusiva de las mujeres. Sin embargo, desde la entrada del nuevo siglo son cada vez más los hombres que se han sumado a esta tendencia. El éxito es tan rotundo que en los últimos cinco años la venta de cosméticos que crean una apariencia de blanqueamiento de la piel ha crecido más de un 40%, según los datos de los analistas de Nielsen. No es extraño encontrar en los supermercados del país esta clase de productos dirigidos a un público masculino que, hasta el momento, limitaba su consumo de productos para el cuidado del aspecto físico a desodorantes y cremas para el afeitado.

La moda creciente de convertir a los hombres indios en blancos 1
El actor de Bollywood Shah Rukh Khan durante una rueda de prensa. | Foto: Danish Siddiqui/Reuters

Las principales marcas nacionales e internacionales han aprovechado este boom para abrirse a un nuevo target. De hecho, Nivea, L’Oréal y Emami, entre otros, han creado multitud de cremas, exfoliantes y productos de lavado facial que prometen “efectos blanqueadores”. Resulta llamativo que uno de los productos más destacados de la empresa francesa Garnier, que bautizó a uno de sus exfoliantes como White Power (Poder blanco), tenga el mismo nombre que un lema históricamente vinculado a las teorías supremacistas. Y para aumentar la efectividad de sus mensajes utilizan la imagen de actores como Shah Rukh Khan o Hrithik Roshan, que son afamadas estrellas de Bollywood, los equivalentes indios a Brad Pitt o Leonardo DiCaprio.

Los anuncios que se emiten en televisión son reveladores. En ellos puede verse a un hombre atractivo fotografiado a cada paso, con un aspecto impoluto, aplicándose en el rostro una loción que, casi de inmediato, convierte tu aspecto en el de un hombre perfectamente occidental, con la piel tan blanca como la de un finlandés.

Este fenómeno, como no podía ser de otra manera, está causando indignación en los círculos más progresistas. La estrella de cine Abhay Deol inició una campaña para persuadir a sus compatriotas indios a no comprar estos productos. Al mismo tiempo, envió un mensaje a sus compañeros de profesión invitándoles a rechazar aquellas ofertas que sirvan para inventar un canon de belleza imposible.

Un mensaje similar fue difundido años atrás por la actriz Nandita Das en una iniciativa llamada Dark is Beautiful, en la que se denuncia la presión mediática de estas compañías estéticas que tratan de implantar un modelo de belleza puramente occidental. En este sentido, el auge de los cosméticos blanqueadores coincide con la irrupción de una corriente crítica que representa la evolución cultural de India, donde conviven los complejos de la era colonial con el desarrollo de una sociedad que se moderniza.

En unas declaraciones para la revista Quartz, Rajesh Krishnamurthy, jefe de negocios de Himalaya Drug Company, cree que esta reacción se traducirá en una mayor conciencia social y, como consecuencia, un cambio radical en la política comercial de la industria cosmética. El tiempo dispondrá cuál de las dos tendencias se impone, si la del crecimiento imparable de cosméticos blanqueadores, engañosos, inmorales, o la capacidad regenerativa de un país para dejar a un lado los complejos de un pasado colonial.

La joven que soñaba con ser diseñadora y terminó siendo la viuda de yihadistas

Redacción TO

Foto: Delil Souleiman
AFP

Islam Maytat quería ser diseñadora de moda en Londres, sin embargo su sueño se rompió cuando su esposo, un británico de origen afgano, la llevó a Siria y aprendió a manejar las armas con los yihadistas. Después de tres años en el ‘califato’ bajo las órdenes del Estado Islámico, tres maridos y dos hijos, esta marroquí de 23 años ha logrado huir y vive refugiada desde marzo en el nordeste de Siria, en manos de las fuerzas kurdas. “Pensaba que al casarme con Jalil Ahmad, que tenía nacionalidad británica, iría a estudiar a Londres, pero todo salió al revés”, cuenta la joven. En lugar de la capital británica, su primer destino fue Dubái, donde su marido trabaja como bróker.

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Ahora, vive refugiada desde marzo en el nordeste de Siria. | Foto: Delil Souleman / AFP

Islam conoció a su esposo por internet a principios de 2014 y, dos meses después, se casó con él en Marruecos. “Mi padre se oponía porque sospechaba que era un talibán. Terminé por convencerle”. Sin embargo, sus sueños de glamour y estudiar diseño pronto comenzaron a desvanecerse, cuando su esposo comenzó a prohibirle maquillarse y llevar ropa de colores vistosos.

Vida rota

Durante dos meses estuvo en Afganistán con su familia política, sin embargo, para su sorpresa, su marido le ofreció ir a estudiar a Londres, pero haciendo escala en Estambul. Fue entonces, cuando al salir del aeropuerto, un hombre les condujo a Gaziantep, una ciudad cercana a la frontera siria. “Nos alojamos en una casa donde mujeres y hombres estaban separados. Allí estuve conviviendo con francesas, saudíes, argelinas”. “Me contaron su alegría de ir a la tierra del ‘califato’ en Siria. Estaba desamparada y rompí a llorar”. Dos semanas antes, el 29 de junio de 2014, el Estado Islámico había proclamado su ‘califato’ en Siria e Irak.

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Su objetivo es volver con sus dos hijos a Marruecos. | Foto: Delil Souleiman / AFP

En agosto de 2014, su marido decide internarse en Siria. “No me quedo otra opción que seguirlo”, cuenta la joven a AFP. “Vivía en Manbij, en una casa para esposas de yihadistas”. “Allí había mujeres de Reino Unido, Canadá, Suecia, Finlandia y Rusia. Todas debíamos entrenarnos en el manejo de las armas“.

“¡Habrías tenido que decirme desde el principio que querías venir a Siria! ¿Por qué me has roto la vida?”, recuerda haberle dicho a su marido. “Me respondió que era su mujer y tenía que obedecerle”, agrega.

Tres maridos y dos hijos

En septiembre de 2014, embarazada de su primer hijo, Abdala, su marido es enviado al frente de Kobané. El 8 de octubre, su cuñado le anuncia la muerte de Jalil. “Me sentía sola, deprimida”, explica, por lo que poco después contrae matrimonio con otro afgano en Raqa, donde la pareja se instaló después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -una alianza antiyihadista de milicias kurdas y árabes- ocuparan Manbij. Este matrimonio sólo duró dos meses. “Obtuve el divorcio dos meses después porque no conseguía entenderme con él”, confía. Sola y con un hijo de apenas unos meses, Islam conoce al que sería su tercer marido, Abu Talha, un yihadista con quien tendría su segundo bebé, María, y con quien permanecería 18 meses. “Era el mejor de mis tres maridos, se ocupaba bien de mí. El día que supe que lo habían matado, huí con la esposa de un jefe, una yazidí”, explica.

Islam afirma hoy que quiere reunirse con su familia y regresar a su país. “Ignoro cómo será mi vida y el futuro de mis hijos. ¿Qué les voy a decir cuando me pregunten por sus padres”, se pregunta.

Madrid se viste de Sevilla

Lidia Ramírez

Foto: Marcelo del Pozo
Reuters

Sólo quedan unos días para que arranque la Feria de Abril o Feria de Sevilla. Cantar, bailar y disfrutar del ‘pescaíto’ frito, los adobos y el jamón acompañados de un fino o un rebujito es premisa estos días en la capital andaluza. Sin embargo, no sólo en Sevilla se podrá disfrutar de la auténtica fiesta de la primavera, ‘la madre de todas las ferias’, que este año cumple 170 años, también estará presente en Madrid. Símbolo del arte de vivir la vida y máxima expresión de alegría y diversión, los faralaes y farolillos vestirán Madrid durante toda esta semana hasta el 7 de mayo para que los sevillanos y andaluces de pura cepa residentes en la capital de España se sientan como en casa. Por ello, The Objective recopila algunos lugares de la capital madrileña para disfrutar de la pasión, la alegría y la tradición andaluza.

Mercado de San Ildefonso

El próximo 30 de abril, con el tradicional encendido de las luces, comenzará la Feria de Abril de Sevilla que tendrá su réplica, del 30 de abril al 7 de mayo, en el Mercado de San Idelfonso, que durante una semana vestirá de Sevilla cada uno de sus puestos. Andalucía y la Feria de Sevilla estará presente en sus paredes, en su decoración, en su música e incluso en sus bartenders. Para celebrar ‘la semana grande de la capital de Andalucía’, los distintos puestos del mercado han preparado platos muy especiales, con un toque muy andaluz. Así, Granja Malasaña ofrecerá unos exclusivos huevos camperos fritos con atún rojo de Barbate y DP Tapas propone salmorejo y ensaladilla con picos de Jerez. Por su parte, La Arepera ha preparado un delicioso pescaíto frito. La oferta se completa con otros platos estrella como las croquetitas de jamón de Tassi Gourmet, las brochetas andaluzas de La Brochette y las manzanillas, los finos, los blancos, los tintos, los dulces. . . de TaninosAdemás, durante esta semana, las barras del Mercado tendrán un protagonista muy especial, el rebujito.

La Encarna Bistró Andaluz 

Restaurante ideal en El Viso (Recaredo, 2) con patio perfecto para disfrutar del solecito y de sus tapas, raciones y medias raciones y su magnífica carta de vinos andaluces y de Jerez.  La nueva propuesta de La Encarna incluye: ‘Noches de flamenco’, ‘Sherry nights’, ‘Brunch en el patio’… donde la música, el buen ambiente y los sabores del Sur inundan cada rincón de este espacio.
Madrid se viste de Sevilla
Mejillones en cocotte y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. | Foto: La Encarna Bistró Andaluz

Tradición y presente conviven en este restaurante referencia del estilo del Sur, una combinación que se manifiesta tanto en su carta, en la que están reflejadas recetas de toda la vida con presentaciones actualizadas y algunos guiños a la gastronomía francesa, como en su interiorismo. Como reflejo del espíritu andaluz, en La Encarna Bistró Andaluz no pueden faltar los fritos, elaborados con aceite de oliva y una mezcla de harinas ecológicas de cereales como trigo, garbanzo y maíz, entre los que destacan los salmonetes con chutney de tomate, los boquerones con emulsión de limón, las puntillitas con mayonesa de wasabi o la croqueta del choco. Las denominaciones de Jabugo, Medina Sidonia y Cumbres avalan los platos de la tierra, como las carrilleras ibéricas, guisadas en oloroso y crema de coliflor; los tacos de solomillo de ternera de pasto al whisky y papas; el corte de lomo de vaca retinta de Medina Sidonia o el magret de pato braseado.

Dirección: C/Recadero, 2

Precio medio: 25 euros

El Espigón

Es referente de la mejor mesa andaluza en la capital. Su decoración a base de excelentes maderas y efectos navales, nos aportan el escenario perfecto donde saborear los mejores pescados, mariscos, frituras, arroces, etc. Sus recetas andaluzas traen toda la frescura de la cocina mediterránea a través de sus productos frescos y de temporada en donde toman especial protagonismo sus pescados a la sal y los platos de carne como el solomillo Strogonoff. Un mundo lleno de distinción y elegancia en pleno centro financiero de Madrid.

Dirección: C/ Orense, 68
Precio medio: 50 euros

Bocaíto

La tradición de Bocaíto, la primera barra de tapas de Madrid, con más de 50 años de historia, se une a la tradición de una de las fiestas españolas con más solera. Por esa razón, Bocaíto ha diseñado una carta que transportará sensorialmente a sus clientes al recinto ferial sevillano. Los sabores de la Feria de Abril se trasladan a este pintoresco lugar que celebra esta fiesta con platos típicos, como el salmorejo, el gazpacho, las chacinas ibéricas, el rabo de toro, el potaje, la tortilla de patatas, la tortillita de camarones, las coquinas, los boquerones, los bienmesabes, las pijotas, los calamares y los salmonetes.
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Fritura de pescaíto. | Foto: Bocaíto

Todo ello acompañado de cañas, vinos, manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, fino de Jerez y rebujito.  Al frente de Bocaíto se encuentran Chris y Paco Bravo, la tercera generación de una saga familiar que ha estado al frente de este espacio durante más de 50 años, pero que en todo este tiempo ha mantenido la misma filosofía. Este leitmotiv es la perseverancia en buscar la mejor calidad en la materia prima, en la destreza de las mejores técnicas de corte de cuchillo, en la elaboración de los productos al momento y, por último, en no abandonar la esencia de la cocina tradicional castellana y andaluza.

Dirección: C/ Libertad, 6
Precio medio: 30 euros

La Gaditana

Según recoge en su web, alguien lo definió simplemente como ‘un rincón de Cádiz en Madrid’. Desde hace tiempo esta familia con raíces gaditanas tenían una ilusión que era montar una taberna como las que había en la antigua Cádiz. Sobre todo en lo concierne a la cocina y a la manera de preparar los antiguos platos gaditanos. Considerado como uno de los restaurantes referencia de la comida andaluza de la capital, situado en pleno centro de Madrid, en el barrio de Salamanca, la cocina tradicional del sur nunca había estado tan cerca y a unos precios tan competitivos. Las ortiguillas o las típicas tortillitas de camarón, además del cazón o el atún rojo son sus platos cumbre.

Dirección: C/ Lombia, 6
Precio medio: 25 euros

Google homenajea a María Zambrano, la primera mujer que ganó el Cervantes

Redacción TO

Foto: Barrio Pedro
EFE

Rodeada de plantas, sentada en el poyo de un ventanal que parece asomarse al mundo, y con un libro en sus manos. Así recibe María Zambrano -en el aniversario de su nacimiento- el homenaje del gran buscador americano Google. El sábado 22 de abril, la pensadora, filósofa y ensayista española habría cumplido 113 años. La extensa obra de María Zambrano solo fue reconocida durante los últimos años de su vida cuando recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes en 1988. “Gracias por concederme, en esta hora de España y en la Universidad de Alcalá de Henares, la ocasión de haber sido la primera mujer galardonada con el Premio Cervantes”, aseguró Zambrano al recibir un galardón que no pudo recoger por su delicado estado de salud.

María Zambrano vivió casi 50 años en el exilio por ser una firme defensora de la II República y gran opositora al pensamiento único que se impuso durante los años 30 y 40, tanto en España como en Europa. Desde 1931 trabajó como profesora en la Universidad Central de Madrid, y en los años anteriores a su exilio entabló amistad con miembros de la Generación del 27 como Luis Cernuda o Miguel Hernández.

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Google se rinde ante María Zambrano. | Imagen: Google.

Al estallar la guerra, Zambrano se trasladó a Valencia y Barcelona, donde residió hasta 1939 cuando fue empujada al exilio en Francia. En los años siguientes, vivió en ciudades como París, Nueva York o La Habana. Se instaló en México donde impartió clases de Filosofía en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en Morelia. También pasó una temporada en Puerto Rico y después en Roma, donde escribió obras como El hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo y Persona y democracia. Más tarde volvió a Francia y en 1984 regresó a España. La filósofa falleció el 6 de febrero de 1991 en Madrid.

Más reconocimientos

Años antes de regresar a España, Zambrano fue nombrada Hija Predilecta por el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal y poco después, en 1982, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora honoris causa. Ya en 1984, y con una salud muy delicada, María Zambrano se instaló en Madrid y consumó así su vuelta a España, tras casi medio siglo de exilio.

Google también rinde su homenaje a María Zambrano, la primera mujer que ganó el Cervantes 1
La pensadora española sigue recibiendo reconocimientos. Esta vez, también del mundo digital. | Imagen: Arturo Espinosa / Flickr

A partir de ahí, continuaron los reconocimientos: Hija Predilecta de Andalucía en 1985, y la creación, en 1987, de la fundación que lleva su nombre en Vélez-Málaga. Un año después llegaría su consagración total al recibir el Premio Cervantes, considerado el ‘Nobel’ de las letras en lengua hispana. Cuando murió en 1991 fue enterrada entre un naranjo y un limonero en el cementerio de su ciudad natal, donde luego se trasladaron también los restos mortales de sus “dos Aracelis”, su madre y su hermana. En la lápida puede leerse a modo de epitafio el verso del Cantar de los Cantares, “Surge amica mea et veni”.

María Zambrano ha seguido recibiendo reconocimientos a título póstumo: Hija Predilecta de la Provincia de Málaga en 2002, y en 2006, el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga. Este lunes, además, el pensamiento de la filósofa española se asoma al mundo a través del gran buscador Google.

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