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11 Preguntas Random con Kevin Johansen

Ana Laya

Foto: Cecilia de la Serna
The Objective

Con motivo de la gira europea de su último álbum llamado Mis Américas Vol. ½ que comienza en Madrid, conversamos con el músico argentino Kevin Johansen, quien en 11 preguntas nos desvela cosas que no sabíamos, que no necesariamente nos preguntábamos, pero que nos mola saber.

Lee la entrevista completa aquí.

Continúa leyendo: Nahuel Pérez Biscayart, actor de '120 pulsaciones por minuto': "Los jóvenes tratan el sida como algo del pasado"

Nahuel Pérez Biscayart, actor de '120 pulsaciones por minuto': "Los jóvenes tratan el sida como algo del pasado"

Néstor Villamor

Foto: Céline Nieszawer
Avalon

Nahuel Pérez Biscayart está sorprendido: “Hoy las generaciones más jóvenes tratan el sida como si fuera algo del pasado”. Habla sin enfado pero con contundencia. “Conozco casos de gente joven a la que, de golpe, diagnostican y uno dice: ‘Guau, ¿cómo puede ser que después de tanto trabajo, después de tantas muertes, tanta lucha dada no haya disminuido?'”. La lucha a la que hace referencia es la que retrata 120 pulsaciones por minuto, una película sobre la crisis del sida en Francia en los años 90 que llega este viernes a España después del éxito amasado en la cartelera gala. Protagonizada por Pérez Biscayart y ganadora del Grand Prix, del premio FIPRESCI y de la Queer Palm en la pasada edición del Festival de Cannes, es el tercer largometraje de Robin Campillo, una de las revelaciones del cine francés actual.

“Era un tema que él había vivido, que el coguionista también había vivido, que el productor también había vivido”, cuenta el actor argentino, que tuvo que “afilar” su francés para este trabajo. “Entones uno empieza a decirse: ‘Esto es una historia que tiene detrás a un grupo muy tocado de manera íntima'”. Porque además de director de La resurreción de los muertos (2004) y de Eastern boys (2013), Robin Campillo también fue militante en los 90 de ACT UP-París, organización que centra 120 pulsaciones por minuto. Fundada a finales de los 80 como respuesta al silencio con el que François Mitterrand trataba las más de 2.500 muertes que anualmente dejaba la enfermedad en Francia, la entidad se propuso ponerle cara a la epidemia.

“Silence=Death” (Silencio=Muerte) era el eslogan que se podía leer en las camisetas de los activistas de ACT UP-París durante su primer die-in, una protesta en la que los militantes se se tumbaban en la calle fingiendo estar muertos a modo de reivindicación, de súplica y de doloroso presagio. No fue el único momento en el que la organización intentó llamar la atención sobre el problema que estaba causando el virus. Sus actos incluyeron colgar una pancarta en la catedral de Notre-Dame como crítica a la Iglesia Católica y envolver el Obelisco de la Concordia de París con un inmenso condón rosa para promover el uso del preservativo.

Es un ambiente que refleja 120 pulsaciones por minuto, cuyos personajes asaltan un laboratorio farmacéutico al grito de “Asesinos” para protestar contra la inacción de la compañía. Pérez Biscayart, que interpreta a Sean, rechaza la palabra “radical” para describir el funcionamiento de ACT UP-París. “Decir ‘radical’ a un grupo de personas que pintaba las paredes con sangre artificial me parece radical. Considerar que el valor material de una pared tiene más valor que una vida humana me parece radical”.

“Fuerza, sutileza y delicadeza”

120 pulsaciones por minuto despertó el interés Pérez Biscayart desde el principio. “Leí un guion que tenía una fuerza y un nivel de sutileza y de delicadeza en los diálogos y en la construcción que me dejaron muy sorprendido. Me emocioné al leerlo, me reía, me pasaban cosas que raramente pasan cuando uno lee guiones”. Porque además de la esfera política, la cinta gira también hacia lo íntimo con una historia de amor en los tiempos del sida que aligera, con una pincelada de romanticismo, la película, en sí misma una fuente de conocimiento prácticamente inaccesible en aquellos años 90 que retrata el drama de Robin Campillo.

Pero a pesar de la información, disponible -ahora sí- en títulos como 120 pulsaciones por minuto, las muertes siguen ocurriendo. De ahí la sorpresa de Pérez Biscayart, que, como Sean, mira hacia la política: “El rol del Estado es todo en estos asuntos. Cuando hay una voz ahí muy fuerte que expande conocimiento e información a la población y que la educa, esas personas tienen la libertad de cuidarse, de saber y de protegerse”.

Continúa leyendo: Vídeo | Dylan Farrow habla sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo, Woody Allen

Vídeo | Dylan Farrow habla sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo, Woody Allen

Redacción TO

Dylan Farrow, ha hablado por primera vez en la televisión sobre el presunto abuso sexual por parte de su padre adoptivo cuando ella tenía apenas 7 años. En un avance de la entrevista, que será emitida este viernes en el programa ‘CBS This morning’, la mujer, que ahora tiene 32 años, ha dicho que considera importante que “la gente se dé cuenta de que una sola víctima, un acusador, importa y es suficiente para cambiar las cosas”. Por su parte, el cineasta ha insistido -a través de un comunicado- que las denuncias son falsas.

Lee más en nuestra sección de actualidad, aquí.

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'Bad day', la historia tras el primer vídeo viral de internet

Redacción TO

Foto: Kacper Pempel
Reuters

Se trata de uno de los vídeos más famosos de internet: un hombre pierde la paciencia con su ordenador y comienza a aporrearlo con su teclado, que acaba completamente destrozado. Una vez tumba el monitor, continúa pateándolo. Todo ante la mirada curiosa de su compañero, que asoma la cabeza desde la cabina contigua. Seguro que empatizas con su reacción.

El vídeo se hizo famoso en una era en que las redes sociales no estaban más que en fase embrionaria. Era 1997 y el vídeo circulaba a través del correo electrónico, muchas veces bajo el nombre Bad day (Mal día, en castellano). No es extraño encontrar todavía respuestas en Twitter o Whatsapp empleando el GIF de este vídeo que, como relata Wired, incluso despertó teorías de la conspiración al respecto: que si el trabajador sonríe mientras golpea la pantalla, que si el ordenador está desconectado… Y no andaban desencaminados.

Porque la realidad es que el protagonista de la escena, que se llama Vinny Licciardi –que no supo del éxito de masas hasta que uno de sus compañeros de oficinas se lo advirtió–, estaba actuando.

La revista estadounidense contactó con Licciardi, que relata los pormenores del vídeo junto al que era su jefe, Peter Jankowski. Ambos trabajaban en una start-up tecnológica llamada Loronix, del que presumen que era un lugar divertido con un ambiente idílico. Uno de los proyectos de la empresa por aquel entonces consistía en una tecnología para sistemas de seguridad y necesitaban escenas que enseñar a los clientes para demostrar la efectividad de su producto.

La primera idea se fundamentaba en filmar a Licciardi robando. Instantes después entraban varias personas por sorpresa para desbaratar sus planes. Luego Licciardi pensó una idea mejor, tal vez el sueño de todo oficinista: destruir el ordenador que te saca de quicio día tras día. Para ello emplearon un ordenador que ya no funcionaba. Necesitaron más de uno y esto tiene una explicación. “Durante la primera toma la gente se reía tanto que tuvimos que hacer otra”, explica Licciardi. Convirtieron el vídeo resultante a MPEG-1, con una resolución de 352×240 –¿quién dijo alta definición?– y lo introdujeron en CDs promocionales de Loronix. La sorpresa llegó un año después: se había convertido en un fenómeno viral. Y eso que el vídeo superaba los 5 megas –demasiado en aquella época– y los receptores tenían que esperar 20 minutos a que se completara la descarga.

El impacto del vídeo influyó tanto que incluso ha dado pie a escenas míticas de la comedia en Estados Unidos. ¿Puedes recordar cuando tres trabajadores la toman con una impresora y la destrozan a patadas y con un bate en Trabajo seguro (1999)? Sí, la escena está inspirada en el vídeo que Licciardi y Jankowski idearon como una simple broma. El resto es historia de internet.

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